viernes, 6 de abril de 2012

HOMENAJE DON BIBIANO / RUTA VILLAFRANCA


Un imagen de algunos de los asistentes a la ruta de Villafranca del Castillo que tuvo lugar el pasado 25 de marzo. (Haga clic en cualquiera de las imágenes para verla ampliada).

En esta última semana de marzo de 2012 los acontecimientos y convocatorias se han sucedido a una velocidad de vértigo, lo que complementado por una más que apretada agenda nos obliga a resumir nuestras crónicas concretándolas en una sola, algo poco habitual en esta publicación caracterizada por esa impronta del “ladrillo” que tanta fama nos ha dado dentro y fuera de nuestras fronteras.

Comenzamos esta crónica haciéndonos eco del emotivo homenaje organizado por Gefrema en recuerdo de Don Bibiano Morcillo, recientemente fallecido. Continuaremos con una breve reseña sobre el apoteósico triunfo cosechado por ese diestro de canela y hierbabuena, por ese maestro consagrado que alcanzó el sobrenombre de “el hombre que recitaba a los fortines”
, que no es otro que Guillermo Poza Madera “Espoleta”, que el pasado domingo 25 de Marzo abriría de par en par las puertas del monumental coso de Villafranca del Castillo. Al final de este relato pueden encontrar ustedes un video con imágenes de esta memorable ruta.


HOMENAJE A DON BIBIANO

El periodista y escritor Rafael Fraguas en un momento de su intervención. (Todas la fotografías de este reportaje han sido realizadas por el inconmensurable maestro Juan García Vicente "Verderón" y han sido publicadas en Sol y Moscas por cortesía de su autor).

El pasado martes 27 de Marzo de 2012 se celebró en el monumental coso del colegio Lourdes un sentido homenaje a la memoria de Don Bibiano Morcillo recientemente fallecido. Una persona muy querida de esta redacción a la que ya dedicamos dos crónicas en Sol y Moscas: “Cuando te habla la Historia” y “Don Bibiano”.

Ciertamente Gefrema no podría haber elegido un lugar más idóneo para celebrar este homenaje que el remozado salón de actos del colegio, coso histórico por antonomasia ligado a la historia de Gefrema al igual que lo estaba Don Bibiano.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Como no podía ser de otra forma, las gradas estaban abarrotadas, en un lleno que no se recordaba hacía mucho tiempo, tal era al afecto que los buenos aficionados sentían por el homenajeado. Enumerar a todos los presentes sería tarea ardua, allí estaban muchos de los más populares socios de Gefrema, destacando el indiscutible número uno del escalafón, el inigualable “Moncloveño” que no quiso dejar pasar la ocasión de rendir un último homenaje a este inigualable diestro que nos dejó. Junto a “Moncloveño estaban “Capa” y su inseparable Leica que empieza a dar problemas por la edad y el uso (nos referimos a la cámara, por supuesto), “Merengón”, “Chato de Ventas”, “Pirata Roberts”, “Niño de Rosales”, “Finito de Hortaleza” que filmaría todo el acontecimiento, “Supremo”, “Maquinista”, “Arquitecto”, y muchos más, a los que habría que sumar el “Politburó” en pleno de Gefrema, destacando entre ellos la figura de Carlos Diaz “Secretario”, cuya meritoria labor no queremos dejar de significar en estas páginas, aunque es de sobra conocida su ya legendaria modestia y lo poco que le gusta figurar como protagonista, pero es de justicia mencionar su abnegada labor y su esfuerzo a la hora de organizar y coordinar este emotivo y exitoso acto, en el que “Secretario” ejerció como un consumado maestro de ceremonias.

Don Carlos Sala, combatiente durante la Guerra Civil, leyó unas palabras durante al homenaje.

Saltó al albero en primer lugar el consagrado y merecido diestro Rafael Fraguas, periodista de larga trayectoria, miembro fundador de El País, en donde podemos encontrar sus artículos sobre Madrid, algunos de ellos dedicados a la Guerra Civil. También ha dedicado algún artículo a Gefrema y sus actividades, y como no podía ser menos a la figura del homenajeado. Realizó Fraguas una tarea pulcra y muy técnica, repasando la vida y vivencias de Don Bibiano, donde destacó su carácter conciliador, con lo que cerraría su soberbia actuación, echando mano de una frase del homenajeado que Fraguas recogió en una entrevista que le realizó hace tiempo: "Hay que olvidar, sí, pero con justicia, reparando cuantas injusticias se cometieron entonces".

Otro momento de la intervención de Don Carlos Sala.

A continuación vendría el sin duda momento cumbre de la tarde, con la intervención de dos antiguos combatientes de la guerra al igual que Don Bibiano: Don Carlos Sala y Don José Luís Rodríguez Viñals, con la particularidad de que ambos harían la guerra en las trincheras del otro lado en el que combatió Bibiano. Pese a ello, los dos manifestaron la gran amistad que les unía al homenajeado, así como el respeto y admiración que por su amigo sentían ambos.

Una de las sorpresas de la noche fue la intervención de Don José Luis Rodríguez Viñals, soldado en el Ejercito del general Franco, que dio sobradas muestras de su valía como comunicador durante su aplaudida intervención.

Intervino en primer lugar Carlos Sala, con su estilo claro y pausado, dando muestras una vez más de la gran lucidez e impecable criterio que este incansable veteranos conserva con más de noventa años cumplidos. Narró brevemente alguno de los episodios compartidos con Bibiano, destacando como por encima de las diferencias en las ideas de cada uno, siempre estuvo su amistad, respeto y admiración mutuas, todo un ejemplo de concordia y reconciliación. Su intervención fue premiada con una fuerte ovación del público que abarrotaba la sala.

Un momento de la intervención de Don José Luis Rodríguez Viñals.

A continuación subió al estrado Rodríguez Viñals, que dio muestras de poseer unas envidiables dotes para la oratoria, destapándose como un comunicador de grandes cualidades, me atrevería a decir que a mucha distancia de muchos profesionales. No cabe duda que estas personas están hechas de una pasta especial, seguramente amasada en aquellos amargos años. Don José Luís incidió nuevamente en lo ya dicho por Don Carlos, siguiendo la misma línea argumental, destacando que si de alguna forma Bibiano representaba el inicio de la guerra con su presencia en el Cuartel de la Montaña el día del asalto al mismo, él representaba el final de la guerra, al haber sido el encargado de colocar la bandera bicolor en un cañón de la Plaza de España el día que las fuerzas de Franco, donde el estaba alistado, entraron en Madrid. Una cerrada ovación, de un público puesto en pié, premió sus emotivas palabras.

El homenaje contó con la asistencia de numeroso público que llenó el recinto.

Tras estas intervenciones se leerían comunicados llegados desde todas las partes del mundo, entre ellas la de el admirado diestro Ken O’Keefe “Ibarakeño” que desde Japón quiso hacer llegar también su reconocimiento a la figura del homenajeado, al igual que una de las hijas del general Tagüeña que envió unas emocionadas desde el distante, pero a la vez tan cercano, México.

El profesor Marcos Esteban, otra de las personas que participaron en el homenaje.

A continuación tomo la palabra Marcos Esteban, que hizo un emotivo retrato vital del homenajeado, y tras él tomo la palabra el compañero Enrique Martínez Gorroño, que recitó de manera impetuosa y vibrante, con el alma en los labios, el “Poema del Moro Fugado”, inspirado en un hecho verídico acaecido en el Frente de Peguerinos donde Bibiano combatió en los primeros días de la guerra. Una lectura que puso los vellos como escarpias del 12 a los presentes gracias a la desgarrada entrega del rapsoda.

Tras estas intervenciones se proyectó una cuidada presentación de imágenes con diferentes momentos tanto de la vida familiar de Don Bibiano, como de los eventos de Gefrema en los que participó, así como sus apariciones en diferentes medios de comunicación. Tras ello los asistentes pudieron visualizar algunos momentos, filmados por el incombustible Bazán, de la intervención de Don Bibiano el pasado mes de julio con motivo de cumplirse el 75 aniversario del episodio del asalto al Cuartel de la Montaña.

José MAría Sánchez "Pirata Roberts" (Izda.) y Carlos Díaz "Secretario", dos de los principales muñidores de la organización de este exitoso homenaje.

Seguidamente, con la emoción desbordada ya en los tendidos, tomó la palabra uno de los nietos del homenajeado, que le dedicó unas sentidas y sinceras frases de agradecimiento y afecto. Tras ello, subiría al escenario Antonio Morcillo, hijo de Don Bibiano y Presidente de Gefrema, quien tras agradecer todas las muestras de cariño recibidas por la familia, pasó a realizar una emotiva semblanza de su padre que caló en los tendidos que se arrancaron en una clamorosa y emocionada ovación al terminar sus palabras, que pondrían fin al homenaje.

Felicitar desde aquí nuevamente a Gefrema por esta acertada iniciativa, un homenaje sobradamente merecido, con el que de alguna manera se quiso compensar todo la entrega de Don Bibiano durante todos estos años para con la asociación. Un homenaje que no habría sido posible de no ser por la desinteresada entrega de un benemérito grupo de socios, liderados por ese noble y bélico adalid, caballero del honor, que es Carlos Díaz “Secretario”, auténtico muñidor en la más oscura penumbra (dada su ya legendaria, y cuasi mítica, modestia) de este acontecimiento que permanecerá indeleble en la memoria de los buenos aficionados.

Florentino Areneros.

RUTA GEFREMA:
VILLAFRANCA DEL CASTILLO

Una imagen de los asistentes a la ruta durante un momento de la misma.

El pasado 25 de marzo los aficionados a la guerracivilmaquia tuvieron nuevamente la oportunidad de ver torear a uno de los grandes de este noble arte, el inigualable torero de la Venta de San Antón, Guillermo Poza Madera “Espoleta”, un diestro de singulares características y un tan particular como sentido arte que destila poesía a cada pase, el torero de la metáfora y el oxímoron, lo que hace que este maestro también sea conocido como “el hombre que recitaba a los fortines”
.

Desde hace tiempo se vienen recibiendo quejas sobre la presencia en la rutas de personas que o bien no son socios o bien no se encuentran al corriente de pago. En la imagen vemos uno de los individuos cuya presencia despertó fundadas sospechas en este aspecto entre los miembros de la “Peña Taurina Casado”.

La expectación era máxima, tanto que la Comunidad de Madrid tuvo que doblar el servicio de autobuses que esa mañana se dirigían al monumental coso de Villafranca del Castillo. Poco antes de que “Espoleta” iniciara el paseillo ya se había colgado el cartel de “no hay billetes”, y los tendidos estaban literalmente abarrotados, encontrándose en ellos algunas de las primeras figuras del escalafón, encabezados por el indiscutible número uno del escalafón, el inigualable “Moncloveño” que cada día que pasa se le ve más joven y más en forma, ¡¡que atlética estampa amigos lectores!!, no me extraña el revuelo formado antes del inicio por todas las féminas que querían fotografiarse junto al diestro de la Cuesta de Areneros. También se encontraban allí como viene siendo habitual “Bazán”, “Capa”, ”Morateño”, “Sandoval”, “Verderón”, “Merengón”, “Modesto”, “Chato de Ventas”, “Arquitecto”, “Manzanares”, “Hemingway”, “Cartuchos”, y muchos otros en una lista imposible de reproducir.

Dos tremendas instantáneas de dos de los momentos de mayor peligro que los asistentes se vieron obligados a sufrir durante la ruta. En las mismas podemos ver como los abnegados socios son obligados a vadear dos impetuosos y embravecidos torrentes con total desprecio de su integridad física. Observen (señalados con flechas) la presencia de dos taimados cameraman dispuestos a inmortalizar el momento en que alguien se de una galleta. Cuanta maldad amigos lectores, cuanta maldad.

Destacar en esta ocasión la masiva presencia de bellas señoritas en los tendidos, una presencia que habría hecho llorar de alegría al mismísimo Manolo Escobar. Sin duda esta presencia estaba favorecida por el innegable tirón mediático de este diestro, a lo que habría que sumar como ya se ha dicho la anunciada presencia de “Moncloveño”. Entre este selecto grupo de inconmensurables señoritas se encontraba la ya habitual en estas lides “Inés Tremis”, tan elegante como siempre, acompañada por las deslumbrantes esposas de “Capa”, “Sandoval” y “Moncloveño”. Sin olvidar a la no menos deslumbrante moza de espadas de “Espoleta”, la inigualable “Charquitos”, que nuevamente volvió a hacer honor a su merecido apodo. Destacar la comparecencia por primera vez en un festejo de la “Peña Taurina Seseña”, incansable y participativa durante todo el festejo, tanto, que el más benjamín del grupo tuvo el privilegio de descubrir un fortín, que en honor de su descubridor ha sido registrado como “Posición Roberto”. Lamentar por último la “espantá” de “Camorra”, que no compareció en el coso como había prometido, dejando fuera de cacho al diestro titular en algún lance de la lidia. Un mal ejemplo para las nuevas generaciones que esperemos no se vuelva a repetir.

Para esta ruta la organización de Gefrema no escatimó en medios y estrenó un nuevo sistema se señalización y balizamiento, totalmente "ecológico", que tuvo una muy buena acogida entre los asistentes, que no dudaron en obtener perenne testimonio gráfico de esta innovación.

Me van a permitir en esta ocasión no extenderme en detalles de la lidia, ya hemos hablado en tantas ocasiones de los clamorosos éxitos de este inigualable diestro que realmente me faltan las palabras y los epítetos, ¿Qué más puedo decir?. Sin embargo si que me gustaría hacerles partícipes de algunas circunstancias que se produjeron en los tendidos durante las diferentes fases de la lidia. Desde hace tiempo venimos padeciendo festejo tras festejo la constante labor de zapa que los miembros de la “Peña Taurina Segismundo Casado”, liderados por el taimado “Sandoval” y si lugarteniente “Chato de Ventas”, vienen realizando desde hace ya tiempo, encaminada a socavar los sólidos cimientos de nuestra querida fiesta, para convertirla en un correcalles sin control donde no hagan falta ni fechas, ni unidades, ni nombres, la anarquía en la lidia vaya, que acabará sustituyendo el trabajado, documentado y sosesagado lance, por el mantazo del “aquí cayó un Hinkel”, tan del gusto de estos personajes alejados de toda ortodoxia. Si a ello unimos el hecho de las peculiares características del toreo de “Espoleta”, el lío está garantizado.

Dos de las causas de la polémica desatada al finalizar la ruta, por un lado la excesiva dificultad de algunas partes del recorrido como en esta ciclópea pendiente que podemos contemplar en la foto superior. En la foto inferior podemos ver lo que algunos interpretaron como un impacto de proyectil y otros achacaron a causas naturales, despertando nuevamente encendido debate que a punto estuvo de llegar a mayores en ocasiones.

Ya hemos hablado en otras crónicas, de las polémicas con los impactos en árboles y la presencia del picapinos, que algún gracioso ha derivado a la presencia del “picafierro”, así como de la diferencia entre el supremo “trincherazo” que a veces se confunde con el discotequero “regatón”. Es decir, que parte del público viene ya calentito, y si a ello sumamos el hecho de que haya gente con ganas de liarla, el tumulto está asegurado.

Para los tiempos muertos, la organización de Gefrema programó diversas actividades complementarias, entre ellas una demostración de papiroflexia realizada por dos socios al corriente de pago.

Comenzaron las hostilidades con algunos tramos del recorrido, donde tuvimos que escuchar comentarios del tipo: “esta pendiente habría que subirla con arnés” o “¿qué quiere, que saltemos esta valla a Fosbury?”. Posteriormente la polémica subiría de decibelios pos los continuos vadeos de embravecidos torrentes que los aficionados tuvieron que realizar, con innegable peligro de su integridad física, momento que sería aprovechado por algún desalmado para intentar obtener una instantánea de algún aficionado ahogándose, para posteriormente colgarla en YouTube. Por si esto fuera poco volvió a resurgir con más intensidad si cabe la polémica de los impactos, los picapinos y demás parafernalia, que a punto estuvo de provocar un conflicto de mayores dimensiones entre “Capa” y “Espoleta”, sin duda influidos por el mal ejemplo que desde el mundo del fútbol reciben las masas. Sin olvidar las encendidas polémicas entre los firmes partidarios del “holocausto conejil” para acabar con la plaga de roedores orejudos que invaden nuestros campos, frente a las “madres teresas de las madrigueras”, opuestas a cualquier medida radical que no cuente con la aprobación consensuada mayoritariamente en asamblea por las masas conejeras.

Tanta polémica y debate durante la ruta, acabaría produciendo algún conato de alteración del orden público. En estas imágenes podemos apreciar como el lamentable ejemplo que desde el mundo del fútbol se genera, es imitado inconscientemente por nuestra juventud.

Pese a todos estos inconvenientes debemos finalizar haciéndonos eco de este nuevo éxito apoteósico del inigualable “Espoleta” que volvió a abrir de par en par la puerta grande en una memorable y soleada mañana primaveral, en las que los aficionados pudieron disfrutar del singular arte de este maestro consagrado.

Florentino Areneros.

LOS VIDEOS DE SOL Y MOSCAS

A continuación una cuidada selección de imágenes acompañadas de los acordes de uno de los más legendarios pasodobles de todos los tiempos, el “Gato Montes”, compuesto por el maestro Manuel Penella Moreno. Este pasodoble formaba parte de la opera de tres actos de igual título. Que ustedes lo disfruten.




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lunes, 2 de abril de 2012

UNA CORRIDA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Uno de los dos diestros que intervinieron en la corrida celebrada en el Cuartel de la Montaña (no sabemos si el sargento Sánchez o el cabo Emilio Martínez) se perfila para ejecutar el volapié.

UNA CORRIDA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Cuando hace unos años aparecieron los primeros números de esta publicación no podíamos imaginar que en un solo edificio pudiéramos encontrar tantos temas relacionados con la Guerra Civil, o incluso relacionados directamente con el mundo de los toros, tantos temas que bien podíamos decir que hemos creado la “Saga del Cuartel de la Montaña”. Comenzamos con aquellas crónicas dedicadas a los acontecimientos de aquellos tres días de julio de 1936, para continuar con la vida y trágica muerte del comandante José Bretaño o con la del teniente Máximo Moreno. También recordarán aquella emotiva crónica que llevaba por título “Cuando te habla la Historia”, así como las más recientes dedicadas al periodista Juan González Olmedilla, y también aquella crónica en que la que seguíamos los pasos de dos toreros durante el asalto al Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936, sin olvidar la conferencia que sobre este histórico edificio tuvo lugar en el Centro Cultural de los Ejércitos. (Al final de esta crónica encontrarán ustedes un detallado índice con todas las crónicas que hemos publicado dedicadas al Cuartel de la Montaña).

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Revisando en nuestros archivos hemos localizado unas fotografías excepcionales que nos remontan a un acontecimiento no menos excepcional: la celebración de una corrida en el interior del Cuartel de la Montaña. Si antes de ver las fotos alguien nos lo hubiera comentado, seguramente hubiéramos pensado que se trataba de una broma, pero no amigos lectores, el festejo se celebró el 8 de diciembre de 1906, y en el mismo se lidiaron “reses bravas de acreditada divisa”. La corrida formaba parte de los actos programados con motivo de la celebración de la fiesta de la patrona, la Inmaculada Concepción. Para narrarles aquellos fastuosos acontecimientos, hemos recurrido en esta ocasión a una vibrante y encendida crónica de un colega que firma con el popular nombre de “Juan del Vulgo”, un plumilla de la vieja escuela, de la escuela clásica. Del Vulgo trenza una brillante crónica con ese estilo único que se utilizaba para las narraciones taurinas, un estilo y un léxico específicos, que independientemente guste o no la fiesta de los toros deberíamos conservar al igual que otras especies en peligro de extinción. El artículo que trascribimos a continuación fue publicado el 10 de diciembre de 1906 en el “Diario Independiente EL DIA”.

Además del festejo taurino, para la fiesta de la patrona también se programaron otras actividades lúdicas, como esta especie de gymkhana donde los reclutas debían de mostrar sus habilidades montados en la bicicleta.

LA ADMINISTRACIÓN MILITAR Y SU PATRONA

Con gran esplendor y animación ha celebrado la primera comandancia de tropas de Administración Militar, la festividad de su patrona la Purísima Concepción.

Ha habido la consabida misa solemne, banquete a los jefes y oficiales, ranchos extraordinarios a la tropa, cucañas, proyecciones cinematográficas, carreras de cintas, persecución de patos por hombres metidos en sacos, y otros números igualmente divertidos y celebrados.

El principal festejo de los anunciados en el programa y el que más despertaba el entusiasmo, era la lidia de dos reses bravas de acreditada divisa. Los novillos eran dos astadas fieras de tan colosal romana que parecían elefantes párvulos.

El sargento Eduardo Sánchez era el encargado de estoquear al primero de los moruchos. Previa una faena inteligente y hábil, logró quitárselo de en medio después de taladrarle la piel en diversas regiones de su cuerpo, porque el animalito llegó al último tercio descompuesto, receloso y tapando las salidas.


Las mulillas se preparan para el arrastre de una de los toros lidiados.

El héroe de la tarde fue el cabo Emilio Martínez, a quien cupo en suerte despachar al corrido en segundo término. Fijos los pinreles en la arena, estirando los brazos como un señor catedrático taurino, pisando el terreno de los bravos y derrochando vista y hechuras, logró cuadrar al buró, y perfilándose como un ángel, metió el hombrillo y se arranco con fatigas, más derecho que una bala, para enterrar el estoque en la agujas, cruzando valientemente y rozando los costillares.

La estocada resultó contraria de tanto atracarse, y el bicho, en medio de una delirante ovación, mordió la tierra, como si hubiese sido herido por una corriente eléctrica.

Los banderilleros y peones, que por su número constituían un batallón, cumplieron como buenos, así como los Tancredos, que realizaron sus arriesgados experimentos con gran serenidad y fortuna.


En el grandioso festejo no podía faltar la figura de Don Tancredo, tan en auge en aquella época. En esta ocasión algún valiente recluta interpretó con nervios de acero este popular papel.

A continuación se celebró una escogida función de teatro, poniéndose en escena El bigote rubio, el monólogo El hijo de la Patria admirablemente desempeñado por el cabo Arambarri, y el arreglo al castellano de una comedia rusa titulada Cuento imprudente.

Tanto el sargento Sr. Castillo, como los cabos Fuster, Arambarri y Ovidio Fernández, afortunados intérpretes de la obra, rayaron a envidiable altura en el desempeño de sus respectivos papeles, obteniendo del numeroso público una entusiasta salva de aplausos al final de la representación.

Amenizaron los intermedios una banda de música y una comparsa de guitarras y bandurrias. La gente se hartó de reír y gozar pues hubo atractivos y emociones para todos los gustos, siendo de lamentar que el mal tiempo contribuyese a deslucir la fiesta.

Un solo comentario he de hacer a lo reseñado.


Las fiestas también suponían una oportunidad para muchos soldados de mostrar al resto de compañeros, así como al público que asistía a los festejos, sus habilidades gimnasticas.

Vean y apunten los que consideran el ejército como el suplicio de la gente humilde de qué modo las clases pobres de la sociedad van a las filas, a servir a su patria y cumplir el más alto deber del ciudadano, adquiriendo una instrucción imposible de obtener en la aldea, al mismo tiempo que poniéndose en contacto con los hombres, estrechan lazos de fraternidad y compañerismo.

Reciban mi más sincera enhorabuena los jóvenes actores y toreros, que hicieron nuestras delicias en en los difíciles artes de Talía y Curro Cúchares, y tengan la plena convicción de que en el Ejército se sabe recompensar al que lo merece y castigar al que no cumple fielmente sus deberes.

Nada más por hoy. Salud y fortuna deseo a todos hasta el año que viene.

Juan del Vulgo.


En el momento de redactar esta crónica no hemos conseguido datos precisos de la persona que se esconde tras el pseudónimo de Juan del Vulgo. Por alguna referencia hemos encontrado datos de que su nombre era Valentín Sastre y de alguna forma estaba relacionado con Segovia, ya que hemos localizado diferentes artículos publicados en el diario “El Adelantado” de aquella localidad. Seguiremos investigando.

Pues hasta aquí esta nueva crónica que vuelve a tener como protagonista el edificio ya desaparecido del Cuartel de la Montaña, ubicado en la montaña del Príncipe Pío en el lugar donde hoy se encuentra el Templo de Debod. Esta crónica no será la última, ya que tenemos material para continuar con esta “saga”. A continuación pueden encontrar un pequeño índice con todas las crónicas relacionadas con el Cuartel de la Montaña.

Florentino Areneros.

LA SAGA DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA:

TRES DIAS DE JULIO: 18 JULIO 1936

El historiador y escritor Luis Romero escribiría un libro fundamental para conocer los acontecimientos que tuvieron lugar en España los días 18, 19 y 20 de Julio de 1936 de título "Tres Dias de Julio", de un gran valor no solamente histórico, si no también narrativo. A partir de este libro hemos reproducido los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en esos tres días, dedicando una crónica a cada uno de ellos.

En esta primera crónica se narran los preparativos de los militares en la capital, así como las medidas que el Gobierno y el Presidente de la República van tomando según avanza una jornada caracterizada por la confusión. Por su parte las fuerzas políticas pertenecientes al Frente Popular empiezan también a movilizarse, al igual que las organizaciones obreras y sindicales.

TRES DIAS DE JULIO: 19 JULIO 1936

Segunda entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en la capital española los días 18, 19 y 20 de julio de 1936.

En esta entrega vemos como Martínez Barrio rechaza formar gobierno, responsabilidad que recae en José Giral que viendo como se desarrollan los acontecimientos decidirá armar al pueblo. Ese mismo día el general Fanjul se presentará en el Cuartel de la Montaña para hacerse cargo del mando de los sublevados allí concentrados. Sobre este cuartel comienza a estrecharse el cerco y los leales al Gobierno impiden cualquier intento de salida de los allí concentrados. Mientras tanto en los cuarteles de Campamento no se consigue organizar una columna que se dirija hacia Madrid.

TRES DIAS DE JULIO: 20 JULIO 1936

Tercera entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero. En esta crónica se repasan los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña, lugar donde se habían hecho fuertes los sublevados al mando del general Fanjul.

Podremos seguir los preparativos del asalto, como se intentó negociar, los combates, como fue el asalto, los participantes y muchos datos más. Así como la matanza que tras la toma tuvo lugar entre los muros del cuartel. Esta crónica sirve como desenlace de las dos anteriores y está acompañada de un buen número de fotografías comentadas muchas de ellas con textos del propio Luis Romero.

VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO

Máximo Moreno era teniente de la Guardia de Asalto en julio de 1936. Estuvo encarcelado desde octubre de 1934 recuperando la libertad tras la victoria del frente Popular en febrero de 1936. El teniente Moreno formaba parte del grupo que secuestro y asesinó al diputado Calvo Sotelo, y pocos días más tarde participaría activamente en la toma del Cuartel de la Montaña, como se puede comprobar en alguna fotografía gracias a la sagacidad de nuestra lectora y amiga Inés Tremis.
Tras la toma del cuartel, Máximo Moreno estuvo combatiendo en varios frentes, hasta su incorporación manejando una ametralladora en un bombardero Potez-54 de nombre "Aquí te espero". A bordo de el participaría en varias acciones, entre ellas el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas. El avión sería derribado a finales de Septiembre falleciendo en circunstancias singulares. Gracias a documentación enviada por Inés Tremis sabemos que tras su la guerra, las fotos de su entierro serían utilizadas en la Causa General dentro del expediente del asesinato de Calvo Sotelo.

VIDA Y MUERTE DEL COMANDANTE JOSÉ BRETAÑO

El comandante José Bretaño Ramos es uno de esos personajes anónimos y secundarios de los que poco se habla en los libros de historia. En julio de 1936 se encontraba destinado en el cuartel de la Guardia Civil de la calle Guzmán el Bueno de Madrid, de donde partiría el día 20 al mando de dos compañías para reducir a los sublevados del Cuartel de la Montaña, como acredita su aparición en muchas de las fotos que se conservan de aquel acontecimiento, siendo tratado como un héroe tras la toma del cuartel. Sin embargo poco más de un mes de aquello sería encarcelado y moriría ejecutado en las tapias del cementerio del Este en noviembre de ese año.

En esta crónica repasamos brevemente lo poco que se conoce de su biografía, y de los procesos que contra el se siguieron a partir de algunos documentos que hemos conseguido rescatar. No se pierdan las serie de comentarios de nuestros lectores que pueden encontrar a continuación de esta crónica, donde destacan las intervenciones de esas dos primeras figuras de la guerracivilmaquia: El Rufián Melancólico y Bremaneur.

CUANDO TE HABLA LA HISTORIA

Desde hace ya unos cuantos años la asociación Gefrema organiza una ruta coincidiendo con el aniversario de los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en el verano de 1936, concretamente el asalto al Cuartel de la Montaña ubicado donde ahora se encuentra el templo de Debod.

Los que asisten a este evento, tienen el privilegio de poder oír narrar el relato de aquellos acontecimientos a Don Bibiano Morcillo, que en aquellas fechas se encontraba en el interior del cuartel cumpliendo el servicio militar y fue testigo y protagonista de aquel episodio histórico. A pesar de su avanzada edad Don Bibiano compone una narración insustituible, emocionada y por momentos épica de todo lo que sucedió aquel día. Una experiencia impagable para cualquier aficionado a la historia.

UN TORERO EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Durante el año de 2011 dedicamos un conjunto de crónicas a los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña en julio de 1936 al cumplirse el 75 aniversario de aquel episodio, crónicas en la que repasábamos como acontecieron aquellos hechos, a la vez que nos centrábamos en alguno de sus protagonistas.

Entre aquellos protagonistas se encontraba un modesto torero, “El Peluchi”, que una vez finalizada la guerra sería reconocido en una de las fotos publicadas del asalto al cuartel, motivo por el cual sería encausado. A partir de su declaración a las autoridades franquistas, seguimos los pasos de este singular personaje durante la madrugada y la mañana del 20 de julio de 1936 en que tuvo lugar el asalto.

UN PERIODISTA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Al igual que en la anterior crónica, en esta partimos de una fotografía en la cual encontramos a un periodista que hemos conseguido identificar con la ayuda de nuestros lectores como el sevillano Juan González Olmedilla, redactor del popular periódico El Heraldo de Madrid.

González Olmedilla tuvo un papel protagonista en los momentos previos al asalto al cuartel, y posteriormente junto con otros compañeros sería uno de los fundadores de las Milicias de la Prensa, un grupo muy activo en la defensa de la República durante los momentos posteriores al golpe militar de Julio del 36. Pese a todo ello a mediados de 1937 encontramos a Olmedilla exiliado en Argentina, ¿qué ocurrió en este tiempo?.


PRESENCIA MILITAR EN MADRID

En este año de 2012 el Centro Cultural de los Ejércitos ha organizado una serie de conferencias en colaboración con el Instituto de Estudios Madrileños donde se repasa la relación de Madrid con los ejércitos a los largo de la historia, en diferente ámbitos, prestando una especial atención a la arquitectura, o más concretamente a diferentes edificios militares madrileños.

En esta ocasión la conferencia estaba centrada en uno de los edificios más queridos en esta redacción, aunque desapareciera al finalizar la guerra: el Cuartel de la Montaña. La ponente era María Teresa Fernández Talaya, una historiadora que ha dedicado gran parte de su trabajo a la historia del barrio de la Moncloa, en algunas ocasiones con gran brillantez, aunque en este caso concreto fuimos un tanto críticos con su labor, sobre todo en la parte relacionada con los acontecimientos que tuvieron lugar en aquel recinto durante el transcurso de la Guerra Civil.


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jueves, 22 de marzo de 2012

DON BIBIANO


Don Bibiano Morcillo teniente del Ejército Popular de la República, fallecido recientemente, en una fotografía tomada el pasado 17 de julio de 2011 durante el acto de conmemoración del 75 aniversario de los sucesos del Cuartel de la Montaña.(Al final de esta crónica podrán encontrar información sobre el homenaje que en fechas próximas se celebrará en su memoria).

DON BIBIANO

El pasado sábado 17 de marzo fallecía a los 97 años de edad en el Hospital Clínico de Madrid Don Bibiano Morcillo, teniente del Ejército Popular de la República. Antes de continuar, desde estas líneas queremos hacer llegar el más sentido pésame de esta redacción a sus familiares y allegados.

Muchos de nuestros lectores es posible que no hayan oído hablar de Don Bibiano, a pesar de que hace unos meses le dedicamos una crónica de título “CUANDO TE HABLA LA HISTORIA”, una crónica con la que seguramente nunca hayamos estado tan acertados en la elección del título como en aquella ocasión. Los que tuvieron el privilegio de conocerle, coincidirán sin duda en que se trataba de una persona entrañable, sencilla, humilde y trabajadora, al igual que la gran mayoría de los españoles que un día se vieron inmersos en aquella vorágine de sinrazón y muerte que fue la Guerra de España. Pero Don Bibiano tenía algo que le hacía diferente, y era por un lado el hecho de haber sido uno de los testigos y protagonistas de aquel día que habría de cambiar el mundo, pero sobre todo lo que le hacía especial era su empeño en que su testimonio no se perdiera.

Don Bibiano Morcillo (derecha) junto a José Luis Rodríguez Viñals, que combatiría en el ejército del general Franco, durante el acto celebrado el 15 de julio de 2006.

Personalmente he de agradecer a Don Bibiano mi afición por la Historia de la Guerra Civil. Fue un caluroso domingo de julio de hace unos años. Movido por la curiosidad me acerqué a un grupo de personas que rodeaban a un anciano que en ese momento comenzaba a hablar. Y fue así como conocí la vivencia de Don Bibiano en aquel mismo lugar en el que en aquel momento nos hallábamos, de lo que le ocurrió en una también calurosa mañana de Julio de hacía ya muchos años. Su narración tenía algo que la hacía especial, casi mágico, su mirada perdida, sus manos señalando hacia lugares vecinos donde un día hubo algo, sus gestos, su entonación, su énfasis en algunas frases… Todo hacía sentir que aquel hombre vivía nuevamente aquellos acontecimientos como si volvieran a estar ocurriendo en aquel preciso momento, y a la vez sus palabras llevaban ese presente ya pretérito, a los que asombrados le escuchábamos. Tal era la pasión y entrega que ponía en su emotivo relato, que cualquier persona que haya tenido el inmenso privilegio de asistir a alguna de estas jornadas, a las que año tras año Don Bibiano no dejó nunca de asistir, estoy seguro de que coincidirá conmigo en esta apreciación.

Don Bibiano junto a su hijo Antonio Morcillo, Presidente de Gefrema, durante la conmemoración del 17 de julio de 2007.

Don Bibiano comenzaba siempre su relato como era él, con sencillez y humildad, y no dejaba de disculparse por si su cada vez más débil memoria le hacía omitir algún pasaje, así como por si con sus palabras podía incomodar a alguien, o incluso llegar a aburrirle. Tras ello iniciaba su relato, pausado, recreándose en el detalle, remarcando con el tono y la intensidad de su voz cada uno de los momentos que vivió en aquellos días de Julio. Comenzaba narrando como el oficial a su cargo le ordenaba presentarse uniformado en el cuartel, porque “esa tarde iban a tomar Madrid”. Tras ello, su periplo por diversos lugares de la ciudad tratando de advertir del peligro que se cernía sobre la población. Continuaba contando su regreso forzoso al cuartel, donde también comenzaron a llegar falangistas y civiles a los que vistieron con ropas militares. El ambiente que allí dentro se vivía, las arengas, los primeros disparos, el primer vuelo de aquel avión que arrojó octavillas en las que se les informaba a los soldados que habían sido licenciados. El segundo vuelo del avión que esta vez ya no arrojaba octavillas si no bombas, los primeros cañonazos, los primeros muertos, el asalto, aquella puerta que el propio Bibiano abrió, el combate, los asesinatos, los suicidios, los cadáveres… Un relato único, inigualable e impagable de un testigo y protagonista de aquella jornada que algunos denominaron como “el día del festín de las moscas”.

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Poder compartir al lado de Don Bibiano su testimonio era algo exclusivo, cuyo verdadero valor no podía tener precio, un raro privilegio al alcance de unos pocos elegidos. El año pasado le comenté a mi hijo, que en aquel momento tenía 12 años recién cumplidos, la posibilidad de asistir a aquel acontecimiento, haciéndole ver que se podía tratar de una oportunidad única, algo que lamentablemente el tiempo se ha encargado de confirmar. No sé si por verdadero interés o por complacerme, aquella mañana de domingo mi hijo madrugó para acompañarme hasta el Templo de Debod, el lugar donde se levantaba 75 años atrás el Cuartel de la Montaña, para poder escuchar el relato de Don Bibiano. Cuando regresábamos a casa me confesó entusiasmado el interés que aquella narración había despertado en él, y me hizo un buen número de preguntas relacionadas con aquellos acontecimientos. A pesar de que entre ellos dos había varias generaciones de por medio, nuevamente el apasionado relato de Don Bibiano había conseguido su objetivo: que su testimonio no se perdiera para siempre.

Don Bibiano escenificaba su relato como si lo estuviera viviendo nuevamente, como podemos apreciar en esta fotografía tomada durante su narración del 19 de julio de 2009.

Aquel día del caluroso verano de Julio de 1936, cuando Don Bibiano abandonó el Cuartel de la Montaña, se dirigió para ayudar a reducir los últimos focos de resistencia de los rebeldes en Campamento. Tras ello se incorporaría a las filas de los defensores de la República completamente convencido de lo que hacía, según sus propias palabras: «Si me hubiera tocado el otro bando habría intentado pasarme. Yo quería estar al lado del Gobierno que había votado libremente el pueblo español». Tras ascender rápidamente a oficial de artillería, comenzaría un largo periplo por la mayoría de los frentes más importantes de aquella guerra, participando en muchas de las principales batallas: El Escorial, Peguerinos, Guadarrama, Valdemorillo, Brunete, Teruel, Zaragoza…, batallas donde viviría dramáticos momentos, como aquel combate en la Casa de los Llanos donde: «tuvimos una batalla tan tremenda que toda la montaña parecía un volcán. Amargaba la respiración y se masticaba la saliva». Finalizada la guerra, con la derrota llegaría la cárcel y después el silencio. Pero Don Bibiano supo esperar, y con el tiempo nos dejó su apasionado relato a todo aquel que quisiera escucharlo, para que de esta forma su inigualable testimonio no se perdiera nunca.

Un grupo de amigos rodean a Don Bibiano Morcillo el pasado 17 de julio de 2011.

Pero la relación de Don Bibiano con la Guerra Civil no terminaría el doloroso día de la derrota, si no que de alguna forma quedaría ligada al resto de sus días, como a los de otros muchos españoles que les tocó vivir aquello. Tan ligada, que el caprichoso destino quiso que sus días acabaran en otro de los lugares emblemáticos de aquel episodio: el Hospital Clínico de Madrid. El compromiso de Don Bibiano con los valores que él había defendido, le acompañaría durante toda su vida, aunque ello no impedía que fuera un firme partidario de la reconciliación entre todos los españoles, su espíritu conciliador tuvo oportunidad de ponerlo de manifiesto en muchas ocasiones y entre sus amigos se contaban también veteranos del otro lado de las trincheras, con los que compartía una gran amistad más allá de ideologías. Hace pocos meses cuando se celebraron las elecciones generales, se encontraba ya ingresado en el Clínico en un estado muy delicado, aún así pidió permiso a los médicos para que le dejaran salir del hospital a votar, lo que le fue permitido tras mucho insistir. Don Bibiano era consciente del valor de un voto, y sabía como nadie cuanto dolor y cuanta sangre costó defenderlo en su momento, por ello, ejemplos como este deberían hacer reflexionar a los que opinan, entre ellos muchos jóvenes, que el votar y la democracia no sirven para mucho. Si algún día llegaran a conocer el ejemplo y el testimonio vital que nos ha legado Don Bibiano, seguramente pensarían de otra manera.

Pasarán muchos años, posiblemente tantos que ninguno de nosotros ya estaremos aquí, y entonces un día quizá algún joven, ya sin los perjuicios que ahora nos atenazan, se asomará a los libros de historia queriendo profundizar en lo que ocurrió la mañana de aquel día que habría de cambiar el mundo, y seguramente descubrirá el relato apasionado de aquel otro joven, de Don Bibiano, que aquella calurosa mañana de Julio se encontraba en el interior del madrileño Cuartel de la Montaña y fue testigo y protagonista de aquel histórico acontecimiento. Podrá así conocer el testimonio de aquel joven soldado que cuando llegó a anciano quiso que su experiencia fuera recordada por siempre.

Don Bibiano nos dejó la madrugada del que sería un soleado sábado primaveral, pero seguirá para siempre con nosotros, porque Don Bibiano ya es inmortal, porque Don Bibiano ya forma parte de La Historia.

Muchas gracias por todo amigo Bibiano. Hasta siempre.

Florentino Areneros.

Don Bibiano Morcillo abandona el parque del Templo de Debod en el pasado mes de julio de 2011,última ocasión en la que tuvimos el privilegio de poder escuchar su inigualable relato.

ACTO DE HOMENAJE A DON BIBIANO MORCILLO GARCÍA

La Junta Directiva de Gefrema quiere homenajear a Don Bibiano con un acto a desarrollar en el Salón de Actos del Colegio Lourdes donde reproduciremos filmaciones, fotos y compartiremos recuerdos de esta persona tan entrañable.

Día: Martes 27 de marzo de 2012
Hora: 19 h.
Lugar: Colegio Lourdes.
C/ San Roberto 8 duplicado.
Metro: Casa de Campo.


COMO LLEGAR:


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viernes, 16 de marzo de 2012

¿ASESINÓ FRANCO AL GENERAL BALMES?


Una imagen de los diestros que intervinieron en el festejo. De izquierda a derecha: Fernando Hernández “Malospelos”, Ángel Viñas “Pajaritas”, Pedro García Bilbao “Alcarreño” y un espontáneo del que desconocemos su identidad. (Haga clic en cualquiera de las imágenes para verla ampliada).

¿ASESINÓ FRANCO AL GENERAL BALMES?

El pasado martes 13 de Marzo se vivía una inusual expectación entre lo más granado de la afición a nuestra guerracivilmaquia. Esa tarde estaba anunciada la ansiada reaparición ante el publico de Madrid de un de los grandes maestros de todos los tiempos, el inigualable maestro Ángel Viñas “Pajaritas”, una leyenda viva de este noble arte, que habría de lidiar el soberbio ejemplar de su propio hierro con el sonoro nombre de “la conspiración del general Franco”. Para tamaño acontecimiento la empresa organizadora eligió un lugar acorde con la categoría del diestro, ni más ni menos que el monumental coso del Ateneo de Madrid, donde tantas tardes de gloria han podido disfrutar los aficionados desde hace décadas. El cartel lo completaban otros dos afamados diestros de contrastada trayectoria: el “guadalajarí” Pedro García Bilbao “Alcarreño” y Fernando Hernández Sánchez “Malospelos”.

Desde horas antes del festejo, ya se podían ver corrillos de aficionados en las inmediaciones del 21 de la calle del Prado, donde se ubica este histórico coso, la expectación era tal que los reventas hicieron su agosto, dado que se agotó el papel a los pocos minutos de abrirse las taquillas. Al poco de abrirse las puertas, en los tendidos no cabía un alfiler, los aficionados compartían opiniones y debatían acaloradamente: ¿estaría el maestro a la altura de las expectativas?, ¿daría una espantá?, ¿se arrimarían los compañeros de cartel o harían de meras comparsas del maestro?. Todo estaba por decidir, el morlaco prometía dar mucho juego, y en el aire se respiraba ese ambiente que precede a las grandes tardes de gloria y triunfo.

Algunos de los asistentes al festejo. De izquierda a derecha: “Moncloveño”, “Inés Tremis”, “Cuatro Vientos” y una elegante señora que se sumó a la foto.

En los tendidos se encontraban algunas de las principales personalidades de este mundo de la guerracivilmaquia, destacando entre todos ellos la portentosa figura de ese también portentoso diestro de la Cuesta de Areneros que lleva por nombre “Moncloveño”, que no paró de firmar autógrafos y fotografiarse con todo aquel aficionado que se lo solicitaba. También se encontraban en los tendidos algunos de los mas distinguidos socios de esa benemérita asociación que es Gefrema, encabezados por una deslumbrante y elegante Inés Tremis, que no quiso perderse este acontecimiento, y junto a ella esa indiscutible figura del arte de la guerracivilmaquia que es el inconmensurable “Cuatro Vientos”.

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Con la puntualidad habitual en los festejos que se celebran en esta plaza, los tres diestros comenzaron el paseíllo recibiendo una cariñosa ovación de un público entregado de antemano. Sonaron clarines y timbales, y saltó a la arena “Alcarreño” para lidiar el primero de la tarde, el coso estaba “abarrotao” con espectadores incluso en el burladero, el lleno era apoteósico, tanto que en la mesa junto a los tres diestros tomó asiento un espontáneo de estética sandinista que permanecería allí sentado en la mesa durante toda la lidia, aunque no dijo ni mú durante toda la corrida.

Los diestros en el solemne momento del paseíllo.

Abría plaza el consagrado diestro Pedro García Bilbao “Alcarreño”. Lucía el diestro mielero, al que vimos hecho un “pinsé”, un elegante traje color cobalto. Su faena fue breve, sabedor de que el público ansiaba ver al maestro Viñas, limitándose a unos pases de recibo destinados a presentar tanto el libro como a los maestros que habrían de lidiar a continuación. Comenzó “Alcarreño” señalando que se trata de una reedición ampliada, de una obra que es novedosa en la trayectoria de un autor como Viñas aconstumbrado a lidiar con trabajos de mayor extensión, que abarcan aspectos más amplios de la Historia, no un tema tan concreto como el de este libro. Finalizó su faena de aliño agradeciendo al autor el prestarse a compartir este momento con el público que reventaba la sala.

A continuación salto al albero Fernando Hernández Sánchez, “Malospelos”, que vestía traje campero. En el brindis ya anunció que su faena sería breve, al igual que su antecesor, y a fe que lo cumplió. Comenzó sus lances destacando la importancia de este trabajo de Viñas a la hora de desmitificar la historiografía franquista. A continuación se echó la muleta a la izquierda, para enlazar diversas series de naturales centradas en la perseverancia de los mitos franquistas en la enseñanza (recordemos su condición de maestro), señalando cómo en muchos libros de texto se sigue considerando la muerte de Calvo Sotelo como el detonante de la Guerra Civil por poner un ejemplo entre muchos, de cómo se está formando la mentalidad de los nuevos ciudadanos en lo que fue realmente la guerra y su significado (algo similar a lo que manteníamos en una crónica anterior: La Caverna).

Cambió de terrenos “Malospelos” y se ciñó en la brega del libro de Viñas, una obra que consigue demoler con evidencias apoyadas en una sólida fuente documental las teorías que cuestionan la legitimidad del estado republicano. El asesinato de Balmes sería el primero de una larga serie que continuaría con Virgilio Leret, Medel, García Pita y un largo etcétera de militares que decidieron defender la legalidad republicana. Nuevamente volvió a elogiar el apego de Viñas a la fuente documental, aunque es este un libro que se lee de manera muy amena, como si tratara de una novela negra. Este libro está destinado a abrir una línea de investigación que sin ninguna duda seguirá dando sus frutos. Finalizó su faena de tremendo volapié anunciando la próxima aparición del “contradiccionario”, que ha de ser un “arma de combate” por la Historia, frente al Diccionario que ha elaborado la Real Academia de la Historia. Su actuación fue premiada con una calurosa ovación del respetable.

El general Franco (centro) junto al general Balmes (derecha) en una fotografía tomada en Mayo de 1936.

Finalizada la faena de “Malospelos”, ese run-run tan característico que precede a las tardes de gloria comenzó a extenderse por los abarrotados tendidos, donde los aficionados acomodaban nerviosos sus almohadillas sobre el cemento, preparándose para lo que había de venir. La temperatura había ido en aumento durante las faenas de los dos diestros precedentes, llegando incluso algunos aficionados de los tendidos de sol a sufrir pequeños mareos, lo que obligó a que unos pocos hubieran de abandonar la sala para recuperar el resuello.

Restablecida la calma en los tendidos, saltó al albero el maestro, a la par que un silencio maestrante se apoderaba de los tendidos. Vestía el maestro madrileño un elegante terno en azabache, con corbatín grana en pajarita, como es habitual en él. Sus primeras palabras durante el brindis fueron para indicar que se encontraba abrumado por el recibimiento ofrecido por tan numerosa audiencia. Tras ello arrojó hacia atrás la montera con total desprecio de toda superstición, y a pasito lento con la mirada fija en el horizonte se dirigió al centro del platillo, y allí, clavando las zapatillas en la arena esperó firme la salida del morlaco. Todos los presagios auguraban que iba a haber faena, sin ninguna duda podríamos estar hablando de Viñas como el indiscutible número uno del escalafón de la guerracivilmaquia si no fuera por la presencia de “Moncloveño”, que desde su regreso a los ruedos ocupa ese puesto de honor de manera incontestable por méritos propios.

El maestro Viñas brinda su faena a los aficionados que abarrotaban los tendidos.

En muchas ocasiones y en diferentes cosos hemos visto a “Pajaritas”, cuajar faenas en las que repite las mismas tandas de pases, una faena en la que lance tras lance, va desgranando la génesis y desarrollo de la Guerra Civil, destacando el abandono por parte de las potencias democráticas a la República, y como esta se tuvo que agarrar a la ayuda soviética, así como destacar la ingente ayuda que recibieron los sublevados por parte de las potencias totalitarias, lo que acabaría por inclinar definitivamente la situación, terminando indefectiblemente estas faenas que podríamos denominar “faena estándar” con un estoconazo al coronel Casado en todo lo alto, de efectos fulminantes y que provoca una explosión de júbilo en los tendidos . Se trata de una faena muy pulcra y aseada, donde el diestro demuestra poseer un gran poderío y dominio de la técnica, pero cuando la has contemplado un par de veces, y conociendo las cualidades y virtudes de este diestro, son faenas que acaban sabiendo a poco. Sin embargo en esta ocasión se le veía dispuesto a destapar el tarro de las esencias y cuajar una de esas apoteósicas faenas que los buenos aficionados dentro de unos años, emocionados, narraran a sus nietos.

Como decíamos el diestro se situó en el centro del redondel aguardando la salida del burel, un soberbio ejemplar que prometía dar mucho juego: el asesinato del general Balmes ordenado por el general Franco días antes de producirse el alzamiento. Sin duda un morlaco de estas características puede llevarte directo a la Puerta Grande o a la enfermería si no se sabe lidiar correctamente, frenar el ímpetu de la salida y sobre todo la ligazón, son indispensables para llevarlo toreado en todo momento. Y para fajarse con estas ganaderías el maestro Viñas es todo un especialista, y así desde el primer momento aplicó con mano firme los tres principios básicos del toreo que ya marcara Pepe-Hillo en su tauromaquia: “parar, templar y mandar”, los cuales son perfectamente aplicables a este noble arte de la guerracivilmaquia.

Un retrato del general Balmes.

Un asesinato a sangre fría ordenado por el propio Franco unos días antes de que se produjera la sublevación, es un tema de características tan explosivas, que si no se maneja adecuadamente puede acabar por explotarte en las propias manos. Sin embargo Ángel Viñas fue realizando tanda a tanda una lidia sosegada, llevando al morlaco embarcado en la muleta en todo momento, eligiendo adecuadamente los terrenos a cada lance y evitando los enganchones tan habituales con ejemplares de estos encastes.

Comenzó la brega relatando como a partir de un testimonio de una reunión entre Balmes y Franco, de la que el primero saldría visiblemente contrariado, pudo ir tejiendo mediante diversas evidencias y documentación, el hilo de su relato, que le habría de conducir hasta el mismo asesino del general. Según comentó Viñas, la muerte de Balmes y la explicación oficial que se dio de la misma es “algo insólito” como lo definió el malogrado Gabriel Cardona. La muerte de Balmes hay que incluirla en un entramado mucho más amplio que podría incluso llegar a salpicar a los servicios secretos de algún país. Para Viñas, la versión que ofrece el comandante Pinto de la Rosa sobre la muerte del general es “un cuento chino”, la muerte a causa de un disparo accidental en pleno vientre de una persona experta en el manejo de armas es algo que no se cree nadie.

Fotografía del entierro del general Balmes que se celebró en Las Palmas de Gran Canaria. Al frente de la comitiva distinguimos al general Franco.

Tanda a tanda, Viñas fue descubriendo todas las evidencias que apuntalan su teoría, empezando por el Dragón Rapide: ¿Por qué tenía orden de aterrizar en Las Palmas si Franco se encontraba en Tenerife?, también explicó como descubrió en los archivos británicos que uno de los pasajeros del avión, el coronel Pollard, había pertenecido anteriormente al Servicio Secreto de su Graciosa Majestad Británica. Curiosamente tras la muerte de Pollard y mientras se procedía a su inhumación, unos “cacos” entraron en su casa y no se llevaron ni joyas ni objetos de valor, si no casualmente los documentos del piloto fallecido. Algo que también ocurrió con otra documentación relacionada con estos episodios, como la de la autopsia de Balmes, y muchos otros documentos relacionados con este caso cuya pista se ha perdido “misteriosamente”. El diestro madrileño también aseguró poder señalar casi con total seguridad al asesino físico del general Balmes, a la persona que apretó el gatillo, pero siguiendo los consejos de sus abogados finalmente no lo hizo en el libro para evitar posibles querellas. En otro momento de la lidia confesó que este misterioso “Señor X”, se trataba de un militar, un mal militar para ser más exactos, que en 1947 escribiría a Franco pidiéndole que le sacara de un problema en el que se encontraba metido. De cualquier manera, según Viñas, la lectura de su libro ofrece numerosas pistas que nos pueden llevar a descubrir sin lugar a dudas la identidad de este enigmático personaje que asesinó al general Balmes.

El avión modelo Dragón Rapide en el que el general Franco se desplazó desde el archipiélago canario hasta el Marruecos Español. Este avión se conserva en el Museo del Aire de Cuatro Vientos.

La hipótesis que plantea Viñas de basa en sólidas evidencias, con las que el autor quiere arrojar luz sobre lo que denominó el “lado oscuro” de Franco descubriendo su verdadera personalidad, así como el papel que realmente jugó en el golpe, un papel que ha sido maquillado a lo largo de muchos años por estudios historiográficos poco serios, cuando no directamente falaces, que han tratado de alguna forma de legitimar su actuación. Para Viñas. el general Franco es un personaje que en algunos episodios como fue el del “Oro de Moscú” se comportó como un “imbécil”, “como un niñato”, muy mal asesorado por sus más fieles escuderos, individuos de una gran mediocridad también. Aprovechó estos lances el maestro para hacer un poco de pedagogía sobre el estudio de la historia, aseverando que las claves para desmitificar a Franco se encuentran en los propios archivos españoles, pero que hay que saber buscar e interpretar, respetando los hechos, contextualizando la evidencia. Para Viñas, que se declaró seguidor de la escuela británica, una interpretación neutral de la historia es metafísicamente imposible, la historia no es lo que ha pasado, porque lo que ha pasado en su totalidad es incognoscible, la historia es lo que los historiadores dicen que ha pasado, de ahí que no pueda haber historia definitiva, la historia hay que revisarla constantemente, hay que ser “revisionista” (no confundir con otros píos historiadores que se denominan así), ese es el buen historiador, el que vuelve a revisar lo ya estudiado. No en vano confesó que este libro era uno de los trabajos que más le había costado completar.

Portada del libro de Ángel Viñas que fue presentado el pasado martes.

Finalizó su apoteósica lidia, cuadrando al morlaco para ejecutar el volapié, sintetizando su tesis: Franco decidió el asesinato de Balmes el 5 o 6 de Julio, tras comprobar en la reunión que tuvo con él que no se sublevaría. Balmes no era sospechoso de izquierdismo, pero no cabía duda de su lealtad al juramento que había prestado a la República. La eliminación de Balmes garantizaba el éxito de la sublevación en todo el archipiélago, así como el de toda la operación urdida para garantizar la participación de Franco en el golpe que se acabaría produciendo el 17 de julio.

Finalizada la actuación de “Pajaritas” los tendidos se poblaron de pañuelos pidiendo los máximos trofeos para el diestro de la Complutense, que tuvo que salir dos veces a los medios a saludar en medio de una atronadora ovación.

El general Franco fotografiado junto al comandante Rogelio Azaola en el aeródromo de Tablada de Sevilla, cuando el primero se traslado a la península a finales del mes de julio de 1936.

Tras ello se inició un debate entre los diestros y los aficionados, y nuevamente se volvieron a reproducir las malas prácticas que venimos mencionando en diversas ocasiones. Es moneda común en muchos debates y coloquios posteriores a los festejos, sobre todo en los que hay gran afluencia de público, la presencia de lo que se denomina el “espontáneo”, que no es otra cosa que un aficionado que reclama una oportunidad. Para conseguir su propósito, suele permanecer agazapado en su localidad con una muletilla que habitualmente trae preparada de casa (aunque en algunos casos se improvisa utilizando un jersey o la propia camisa) y cuando llega el momento oportuno salta al callejón, y desde allí a la arena con la intención de lidiar al morlaco que se encuentra en ese momento en el ruedo. Aunque algunos aficionados (los más pachangueros, esa es la verdad) jalean a veces estos comportamientos, los buenos aficionados suelen ser críticos con ellos, sobre todo teniendo en cuenta que en muchas ocasiones estas conductas han provocado serios percances y tremendas cogidas, incluidas las del propio espontáneo en la mayoría de las ocasiones, y sin olvidar que este revuelo acaba en muchas ocasiones desviando la atención de morlaco, lidiadores y espectadores, echando a perder lo que hasta ese momento era una memorable faena. En estos debates, los aficionados deben ceñirse en sus lances en simplemente colocar el toro en suerte para que el lidiador de turno se luzca con la realización de un soberano quite, o bien avisar de alguna característica del burel que haya pasado desapercibida, para que pueda ser aprovechada por los toreros que componen el cartel en magistral tanda de pases. Lo demás como digo, son brindis al sol y enturbiar la faena, lo que muchas veces acaba produciendo encendidos intercambios en los tendidos que en algunas ocasiones pueden degenerar en auténticas broncas, como estuvo a punto de ocurrir el pasado martes en el monumental coso del Ateneo de Madrid.

Cierro esta vibrante crónica con lo que es una mala noticia para algunos, y sin embargo una buena noticia para muchos otros: el inminente fin de la crónica taurinoguerracivilera. Así es queridos amigos, los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías van arrinconando poco a poco a los últimos de Filipinas de la crónica escrita de la guerracivilmaquia, desbordados por el arrasador poder de estos nuevos medios que imparables llegan hasta el último rincón de nuestros hogares. Así, el pasado martes mientras este pobre amanuense anotaba en una cuartilla cuanto detalle parecía de interés, a su lado, erguida en su trípode, orgullosa y altiva, una cámara de vídeo levantaba acta notarial de cuanto ocurría en el ruedo. Así es amigo lectores, esto es el fin de la crónica taurinoguerracivilera, ya no hay sitio para los Corrochanos, Abenamares, Vidales y muchos otros legendarios cronistas que a lo largo de los años han llevado el relato de nuestra fiesta y su rica terminología a los más recónditos lugares, creando con sus palabras imágenes en las mentes de sus lectores. Ahora es la propia imagen la que llega a los lectores, sobran ya las palabras.

Tras su apoteósico triunfo el diestro madrileño fue sacado a hombros por la puerta grande del Ateneo, entre las aclamaciones y ovaciones de los aficionados.

Al final de esta crónica podrán encontrar la filmación integra (incluyendo el debate posterior), aunque dividida en varios trozos, de la apoteósica faena que Ángel Viñas “Pajaritas” cuajó el pasado martes 13 en el monumental coso del Ateneo de Madrid, faena que indefectiblemente quedará cincelada en el recuerdo de los buenos aficionados que tuvieron el privilegio de poder contemplarla.

Florentino Areneros.

LOS VIDEOS DE LA CONFERENCIA

Todos los videos que enlazamos desde esta crónica pertenecen al canal de Youtube de carlmelchor, al que desde aquí queremos agradecer esta novedosa posibilidad que nos brinda para completar nuestra crónica. En los cortes que hemos encontrado en Youtube de esta presentación de Ángel Viñas, no hemos podido localizar la polémica intervención de un espontáneo a la que nos hemos referido en nuestra crónica escrita. Si en un futuro conseguimos localizar este corte que nos falta, lo uniremos a este reportaje.


- Intervención Fernando Hdez. Sánchez.(6:16)



- Intervención de Ángel Viñas. 1 de 3.(9:15)



- Intervención de Ángel Viñas. 2 de 3.(9:19)



- Intervención de Ángel Viñas. 3 de 3.(9:26)



- Debate y coloquio. 1 de 3.(7:56)



- Debate y coloquio. 2 de 3.(9:23)



- Debate y coloquio. 3 de 3.(8:46)