sábado, 17 de noviembre de 2018

VII JORNADAS GEFREMA


VII JORNADAS GEFREMA

Por Florentino Areneros

Como viene siendo tradición en los últimos años, con la llegada de noviembre (mes en el que se conmemora el aniversario de la Batalla de Madrid) llegan también las Jornadas de Gefrema, que este año alcanzan ya su séptima edición, reuniendo cada año a más personas interesadas en la Historia y el estudio de la Guerra Civil Española. Este ciclo de actividades se compone de ocho interesantísimas conferencias que se impartirán los días 22 y 23 de noviembre (cuatro cada día), y de dos rutas guiadas programadas para los días 24 y 25, en las que se recorrerán escenarios de la Guerra Civil en Madrid. A continuación podéis encontrar información detallada de todas estas actividades.

LA GUARDIA DE ASALTO:
REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL

Un grupo de guardias de asalto que participaron en el asalto al Cuartel de la Montaña posan para el fotógrafo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE DE 2018 17:00 Horas
Ponente: Martín Turrado Vidal
Presenta: Antonio Morcillo


Comenzamos el ciclo de conferencias con un tema apasionante y que sin embargo ha sido escasamente estudiado, pese a su importante papel durante la II República y especialmente en los primeros momentos del golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil. Nos referimos a la Guardia de Asalto, un cuerpo creado durante la II República destinado a convertirse en una policía con una fuerte conciencia republicana que estaría íntimamente ligada al poder civil, en contraposición a los cuerpos de seguridad que existían hasta ese momento, en especial la Guardia Civil, situada dentro de la esfera militar y con una tradición conservadora.

Para hablarnos de esta apasionante temática tenemos la fortuna de contar con uno de los mayores expertos en esta materia, como es el historiador Martín Turrado Vidal, quien ha desarrollado su actividad profesional como Inspector Jefe jubilado del Cuerpo Nacional de Policía. A lo que habría que añadir su formación como licenciado en Filosofía y Letras y en Historia. Ha dedicado la mayor parte de su trayectoria a la investigación en profundidad sobre los cuerpos de seguridad de España en su Historia Contemporanea.

Una conferencia imprescindible para todos los interesados en esta temática, en la que podremos conocer aspectos poco conocidos de la actuación de este cuerpo desde su creación, hasta el final de la contienda, entre ellos el papel que jugaron los diferentes destacamentos existentes en Madrid durante los convulsos días de julio de 1936.

Una camioneta de la Guardia de Asalto aclamada en la Puerta del Sol en los primeros momentos de la sublevación en Madrid. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A continuación podéis encontrar una pequeña introducción sobre la conferencia, que el propio autor nos ha remitido:

«Al proclamarse la II República el 14 de abril de 1931 había en España tres cuerpos policiales nacionales: El Cuerpo de Vigilancia, el Cuerpo de Seguridad y la Guardia Civil. Los dos primeros constituían lo que se ha conocido popularmente como la Policía Gubernativa. Todos estos cuerpos nacieron en el siglo XIX y evolucionaron de muy distinta manera, ya que esta última desempeñó sus funciones en las ciudades, mientras que la Guardia Civil lo hizo en el campo.

La Policía sin embargo no se había ocupado de cuestiones de orden público, porque sus competencias se limitaron a la protección de bienes y de personas. Al actuar en las ciudades más grandes –y, en especial, en las capitales de provincia- lógicamente rozaron en ocasiones esas competencias, no sin que en ocasiones fueran satirizados en los periódicos como sucedió en Santander en 1898 cuando un capitán del Cuerpo de Seguridad se subió a un atril y trató de convencer a unos obreros del puerto que estaban en huelga y manifestándose para que depusieran de su actitud.

Los sucesos tumultuarios de mayo del 32 llevaron al primer gobierno republicano a abordar el problema gravísimo y que se venía repitiendo una y otra vez: que casi todas las manifestaciones terminaran con muertos y heridos graves, por falta de los medios adecuados para enfrentarlas. Azaña, que había sido corresponsal de guerra en Paris, había visto cómo funcionaban en Francia las llamadas “Brigadas del Tigre” creadas por Clemençeau. La idea era formar a policías específicamente para salvaguardar el orden en aglomeraciones de masas y dotarles con material adecuado para esa misión: es decir, dar a la Policía, Cuerpo de Seguridad, de competencias en materia de orden público, con lo cual se completó su modernización comenzada el año 1908.

Se creó una primera compañía, que estuvo lista para actuar a finales de ese año, 1931, y en la ley de presupuestos de 1932 se la dotó de lo más necesario y se amplió su plantilla hasta 2500. Al final de la guerra tenía unos 8.000 miembros, siendo mucho mayor que el cuerpo de Seguridad que le había dado origen.

La ley de Policía de 1941 la suprimió, integrando sus miembros en el cuerpo de Policía Armada y de Tráfico, previo expediente de depuración. Pero fue un tremendo error. De hecho tuvo que restablecerse en 1953 con motivo de las huelgas de la NAVAL de Bilbao con el nombre de Brigadas Móviles. Después pasaron a llamarse Unidades de Reserva General, y en la actualidad son las Unidades de Intervención general, y los GEO, los grupos de operaciones especiales.»




PRESENTACION REVISTA FRENTE DE MADRID:
LA GUERRA CIVIL EN EL PARQUE DEL OESTE

Portada del nuevo número de Frente de Madrid que incluye un artículo sobre el Parque del Oeste. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE DE 2018 18:00 Horas
Ponente: José Antonio Zarza
Presenta: Enrique Martínez Gorroño


En estas Jornadas se presentará el número 34 de la revista Frente de Madrid editada por Gefrema, que presenta novedades encuanto diseño y presentación. En este número el artículo central está dedicado al Parque del Oeste, hoy un espacio de paz y tranquilidad, pero que desde noviembre de 1936, hasta el final de la guerra casi dos años y medio después, se convertiría en primera línea de frente de batalla, un espacio de muerte y destrucción, surcado de trincheras y alambradas, donde ambos contendientes se encontraban en ocasiones separados por escasos metros.

El Parque del Oeste sería inaugurado a principios del pasado Siglo XX, concebido como el primer parque de uso público de la capital, se convertiría en un espacio privilegiado dentro de la nueva ciudad que había nacido tras el desarrollo del Plan Castro. La llegada de la guerra a la capital trastocaría radicalmente esta idílica visión, en los planes del ejército franquista para el asalto frontal de Madrid, el Parque del Oeste se convertía en lugar obligado de paso de las tropas en su camino hacia la ciudad. Los combates se sucederían en este lugar desde los primeros días del ataque, desde el Puente de los Franceses hasta el Clínico. Una vez “estabilizado” el frente madrileño, el parque quedaría dividido entre los dos ejércitos. La lucha continuaría con mayor o menor intensidad hasta el final de la contienda, sucediéndose golpes de mano, ataques y contrataques, e intercambios artilleros, destacando por su intensidad la guerra de minas.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

La guerra marcaría la existencia del parque, parte de sus numerosos monumentos y otros elementos ornamentales desaparecerían, hubo de ser replantado prácticamente en su totalidad, hasta convertirse en el parque que conocemos hoy.

De todo ello nos hablará, apoyándose en una cuidada selección de imágenes José Antonio Zarza, autor del artículo central de la revista que se presenta en estas Jornadas.



MILICIANAS

Portada del libro Milicianas de Ana Martínez Rus que será presentado en estas Jornadas por su autora. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE DE 2018 19:00 Horas
Ponente: Ana Martínez Rus
Presenta: Eulalia Ramírez Nueda


No cabe duda de que el papel de la mujer en la Guerra Civil ha sido eclipsado por la presencia masculina. Para muchos la presencia de la mujer es anecdótica y está limitada a las numerosas fotos de mujeres con armas o haciendo la instrucción, tomadas a comienzos de la guerra con una clara finalidad propagandística. Sin embargo la dimensión del papel de la mujer durante la guerra es muchísimo más amplia y a la vez desconocida, y todavía son necesarios muchos trabajos que pongan en valor la importancia de las mujeres en el transcurso de la guerra, no solo en el frente, también en la retaguardia, donde constituyeron la mayor parte del esfuerzo de guerra, sustituyendo en muchos ámbitos a los hombres que habían marchado a los frentes, manteniendo a la vez sus hogares y cuidando de sus familias, no ya solo durante la guerra, sino también en la posterior y no menos dura posguerra, una tarea que en muchas ocasiones podía considerarse como heroica. Serían muchísimas también las mujeres que sufrirían directamente la represión durante la guerra y una vez finalizada esta.

Este año la profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid Ana Martínez Rus publicó el libro “Milicianas”, que ella misma presentará en esta Jornadas. En este trabajo analiza la temática de la mujer en los frentes de batalla.

Dos milicianas en las calles de Madrid. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En palabras de la autora:

«Desde la Guerra Civil hasta la actualidad se ha creado un extendido mito en torno a las milicianas, esas mujeres jóvenes con mono azul y pistola al cinto que en el verano del 36 se marcharon a los frentes a defender la República entre un aura de romanticismo y mística revolucionaria. Mujeres que despertaron gran revuelo en las trincheras por su condición femenina y su actitud desafiante ante unos hombres que las vieron en su mayoría como rivales, objetos de deseo o bellezas perturbadoras, y los menos como colegas fraternales. A lo largo de los últimos ochenta años, distintos testigos, escritores o cineastas las han recordado como iconos de mujeres modernas que rompieron tabúes, recreaciones que han contribuido a construir la imagen de estas mujeres combatientes. Pero no siempre la mitificación se corresponde con la realidad.

La imagen de la miliciana representa la lucha antifascista en la Guerra Civil Española. Pero, en realidad es un mito muy extendido desde entonces hasta la actualidad. La situación de estas mujeres fue muy distinta y cuestionada en el campo republicano, antes de que la dictadura franquista arremetiese duramente contra ellas por su doble transgresión como mujer y como roja. Las autoridades políticas y militares republicanas las expulsaron de los frentes a los pocos meses de iniciarse la contienda porque su presencia resultaba desafiante, incómoda y fascinante.»



EL GOLPE MILITAR DE JULIO DE 1936 EN MADRID

Un joven se asoma a uno de los balcones del Cuartel de la Montaña tras el asalto. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE DE 2018 20:00 Horas
Ponente: Ángel Bahamonde Magro
Presenta: Francisco Sánchez Pérez


Hace unos años tuvimos el privilegio de contar con la presencia en las Jornadas de Gefrema de Ángel Bahamonde, catedrático de Historia Contemporanea de la Universidad Carlos III de Madrid, no de los más reputados historiadores de panorama español, autor de algunos trabajos claves para la comprensión de la Historia de España. A todo ello hay que añadir la intensidad y emoción que el profesor Bahamonde transmite en sus conferencias, constituyendo un auténtico privilegio el poder asistir a sus ponencias.

En las III Jornadas de Gefrema celebradas en 2014, Bahamonde cautivó al auditorio con su conferencia sobre el final de la guerra en Madrid, desarrollo de su indispensable trabajo: “Madrid 1939. La conjura del coronel Casado”, y en esta ocasión regresa a las Jornadas de Gefrema para hablarnos del inicio de la guerra en Madrid y del golpe de 1936.

Muchas veces se resume el inicio de la guerra en Madrid con el episodio del asalto del Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936, sin embargo es un tema de una gran complejidad que se va a desarrollar simultáneamente en diferentes puntos de la geografía madrileña y donde van a intervenir un gran número de protagonistas, algunos desconocidos del gran público. De todo ello nos hablará el profesor Bahamonde que ha estudiado en profundidad estos acontecimientos, así como su génesis y las diferentes implicaciones externas que contribuyeron al desarrollo de los acontecimientos.

Una conferencia que los buenos aficionados al estudio de la historia no deben perderse bajo ningún concepto.


VICTORIO CODOVILLA:
EL OJO DE MOSCÚ

Retrato de Victorio Codovilla en los años de la Guerra Civil. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE DE 2018 17:00 Horas
Ponente: Diego Cano
Presenta: Txema Díaz


Desde Argentina viene hasta Madrid el historiador Diego Cano para hablarnos de la figura del argentino Victorio Codovilla, uno de esos apasionantes personajes en la órbita de Koltosv y su alter ego Miguel Martínez, de Orlov, Grigulevich y de tantos otros, que pasaron por España sin apenas dejar rastro, pero desarrollando una importante labor en las sombras.

Nadie mejor que el propio ponente, con ese verbo fácil de los argentinos, para hacernos un resumen de lo que será su conferencia que se promete apasionante:

El ojo de Moscú
Victorio Codovilla: delegado de la Comintern en España.
Una interpretación

«La respuesta que podamos darnos respecto a que significa el estalinismo nos dará las grandes pinceladas de lo que será la descripción y el rol que Victorio Codovilla jugó en España como delegado de la Comintern. Por supuesto, esta definición no está exenta de debates álgidos que continúan hasta la actualidad acicateando mentes y espíritus. Sin embargo creemos que en base a la documentación existente disponible y a la revisión bibliográfica extensa de este artículo, podemos llegar a extraer ciertas conclusiones preliminares que nos ayudarán a poner bases más firmes a una explicación política del papel de la Comintern en España y, por tanto del papel de su delegado.
Caracterizar a Codovilla como uno de los principales cuadros políticos de la Tercera Internacional estalinista es una obviedad no carente de sentido ya que eso significa evaluar su rol y responsabilidades en tanto capacidades y errores que la propia Comintern haya realizado en la Guerra Civil Española.

Resumiendo (que siempre es una simplificación) podríamos decir que Victorio Codovilla fue un cuadro de una extraordinaria capacidad organizativa, firme y extremadamente leal y obediente a los mandatos de la dirección política desde Moscú, y sumamente coherente en la aplicación de la línea política para instrumentar los medios necesarios y en la construcción de poder propio dentro de la jerárquica y centralizada organización de la Comintern. En este sentido también Codovilla encarna la caracterización negativa que entraña el estalinismo con su política de persecución de las disidencias internas, controlante al extremo, quizás hasta el exceso, en la aplicación de la eliminación de ese enemigo interior, muchas veces caracterizado como “trotskismo”, aunque su contenido real variara sobre esa etiqueta general. En el caso del anarquismo es diferente, Codovilla, como veremos en los casos concretos, fue variando en sus opiniones, para finalmente habituarse a convivir con ellos.

Fotografía del líder del POUM Andreu Nin, en cuyo asesinato muy probablemente participó Codovilla. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Victorio Codovilla además de destacado miembro del aparato de la Internacional Comunista en España, fue posteriormente Secretario General del Partido Comunista de Argentina hasta su muerte y, antes de eso, participó coordinando en México la purga del Partido Comunista mexicano antes de producirse el asesinato de Trotsky.

Por tanto, hablar de Codovilla significa entender la política de la Unión Soviética hacia los Partidos Comunistas en los años treinta y su forma organizativa centralizada y vertical en relación a sus secciones nacionales (o partidos). La organización bolchevique significaba la centralización de las decisiones de la Tercera Internacional subordinadas siempre a la política, coordinación y aprobación de Josef Stalin y en última instancia del Politburo del Partido Comunista de la Unión Soviética. La caracterización de esa forma organizativa bolchevique nos dará muchas respuestas al primer debate siempre presente respecto a los grados de libertad e injerencia que los diversos Partidos Comunistas nacionales tuvieron respecto de la coordinación general, y del Partido Comunista de España en particular. Adelantando a los casos concretos que veremos en este artículo, los Partidos Comunistas eran considerados secciones de la Internacional Comunista (así queda debidamente expresado en su prensa) y el llamado centralismo democrático no implicaba necesariamente una centralización absoluta de las decisiones sino una subordinación a la línea política e intereses soviéticos aunque con cierta libertad práctica y de ejecución mediante una supervisión y control político permanente. Como veremos en el caso del pedido de armas a la Unión Soviética, esta verticalidad no significaba de modo alguno solamente una línea de comunicación de arriba hacia abajo, sino que el poder de influencia del delegado de la Comintern, y del Partido Comunista de España, fueron significativas en la medida que se ajustaban al tono, ritmo y tensiones internas de la burocracia que representaban las necesidades políticas generadas desde Moscú. Un ejemplo similar podemos ver respecto a las reacciones inmediatas en relación al golpe militar del 18 de julio de 1936.

De la misma forma, el otro gran núcleo de debate historiográfico al respecto es las responsabilidades del aparato político en las operaciones clandestinas o de represión en la que habría participado o el Partido Comunista de España o el pequeño aparato de inteligencia soviético destinado en España durante la guerra civil. Como veremos en los casos concretos de Paracuellos, la persecución del POUM y el asesinato de Nin, y fundamentalmente la operación política vinculada a la organización posterior del asesinato de Trotski en México y los vínculos estrechos entre parte del aparato clandestino y Victorio Codovilla (aunque no existen evidencias concluyentes al respecto) la posibilidad de que el aparato político, del que Codovilla era su cabeza, no supiera de la existencia ni participará en la instrumentación, son escasas. Eso no significa su involucramiento directo en la organización directa y logística (podríamos llamar) de ejecución de esas operaciones, aunque resulta casi evidente su conocimiento y decisión política en su instrumentación. Desconocer o eludir la responsabilidad política de un aparato clandestino en una organización jerárquica y controlante como lo fueron los Partidos Comunistas, implica no explicar el núcleo central del problema, esto es: la forma política organizativa que implicaba un aparato clandestino absolutamente subordinado a la línea.

Codovilla conversa con Dolores Ibarruri "Pasionaria". (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Parafraseando a Gramsci podríamos decir que escribir un ensayo biográfico no significa otra cosa que escribir la historia general de un país desde un punto de vista monográfico subrayando un aspecto específico. Lo específico en este trabajo es delimitar, en base a las fuentes y documentos relevados y el análisis de toda la bibliografía existente, el papel y responsabilidades de Victorio Codovilla durante la Guerra Civil Española.

Paradójicamente a su importancia, no hay trabajos monográficos que hayan abordado su figura. La inexistencia de trabajos sobre él se debe, creemos, a dos dificultades principales, la escasez, y dificultad de acceso, a fuentes respecto a los núcleos centrales de debate señalados (la forma organizativa de la Comintern y la vinculación de ese aparato con el aparato clandestino), y en segundo término la dispersión de las fuentes bibliográficas y documentales existentes que representan tener acceso a ese material en distintos países, España, Argentina, Inglaterra, Rusia y México.

Para abordar este trabajo nos centraremos en los cables secretos de la Comintern entre Madrid y Moscú, interceptados por el servicio de inteligencia británico (que incluyen la gran mayoría de esos mensajes), también de informes enviados por Codovilla a Moscú desconocidos hasta ahora, el relevamiento de la prensa partidaria del Partido Comunista (centralmente Mundo Obrero) y el examen de los informes disponibles en el archivo Earl Browder, además de la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente hasta el momento.»



LA ESPAÑA DE ALVAH BESSIE

Portada del libro "la España de Alvah Bessie" de Randal Scamardo, que se presentará en estas Jornadas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE DE 2018 18:00 Horas
Ponente: Randal Scamardo
Presenta: Ken O’Keefe


Seguramente muchos de los más veteranos de este blog recuerden que en la noche que falleció Franco en noviembre de 1975, en Televisión Española, la única que se podía ver en aquel entonces, pusieron la película Objetivo Birmania, además la pusieron dos veces. Lo que seguramente desconocían los programadores es que esa película de trama épica y heroica, era que el guion de la misma estaba escrito por una persona que durante la Guerra Civil estuvo en España combatiendo en el legendario Batallón Lincoln. Su nombre Alvah Bessie.

Alvah Cecil Bessie pasó de ser un talentoso escritor, desconocido durante la Gran Depresión en Estados Unidos, a un marginado social. La ideología política de Bessie sobre la justicia social se fortaleció a través de su experiencia en la Guerra Civil Española como voluntario del Batallón Abraham Lincoln, al igual que su obsesión por los acontecimientos en España en el siglo XX. Lo que experimentó en España intensificó su ideología de izquierdas, hasta el punto que se convirtió en su enfoque principal. Su fuerte oposición al fascismo lo llevó a Hollywood, donde escribió películas de propaganda apoyando los esfuerzos bélicos de los aliados en los años cuarenta. A pesar de que la industria cinematográfica lo descartara rápidamente, Bessie nunca desistió en su lucha de liberar a España del fascismo e concienciar a la población sobre las fuerzas reaccionarias en ambos países.

Alvah Bessie fotografiado en los días previos a la Batalla del Ebro en el verano de 1938. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El historiador tejano Randal Scamardo, ha estudiado en profundidad la intensa biografía de este singular personaje, uno de tantos norteamericanos que vendrían desde Estados Unidos con la idea de luchar contra el fascismo, que serían considerados sospechosos y marginados en su país al finalizar la II Guerra Mundial. Fruto de estas investigaciones Randal Scamardo ha publicado el libro “La España de Alvah Bessie”, un documentado y detallado trabajo que tendremos el privilegio de conocer en estas VII Jornadas de la mano de su autor.


RECORDARAN TU NOMBRE:
VIDA Y MUERTE DEL GENERAL ARANGUREN

Portada del libro "Recordarán tu nombre" basado en la trayectoria del general Aranguren escrito por Lorenzo Silva, que se presentado en estas Jornadas por el autor. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE DE 2018 19:00 Horas
Ponente: Lorenzo Silva
Presenta: Carlos Iturralde


El 21 de Abril de 1939, a los pocos días de finalizar la guerra, sería fusilado en el Camp de la Bota de Barcelona el general de la Guardia Civil José Aranguren Roldán, acusado de rebelión militar por su actuación el 19 de julio de 1936 en su calidad de general jefe de la Guardia Civil en Cataluña, a las órdenes de la Generalitat y del gobierno y frente al alzamiento encabezado en Barcelona por el general Manuel Goded Llopis. El general Aranguren sería fusilado sentado en una silla, debido a las graves lesiones que sufría tras haber sufrido un accidente de tráfico. Según algunos testimonios, informado Franco de la situación en la que se encontraba el reo, este ordenaría: “A Aranguren, que lo fusilen aunque sea en una camilla”.

El general Aranguren, nacido en El Ferrol al igual que Franco, era un militar de trayectoria intachable a lo largo de toda su carrera, un hombre de honor. Su papel al frente de la Guardia Civil en Barcelona sería determinante para la neutralización del golpe militar de julio de 1936, aunque la importancia de su actuación haya sido eclipsada por el relato romántico del pueblo revolucionario en armas. De su entereza y rectitud da fe la conversación que mantuvo con el golpista Goded en los momentos iniciales del golpe, cuando el general sublevado le exigió unirse al golpe, amenazando con fusilarle si se negaba, a lo que Aranguren respondió: "Si mañana me fusilan, fusilarán a un general que ha hecho honor a su palabra y sus juramentos militares; si le fusilan a usted, fusilarán a un general que ha faltado a su palabra y a su honor", una afirmación demasiado contundente para no despertar el rencor entre los militares golpistas.

Fotografía del general José Aranguren que luce en su uniforme los emblemas de la Guardia Nacional Republicana, denominación que se dio a la Gurdia Civil que quedó en la zona republicana durante la guerra. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Lorenzo Silva, uno de los escritores más destacados y de mayor éxito dentro del panorama actual de las letras españolas, ha buceado en la intensa biografía de este singular protagonista de nuestra guerra, injustamente desconocido y olvidado, para crear un relato apasionante que tendremos el placer de poner conocer en la conferencia que impartirá en estas VII Jornadas de Gefrema.

Terminamos esta breve introducción con las palabras del propio Lorenzo Silva, que resumen de alguna forma el fatal desenlace del relato: « Por eso hubo que fusilar a Aranguren a toda prisa. Por alterar el guión victorioso de una sublevación épica. Pero no sólo: también porque aquel general con 40 años de guardia civil a las espaldas, hombre de orden y militar ejemplar, con hoja de servicios impoluta y llena de condecoraciones, incluida la gran cruz de la orden de Isabel la Católica, desmentía con su proceder la coartada que los golpistas vendieron, y que ahora, 80 años después, algunos pretenden aún convalidar: que alzarse contra la República era justo, necesario y hasta imperativo.»


MI FE SE PERDIÓ EN MOSCÚ

Portada del libro de Enrique Castro Delgado "Mi fe se perdió en Moscú", reeditado recientemente en una edición de Sergio Campos, quien lo presentará en estas jornadas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE DE 2018 20:00 Horas
Ponente: Sergio Campos
Presenta: Carlos García-Alix


Parte de la culpa de que algunos, entre los que me incluyo, acabáramos enganchados a profundizar en el conocimiento de la historia de la Guerra Civil hay que achacársela a la legendaria página web La Biblioteca Fantasma (hoy Carta de Batalla), creada y gestionada por un tal Bremaneur, donde descubrimos una serie de apasionantes personajes de la mano de autores que firmaban como El Rufián Melancólico, Sexto Empírico o el propio Bremaneur entre otros. Entre aquellos personajes singulares se encontraba Enrique Castro Delgado, el legendario Comandante Castro, uno de los organizadores en Madrid del mítico Quinto Regimiento.

La trayectoria de Enrique Castro merece un capítulo aparte dentro de las biografías de la Guerra Civil Española, admirado por unos, repudiado y despreciado por otros, su figura no pasa desapercibida, ni causa indeferencia a quien se acerca a ella. De comunista convencido y entregado a la causa, acabaría renegando de su “fe”, convirtiéndose en furibundo enemigo de todo aquello que había defendido, y en el mayor crítico de sus antiguos compañeros de militancia.

De entre los que escribían en la Biblioteca Fantasma, con el tiempo acabaríamos sabiendo que tras el Rufián Melancólico se escondía Carlos García-Alix, quien presentará e introducirá esta conferencia, y tras el alias de Bremaneur estaba Sergio Campos, ideólogo y gran timonel de aquella página mítica. Sería imposible encontrar dos maestros más cualificados para lidiar al alimón con esta conferencia que con toda seguridad arrancará las ovaciones de los aficionados.

Sergio Campos ha dedicado innumerables horas de trabajo a escudriñar hasta los últimos detalles de la trayectoria vital de Enrique Castro, ha buceado en las hemerotecas y archivos, ha dado buena cuenta de toda la bibliografía disponible, hasta convertirse en el mayor experto sobre este simpar personaje, que dejaría para la posteridad dos libros malditos: “Mi fe se perdió en Moscú” y “Hombres made in Moscú”.

Fotografía de un parapeto en la Plaza de España en los momentos previos al asalto al Cuartel de la Montaña. En el centro, de frente entre los dos guardias de asalto, vemos a Enrique Castro, que participaría activamente en aquellos acontecimientos. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A partir de este profundo conocimiento, Sergio Campos ha prologado, comentado y anotado esta nueva edición de “Mi fe se perdió en Moscú”, que ha publicado recientemente la Editorial Renacimiento y que presentamos en estas Jornadas. Tomamos prestado el resumen que la editorial hace del libro: « Este es un libro con páginas memorables. La caricatura del pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, niños muertos de hambre en Galka y Kramatorsk, un disparatado viaje de once días en tren, un auto de fe que transcurre como un thriller asfixiante. Enrique Castro Delgado mezcla, a la manera de un Chaplin siniestro, tragedia y humor negro para explicar la batalla entre argumentos e ilusiones, entre razón y fe, y cómo la fe y las ilusiones le convirtieron en el apóstol de una ideología criminal. Hasta que la realidad echó abajo, ladrillo a ladrillo, el muro que él había construido desde que en 1925, con dieciocho años, se afilió al Partido Comunista de España. Al terminar la guerra civil, Enrique Castro Delgado, primer comandante-jefe del 5º Regimiento de Milicias Populares, partió del puerto de El Havre con destino a la U.R.S.S. Fue el responsable de la emigración española en suelo ruso y secretario de José Díaz, dirigente máximo del P.C.E. Desengañado de la realidad soviética, Enrique Castro consiguió abandonar el país en 1945 pese a la oposición de Dolores Ibárruri y tras sufrir un agónico proceso de purga.

Enrique Castro Delgado (1907-1965). Madrileño. Obrero metalúrgico. Detenido varias veces durante la República y apalizado. En la guerra fue el responsable de la represión en Madrid durante los primeros meses. Primer comandante-jefe del 5º Regimiento de Milicias Populares, director de Reforma Agraria, Subcomisario General de Guerra. En 1939 se exilió en la U.R.S.S. Fue responsable de la emigración española en suelo ruso, secretario de José Díaz, dirigente máximo del P.C.E. y director de Radio España Independiente, La Pirenaica. Renegado del comunismo, marchó en 1945 a México junto a su mujer, Esperanza Abascal, y su cuñado Alejandro. Allí publicó sus dos libros de memorias, Mi fe se perdió en Moscú y Hombres made in Moscú, en el que confesó sus crímenes durante la República y la guerra. También dio a la imprenta recopilaciones de sus artículos en la prensa: S.O.S al mundo libre, Defendamos nuestra civilización amenazada y ¿Conoce a sus enemigos?: problemas de nuestro tiempo. Regresó a España con permiso de Franco y trabajó a las órdenes de Manuel Fraga en la Oficina de Enlace de su ministerio. Murió en Las Rozas.»


Y para concluir, el resumen que nos remite el propio Sergio Campos “Bremaneur”: « Tras terminar la guerra civil, el Partido Comunista de España agrupó a sus mejores cuadros y a sus familias y organizó su exilio en la U.R.S.S. El supuesto paraíso soviético fue una decepción para muchos, pero solamente unos pocos se atrevieron a alzar la voz para mostrar su desencanto. Entre ellos, el más firme, el más fiero y el más irreverente fue Enrique Castro Delgado. Hizo acopio de su experiencia como renegado en Mi fe se perdió en Moscú, donde detalla la desgracia de los refugiados españoles en Rusia. Desperdigados por el país, sufrieron hambre y enfermedades ante la indiferencia de los dirigentes del P.C.E. y de la Comintern.

Castro escribió su denuncia en México y la dejó terminada en 1949. Gallimard tradujo el libro al francés con numerosas supresiones, que se repitieron en la edición española de 1950 (La vida secreta de la Komintern). La edición definitiva la publicó el propio Castro en 1951. Castro renegó definitivamente del comunismo tras haber intentado hacer oposición al P.C.E. junto al exministro de la República Jesús Hernández y un grupo de desencantados de la deriva del partido. Terminó rompiendo con todos ellos y continuó su labor de propaganda anticomunista hasta la publicación en 1960 de Hombres made in Moscú, un recorrido autobiográfico en el que narra sus inicios como revolucionario y su papel en la guerra a las órdenes del P.C.E.: la fundación del 5º Regimiento de Milicias Populares y la dirección de la represión en la retaguardia madrileña. Gracias a ciertos contactos con falangistas en México, regresó definitivamente a España tras obtener el permiso de Franco. Murió en 1965 en Las Rozas».


Una conferencia, con un cartel de lujo, que por su enorme interés supone un extraordinario broche de oro a estos dos días de conferencias, y que no hay que perderse bajo ningún concepto.

RUTAS GUIADAS:

El programa de actividades de estas interesantes Jornadas se completa con dos interesantes rutas guiadas por alguno de los escenarios bélicos de Madrid. El Sábado 24 de noviembre está programada una ruta por el Parque del oeste de Madrid que será guiada por José Antonio Zarza. Y el domingo 25, otra ruta por la Ciudad Universitaria guiada por Antonio Morcillo, Presidente de Gefrema.

Esta ruta requieren de inscripción previa durante los días de conferencias de la Jornadas. Cada ruta tiene un precio de 10 euros (socios de Gefrema gratis). Incluye un bono regalo de igual importe canjeable por publicaciones de Gefrema. La información relativa a las rutas (horario, inicio y fin) se facilitará en el momento de la inscripción durante las jornadas.

¿CÓMO LLEGAR?:

A LAS CONFERENCIAS

Escuela Superior de Hostelería y Turismo.
Paseo Puerta del Ángel, 5
28011 Madrid



Clic aquí para ver mapa más grande

METRO:
Estación del Lago, Línea 10
Estación Puerta del Ángel, Línea 6

AUTOBUSES:
Parada en Puerta del Ángel
Líneas 31,36,39 y 65

sábado, 21 de julio de 2018

EL MISTERIO TRAS LA FOTO

Una de las fotografías más conocidas del asalto al Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936, cuyo misterio y protagonistas desvelamos en esta crónica. Fotografía BNE. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
EL MISTERIO TRAS LA FOTO
Y EL TÍO DE JULIO IGLESIAS


Por Florentino Areneros

Hace unas semanas paseando por Madrid compré en un puesto callejero un libro de la desgraciadamente desaparecida Editorial San Martín, que tanto contribuyó con sus publicaciones al estudio de la historia de la Guerra Civil Española. Se trataba del libro "Mis suerte dijo si. Evocación autobiográfica de Guerra y Paz (1918-1936-1945)" escrito por Manuel Iglesias-Sarria y Puga. Seguramente el nombre del autor dirá poco, pero seguramente la curiosidad del lector aumente si añadimos que se trata del tío del famoso cantante Julio Iglesias, es decir hermano del también famoso doctor Julio Iglesias "Papuchi", padre del cantante, que se hiciera popular muy a su pesar al ser secuestrado por ETA a comienzos de los 80 del siglo pasado, y también, y ya no tanto a su pesar seguramente, al convertirse en una de las estrellas del momento de la prensa y programas del corazón alcanzando gran fama y popularizando la coletilla "raro, raro,raro", sin olvidar su "gesta" de ser padre con más de ochenta años que le granjearía la admiración de gran parte de la sociedad española, especialmente la masculina.

Portada del libro de Manuel Iglesias-Sarria y Puga. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En su libro, Manuel Iglesias-Sarria (que he de reconocer no he terminado de leer todavía, es el problema de tener la mala costumbre de intentar leer varios libros a la vez) nos narra sus peripecias y vivencias desde los momentos anteriores al golpe en Madrid, el desarrollo del mismo, los momentos posteriores, su paso por una checa, su salida de España, su regreso e incorporación al ejército franquista en la Casa de Campo y Carabanchel, etc,etc.. Es un testimonio de primerísima mano, escrito con una inusual frescura y desenfado, muy dinámico a la vez, que proporciona un buen número de detalles interesantes y curiosos, y por el que desfilan un amplio conjunto de personajes, unos muy conocidos y otros no tanto, con los que se puede componer un retrato bastante aproximado de parte de la sociedad madrileña del momento. Como con casi todas las autobiografías tan dadas al autobombo y al protagonismo exagerado, hay que leerlo con las debidas precauciones, pero de lo que no cabe duda, es que aun solamente siendo ciertos algunos de los romances que cuenta, esta familia tiene muchísimo éxito con las mujeres (y aquí es cuando nos viene a la mente la foto de un sonriente Julio Iglesias con el subtítulo "y lo sabes").

El cantante Julio Iglesias, junto a su padre el doctor Julio Iglesias Puga, hermano de Manuel Iglesias. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Seguramente en el futuro dediquemos una crónica en Sol y Moscas, o un artículo en la revista Frente de Madrid, a este singular y curioso libro, que además está prologado ni más ni menos que por Julio Caro Baroja quien define al autor como "hombre de acción", seguramente un guiño a las novelas de su tío, el genial Pío Baroja. Pero hoy, en que se cumple del 82 aniversario del asalto al Cuartel de la Montaña de Madrid, nos vamos a centrar en uno de los pasajes del libro, concretamente en una fotografía que muchos aficionados al estudio de la Guerra Civil en Madrid ya conocerán, una fotografía tomada en los momentos posteriores a la toma del cuartel, en la que podemos ver a un hombre vestido con camisa blanca, tirantes, pantalón bombacho y botas de caña, evidentemente se trata de un militar, que se mantiene con las manos en alto. Está rodeado por un grupo de civiles, algunos armados con fusiles, y uno de ellos incluso con casco militar, seguramente toda ellos proveniente del reparto de armas y pertrechos tomados tras el asalto al cuartel. La fotografía estaría tomada en el exterior del cuartel, concretamente en la parte que hoy se asoma a la calle Irún, en el espacio dedicado a las actividades físicas y la gimnasia, como confirman las espalderas que vemos detrás del grupo.

La foto transmite una innegable tensión, el militar brazos en alto se dirige a los hombres que le rodean, quienes le contemplan fijamente, como tratando de justificarse, seguramente tratando de convencerles de que no tiene nada que ver con los golpistas, que él es un militar de servicio en el cuartel al que le han sorprendido allí los acontecimientos, que ha actuado por obediencia debida, o incluso que él es un republicano convencido opuesto al golpe, imposible saberlo. Viendo la foto es fácil inclinarse a pensar que el destino de aquel militar acabaría siendo el mismo que el de otros tantos compañeros tras el asalto al cuartel.

Un grupo de oficiales abandonan detenidos el Cuartel de la Montaña por la zona del gimnasio. Foto BNE.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Personalmente nada sabía del involuntario protagonista de esta foto, ni su nombre, ni su graduación, y mucho menos cual fue su destino final. Al igual que tampoco sabía nada del resto de personas que aparecen en la imagen. Sin embargo el libro de Manuel Iglesias-Sarria Puganarra con todo tipo de detalle lo que sucedió en aquel momento y quienes son los protagonistas. Reproducimos aquí el texto del libro, el autor se encuentra refugiado en la embajada de Turquía y Finlandia, que compartían edificio en la calle Zurbano 21 (hoy 23), y allí otro compañero refugiado le narra lo sucedido:

Un chico joven, también falangista, me contó la tragedia del Cuartel de la Montaña. Se llamaba Antonio Romero. Moreno espigado, con un fino bigotillo y fuerte acento de su tierra.

El combate duró varias horas. De repente cesaron los cañonazos y el tableteo de las ametralladoras. También dejaron de disparar los fusiles y una ráfaga de silencio invadió el cuartel. La rompieron los soldados de verdad que empezaron a salir al patio con las manos levantadas dirigiéndose a la salida del edificio. Atronaban los gritos de rendición y la confusión era enorme. Desde la garita donde estaba vio al general Fanjul. Lo reconoció por su barba recortada, y observó como salía por el portalón para rendirse. Tenía la cabeza vendada.

Oleadas de milicianos entraban por distintos sitios disparando contra los grupos de hombres que estaban en el patio con las manos en alto. Muchos gritaban que eran soldados y bastantes se salvaron por esto.


“Muchos gritaban que eran soldados y bastantes se salvaron por esto”. Fotografía Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Él intentó escapar de allí; pero no pudo. Lo cogieron y lo fusilaron con un grupo de camaradas contra una pared del cuartel. Cayó atravesado por las balas que no le alcanzaron órganos vitales. No perdió el conocimiento y se hizo el muerto entre los muertos. Momentos más tarde lo sacaron en camilla los de la Cruz Roja. Y había que oírle contar con su gracejo andaluz el susto que les pegó a los camilleros cuando estos vieron que abría los ojos y les hablaba. lo llevaron al Hospital de San José y santa Adela, de la Avenida de la Reina Victoria, donde estuvo dos meses como un enfermo más, protegido por Ángeles, una enfermera cuyo apellido no recuerdo. Ella fue su verdadero Ángel de la Guarda. Luego consiguieron refugiarse en la legación.

Volviendo al Cuartel de la Montaña, a mi amigo Paco Ussía, alférez de complemento de Ingenieros, también lo cogieron dentro. En la fotografía también se ve a Paco en mitad de la explanada, en mangas de camisa blanca, calzones de uniforme y botas altas, rodeado de hombres que le miran apuntándole con fusiles y pistolas. Posiblemente iban a fusilarle allí mismo cuando apareció Rafael orozco vestido de soldado gritando muy excitado. ""A este me lo llevo yo que es un tío muy importante. Lo fusilaremos después de tomarle declaración"". Los milicianos sorprendidos les dejaron irse. Y se perdieron entre la barahunda de gente que entraba y salís del cuartel. Ya en la calle de Ferraz se separaron con un abrazo y no se vieron más ne mucho tiempo. Todo esto me lo contó Rafael Orozco en la legación. estaba allí cuando yo entré. Paco Ussía se refugió en la embajada de Chile de donde lo evacuaron a aquel país. Y volvió a España para hacer la guerra. Él me corroboró todo lo que me había contado Rafita Orozco, como él le llamaba.


Hasta aquí el relato de Manuel Iglesias, que como podemos ver pone nombre al protagonista y nos aclara lo que se escondía tras la fotografía, así como el desenlace de aquella escena. Solo nos queda la duda de saber si la persona que sujeta al militar del brazo, o alguna otra de los que le rodean, es Rafael Orozco "Rafita".

Detalle de la fotografía en la que podemos apreciar a Francisco Ussía Gavaldá y a quien puede ser Rafael Orozco "Rafita" asiéndole por el brazo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El nombre completo de nuestro protagonista era Francisco de Ussía Gavaldá, y era el segundo hijo de José Luis de Ussía y Cubas, I Conde de los Gaitanes, un título otorgado por el rey Alfonso XIII en 1919. Según podemos leer en el foro Memoriablau, aunque no se menciona el origen de la información, Francisco de Ussía había nacido el 7 de marzo de 1914, y estaba afiliado a Falange Española desde 1933. Presentado en zona nacional en 1937, fue zapador en Teruel, en las filas del Cuerpo de Ejército de Castilla. Pasó posteriormente a la Legión, a la Bandera de Carros de Combate, participando en las operaciones de Cataluña y Andalucía. Al terminar la guerra pertenecía al Cuerpo de Ejército Marroquí. El empleo de Teniente de Complemento lo consiguió el 17 de enero de 1939 (BO nº 17). Por su participación en la Guerra Civil le fueron condecidas una Cruz de Guerra, una Cruz Roja al Mérito Militar y la Medalla de la Campaña. En el Boletin Oficial del Estado del Estado del 17 de enero de 1939 encontramos la notificación de su ascenso a teniente. Se licenció en abril de 1940.

Orden de ascenso a teniente de Francisco Ussía Gavaldá publicada en el BOE del 17 de enero de 1939. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Siguiendo con la información que facilita el foro Memoriablau, posteriormente formaría parte de la División Azul,Pero por problemas de corazón -sufrió un ataque- poco después de haber participado en la batalla Possad (noviembre-diciembre 1941), fue ingresado el 15 de diciembre de 1941 en el Hospital de Campaña de Grigorowo, pasando posteriormente al de Riga y por último, al de Berlín-Friedrichshagen. Diagnosticado de Miocarditis crónica con arritmias, fue declarado no apto por el tribunal médico militar que le reconoció el 24 de diciembre. Fue repatriado a España el 3 de febrero de 1942. Antes de su marcha, fue condecorado por el General von Chapuis. Según afirma José felix Azurmendi en su libro "Vascos en la Guerra Fría" haciéndose eco de una noticia publicada en el ABC, sería el propio Hitler quien le condecorara: "La prensa española, incluida la pretendidamente seria como el ABC, no se recata en ensalzar las glorias de la heroica División Azul en Rusia, uno de cuyos tenientes, el aristócrata Francisco Ussía y Gavaldá, acaba de ser condecorado por el Führer con la Cruz de Hierro".

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Posteriormente a las guerras, Francisco Ussía desarrollaría una intensa y fructífera actividad empresarial, dirigiendo importantes empresas. Contraería matrimonio con Casilda Figueroa Pérez de Guzmán el Bueno, matrimonio del que nacerían cuatro hijos. Fallecería en Marbella en 2007 a los 93 años de edad, una larga vida que a punto estuvo de terminar anticipadamente la mañana del lunes 20 de julio de 1936 en el Cuartel de la Montaña.

Necrológica de Francisco Ussía Gavaldá publicada en el diario ABC. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Para los más curiosos y seguidores de los ecos de sociedad, como ya hemos comentado anteriormente Francisco Ussía era el segundo hijo del I Conde de los Gaitanes, título que heredaría su hermano Luís de Ussía y Gavalda, quien contraería matrimonio con María de la Asunción Muñoz-Seca y Ariza, hija del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, asesinado en Paracuellos en noviembre de 1936. Entre los hijos del matrimonio se encuentra el popular periodista, escritor y otras ocupaciones más, Alfonso Ussía Muñoz-Seca. Por lo tanto si el cantante Julio Iglesias es sobrino del escritor del libro que ha dado pie a esta historia, Alfonso Ussía es sobrino del protagonista de nuestra foto, casualidades de la historia que es capaz de unir a dos rostros populares a partir de una fotografía, y seguramente ellos "no lo saben".

Gracias al testimonio del tío de Julio Iglesias hemos podido identificar al tío de Alfonso Ussía, “Y NO LO SABEN”. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Francisco Ussía Gavaldá no sería el único que conseguiría escapar del cuartel, se conocen otros casos. Don Bibiano Morcillo, testigo de excepción y protagonista de aquellos momentos al que ya dedicamos una crónica (clic aquí para ir a la crónica), narraba en su cita anual con los socios de Gefrema, como libró de una muerte segura a uno de los sublevados. Y también como otro militar fue ayudado por el portero de una finca de la calle Ferraz, quien pese a ser republicano convencido no dudó en entregar ropas de trabajo al huido para que pasara desapercibido y pudiera escapar. Terminada la guerra, el militar ya convertido en un importante miembro del ejército franquista, y trató de recompensar al portero, pero este fiel a sus ideas, nunca aceptó ningún favor, ni siquiera dinero, del hombre al que había salvado la vida.


Si quieren conocer más detalles de estas últimas dos historias, y de todo lo que sucedió en aquel cuartel y en Madrid en aquellos tres días de julio que conmovieron al mundo, no tienen más que acercarse mañana domingo 22 de julio de 2018 a las 10:00 de la mañana a los jardines del Templo de Debod (entrando por la escalinata principal frente a Ferraz), donde Antonio Morcillo, Presidente de Gefrema, explicará todo ello sobre el mismo lugar donde se desarrollaron aquellos acontecimientos hace ahora 82 años.


Florentino Areneros.

ACTIVIDAD GEFREMA:
LA SUBLEVACIÓN DE 1936 EN MADRID
Y LOS SUCESOS DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA

ASISTENCIA LIBRE Y GRATUITA
DOMINGO 22 JULIO 2018 10:00 HORAS
TEMPLO DE DEBOD (acceso por escalinata ppal.)

INTERVIENEN:
ANTONIO MORCILLO
La sublevación en Madrid

JOSÉ ANTONIO CARMONA
La sublevación en Melilla

GUILLERMO POZA
La Batalla de Brunete
Un recorrido fotográfico

miércoles, 17 de enero de 2018

CAYETANO REDONDO ACEÑA

Cayetano Redondo Aceña, alcalde de Madrid durante los momentos más duros de la defensa de la ciudad, sería fusilado en 1940. Foto Piortiz www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

EL ALCALDE OLVIDADO:
CAYETANO REDONDO ACEÑA


Por Florentino Areneros.

La Historia de la Guerra Civil está llena de personas que pese al importante papel que desarrollaron durante la misma permanecen en el anonimato, y sus nombres, vidas y obra se pierden para siempre, o en el mejor de los casos permanecen en el recuerdo solamente de unos pocos.

Cuando se pregunta por los alcaldes de Madrid durante la guerra, es habitual que la respuesta se limite a dos nombres, o quizá a tres. Casi todo el mundo reconoce como alcalde al socialista Pedro Rico, quien ocupaba el cargo al producirse el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil, y que permanecería en el mismo hasta el 6 de noviembre de 1936. La noche de ese día, ante la amenaza de la ocupación de Madrid por las tropas franquistas, Pedro Rico al igual que el Gobierno y otros muchos, emprendió camino hacia la seguridad de la ciudad de Valencia. El vehículo en el que viajaba el alcalde, sería detenido en un control que tropas anarquistas tenían establecido en la carretera de Valencia a la altura de la localidad conquense de Tarancón. Tras identificar al alcalde, entre los miembros del control se establecieron dos tendencias, los que pretendían fusilarlo allí mismo por derrotista y por abandonar a los madrileños, y los que eran partidarios de que el Alcalde regresara a Madrid para compartir la suerte de los que defendían la ciudad. Finalmente se impusieron los segundos, y Pedro Rico fue obligado a regresar a Madrid esa misma noche, algo que haría con el miedo metido en el cuerpo. Tanto miedo debía tener, y ante la sospecha de estar señalado por su poco gallarda conducta, nada más llegar a Madrid lo que hizo el alcalde fue pedir refugio en la Embajada de México, donde permanecería algunas semanas antes de partir hacia el puerto de Alicante, y de allí en barco al exilio. Como curiosidad indicar que Pedro Rico salió de Madrid escondido en el maletero de un vehículo propiedad de un banderillero que había pertenecido a la cuadrilla de Juan Belmonte, de nombre Nili, quien tras la guerra acabaría regentando un restaurante en México. Conociendo la orondez del alcalde, no cabe duda de que el vehículo tenía que tener un gran y espacioso maletero. Pedro Rico nunca regresaría a España, fallecería en Francia en 1957.

Pedro Rico alcalde de Madrid hasta el 6 de noviembre de 1936, arenga a los milicianos del 5º Regimiento en el cuartel de Francos Rodríguez, al fondo podemos ver a Vittorio Vidali, comandante Carlos. Es fácil pedir sacrificios a otros, pero huir cuando el peligro le acecha a uno. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Otra de las personas que relacionamos inmediatamente con la alcaldía de Madrid, pese a los pocos días que permaneció en el cargo, es al anarquista Melchor Rodríguez, conocido también como el “Ángel Rojo”, gracias a su actuación como Delegado de Prisiones durante las sangrientas jornadas de noviembre de 1936, salvando la vida a varios centenares de presos sospechosos de colaborar con los sublevados, que estaban recluidos en cárceles madrileñas. Melchor Rodríguez al igual que muchos otros anarquistas, apoyaría el golpe del coronel Casado en marzo de 1939 que acabaría con el gobierno de Juan Negrín, acelerando el desastroso desenlace final de la Guerra Civil. Sería el propio coronel Segismundo Casado, antes de salir de Madrid en dirección a Levante y de allí al exilio, quien nombraría el 23 de marzo de 1939 a Melchor Rodríguez Alcalde de Madrid, en sustitución del anterior, Rafael Henche de la Plata, quien también había optado por el camino de Levante ante la inminencia del desenlace. La misión de Melchor Rodríguez era traspasar la alcaldía a los vencedores, y a los pocos días sería sustituido por Alberto Alcocer y Ribacoba, el primer alcalde franquista de la ciudad, quien ya había desempeñado el cargo durante la Dictadura de Primo de Rivera.

Melchor Rodríguez sería detenido y condenado a 20 años de prisión, pese a que en su juicio testificaron muchas personas a las que habría salvado y ayudado durante la contienda, entre ellas el general Muñoz Grandes, Valentín Galarza, o el propio Ramón Serrano-Suñer, cuñado de Franco, entre otros muchos. Melchor Rodríguez cumpliría cuatro años de prisión y sería puesto en libertad, aunque no abandonaría su actividad política, siendo detenido en diferentes ocasiones y visitando también la cárcel. A día de hoy la figura de Melchor Rodríguez sigue despertando controversia, para muchos encarna la figura de la persona comprometida con sus ideales, dispuesto a sacrificarse si fuera necesario por estos ideales antes de ejercer la violencia contra otras personas. Sin embargo para otros la labor de Melchor Rodríguez tendría sus sombras, y algunos le acusan de connivencia con la Quinta Columna madrileña, cuando no directamente de colaboración y apoyo a la misma, lo que le convertiría en un traidor a la causa republicana. Fallecería en Madrid en 1972, asistiendo a su entierro tanto compañeros anarquistas, como personalidades del régimen. Durante el sepelio el féretro estuvo cubierto por una bandera de la CNT, y en el mismo se entonaría el “a las barricadas”. Su tumba se puede visitar en el madrileño cementerio de San Justo.

Melchor Rodríguez y su equipo. Su chófer, Curro, el primero por la izquierda en
la fotografía de arriba y el segundo por la derecha en la de abajo. Fotografía cortesía de la Biblioteca Fantasma, ir al artículo completo haciendo clic aquí .(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


La persona que ocuparía el cargo de alcalde de Madrid por más tiempo durante la Guerra Civil sería el socialista Rafael Henche de la Plata, militante socialista que sustituiría a Cayetano Redondo Aceña el 14 de abril de 1937, ocupando el cargo hasta el 23 de marzo de 1939 cuando sería sustituido por Melchor Rodríguez como ya hemos visto. Rafael Henche era de oficio panadero, desde muy joven desarrollaría una intensa actividad sindical que le llevaría a ocupar diferentes cargos de responsabilidad en el sindicato UGT. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid en las elecciones de abril de 1931, tras las cuales se proclamaría la II República. Participaría en la huelga revolucionaria de octubre de 1934 como miembro del Comité Revolucionario Provincial de Madrid, siendo posteriormente detenido y encarcelado. Al constituirse en abril de 1937 el nuevo ayuntamiento de Madrid fue designado Consejero en representación de la UGT, siendo elegido posteriormente Alcalde. Fue además presidente de la Diputación Provincial de Madrid y de la Federación Provincial Socialista. En marzo de 1939 abandonaría la ciudad camino de Alicante, donde trataría de embarcarse y salir de España, allí sería detenido en el puerto y conducido al campo de concentración de Albatera. Sería juzgado y condenado a muerte, aunque finalmente se le conmutó la pena por 30 años de reclusión, que cumpliría en el penal de El Dueso, hasta que obtuvo la libertad en octubre de 1945. Tras salir de prisión continuaría su actividad política en la clandestinidad. Fallecería en Madrid el 11 de septiembre de 1961, su tumba se puede visitar en el Cementerio Civil de Madrid.

Toma de posesión de la Alcaldía de Madrid de Rafael Henche de la Plata (centro) en abril de 1937. A la derecha podemos ver a Cayetano Redondo Aceña, alcalde saliente. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Nos quedaría hablar de otra persona que ocupó el cargo durante unos pocos meses, coincidiendo su mandato con el periodo más dramático y difícil que seguramente haya tenido que vivir la ciudad de Madrid a lo largo de todos sus siglos de historia. Su nombre era Cayetano Redondo Aceña, quien ocuparía la alcaldía de Madrid entre noviembre de 1936, tras la huida de Pedro Rico, y abril de 1937, cuando sería sustituido por Rafael Henche de la Plata. Redondo Aceña sería el único alcalde de Madrid que acabaría sus días siendo fusilado en las tapias del cementerio de La Almudena, tras ser condenado por un tribunal franquista al finalizar la guerra.

Conocí la figura y la labor de Cayetano Redondo Aceña, gracias a nuestro añorado compañero de Gefrema Juan Antonio González Cárceles, a quien le unía una relación familiar de parentesco con el alcalde ejecutado. Gracias a González Cárceles y a su sensacional página www.madrid1936.es, muchos supimos de la existencia y de la labor de este alcalde olvidado. Pese al tiempo transcurrido desde el fallecimiento de nuestro compañero, todavía podemos disfrutar de aquel extraordinario trabajo que realizó en su página, una web que sería pionera en su momento, y que a día de hoy podemos seguir disfrutando de ella gracias al tesón de su familia, que se encarga de que la página permanezca en Internet (clic aquí para ir a la página www.madrid1936.es). También tenemos que agradecer el trabajo de José Antonio del Barrio, presidente de la Federación Española de Esperanto (esperanto.es), quien también dedicaría su esfuerzo a impedir que la figura de Cayetano Redondo Aceña, uno de los pioneros del esperantismo en España, cayera en el olvido (clic aquí para ir a la página de Tonio del barrio). Gran parte de lo que recogemos en este artículo se lo debemos al trabajo de Juan Antonio González Cárceles y el de José Antonio del Barrio.

Cayetano Redondo Aceña nacería el 7 de agosto de 1888 en la ciudad de Segovia, ni más ni menos que en el monumental Alcázar, donde su padre trabajaba como conserje. En el año de 1892 la familia se traslada a Madrid, su padre consigue una plaza de guardia urbano, mientras que su madre alterna sus labores domésticas con el trabajo en una portería de la calle San José nº2, junto a Huertas, donde toda la familia vive en un sótano oscuro y húmedo. Cayetano va a estudiar en las Escuelas Pías de San Fernando, en Lavapiés, donde algunos años más tarde también estudiaría Arturo Barea, pero pese a ser un buen estudiante, dadas las necesidades de la familia a los 14 años se va a tener que poner a trabajar al ser el hermano mayor.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Ingresa primero en una sastrería, y a los pocos meses su padre le encontró un puesto de “chico” en una imprenta. Trabajando ya como cajista, se convertiría en uno de los primeros alumnos de la escuela de Aprendices del Arte de Imprimir, que presidía Antonio García Quejido (1). Allí comienza a tomar conciencia política, en 1904 se afilia a las Juventudes Socialistas Madrileñas (JSM), y en 1905 ingresa en la Asociación del Arte de Imprimir. A partir de entonces empieza a asumir cargos de responsabilidad, en 1909 ingresa en el PSOE, y es elegido presidente de las JSM. En 1910 pasa a formar parte del Comité Nacional de la Federación de las Juventudes Socialistas de España, siendo elegido su presidente en 1925. En 1909 firmaría el manifiesto de la JSM contra la guerra de Marruecos, donde denunciaba la desigualdad que cometía la monarquía española mandando al matadero a los hijos de los pobres, mientras que los de los ricos podían evitarlo pagando 1500 pesetas.

Hay que destacar también su faceta como periodista, trabajando en diferentes publicaciones de carácter sindicalista, así como su etapa en El Socialista, cuya redacción e imprenta estaba en la calle Carranza 20, donde en 15 años desarrollaría diferentes tareas y ocuparía diversos cargos: redactor, redactor-jefe, subdirector y director. Redondo Aceña permanecería en El Socialista en los años más difíciles para este periódico que estuvo a punto de desaparecer tras las huelgas de 1917.

No podemos olvidar, pese al poco tiempo que pudo dedicar a su formación, el afán de aprender de Cayetano Redondo, incansable lector interesado en todos los temas del saber. Lo que le convertiría también en un destacado esperantista, como otros muchos personajes que tendrían relación con los ideales republicanos, como recoge en su página José Antonio del Barrio (clic aquí para ir a su página).

En lo personal, Cayetano Redondo Aceña había contraído matrimonio en 1913 con Asunción Martín Tapia, con la que tendría cuatro hijos: Francisco, Mariano, José y Julia. Viviría junto a su familia en el Paseo de la Dirección 25, en una vivienda que posteriormente ocuparía Wenceslao Carrillo y su familia, para trasladarse posteriormente a Gonzálo de Córdoba 14 en Chamberí, que sería su domicilio hasta su muerte.

Retrato de boda de Cayetano Redondo y Asunción Martín en 1913. Foto www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En Abril de 1931 es elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid por el distrito de Chamberí, junto a Niceto Alcalá Zamora y Fernando Coca, en las elecciones que precipitarían la llegada de la II República. Constituida la nueva corporación es designado Teniente de Alcalde en el distrito de Universidad. Posteriormente sería elegido diputado a Cortes por su Segovia natal en las elecciones Constituyentes celebradas el 28 de junio de ese mismo año.

Página del diario Ahora donde aparecen parte de los candidatos a concejales del Ayuntamiento de Madrid en las elecciones de Abril de 1931. En la 5 fila aparece Cayetano Redondo Aceña, que se presentaba por el distrito de Chamberí. A su lado podemos distinguir a Niceto Alcalá Zamora, quien también se presentaba a estas elecciones y acabaría siendo el primer Presidente de la II República. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Continuaría desarrollando su actividad política y periodística hasta que se produjo el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil. En noviembre, tras la fuga de Pedro Rico a una embajada, es elegido alcalde con el voto unánime del resto de concejales del Ayuntamiento de Madrid. Desde ese momento Cayetano Redondo Aceña va a tener que afrontar los que tal vez hayan sido los días más dramáticos de Madrid a lo largo de toda su historia. A los sangrientos combates que se están produciendo en la ciudad, hay que añadir los terribles bombardeos indiscriminados de la aviación sobre la ciudad, la primera vez que una gran ciudad del mundo sufría este tipo de letales ataques, por si fuera poco acompañados de la acción de la artillería. Algunas noches la ciudad estaba iluminada por los incendios, que los abnegados bomberos del Ayuntamiento no conseguían dominar.

A todo ello habría que sumar la tragedia humanitaria que se vivía en la ciudad, a la que habían llegado miles de refugiados, mientras otros miles de madrileños habían sido evacuados de sus casas por las proximidad a la zona de combate, alojar a tanta población se convirtió en un serio problema. A todo ello habría que añadir la dificultad de abastecimiento de esta población cercana al millón de habitantes, un problema que se acrecentaría tras las batallas de Jarama y Guadalajara, cuando el aislamiento de la ciudad fue casi total. Una población a la que también había que dar asistencia médica y hospitalaria.

El alcalde Cayetano Redondo Aceña en su despacho, probablemente en el Palacio de Amboage en la calle Juan Bravo, sede del Ayuntamiento durante la contienda y actual embajada de Italia. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin olvidar otras labores propias del Ayuntamiento, cuya prestación se hacía más meritoria ante aquella dramática situación. Entre estas labores destacar la del cuerpo de bomberos municipal, cuyo trabajo durante este periodo merecería un capítulo aparte, sin olvidar otras, tal vez con menos carga épica pero no por ello menos importantes, como el mantenimiento del suministro de agua y electricidad, superando los daños causados por los combates y los bombardeos en las infraestructuras. Y hay que hacer también una mención especial a los servicios funerarios del ayuntamiento, la tarea más ingrata y triste de todas, que en esos días se vieron obligados a desarrollar una intenso esfuerzo, muchas veces al límite de sus posibilidades y capacidad. El propio Cayetano Redondo Aceña necesitaría de estos servicios cuando en noviembre de 1936 tuvo que enterrar a su hijo mayor, Francisco Redondo Martín, sargento con el coronel Mangada, quien moriría “acribillado a balazos” luchando en el Puente de los Franceses el 13 de noviembre de ese año , solo dos días después de ser proclamado alcalde.

Cayetano Redondo Aceña junto a un delegado de la Cruz Roja y a su hijo Mariano (izquierda). Su hijo mayor Francisco fallecería en los combates de noviembre de 1936 defendiendo el Puente de los Franceses. Foto www.madrid1936.es.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pese a que su nombre permanezca en el olvido, hay que reconocer el enorme mérito de la labor de Cayetano Redondo Aceña al frente de la alcaldía de Madrid durante aquel dramático periodo, un esfuerzo que sin ninguna duda contribuyó de manera destacada a que Madrid resistiera en aquellas trágicas circunstancias. En abril de 1937 el Gobierno, que se había trasladado a Valencia cuando la caída de la ciudad parecía inminente, decide disolver la Junta de Defensa de Madrid, tal vez temerosos de la popularidad y prestigio que la JDM había adquirido entre los madrileños, y desconocemos si por la misma razón, se iba a producir un cambio en la Alcaldía de Madrid, y Cayetano Redondo, pese a su destacada y meritoria labor al frente del consistorio, iba a ser sustituido por su compañero de partido Rafael Henche de la Plata el 23 de abril de 1937.

El nuevo alcalde de Madrid Rafael Henche de la Plata, regala un botijo con el escudo de Madrid a Jaume Miratvilles, Delegado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Foto Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Posteriormente Cayetano Redondo Aceña, pasaría a la Diputación Provincial de Madrid y más tarde marcharía a Barcelona siguiendo indicaciones de su partido para desempeñar diferentes tareas, entre ellas lanzar una edición de El Socialista en la Ciudad Condal y dinamizar la imagen del partido en la ciudad ante el empuje que comenzaba a adquirir el PSUC. El carácter “moderado” de Redondo, parece que no acaba de encajar en la dirección del partido, y el 1 de abril de 1938, sin haberlo solicitado según declaraba el propio Cayetano Redondo en el interrogatorio tras su encarcelamiento(2), es nombrado Comisario del IX Cuerpo de Ejército del EPR, a propuesta de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista.

El IX Cuerpo de Ejército cubría parte del frente entre las provincias de Córdoba y Jaén, y durante el periodo en el que Redondo Aceña ejerció de comisario, esta unidad no participó en ninguna acción ni en combates. La labor de Cayetano Redondo se centró principalmente en la creación de lo que denominó el “Hogar del Combatiente” de Jaén, un espacio destinado a coger a los soldados que regresaban del frente y proporcionarles una serie de servicios y comodidades, de las que carecían en primera línea. En noviembre de 1938, se publicaba un reportaje sobre el Hogar del Combatiente, que pueden leer haciendo clic aquí..

El 28 de marzo de 1939 los frentes se desmoronan, pero Cayetano Redondo permanece en Jaén. Retomamos parte de su declaración (2) donde indica la “forma en que se entregó a las autoridades”: «Desde las 5 de la tarde del 28 de marzo de 1939 conviví en Jaén con las autoridades del generalísimo Franco, intervine en una emisión radiada a las diez de la noche, exhortando a las fuerzas militares del Ejército Rojo a que se rindieran ordenadamente en los sitios determinados. Recomendé a la población disciplina y respeto a las nuevas autoridades para “lograr por el esfuerzo de todos, la reconstrucción de España”»(2). Siguiendo con su testimonio el día siguiente, 29 de marzo, solicita permiso para desplazarse a Baza, donde se encuentra su familia, y allí se presentó a disposición de la Comandancia Militar, desde donde sería trasladado al convento de Santa Úrsula en Jaén reconvertido en prisión.

La maquinaria judicial y represiva franquista va a descargar todo su peso sobre Cayetano Redondo Aceña. En su desesperado intento de defensa, presenta el testimonio de varios testigos a los que manifiesta haber ayudado durante la guerra salvándoles la vida, incluyendo el de un sacerdote al poco de producirse el golpe de julio de 1936: «En los primeros días del Movimiento tuve también la satisfacción de salvar la vida a un sacerdote, que viéndose perseguido en la calle de Alberto Aguilera se refugió en mi despacho de la Tenencia de Alcaldía del distrito de la Universidad, donde se despojó de sus hábitos, y a quien facilité ropa de paisano para que pudiera instalarse en lugar seguro»(2).

La Tenencia de Alcaldía del distrito de Universidad, ubicada en la calle Alberto Aguilera esquina a Vallehermoso, donde Cayetano Redondo tenía su despacho al producirse el golpe militar de julio de 1936. Fotografía Alfonso Archivo General de la Administración. Colección Anmogon, cortesía de Andrés Molina González. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero esta declaración efectuada por Cayetano Redondo Aceña fechada en Jaén el 7 de septiembre de 1939, ni los testimonios por escrito y los interrogatorios de personas de demostrada militancia derechista señaladas por el propio Cayetano como testigos y que declaran a su favor, incluido un secretario del Ayuntamiento de Madrid, consiguen aplacar la dureza de las acusaciones. Trasladado a Madrid e ingresado en la prisión de Torrijos, el juicio se celebra en abril de 1940, los cargos son contundentes: «…de antigua y destacada filiación socialista, fue diputado a Cortes en las llamadas Constituyentes, y al iniciarse el Alzamiento Nacional Teniente de Alcalde del distrito de la Universidad de esta plaza, siendo designado el día 7 de noviembre de 1936 Alcalde de Madrid cuyo cargo le fue conferido por la confianza y reputación de hombre de acción dada la situación delicada de la plaza de Madrid ante el victorioso avance nacional, actuando como alcalde hasta abril de 1937 asistiendo como tal a las sesiones de la llamada “Junta de Defensa” en la que se tomaron toda clase de acuerdos incluso la evacuación y asesinatos de los detenidos en las prisiones, siendo designado a mediados de noviembre de 1938 comisario del cuerpo de ejército nº9 actuando de conformidad con el siniestro cargo de “importación rusa” cuyas atribuciones son de sobra conocidas y abarcando incluso funciones de aprobación de los condenados a la última pena en el simulacro de juicio que se hacía en los llamados tribunales rojos…»(2). En otro apartado del procedimiento podemos leer el informe que realiza en Jaén la “Comisaría de Investigación y vigilancia de esta Capital”: «CAYETANO REDONDO OACAÑA(sic), vino a esta, procedente de Madrid, en mayo del 37, en cuya capital desarrolló las funciones de Alcalde por cese de Pedro Rico. Como comisario del IX Cuerpo de Ejército, estuvo completamente identificado con el jefe del mismo Menoyo, con Peris, y hasta con el Jefe del S.I.M. López Quero, teniendo a su cargo la aprobación de las penas de muerte a las que eran condenados los individuos pertenecientes al expresado Cuerpo de Ejército. Fue fundador del Hogar del Soldado y un gran propagandista de las ideas marxistas, atacando furiosamente al fascismo y excitando continuamente a la resistencia y lucha en los frentes. Tuvo tres hijos voluntarios: dos aviadores y el otro teniente de Carabineros; jactándose de las hazañas de los mismos. Pertenecía al Partido Socialista desde antes de iniciarse el Glorioso Alzamiento»(2). Y en otro informe emitido en Jaén podemos leer «…resulta que el mismo pertenecía al partido socialista, muy avanzado propagandista y peligroso; se dedicaba a hacer colectas para el Socorro Rojo Internacional; cedió a un hijo que era teniente de carabineros, como mecanógrafo para el proceso de las personas de orden del complot de Ubeda. Era acaparador de víveres para repartirlos entre sus correligionarios; un día en la cárcel de Jaén dio una conferencia a favor del ejército Rojo, maldiciendo al Generalísimo Franco, así como a todos los fascistas; el día 28 de marzo víspera de la entrada de las fuerzas nacionales a esta Capital, habló por radio, queriendo justificar el por qué había estallado la guerra; se dice que este sujeto sustituyó una vez estallado el Glorioso Movimiento Nacional a Pedro Rico en la Alcaldía de Madrid»(2).

El día 15 de Abril se emite la sentencia de un tribunal presidido por el teniente coronel Jacinto Ortiz, contando como vocales con el teniente Rufino Colomo, el alférez Manuel P. Povedano y el alférez Pedro R, Vara, como vocal ponente actuó Cesar L. Periconi. La sentencia es la máxima posible: «FALLAMOS que debemos condenar y condenamos al procesado CAYETANO REDONDO ACEÑA como autor de un delito de ADHESIÓN a la rebelión a la pena de MUERTE accesorias correspondientes para el caso de indulto»(2). Solamente quedaba una esperanza, que el “Generalísimo” no firmara la condena y la pena fuera sustituida por otra, pero nuevamente en esta ocasión como en tantas otras a Franco no le temblaría el pulso: « SU EXCELENCIA, a quien le ha sido noticiada la parte dispositiva de la sentencia que pronunció el Consejo de Guerra celebrado en esta Plaza, para ver y fallar el procedimiento nº 59414, seguido contra CAYETANO REDONDO ACEÑA, se da por enterado de la pena impuesta»(2), el escrito está fechado el 14 de mayo.

Cayetano Redondo Aceña pasaría su última noche en la madrileña prisión de Torrijos, un convento reconvertido en cárcel por el que pasarían cientos de prisioneros, muchos de ellos serían fusilados, entre ellos el poeta Miguel Hernández. A día de hoy esta placa recuerda que allí Hernández compuso las “Nanas de la cebolla”, pero no hay ninguna referencia a la cárcel, como si el poeta hubiera pasado casualmente por allí. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La sentencia le sería comunicada a Cayetano Redondo Aceña, y la noche antes de ser fusilado, escribiría una emotiva carta a su familia, en la que les pide que no guarden odio ni rencor a nadie, que reproducimos íntegramente a continuación:

«En la Prisión de Torrijos de Madrid, a las once de la noche del 20 de Mayo de 1940.

Queridísima esposa mía: A las nueve de la noche de hoy, lunes día 20 de Mayo de 1940, me comunican en esta Prisión de Torrijos que se aproximan las horas finales de mi vida. Estoy tan tranquilo como siempre, en cuanto a mi conciencia de que he procurado no causar daño a nadie y hacer todo el bien que he podido. Me tortura un dolor profundo, que es el de dejaros, a ti, valerosa y sufrida compañera de mi vida; a mi hija del alma Julita, a mis hijos Pepito y Mariano. Todos los minutos que me quedan los dedico con el pensamiento a vosotros y a mis hermanos y a sus esposas, a Micaela a Concha y a Benita, y a todos vosotros, y a mis buenos amigos Hoyos y Vicente.

Pronto os reuniréis todos en vida familiar y a ti, Asunción, te pido que tengas fortaleza de espíritu para ser la madre amantísima que fuiste siempre y la buena hermana de mis hermanos y de los tuyos.

Moriré dando un beso al retrato de Julita para que ella os lo dé a todos vosotros, a Mariano y a Pepe mis hijos adorados, cuando pueda, y a mis sobrinitos y os recomiendo que seáis valerosos en la adversidad, que viváis muy unidos y que penséis que mi alma, como la de mi inolvidable hijo Paquito, estará siempre a vuestro lado y os pedirá, como yo os lo pido ahora, que no guardéis odio ni rencor a nadie, que trabajéis para que Julita se eduque bien y sea feliz con todos vosotros, que así lo deseo y lo pienso yo también, y con ello soy feliz.

No os dejo más que mi pobreza, que es consecuencia de mi vida de trabajador honrado. Saludad a mis amigos, Don Mariano Berdejo; a Don Aurelio Regúlez manifestadle toda mi gratitud y dadle a leer esta última carta mía, con la súplica que os ayude si es posible facilitándoos trabajo para que podáis vivir decorosamente. Siento no poder abrazar a Don Aurelio y a los demás amigos.

A mis hermanos Mariano y Julián les pido con todo el corazón que sigan queriendo a Julita como sé que la quieren, y que la ayuden, si les es posible, para que puedan vivir como merece, en unión de ti mi queridísima Asunción, de nuestros hijos y de todos vosotros.

Cuídate mucho Asunción; se fuerte para que podáis volver a la vida de nuestro hogar en el que fuimos felices y sufrimos junto a nuestros hijos.

Nada más. Todo mi cariño, toda mi alma queda entre vosotros y os acompañará a lo largo de vuestra vida.

Adiós. Hasta siempre. Vuestro padre y esposo

Cayetano Redondo (Rubricado)

Afuera, por detrás en el doblez dice:
A mi esposa Asunción Martín Tapia y a mi hija Julita Redondo Martín.
Para entregar a mis hijos o a mis hermanos Julián o Mariano Redondo».



En el amanecer del día siguiente, el teniente médico asimilado D. Luis García Martínez con destino en la Jefatura de la Dirección General de Transportes Parques y talleres de Automovilismo: «CERTIFICO: que Cayetano Redondo Aceña de 51 años de edad natural de Segovia y vecino de Madrid ha fallecido a consecuencia de fusilamiento, a cuya pena fue condenado en virtud de la causa 59414 de Madrid.

Y para que conste en virtud de orden del Ilmo. Sr. Auditor de Guerra y mandato del Jefe de Sanidad Militar de la Plaza, expido el presente en Madrid a veintiuno de mayo de mil novecientos cuarenta»
(2).

Cayetano redondo Aceña sería enterrado en una fosa común en el cementerio de la Almudena, en cuyas tapias había sido fusilado. Posteriormente su cuerpo sería enterrado junto a los restos de José Gómez Osorio, último Gobernador republicano de Madrid, quien había sido fusilado unos meses antes, concretamente el 24 de febrero de 1940. A día de hoy la tumba de ambos se encuentra situada a escasos metros del lugar donde se encuentra la placa y el lugar de recuerdo y homenaje a las Trece Rosas. En la misma zona del cementerio, junto a la tumba de Cayetano, se encuentran las sepulturas de al menos 58 personas que corrieron su misma suerte, y cuyas familias consiguieron rescatar sus cuerpos para darles digna sepultura, algo que no pudieron hacer los familiares de los centenares de presos que fueron ejecutados en este cementerio, y cuyos restos fueron enterrados en fosas comunes, y a día de hoy nadie sabe dónde se encuentran.

En 2006 el Ayuntamiento de Madrid gobernado por el Partido Popular pondría el nombre de Alcalde Redondo Aceña a una calle del nuevo barrio de Sanchinarro en las afueras de la ciudad. Se trata de una calle pequeña que en gran parte está todavía por urbanizar.

La calle dedicada a Cayetano Redondo Aceña en el barrio de Sanchinarro en las afueras de Madrid. Foto Google Maps. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Junto a la calle dedicada a Redondo Aceña, encontramos otras dedicadas también a personas que ocuparon la alcaldía de la ciudad durante el periodo republicano. Perpendicular a ella, se encuentra la calle Alcalde Henche de la Plata, quien ya hemos visto ocupó la alcaldía entre abril de 1937 y marzo de 1939.

Paralela a Alcalde Redondo Aceña se encuentra la calle Alcalde Álvarez de Villaamil. Tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, los ayuntamientos democráticos fueron suspendidos, y del Ayuntamiento de Madrid se haría cargo una gestora con el político del Partido Radical de Alejandro Lerroux, Rafael Salazar Alonso al frente de la misma, desempeñando funciones de alcalde. Salazar Alonso se vería implicado en el escándalo del “Estraperlo” (clic aquí para ir a la crónica) y se vería obligado a dimitir en octubre de 1935, sustituyéndole al frente de la corporación Álvarez de Villaamil, quien ocuparía el cargo hasta febrero de 1936, cuando tras las victoria del frente Popular, se restablecieron los ayuntamientos democráticos y Pedro Rico ocupó nuevamente el cargo. Existe una calle Rafael Salazar Alonso perpendicular a Doctor Esquerdo, suponemos que se trate del político del Partido Radical.

Junto a estas calles encontramos otras dos con nombres de alcaldes madrileños. Una dedicada al alcalde Aristizabal Manchón, quien ocupó la alcaldía entre diciembre de 1927 y febrero de 1930, accediendo al cargo durante la dictadura de Primo de Rivera, abandonando la alcaldía a los pocos días de la dimisión del general Primo de Rivera. También encontramos la calle Alcalde Conde de Mirasol, dedicada a Rafael Carlos Gordon Arístegui, conde de Mirasol, quien ocuparía efímeramente el cargo entre el 1 de diciembre de 1927, en sustitución del destituido Manuel Semprúm y Pombo, y el 20 de diciembre de 1927, solamente 19 días, que se haría cargo de la alcaldía José María de Aristizabal Manchón, citado anteriormente.

No son las únicas calles en el nuevo barrio dedicadas a alcaldes, también las encontramos recordando a alcaldes del periodo franquista. Como es el caso de la gran rotonda central del barrio, la Plaza del Alcalde Moreno Torres, dedicada a la memoria de José Moreno Torres, Conde de Santa Marta de Babío, que ocupó la alcaldía de Madrid entre marzo de 1946 y junio de 1952, cuando sería sustituido por José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde.

José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, fotografiado en 1941 cuando desempeñaba el cargo de embajador en Berlín. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El Conde de Mayalde también tiene su calle en Sanchinarro, pero no es una calle cualquiera, es la principal del barrio, una gran avenida de tres carriles en cada sentido que vertebra el nuevo barrio de norte a sur. Suponemos que a la hora de buscar un nombre para esta avenida se tendrían en cuenta los méritos contraídos por la persona receptora de este honor, y que entre esos méritos estaba el hecho de haber ocupado, tras designación directa de Franco, la alcaldía de Madrid entre junio de 1952 y febrero de 1965. Pero José Finat y Escrivá de Romaní tiene una biografía mucho más extensa, que debería haberse tenido en cuenta por las autoridades municipales del Partido Popular antes de dar nombre a la calle.

José Finat y Escrivá de Romaní fue elegido diputado por la CEDA en las elecciones de 1936, aunque sentía gran simpatía por la Falange, ya que era amigo personal de José Antonio Primo de Rivera, a quien visitaría en la prisión de Alicante pocos días de producirse el golpe de julio de 1936, y le entregaría en su celda dos pistolas. Después participaría activamente en los preparativos de golpe, ejerciendo de enlace entre su amigo Serrano Suñer y el general Mola en Pamplona. Una vez se produce el golpe, se une al ejército sublevado. Finalizada la guerra, ya con el Conde de Mayalde metido de lleno en la cúpula de Falange, comienza su etapa como uno de los principales pilares de la represión del régimen franquista. En septiembre de 1939 se hace cargo de la temible Dirección General de Seguridad, destacando entre sus “logros” la creación de la Brigada Político-Social, cargos que compaginaba con el de Delegado Nacional de Información e Investigación, el servicio de inteligencia de Falange, una policía en la sombra encargada de investigar y delatar a cualquier persona a lo largo de todo el territorio. Sería muy difícil de calcular el número total de españoles que tuvieron que sufrir la acción represora del conde en su etapa al frente de estas organizaciones represivas, seguramente el periodo más duro y cruel de la represión franquista.

El conde de Mayalde ejercería de anfitrión de Heinrich Himmler durante la visita de este a España en 1940. En la imagen vemos al conde junto a Himmler fotografiados en San Sebastián, a la izquierda, destacando por su estatura, el entonces embajador de Alemania en España Eberhard von Stohrer. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero también destacaría como un destacado admirador de la Alemania de Hitler y del partido nazi. En 1940 viaja a Berlín, donde se siente fascinado por la organización y funcionamiento de los cuerpos de seguridad del Tercer Reich, en particular las Schutzstaffel, las temidas SS, dirigidas por Heinrich Himmler con quien el conde de Mayalde acabaría teniendo una fluida relación. También se relacionaría con Reinhard Heydrich, el jefe de la Reichssicherheitshauptamt (RSHA), que incluía también a la temible Gestapo. Heydrich fue uno de los principales organizadores del Holocausto, así como el principal responsable de la represión nazi en la Europa ocupada. Fruto de esta relación, la Gestapo entregaría a las autoridades franquistas a diferentes personas detenidas en la Europa ocupada, entre ellas el socialista Julian Zugazagoitia o el Presidente de la Generalitat Lluis Companys, ambos serían posteriormente fusilados en España, durante el periodo en el que Finat de Romaní dirigía las estructuras represivas del régimen. El conde de Mayalde ejercería de anfitrión y organizador de la visita que Himmler realizó a España en 1940. También sería el creador del “Archivo Judaico”, un registro donde aparecían todos los judíos residentes en España que fue puesto a disposición de las autoridades nazis.

El director general de seguridad, José Finat, en la Estación Anhalt de Berlín. Aparecen en la fotografía: Reinhard Heydrich: Jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich. Kurt Daluege, general y jefe de la Ordnungspolizei. Karl Wolff: SS-Gruppenführer. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Posteriormente sería nombrado embajador de España en Berlín, gracias a sus simpatías hacia el régimen nazi y a su estrecha amistad con Serrano Suñer, quien por aquel entonces ocupaba la cartera de exteriores. Su llegada a Alemania coincidiría con el despliegue de la División Azul en el frente ruso. La caída en suerte de Serrano Suñer, le supondría abandonar la embajada a finales de 1942. Desaparecería de la actividad pública hasta junio de 1952, cuando sería nombrado alcalde de Madrid.

Dentro de su biografía también podemos destacar algunos hechos singulares. En 1964, mientras ocupaba la alcaldía de Madrid, estaba prevista la visita a la capital española, dentro de lo que podríamos denominar como aperturismo del régimen, del alcalde de Berlín: Willy Brandt. El alemán había sufrido la persecución nazi, incluso estuvo en España durante la Guerra Civil en apoyo a la República, cuando se enteró de quien iba a recibirle en Madrid y de su pasado, suspendió inmediatamente el viaje. Otro de los episodios por lo que sería recordado fue su participación en la brutal paliza que propició junto con otros dos falangistas al cantante Miguel Molina, “por rojo y por maricón”.

El conde de Mayalde en 1954, ya ejerciendo de alcalde de Madrid, fotografiado en un acto de homenaje a la División Azul celebrado en el Ayuntamiento de Madrid. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Con esta biografía, sería imposible pensar que en pleno Siglo XXI, en alguna capital europea de nuestro entorno (Alemania, Francia, Reino Unido,…), se concediera el nombre de esta persona a una nueva calle de la ciudad, algo que supone un reconocimiento y agradecimiento público a la trayectoria de esa persona. sin embargo esto ha ocurrido en la capital de España hace unos pocos años con el Partido Popular al frente de la alcaldía de Madrid. Es difícil de encontrar una explicación a esta diferente sensibilidad. En Europa estas cuestiones no es un problema de visión de izquierdas o de derechas, tal vez la razón se encuentre en que la derecha europea combatió al fascismo, nadie puede poner en duda el antifascismo de Charles De Gaulle, Winston Churchill o Konrad Adenauer, políticos conservadores de derechas, sin embargo la derecha tradicional española no se enfrentó al fascismo, de alguna manera parte de ella es heredera del franquismo, o una evolución a partir de este. Seguramente este lastre histórico, impida a muchos políticos españoles tener la misma sensibilidad ante estas cuestiones que tienen los partidos de las derechas democráticas europeas que si se enfrentaron al fascismo.

La avenida Conde de Mayalde será una de las que el nuevo consistorio madrileño cambie de nombre en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y pasará a llamarse General Emilio Herrera, en recuerdo del militar, ingeniero y científico español, que llegó a ser Presidente de la República en el exilio.

Que sirva este artículo como recuerdo y homenaje a la figura de Cayetano Redondo Aceña, el alcalde olvidado, el único alcalde en toda la larga historia de Madrid que acabaría sus días frente a un pelotón de fusilamiento.

Florentino Areneros


(1) Antonio García Quejido era tipógrafo. Fue uno de los fundadores junto a Pablo Iglesias del PSOE en 1879, y en 1888 participaría también en la fundación de la UGT, de la que sería primer presidente. Al triunfar la Revolución Rusa de 1917 pide que el PSOE se una a la III Internacional. En 1921 se produce una escisión en el partido, y junto a otros compañeros crea el PCOE (Partido Comunista Obrero Español), germen del PCE del que García Quejido sería también su primer secretario general.
(2) Sumario 59414. Procedimientos judiciales incoados por la justicia militar a raíz de la Guerra Civil y durante la etapa franquista bajo responsabilidad del Tribunal Militar Territorial 1º. Archivo General e Histórico de Defensa. Ministerio de Defensa.