sábado, 21 de julio de 2018

EL MISTERIO TRAS LA FOTO

Una de las fotografías más conocidas del asalto al Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936, cuyo misterio y protagonistas desvelamos en esta crónica. Fotografía BNE. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
EL MISTERIO TRAS LA FOTO
Y EL TÍO DE JULIO IGLESIAS


Por Florentino Areneros

Hace unas semanas paseando por Madrid compré en un puesto callejero un libro de la desgraciadamente desaparecida Editorial San Martín, que tanto contribuyó con sus publicaciones al estudio de la historia de la Guerra Civil Española. Se trataba del libro "Mis suerte dijo si. Evocación autobiográfica de Guerra y Paz (1918-1936-1945)" escrito por Manuel Iglesias-Sarria y Puga. Seguramente el nombre del autor dirá poco, pero seguramente la curiosidad del lector aumente si añadimos que se trata del tío del famoso cantante Julio Iglesias, es decir hermano del también famoso doctor Julio Iglesias "Papuchi", padre del cantante, que se hiciera popular muy a su pesar al ser secuestrado por ETA a comienzos de los 80 del siglo pasado, y también, y ya no tanto a su pesar seguramente, al convertirse en una de las estrellas del momento de la prensa y programas del corazón alcanzando gran fama y popularizando la coletilla "raro, raro,raro", sin olvidar su "gesta" de ser padre con más de ochenta años que le granjearía la admiración de gran parte de la sociedad española, especialmente la masculina.

Portada del libro de Manuel Iglesias-Sarria y Puga. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En su libro, Manuel Iglesias-Sarria (que he de reconocer no he terminado de leer todavía, es el problema de tener la mala costumbre de intentar leer varios libros a la vez) nos narra sus peripecias y vivencias desde los momentos anteriores al golpe en Madrid, el desarrollo del mismo, los momentos posteriores, su paso por una checa, su salida de España, su regreso e incorporación al ejército franquista en la Casa de Campo y Carabanchel, etc,etc.. Es un testimonio de primerísima mano, escrito con una inusual frescura y desenfado, muy dinámico a la vez, que proporciona un buen número de detalles interesantes y curiosos, y por el que desfilan un amplio conjunto de personajes, unos muy conocidos y otros no tanto, con los que se puede componer un retrato bastante aproximado de parte de la sociedad madrileña del momento. Como con casi todas las autobiografías tan dadas al autobombo y al protagonismo exagerado, hay que leerlo con las debidas precauciones, pero de lo que no cabe duda, es que aun solamente siendo ciertos algunos de los romances que cuenta, esta familia tiene muchísimo éxito con las mujeres (y aquí es cuando nos viene a la mente la foto de un sonriente Julio Iglesias con el subtítulo "y lo sabes").

El cantante Julio Iglesias, junto a su padre el doctor Julio Iglesias Puga, hermano de Manuel Iglesias. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Seguramente en el futuro dediquemos una crónica en Sol y Moscas, o un artículo en la revista Frente de Madrid, a este singular y curioso libro, que además está prologado ni más ni menos que por Julio Caro Baroja quien define al autor como "hombre de acción", seguramente un guiño a las novelas de su tío, el genial Pío Baroja. Pero hoy, en que se cumple del 82 aniversario del asalto al Cuartel de la Montaña de Madrid, nos vamos a centrar en uno de los pasajes del libro, concretamente en una fotografía que muchos aficionados al estudio de la Guerra Civil en Madrid ya conocerán, una fotografía tomada en los momentos posteriores a la toma del cuartel, en la que podemos ver a un hombre vestido con camisa blanca, tirantes, pantalón bombacho y botas de caña, evidentemente se trata de un militar, que se mantiene con las manos en alto. Está rodeado por un grupo de civiles, algunos armados con fusiles, y uno de ellos incluso con casco militar, seguramente toda ellos proveniente del reparto de armas y pertrechos tomados tras el asalto al cuartel. La fotografía estaría tomada en el exterior del cuartel, concretamente en la parte que hoy se asoma a la calle Irún, en el espacio dedicado a las actividades físicas y la gimnasia, como confirman las espalderas que vemos detrás del grupo.

La foto transmite una innegable tensión, el militar brazos en alto se dirige a los hombres que le rodean, quienes le contemplan fijamente, como tratando de justificarse, seguramente tratando de convencerles de que no tiene nada que ver con los golpistas, que él es un militar de servicio en el cuartel al que le han sorprendido allí los acontecimientos, que ha actuado por obediencia debida, o incluso que él es un republicano convencido opuesto al golpe, imposible saberlo. Viendo la foto es fácil inclinarse a pensar que el destino de aquel militar acabaría siendo el mismo que el de otros tantos compañeros tras el asalto al cuartel.

Un grupo de oficiales abandonan detenidos el Cuartel de la Montaña por la zona del gimnasio. Foto BNE.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Personalmente nada sabía del involuntario protagonista de esta foto, ni su nombre, ni su graduación, y mucho menos cual fue su destino final. Al igual que tampoco sabía nada del resto de personas que aparecen en la imagen. Sin embargo el libro de Manuel Iglesias-Sarria Puganarra con todo tipo de detalle lo que sucedió en aquel momento y quienes son los protagonistas. Reproducimos aquí el texto del libro, el autor se encuentra refugiado en la embajada de Turquía y Finlandia, que compartían edificio en la calle Zurbano 21 (hoy 23), y allí otro compañero refugiado le narra lo sucedido:

Un chico joven, también falangista, me contó la tragedia del Cuartel de la Montaña. Se llamaba Antonio Romero. Moreno espigado, con un fino bigotillo y fuerte acento de su tierra.

El combate duró varias horas. De repente cesaron los cañonazos y el tableteo de las ametralladoras. También dejaron de disparar los fusiles y una ráfaga de silencio invadió el cuartel. La rompieron los soldados de verdad que empezaron a salir al patio con las manos levantadas dirigiéndose a la salida del edificio. Atronaban los gritos de rendición y la confusión era enorme. Desde la garita donde estaba vio al general Fanjul. Lo reconoció por su barba recortada, y observó como salía por el portalón para rendirse. Tenía la cabeza vendada.

Oleadas de milicianos entraban por distintos sitios disparando contra los grupos de hombres que estaban en el patio con las manos en alto. Muchos gritaban que eran soldados y bastantes se salvaron por esto.


“Muchos gritaban que eran soldados y bastantes se salvaron por esto”. Fotografía Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Él intentó escapar de allí; pero no pudo. Lo cogieron y lo fusilaron con un grupo de camaradas contra una pared del cuartel. Cayó atravesado por las balas que no le alcanzaron órganos vitales. No perdió el conocimiento y se hizo el muerto entre los muertos. Momentos más tarde lo sacaron en camilla los de la Cruz Roja. Y había que oírle contar con su gracejo andaluz el susto que les pegó a los camilleros cuando estos vieron que abría los ojos y les hablaba. lo llevaron al Hospital de San José y santa Adela, de la Avenida de la Reina Victoria, donde estuvo dos meses como un enfermo más, protegido por Ángeles, una enfermera cuyo apellido no recuerdo. Ella fue su verdadero Ángel de la Guarda. Luego consiguieron refugiarse en la legación.

Volviendo al Cuartel de la Montaña, a mi amigo Paco Ussía, alférez de complemento de Ingenieros, también lo cogieron dentro. En la fotografía también se ve a Paco en mitad de la explanada, en mangas de camisa blanca, calzones de uniforme y botas altas, rodeado de hombres que le miran apuntándole con fusiles y pistolas. Posiblemente iban a fusilarle allí mismo cuando apareció Rafael orozco vestido de soldado gritando muy excitado. ""A este me lo llevo yo que es un tío muy importante. Lo fusilaremos después de tomarle declaración"". Los milicianos sorprendidos les dejaron irse. Y se perdieron entre la barahunda de gente que entraba y salís del cuartel. Ya en la calle de Ferraz se separaron con un abrazo y no se vieron más ne mucho tiempo. Todo esto me lo contó Rafael Orozco en la legación. estaba allí cuando yo entré. Paco Ussía se refugió en la embajada de Chile de donde lo evacuaron a aquel país. Y volvió a España para hacer la guerra. Él me corroboró todo lo que me había contado Rafita Orozco, como él le llamaba.


Hasta aquí el relato de Manuel Iglesias, que como podemos ver pone nombre al protagonista y nos aclara lo que se escondía tras la fotografía, así como el desenlace de aquella escena. Solo nos queda la duda de saber si la persona que sujeta al militar del brazo, o alguna otra de los que le rodean, es Rafael Orozco "Rafita".

Detalle de la fotografía en la que podemos apreciar a Francisco Ussía Gavaldá y a quien puede ser Rafael Orozco "Rafita" asiéndole por el brazo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El nombre completo de nuestro protagonista era Francisco de Ussía Gavaldá, y era el segundo hijo de José Luis de Ussía y Cubas, I Conde de los Gaitanes, un título otorgado por el rey Alfonso XIII en 1919. Según podemos leer en el foro Memoriablau, aunque no se menciona el origen de la información, Francisco de Ussía había nacido el 7 de marzo de 1914, y estaba afiliado a Falange Española desde 1933. Presentado en zona nacional en 1937, fue zapador en Teruel, en las filas del Cuerpo de Ejército de Castilla. Pasó posteriormente a la Legión, a la Bandera de Carros de Combate, participando en las operaciones de Cataluña y Andalucía. Al terminar la guerra pertenecía al Cuerpo de Ejército Marroquí. El empleo de Teniente de Complemento lo consiguió el 17 de enero de 1939 (BO nº 17). Por su participación en la Guerra Civil le fueron condecidas una Cruz de Guerra, una Cruz Roja al Mérito Militar y la Medalla de la Campaña. En el Boletin Oficial del Estado del Estado del 17 de enero de 1939 encontramos la notificación de su ascenso a teniente. Se licenció en abril de 1940.

Orden de ascenso a teniente de Francisco Ussía Gavaldá publicada en el BOE del 17 de enero de 1939. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Siguiendo con la información que facilita el foro Memoriablau, posteriormente formaría parte de la División Azul,Pero por problemas de corazón -sufrió un ataque- poco después de haber participado en la batalla Possad (noviembre-diciembre 1941), fue ingresado el 15 de diciembre de 1941 en el Hospital de Campaña de Grigorowo, pasando posteriormente al de Riga y por último, al de Berlín-Friedrichshagen. Diagnosticado de Miocarditis crónica con arritmias, fue declarado no apto por el tribunal médico militar que le reconoció el 24 de diciembre. Fue repatriado a España el 3 de febrero de 1942. Antes de su marcha, fue condecorado por el General von Chapuis. Según afirma José felix Azurmendi en su libro "Vascos en la Guerra Fría" haciéndose eco de una noticia publicada en el ABC, sería el propio Hitler quien le condecorara: "La prensa española, incluida la pretendidamente seria como el ABC, no se recata en ensalzar las glorias de la heroica División Azul en Rusia, uno de cuyos tenientes, el aristócrata Francisco Ussía y Gavaldá, acaba de ser condecorado por el Führer con la Cruz de Hierro".

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Posteriormente a las guerras, Francisco Ussía desarrollaría una intensa y fructífera actividad empresarial, dirigiendo importantes empresas. Contraería matrimonio con Casilda Figueroa Pérez de Guzmán el Bueno, matrimonio del que nacerían cuatro hijos. Fallecería en Marbella en 2007 a los 93 años de edad, una larga vida que a punto estuvo de terminar anticipadamente la mañana del lunes 20 de julio de 1936 en el Cuartel de la Montaña.

Necrológica de Francisco Ussía Gavaldá publicada en el diario ABC. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Para los más curiosos y seguidores de los ecos de sociedad, como ya hemos comentado anteriormente Francisco Ussía era el segundo hijo del I Conde de los Gaitanes, título que heredaría su hermano Luís de Ussía y Gavalda, quien contraería matrimonio con María de la Asunción Muñoz-Seca y Ariza, hija del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, asesinado en Paracuellos en noviembre de 1936. Entre los hijos del matrimonio se encuentra el popular periodista, escritor y otras ocupaciones más, Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Por lo tanto si el cantante Julio Iglesias es sobrino del escritor del libro que ha dado pie a esta historia, Alfonso Ussía es sobrino del protagonista de nuestra foto, casualidades de la historia que es capaz de unir a dos rostros populares a partir de una fotografía, y seguramente ellos "no lo saben".

Gracias al testimonio del tío de Julio Iglesias hemos podido identificar al tío de Alfonso Ussía, “Y NO LO SABEN”. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Francisco Ussía Gavaldá no sería el único que conseguiría escapar del cuartel, se conocen otros casos. Don Bibiano Morcillo, testigo de excepción y protagonista de aquellos momentos al que ya dedicamos una crónica (clic aquí para ir a la crónica), narraba en su cita anual con los socios de Gefrema, como libró de una muerte segura a uno de los sublevados. Y también como otro militar fue ayudado por el portero de una finca de la calle Ferraz, quien pese a ser republicano convencido no dudó en entregar ropas de trabajo al huido para que pasara desapercibido y pudiera escapar. Terminada la guerra, el militar ya convertido en un importante miembro del ejército franquista, y trató de recompensar al portero, pero este fiel a sus ideas, nunca aceptó ningún favor, ni siquiera dinero, del hombre al que había salvado la vida.


Si quieren conocer más detalles de estas últimas dos historias, y de todo lo que sucedió en aquel cuartel y en Madrid en aquellos tres días de julio que conmovieron al mundo, no tienen más que acercarse mañana domingo 22 de julio de 2018 a las 10:00 de la mañana a los jardines del Templo de Debod (entrando por la escalinata principal frente a Ferraz), donde Antonio Morcillo, Presidente de Gefrema, explicará todo ello sobre el mismo lugar donde se desarrollaron aquellos acontecimientos hace ahora 82 años.


Florentino Areneros.

ACTIVIDAD GEFREMA:
LA SUBLEVACIÓN DE 1936 EN MADRID
Y LOS SUCESOS DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA

ASISTENCIA LIBRE Y GRATUITA
DOMINGO 22 JULIO 2018 10:00 HORAS
TEMPLO DE DEBOD (acceso por escalinata ppal.)

INTERVIENEN:
ANTONIO MORCILLO
La sublevación en Madrid

JOSÉ ANTONIO CARMONA
La sublevación en Melilla

GUILLERMO POZA
La Batalla de Brunete
Un recorrido fotográfico

miércoles, 17 de enero de 2018

CAYETANO REDONDO ACEÑA

Cayetano Redondo Aceña, alcalde de Madrid durante los momentos más duros de la defensa de la ciudad, sería fusilado en 1940. Foto Piortiz www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

EL ALCALDE OLVIDADO:
CAYETANO REDONDO ACEÑA


Por Florentino Areneros.

La Historia de la Guerra Civil está llena de personas que pese al importante papel que desarrollaron durante la misma permanecen en el anonimato, y sus nombres, vidas y obra se pierden para siempre, o en el mejor de los casos permanecen en el recuerdo solamente de unos pocos.

Cuando se pregunta por los alcaldes de Madrid durante la guerra, es habitual que la respuesta se limite a dos nombres, o quizá a tres. Casi todo el mundo reconoce como alcalde al socialista Pedro Rico, quien ocupaba el cargo al producirse el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil, y que permanecería en el mismo hasta el 6 de noviembre de 1936. La noche de ese día, ante la amenaza de la ocupación de Madrid por las tropas franquistas, Pedro Rico al igual que el Gobierno y otros muchos, emprendió camino hacia la seguridad de la ciudad de Valencia. El vehículo en el que viajaba el alcalde, sería detenido en un control que tropas anarquistas tenían establecido en la carretera de Valencia a la altura de la localidad conquense de Tarancón. Tras identificar al alcalde, entre los miembros del control se establecieron dos tendencias, los que pretendían fusilarlo allí mismo por derrotista y por abandonar a los madrileños, y los que eran partidarios de que el Alcalde regresara a Madrid para compartir la suerte de los que defendían la ciudad. Finalmente se impusieron los segundos, y Pedro Rico fue obligado a regresar a Madrid esa misma noche, algo que haría con el miedo metido en el cuerpo. Tanto miedo debía tener, y ante la sospecha de estar señalado por su poco gallarda conducta, nada más llegar a Madrid lo que hizo el alcalde fue pedir refugio en la Embajada de México, donde permanecería algunas semanas antes de partir hacia el puerto de Alicante, y de allí en barco al exilio. Como curiosidad indicar que Pedro Rico salió de Madrid escondido en el maletero de un vehículo propiedad de un banderillero que había pertenecido a la cuadrilla de Juan Belmonte, de nombre Nili, quien tras la guerra acabaría regentando un restaurante en México. Conociendo la orondez del alcalde, no cabe duda de que el vehículo tenía que tener un gran y espacioso maletero. Pedro Rico nunca regresaría a España, fallecería en Francia en 1957.

Pedro Rico alcalde de Madrid hasta el 6 de noviembre de 1936, arenga a los milicianos del 5º Regimiento en el cuartel de Francos Rodríguez, al fondo podemos ver a Vittorio Vidali, comandante Carlos. Es fácil pedir sacrificios a otros, pero huir cuando el peligro le acecha a uno. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Otra de las personas que relacionamos inmediatamente con la alcaldía de Madrid, pese a los pocos días que permaneció en el cargo, es al anarquista Melchor Rodríguez, conocido también como el “Ángel Rojo”, gracias a su actuación como Delegado de Prisiones durante las sangrientas jornadas de noviembre de 1936, salvando la vida a varios centenares de presos sospechosos de colaborar con los sublevados, que estaban recluidos en cárceles madrileñas. Melchor Rodríguez al igual que muchos otros anarquistas, apoyaría el golpe del coronel Casado en marzo de 1939 que acabaría con el gobierno de Juan Negrín, acelerando el desastroso desenlace final de la Guerra Civil. Sería el propio coronel Segismundo Casado, antes de salir de Madrid en dirección a Levante y de allí al exilio, quien nombraría el 23 de marzo de 1939 a Melchor Rodríguez Alcalde de Madrid, en sustitución del anterior, Rafael Henche de la Plata, quien también había optado por el camino de Levante ante la inminencia del desenlace. La misión de Melchor Rodríguez era traspasar la alcaldía a los vencedores, y a los pocos días sería sustituido por Alberto Alcocer y Ribacoba, el primer alcalde franquista de la ciudad, quien ya había desempeñado el cargo durante la Dictadura de Primo de Rivera.

Melchor Rodríguez sería detenido y condenado a 20 años de prisión, pese a que en su juicio testificaron muchas personas a las que habría salvado y ayudado durante la contienda, entre ellas el general Muñoz Grandes, Valentín Galarza, o el propio Ramón Serrano-Suñer, cuñado de Franco, entre otros muchos. Melchor Rodríguez cumpliría cuatro años de prisión y sería puesto en libertad, aunque no abandonaría su actividad política, siendo detenido en diferentes ocasiones y visitando también la cárcel. A día de hoy la figura de Melchor Rodríguez sigue despertando controversia, para muchos encarna la figura de la persona comprometida con sus ideales, dispuesto a sacrificarse si fuera necesario por estos ideales antes de ejercer la violencia contra otras personas. Sin embargo para otros la labor de Melchor Rodríguez tendría sus sombras, y algunos le acusan de connivencia con la Quinta Columna madrileña, cuando no directamente de colaboración y apoyo a la misma, lo que le convertiría en un traidor a la causa republicana. Fallecería en Madrid en 1972, asistiendo a su entierro tanto compañeros anarquistas, como personalidades del régimen. Durante el sepelio el féretro estuvo cubierto por una bandera de la CNT, y en el mismo se entonaría el “a las barricadas”. Su tumba se puede visitar en el madrileño cementerio de San Justo.

Melchor Rodríguez y su equipo. Su chófer, Curro, el primero por la izquierda en
la fotografía de arriba y el segundo por la derecha en la de abajo. Fotografía cortesía de la Biblioteca Fantasma, ir al artículo completo haciendo clic aquí .(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


La persona que ocuparía el cargo de alcalde de Madrid por más tiempo durante la Guerra Civil sería el socialista Rafael Henche de la Plata, militante socialista que sustituiría a Cayetano Redondo Aceña el 14 de abril de 1937, ocupando el cargo hasta el 23 de marzo de 1939 cuando sería sustituido por Melchor Rodríguez como ya hemos visto. Rafael Henche era de oficio panadero, desde muy joven desarrollaría una intensa actividad sindical que le llevaría a ocupar diferentes cargos de responsabilidad en el sindicato UGT. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid en las elecciones de abril de 1931, tras las cuales se proclamaría la II República. Participaría en la huelga revolucionaria de octubre de 1934 como miembro del Comité Revolucionario Provincial de Madrid, siendo posteriormente detenido y encarcelado. Al constituirse en abril de 1937 el nuevo ayuntamiento de Madrid fue designado Consejero en representación de la UGT, siendo elegido posteriormente Alcalde. Fue además presidente de la Diputación Provincial de Madrid y de la Federación Provincial Socialista. En marzo de 1939 abandonaría la ciudad camino de Alicante, donde trataría de embarcarse y salir de España, allí sería detenido en el puerto y conducido al campo de concentración de Albatera. Sería juzgado y condenado a muerte, aunque finalmente se le conmutó la pena por 30 años de reclusión, que cumpliría en el penal de El Dueso, hasta que obtuvo la libertad en octubre de 1945. Tras salir de prisión continuaría su actividad política en la clandestinidad. Fallecería en Madrid el 11 de septiembre de 1961, su tumba se puede visitar en el Cementerio Civil de Madrid.

Toma de posesión de la Alcaldía de Madrid de Rafael Henche de la Plata (centro) en abril de 1937. A la derecha podemos ver a Cayetano Redondo Aceña, alcalde saliente. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Nos quedaría hablar de otra persona que ocupó el cargo durante unos pocos meses, coincidiendo su mandato con el periodo más dramático y difícil que seguramente haya tenido que vivir la ciudad de Madrid a lo largo de todos sus siglos de historia. Su nombre era Cayetano Redondo Aceña, quien ocuparía la alcaldía de Madrid entre noviembre de 1936, tras la huida de Pedro Rico, y abril de 1937, cuando sería sustituido por Rafael Henche de la Plata. Redondo Aceña sería el único alcalde de Madrid que acabaría sus días siendo fusilado en las tapias del cementerio de La Almudena, tras ser condenado por un tribunal franquista al finalizar la guerra.

Conocí la figura y la labor de Cayetano Redondo Aceña, gracias a nuestro añorado compañero de Gefrema Juan Antonio González Cárceles, a quien le unía una relación familiar de parentesco con el alcalde ejecutado. Gracias a González Cárceles y a su sensacional página www.madrid1936.es, muchos supimos de la existencia y de la labor de este alcalde olvidado. Pese al tiempo transcurrido desde el fallecimiento de nuestro compañero, todavía podemos disfrutar de aquel extraordinario trabajo que realizó en su página, una web que sería pionera en su momento, y que a día de hoy podemos seguir disfrutando de ella gracias al tesón de su familia, que se encarga de que la página permanezca en Internet (clic aquí para ir a la página www.madrid1936.es). También tenemos que agradecer el trabajo de José Antonio del Barrio, presidente de la Federación Española de Esperanto (esperanto.es), quien también dedicaría su esfuerzo a impedir que la figura de Cayetano Redondo Aceña, uno de los pioneros del esperantismo en España, cayera en el olvido (clic aquí para ir a la página de Tonio del barrio). Gran parte de lo que recogemos en este artículo se lo debemos al trabajo de Juan Antonio González Cárceles y el de José Antonio del Barrio.

Cayetano Redondo Aceña nacería el 7 de agosto de 1888 en la ciudad de Segovia, ni más ni menos que en el monumental Alcázar, donde su padre trabajaba como conserje. En el año de 1892 la familia se traslada a Madrid, su padre consigue una plaza de guardia urbano, mientras que su madre alterna sus labores domésticas con el trabajo en una portería de la calle San José nº2, junto a Huertas, donde toda la familia vive en un sótano oscuro y húmedo. Cayetano va a estudiar en las Escuelas Pías de San Fernando, en Lavapiés, donde algunos años más tarde también estudiaría Arturo Barea, pero pese a ser un buen estudiante, dadas las necesidades de la familia a los 14 años se va a tener que poner a trabajar al ser el hermano mayor.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Ingresa primero en una sastrería, y a los pocos meses su padre le encontró un puesto de “chico” en una imprenta. Trabajando ya como cajista, se convertiría en uno de los primeros alumnos de la escuela de Aprendices del Arte de Imprimir, que presidía Antonio García Quejido (1). Allí comienza a tomar conciencia política, en 1904 se afilia a las Juventudes Socialistas Madrileñas (JSM), y en 1905 ingresa en la Asociación del Arte de Imprimir. A partir de entonces empieza a asumir cargos de responsabilidad, en 1909 ingresa en el PSOE, y es elegido presidente de las JSM. En 1910 pasa a formar parte del Comité Nacional de la Federación de las Juventudes Socialistas de España, siendo elegido su presidente en 1925. En 1909 firmaría el manifiesto de la JSM contra la guerra de Marruecos, donde denunciaba la desigualdad que cometía la monarquía española mandando al matadero a los hijos de los pobres, mientras que los de los ricos podían evitarlo pagando 1500 pesetas.

Hay que destacar también su faceta como periodista, trabajando en diferentes publicaciones de carácter sindicalista, así como su etapa en El Socialista, cuya redacción e imprenta estaba en la calle Carranza 20, donde en 15 años desarrollaría diferentes tareas y ocuparía diversos cargos: redactor, redactor-jefe, subdirector y director. Redondo Aceña permanecería en El Socialista en los años más difíciles para este periódico que estuvo a punto de desaparecer tras las huelgas de 1917.

No podemos olvidar, pese al poco tiempo que pudo dedicar a su formación, el afán de aprender de Cayetano Redondo, incansable lector interesado en todos los temas del saber. Lo que le convertiría también en un destacado esperantista, como otros muchos personajes que tendrían relación con los ideales republicanos, como recoge en su página José Antonio del Barrio (clic aquí para ir a su página).

En lo personal, Cayetano Redondo Aceña había contraído matrimonio en 1913 con Asunción Martín Tapia, con la que tendría cuatro hijos: Francisco, Mariano, José y Julia. Viviría junto a su familia en el Paseo de la Dirección 25, en una vivienda que posteriormente ocuparía Wenceslao Carrillo y su familia, para trasladarse posteriormente a Gonzálo de Córdoba 14 en Chamberí, que sería su domicilio hasta su muerte.

Retrato de boda de Cayetano Redondo y Asunción Martín en 1913. Foto www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En Abril de 1931 es elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid por el distrito de Chamberí, junto a Niceto Alcalá Zamora y Fernando Coca, en las elecciones que precipitarían la llegada de la II República. Constituida la nueva corporación es designado Teniente de Alcalde en el distrito de Universidad. Posteriormente sería elegido diputado a Cortes por su Segovia natal en las elecciones Constituyentes celebradas el 28 de junio de ese mismo año.

Página del diario Ahora donde aparecen parte de los candidatos a concejales del Ayuntamiento de Madrid en las elecciones de Abril de 1931. En la 5 fila aparece Cayetano Redondo Aceña, que se presentaba por el distrito de Chamberí. A su lado podemos distinguir a Niceto Alcalá Zamora, quien también se presentaba a estas elecciones y acabaría siendo el primer Presidente de la II República. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Continuaría desarrollando su actividad política y periodística hasta que se produjo el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil. En noviembre, tras la fuga de Pedro Rico a una embajada, es elegido alcalde con el voto unánime del resto de concejales del Ayuntamiento de Madrid. Desde ese momento Cayetano Redondo Aceña va a tener que afrontar los que tal vez hayan sido los días más dramáticos de Madrid a lo largo de toda su historia. A los sangrientos combates que se están produciendo en la ciudad, hay que añadir los terribles bombardeos indiscriminados de la aviación sobre la ciudad, la primera vez que una gran ciudad del mundo sufría este tipo de letales ataques, por si fuera poco acompañados de la acción de la artillería. Algunas noches la ciudad estaba iluminada por los incendios, que los abnegados bomberos del Ayuntamiento no conseguían dominar.

A todo ello habría que sumar la tragedia humanitaria que se vivía en la ciudad, a la que habían llegado miles de refugiados, mientras otros miles de madrileños habían sido evacuados de sus casas por las proximidad a la zona de combate, alojar a tanta población se convirtió en un serio problema. A todo ello habría que añadir la dificultad de abastecimiento de esta población cercana al millón de habitantes, un problema que se acrecentaría tras las batallas de Jarama y Guadalajara, cuando el aislamiento de la ciudad fue casi total. Una población a la que también había que dar asistencia médica y hospitalaria.

El alcalde Cayetano Redondo Aceña en su despacho, probablemente en el Palacio de Amboage en la calle Juan Bravo, sede del Ayuntamiento durante la contienda y actual embajada de Italia. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin olvidar otras labores propias del Ayuntamiento, cuya prestación se hacía más meritoria ante aquella dramática situación. Entre estas labores destacar la del cuerpo de bomberos municipal, cuyo trabajo durante este periodo merecería un capítulo aparte, sin olvidar otras, tal vez con menos carga épica pero no por ello menos importantes, como el mantenimiento del suministro de agua y electricidad, superando los daños causados por los combates y los bombardeos en las infraestructuras. Y hay que hacer también una mención especial a los servicios funerarios del ayuntamiento, la tarea más ingrata y triste de todas, que en esos días se vieron obligados a desarrollar una intenso esfuerzo, muchas veces al límite de sus posibilidades y capacidad. El propio Cayetano Redondo Aceña necesitaría de estos servicios cuando en noviembre de 1936 tuvo que enterrar a su hijo mayor, Francisco Redondo Martín, sargento con el coronel Mangada, quien moriría “acribillado a balazos” luchando en el Puente de los Franceses el 13 de noviembre de ese año , solo dos días después de ser proclamado alcalde.

Cayetano Redondo Aceña junto a un delegado de la Cruz Roja y a su hijo Mariano (izquierda). Su hijo mayor Francisco fallecería en los combates de noviembre de 1936 defendiendo el Puente de los Franceses. Foto www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pese a que su nombre permanezca en el olvido, hay que reconocer el enorme mérito de la labor de Cayetano Redondo Aceña al frente de la alcaldía de Madrid durante aquel dramático periodo, un esfuerzo que sin ninguna duda contribuyó de manera destacada a que Madrid resistiera en aquellas trágicas circunstancias. En abril de 1937 el Gobierno, que se había trasladado a Valencia cuando la caída de la ciudad parecía inminente, decide disolver la Junta de Defensa de Madrid, tal vez temerosos de la popularidad y prestigio que la JDM había adquirido entre los madrileños, y desconocemos si por la misma razón, se iba a producir un cambio en la Alcaldía de Madrid, y Cayetano Redondo, pese a su destacada y meritoria labor al frente del consistorio, iba a ser sustituido por su compañero de partido Rafael Henche de la Plata el 23 de abril de 1937.

El nuevo alcalde de Madrid Rafael Henche de la Plata, regala un botijo con el escudo de Madrid a Jaume Miratvilles, Delegado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Posteriormente Cayetano Redondo Aceña, pasaría a la Diputación Provincial de Madrid y más tarde marcharía a Barcelona siguiendo indicaciones de su partido para desempeñar diferentes tareas, entre ellas lanzar una edición de El Socialista en la Ciudad Condal y dinamizar la imagen del partido en la ciudad ante el empuje que comenzaba a adquirir el PSUC. El carácter “moderado” de Redondo, parece que no acaba de encajar en la dirección del partido, y el 1 de abril de 1938, sin haberlo solicitado según declaraba el propio Cayetano Redondo en el interrogatorio tras su encarcelamiento(2), es nombrado Comisario del IX Cuerpo de Ejército del EPR, a propuesta de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista.

El IX Cuerpo de Ejército cubría parte del frente entre las provincias de Córdoba y Jaén, y durante el periodo en el que Redondo Aceña ejerció de comisario, esta unidad no participó en ninguna acción ni en combates. La labor de Cayetano Redondo se centró principalmente en la creación de lo que denominó el “Hogar del Combatiente” de Jaén, un espacio destinado a coger a los soldados que regresaban del frente y proporcionarles una serie de servicios y comodidades, de las que carecían en primera línea. En noviembre de 1938, se publicaba un reportaje sobre el Hogar del Combatiente, que pueden leer haciendo clic aquí..

El 28 de marzo de 1939 los frentes se desmoronan, pero Cayetano Redondo permanece en Jaén. Retomamos parte de su declaración (2) donde indica la “forma en que se entregó a las autoridades”: «Desde las 5 de la tarde del 28 de marzo de 1939 conviví en Jaén con las autoridades del generalísimo Franco, intervine en una emisión radiada a las diez de la noche, exhortando a las fuerzas militares del Ejército Rojo a que se rindieran ordenadamente en los sitios determinados. Recomendé a la población disciplina y respeto a las nuevas autoridades para “lograr por el esfuerzo de todos, la reconstrucción de España”»(2). Siguiendo con su testimonio el día siguiente, 29 de marzo, solicita permiso para desplazarse a Baza, donde se encuentra su familia, y allí se presentó a disposición de la Comandancia Militar, desde donde sería trasladado al convento de Santa Úrsula en Jaén reconvertido en prisión.

La maquinaria judicial y represiva franquista va a descargar todo su peso sobre Cayetano Redondo Aceña. En su desesperado intento de defensa, presenta el testimonio de varios testigos a los que manifiesta haber ayudado durante la guerra salvándoles la vida, incluyendo el de un sacerdote al poco de producirse el golpe de julio de 1936: «En los primeros días del Movimiento tuve también la satisfacción de salvar la vida a un sacerdote, que viéndose perseguido en la calle de Alberto Aguilera se refugió en mi despacho de la Tenencia de Alcaldía del distrito de la Universidad, donde se despojó de sus hábitos, y a quien facilité ropa de paisano para que pudiera instalarse en lugar seguro»(2).

La Tenencia de Alcaldía del distrito de Universidad, ubicada en la calle Alberto Aguilera esquina a Vallehermoso, donde Cayetano Redondo tenía su despacho al producirse el golpe militar de julio de 1936. Fotografía Alfonso Archivo General de la Administración. Colección Anmogon, cortesía de Andrés Molina González. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero esta declaración efectuada por Cayetano Redondo Aceña fechada en Jaén el 7 de septiembre de 1939, ni los testimonios por escrito y los interrogatorios de personas de demostrada militancia derechista señaladas por el propio Cayetano como testigos y que declaran a su favor, incluido un secretario del Ayuntamiento de Madrid, consiguen aplacar la dureza de las acusaciones. Trasladado a Madrid e ingresado en la prisión de Torrijos, el juicio se celebra en abril de 1940, los cargos son contundentes: «…de antigua y destacada filiación socialista, fue diputado a Cortes en las llamadas Constituyentes, y al iniciarse el Alzamiento Nacional Teniente de Alcalde del distrito de la Universidad de esta plaza, siendo designado el día 7 de noviembre de 1936 Alcalde de Madrid cuyo cargo le fue conferido por la confianza y reputación de hombre de acción dada la situación delicada de la plaza de Madrid ante el victorioso avance nacional, actuando como alcalde hasta abril de 1937 asistiendo como tal a las sesiones de la llamada “Junta de Defensa” en la que se tomaron toda clase de acuerdos incluso la evacuación y asesinatos de los detenidos en las prisiones, siendo designado a mediados de noviembre de 1938 comisario del cuerpo de ejército nº9 actuando de conformidad con el siniestro cargo de “importación rusa” cuyas atribuciones son de sobra conocidas y abarcando incluso funciones de aprobación de los condenados a la última pena en el simulacro de juicio que se hacía en los llamados tribunales rojos…»(2). En otro apartado del procedimiento podemos leer el informe que realiza en Jaén la “Comisaría de Investigación y vigilancia de esta Capital”: «CAYETANO REDONDO OACAÑA(sic), vino a esta, procedente de Madrid, en mayo del 37, en cuya capital desarrolló las funciones de Alcalde por cese de Pedro Rico. Como comisario del IX Cuerpo de Ejército, estuvo completamente identificado con el jefe del mismo Menoyo, con Peris, y hasta con el Jefe del S.I.M. López Quero, teniendo a su cargo la aprobación de las penas de muerte a las que eran condenados los individuos pertenecientes al expresado Cuerpo de Ejército. Fue fundador del Hogar del Soldado y un gran propagandista de las ideas marxistas, atacando furiosamente al fascismo y excitando continuamente a la resistencia y lucha en los frentes. Tuvo tres hijos voluntarios: dos aviadores y el otro teniente de Carabineros; jactándose de las hazañas de los mismos. Pertenecía al Partido Socialista desde antes de iniciarse el Glorioso Alzamiento»(2). Y en otro informe emitido en Jaén podemos leer «…resulta que el mismo pertenecía al partido socialista, muy avanzado propagandista y peligroso; se dedicaba a hacer colectas para el Socorro Rojo Internacional; cedió a un hijo que era teniente de carabineros, como mecanógrafo para el proceso de las personas de orden del complot de Ubeda. Era acaparador de víveres para repartirlos entre sus correligionarios; un día en la cárcel de Jaén dio una conferencia a favor del ejército Rojo, maldiciendo al Generalísimo Franco, así como a todos los fascistas; el día 28 de marzo víspera de la entrada de las fuerzas nacionales a esta Capital, habló por radio, queriendo justificar el por qué había estallado la guerra; se dice que este sujeto sustituyó una vez estallado el Glorioso Movimiento Nacional a Pedro Rico en la Alcaldía de Madrid»(2).

El día 15 de Abril se emite la sentencia de un tribunal presidido por el teniente coronel Jacinto Ortiz, contando como vocales con el teniente Rufino Colomo, el alférez Manuel P. Povedano y el alférez Pedro R, Vara, como vocal ponente actuó Cesar L. Periconi. La sentencia es la máxima posible: «FALLAMOS que debemos condenar y condenamos al procesado CAYETANO REDONDO ACEÑA como autor de un delito de ADHESIÓN a la rebelión a la pena de MUERTE accesorias correspondientes para el caso de indulto»(2). Solamente quedaba una esperanza, que el “Generalísimo” no firmara la condena y la pena fuera sustituida por otra, pero nuevamente en esta ocasión como en tantas otras a Franco no le temblaría el pulso: « SU EXCELENCIA, a quien le ha sido noticiada la parte dispositiva de la sentencia que pronunció el Consejo de Guerra celebrado en esta Plaza, para ver y fallar el procedimiento nº 59414, seguido contra CAYETANO REDONDO ACEÑA, se da por enterado de la pena impuesta»(2), el escrito está fechado el 14 de mayo.

Cayetano Redondo Aceña pasaría su última noche en la madrileña prisión de Torrijos, un convento reconvertido en cárcel por el que pasarían cientos de prisioneros, muchos de ellos serían fusilados, entre ellos el poeta Miguel Hernández. A día de hoy esta placa recuerda que allí Hernández compuso las “Nanas de la cebolla”, pero no hay ninguna referencia a la cárcel, como si el poeta hubiera pasado casualmente por allí. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La sentencia le sería comunicada a Cayetano Redondo Aceña, y la noche antes de ser fusilado, escribiría una emotiva carta a su familia, en la que les pide que no guarden odio ni rencor a nadie, que reproducimos íntegramente a continuación:

«En la Prisión de Torrijos de Madrid, a las once de la noche del 20 de Mayo de 1940.

Queridísima esposa mía: A las nueve de la noche de hoy, lunes día 20 de Mayo de 1940, me comunican en esta Prisión de Torrijos que se aproximan las horas finales de mi vida. Estoy tan tranquilo como siempre, en cuanto a mi conciencia de que he procurado no causar daño a nadie y hacer todo el bien que he podido. Me tortura un dolor profundo, que es el de dejaros, a ti, valerosa y sufrida compañera de mi vida; a mi hija del alma Julita, a mis hijos Pepito y Mariano. Todos los minutos que me quedan los dedico con el pensamiento a vosotros y a mis hermanos y a sus esposas, a Micaela a Concha y a Benita, y a todos vosotros, y a mis buenos amigos Hoyos y Vicente.

Pronto os reuniréis todos en vida familiar y a ti, Asunción, te pido que tengas fortaleza de espíritu para ser la madre amantísima que fuiste siempre y la buena hermana de mis hermanos y de los tuyos.

Moriré dando un beso al retrato de Julita para que ella os lo dé a todos vosotros, a Mariano y a Pepe mis hijos adorados, cuando pueda, y a mis sobrinitos y os recomiendo que seáis valerosos en la adversidad, que viváis muy unidos y que penséis que mi alma, como la de mi inolvidable hijo Paquito, estará siempre a vuestro lado y os pedirá, como yo os lo pido ahora, que no guardéis odio ni rencor a nadie, que trabajéis para que Julita se eduque bien y sea feliz con todos vosotros, que así lo deseo y lo pienso yo también, y con ello soy feliz.

No os dejo más que mi pobreza, que es consecuencia de mi vida de trabajador honrado. Saludad a mis amigos, Don Mariano Berdejo; a Don Aurelio Regúlez manifestadle toda mi gratitud y dadle a leer esta última carta mía, con la súplica que os ayude si es posible facilitándoos trabajo para que podáis vivir decorosamente. Siento no poder abrazar a Don Aurelio y a los demás amigos.

A mis hermanos Mariano y Julián les pido con todo el corazón que sigan queriendo a Julita como sé que la quieren, y que la ayuden, si les es posible, para que puedan vivir como merece, en unión de ti mi queridísima Asunción, de nuestros hijos y de todos vosotros.

Cuídate mucho Asunción; se fuerte para que podáis volver a la vida de nuestro hogar en el que fuimos felices y sufrimos junto a nuestros hijos.

Nada más. Todo mi cariño, toda mi alma queda entre vosotros y os acompañará a lo largo de vuestra vida.

Adiós. Hasta siempre. Vuestro padre y esposo

Cayetano Redondo (Rubricado)

Afuera, por detrás en el doblez dice:
A mi esposa Asunción Martín Tapia y a mi hija Julita Redondo Martín.
Para entregar a mis hijos o a mis hermanos Julián o Mariano Redondo».



En el amanecer del día siguiente, el teniente médico asimilado D. Luis García Martínez con destino en la Jefatura de la Dirección General de Transportes Parques y talleres de Automovilismo: «CERTIFICO: que Cayetano Redondo Aceña de 51 años de edad natural de Segovia y vecino de Madrid ha fallecido a consecuencia de fusilamiento, a cuya pena fue condenado en virtud de la causa 59414 de Madrid.

Y para que conste en virtud de orden del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra y mandato del Jefe de Sanidad Militar de la Plaza, expido el presente en Madrid a veintiuno de mayo de mil novecientos cuarenta»
(2).

Cayetano redondo Aceña sería enterrado en una fosa común en el cementerio de la Almudena, en cuyas tapias había sido fusilado. Posteriormente su cuerpo sería enterrado junto a los restos de José Gómez Osorio, último Gobernador republicano de Madrid, quien había sido fusilado unos meses antes, concretamente el 24 de febrero de 1940. A día de hoy la tumba de ambos se encuentra situada a escasos metros del lugar donde se encuentra la placa y el lugar de recuerdo y homenaje a las Trece Rosas. En la misma zona del cementerio, junto a la tumba de Cayetano, se encuentran las sepulturas de al menos 58 personas que corrieron su misma suerte, y cuyas familias consiguieron rescatar sus cuerpos para darles digna sepultura, algo que no pudieron hacer los familiares de los centenares de presos que fueron ejecutados en este cementerio, y cuyos restos fueron enterrados en fosas comunes, y a día de hoy nadie sabe dónde se encuentran.

En 2006 el Ayuntamiento de Madrid gobernado por el Partido Popular pondría el nombre de Alcalde Redondo Aceña a una calle del nuevo barrio de Sanchinarro en las afueras de la ciudad. Se trata de una calle pequeña que en gran parte está todavía por urbanizar.

La calle dedicada a Cayetano Redondo Aceña en el barrio de Sanchinarro en las afueras de Madrid. Foto Google Maps. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Junto a la calle dedicada a Redondo Aceña, encontramos otras dedicadas también a personas que ocuparon la alcaldía de la ciudad durante el periodo republicano. Perpendicular a ella, se encuentra la calle Alcalde Henche de la Plata, quien ya hemos visto ocupó la alcaldía entre abril de 1937 y marzo de 1939.

Paralela a Alcalde Redondo Aceña se encuentra la calle Alcalde Álvarez de Villaamil. Tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, los ayuntamientos democráticos fueron suspendidos, y del Ayuntamiento de Madrid se haría cargo una gestora con el político del Partido Radical de Alejandro Lerroux, Rafael Salazar Alonso al frente de la misma, desempeñando funciones de alcalde. Salazar Alonso se vería implicado en el escándalo del “Estraperlo” (clic aquí para ir a la crónica) y se vería obligado a dimitir en octubre de 1935, sustituyéndole al frente de la corporación Álvarez de Villaamil, quien ocuparía el cargo hasta febrero de 1936, cuando tras las victoria del frente Popular, se restablecieron los ayuntamientos democráticos y Pedro Rico ocupó nuevamente el cargo. Existe una calle Rafael Salazar Alonso perpendicular a Doctor Esquerdo, suponemos que se trate del político del Partido Radical.

Junto a estas calles encontramos otras dos con nombres de alcaldes madrileños. Una dedicada al alcalde Aristizabal Manchón, quien ocupó la alcaldía entre diciembre de 1927 y febrero de 1930, accediendo al cargo durante la dictadura de Primo de Rivera, abandonando la alcaldía a los pocos días de la dimisión del general Primo de Rivera. También encontramos la calle Alcalde Conde de Mirasol, dedicada a Rafael Carlos Gordon Arístegui, conde de Mirasol, quien ocuparía efímeramente el cargo entre el 1 de diciembre de 1927, en sustitución del destituido Manuel Semprúm y Pombo, y el 20 de diciembre de 1927, solamente 19 días, que se haría cargo de la alcaldía José María de Aristizabal Manchón, citado anteriormente.

No son las únicas calles en el nuevo barrio dedicadas a alcaldes, también las encontramos recordando a alcaldes del periodo franquista. Como es el caso de la gran rotonda central del barrio, la Plaza del Alcalde Moreno Torres, dedicada a la memoria de José Moreno Torres, Conde de Santa Marta de Babío, que ocupó la alcaldía de Madrid entre marzo de 1946 y junio de 1952, cuando sería sustituido por José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde.

José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, fotografiado en 1941 cuando desempeñaba el cargo de embajador en Berlín. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El Conde de Mayalde también tiene su calle en Sanchinarro, pero no es una calle cualquiera, es la principal del barrio, una gran avenida de tres carriles en cada sentido que vertebra el nuevo barrio de norte a sur. Suponemos que a la hora de buscar un nombre para esta avenida se tendrían en cuenta los méritos contraídos por la persona receptora de este honor, y que entre esos méritos estaba el hecho de haber ocupado, tras designación directa de Franco, la alcaldía de Madrid entre junio de 1952 y febrero de 1965. Pero José Finat y Escrivá de Romaní tiene una biografía mucho más extensa, que debería haberse tenido en cuenta por las autoridades municipales del Partido Popular antes de dar nombre a la calle.

José Finat y Escrivá de Romaní fue elegido diputado por la CEDA en las elecciones de 1936, aunque sentía gran simpatía por la Falange, ya que era amigo personal de José Antonio Primo de Rivera, a quien visitaría en la prisión de Alicante pocos días de producirse el golpe de julio de 1936, y le entregaría en su celda dos pistolas. Después participaría activamente en los preparativos de golpe, ejerciendo de enlace entre su amigo Serrano Suñer y el general Mola en Pamplona. Una vez se produce el golpe, se une al ejército sublevado. Finalizada la guerra, ya con el Conde de Mayalde metido de lleno en la cúpula de Falange, comienza su etapa como uno de los principales pilares de la represión del régimen franquista. En septiembre de 1939 se hace cargo de la temible Dirección General de Seguridad, destacando entre sus “logros” la creación de la Brigada Político-Social, cargos que compaginaba con el de Delegado Nacional de Información e Investigación, el servicio de inteligencia de Falange, una policía en la sombra encargada de investigar y delatar a cualquier persona a lo largo de todo el territorio. Sería muy difícil de calcular el número total de españoles que tuvieron que sufrir la acción represora del conde en su etapa al frente de estas organizaciones represivas, seguramente el periodo más duro y cruel de la represión franquista.

El conde de Mayalde ejercería de anfitrión de Heinrich Himmler durante la visita de este a España en 1940. En la imagen vemos al conde junto a Himmler fotografiados en San Sebastián, a la izquierda, destacando por su estatura, el entonces embajador de Alemania en España Eberhard von Stohrer. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero también destacaría como un destacado admirador de la Alemania de Hitler y del partido nazi. En 1940 viaja a Berlín, donde se siente fascinado por la organización y funcionamiento de los cuerpos de seguridad del Tercer Reich, en particular las Schutzstaffel, las temidas SS, dirigidas por Heinrich Himmler con quien el conde de Mayalde acabaría teniendo una fluida relación. También se relacionaría con Reinhard Heydrich, el jefe de la Reichssicherheitshauptamt (RSHA), que incluía también a la temible Gestapo. Heydrich fue uno de los principales organizadores del Holocausto, así como el principal responsable de la represión nazi en la Europa ocupada. Fruto de esta relación, la Gestapo entregaría a las autoridades franquistas a diferentes personas detenidas en la Europa ocupada, entre ellas el socialista Julian Zugazagoitia o el Presidente de la Generalitat Lluis Companys, ambos serían posteriormente fusilados en España, durante el periodo en el que Finat de Romaní dirigía las estructuras represivas del régimen. El conde de Mayalde ejercería de anfitrión y organizador de la visita que Himmler realizó a España en 1940. También sería el creador del “Archivo Judaico”, un registro donde aparecían todos los judíos residentes en España que fue puesto a disposición de las autoridades nazis.

El director general de seguridad, José Finat, en la Estación Anhalt de Berlín. Aparecen en la fotografía: Reinhard Heydrich: Jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich. Kurt Daluege, general y jefe de la Ordnungspolizei. Karl Wolff: SS-Gruppenführer. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Posteriormente sería nombrado embajador de España en Berlín, gracias a sus simpatías hacia el régimen nazi y a su estrecha amistad con Serrano Suñer, quien por aquel entonces ocupaba la cartera de exteriores. Su llegada a Alemania coincidiría con el despliegue de la División Azul en el frente ruso. La caída en suerte de Serrano Suñer, le supondría abandonar la embajada a finales de 1942. Desaparecería de la actividad pública hasta junio de 1952, cuando sería nombrado alcalde de Madrid.

Dentro de su biografía también podemos destacar algunos hechos singulares. En 1964, mientras ocupaba la alcaldía de Madrid, estaba prevista la visita a la capital española, dentro de lo que podríamos denominar como aperturismo del régimen, del alcalde de Berlín: Willy Brandt. El alemán había sufrido la persecución nazi, incluso estuvo en España durante la Guerra Civil en apoyo a la República, cuando se enteró de quien iba a recibirle en Madrid y de su pasado, suspendió inmediatamente el viaje. Otro de los episodios por lo que sería recordado fue su participación en la brutal paliza que propició junto con otros dos falangistas al cantante Miguel Molina, “por rojo y por maricón”.

El conde de Mayalde en 1954, ya ejerciendo de alcalde de Madrid, fotografiado en un acto de homenaje a la División Azul celebrado en el Ayuntamiento de Madrid. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Con esta biografía, sería imposible pensar que en pleno Siglo XXI, en alguna capital europea de nuestro entorno (Alemania, Francia, Reino Unido,…), se concediera el nombre de esta persona a una nueva calle de la ciudad, algo que supone un reconocimiento y agradecimiento público a la trayectoria de esa persona. sin embargo esto ha ocurrido en la capital de España hace unos pocos años con el Partido Popular al frente de la alcaldía de Madrid. Es difícil de encontrar una explicación a esta diferente sensibilidad. En Europa estas cuestiones no es un problema de visión de izquierdas o de derechas, tal vez la razón se encuentre en que la derecha europea combatió al fascismo, nadie puede poner en duda el antifascismo de Charles De Gaulle, Winston Churchill o Konrad Adenauer, políticos conservadores de derechas, sin embargo la derecha tradicional española no se enfrentó al fascismo, de alguna manera parte de ella es heredera del franquismo, o una evolución a partir de este. Seguramente este lastre histórico, impida a muchos políticos españoles tener la misma sensibilidad ante estas cuestiones que tienen los partidos de las derechas democráticas europeas que si se enfrentaron al fascismo.

La avenida Conde de Mayalde será una de las que el nuevo consistorio madrileño cambie de nombre en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y pasará a llamarse General Emilio Herrera, en recuerdo del militar, ingeniero y científico español, que llegó a ser Presidente de la República en el exilio.

Que sirva este artículo como recuerdo y homenaje a la figura de Cayetano Redondo Aceña, el alcalde olvidado, el único alcalde en toda la larga historia de Madrid que acabaría sus días frente a un pelotón de fusilamiento.

Florentino Areneros


(1) Antonio García Quejido era tipógrafo. Fue uno de los fundadores junto a Pablo Iglesias del PSOE en 1879, y en 1888 participaría también en la fundación de la UGT, de la que sería primer presidente. Al triunfar la Revolución Rusa de 1917 pide que el PSOE se una a la III Internacional. En 1921 se produce una escisión en el partido, y junto a otros compañeros crea el PCOE (Partido Comunista Obrero Español), germen del PCE del que García Quejido sería también su primer secretario general.
(2) Sumario 59414. Procedimientos judiciales incoados por la justicia militar a raíz de la Guerra Civil y durante la etapa franquista bajo responsabilidad del Tribunal Militar Territorial 1º. Archivo General e Histórico de Defensa. Ministerio de Defensa.

jueves, 16 de noviembre de 2017

VI JORNADAS GEFREMA

VI JORNADAS GEFREMA
Por Florentino Areneros

Como viene siendo tradición en los últimos años, con la llegada de noviembre (mes en el que se conmemora el aniversario de la Batalla de Madrid) llegan también las Jornadas de Gefrema, que este año alcanzan ya su sexta edición, reuniendo cada año a más personas interesadas en la Historia y el estudio de la Guerra Civil Española. Este ciclo de actividades se compone de ocho interesantísimas conferencias que se impartirán los días 23 y 24 de noviembre (cuatro cada día), y de dos rutas guiadas programadas para los días 25 y 26, en las que se recorrerán escenarios de la Guerra Civil en Madrid. A continuación podéis encontrar información detallada de todas estas actividades.

JUEVES 23 DE NOVIEMBRE DE 2017

Portada del semanario Crónica del 18 de abril de 1937, en el que se recoge la noticia de la muerte en combate del comandante Jesús Martínez de Aragón. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JESÚS MARTINEZ DE ARAGÓN
MUERTE EN COMBATE

Por Luis de Vicente Montoya
Jueves 23 de noviembre a las 17:00 horas
Presenta Antonio Morcillo


Son muchos los protagonistas de la Guerra Civil, algunos de los cuales desarrollarían un papel muy destacado en los diferentes episodios del conflicto, cuyas biografías, muchas de ellas apasionantes, han quedado en el olvido o eclipsadas por la de otras personas que también participaron en aquellos episodios. Uno de estos protagonistas fue Jesús Martínez de Aragón, un abogado vitoriano muerto en combate en la Casa de Campo, mientras dirigía el avance de su unidad sobre las posiciones enemigas durante el desarrollo de la Operación Garabitas en Abril de 1937.

Jesús Martínez de Aragón y Carríon, nació en Vitoria en 1899 en el seno de una de las familias de más raigambre en la capital Alavesa. Su padre, Gabriel Martínez de Aragón Urbitzondo, sería nombrado Fiscal General de la República en 1931, pasando posteriormente a desempeñar el cargo de Presidente del Consejo de Estado. Al igual que su padre, Jesús Martínez de Aragón se dedicaría al mundo de la abogacía, ocupando diferentes puestos en diversos lugares de España. Posteriormente se desplazaría a Madrid tras proclamarse la República, donde desarrollaría una intensa actividad dentro del sindicato UGT y donde entraría en contacto con otros vascos residentes en Madrid como Indalecio Prieto o Julian Zugazagoitia, con los que entablaría una gran amistad.

Una vez producido el golpe militar de julio de 1936, que desencadenaría la Guerra Civil, Martínez de Aragón participaría en la toma del cuartel de la montaña el 20 de julio. Posteriormente se haría cargo de dos columnas de milicianos, una de ferroviarios y otra de las JSU, que se dirigieron a Guadalajara y posteriormente a Sigüenza, donde se le asignó el mando de la plaza. El papel que desempeñó en Sigüenza sigue hoy en día rodeado de polémica, especialmente en lo referente a la decisión de atrincherar a parte de sus hombres en la catedral de aquella localidad, ante la inminente toma de la misma por las fuerzas de los sublevados, esperando a que llegaran refuerzos desde Madrid. Una cuestionable decisión que acabaría con la rendición de las fuerzas asediadas, de la que algunos autores responsabilizan directamente a Martínez de Aragón, mientras otros cargan la responsabilidad en Feliciano Benito, el líder de las fuerzas anarquistas que se encontraban en Sigüenza.

El 13 de octubre de 1936 se le pondría al frente de la II Brigada Mixta, una de las nuevas unidades del Ejército Popular de la República que se estaba reorganizando. Su unidad participaría activamente en los combates que tuvieron lugar durante la Batalla de Madrid en noviembre de 1936. La II BM se integraría a finales de marzo de 1937 en el V Cuerpo de Ejército o Ejército de Maniobra, la mejor unidad del Ejército Popular de la República. La II Brigada Mixta tendría un papel fundamental durante la Operación Garabitas, llevando gran parte del peso de los combates. En una acción junto al Puente de los Franceses que lideraba el propio Martínez de Aragón, sería abatido de un disparo en la cabeza cuando avanzaba al frente de sus hombres. Su muerte también estaría rodeada de polémica, no era normal que un alto mando participara en los combates en primera línea. ¿Se trató de un suicidio?, ¿trababa de limpiar su conciencia por las críticas recibidas en días anteriores?.

Su muerte causaría gran conmoción en el Ejército Republicano, y a su entierro acudirían las máximas autoridades republicanas de Madrid, entre ellos el general Miaja o Vicente Rojo. Su amigo Julian Zugazagoitia le dedicaría una emotiva crónica que ya publicamos en otra entrada este blog.

De todo esto y mucho más nos hablará Luis de Vicente Montoya, Vicepresidente de Gefrema y autor del libro Operación Garabitas, donde dedica un capítulo a la biografía de Jesús Martínez de Aragón, escrito tras haber estudiado en profundidad la figura de este militar republicano. En este último año también ha contado con el testimonio de familiares directos, que también podremos conocer en esta conferencia.

Unos milicianos posan sobre los restos del dinamitado monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

LA BATALLA POR EL CERRO
DE LOS ÁNGELES

Por Fernando Vega Cruz
Jueves 23 de noviembre a las 18:00 horas
Presenta José María Sánchez


La imponente silueta del Cerro de los Ángeles, rebautizado durante la contienda por los republicanos como Cerro Rojo, domina la llanura del sur de Madrid. Y dominando su cima el no menos espectacular monumento al Sagrado Corazón que se puede contemplar desde muchos kilómetros a la redonda.

No hace falta tener muchos conocimientos militares para reconocer el indudable valor estratégico de este punto de la geografía madrileña, y más si tenemos en cuenta que el avance de las fuerzas franquistas hacia la capital se realizó de sur a norte, teniendo que pasar ineludiblemente por este lugar. Conscientes de ello las autoridades republicanas elegirían este punto como uno de los baluartes desde donde intentar poner freno al imparable avance del Ejército de África. Se inició un ambicioso plan de fortificación, cuyas obras no se llegarían a finalizar debido a la rapidez del avance enemigo, que ocuparían el estratégico lugar sin encontrar una gran resistencia. Parte de estas estructuras defensivas todavía se pueden contemplar hoy.

Dada la importancia estratégica del lugar, y para atacar el flanco derecho del bando franquista dejando en una situación comprometida a las fuerzas que intentaban cruzar el Manzanares desde la casa de Campo, el 13 de noviembre de 1936 se planea un ataque sobre el cerro que será el bautismo de fuego de XII Brigada Internacional recién llegada de Albacete. La operación resulta un fracaso, nuevamente la inexperiencia y los fallos de coordinación y organizativos lastran los intentos de contrataque republicano, que encuentran una fuerte resistencia en los defensores del lugar, que causan grandes daños a los atacantes.

Portada del nº32 de la revista Frente de Madrid que se presenta en primicia en estas jornadas y que incluye un extenso artículo central dedicado al Cerro de los Ángeles. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En enero de 1937 nuevamente el mando republicano repetiría el intento de tomar el cerro. Las fuerzas republicanas, comandadas por Enrique Lister, realizan una aproximación nocturna, lanzándose al ataque en plena madrugada y tomando el cerro rápidamente ante el desconcierto de los defensores que apenas tienen tiempo de reaccionar. El factor sorpresa y la perfecta preparación y coordinación de la operación han sido determinantes en el éxito de la misma; el cerro ha sido recuperado y se han hecho más de 400 prisioneros. Sin embargo, la posición no se consolida convenientemente y a las pocas horas el cerro es recuperado por las fuerzas nacionalistas. Desde ese momento permanecería en poder del ejército franquista hasta la finalización de la guerra.

De todo ello nos hablará en su conferencia Fernando Vega Cruz, una de las mayores autoridades en todo lo relacionado con las historia de este emblemático lugar, y muy especialmente al periodo de la Guerra Civil, un episodio al que lleva dedicados años de investigación y estudio. Fruto de todo ello es el artículo central que ha escrito para la prestigiosa revista Frente de Madrid que se presenta en estas VI Jornadas de Gefrema.

Portada del libro “Desertores” de Pedro Corral, que será presentado en estas jornadas por su autor. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

DESERTORES, LOS ESPAÑOLES
QUE NO QUISIERON LA GUERRA CIVIL

Por Pedro Corral
Jueves 23 de noviembre a las 19:00 horas
Presenta Raúl César Cancio


En 2006 aparecía un libro que iba a proporcionar una visión novedosa y hasta entonces poco tratada por la historiografía de la Guerra Civil. Se trataba del libro “Desertores” de Pedro Corral, donde recogía la historia de tantos y tantos soldados, a los que la geografía situó en el bando contrario, o bien que no tenían ningún interés en participar en una guerra que para ellos les era ajena. En aquel excepcional trabajo, fruto de años de investigación, recogía los testimonios de muchos de ellos y recuperaba sus vivencias y experiencias, de las que muchas de ellas podrían constituir por si solas el argumento para más de una novela. Muchos conseguirían su objetivo y lograrían pasarse al otro lado, o escapar de la guerra, pero también a muchos de ellos, cuyos nombres en su mayoría no se conocerán nunca, el intento les costaría la vida.

Pese al éxito del libro y las buenas críticas recibidas, no se hicieron más ediciones del mismo, convirtiéndose en un libro muy cotizado entre los coleccionistas y estudiosos de la Guerra Civil en general. Afortunadamente este año podemos disfrutar nuevamente de este extraordinario trabajo de Pedro Corral, gracias a la excelente labor que viene realizando la editorial Almuzara que dirige Manuel Pimentel, recuperando textos de indudable valor bibliográfico que otras editoriales, más orientadas al éxito comercial, son reacias a publicarlos.

El año pasado ya tuvimos el privilegio de poder contar con Pedro Corral en nuestras Jornadas. En aquella ocasión, nos presentó su novela “La ciudad de arena”, más en concreto nos habló desde un punto de vista histórico sobre el episodio central en el que se desarrolla su novela: la última batalla de la Guerra Civil, que tuvo lugar en los primeros días de marzo de 1939, que paradójicamente sería ganada por las fuerzas republicanas. En aquella ocasión, ante el interés de muchos de los asistentes a su conferencia por el libro “Desertores”, Pedro Corral se comprometió a regresar a presentarlo en las jornadas de Gefrema si el libro era reeditado, y este año, haciendo honor a su palabra podremos disfrutar de su presencia en estas jornadas, donde nos hablará del apasionante tema de los desertores en la Guerra Civil.

En 'Desertores' Pedro Corral nos acerca una crónica humana de la Guerra Civil, lejos de tópicos en torno al conflicto y que pretende dar voz a lo que ha bautizado como el "ejército invisible": miles de españoles que desertaron para no participar en una guerra que ni entendían ni querían. "Españoles llamados a filas que escaparon por centenares a los montes, que buscaron en la retaguardia recomendación para no ser movilizados, combatientes asesinados en sus propias trincheras por querer evadirse, soldados que se dispararon a las extremidades para ser evacuados…". Relatos estremecedores enterrados en el Archivo General Militar de Ávila que nunca se habían contado.

La plana mayor del Partido Comunista de España fotografiada en Francia tras la guerra. En la imagen entre otros podemos distinguir a Pasionaria, carrillo o Enrique Lister (Fotografía Fondo Guillermo Zúñiga). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

1947: EL AÑO EN QUE FRANCO
GANÓ DEFINITIVAMENTE LA GUERRA

Por Fernando Hernández Sánchez
Jueves 23 de noviembre a las 20:00 horas
Presenta Juan Manuel Riesgo


Fernando Hernández Sánchez es un historiador al que tenemos que agradecer algunos de los trabajos más interesantes sobre la Historia de España en el pasado siglo, destacando los del periodo de la Guerra Civil y la posguerra. Por citar alguna de ellas destacaríamos: “El desplome de la república (junto a Ángel Viñas)”, “Guerra o Revolución (20010)”, “Comunistas sin partido (2007)”, “Los años de plomo (2015)”, o su último trabajo, “El bulldozer negro del general Franco (2016)”. A Fernando Hernández se le podría calificar sin lugar a dudas como el mayor experto de la actualidad en el estudio de la historia del Partido Comunista de España, una temática a la que ha dedicado muchos años de estudio e investigación.

Por escaso margen de tiempo no va ser posible presentar en estas VI Jornadas su próximo libro que llevará por título "La frontera salvaje: los comunistas españoles en Francia (1944-1950)". Para este trabajo Fernando Hernández Sánchez ha estudiado en profundidad la actividad de los servicios de inteligencia franceses y españoles en la frontera pirenaica en este periodo, que junto con los documentos desclasificados de la CIA, forman la base del libro. Nadie mejor que el propio autor para hacernos un resumen de lo que será su conferencia en las próximas Jornadas:

«Cualquier persona que haya vivido o sido educada en la época de la dictadura será seguramente capaz de recitar de memoria el texto del último parte de guerra evocando, incluso, la voz engolada del inefable Fernando Fernández de Córdoba y las fanfarrias de Radio Nacional: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo...” Pero, a pesar de lo aseverado con brutal y castrense solemnidad al final del comunicado que anunciaba la Victoria –no la paz, como señaló Fernando Fernán Gómez en Las bicicletas son para el verano-, Franco no pudo dar verdaderamente por terminada la guerra hasta finales de 1947. No fueron años seguros los que precedieron a este, especialmente desde 1944. Desde que Stalingrado, en el este, la operación Torch en el norte de África y el desembarco en Sicilia anunciaran el comienzo del fin para sus viejos mentores del Eje, Franco no pudo dar por estabilizada su situación, mucho menos tras los funestos augurios que emanaban de las cenizas humeantes del bunker de la cancillería de Berlín o del siniestro bamboleo de la corte mussoliniana bajo la marquesina de la gasolinera de la piazzale Loreto de Milán. La historia conocida sobre ese periodo habla de los años de la autarquía, del cordón sanitario internacional respondido con el inefable e ibérico desprecio del “Si ellos tienen ONU…”, de las maniobras monárquicas en la oscuridad… La documentación primaria, sin embargo, va demostrando que el franquismo contaba con más bazas de las que se conocían, con más confidencias en las cancillerías que le otorgaban, si no tranquilidad, si una expectante confianza en su futuro: el indirecto y determinante apoyo británico; el soterrado trabajo de zapa de los funcionarios del Quay d´Orsay y de los escalones departamentales de la administración francesa; las filtraciones interesadas de los servicios de inteligencia occidentales (la OSS americana y los Renseignements Généraux galos); la perfecta conciencia de que la URSS no tenía interés prioritario en la Península, una vez repartidas las áreas de influencia en Postdam y que, para pasmo, sus satélites buscaban el contacto comercial con España por agentes interpuestos… Todo ello proporcionó a la dictadura la seguridad necesaria para, superados los primeros temores de la postguerra mundial, embestir con toda su potencia represora contra los rudimentariamente reconstituidos núcleos de oposición interna. La caída general de 1947, en la que el PCE quedó absolutamente desarticulado para más de una década, fue el epítome que, esta vez, daría sentido definitivo a la vieja aspiración del 1 de abril de 1939. Ahora sí, la guerra había terminado.

Fernando Hernández Sánchez»



VIERNES 24 DE NOVIEMBRE DE 2017

El ministro de Justicia, de la F. A. I., con nuestro redactor Fernández Aldana. Autor desconocido. Valencia, Palacio de Malferit, 10 de enero de 1937. Fotografía publicada en “Mi Revista” (Barcelona 1/2/1937). Publicada por cortesía de Leonardo Mulinas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

ANARQUISMO Y JUSTICIA.
JUAN GARCIA OLIVER
MINISTRO DE LA FAI

Por Leonardo Mulinas Pastor
Viernes 24 de noviembre a las 17:00 horas
Presenta Carlos García-Alix


La presencia de ministro anarquistas en el gobierno de la republica durante unos meses entre 1936 y los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona sigue a día de hoy envuelta en la controversia. Para muchos se trató de una maniobra política destinada a mostrar una imagen de unidad y fortaleza, de las fuerzas políticas que defendían a la República. Sin embargo, ministros como Juan García Oliver al frente del Ministerio de Justicia, desarrollaría una intensa labor en el corto periodo de tiempo que permaneció en el cargo, promulgando algunas importantes leyes, que de alguna manera trasladaban el ideario anarquista a la legislación.

De todas aquellas leyes y normativas promulgadas durante su periodo al frente del ministerio, podemos destacar las siguientes:

- Decreto del día 10 de noviembre, de Justicia, “reforma la cancelación de las inscripciones de condena en los Registros de antecedentes penales” (“Gaceta”, nº 315), al que acompaña el Decreto de 19 de diciembre de 1936, (“Gaceta” del 22), la reconstrucción de los archivos de Penados y Rebeldes, por la que se eliminan todos los antecedentes penales que existían en los fondos del Ministerio.
- El día 9 de noviembre, mediante Orden ministerial publicada el quince, se aprueban los nombramientos, entre otros, de Melchor Rodríguez García como Inspector General del Cuerpo de Prisiones.
- Según Decreto de 10 de diciembre, relativo al control de los precios y alimentos, se “amplía la jurisdicción de los Juzgados de Urgencia” a los “actos de hostilidad y desafección al régimen” enumerados, con especial hincapié en aquellos tendentes a desestabilizar la economía, abastecimientos o fraude en artículos de primera necesidad.
- Según Decreto de 26 de diciembre de 1936 se agilizan y facilitan los trámites que perjudican los intereses y derechos de los trabajadores en lo que se refiere a la ejecución de sentencias.
- El Decreto de 22 de enero de 1937 reduce el formalismo procesal estableciendo unos plazos máximos de duración de los procesos, incluyendo los términos del recurso de casación interpuesto ante el Tribunal Supremo. Recibidos los autos del recurso éste fallará en el inexorable plazo de 15 días. Se crean los Tribunales Especiales Populares nombrados especialmente para conocer los delitos de rebelión, sedición y contra la seguridad del Estado.
- Según Decreto de 4 de febrero se concede a la mujer la plenitud de los derechos civiles, equiparándola en todo a los hombres, ya que desde la aprobación de la Constitución este asunto quedaba pendiente. La norma tiene carácter retroactivo. En ese sentido se dará también el Decreto de 10 de abril de 1937, publicado el 13, por el que se daba efectos legales a las uniones matrimoniales celebradas, a partir del 18 de julio, ante cualquier autoridad, Comité, funcionario, jefes militares, etc.
- El 13 de febrero se dicta un novedoso Decreto regulando las actividades delictivas de aquellos que, “prevaliéndose de posiciones privilegiadas” incurran en los delitos de espionaje. Es evidente la intención de regular un delito que ha surgido “ex novo”: el delito de espionaje.
- El Decreto de 7 de mayo de 1937, sobre compilación penal. Uno de los pasos más importantes para la definitiva organización de la justicia “popular”. Hay en él, de inicio, una estricta regulación de los Jurados, así como del resto de los miembros del Tribunal. Estipula igualmente la competencia de cada uno de los Tribunales Populares.


Reproducció d'un retrat de Joan Garcia i Oliver, dirigent anarcosindicalista. 28/05/1938. foto:Arxiu Nacional de Catalunya FONS ANC1-585 / JOSEP MARIA SAGARRA i PLANA Codi de referencia ANC1-585-N-5030. Publicada por cortesía de Leonardo Mulinas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
Leonardo Mulinas Pastor lleva un largo periodo investigando documentación y bibliografía, y recopilando cualquier información disponible o testimonio, sobre Juan García Oliver, en un seguimiento detectivesco. Convirtiendo esta búsqueda en una tarea casi obsesiva. Toda esta abundante información sobre Juan García Oliver, gran parte de ella inédita y desconocida hasta la fecha, proporciona una nueva perspectiva de estudio sobre este líder del anarquismo ibérico, que tiene a sus espaldas una intensa e interesante biografía, que en muchas ocasiones ha sido retocada o desvirtuada, dependiendo del autor, incluyendo “El eco de los Pasos”, la autobiografía que escribiría Juan García Oliver.

En esta conferencia que se promete de gran interés, Leonardo Mulinas nos hablará de la trayectoria de este singular personaje, figura clave para entender el anarquismo ibérico, desde sus primeros contactos con el anarquismo, hasta su exilio. Haciendo especial hincapié en su etapa madrileña: como redactor del diario CNT, su participación en el atentado de Eduardo Dato, su relación con Melchor Rodríguez en los turbulentos meses de noviembre y diciembre de 1936, sus mítines, y otros aspectos de indudable interés. Sin olvidar por supuesto sus avances legislativos al frente del Ministerio de Justicia.

Asamblea de la CNT en el solar del Colegio de Maravillas (en Bravo Murillo esquina a Palencia) durante la huelga de construcción, 7 julio 1936. ( Fotografía AGA, Fondo Alfonso). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

HUELGAS Y GOBIERNO EN
LA PRIMAVERA DE 1936

Por Francisco Sánchez Pérez
Viernes 24 de noviembre a las 18:00 horas s
Presenta Ana Martínez Ruz


Francisco Sánchez Pérez es otro de los grandes historiadores españoles que vamos a tener el privilegio de poder contar con su presencia en estas Jornadas. Poseedor de una impecable trayectoria profesional y academica, ha trabajado intensamente en en la historia de los movimientos políticos y sociales, así como en la historia de Madrid en el Siglo XX. Entre las obras recientes de las que es autor o en las que ha colaborado se pueden reseñar Anatomía de una crisis. 1917 y los españoles (Madrid, 2017), Luces y sombras del 14 de abril. La historiografía sobre la Segunda República española (Madrid, 2017), La Segunda República española (Barcelona, 2015) o Los mitos del 18 de julio (como coautor y coordinador, Barcelona, 2013).

Nadie mejor que él mismo para hacernos un resumen sobre loque tratará en su conferencia:
«El período republicano conocido como el del Frente Popular (febrero-julio de 1936) se caracterizó en España no sólo por un cambio de gobierno, con un marcado giro de contenido social con respecto a lo que se había hecho en los más de dos años anteriores. También fue clave para entenderlo la extraordinaria movilización política, social y laboral promovida desde fuera de los ministerios, que resulta muy llamativa, por exótica, para la época republicana. Pues actuó en paralelo, presionando claramente al gobierno para que cumpliese su programa con la mayor celeridad posible, en lugar de enfrentarse abiertamente a él, cambio sutil de táctica de las organizaciones obreras y del propio gobierno, que recurrió menos de lo habitual a la fuerza bruta y la represión. Esto ofrecía la impresión de que ambas iniciativas parecían complementarse entre sí, aunque pese a eso los choques y tensiones se prodigaron en una complicada estrategia de retroalimentación entre la legitimidad que suministraba el parlamento y el gobierno y las movilizaciones de la calle. Aunque sostenida desde febrero y multiforme, tuvo una faceta huelguística, desarrollada en particular entre mayo y julio de 1936, es decir en la víspera inmediata de la guerra. La publicística y la historiografía más conservadora desde la misma primavera de 1936 ha oscilado en caracterizar dicha movilización como una revolución en marcha comunista o simplemente obrera, un desbordamiento del gobierno, incapaz de contenerla y hacerla frente, o una persecución sistemática y violenta de las pacíficas derechas, alentada o tolerada por el gobierno y sus aliados. O bien las tres cosas juntas y combinadas. Lo que nunca se ha dicho, ni siquiera entre esta historiografía, es que esta movilización fuese dirigida contra el gobierno mismo, al que suelen caracterizar como impotente, incapaz y rehén de las fuerzas revolucionarias, cuando no promotor mismo de la violencia y las persecuciones, pero nunca como enemigo de la izquierda obrera.

Existe por tanto un amplio consenso historiográfico en torno a la idea que el gobierno y la izquierda obrera, su aliada, funcionaban en paralelo, no enfrentados, aunque en ocasiones pudieran chocar, y que esta situación poco o nada tiene que ver con la del primer bienio republicano, en particular con la abierta hostilidad entre el Gobierno Azaña y la CNT-FAI, por no hablar del período radicalcedista. Esta relación peculiar y simbiótica la veremos con algunos ejemplos. Esta situación sin embargo no fue exclusiva de España y los problemas españoles, sino que se repitió en uno de los pocos países europeos donde operó con éxito un Frente Popular propio: se trata de Francia y su Rassemblement Populaire (“Coalición Popular”). También ganó las elecciones, ocupó el gobierno y fue curiosamente respaldado a su manera y desde fuera por una movilización social y laboral, sin comparación posible tampoco en la propia historia de la Tercera República. Todo esto ocurrió entre abril y junio de 1936, es decir casi al mismo tiempo que la experiencia española. Sin embargo la forma en que se constituyeron ambas coaliciones, los distintos equilibrios políticos, el tipo de movilizaciones, su ritmo y la tradición histórica de ambos países también ofrecen notables diferencias, que también comentaremos.

Francisco Sánchez Pérez»


Portada del libro “Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil Española” de Enrique Bocanegra, que será presentado en estas jornadas por su autor. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

UN ESPIA EN LA TRINCHERA:
KIM PHILBY EN LA GUERRA CIVIL

Por Enrique Bocanegra
Viernes 24 de noviembre a las 19:00 horas.
Presenta Martin Minchom


A comienzo de los años 50 del pasado siglo, una noticia conmocionaba a la opinión pública británica: varios espías al servicio de la Unión Soviética habrían estado trabajando durante años en el MI6, el servicio británico de inteligencia, y pasando información muy sensible al otro lado del Telón de Acero. La historia y peripecias de estos agentes resultaban tan increíbles que parecía sacada de una novela de ficción, sin embargo sería al contrario, y este episodio sirvió de inspiración para diferentes novelas, destacando entre ellas “el tercer hombre”, escrita por Graham Greene (quien también trabajo en el MI6 a las órdenes de Kim Philby), o “el topo” de John le Carre. Ambas serían posteriormente llevadas al cine.

Este grupo de espinas británicos al servicio de los soviéticos, serían conocidos como los “Cinco de Cambrigde”, aunque a día de hoy el misterio continúa y se sospecha que pudieran ser más. Se trataba de un selecto grupo de jóvenes de familias de la clase alta británica, alguno de ellos incluso emparentado con la propia Reina de Inglaterra, que serían reclutados por los servicios de inteligencia soviéticos a comienzo de los años 30, cuyo estatus y elitista formación, les permitiría adentrarse en los más altos puestos de la administración británica sin despertar sospechas durante un buen número de años.

Al frente de este grupo se situaría Kim Philby, considerado el espía más importante del pasado siglo. Miembro de una acomodada familia (su padre, diplomático de carrera, había desarrollado durante muchos años una excelente labor para los intereses del Imperio en la India, y el reino del sultán Al Saud, origen de la actual Arabia Saudita), Kim Philby estudiaría en la elitista unidad de Cambrigde, donde se sentiría atraído por los ideales comunistas, y donde conocería a los que posteriormente serían sus compañeros de viaje. Tras un periodo “revolucionario” por centro Europa, donde llamaría la atención de los servicios secretos soviéticos, regresaría a Gran Bretaña donde tras una renuncia aparente a sus ideales juveniles, pasó a desempeñar diferentes cargos en la inteligencia británica, llegando a ocupar importantes puestos de gran responsabilidad al frente del MI6. Su actividad abarca desde principios de los años 30, hasta el año 1963, cuando huye a la Unión Soviética antes de ser descubierto. La noticia causaría una gran conmoción en el reino Unido, nadie lograba explicarse como había sido posible que un alto cargo de la élite británica, hubiera podido estar traicionando a su país durante décadas. Por el contrario, en la Unión Soviética sería considerado como un auténtico héroe.

Fotografía en la que podemos ver a Kim Philby (con la cabeza vendada) tras ser herido durante la Batalla de Teruel, una acción que le supondría ser condecorado por el propio general Franco que nunca sospechó pudiera tratarse de un espía soviético. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin embargo pocos conocen que el primer trabajo desarrollado por Philby bajo órdenes soviéticas lo desarrollaría en España durante la Guerra Civil. En febrero de 1937 Kim Philby llegaría a España haciéndose pasar por un reportero “free lance”. Durante el periodo que estuvo en España se codearía con algunos de los más importantes cargos de la estructura franquista, sin que nadie llegara a sospechar de sus verdaderas intenciones. Philby llegaría a recibir la orden de matar a Franco, orden que nunca llegaría a cumplir. Por el contrario, sería el propio general Franco quien condecorara a Philby, tras resultar este herido durante la batalla de Teruel.

Esto es solo un aperitivo de todo lo que ha recopilado Enrique Bocanegra en su libro “Un espía en la trinchera”, resultado de una minuciosa labor de investigación, gracias a la cual hoy podemos conocer en detalle las vivencias y aventuras de este espía durante la Guerra Civil, y su paso por España, con datos e información hasta ahora desconocidos. De todo ello y mucho más nos hablará Enrique Bocanegra durante su conferencia.

José Antonio Primo de Rivera flanqueado por Julio Ruiz de Alda, Raimundo Fernández Cuesta y otros falangistas, fotografiados en febrero de 1936 a la salida de un mitin en el cine Europa de la calle Bravo Murillo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

FASCISMO Y VIOLENCIA
POLÍTICA EN LA II REPÚBLICA

Por Eduardo González Calleja
Viernes 24 de noviembre a las 20:00 horas.
Presenta Ana Martínez Ruz


Y para cerrar las conferencias de estas VI Jornadas por todo lo alto, tenemos el privilegio de contar con uno de los más importantes historiadores españoles contemporáneos como es Eduardo González Calleja, quien nos hablará sobre un tema apasionante desde el punto de vista historiográfico, como es la violencia política durante la Segunda República, una faceta de este periodo histórico en la que González Calleja está considerado como uno de los mayores expertos en la materia. Sus investigaciones han versado sobre la teoría de la violencia política y su desarrollo histórico en la España contemporánea, en especial la evolución de los grupos de extrema derecha y fascistas en la Europa de entreguerras.

En su conferencia señalará las bases doctrinales de la violencia fascista durante la Segunda República y su organización en grupos paramilitares, y tras recordar algunos hechos violentos, hacer cuantificación de víctimas y valorar si la violencia falangista resultó un hecho relevante en el proceso de deterioro político que desembocó en el golpe de julio de 1936.

A continuación recogemos algunos párrafos del artículo de título Aproximación a las subculturas violentas de las derechas antirrepublicanas españolas (1931-1936), que González calleja publicó en “Pasado y memoria: revista de historia contemporánea” en 2003 (haga clic aquí para descargar el artículo completo):

«No cabe duda de que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española. Nunca hasta ese momento ese segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas, debido al absoluto desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad extrema de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de las grandes fuerzas conservadoras de fines del siglo XIX: Iglesia, Monarquía y Ejército. Se ha dicho que, en períodos tranquilos, la extrema derecha se identifica con la nostalgia o con la protesta contra el sistema, pero que en coyunturas de crisis e incertidumbre se extiende como el miedo a amplios sectores sociales.
(…)
Es evidente que en los años treinta se produjo una transformación radical del lenguaje y de la simbología políticos. La polarización de los significados derivó en un progresivo rechazo de la identidad entre España y República por parte de las derechas accidentalistas, monárquicas y fascistas. Esta tensión lingüística, resultado de la ausencia de consensos políticos básicos, se manifestó claramente en el repudio dirigido al término «república», y a otros conceptos políticos fundamentales como «libertad», «democracia» o «revolución social».

Esta creciente belicosidad se manifestó claramente en el léxico de la acción partidaria. Desde los comienzos del régimen republicano, los seguidores de la derecha católica podían ser desacreditados con los epítetos más mordaces. El término «fascista», utilizado de forma peyorativa para designar al albiñanismo y al falangismo, comenzó a extender su campo semántico hacia toda la derecha entre la toma del poder por Hitler en enero de 1933 y el triunfo electoral cedista de noviembre. Pero a la altura de 1936, este epíteto denigratorio ya era asumido sin mayores problemas por un sector creciente de la extrema derecha, ya que Calvo Sotelo se declaró solemnemente fascista ante el Parlamento.
(…)
Durante la República, la violencia política trató de ser «gestionada» a través de grupos paramilitares estrechamente vinculados a la organización y a la estrategia de los partidos. La milicia política fue el gran hallazgo subversivo de la época en toda Europa, y la culminación de un proceso de creciente organización y privatización de la violencia que ya se rastreaba en las décadas anteriores.

Aunque fue un fenómeno que afectó a casi todas las tendencias partidistas, las derechas extremas utilizarían preferentemente la paramilitarización como penúltimo recurso de acción política, antes de optar por la baza suprema del golpe militar. El modelo paramilitar preferido por las organizaciones de la derecha española fue el fascista, que había ofrecido cumplidas muestras de su eficacia en los años anteriores. Atraídos por el éxito de los squadristi en los años veinte y de las SA en los treinta, los grupos derechistas españoles adoptaron en mayor o menor medida y fortuna su tipo de encuadramiento en partidos «movimentistas » (según la terminología de De Felice), sus rasgos externos e incluso sus métodos de lucha y movilización políticas, pero mantuvieron casi invariables las pautas ideológicas conservadoras.»


Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

VISITAS GUIADAS

Al igual que en convocatorias anteriores, este año están programadas dos interesantísimas rutas, por medio de las cuales podremos conocer sobre el terreno parte de la Historia de la GCE en Madrid. En una de ellas visitaremos el Cerro de los Ángeles y en la otra seguiremos los últimos momentos de Jesús Martínez de Aragón por el barrio de Argüelles y la casa de Campo.

La asistencia a cada una de estas rutas tiene un precio de 10 euros y es necesario inscribirse a las mismas durante el desarrollo de las VI Jornadas (jueves y viernes). En el momento de la inscripción se entregará un bono regalo por el mismo importe (10 euros) para canjear por publicaciones de Gefrema. En otras palabras, al inscribirse en la ruta regalan dos revistas cuyo importe es de 10 euros.

SÁBADO 25 DE NOVIEMBRE DE 2016

Fotografía aérea del cerro de los Ángeles tomada antes de la guerra. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
CERRO DE LOS ÁNGELES

Un recorrido guiado por este emblemático lugar madrileño visitando los escenarios donde tuvieron lugar algunos de los episodios que pudieron dar un vuelco a la disputa por conquistar Madrid. Durante la ruta conoceremos la historia del lugar, la de los monumentos que allí se conservan, así como los numerosos restos arqueológicos y huellas que de aquel periodo todavía hoy se conservan.

Unos milicianos simulan el fusilamiento del monumento del Sagrado Corazón a los pocos días de producirse el golpe militar de julio de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La ruta estará guiada por Fernando Vega Cruz autor del artículo central de la revista Frente de Madrid que se presenta en estas Jornadas.

Todos los detalles sobre la ruta, como lugar de inicio, finalización y horarios, se facilitaran durante las Jornadas en el momento de la inscripción.

DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE DE 2016

El comandante Jesús Martínez de Aragón conversa con sus hombres en Cuatro caminos. Fotografía Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

RUTA MARTÍNEZ DE ARAGÓN

En esta ruta seguiremos parte del posible itinerario que realizara el comandante Jesús Martínez de Aragón el día que caería abatido en combate en las proximidades del Puente de los Franceses, durante el desarrollo de la que sería conocida como Operación Garabitas. Durante el recorrido visitaremos algunos lugares emblemáticos de la batalla de Madrid como el Hospital Clínico, el Asilo de Santa Cristina, facultades médicas, Parque del Oeste, Puente de los Franceses o la Casa de Campo, entre otros, incluido el lugar donde sería herido mortalmente el comandante Martínez de Aragón. Durante este recorrido podremos contemplar diferentes vestigios arqueológicos de extraordinaria importancia que todavía se conservan.

La ruta estará guiada por Luis de Vicente Montoya, Vicepresidente de Gefrema y autor del libro Operación Garabitas.

Todos los detalles sobre la ruta, como lugar de inicio, finalización y horarios, se facilitaran durante las Jornadas en el momento de la inscripción.

¿CÓMO LLEGAR?:

A LAS CONFERENCIAS

Escuela Superior de Hostelería y Turismo.
Paseo Puerta del Ángel, 5
28011 Madrid



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METRO:
Estación del Lago, Línea 10
Estación Puerta del Ángel, Línea 6

AUTOBUSES:
Parada en Puerta del Ángel
Líneas 31,36,39 y 65