viernes, 12 de agosto de 2011

CUANDO TE HABLA LA HISTORIA


Don Bibiano Morcillo vivió como soldado desde el interior del Cuartel de la Montaña los acontecimientos que allí se produjeron el 20 de julio de 1936.(Haga clic en cualquier imagen de esta crónica para ampliarla en otra pestaña).


CUANDO TE HABLA LA HISTORIA

Una de las facetas que de siempre me han atraído más del mundo de la tauromaquia es la riqueza y variedad de los términos que se utilizan. Y esto es así aun siendo el espectáculo, arte (o como lo quieran ustedes llamar), de los toros algo eminentemente visual, indudablemente plástico. El toreo esta ligado a la imagen, los toros hay que verlos. De ahí que sean muchos los pintores que se han sentido atraídos en inspirados por el mundo de la Fiesta. Seguramente sea esta dependencia visual la que ha motivado el que existan tantos términos y palabras relacionadas con la tauromaquia.

Para que un aficionado pueda narrar una faena a otro y que su interlocutor a su vez pueda “dibujarla” o “pintarla”, incluso con colores, en su mente es necesaria la existencia de un buen número de palabras y expresiones con las que poder describir cada uno de los muchos matices que en una corrida se pueden apreciar. En tiempos pasados en los que no existía ni siquiera la fotografía, la palabra era el medio más utilizado por los aficionados para transmitir lo visualizado de unos a otros. La riqueza del vocabulario taurino abarca todos los detalles, empezando por el toro: la capa o pelaje (albahío, cárdeno, berrendo…), las hechuras (zancudo, degollado, escurrido…), los diferentes tipos de astas (bizco, corniveleto, descarado…), entre otras muchas características del burel. Siguiendo por el torero y su indumentaria, por ejemplo los colores del traje (purísima, añil, nazareno,…) o sus variados componentes. Podríamos hablarles también de la detallada variedad de términos para definir los terrenos donde se desarrolla la lidia, y por supuesto, toda la terminología técnica y específica de este espectáculo (querencia, espantá, volapié,…). Tal es la riqueza, que muchas de estas palabras y expresiones se han hecho habituales en el lenguaje coloquial y las utilizamos muchas veces aun desconociendo su origen.

El maestro Bibiano Morcillo.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Toda esta variedad y riqueza (que lamentablemente estamos perdiendo por culpa de los yutubes, los sms y los diversos tuiteres) ha permitido a los aficionados durante generaciones rememorar aquellas sublimes faenas, aquellos épicos momentos, e irlos transmitiendo de unos a otros, incluso a través de generaciones. Pero como casi todo en esta vida puede tener sus defectos, y al ir pasando de aficionado en aficionado, el relato puede acabar derivando, o siendo modificado por cada uno que lo trasmite, que lo interpreta a su modo, de forma que cuando llega a la persona que lo escucha, el relato puede haber variado, o haber sido modificado con alguna intencionalidad, por ejemplo si el que lo narra es seguidor de un determinado torero. Por esta razón los buenos aficionados dan mucha más importancia y credibilidad a los narradores que presenciaron la faena a narrar, y si el que narra la faena es uno de los protagonistas, el relato adquiere una nueva dimensión.



En la tauromaquia encontramos muchos acontecimientos que por su importancia y trascendencia han alcanzado la categoría de históricos. Uno de ellos, ocupando un puesto destacado, fue la muerte de José Gómez, “Joselito el Gallo” en la plaza de Talavera a causa de una cornada que le dio el toro “Bailaor”. Al lado de Joselito se encontraban el periodista y cronista taurino Gregorio Corrochano, que apadrinaba el festejo, e Ignacio Sánchez Mejías, que compartía cartel con Joselito mano a mano aquella tarde. Además Sánchez Mejías era cuñado del malogrado diestro sevillano.

Un momento histórico: Joselito “el Gallo” sale a hombros de la antigua plaza de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Ignacio Sánchez Mejías, un torero ilustrado que ejercía también de escritor y que estaba muy relacionado con la mayoría de los componentes de La Generación del 27 de la que muchos le consideran un miembro más, correría la misma trágica suerte que su cuñado unos años después, al ser corneado por el toro “Granadino” en la plaza de Manzanares (Ciudad Real) en 1934. En aquella ocasión se encontraba en el callejón su amigo José Bergamín que estuvo presente en los últimos momentos del torero: “...le vi morir de una perezosa y larga muerte, que fue agonía, a la que asistí sin separarme de su lado desde la enfermería de la plaza de Manzanares hasta el sanatorio de Madrid. Casi exactamente cuarenta horas duró aquella muerte perezosa y larga, aquella dolorosísima agonía. Algunas veces la he contado. La recordaré siempre tan terrible como una pesadilla irreal”.

Cuantas veces se habrá contado la muerte de Joselito, y cuantas también de la de Ignacio Sánchez Mejías, a la que el propio Lorca dedicaría una sentida elegía. Pero ninguna podrá igualar a la narración que de la muerte del primero pudiera hacer Sánchez Mejías, o la de que la muerte de este pudiera hacer José Bergamín, porque en ambos casos quien estaba hablando era la propia Historia.

Ignacio Sanchez Mejías comenzaba muchas veces sus faenas de muleta, recibiendo al toro sentado en el estribo. Fue realizando esta suerte cuando sufrió la cogida que habría de costarle la vida. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En la guerracivilmaquia ocurre lo mismo. Se han escrito mares de tinta sobre la guerra civil, se han dado diferentes versiones de un mismo acontecimiento, algunas similares, otras radicalmente opuestas, lo que unos interpretaban como un cambio de terrenos para otros no era si no una solemne “espantá”, o bien el magistral lance para unos, que se convertía en soberano “mantazo” para otros. Pero donde no hay duda, ni interpretación es en la narración de aquellos que estuvieron presentes en el albero, los que tuvieron que saltar a la arena. Uno de ellos es Don Bibiano Morcillo, que desde hace tiempo acude año tras año al monumental coso del Templo de Debod, que se alza en el mismo lugar que ocupó en su día el Cuartel de la Montaña, para narrar a todos lo que se acercan a escucharle lo que ocurrió en este lugar en el mes de julio de 1936, acontecimientos de los que fue protagonista y testigo al mismo tiempo.

Don Bibiano es un diestro que crea afición. He de reconocer que yo me dedicaba a la crónica biciclomontañera hasta que un día de Julio, hace ya unos años, me detuve con mi bicicleta junto a un corro de personas que se apretujaban bajo la sombra de un ciprés, movido por la curiosidad me acerqué a ver de que se trataba y allí estaba el maestro Bibiano parando, mandando y templando en la lidia de los acontecimientos del Cuartel de la Montaña en julio de 1936. Desde aquel día, como quien acaba de ver una aparición y movido por la irrefrenable pasión del converso, colgué la bicicleta y me dediqué a leer, con mayor o menor fortuna, cuanto cossio o tratado del noble arte de la guerracivilmaquia caía en mis manos. Desde ese día, año tras año trato de no faltar a esa monumental corrida que cada domingo más cercano al 20 de julio organiza la asociación Gefrema con gran éxito de público y crítica, como en casi todas las actividades en las que esta benemérita asociación se prodiga.

Los asistentes al festejo organizado por Gefrema junto al maestro Bibiano Morcillo tras culminar la apoteósica faena del pasado 17 de julio.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Seré breve en la crónica, ya que más que en la faena en si el valor esta indiscutiblemente en su simbología, en su significado. Como todos los años los tendidos estaban abarrotados con un lleno de no hay billetes, pero en contraste con ediciones anteriores los directores de lidia con acertado criterio decidieron cambiar los habituales terrenos de sol y sombra (mucho más sol que sombra esa es la verdad) y trasladar la faena a terrenos de sombra, lo que fue ampliamente celebrado por los aficionados. Entre los presentes la flor y nata de la gefremaquia encabezada por el incombustible Bazán (¿para cuando la Laureada de Gefrema para este hombre?), “Espoleta”, “Modesto”, Fernando Cardenal, “El Chato de Ventas”, “Orwell”,”Secretario”, el indiscutible número uno del escalafón: “Moncloveño”, y otros muchos buenos aficionados, que como digo abarrotaban los tendidos, donde destacaba la presencia de la bellas aficionadas que tanto color y alegría dan a los tendidos.

Muchos medios de comunicación se dieron cita para retrasmitir este histórico festejo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Abría plaza, como viene siendo habitual en este ya tradicional festejo, Antonio Morcillo “Presidente”, hijo de Don Bibiano, el cual realizó una faena sobria y aseada, muy en la línea de este diestro alejado de alharacas y temerarios desplantes, una faena muy bien hilvanada, no en vano este maestro es un gran conocedor de este encaste al que ya se ha enfrentado en innumerables ocasiones. Faena que fue trazando con sentidos pases muy en el gusto de la afición, que le dedicó una tremenda ovación tras consumar la lidia de soberbio volapié.

Antonio Morcillo durante la lidia del primer ejemplar. Al fondo, vemos a Don Bibiano concentrado esperando saltar a la arena. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

No habían acabado las mulillas de retirar al primero de la tarde, cuando un cada vez más intenso run-run de expectación se extendía por los tendidos, anunciando la salida del maestro. Y así fue, a pasito lento, como los grandes toreros, se dirigió el maestro hasta situarse en el paltillo de la plaza, ante la atenta mirada de los aficionados que le contemplaban, emocionados, con una silenciosa ovación de interna admiración.

Lentamente, casi parando el tiempo en cada lance, que es como se torea de verdad, el maestro Bibiano fue dibujando capotazo a capotazo y pase a pase lo que aconteció en aquel lugar un día de verano 75 años atrás. Don Bibiano tiene ese aire y esos ademanes de los toreros de antaño, ese lenguaje, esa forma de dirigirse a los tendidos, esa pausa, ese pundonor que demuestra con su entrega pese a su edad. Don Bibiano Morcillo es un torero de una pieza, de la cabeza a los pies.

Bibiano Morcillo junto a su hijo al comienzo de su faena. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Sus primeros pases estuvieron dedicados a como fue llamado a incorporarse al cuartel, donde se iban a sublevar, de sus advertencias a un grupo de obreros que se encontraban en un bar cuya ubicación Bibiano nos señala dirigiendo su índice a la esquina de Luisa Fernanda con Ferraz. Continúo su narración con su visita, acompañado por los obreros, al Ministerio de la Guerra, a donde se dirigió a informar de lo que se tramaba y donde un mando le espetó: “¿no sabe usted que los militares no debemos meternos en política?”, frase que Bibiano, estirándose, pronuncia solemnemente con grave voz. Prosiguió su faena con la narración de cómo fue llevado después a la sede del Partido Comunista, para dar la noticia.


Don Bibiano muestra su cartilla militar que le acredita como soldado del regimiento de Zapadores, la cual pueden ver con detalle en la fotografía inferior. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Cambió de terrenos para regresar al cuartel. A pesar a las dudas acabo primando su condición de soldado, de militar, como Bibiano se encarga de demostrar, mostrando a los presentes su cartilla que así lo acredita. Y tras ello comenzó la parte más intensa de la faena, el asedio y el asalto al cuartel, que Don Bibiano va narrando remarcando las palabras, marcando los tiempos. Los disparos, las ráfagas, las explosiones, los proyectiles, las bombas de la aviación, las ordenes, la desesperación, los miedos, los sentimientos, porque Bibiano lo vive nuevamente cuando lo narra y lo hace vivir a los tendidos. Cuando el maestro cuenta por ejemplo la caída de aquella bomba de aviación sobre aquella ametralladora (describiendo lentamente su trayectoria descendente con la mano, que termina con un rotundo “bum” que hace dar un bote a los aficionados en sus localidades), nos dibuja a todos de magistral manera, lo que allí ocurrió.

Bibiano Morcillo junto a Fernando Cardenal, que siendo un niño presencio aquel episodio desde su casa en la calle de Ferraz. Dos grandísimos toreros.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Continuó el maestro relatando de manera magistral como la resistencia se fue desmoronando, como se abrió esa puerta por la que empezaron a entrar los que afuera esperaban, los disparos, las refriegas y las muertes. Don Bibiano narra con profundo sentimiento lo que vieron sus ojos aquella soleada mañana, el alboroto, los gritos, aquellos cadáveres en la sala de banderas de oficiales que parecían haberse suicidado, o el momento en que salvó a uno de los golpistas de una muerte segura arrebatándolo de las manos de unos asaltantes que le acusaban de fascista, Bibiano sube la voz recordando el incidente, los titubeos y el miedo del acusado que le hicieron orinarse encima. El relato, su intensidad, la entonación, los tiempos y la entrega que le pone este inigualable diestro, hacen que el público observe impávido al maestro desarrollar estos soberanos lances, mientras en sus mentes visualizan como propios, los fotogramas de aquellos momentos.

Una panorámica del público que abarrotaba los tendidos. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Prosiguió la faena con diestro y público entregados. Bibiano, pletórico de facultades, se había crecido y comenzó a enlazar tandas, refiriendo los muchos lugares y episodios que le toco vivir durante la guerra, durante la que formó parte del Ejército Republicano como artillero, y hubiera continuado dando pases hasta el anochecer si no lo hubiese impedido los preceptivos avisos desde la presidencia del festejo. Al finalizar su faena, el público emocionado, agradecido y puesto en pié, rompió en una atronadora y sentida ovación dedicada a este magistral maestro de maestros, que otro año más, y ya son muchos, nuevamente volvió a abrir la Puerta Grande de este monumental y singular coso.

Don Bibiano Morcillo esta hecho de una materia especial y posee una fortaleza y una lucidez que ya quisieran muchos, por lo que no dudamos que el próximo año volveremos a verle saltar al albero a repetir nuevamente esta lidia apasionada. Cuando llegue ese día amigos lectores, no duden en acercarse a la explanada donde un día estuvo el Cuartel de la Montaña, y así podrán experimentar, podrán conocer lo que se siente, cuando te habla La Historia.

Florentino Areneros.

Don Bibiano Morcillo abandona el monumental coso del templo de Debod, acompañado de “Presidente” y “Espoleta”, tras haber culminado la histórica faena.

LA SAGA DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA:

TRES DIAS DE JULIO: 18 JULIO 1936

El historiador y escritor Luis Romero escribiría un libro fundamental para conocer los acontecimientos que tuvieron lugar en España los días 18, 19 y 20 de Julio de 1936 de título "Tres Dias de Julio", de un gran valor no solamente histórico, si no también narrativo. A partir de este libro hemos reproducido los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en esos tres días, dedicando una crónica a cada uno de ellos.

En esta primera crónica se narran los preparativos de los militares en la capital, así como las medidas que el Gobierno y el Presidente de la República van tomando según avanza una jornada caracterizada por la confusión. Por su parte las fuerzas políticas pertenecientes al Frente Popular empiezan también a movilizarse, al igual que las organizaciones obreras y sindicales.

TRES DIAS DE JULIO: 19 JULIO 1936

Segunda entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en la capital española los días 18, 19 y 20 de julio de 1936.

En esta entrega vemos como Martínez Barrio rechaza formar gobierno, responsabilidad que recae en José Giral que viendo como se desarrollan los acontecimientos decidirá armar al pueblo. Ese mismo día el general Fanjul se presentará en el Cuartel de la Montaña para hacerse cargo del mando de los sublevados allí concentrados. Sobre este cuartel comienza a estrecharse el cerco y los leales al Gobierno impiden cualquier intento de salida de los allí concentrados. Mientras tanto en los cuarteles de Campamento no se consigue organizar una columna que se dirija hacia Madrid.

TRES DIAS DE JULIO: 20 JULIO 1936

Tercera entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero. En esta crónica se repasan los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña, lugar donde se habían hecho fuertes los sublevados al mando del general Fanjul.

Podremos seguir los preparativos del asalto, como se intentó negociar, los combates, como fue el asalto, los participantes y muchos datos más. Así como la matanza que tras la toma tuvo lugar entre los muros del cuartel. Esta crónica sirve como desenlace de las dos anteriores y está acompañada de un buen número de fotografías comentadas muchas de ellas con textos del propio Luis Romero.

VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO

Máximo Moreno era teniente de la Guardia de Asalto en julio de 1936. Estuvo encarcelado desde octubre de 1934 recuperando la libertad tras la victoria del frente Popular en febrero de 1936. El teniente Moreno formaba parte del grupo que secuestro y asesinó al diputado Calvo Sotelo, y pocos días más tarde participaría activamente en la toma del Cuartel de la Montaña, como se puede comprobar en alguna fotografía gracias a la sagacidad de nuestra lectora y amiga Inés Tremis.
Tras la toma del cuartel, Máximo Moreno estuvo combatiendo en varios frentes, hasta su incorporación manejando una ametralladora en un bombardero Potez-54 de nombre "Aquí te espero". A bordo de el participaría en varias acciones, entre ellas el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas. El avión sería derribado a finales de Septiembre falleciendo en circunstancias singulares. Gracias a documentación enviada por Inés Tremis sabemos que tras su la guerra, las fotos de su entierro serían utilizadas en la Causa General dentro del expediente del asesinato de Calvo Sotelo.

VIDA Y MUERTE DEL COMANDANTE JOSÉ BRETAÑO

El comandante José Bretaño Ramos es uno de esos personajes anónimos y secundarios de los que poco se habla en los libros de historia. En julio de 1936 se encontraba destinado en el cuartel de la Guardia Civil de la calle Guzmán el Bueno de Madrid, de donde partiría el día 20 al mando de dos compañías para reducir a los sublevados del Cuartel de la Montaña, como acredita su aparición en muchas de las fotos que se conservan de aquel acontecimiento, siendo tratado como un héroe tras la toma del cuartel. Sin embargo poco más de un mes de aquello sería encarcelado y moriría ejecutado en las tapias del cementerio del Este en noviembre de ese año.

En esta crónica repasamos brevemente lo poco que se conoce de su biografía, y de los procesos que contra el se siguieron a partir de algunos documentos que hemos conseguido rescatar. No se pierdan las serie de comentarios de nuestros lectores que pueden encontrar a continuación de esta crónica, donde destacan las intervenciones de esas dos primeras figuras de la guerracivilmaquia: El Rufián Melancólico y Bremaneur.

CUANDO TE HABLA LA HISTORIA

Desde hace ya unos cuantos años la asociación Gefrema organiza una ruta coincidiendo con el aniversario de los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en el verano de 1936, concretamente el asalto al Cuartel de la Montaña ubicado donde ahora se encuentra el templo de Debod.

Los que asisten a este evento, tienen el privilegio de poder oír narrar el relato de aquellos acontecimientos a Don Bibiano Morcillo, que en aquellas fechas se encontraba en el interior del cuartel cumpliendo el servicio militar y fue testigo y protagonista de aquel episodio histórico. A pesar de su avanzada edad Don Bibiano compone una narración insustituible, emocionada y por momentos épica de todo lo que sucedió aquel día. Una experiencia impagable para cualquier aficionado a la historia.

UN TORERO EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Durante el año de 2011 dedicamos un conjunto de crónicas a los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña en julio de 1936 al cumplirse el 75 aniversario de aquel episodio, crónicas en la que repasábamos como acontecieron aquellos hechos, a la vez que nos centrábamos en alguno de sus protagonistas.

Entre aquellos protagonistas se encontraba un modesto torero, “El Peluchi”, que una vez finalizada la guerra sería reconocido en una de las fotos publicadas del asalto al cuartel, motivo por el cual sería encausado. A partir de su declaración a las autoridades franquistas, seguimos los pasos de este singular personaje durante la madrugada y la mañana del 20 de julio de 1936 en que tuvo lugar el asalto.

UN PERIODISTA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Al igual que en la anterior crónica, en esta partimos de una fotografía en la cual encontramos a un periodista que hemos conseguido identificar con la ayuda de nuestros lectores como el sevillano Juan González Olmedilla, redactor del popular periódico El Heraldo de Madrid.

González Olmedilla tuvo un papel protagonista en los momentos previos al asalto al cuartel, y posteriormente junto con otros compañeros sería uno de los fundadores de las Milicias de la Prensa, un grupo muy activo en la defensa de la República durante los momentos posteriores al golpe militar de Julio del 36. Pese a todo ello a mediados de 1937 encontramos a Olmedilla exiliado en Argentina, ¿qué ocurrió en este tiempo?.


PRESENCIA MILITAR EN MADRID

En este año de 2012 el Centro Cultural de los Ejércitos ha organizado una serie de conferencias en colaboración con el Instituto de Estudios Madrileños donde se repasa la relación de Madrid con los ejércitos a los largo de la historia, en diferente ámbitos, prestando una especial atención a la arquitectura, o más concretamente a diferentes edificios militares madrileños.

En esta ocasión la conferencia estaba centrada en uno de los edificios más queridos en esta redacción, aunque desapareciera al finalizar la guerra: el Cuartel de la Montaña. La ponente era María Teresa Fernández Talaya, una historiadora que ha dedicado gran parte de su trabajo a la historia del barrio de la Moncloa, en algunas ocasiones con gran brillantez, aunque en este caso concreto fuimos un tanto críticos con su labor, sobre todo en la parte relacionada con los acontecimientos que tuvieron lugar en aquel recinto durante el transcurso de la Guerra Civil.

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