lunes, 28 de diciembre de 2020

LA MISTERIOSA ORDEN DEL GENERAL MOLA

Los generales Franco, Cabanellas, Mola y Saliquet, protagonistas del libro de Joaquín Pérez Madrigal. (Fotografía cortesía de Vicente Talón Ortíz). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

LA MISTERIOSA ORDEN
OCULTA DEL GENERAL MOLA

Por Florentino Areneros.

Mucho se ha escrito sobre las directrices del general Emilio Mola, un minucioso guion en el que se detallaban los pasos a seguir y las acciones a ejecutar por todos aquellos que participarían en el golpe de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil. Pese a todo lo escrito sobre el general y su actuación en los primeros meses de la guerra, todavía quedan muchos puntos que dejan lugar a la duda, como la desaparición de sus diarios, sus posibles discrepancias con Franco y los alemanes tras el bombardeo de Guernica, o su muerte en extrañas circunstancias en un misterioso accidente aéreo en Burgos. Ahora desvelamos para los lectores de Sol y Moscas una nueva directiva escrita en clave por el propio general Emilio Mola, y otra cifrada, no menos intrigante, enviada desde Marruecos por el teniente coronel Yagüe al propio Mola horas antes de iniciarse la sublevación.

Hace tiempo adquirí en una librería de viejo un ejemplar de un extraño libro publicado durante la guerra, concretamente en 1937, como se indicaba en su portada. El autor era un tal Joaquín Pérez Madrigal, alguien completamente desconocido para mi, y el título del libro “Augurios, estallido y episodios de la guerra civil (Cincuenta días con el Ejército del Norte)”. Inicialmente pensé se trataba de un libro más de memorias de algún combatiente, que narraría las hazañas y vivencias de algún soldado del bando sublevado, seguramente plagado de heroicas exageraciones, escrito para acrecentar el ego del autor, y sin ningún valor histórico o documental más allá de la anécdota. Lo singular del libro, su antigüedad, y sobre todo su económico precio, a lo que habría que unir el incontenible síndrome de Diógenes que padecemos la mayoría de aficionados a la historia, me impulsaron a adquirirlo, pasando de la estantería del librero, al cementerio de elefantes bibliográficos en el que he convertido parte del mobiliario de mi casa, que a su vez se ha terminado convirtiendo en una inagotable fuente de conflictos.

Portada del libro.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Hace unas semanas, realizando una excavación arqueológica en las estanterías en busca de otro libro, lo encontré y me llamó la atención. Busqué el nombre del autor en Internet, con la grata sorpresa de que no se trataba de un soldado más o similar. El libro había sido escrito por un personaje, que pese a ser escasamente conocido, tenía una trayectoria de lo más singular y sorprendente, con una biografía llena de interesantes y peculiares momentos, y con una presencia pública desde antes de la llegada de la II República, hasta unos años después de la muerte del dictador. Repasemos primero la biografía del autor, tomando como referencia la entrada que la Real Academia de la Historia dedica a este singular personaje en su Diccionario Biográfico Español, y pasaremos después a conocer algunas de las sorpresas que esconde el libro.

Joaquín Pérez Madrigal nació en Madrid en 1898. Su familia tenía su origen en Galicia, donde residía su abuelo, el editor y litógrafo Vicente Pérez Eguía. En 1865 el abuelo abandonó a la familia, se marchó a América sin dejar rastro, en lo que se conoce popularmente como un “me bajo a por tabaco”. La familia con serías dificultades económicas se trasladaría de La Coruña a Madrid.

Retrato de Joaquín Pérez Madrigal en 1931, cuando fue elegido por primera vez como diputado por Ciudad Real.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Nuestro protagonista haría sus pinitos en San Fernando (Cádiz) como aprendiz de marino, aunque no conseguiría su objetivo de incorporarse finalmente a la Armada. Sería en esta época, en la que consiguió trabajar como administrativo, cuando sintió la llamada de las letras y descubrió sus dotes literarias. Sería su tía Sofía Casanova, una pionera del periodismo femenino nacional que alcanzaría gran popularidad con sus crónicas en el ABC como corresponsal en la I Guerra Mundial y en la Revolución Rusa, la que le conseguiría una plaza como mecanógrafo en las oficinas del diario.

Entre 1920 y 1923 trabajaría como representante en Córdoba de las máquinas de escribir Yost, y allí comenzaría su relación con el periodismo, publicando en los diarios locales La Voz y el Diario de Córdoba. Durante su estancia en la ciudad andaluza, comenzó a frecuentar los círculos progresistas de la localidad, y conocería a Joaquín García-Hidalgo Villanueva, que ejercería una clara influencia sobre él, introduciéndole en la masonería, e inculcándole ideas progresistas. De regreso en Madrid, nuevamente será su tía quien le consiga un buen puesto, esta vez como administrativo en el Banco Urquijo. Es entonces cuando comienza su romance con la política. De la mano de su mentor cordobés, quien se había trasladado también a Madrid, comienza a frecuentar los círculos republicanos de la capital y a codearse con algunas figuras republicanas de primer orden, como Álvaro de Albornoz, Marcelino Domingo y Félix Gordón Ordás. Proclamada la II República, se presenta a las elecciones de junio de 1931como segundo de la lista por Ciudad Real del Partido Republicano Radical Socialista, el primer lugar lista lo ocupaba Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del filósofo, quien durante la guerra sería nombrado Fiscal General de la Republica, cargo que abandonaría tras ser amenazado por los anarquistas.

Durante una temporada ejerció en Córdoba de comercial de las máquinas de escribir Yost. Años después sería acusado en sede parlamentaria de robar parte del dinero de las ventas.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Y sería como diputado del parlamento que habría de redactar la Constitución de la República, donde Joaquín Pérez Madrigal alcanzaría sus mayores “momentos de gloria”. Desde los primeros momentos de su actividad como diputado, Pérez Madrigal se haría famoso por sus continuas interrupciones, imprecaciones e insultos, todo ello acompañado de pataleos, abucheos y diversa parafernalia, una actitud que era seguida con gran entrega por parte de otros diputados cómplices, como vemos esta tradición tan en boga hoy en día en nuestro Congreso tiene tras de si una rancia tradición. En un discurso pronunciado el 30 de julio de 1931 en el Parlamento por el diputado por la Agrupación al Servicio de la República, y filósofo, José Ortega y Gasset, dirigiéndose a este grupo de parlamentarios díscolos afirmó: «es de plena evidencia que hay, sobre todo, tres cosas que no podemos venir a hacer aquí: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí». Lejos de amedrentar o avergonzar a los aludidos, las palabras de Ortega tendrían un efecto contrario al deseado, y a partir de aquel momento los componentes de tan selecto club pasarían a denominarse a si mismos con gran satisfacción como “Los Jabalíes”, llegando incluso a lucir en sus solapas con gran orgullo una insignia con la cabeza de tan asilvestrado animal.

“Los Jabalíes” tenían una composición heterogénea, aunque la mayoría de ellos estaban bastante escorados hacia lo más extremo y radical de la izquierda. Entre sus componentes podíamos encontrar a Ramón Franco, diputado por Esquerra Republicana de Cataluña, o al capitán Salvador Sediles diputado por el Partido Republicano Federal de Izquierdas, uno de los implicados en la Sublevación de Jaca que evitó sufrir el mismo destino que sus compañeros Fermín Galán y Ángel García Hernández. La lista sería más extensa, pero no queremos distraer la atención de nuestros lectores que encontraran mucha más información en Internet.

Su atribulada trayectoria y su histrionismo, sin olvidar sus sonados cambios de chaqueta, convertirían a Pérez Madrigal en blanco fácil de la prensa satírica.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Como pueden imaginar, esta conducta irreverente e irrespetuosa, provocaría numerosos altercados en el hemiciclo, llegando en algunas ocasiones a resolverse las diferencias a mamporros y puñetazos, de las que nuestro protagonista saldría magullado más de una vez, o sería salvado in extremis de sufrir un daño más severo como recuerda en el libro que hoy traemos aquí, donde recuerda una ocasión en que la providencial intervención diputado Dimas Madariaga evitó males muchos mayores para su persona: “Si no es por Madariaga, por su corpulencia auxiliadora y por la bravura de su corazón, la piara marxista del Congreso, atropellándose una tarde sobre mi hubiérame matado a patadas, salivazos y mordiscos. Madariaga la contuvo, me amparó su nobleza muscular y valerosa; salí indemne de la acometida y Madariaga levemente lesionado”. Es también famosa la anécdota que se cuenta del encuentro de Pérez Madrigal con Unamuno en el Ateneo Madrileño, del que el filósofo bilbaíno era presidente. Parece ser que el flamante Jabalí al cruzarse con el venerable anciano, le mostró con orgullo, y no sin cierto desprecio y aire provocador, su insignia con la porcina cabeza, a lo que Unamuno, con tranquilidad le contestó “enhorabuena, pero tenga usted cuidado, porque la biología nos ha enseñado que el jabalí degenera en gocho”, pero según otras versiones la respuesta del intelectual vasco sería algo similar a lo siguiente: “los jabalíes son solitarios, a los sumo van dos juntos, los que van en piara son los cerdos”.

Una sesión de las cortes republicanas donde Madrigal se haría tristemente famosos por sus interrupciones y escándalos.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

De entre todos los jabalíes, sería nuestro protagonista sin lugar a dudas el más destacado representante, no había escándalo en el Parlamento en el que no se viera involucrado, llegando a ser conocido como el “interruptor automático”, adquiriendo gran presencia en la prensa. Esta conducta acabaría teniendo consecuencias para Pérez Madrigal, que terminaría siendo expulsado del partido en mayo de 1933, aunque no abandonó el Congreso. Lejos de arrepentirse o de mostrar alguna señal de contrición, publicaría en 1933 su libro “En la brecha: relato, momento y personajes de mis interrupciones parlamentarias”, donde recoge con gran detalle sus mejores “momentos estelares” de su paso por el Congreso hasta aquella fecha.

El diputado José Ortega y Gasset sería el involuntario creador del término "Jabalíes" para referirse al grupo de parlamentarios díscolos encabezados por Pérez Madrigal.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tras su expulsión del Partido Republicano Radical Socialista, acabaría en las filas del partido de Alejandro Lerroux, el Partido Radical, en cuyas filas sería elegido diputado en las elecciones de 1933 y 1936, en ambas ocasiones nuevamente por la provincia de Ciudad Real. Pese a su filiación lerrouxista, cada vez estaría más cercano a la CEDA. En 1934 daría inicio a su faceta de editor, con la publicación semanal “Manos Limpias” (no sé si les suena el nombre) se trataba según constaba en su cabecera de un “Semanario republicano de lucha civil”. Sus continuas trifulcas y su comportamiento histriónico, con su consecuente reflejo en la prensa de todo tipo, harían de Pérez Madridgal un personaje famoso, tanto que el periodista Félix Centeno llegaría a afirmar: “de la nada salió Pérez Madrigal, a quien hoy, fuera de Belmonte y Ricardo Zamora, no creo que le dispute la popularidad nadie”.

En las jornadas previas al golpe de estado, abandonaría Madrid camino de Pamplona, y es en este punto donde arranca la narración del libro que hoy traemos a nuestras páginas. En Pamplona iniciaría una fulgurante carrera de éxito en las filas sublevadas, moviéndose con normalidad en el entorno de la Junta de Defensa Nacional, al lado de Mola o Cabanellas, llegando a ser la persona que redactara el Manifiesto del general Cabanellas, quien por antigüedad ocupaba la jefatura de la Junta, publicado en Burgos el 24 de julio de 1936, y que Pérez Madrigal reproduce íntegro en el libro. También acompañaría al veterano general en la gira que este realizaría por toda la zona sublevada. En agosto de 1936 en una nueva pirueta ideológica se afiliaría a Falange, tal vez para disimular su sospechoso pasado político. En esta misma dirección, terminada la guerra escribiría, en nueve volúmenes nada menos, sus “Memorias de un converso” (1943-1952) donde trató de justificar su “juventud irreflexiva”. Lo que calla en ese extenso relato, es sus incursiones en la logia masónica Parlamento durante su etapa como diputado en todas las legislaturas de la República.

Peréz Madrigal sería testigo directo de la sublevación en Pamplona y Navarra. En la imagen un grupo de requetés en los primeros días del conflicto.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A partir de 1937 desarrollaría una intensa y fructífera labor dentro del aparato de propaganda franquista. El 19 de enero del 37 se incorpora a Radio Nacional de España, donde alcanzará un notable éxito con dos programas: “El miliciano Remigio pa la guerra es un prodigio” y “Aquí la flota republicana”, en los que ridiculizaba y se mofaba con escarnio de los soldados y jefes del ejército republicano. Otro episodio interesante de reseñar, es el canje de su mujer y su hijo, que se encontraban en zona republicana, por una de las hijas del líder comunista José Díaz, lo que nos da una idea de la influencia que había alcanzado Madrigal entre las autoridades franquistas. Al hilo de aquel intercambio el diario ABC de la zona republicana publicaba el 31 de julio de 1937 la siguiente cita: “ser familia de Pérez Madrigal es una desgracia y no un delito”. No cabe duda de que la fama, aunque fuera mala fama, y popularidad de Pérez Madrigal perduraban en el tiempo al otro lado de las trincheras.

Tras la guerra recibiría su merecida recompensa y recibiría el título de licenciado en Derecho “por méritos patrióticos”, como ven hay cosas que no cambian con el paso de los años y una carrera puede estar al alcance de cualquiera sin necesidad de estudiarla, por desgracia para nuestro protagonista por aquella época no existían los “master”, que si no… . A partir de entonces iniciaría una fructífera etapa como editor con la colección editorial de novela corta La Novela del Sábado y posteriormente con la editorial Ediciones Españolas, en una nueva pirueta ideológica donde se pasaría sin red desde el falangismo al carlismo, y entre mayo y agosto de 1941 lanzó en Madrid la publicación “¿Qué pasa? Semanario Político-Carlista de actualidad”. Pero para la maquinaria del nuevo régimen, que haría del ajuste de cuentas, no solo parte de su sostén político e ideológico, sino también un eficaz medio para hacer cambiar de manos bienes y haciendas, el pasado político de Pérez Madrigal y sus coqueteos con el mundo republicano, la izquierda y la masonería no podían quedar impunes. Así en septiembre de 1941 sería procesado por el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC). Aunque muchos compañeros suyos acabarían siendo fusilados en las tapias de un cementerio, o penandos con muchos años de cárcel por mucho menos de lo que Pérez Madrigal había realizado y defendido durante sus años como parlamentario republicano, finalmente sería absuelto, tras contar con el apoyo como testigos en el juicio, de personajes de la talla de Serrano Suñer y algunas autoridades eclesiásticas, sin olvidar que el tribunal estaba presidido por el general Saliquet, antiguo conocido y amigo de Madrigal en los primeros momentos de la guerra en Pamplona y Burgos y a los largo de esta. Pese a todo, nuestro protagonista no quiso defraudar a sus benefactores, y aprovechó el juicio para delatar a antiguos compañeros, principalmente diputados, relacionados con la masonería.

Terminada la guerra Pérez Madrigal sería juzgado por su pasado republicano y masónico, casualmente el presidente del tribunal sería el general Saliquet, amigo suyo desde los primeros días del golpe.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pese a salir absuelto de aquel juicio, su estrella comenzaría a declinar y aunque continuaría colaborando con diferentes medios del régimen, tanto en radio como medios impresos, su influencia cada vez era menor. Según pasaban los años experimentaría una profunda metamorfosis política, otra más, y religiosa, acercándose al carlismo más reaccionario y al cristianismo preconciliar más radical. En 1964 refundaría la revista “¿Qué Pasa?”, secuela de la que inició su andadura de su mano en 1941, aunque en esta nueva época a la cabecera añadía la coletilla “semanario independiente, aunque se asombre la gente”. La revista continuaría publicándose hasta 1981, un periodo en el que nuestro protagonista en una última pirueta y cabriola ideológica abrazaba los postulados más reaccionarios del tradicionalismo carlista, así como el integrismo católico anterior al Concilio Vaticano II.

Los radicales cambios experimentados en la política de España desde la muerte de Franco hasta el comienzo de los 90, especialmente en los tradicionales sectores políticos franquistas, que acabarían abrazando la democracia en un itinerario similar, pero inverso, y con la misma fe del converso que Pérez Madrigal experimentara 40 años antes desde los postulados republicanos a planteamientos fascistas, dejarían en fuera de juego a nuestro protagonista, incapaz ya a su edad de realizar una última pirueta política para abrazar la naciente y exitosa democracia española nacida de la Constitución del 78. Según algunos testimonios la situación económica de Pérez Madrigal en los últimos años de su vida era bastante apurada, muchos de sus antiguos amigos, algunos reconvertidos ahora en “demócratas de toda la vida”, no querían saber nada de él. Según algunos testimonios, finalmente las gestiones de familiares y algunos incondicionales amigos conseguirían que se le asignara, ya con Felipe González en el poder, una pensión a cuenta de su condición de antiguo diputado de la II República Española, lo que ayudaría a aliviar su precaria situación. Paradojas de la vida, gracias a la República, dramáticamente finiquitada por el esfuerzo de personajes como Pérez Madrigal, ahora este podía terminar sus días con cierta holgura tras la traición y el olvido de los que él había apoyado. Pérez Madrigal sentaría escuela, y algún que otro personaje tras él seguría sus pasos realizando la travesía del desierto desde la izquierda a la más radical derecha, como Federico Jiménez Losantos o Juan Carlos Girauta.

Tras la muerte de Franco, Joaquín Pérez Madrigal se identificaría con la rama más radical del carlismo. En la imagen algunos de los asistentes al Montejurra de 1976 donde se producirían graves altercados.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero ahora volvamos al libro que nos ocupa. El texto realmente es infumable, en la línea de los muchos que se escribieron a lo largo de la contienda y tras ella, en ambas zonas por cierto, destinados a dejar constancia del valor y la entrega, y casi siempre de la heroicidad y compromiso del narrador, y todas ellas con un denominador común: cuanto mayor es la distancia al frente, mayor es el protagonismo y la supuesta implicación del narrador en lo narrado, y mayor protagonismo en las acciones. A ello hay que añadir la condición de “converso” de Pérez Madrigal, lo que sin duda le impulsa a la manipulación y a la hipérbole en su relato. Pero de lo que no cabe duda es que estuvo en contacto con el núcleo duro de los golpistas, y que tuvo acceso de primera mano no solo a sus testimonios y opiniones, sino que también tuvo acceso privilegiado a documentación que se manejó entre los golpistas.

En el libro se distinguen dos partes, en una de ellas encontramos la parte narrativa, en la que se mezclan las vivencias personales del autor, junto con otras que evidentemente le han sido contadas por terceros, en las que podemos encontrar una extraordinaria carga subjetiva y sin duda cautiva de una extraordinaria manipulación y exageración, así como una épica superlativa que seguramente diste mucho de la realidad de los hechos. Esta parte carece de todo valor historiográfico, más allá de su valor testimonial en algunos pasajes. Pero no ocurre así con la parte documental del volumen, parece evidente que Pérez Madrigal tendría acceso a parte de la documentación generada por los sublevados. En el libro, publicado con una inmediatez y frescura envidiable ya que se terminó de escribir en septiembre del 36, encontramos transcritos una serie de documentos y órdenes que difícilmente, por no decir de manera imposible, pueden obedecer a la imaginación del autor. En el libro se encuentran todas las directrices que Emilio Mola hizo circular entre los partidarios del golpe, que coinciden con las que se conservan en archivos, y que coinciden con lo publicado por numerosos autores e investigadores. Pero además de estas órdenes o directrices de “el Director”, en el libro de Pérez Madrigal encontramos transcritos otros documentos de extraordinaria importancia para el historiador. Seguramente el desconocimiento de este libro, o el hecho de que no se tomara en serio lo que el contenía, algo bastante razonable después de intentar leer el infumable texto que acompaña a la documentación, sean la causa de este olvido.



Además de lo ya conocido, el libro guarda alguna que otra joya, de la que no tenemos constancia documental en los archivos conocidos, pero teniendo en cuenta que la mayoría de la documentación recogida en el libro es real y se corresponde a lo que se custodia en los archivos, tenemos que aplicar el mismo criterio a otros documentos que aparecen recogidos en este singular libro.

De entre todos ellos destaca una directiva del general Mola, que suponemos dirigida a algunos de los implicados en la intentona golpista que se estaba gestando. Esta directiva desconocida hasta ahora para la mayoría de estudiosos de este periodo de nuestra historia genera más dudas que respuestas. Desconocemos la fecha en la que fue redactada, y también desconocemos su significado real, así como la transcendencia que pudiera tener. Todo parece indicar que se trata de un mensaje escrito con algún tipo de clave, o tal vez se trate de un ejercicio de desinformación de cara a crear confusión en el enemigo, en este caso las autoridades gubernamentales. O quizá lo que se pretenda sea gastar una especie de inocentada o broma a esas mismas autoridades, sabedor el remitente de que el escrito sería interceptado por los servicios de información del gobierno. Transcribimos aquí literalmente esta directiva en primicia para nuestros lectores.

DIRECTIVAS PARA CARCAGENTE

Las indiscreciones cometidas han dado por resultado que el Gobierno esté enterado de todo, y en su consecuencia es preciso cambiar radicalmente el plan inicial que va a desarrollarse iniciándose por CARCAGENTE.

A partir del EPIGASTRIO estarán ustedes dispuestos siempre y cuando las fuerzas estén en disposición de secundar en cantidad. A partir de la fecha indicada se cerciorará por NICOMEDES o enviado suyo que los PAJAROS están en el Puerto, y en ese momento pondrá un telegrama NICANOR diciéndole ALELUYA, lo cual indicará que debe emprender el viaje y presentarse en CARCAGENTE. Si a las cuarenta y ocho horas no lo ha hecho en ECIJA o UTRERA, lo iniciará desde luego, procurando rápidamente DORMIR, para OPORTO, OSLO u otro sitio apropiado. Esto es indispensable para causar impresión en los enemigos. ANASTASIO cree que OPORTO es lo indicado porque allí está todo dispuesto incluso CONDUCTORES. La presencia de amigos en EVORA será de una gran impresión. Yo creo seria conveniente hacerlo en uno de los puntos antes indicados y además en PEÑISCOLA. Pero es preciso el acuerdo entre GUTIERREZ y ANASTASIO.

Al iniciar el negocio debe ponerse un telegrama al director que diga: ROMUALDO. Este telegrama debe ponerlo GUTIERREZ.

Se dejarán pasar dos o tres días para ver como reaccionan los de la acera de enfrente y entonces será el momento de iniciar el asunto en COIN y LLAGOSTERA, que seguirá a ORGAZ y demás puntos. Es decir hay que cambiar completamente el plan.

La Orden a COIN la dará el director.

Dígale GUTIERREZ al portador cuál es el punto ACOTADO para tener allí enlaces que vengan a dar la noticia por si fallaran otros medios. Estos en-laces se encargará de ponerlos el mismo NICOMEDES, con personas de absoluta garantía y discreción. Estos enlaces tendrán por misión llegar por caminos extraviados a ORDUÑA con objeto de que el director esté enterado de que ya se ha puesto pie en BILBAO.

Desde luego hay que contar con que el Gobierno ha de emplear la radio para despistar y es necesario no hacer caso de cuanto diga.

Indispensable decirle a NICANOR que es precisa su presencia en CARCAGENTE y base primordial de éxito.

Enlace con todos los MANGANTES debe ser BEATRIZ quien dirá y pondrá en marcha a todos en el momento preciso. El director pondrá en marcha lo ya convenido o sea COIN, ORGAZ, ORDUÑA y demás inmediatas, pero BEATRIZ ha de poner a LLAGOSTERA, ITURBE, VILLAMEDIANA y ALORA.

Nada de decir a los MANGANTES el plan sino que Vd. va a tal sitio y se hace cargo de aquello tal día a tal hora. Tengan presente que una indiscreción puede hacer fracasar todo otra vez.
Que GUTIERREZ y BEATRIZ digan si quedan enterados y el primero si está conforme.

Tan pronto se inicie el asunto debe hacerse una demostración en el mayor número posible de puntos con fuerzas adictas. Urge que el asunto se haga lo más inmediato a EPIGASTRIO excluido esa facha. ¡VIVA ESPAÑA!


El general Emilio Mola Vidal, autor de la misteriosa directiva que aparece en el libro.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Leída la directriz del general Mola nos asaltan las dudas: ¿a qué lugar se refieren con CARCAGENTE “base primordial del éxito”?, ¿Quién es EPIGASTRIO? , ¿y NICOMEDES, GUTIERREZ , BEATRIZ, ROMUALDO o ANASTASIO?, estas son solo algunas de las incógnitas, seguramente nunca descifradas, que aparecen en el texto.

Más adelante en el apéndice documental del libro encontramos otro documento, no menos misterioso ni de menor valor, Se trata de una carta cifrada (en clave G) del teniente coronel Yagüe dirigida al general Mola, "el Director", y fechada el 14 de julio de 1936. Dejamos a nuestros lectores expertos en criptografía militar desentrañar los misterios de este singular escrito:

Marruecos, listo...

El director del movimiento salvador recibió del teniente coronel Yagüe la carta cifrada que textualmente transcribo:

Clave G

Terminadas las maniobras ha empezado la dislocación y si no hay orden en contra el día 16 estarán todas las fuerzas en sus bases.

El trabajo efectuado ha sido fecundo 65-15-22- 43-31-35-24-34-14-18-56-41-49-68-59-1 1-37-13-19 se encarga de todo en 25-17-28-44-36-51 y se pone Incondicionalmente a sus órdenes.

49-16-83-71-85.92 está también con nosotros; dice que el movimiento debe hacerse en España y nosotros a la espectativa como fuerza en reserva. Pide establecer contacto con usted.

72-68-57-91-86-85 también está con nosotros y opina lo mismo que 49-16-83-71-85-92 pero yo le lie dicho que no hay más que obedecer y está conforme.

49-41-59-73-78-13.98 como le digo incondicionalmente y donde se le necesite ofrece mandar si es necesario dos mil hombres a España para allí armarlos.

El resto de la Cir, que estaba desorientada, pero ya se han ido con órdenes terminantes; circularán Inmediatamente las órdenes a las distintas unidades con misiones concretas y estarán dentro de tres o cuatro días en disposición de ponerse en movimiento.

Todos y especialmente 49-41-59-73-78-13-98 dicen que deben venir 36-28-35-45-11-16 para hacerse cargo de la 35-17-34-41-42-16-84-14-18-41-28-44-68 y evitar trascienda el movimiento al campo.

Aquí todo está listo, solo necesitamos mando y barcos.

He recibido por una carta una orden de ponerme en movimiento el día 14 y otra al mismo tiempo aplazando la cosa. Si esta segunda se pierde se arma lío. Esto no puede ser, insisto en que el día y la hora debe mandarse a priori y traerlo en mano por dos personas de confianza, mejor que por una.

Tengo todo preparado, los bandos de guerra hechos. No dudo un momento en el triunfo. El espíritu de todos magnífico.

Mandos, barcos y adelante.

¡VIVA ESPAÑA!

14-7-36


El teniente coronel Juan Yagüe enviaría una enigmática carta cifrada a Mola que reproducimos en este artículo.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Y hasta aquí el repaso a esta enigmática obra encontrada al azar. Dejamos a los expertos en claves militares y en bromas o inocentadas, la interpretación de estas dos directrices desconocidas que seguramente tengan mucha historia detrás y puedan aportar alguna que otra pista a la historiografía de los primeros momentos de la guerra.

sábado, 19 de septiembre de 2020

EL MISTERIO DEL SUBMARINO B-5

El submarino B-5 zarpa del puerto de Cartagena, al fondo se distingue el muelle de La Curra. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

EL TRIANGULO DE LAS
BERMUDAS ANDALUZ
Y LA DESAPARICIÓN
DEL SUBMARINO B5


El Paraje Natural de Punta Entinas-Sabinar es un espacio situado en el Poniente Almeriense, entre los municipios de Roquetas de Mar y El Ejido. Se trata de una zona de lagunas, dunas y antiguas salinas ya abandonadas, que constituyen un inesperado santuario natural donde podemos contemplar una gran diversidad de especies animales, especialmente aves, y vegetales, además de un singular paisaje. Sorprendentemente todos estos kilómetros de litoral se han salvado de la voracidad del ladrillo, esperemos que continúe así para siempre.

Atardecer junto a la torre vigía de Cerrillos en el paraje natural de Punta Sabinar- Entinas. (Foto JAZ). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En el Siglo XIV el rey nazarí Yusuf I, bajo cuyo reinado se levantó parte de La Alhambra, ordenó a su visir Abu al-Nuayn Ridwan construir una serie de torres vigía a los largo de la costa del reino para protegerse de la piratería, las torres tendrían conexión visual unas con otras para comunicarse por medio de hogueras. Posteriormente y ya reinando Felipe II, se reforzaría esta estructura defensiva o de vigilancia, con la construcción de nuevas torres o remodelación y aprovechamiento de las anteriores nazaríes. En este Paraje Natural se conserva una de estas torres, denominada de Cerrillos, al parecer construida en el periodo de Felipe II, aunque hay opiniones que datan su origen en el periodo nazarí, una opción que me parece mucho más atractiva y sugerente. Desgraciadamente la torre presenta un lamentable estado que amenaza con terminar en un derrumbe, esperemos que las autoridades lo impidan.

Cruz en recuerdo de los dos militares fallecidos en 1989 en acto de servicio en las inmediaciones del lugar. (Foto JAZ). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Junto a la torre se encuentra un caserío, seguramente heredero de las antiguas instalaciones de las salinas, que se encuentra en perfectas condiciones y habitado. Entre el caserío y el mar existe un vértice geodésico, y a sus pies encontramos una cruz de mármol blanco. En la cruz podemos leer la siguiente inscripción:

IN MEMORIAN
LOS COMANDANTES PILOTOS
ASDRUBAL FERREIRO NIÑO
ALFONSO BLANCH BLANCH
MUERTOS EN ACTO DE SERVICIO
EL 15 DE DICIEMBRE DE 1989
D.E.P


Consultando la hemeroteca se comprueba que se trataba de los pilotos de un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aduanera, cuyo aparato cayó al mar en circunstancias desconocidas el 15 de diciembre mientras realizaban una misión de control en la lucha contra el tráfico de drogas en el Mar de Alborán. El cadáver del comandante Ferreiro sería encontrado cerca del lugar donde se halla la cruz, no así el de su compañero, ni tampoco el aparato. Este lamentable accidente es uno más de los que por desgracia se producen periódicamente en nuestra geografía, sin embargo buscando información sobre el mismo nos encontramos con la inquietante existencia de un denominado "Triángulo de las Bermudas Andaluz" que con uno de sus vértices en el Estrecho de Gibraltar incluiría gran parte de lo que conocemos como Mar de Alborán, estando situado otro de los vértices en el Cabo de Gata, y el tercero en la costa norte africana, cerca de Orán. Según algunas noticias la desaparición de este helicóptero sería uno de los fenómenos extraños acaecidos en esta misteriosa zona, como podemos comprobar en esta noticia del ABC.

Aproximación al área que podría ocupar el conocido “Triángulo de las Bermudas Andaluz”. (Fuente ABC-Andalucía). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

De todos los misteriosos incidentes atribuidos a la existencia de este misterioso "triángulo" tal vez el más conocido por su dimensión mediática e histórica sea el accidente de Palomares en el que se vieron involucrados dos aviones del ejército norteamericano que dejarían caer cuatro bombas atómicas sobre el litoral almeriense, concretamente en la localidad de Palomares, que afortunadamente no explotaron, aunque sus efectos todavía los padecen los vecinos de la zona, donde se conservan todavía áreas que presentan una elevada radiactividad.

El ministro Manuel Fraga se baña en las aguas de playa de Palomares tras el accidente de dos bombarderos atómicos estadounidenses que dejarían caer sus bombas sobre el litoral almeriense. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La inquietante existencia de este misterioso Triángulo nos ha traído a la memoria la desaparición en esta misma zona durante la Guerra Civil del submarino republicano B-5 con sus 37 tripulantes a bordo, un misterio que más de 80 años después de su desaparición continúa sin esclarecerse. Nada se sabe de la nave, nunca se localizó el pecio, y tampoco se conocen cuales fueron las causas de su hundimiento o desaparición. Vamos a repasar la historia de este navío y las circunstancias de su enigmático y desconocido final.

Los seis submarinos de la Clase B atracados en el puerto de Cartagena. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Los submarinos de la Clase B, seis en total, serían construidos entre 1917 y 1926 en los astilleros de Cartagena de la Sociedad Española de Construcción Naval, la antecesora de la actual Navantia (antes Bazan), se trataba del mismo diseño, con algunas modificaciones, del modelo estadounidense Holland F-105. Su triple casco les permitía realizar inmersiones de hasta 60 metros de profundidad. Estaban equipados con un cañón Vickers de 76mm, y con cuatro tubos lanzatorpedos, dos a proa y dos a popa, con torpedos de 450mm. Estos submarinos fueron diseñados antes de la I Guerra Mundial, por lo que en 1936 eran ya un modelo obsoleto si los comparamos con los nuevos sumergibles que intervendrán en la II Guerra Mundial. El B-5 en concreto se terminaría de construir en 1925.

Uno de los seis submarinos de la Clase B sale de los astilleros de Cartagena para ser botado. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Al producirse el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil, el B-5 se encontraba en la Base de Cartagena bajo el mando del capitán de corbeta Carlos Barreda Terry, quien había sustituido unos pocos días antes al teniente de navío Francisco Javier Chereguini Pardo apartado del mando el 14 de julio ante las sospechas de que pudiera estar implicado en los preparativos del golpe. Sin embargo el cambio en el mando no lograría solventar el problema, ya que todos los indicios apuntan a que Carlos Barreda también apoyaba la sublevación al igual que la mayoría de la oficialidad de la Marina. Por el contrario la marinería en su inmensa mayoría se mantendrían leales a la legitimidad republicana, y así a los pocos días de producirse el golpe, la tripulación del B-5 hacía público el siguiente comunicado: «Submarino B-5 ruega hágase extensivo a periódicos y Centros del Frente popular, que toda la dotación se encuentra sin novedad, siguiendo una patriótica y leal adhesión a la República, sin que ni por un solo momento decaiga en ellos este espíritu, y encontrándose dispuestos a luchar hasta ver derribados a los enemigos de la República y de nuestra Madre España. Ánimo camaradas, en defensa de la República, que para nosotros es el triunfo. ¡Viva la República!». Pese al cambio en el mando de algunas de las naves de la escuadra, la desconfianza gubernamental en los oficiales al mando era mucha, y así en el B-5, al igual que en otras unidades, se crearían comités políticos entre la tripulación con la misión de supervisar la actuación de los oficiales al mando.

Anuncio publicado en la prensa en el que la tripulación del B-5 mostraba su adhesión y apoyo al gobierno republicano. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El 17 de julio ante las primeras noticias de la sublevación en las plazas africanas, se ordena al B-5 junto a otras unidades, partir para realizar el bloqueo del Estrecho, sin embargo el sumergible no puede zarpar debido a que en ese momento se encontraba siendo reparado en el puerto de Cartagena. Finalmente zarparía el 24 de julio, dedicándose desde ese momento a las labores de patrulla en el Mar de Alborán, teniendo como base de operaciones y avituallamiento el puerto de Málaga. Desde esa fecha hasta su misteriosa desaparición en el mes de octubre de ese mismo año, y pese a la gran actividad y movimiento de naves en la zona durante aquellas fechas, no se conoce ninguna actuación del B-5, lo que algunos autores achacan a la actitud de pasividad del oficial al mando de la nave, quien podría haber llegado a desobedecer o retrasar las órdenes recibidas.

Carga de torpedos en un submarino de la Clase B. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Esta actitud del capitán de corbeta Barreda Terri despertaría las sospechas de la tripulación, cuyo comité político presentaría una queja ante el Jefe de la Flotilla denunciando “su despreocupación en el trimado y del abandono de las normas de seguridad, llegando incluso a hacer inmersión con la escotilla abierta. Decían que Barreda prefería hundirse con su submarino a servir a la República”. La desconfianza era mutua, por una parte la tripulación sospechaba de su comandante y vigilaba de cerca todos sus movimientos, mientras que este temía correr la misma suerte que muchos de sus compañeros oficiales, asesinados en los primeros momentos de la sublevación por la marinería.

Cámara de maniobras de un submarino de la Clase B. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En medio de esta tensa situación entre oficiales y tripulación se llegaría a la segunda mitad del mes de octubre de 1936, cuando el B5 desaparecería misteriosamente y sin dejar ningún rastro en las costas malagueñas, muy probablemente en las proximidades de Estepona. Son varias las hipótesis que se barajan, en primer lugar tendríamos la del hundimiento a causa de un ataque enemigo. Según informes y partes que se conserva del ejército franquista, el B5 sería avistado navegando en superficie el 12 de octubre de 1936 por un hidroavión Dornier enemigo, cuya tripulación estaba formada por Ruiz de la Puente, Rodolfo Bay, J.A. Pallarés, Castro, Trillo y Domínguez. Al percatarse de la aproximación del aparato el sumergible comenzó la maniobra de inmersión, por su parte el hidroavión se dispuso a atacar al submarino y efectuó el lanzamiento una carga de profundidad y varias bombas de 50 kg.

Un hidroavión Dornier en vuelo. Uno de estos aparatos bombardearía al B-5 al 12 de octubre de 1936. (Foto Aviationcorner.net). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Todo parece indicar que el B5 saldría ileso de este ataque. En una nota emitida por el Cuartel General de Salamanca fechada el 10 de noviembre de 1936 podemos leer: “Se tiene noticias fidedignas de que el submarino rojo B-5 ha desaparecido. Este submarino fue atacado por un hidroavión perteneciente a la Marina Nacional, el 12 de octubre pasado en aguas de Estepona provincia de Málaga. Al divisar el hidro el submarino se sumergió rápidamente, en el mismo lugar donde hizo inmersión le fueron lanzadas segundos después una carga de profundidad y varias bombas de 50 kg según comunicó a su debido tiempo el teniente de navío piloto del hidro, el cual también manifestó que no se atrevía a asegurar que hubiese destruido pero que lo consideraba probable.”.

En su libro “Buques de la Guerra Civil Española: Submarinos”el historiador Dionisio García Flórez nos da esta versión que coincide básicamente con la anterior «El 12 de octubre, el submarino se hallaba en superficie, de patrulla, a la altura de Estepona, cuando fue avistado por un hidro D-4 que pilotaba el teniente de navío Ruíz de la Puente. El B-5 se sumergió inmediatamente y el hidro realizó varias pasadas sobre el lugar lanzando una carga de profundidad y varias bombas de 50 kg. Otro Dornier Wal se unió al ataque, pero ya no pudieron volver a ver al submarino, sólo una gran mancha de aceite»

El submarino B-4 fotografiado en el momento de salir a superficie. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin embargo hay pruebas concluyentes de que el B5 no sufrió daños en ese ataque y consiguió regresar a puerto. Los almirantes Gonzalo Rodríguez Martín-Granizo y José Ignacio González-Aller Hierro en su libro “Submarinos republicanos en la guerra civil española” señalan la existencia de un telegrama y una carta que el capitán Carlos Barreda Terry habría enviado a su esposa Josefina Aldamiz-Echevarría y Harnaiz en fechas posteriores al 12 de octubre, día del ataque del hidroavión. Con fecha 15 de octubre barreda enviaría un telegrama con el siguiente texto:

“Estoy bien abrazos = Carlos”.

Ese mismo día escribía una carta a su esposa en la que escribía:

“Estamos pendientes de salir para ahí (Cartagena) otra vez. Yo creo que a los dos días o tres de días de recibir esta carta estaremos en Cartagena para reparar otra vez”.

Descartada, o tomada como poco probable, la hipótesis del hundimiento a causa de un ataque enemigo, otra de las opciones que se han barajado sería la del sabotaje a cargo del comandante de la nave, quien tal vez ante el temor de correr la misma suerte de muchos de sus compañeros a manos de la tripulación, o quizá queriendo prestar un servicio al bando franquista, aunque ello le costara su propia vida. Esta hipótesis es imposible de demostrar, no sobrevivió ningún miembro de la tripulación, ni se ha encontrado el pecio, en cuyos restos se pudiera confirmar el sabotaje.

El B-4 varado en la bahía de Portman. El submarino fue alcanzado durante un bombardeo aéreo en Cartagena a principios de 1937. Como consecuencias de las averías sería dado de baja en marzo de ese mismo año. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Otra alternativa, y quizá sea las más aceptada, sea la de una avería mecánica, que provocaría el hundimiento de la nave. Desde hacía semanas se estaban produciendo vías de agua en el interior de la nave a profundidades de inmersión superiores a 15 metros, pese al triple casco y a que la cota de inmersión de estos modelos estaba en los sesenta metros. El hecho de que no se emitiera ninguna señal de alarma por radio desde el submarino, lleva a pensar que la avería se produjera cuando se encontraba sumergido y que no tuvo tiempo de regresar a la superficie. Los submarinos solían navegar en inmersión durante el día, aprovechando la noche para emerger y renovar el aire, así como recargar las baterías eléctricas con los motores diésel. Tampoco se puede descartar un accidente, como bien podía haber sido una explosión a bordo.

Ochenta y cuatro años después el misterio de la desaparición del B5 con sus 37 tripulantes a bordo en aguas del mar de Alboran continúa sin resolverse. Solamente la localización de los restos del naufragio, podría aportar algo de luz sobre este enigma sin resolver de nuestra Guerra Civil.

Ilustración en una vasija griega en la que vemos a Hércules enfrentándose a Gerión. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Desde la noche de los tiempos el mar de Alborán ha sido la puerta de entrada y salida al Mediterráneo, son incontables las embarcaciones que han surcado sus aguas desde la prehistoria hasta nuestros días. Por aquí tuvo que pasar el legendario Hércules navegando en la copa de Hélios (siguiendo al sol hacia el poniente), camino del archipiélago de las Gadeiras, en la actual Bahía de Cádiz, para robar los toros, quien sabe si toros bravos, del mítico Gerión, un extraordinario ser de tres troncos, seis brazos y tres cabezas. Tras derrotar al monstruo y hacerse con su legendaria ganadería, Hércules todavía tendría tiempo de levantar dos ciclópeas columnas a ambos lados del Estrecho, que muchos identifican con el Peñón de Gibraltar y el monte Hacho en Ceuta, para avisar a los navegantes que allí, por donde desaparecía el sol, se acababa el mundo. Muchos siglos después los romanos situarían allí su “Non Terrae Plus Ultra” o “Non Plus Ultra” (No hay tierra más allá), y otros cuantos siglos después, tras el descubrimiento de América, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, llamado Emperador o César, adoptaría el lema “Plus Ultra”, como señal de que tras su reinado si había un “Más Allá” al otro lado del océano. Las columnas de Hércules, con la inscripción “Plus Ultra”, serían incorporadas al escudo de España y ahí continúan todavía hoy en día, y ahí permanecieron también en los escudos de las dos repúblicas que ha tenido España, sin corona encima de las columnas, eso si.

Escudo de la Republica Española en el que distinguimos las dos Columnas de Hércules con la inscripción “Plus Ultra”. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Comenzábamos este artículo hablando del misterioso e inquietante Triángulo de las Bermudas Andaluz, y terminamos hablando de los Trabajos de Hércules. Desde que el legendario héroe griego surcara estas aguas hasta nuestros días, se han producido innumerables naufragios y misteriosas desapariciones, como la del submarino B5, muchas de ellas inexplicables y envueltas en la leyenda. O tal vez se puedan explicar si realmente existiera ese triángulo. Dejaremos estos temas a los especialistas como el no tanto como Hércules, pero ya sin duda legendario, Iker Jiménez y su programa Cuarto Milenio, quien lleva muchos años haciendo las delicias de todos los buenos aficionados a los temas del misterio y lo desconocido, por cierto, hay que destacar que esta zona es conocida por la frecuencia de avistamientos OVNI. Nosotros nos conformamos con aprovechar este misterio para dar a conocer un poco la historia de nuestro país y de la Guerra Civil.

Para finalizar, despertando la intriga de nuestros lectores y para animar su curiosidad, relataremos una de las desapariciones más inquietantes y misteriosas ocurridas en este “Triángulo”. El 1 de julio de 1969, un avión antisubmarinos Grumman Albatros AN 1/7 perteneciente al 206 Escuadrón de las Fuerzas Aéreas con base en Jerez de la Frontera, pilotado por el capitán González. Volaba en misión secreta dentro de la “Operación Vigilante” que tenía por trabajo el controlar a los barcos rusos en el Estrecho. Sobre el mediodía se recibiría en la base la última comunicación desde el aparato «Misión cumplida. Regresamos a la base», sin embargo algunos testimonios de manera extraoficial afirman que su último mensaje fue «Estamos viendo un gran sol» antes de que se cortara la comunicación. Algunos testigos afirman haber escuchado una fuerte explosión en el mar frente a las costas de Adra, lugar cercano a donde desapareció misteriosamente el helicóptero con el que comenzábamos esta crónica. Casualidad o no, ahí lo dejo.

Dotación del submarino C-3, que sería hundido el 12 de diciembre de 1936 torpedeado frente a Málaga por el submarino alemán U-34. Sus tripulantes correrían la misma suerte que sus compañeros del B-5. (Foto Ministerio de Defensa). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

IN MEMORIAN


Tripulación del submarino B-5 en su última salida.

CC Carlos Barreda Terry, comandante
CMM Cornelio Esquivel Retolaria, oficial de derrota
Aux. 2º Naval José Vitoria Guillen, 2º comandante.
2º Maquinista Miguel Godínez Avecilla, jefe de máquinas.
3º Maquinista Bartolomé Tudela Lorca.
3º Maquinista José Díaz Martínez.
3º Maquinista Joaquín Muiños Rico.
Aux. 2º Radio Luis Arriola Gómez.
Aux 1º Elect y Torp. Juan Antonio Llamas Martínez.
Aux 1º Elect. Antonio Sánchez Ros.
Aux 1º Elect. Pedro Vázquez Bouza.
Aux 2º Maq. Manuel Gómez Navarro.
Aux 2º Maq. Francisco Gutiérrez Delgado.
Cabo M. Diego Paredes Zapata.
Cabo M. Rafael Fernando Diez Paz.
Cabo M. Miguel Ferrer Ferrer.
Cabo M. Pedro Ruiz Mella.
Cabo Art. Pedro García. Conesa.
Cabo Art. José Martínez Perez.
Cabo Elect. Ramón Cachazas Maceiras.
Cabo Elect. Ignacio Ortega López.
Cabo Elect. Venancio Valentín Rodríguez..
Cabo Elect. Pablo López Garcia.
Cabo Radio José Sánchez Rubio.
Cabo Radio Florencio Vallejo Herrero.
Mº 1ª Francisco Caparrós Muñoz.
Mº1ª Ángel Carrasco Otón.
Mº1ª Manuel Cháscales Manzanares.
Mº1ª Pedro Samper Rosas.
Mº2ª Cristóbal Varaza Rabal, cocinero.
Mº2ª Bartolomé Hernández Jeréz.
Mº2ª Luciano Sánchez Cortés.
Mº2ª Manuel López González.
Cabo Fog. Juan Martínez López.
Fog Pre. José Martínez Díaz.
Fog Pre. Miguel García Pastor.
Fog Pre. Ginés González Sánchez



Fuente:
Blog Benito Sacaluga Martínez (CLIC AQUÍ)
Foro marinos Mercantes-Sebastián Cabot (CLIC AQUÍ)


AGRADECIMIENTOS:


En esta crónica está documentada en gran parte en diversos artículos y páginas de Internet. Algunos de ellos los pueden encontrar a continuación:

Blog “El Batiburrillo Submarino” (CLIC AQUÍ)
Blog Benito Sacaluga Martínez (CLIC AQUÍ)
Foro marinos Mercantes-Sebastián Cabot (CLIC AQUÍ)
ABC- La misteriosa desaparición del submarino republicano B-5 durante la Guerra Civil (CLIC AQUÍ)
ABC Andalucía- El triángulo de las Bermudas andaluz: misterio en el mar de Alborán (CLIC AQUÍ)
ABC- La tragedia del capitán del submarino B-5 (CLIC AQUÍ)

lunes, 16 de marzo de 2020

EL MISTERIO DEL BUNKER DE ALCALA-ZAMORA

Portada del diario ABC del 23 de febrero de 1978. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
EL MISTERIO DEL
BUNKER DE
ALCALÁ ZAMORA

Por Florentino Areneros

Durante el mes de marzo de 2020 la asociación Gefrema como en otros años ha programado diversas actividades con motivo del Día de la Mujer que se celebrará domingo el 8 de Marzo. El día 9 se celebró la III Jornada Mujer y Guerra Civil organizada por Gefrema, con una conferencia de la historiadora Almudena Rubio quien nos habló de dos extraordinarias fotógrafas que desarrollarían su actividad durante la Guerra Civil Española: Kati Horna y Margaret Michaelis. En esta conferencia Almudena Rubio nos dio a conocer alguna de las las fotografías que de ambas se conservan en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, unas fotografías inéditas que aportan una nueva dimensión a la obra de estas dos extraordinarias mujeres.

Conferencia sobre las fotógrafas Kati Horna y Margaret Michaelis en las III Jornadas Mujer y Guerra Civil organizadas por Gefrema. En la imagen vemos a la ponente Almudena Rubio (izda.) y a Eulalia Ramírez, coordinadora de estas Jornadas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Otra imagen del mismo acto. En esta ocasión podemos ver a la derecha al famoso cantante melódico griego Tikis Mikis momentos antes de comenzar su actuación con la que deleitó a los presentes tras la conferencia. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Posteriormente a esta conferencia se realizarán dos recorridos urbanos en los siguientes fines de semana de ese mes, y en exclusiva para los socios de Gefrema, que serán guiados por Eulalia Ramírez Nueda. Estas dos rutas, denominadas “LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES”, seguirán los pasos por la ciudad de algunas de las mujeres que en el primer tercio del pasado siglo y durante los años de la II República y la Guerra Civil, lucharían por reivindicar la importancia del papel de la mujer en la nueva sociedad española, algo por lo que muchas de ellas tendrían que pagar un alto precio finalizada la guerra.

Todas las rutas que organiza Gefrema tienen tras de ellas un documentado y detallado proceso de elaboración por parte de la persona que guiará esa ruta, y siempre se realizan recorridos previos preparatorios con otros miembros de la asociación, casi siempre con los componentes de la benemérita Agrupación de Comandos Modesto, para calibrar tiempos, dificultad, o introducir posibles mejoras durante el recorrido. Durante la preparación de la primera ruta de LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES, uno de los puntos de paso coincidía con el lugar donde vivió el que fuera primer presidente de la II República Española, don Niceto Alcalá Zamora, lo que nos deparó una extraordinaria sorpresa como podrán comprobar si continúan leyendo esta crónica.

Don Niceto Alcalá Zamora, primer Presidente de la II República Española. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Niceto Alcalá Zamora nació en Priego (Córdoba) en 1877. Como jurista desarrolló una brillante carrera profesional. De ideología liberal y monárquica, iniciaría una no menos brillante carrera política en el Partido Liberal, llegando a ocupar importantes cargos, entre ellos el de ministro con diferentes gobiernos. Con la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera, Alcalá Zamora se convirtió en un firme opositor de la misma, y se fue distanciando de la monarquía de Alfonso XIII que había apoyado el golpe, acercándose a las ideas republicanas. Su distanciamiento de la monarquía le convertiría en uno de los políticos que participaría en el pacto de San Sebastián de 1930, siendo nombrado Presidente del Comité Ejecutivo nacido de ese encuentro, germen de lo que meses más tarde se constituiría en el Gobierno Provisional de la República.

Tras la proclamación de la II República en abril de 1931 ocuparía el cargo de Presidente del Gobierno Provisional, y sería nombrado Presidente de la República en diciembre de 1931. Alcalá Zamora ocuparía el cargo desde esa fecha hasta mayo de 1936, cuando fue sustituido por Manuel Azaña. Durante este periodo se tendría que enfrentar a innumerables retos, problemas y vicisitudes, el relato de este periodo daría no solo para un artículo mucho más extenso, sino para muchos libros, lo que supera con mucho el objetivo de esta crónica y de este blog.

Imagen del Gobierno Provisional de la II República formado tras las elecciones del 14 de abril de 1931. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Durante los años de su mandato como Presidente de la República Española, Don Niceto Alcalá Zamora no quiso trasladar su residencia al Palacio Nacional, anteriormente Palacio Real, como correspondería a su cargo, y prefirió continuar residiendo en su anterior domicilio, desplazándose a Palacio solamente para los actos oficiales y protocolarios. Nada que ver con su sucesor, Manuel Azaña, quien si que supo disfrutar de la magnificencia del Palacio Nacional, o de otros lugares no menos lujosos como el Palacio de la Granja donde gustaba de retirarse a practicar una de sus grandes aficiones como era pasear por la montaña, o la Quinta de El Pardo, donde le sorprendería el golpe militar de julio de 1936.

Alcalá Zamora vivía en un palacete u hotelito situado en la actual calle de Martínez Campos, concretamente en el número 32, que en tiempos de la República era conocida popularmente como Paseo del Obelisco, aunque había ya cambiado su nombre oficialpor Francisco Giner, muy cerca del hotel que mando construir el pintor Joaquín Sorolla, hoy convertido en incomparable museo. Se trataba de una bella casa en la que se mezclaban diferentes estilos arquitectónicos, con una influencia muy marcada en la arquitectura tradicional andaluza, con rejas y celosías, y tejado de teja árabe, destacando un torreón central coronando el conjunto. Una arquitectura regionalista, mezclada con otros estilos, muy del gusto de la época y de la que todavía se conservan algunos extraordinarios ejemplos en Madrid. El hotelito contaba con un jardín en la parte posterior, algo bastante común en este tipo de viviendas unifamiliares del ensanche madrileño.

Imagen de la residencia de Don Niceto Alcalá Zamora en el número 32 del Paseo del Obelisco, actual General Martínez Campos. Fotografía de Alfonso cortesía de Andrés Molina González “Anmogon” publicada en el grupo de Facebook de Historias Matritenses. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Niceto Alcalá Zamora sería apartado del cargo tras una votación en las Cortes el 7 de abril de 1936, siendo sustituido por Manuel Azaña el 11 de mayo de 1936. Una realidad que no aceptaría de muy buena gana, convirtiéndose en un gran crítico del Frente Popular, llegando a cuestionar la legitimidad del nuevo gobierno.

El golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil cambiaría radicalmente su situación. El golpe le sorprendió fuera de España, y ya nunca más regresaría a España, falleciendo en 1949 en Buenos Aires. Su casa de Francisco Giner, o Paseo del Obelisco, sería asaltada durante la guerra, sustrayéndose gran parte de la documentación que Don Niceto guardaba, entre la que se incluía sus diarios, en los que se mostraba muy crítico con el Frente Popular y cuestionaba su forma de llegar al poder tras las elecciones de febrero de 1936, llegando a acusar al Frente Popular de haber cometido fraude. Pero como decíamos anteriormente, la figura de Alcalá Zamora es de tal calado que sobrepasa con creces el alcance e intención de este artículo.

Don Niceto Alcalá-Zamora y Don Manuel Azaña, los dos Presidentes de la II República. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Finalizada la guerra los “vencedores” se harían con las posesiones y bienes de los “vencidos”. Un expolio que sería moneda común con los políticos y otras personalidades que apoyaron a la II República y fueron ejecutados, condenados, o empujados al exilio finalizada la contienda, y que verían como todas sus posesiones y pertenencias pasaban a otras manos con la complicidad del nuevo régimen. Un episodio poco estudiado y poco conocido de nuestra Historia, el del expolio de los vencidos, que con toda seguridad nos depararía grandes sorpresas si se conocieran los nombres y apellidos de los que fueron agraciados a la hora de apropiarse estos bienes ajenos, así como de sus descendientes y herederos, que en la actualidad siguen disfrutando de aquellos bienes, o bien han hecho ya suculenta caja con ellos. Desde aquí animo a los jóvenes historiadores en busca de nuevos retos, a bucear en los registros de la propiedad para conocer la “trazabilidad” de los bienes robados al finalizar la guerra.

Una imagen de Don Niceto Alcala-Zamora y tras él su consuegro Gonzalo Queipo de Llano, con gorra de plato y fajín, durante una visita a San Sebastián en 1932. El hijo primogénito de Alcalá-Zamora estaba casado con una hija de Queipo de Llano. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin embargo el palacete de Alcalá Zamora permaneció en poder de la familia finalizada la contienda, y eso que Don Niceto permaneció exiliado en la Argentina hasta su fallecimiento. Seguramente el hecho de que su hijo Niceto Alcalá-Zamora y Castillo estuviera casado con Ernestina Queipo de Llano, hija del general Gonzalo Queipo de Llano, pudo ayudar a que el patrimonio permaneciera en manos de la familia.

Como curiosidad destacar que en el año 2009, durante las tareas de derribo de la casa de Alcalá Zamora en Priego, apareció oculta tras una pared una lata de película cinematográfica 35 milímetros adornada con la bandera republicana, que contenía un noticiario de Fox Movietone de 21 minutos con extraordinarias imágenes inéditas tomadas en las primeras semanas de andadura de la República en 1931, entre ellas las de algunos políticos del momento como el propio Alcalá Zamora, o de Victoria Kent, una de las protagonistas destacadas de esta ruta de “LA REVOLUCIÓN DE LAS INVISIBLES”, entre otros. Esta cinta tiene un grandísimo valor documental añadido como es el tener registrado el sonido de las imágenes con altísima calidad, algo poco habitual en aquellas fechas en las que el cine sonoro comenzaba su andadura.

Pero volvamos a la finca de General Martínez Campos número 32, sabemos que permaneció en poder de la familia gracias al testimonio de Don Antonio Casas Miranda, uno de los fundadores de la Casa de Córdoba de Madrid, institución que a partir de 1956 tendría como domicilio social el palacete de Alcalá-Zamora hasta que el edificio fue derruido. No hemos podido encontrar ningún dato sobre la utilización del edificio desde el comienzo de la guerra hasta 1956, solo podemos afirmar siguiendo el testimonio de Antonio Casas que en esa fecha, cuando se traslada allí la Casa de Córdoba, se encontraba sin ningún tipo de mobiliario.

En la imagen superior podemos ver una imagen de la calle General Martínez Campos con el palacete de Alcalá- Zamora a la derecha señalado con una flecha (Fotografía de Ragel publicada en el grupo de Facebook de Historias Matritenses).
En la imagen inferior vemos la misma fotografía coloreada que se utilizó en la portada del libro de Almudena Grandes “Las tres bodas de Manolita”. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


La Casa de Córdoba había sido creada meses antes por un grupo de ciudadanos de aquella provincia afincados en Madrid, con el objetivo de mantener su identidad y tradiciones pese a estar lejos de su tierra. Pronto su modesta sede social se les quedaría pequeña, y comenzaron la búsqueda de una nueva ubicación. Se les presentó la oportunidad de alquilar el palacete de Martínez Campos 32, un extraordinario edificio que cumplía con creces sus necesidades, y que además por su singular arquitectura de influencia andaluza, aportaba un plus de identidad difícil de encontrar en una ciudad como Madrid.

Una vez superado el problema económico gracias a las aportaciones de los socios y diferentes personalidades desde alcaldes al Gobernador Civil, la Diputación Provincial, o miembros del régimen como José Solis Ruiz. Pero se presentaba otro importante inconveniente, según el relato de Antonio Casas Miranda “La familia Alcalá-Zamora no se decidía a alquilarla, habían sufrido mucho. La casa había estado requisada por el ejército, se la habían devuelto tarde y en mal estado. Prácticamente no querían ni hablar de la casa”. Uno de los socios de la casa, Don Bernabé Pérez, Magistrado del Supremo, se desplazó hasta la finca familiar de “La Gineta” en Priego, donde se entrevistó con la hija de Don Niceto, Isabel Alcalá-Zamora, consiguiendo finalmente que les alquilaran el edificio por 17.000 pesetas de la época.

Del palacete solo hemos conseguido imágenes del exterior, pero gracias a la detallada descripción que del interior nos hace Antonio Casas Miranda nos podemos hacer una idea de la belleza y de los cuidados detalles decorativos que se podían encontrar en sus estancias. Leyendo la descripción, no cabe la menor duda de que Niceto Alcalá-Zamora puso un gran interés e ilusión a la hora de construir su vivienda. A continuación reproducimos algunos párrafos del relato de Antonio Casas Miranda, que ustedes pueden leer completo: ir al texto completo (clic aquí).

«La puerta de entrada estaba centrada en el edificio y era de cerrajería artística. El portal, con escalinata central de mármol, conducía a un amplio hall. Previamente, a dicha escalinata, había dos puertas, una a cada lado, que conducían a las cocina y a la vivienda de la servidumbre, situadas en el semisótano. De la escalinata para arriba, a la izquierda, una ventana con reja de hierro artística. Que comunicaba con uno de los salones de la planta baja, a la derecha, en azulejos, la Virgen de la Candelaria patronímico de la dueña de la casa Dna. Purificación Castillo, esposa de D. Niceto.

Doña Purificación Castillo, esposa de Niceto Alcalá-Zamora, ambos dirigirían la construcción del palacete en 1910. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Del centro del amplio hall, arrancaba una preciosa escalera de mármol, que se inclinaba a la derecha, para comunicarse con la planta alta. La escalera era protegida por una balaustrada de madera noble tallada. El techo estaba formado por una amplia y preciosísima vidriera de colores que aportaba luz natural al hall o patio. A la izquierda se encontraba un gran salón que era el comedor de la casa. Zócalo de azulejos arábigo-andaluces a la derecha; en el centro, una monumental chimenea de azulejos y cerámica, donde se mezclaban los grises azulados con el amarillo y el verde. En la parte anterior de la campana de la chimenea, dos escudos enlazados con las iniciales del matrimonio AZ, Alcalá-Zamora y CP, Purificación Castillo.

En el otro ángulo izquierdo del patio, el ascensor, que comunicaba con las tres plantas y otra puerta que daba acceso a otro gran salón, con una hermosísima consola de mármol verde y gran espejo con mármol del mismo material. A la derecha del salón una rotonda acristalada que daba al jardín. Este vestíbulo de mármol blanco y azulejos arábigo-andaluces, rematado con un friso de escayola con inscripción árabe que traducido al español decía: “Dios proteja esta casa”. En un rincón de la derecha, una chimenea de mármol blanco labrado y, a los dos, grandes puertas de corredera, en madera noble con dibujo árabe; el techo, también de madera, con el mismo dibujo.

Una imagen de Niceto Alcalá-Zamora sentado en un banco de obra. La tipología anzaluza de los azulejos nos hace pensar que se tratara del jardín del palacete. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La puerta izquierda comunicaba con el salón de la consola verde, ya descrito y, a la derecha, con otro gran salón de bellísima chimenea dorada de estilo barroco, que había sido hornacina de la capilla privada de D, Niceto en su fina de “La Gineta”, de Priego de Córdoba, su pueblo natal. A la izquierda de la chimenea, se extiende el salón, formando como una salita, a diferente nivel y acceso mediante dos amplios escalones de madera con grandes ventanales al jardín.


Otra vista de la residencia de Don Niceto Alcalá Zamora. Fotografía de Alfonso cortesía de Andrés Molina González “Anmogon” publicada en el grupo de Facebook de Historias Matritenses. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A la derecha del patio, al otro lado de la escalera, una habitación con balcón; a la entrada de la escalera, otro gran salón con balcones a la calle y otra habitación pequeña con balcón, también a la calle.

Al subir a la planta alta, un corredor circulaba todo el patio con un pasillo protegido por una balaustrada de madera noble tallada continuación de la de la escalera. En la derecha del hall (parte alta), una habitación de mármol blanco y zócalo del mismo material en rojo. Este era el despacho privado de D. Niceto…

Fotografía de Don Niceto Alcalá-Zamora, muy probablemente se trate de la biblioteca o de su despacho en el palacete. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

…A la izquierda del despacho una gran habitación comunicaba con una terraza que daba al jardín. Esta la utilizábamos como Sala de Juntas. A la derecha, otra gran sala con balcones a la calle; comunicaba a la derecha, con un gran salón con tres balcones corridos, con vistas a la calle…. ».


Esta es solo parte de la detallada descripción que Don Antonio Casas Miranda realiza en su relato del interior del palacete, y que se puede leer y descargar completo pinchando sobre este texto . Gracias a este texto nos podemos hacer una idea muy aproximada de la extraordinaria belleza y singularidad del edificio, la cuidada estética interior refleja el interés y pasión que pusieron los propietarios en la creación de un espacio que habría de ser único para ellos. Leyendo el relato se entiende que Don Niceto prefiriera permanecer en la comodidad e intimidad de un hogar hecho a su medida, que el tener que residir en un lugar frío e impersonal como el Palacio Real, entonces Palacio Nacional.

A partir de 1956 la Casa de Córdoba viviría sus años de mayor esplendor y gloria en el palacete que mandara construir el que fuera Presidente de la II República Don Niceto Alcalá Zamora. Las actividades, reuniones y fiestas se sucedían aquel marco incomparable, un lugar único que se había convertido por derecho propio en un auténtico rincón de Andalucía en el centro de Madrid, a lo que contribuía de manera notable aquel palacete de aromas cordobeses que con tanto mimo y cariño construyeron sus propietarios.



Este romance entre la Casa de Córdoba y el palacete de Alcalá-Zamora finalizaría en 1978, cuando se decide demoler el edifico para levantar en la finca un moderno bloque de viviendas. A día de hoy nos resulta incomprensible que un edificio de estas características arquitectónicas y artísticas, y tan ligado a la Historia de España, pueda acabar convertido en pasto de la piqueta, y ser destruido en aras de un suculento beneficio económico. Y resulta más increíble que administraciones como el Ayuntamiento de Madrid u otras que pudieran tener relación con la conservación del patrimonio español, permitieran esta aberración. Lamentablemente desde la finalización de la Guerra Civil hasta nuestros días, con especial relevancia durante el periodo del franquismo donde algunos gozaban de total inmunidad, los madrileños hemos visto desaparecer notables edificios de un extraordinario valor artístico, urbanístico, y patrimonial en aras de la especulación, la lista sería interminable, incluidos no solo palacetes y edificios representativos, también muchos edificios propiedad de la Iglesia. Tal vez muchos de los que presumen de patriotismo algún día se den cuenta que el patrimonio también es patria, aunque lo más seguro es que ya lo sepan, pero en realidad su patria no esté aquí, sino en algún banco de Suiza, por muchas banderitas que lleven en las pulseras, los retrovisores, o el collar del perro.

De aquella decisión que condenó a aquel maravilloso palacete a su destrucción, también tenemos el indignado testimonio de Don Antonio Casas Miranda, quien en el relato anteriormente citado afirmaba: «Aquí manifiesto mi tristeza, por las personas que, años más tarde, pudiéndolo evitar, consintieron la inexorable demolición de este bello edificio; por los familiares de Alcalá-Zamora, que lo vendieron consintiendo su derribo; por los miembros de la Junta Directiva de la Casa de Córdoba, que no hizo todo lo posible por adquirirlo; y por las autoridades de Córdoba que no nos prestaron su ayuda para la adquisición. Que cada uno acepte su cuota de responsabilidad y cargo de conciencia.

Poco tiempo después de este hecho, se conseguía una orden de protección del edificio».


Como podemos comprobar por el testimonio de Antonio Casas Miranda, nuevamente el interés económico de unos pocos, pesó más que el interés patrimonial de todos, y nuevamente también triunfó la política de hechos consumados, un clásico en el urbanismo madrileño, y se procedió al derribo del edificio antes de que se decidiese sobre su protección, supongo que con total impunidad para los que perpetraron y consintieron el derribo.

Pero la demolición del palacete deparó una inesperada sorpresa. Bajo el edificio se encontró un extraordinario refugio antiaéreo, una sólida construcción de hormigón escondida bajo el suelo del jardín. La prensa se hizo eco de este singular descubrimiento, y el jueves 23 de febrero de 1978 la noticia ocupaba a toda plana, la portada del diario ABC. En la portada se podía leer:

Portada del diario ABC del 23 de febrero de 1978 donde podemos observar el detalle de la galería central del bunker, y una de las entradas desde el jardín. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

EL «BUNKER» DE ALCALÁ ZAMORA
En las obras de demolición de la finca número 32 de la madrileña calle del General Martínez Campos, donde tuvo su domicilio Don Niceto Alcalá Zamora, presidente de la II República, ha sido descubierto un refugio subterraneo, construido en hormigón, en forma de Z. Tiene unos doce metros de largo, dos y medio de alto y unas paredes de casi dos metros de espesor. Estaba protegido con chapas metálicas y disponía de respiraderos, luz eléctrica y servicios. Tenía capacidad para 24 personas que podían sentarse en bancos de hormigón.


En las páginas interiores encontrábamos una pequeña reseña con unos pocos detalles más que pueden leer en la siguiente imagen:

Texto publicado en el diario ABC el 23 de febrero de 1978, donde se hacen eco de la noticia del descubrimiento. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Por las fotografías y datos que encontramos en ABC suponemos que se trataba de un refugio subterráneo en galería, con bancos corridos de obra a todo el largo y a ambos lados de la galería, en los que se aprecia una especie de respaldo sobre la pares que podrían ser las chapas metálicas que se citan en la noticia. Tendría el techo formando una especie de falsa bóveda de forma trapezoidal, en vez de la habitual bóveda de cañón que podemos encontrar en la mayoría de los refugios.

Seguramente tuviera dos entradas perpendiculares a esta galería central, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda de la misma, de ahí la forma de “Z” que se menciona en la noticia. No se menciona sin embargo la profundidad a la que se encontraba el refugio, ni si se accedía por unas escaleras, como seguramente ocurriría. La presencia de respiraderos, y el gran grosor de las paredes, cercano a los dos metros, nos inclina a pensar que el refugio se encontrara a una profundidad de cómo mínimo unos tres metros.

La finca de la calle General Martínez Campos en la actualidad, se conserva el paso de carruajes a la derecha de la parcela, y al fondo se distingue un jardín. ¿Podría seguir allí el bunker?. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Otra incógnita es la fecha de construcción. Dado que al comenzar la guerra Alcalá-Zamora ya no ocupaba ningún cargo, y tampoco residía en este domicilio durante la contienda, ya que como hemos mencionado anteriormente el golpe militar de julio de 1936 le sorprendería fuera de España, y nunca más regresaría a nuestro país, todo apuntaría a que el refugio se construyera en el periodo durante el que ocupó la Presidencia de la República, un periodo en el que como señalábamos al principio del artículo, siguió residiendo en este domicilio. De ser así se habría construido para garantizar la seguridad del presidente, pero llama la atención las dimensiones y tipología de la construcción, tal vez algo desproporcionado para los peligros que podían acecharle. Entre las amenazas que se podían esperar no creo que se contemplara un bombardeo aéreo con bombas de gran capacidad destructiva. Aunque no descartamos ninguna hipótesis.

Otra hipótesis sería su construcción durante la contienda, algo más acorde con la sólida tipología del refugio. Es muy probable que la casa fuera ocupada durante la guerra, pero no sabemos por quién, si se trataba de un personaje concreto, o bien que se convirtiera en sede de algún organismo, o bien cuartel general, o puesto de mando de alguna unidad militar, o sede de alguna organización política.

El misterio sobre el Bunker de Alcalá-Zamora está ahí para quien quiera profundizar más, las incógnitas son muchas. ¿Cuándo se construyó el refugio y para qué o quién?, tal vez en algún archivo se conserve documentación sobre su construcción. ¿Se conserva todavía ese refugio?, es bastante improbable, ya que la nueva finca ocupa la práctica totalidad de la parcela que ocupaba el palacete de Alcalá-Zamora, y además tiene un garaje bajo la superficie, aunque bien es cierto que en su lateral derecho se conserva el espacio de la entrada de carruajes, y tras el nuevo edificio queda algo de jardín. Lo mismo algún entusiasta lector de Sol y Moscas nos pueda aportar algún dato más, o quizás alguien se quiera acercar a preguntar al portero de la finca si sabe algo. Toda información será bien recibida para tratar de aclarar este interesante misterio.

Imagen del convento de las Damas Apostólicas del Paseo de la Habana de Madrid. Pese a gozar de protección, parte del mismo fue derribado antes de que se paralizaran los trabajos de demolición. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tal vez alguno de nuestros lectores piense que estas cosas pasaban hace 40 años, y que ahora todo esto está ya superado. Sin embargo no hay que irse muy lejos para recordar el derribo de un histórico cuartel en Campamento, o más cercano en el tiempo el intento de derribo de un convento en el Paseo de la Habana, paralizado cuando ya se había tirado gran parte del edificio gracias a la acción de los vecinos y asociaciones de defensa del patrimonio, o el desaparecido Taller de Precisión de Artillería de Raimundo Fernández Villaverde, que albergaba también un refugio antiaéreo. Hechos que justifican y dan sentido a la existencia de asociaciones como GEFREMA, que desde su fundación tiene como uno de sus principales objetivos conservar y dar a conocer el extraordinario patrimonio arqueológico relacionado con la Guerra Civil que todavía se conserva en la Comunidad de Madrid. Afortunadamente poco a poco las diferentes administraciones, y cada vez muchas más personas, van tomando conciencia del gran valor que todo ello tiene, y de la importancia de legarlo a las generaciones futuras.



Florentino Areneros.
LAS FOTOS DE
LOS LECTORES



Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, una vez publicados los artículos en el blog nuestros lectores los enriquecen, bien sea con sus testimonios o con aportaciones documentales.

Hace unos días recibimos un comentario de Antonio J. en el que nos comentaba sus vivencias en el edificio de la Casa de Córdoba, que antes de la guerra fuera residencia del primer presidente de la República, el cordobés Don Niceto Alcalá Zamora. Un testimonio de gran valor ya que su padre fue el conserje de la institución desde finales de los años 60 hasta su cierre, y Antonio vivió todos esos años en aquel edificio que conocía perfectamente, y en el que nos da algunas pistas de lo que pudieron ser los respiradores del búnker. También nos ha enviado cuatro interesantes fotografías en las que podemos apreciar detalles del edificio, tristemente desaparecido, que se comentan en el artículo.

Comenzamos reproduciendo el comentario que nos envió Antonio, por el que podemos deducir que la confirmación existencia del bunker subterráneo no se conoció hasta la triste demolición del edificio. Al final del mismo encontrarán las fotografías.

«Buenos días Sr. Areneros, lo primero felicitarle por el espléndido artículo. He llegado a el por casualidad y me dejo impactado. Yo viví junto con mis padres y hermanos en los bajos de esa casa desde finales de los 60 hasta su cierre como Casa de Córdoba. Mi padre era el conserje. En lo referente a este articulo y sobre el bunker que se descubrió en su demolición, lo que yo puedo aportar (con mis recuerdos de niño) es que todas las habitaciones y estancias de la planta alta estaban comunicadas entre sí con puertas, de tal manera que sin salir al pasillo circular que daba al hall principal, se podía llegar hasta el ascensor y escalera de servicio que estaba junto a él. Este ascensor yo no lo conocí en funcionamiento y la escalera moría en la planta del sótano, junto al salón que servía de teatro. En el patio de la casa, en el que nos pasábamos muchas horas jugando, existían unas planchas metálicas junto a una pista alicatada de losetas de barro, el resto del patio era tierra. De igual manera, había unos tubos de uralita que salían en una esquina del patio de más de dos metros de altura, y con los que nos entreteníamos tirando piedrecitas, incluso en alguna ocasión se nos coló alguna pelota de tenis, y ya la dábamos por perdida, porque no le veíamos el fondo. Queremos interpretar que eran respiradores del bunker.

También cuando nos enteramos en su día del descubrimiento del bunker, mi padre nos comentó que todos los electricistas que iban la casa a solucionar problemas eléctricos, se volvían locos porque había cables que no sabían de dónde venían, y evidentemente provenían de la instalación eléctrica de este bunker.

Yo no puedo decirle cuando se hicieron estas instalaciones, o el absurdo de que todas las habitaciones de la planta alta comunicaran entre si, no lo sé.

Le quería pedir un favor, no sé cómo consiguió esas memorias de D Antonio Casas, nos gustaría mucho que me dijera si contacto con algún familiar o quien se las proporciono, conocíamos a D. Antonio y también a algunos de sus hijos, pero les perdimos la pista hace muchísimos años. Conservamos algunas fotos de esos años y nos gustaría poder hacérselas llegar.

Muchísimas gracias, y me tiene enganchado definitivamente en su blog, un cordial saludo.»


Imagen de la fachada del edifico, seguramente tomada a finales de los años 60´s (Fotografía Antonio J.). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Don José, conserje de la Casa de Cordoba en la última etapa de la misma fotografiado en el interior de la misma, donde podemos apreciar la rica ornamentación de azulejos y el artístico suelo. (Fotografía Antonio J.). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Dos niños juegan en el jardín de la Casa de Córdoba, debajo de ellos se encontraba el búnker.(Fotografía Antonio J.).(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)



Otra fotografía de Don José fotografiado en la extraordinaria escalina principal del edificio en las navidades de 1971.(Fotografía Antonio J.).(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

También recibimos otro interesante comentario de sdotor quien conoció también en su juventud el edificio:

«Interesantísimo artículo. Permítame una aportación: durante varios años, al menos desde 1970 hasta 1975, los bajos y el jardín de la Casa de Córdoba fueron usados (no «los domingos por la tarde» como apunta un comentario refiriéndose a los bailes, sino los días de diario) como comedor para los alumnos del Colegio Británico que se encontraba enfrente (donde hoy está la sede del British Council en España). Los «old pupils» del Británico lo recordamos bien (la comida, no tan bien). Contábamos muchas historias acerca de cuartos secretos que encontrábamos fisgando en el largo rato que pasaba después de la comida hasta que empezaban las clases de la tarde; quizá alguno de nosotros encontró el búnker...»

Finalmente (por ahora) hay un hilo en Twitter con más fotografías e información sobre el edificio, pueden encontrar ese hilo haciendo clic aquí.