jueves, 28 de marzo de 2019

28 DE MARZO 1939

28 DE MARZO DE 1939
“YA HEMOS PASAO”
80 ANIVERSARIO

Una unidad de soldados africanos desfila por la madrileña Glorieta de Bilbao el 28 de marzo de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada).

28 DE MARZO

Madrid, martes 28 de Marzo de 1939, alrededor de la una de la tarde, en las inmediaciones de las ruinas de lo que fue el Hospital Clínico. Cumpliendo ordenes del Coronel Casado, el Coronel Adolfo Prada Vaquero, chaquetón de cuero, anteojos redondos, y gorra militar, se dispone a realizar la simbólica entrega de la ciudad. Le acompañan su jefe de Estado Mayor García Viñals, el mayor Francisco Urzaíz y el teniente coronel médico Manuel Medina Garijo.

Al llegar son recibidos por el Coronel Losas, jefe de la 16 División Nacional, la cual se encontraba desplegada en el sector de la Casa de Campo y Universitaria. Se ha desplazado desde Móstoles para este encuentro histórico, viste chilaba moruna y gorra de plato.

Las dos comitivas se intercambian saludos con frialdad y comienzan un breve diálogo. Finalizado este, se vuelven a saludar militarmente, momento que recogen las cámaras, y en ese instante un soldado dirigiéndose hacia Prada realiza el saludo fascista y seguramente grita algo, Prada le observa con una mezcla de desprecio e indiferencia, por su parte Losas le lanza una mirada de desaprobación, por la inoportunidad de su acción en ese preciso momento. Tanto Losas como Prada eran militares profesionales al comienzo de la guerra. (ver secuencia a continuación). Posteriormente los mandos serían llevados hasta el Hogar del Soldado que los nacionales tenían instalado en la cercana Escuela de Arquitectura, pero ya como prisioneros.

Secuencia de la entrega de la ciudad por parte del coronel republicano Adolfo Prada al coronel franquista Eduardo Losas en las ruinas del Asilo de Santa Cristina el 28 de marzo de 1936.

Tras un asedio de 28 meses de guerra las tropas de Franco iban a entrar por fin en la capital de España, lo que no habían conseguido por las armas, se lograría por una orden del Coronel Casado, que en los primeros días de ese mes de marzo había encabezado un golpe contra el Gobierno de Negrín, haciéndose con el poder en lo que quedaba de zona Republicana. Casado, según su propio testimonio, abandonaría Madrid tras realizar la entrega en un avión que despegaría de Algete rumbo a Valencia.

Para muchos la entrega de la ciudad supone el fin de sus sufrimientos y penalidades, o por lo menos eso piensan en esos momentos. Sin embargo para muchos otros comenzaban las penalidades y sufrimientos, que les llevarían a la cárcel, y a muchos de ellos les supondría la muerte.

Tras la entrega de la ciudad, numerosos ciudadanos salen a las calles a celebrarlo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tras la entrega oficial de la ciudad, las tropas que rodeaban la ciudad se preparan para realizar su triunfal entrada. Mientras tanto en la ciudad los acontecimientos se precipitan, desde primeras horas de la mañana miembros de la falange y de la quinta columna que han permanecido en la clandestinidad se lanzan a la calle, y van ocupando o haciéndose cargo de un buen número de edificios que albergaban diferentes organismos e instituciones, así como las principales arterias de la capital. No queda ni rastro del ejército o las fuerzas del orden republicanas. Comienzan a aparecer banderas de los nacionales y colgaduras en balcones y ventanas. Grandes grupos de personas se encaminan hacia las lineas nacionales para recibir a los soldados que se encaminan hacia Madrid. En el vídeo que mostramos a continuación se observa como estos grupos avanzan hacia la Universitaria y Casa de Campo.

Documental “la Liberación de Madrid” con excepcionales imágenes de lo ocurrido en aquellos momentos en distintos puntos de Madrid. Recomendamos a nuestros lectores su visualización en Youtube a pantalla completa.

Por otro lado, son muchos los residentes en la ciudad que comienzan una desesperada huida hacia los puertos del Mediterráneo, la única vía de escape para todos los que temen caer en manos de los vencedores conocedores de lo que les espera si permanecen en Madrid. Se inicia un desesperado éxodo con la esperanza de poder embarcar en alguno de los barcos que los rumores dicen que están esperando en Valencia, Alicante y Cartagena. Muchos, la gran mayoría, no lograran su objetivo.

YA HEMOS PASAO

—Ya están aquí —dijo mi madre.
La mano que tantas veces, durante toda mi pequeña vida, me había sacado del sueño con dulzura, como amortiguando la vida en la realidad, me sacudía ahora con prisa, como, en medio de la noche, cuando empezaba un bombardeo, o un cañoneo. La realidad era urgente. Desde la calle empezaba a llegar la algarabía; la de los moros —«al arabía»—, que bajaban en camiones desde los altos de la Casa de Campo, desde el cerro Garabitas, desde la montaña del Príncipe Pío. Gritos, trompetas, himnos, altavoces. El clamor del enemigo. Era el 28 de marzo de 1939: Madrid había caído. Ya habían pasado.


Texto extraído de “Arde Madrid”. Eduardo Haro Tecglen.



El 28 de Marzo de 1936 las primeras tropas que iban a entrar en Madrid eran las que permanecían en la Ciudad Universitaria y Casa de Campo. Era un honor que se les tenía reservado, los primeros hombres entrarían por la calle de la Princesa, que se denominó Blasco Ibáñez durante la República y la Guerra. Así lo narra José María de Yturriaga, teniente de ingenieros del Regimiento Valladolid nº. 7, que sería filmado en ese momento y cuya imagen se ha convertido en todo un símbolo de aquel momento:


“Primero tuvimos que volar un muro construido por el ejército republicano que nos impedía el paso a la altura de la perfumería Gal y luego entramos. Nos tumbamos en el suelo para evitar que los cascotes nos cayeran en la cabeza. Luego, a pie, marchamos por la calle de la Princesa y en Leganitos y un poco después, ya en la Gran Vía, fuimos retratados y filmados” (publicado en El País 28-3-2009).

Un grupo de soldados franquistas en una calle madrileña. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La entrada de las tropas comenzó en las primeras horas de la tarde. Por el oeste entrarían las fuerzas de la 16 División del coronel Losas. Las de la 20 División al mando del coronel caso lo harían por el sur, cruzando el Manzanares y dirigiéndose hacia la glorieta de Atocha, por el este avanzarían los efectivo de la 18 División al mando de Ríos Capapé, que desde Ventas se dirigen hacia la glorieta de Manuel Becerra.

Una columna de prisioneros republicanos que son conducidos a los puntos de concentración. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En el Ayuntamiento se encuentra el concejal y anarquista Melchor Rodríguez, conocido como el Ángel Rojo tras su oposición a las sacas de Noviembre del 36 que salvarían a muchos reos, que requiere de los funcionarios municipales que sigan en sus puestos para garantizar el funcionamiento del Ayuntamiento. Al día siguiente Alberto Alcocer, nombrado alcalde por Franco en noviembre de 36, tomaría por fin posesión de su puesto. Las cárceles y embajadas comenzaban a vaciarse, y los que habían estado presos o refugiados se echaban a las calles junto con la multitud que empezaba a concentrarse en las principales arterias y plazas de la ciudad. Las cárceles no permanecerían por mucho tiempo vacías, en poco tiempo comenzarían a llenarse con centenares de republicanos detenidos por toda la ciudad. Sin embargo en las embajadas y sedes diplomáticas no se pudo refugiar nadie, el derecho de asilo se había terminado. Otros muchos republicanos optaron por huir por todos los medios disponibles de la ciudad, algunos incluso abriéndose paso a tiros. La gran mayoría tomaría el camino de los puertos de Levante, Valencia, Alicante y Cartagena, donde confiaban en encontrar los buques que les salvarían. Solo unos pocos lograrían ese objetivo.

Fragmente de la película Canciones para después de una Guerra, que refleja los momentos en los que las tropas franquistas entran en Madrid. Todo ello al ritmo del cuplé “Ya hemos pasao” interpretado por Celia Gámez

A las cuatro de la tarde el coronel Losas, desde los micrófonos de Unión Radio se dirige a la población: “Quiero gritar con todos los españoles que me escucháis, españoles de nuestra península y españoles del mundo entero, para que se enteren todos, que en la capital de España ondea ya nuestra bandera y que con el mayor entusiasmo todos gritemos: ¡Viva España! ¡Viva el generalísimo! !Arriba España!”. Tras el tomaría la palabra Ríos Capapé: “Madrid está siendo ocupada en estos momentos. Madrid es del general Franco”, y posteriormente José María Pemán: “Españoles que me escucháis en todos los rincones de España. No sabéis el espectáculo que estamos viendo en Madrid. Nos recibe la población con una emoción rayana en el delirio. Se levantan bosques de manos en alto y se mezclan en las calles los trajes y los uniformes y las blusas azules de los obreros, que es como un mar pacífico que vuelve a la calma. Y en los balcones, las manos temblorosas de las mujeres improvisan, de dos banderas republicanas, una bandera nacional. Españoles todos: Hoy ha entrado en Madrid, por encima de todo, el Caudillo, el Caudillo Franco, el Caudillo del corazón grande, de la justicia, de la misericordia”.

Ya habían “pasao”. No había llegado la paz, había llegado la victoria. Ocurrió tal día como hoy de hace 80 años.

Florentino Areneros.
Madrid 28 de marzo de 2019


AVISO

Recordamos a todos nuestros lectores que el próximo 1 de abril la asociación Gefrema presentará un número especial de su revista Frente de Madrid dedicado al 80 aniversario del final de la guerra, en el que colaboran once de los más prestigiosos historiadores que han tratado este periodo de nuestra historia.

HAGA CLIC SOBRE EL CARTEL PARA VERLO AMPLIADO



PUEDEN ENCONTRAR INFORMACIÓN DETALLADA DE ESTA PRESENTACIÓN HACIENDO CLIC AQUÍ.




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miércoles, 20 de marzo de 2019

FRENTE DE MADRID Nº35

PRESENTACION REVISTA
FRENTE DE MADRID
ESPECIAL 80 ANIVERSARIO


El próximo 1 de abril de 2019 a las 19 horas se presentará el nuevo número de Frente de Madrid, la revista de Gefrema. En el acto intervendrán los historiadores Arturo García Álvarez-Coque, quien nos presentará su libro de reciente aparición “La fractura del Ejército ante el 18 de julio”, y Ángel Bahamonde Magro, que impartirá una conferencia extraordinaria, de título “Así terminó la Guerra Civil”.


La revista que se presenta es una edición especial de 80 páginas centrada en el 80 aniversario de la finalización de la Guerra Civil, un número extraordinario en el que contamos con la colaboración de 11 prestigiosos historiadores especializados en la materia, que nos ofrecen su particular visión sobre diferentes aspectos de la contienda, sus causas, desenlace y consecuencias.


Además de estas once interesantísimas entrevistas, la revista cuenta con sus secciones habituales: Opinión, Actividades Gefrema, Versos en las trincheras… así como de otros artículos escritos por destacados historiadores e investigadores.

A continuación nuestros lectores pueden encontrar un resumen gráfico de los principales contenidos de este número extraordinario de Frente de Madrid.

ESPECIAL 80 ANIVERSARIO
HABLAN LOS HISTORIADORES

ÁNGEL VIÑAS


MATILDE EIROA


FERNANDO DEL REY REGUILLO


PAUL PRESTON


JULIAN VADILLO MUÑOZ


FRANCISCO SÁNCHEZ PÉREZ


FERNANDO HERNÁNDEZ SÁNCHEZ


ROBERTO VILLA GARCÍA


MIRTA NÚÑEZ DÍAZ-BALART


JAVIER CERVERA GIL


ÁNGEL BAHAMONDE MAGRO


LA ÚLTIMA BATALLA
Por Pedro Corral

TESTIMONIO
MIS PADRES
Por Manuel Moreno

LOS MILITARES PROFESIONALES
AL FINAL DE LA GUERRA
Por Arturo García Álvarez-Coque

EL OTRO PUENTE AÉREO
Por Juan Manuel Riesgo

RELATO
LA GUERRA NO HA TERMINADO
Por Enrique Martínez Gorroño

VERSOS EN LAS TRINCHERAS
Por Jacinto Arévalo

GEFREMERO VIAJERO
BATERÍAS DE CARTAGENA
Por José Antonio Zarza

PUBLICACIONES GEFREMA



Estamos seguros que los lectores de la revista disfrutarán con la lectura de este número extraordinario, tanto como disfrutarán las personas que asistan a la presentación escuchando a los dos ponentes que tenemos el privilegio de contar con su presencia en este acto.

Florentino Areneros.

viernes, 22 de febrero de 2019

ANTONIO MACHADO


El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el Presidente de la Generalitat Joaquim Torra fotografiados el pasado mes de julio en el Palacio de la Moncloa junto a la fuente – conocida como la Fuente del Amor - donde se reunían Antonio Machado y su amada Guiomar. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

ANTONIO MACHADO
80 ANIVERSARIO

Por Florentino Areneros

Se cumplen ochenta años de la muerte del poeta Antonio Machado en Colliure, Francia, tras verse obligado a abandonar España ante el avance de las tropas franquistas en el epílogo de la trágica Guerra Civil que el golpe militar de julio de 1936 había provocado.

El pasado 8 de julio se reunían en el Palacio de la Moncloa de Madrid, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el de la Generalitat Joaquim Torra. Aparte de todo lo tratado en la reunión, tuvo mucha repercusión en la prensa la visita que ambos mandatarios realizaron a una de las fuentes de los jardines del Palacio de la Moncloa, tras manifestar el Presidente de la Generalitat su deseo de conocer el lugar. Se trata de una modesta y pequeña fuente que según diversos autores, entre ellos hay que destacar al hispanista Ian Gibson, se trataría del lugar donde se reunirían en secreto el poeta Antonio Machado y la mujer a la que este daría a conocer como Guiomar en sus poemas. Seguramente ninguno de los dos sepa, pese a su interés por la memoria histórica, que ese lugar fue primera línea de Frente de Batalla en la Guerra Civil Española durante cerca de dos años y medio.

La “Fuente del Amor” sería utilizada como lavadero por los soldados franquistas durante la guerra. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Antonio Machado no solo se convertiría en protagonista de la actualidad política nacional por este singular interés del Presidente de la Generalitat, también a lo largo del mes de julio aparecieron diferentes artículos en diferentes medios de prensa como El País (“Qué tiene Machado que todo el mundo lo quiere”), o el diario digital Público (“Cuando la derecha utiliza a intelectuales de izquierdas para reforzar su discurso”), o el también digital Cuarto Poder (“De pablo Casado a Iglesias: por qué Machado es el poeta más citado por los políticos”), entre otros. En estos artículos se destacaba la utilización de citas y frases del poeta sevillano por parte de diferentes políticos que abarcarían la práctica totalidad del espectro político español, desde el flamante nuevo presidente del PP Pablo Casado, hasta el líder de Podemos Pablo Iglesias. El hecho de que nuestros líderes políticos conozcan y citen a nuestros clásicos universales debería congratularnos, pero mucho me temo que en la mayoría de los casos se trate de frases “precocinadas” por los asesores, que las eligen y las sirven frías como una venganza, para que los políticos las despachen a discreción en sus intervenciones. Aunque tal vez estemos equivocados, y estas frases y citas sean de cosecha propia.

El poeta Antonio Machado fotografiado por Alfonso. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Hoy redoblan los tambores electorales y también se acerca la fecha del aniversario de la muerte del poeta, y nuevamente los políticos se lanzan a la carga haciendo propias citas de Machado. La repentina fiebre machadiana es de tal intensidad, y utilizando el palabro de moda, tan “transversal”, que hasta incluso en Vox ni más ni menos, se hacen eco de sus palabras . Cómo será la cosa, que hasta algún bloguero indocumentado que se hace pasar por algo parecido a un historiador, se permite el lujo de escribir una crónica sobre el poeta. No sé a dónde vamos a llegar. Ay… si Don Antonio levantara la cabeza.

Pero volvamos al poeta que es lo que realmente importa. Gracias a mi amigo de Gefrema Fernando Cardenal Alcántara, supe de la relación de Guiomar con el barrio de Argüelles, donde ella residía. Sin duda este fue el motivo de que sus encuentros secretos con Machado tuvieran lugar en los jardines del Palacio de la Moncloa, relativamente cercano dando un paseo desde su domicilio, o bien tomando el tranvía que pasaba cercano a aquel lugar. La madre de Fernando Cardenal alquiló un amplio piso en el “principal” de la finca que hace esquina entre las calle de Marqués de Urquijo y Rosales, hoy número 47, en la época el 41, donde establecería la residencia familiar y una academia para señoritas. El edificio había sido construido por el general Valeriano Weyler, que habitó el piso hasta su fallecimiento. En el ático de la finca vivían también en el momento de iniciarse la Guerra Civil Rafael Alberti y su esposa María Teresa León.

Fotografía aérea del Paseo de Rosales una vez finalizada la guerra. En un hotelito de esta calle vivía Pilar Valderrama. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

El piso que había alquilado la madre de Fernando en el año 1932, había estado alquilado anteriormente por Guiomar, donde residía junto a su marido e hijos, hasta que se trasladaron a un chalé cercano en el número 44 del Paseo de Rosales, actual número 58. Todos estos detalles me los ha contado Fernando, quien vivía allí al comienzo de la guerra y conoció a gran parte de los protagonistas, los interesados en conocer más detalles de sus interesantes vivencias, los pueden encontrar en los números 14 y 30 de la revista Frente de Madrid.

Para cerrar más el círculo decir que el padre de Fernando, el filósofo Manuel Cardenal Iracheta, era a su vez un gran amigo de Antonio Machado, con el que había compartido años de enseñanza en Segovia, el sevillano como catedrático de francés, y el filósofo, con lo suyo, de filosofía. En su estancia en Segovia ambos desarrollarían una intensa amistad, llegando incluso a vivir juntos. En 1934 Cardenal Iracheta será nombrado director del nuevo Instituto Cervantes de Madrid, en el que Machado vendrá a dar clases también como catedrático de francés a partir de 1935. En el Instituto se pretendía dar continuidad a los métodos pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza, de la que tanto Cardenal como Machado habían sido alumnos.

Y por si todas estas casualidades, o no, todavía no fueran suficientes, decir que el padre de Manuel, el filósofo, y abuelo de Fernando, era don Manuel Cardenal Dominicis, general del Ejército Español, quien sería ayudante y consejero del general Miaja durante la guerra.

Todo esto me lo ha contado mi amigo Fernando Cardenal, un joven de taitantos años, que afortunadamente goza de una excelente salud y una prodigiosa memoria, que le permite estar contando increíbles vivencias durante horas. Lo dejo caer por si algún periodista o informador se quiere apuntar el tanto de una sensacional exclusiva histórica.

Fernado Cardenal, testigo de excepción de nuestra historia, en una foto de 1936 y otra actual. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

El verdadero nombre de Guiomar era Pilar de Valderrama Alday Martínez y de la Pedrera, era hija de Francisco de Valderrama Martínez, natural de Santurce, y Ernestina Alday de la Pedrera, de Santander. Su padre fue un prestigioso abogado, que desempeñó diferentes cargos políticos, siendo diputado y gobernador en varias provincias. Su padre fallecería joven, con 39 años, y su madre contraerá nuevas nupcias. Pilar de Valderrama es una joven bella, culta, de costumbres tradicionales y aficionada a la literatura y a la poesía, a la que le gusta escribir poemas, publicando varios libros de poesia. Pilar es una gran admiradora de Antonio Machado y de su obra, llegando a afirmar en sus memorias: «Le leía con tanta frecuencia, que yo que nunca tuve en la memoria ni los versos míos, me sabía los suyos de tanto repetirlos en silencio».

En 1908 Pilar se casa con el ingeniero palentino Rafael Martínez Romarte, y fijan su domicilio en el barrio de Argüelles, en la finca de Marques de Urquijo 47 de la que ya hemos hablado anteriormente, una vivienda espaciosa con diez balcones a la calle. De su matrimonio nacerán sus hijos Alicia (1912), María Luz (1913) y Rafael (1915), otro fallecería fallecería al poco de nacer. Posteriormente se trasladaran al chalé de Pintor Rosales, desde donde dominan el Parque del Oeste y unas estupendas vistas de la sierra. Su nuevo domicilio está muy cercano al de su cuñado, que también lo utiliza como taller, el escultor nacido en Palencia Victorio Macho, quien está casado con Maria Soledad Martínez Romarte, hermana del marido de Pilar.

Es una pareja con una intensa vida social, su marido es muy aficionado al teatro. A finales de la década de los veinte Pilar se une al Lyceum Club femenino, donde conoce y alterna con lo más granado de la intelectualidad femenina del momento: Zenobia Camprubi, Clara Campoamor, Victoria Kent, María Teresa León, Elena Fortún o Margarita Nelken entre otras muchas.

Un grupo de mujeres que formaban parte del Lyceum Club. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Desde los primeros momentos ella sabe que su matrimonio no funciona como ella hubiera deseado, pero su educación y creencias la llevan a permanecer junto a su marido e hijos, mientras se refugia en la poesía. Su vida va a experimentar un dramático giro el 17 de marzo de 1928, el día que su marido, completamente abatido, la confiesa que desde hace dos años mantenía relaciones con una joven de 25 años, la cual se acababa de suicidar arrojándose al vacío desde un balcón de la calle Alcalá. La reconocida infidelidad de su marido, aunque ella siempre lo sospechó, y el trágico desenlace, suponen un durísimo golpe en la vida de Pilar, su relación carece ya de sentido, pero sin embargo continúa con su marido e hijos.

Pilar marcha a Segovia, «en busca de sosiego», con la intención de conocer a Machado, por el que Valderrama siente una muy profunda admiración como poeta. En su primera visita a la capital castellana no logra verle, pero en una visita posterior a las pocas semanas regresa a Segovia y hace llegar una tarjeta al poeta por medio del Botones del hotel. Machado se presenta esa misma noche y ambos por fin se conocen. El poeta queda embelesado ante la visión de aquella mujer.

A la noche siguiente vuelven a reunirse para cenar y dan un agradable paseo nocturno por la ciudad castellana, surgiendo entre ellos una especial atracción mutua, especialmente en Machado, quien queda profundamente impresionado y rendido a los encantos y personalidad de la que a partir de ahora habrá de ser su “musa”, su “diosa”.

A partir de entonces se desarrolla entre ambos una intensa relación, que se irá intensificando con el tiempo. Pero se trata, para desasosiego del poeta, de un amor platónico, una relación pura y casta, que impone Guiomar, y la cual Machado acepta a regañadientes, pese a algún intento de acercamiento carnal, que ella siempre rechaza. Esta castidad impuesta martirizará al poeta.

Machado y Guiomar mantienen una relación oculta, con citas a escondidas entre ellos cada vez que Machado regresa a Madrid desde Segovia, a la vez que mantienen un intenso intercambio epistolar. Uno de los lugares donde se reúnen con mayor frecuencia son los jardines del Palacio de la Moncloa, que habían sido recientemente inaugurados, tras una profunda rehabilitación llevada a cabo por el pintor y paisajista, también sevillano, Javier de WInthuysen. Donde se reúnen en lo que se conocía como “El Jardín de la Fuente”, un parterre con una fuente central, rodeada por unos bancos de piedra corridos que forman un cuadrado a su alrededor, y que Machado denominaría “El Banco del Amor”.

El Jardín del Barranco. Desde las terrazas del palacete, a la derecha de la imagen, una escalera descendía al jardín Alto, lugar donde se encontraban la mantequería y una fuente central redonda. Desde allí, una rampa en dos tramos conducía al jardín Bajo, que tenía una fuente adosada al muro y otra circular en el centro -la Fuente del Amor-. En el lateral -abajo en la imagen-una escalera doble comunicaba con el jardín del Paso. Finalmente, otra larga rampa bajaba desde el palacete, por el borde del barranco, hasta la fuente de los Caños –en el lado izquierdo, fuera de la imagen–. Archivo del Jardín Botánico. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Inspirado en este lugar Pilar de Valderrama compondría un poema titulado “La Fuente del Amor”, que sería publicado en su libro “Esencias” en 1930, publicado por Caro Reggio, la editorial de la familia Baroja, ubicada también en el barrio de Argüelles.

El mismo banco de piedra
donde los dos una tarde...
Se enrosca a el alma la hiedra
del recuerdo... ¡El pecho arde!

Pero estoy sola -es invierno-
sentada en la piedra fría.
Siento un escalofrío interno.
No está su mano en la mía.

Dime, Fuente del Amor,
¿dónde el que mi pecho añora
se oculta?
…Del surtidor
el agua, saltando, llora...

Mis labios están helados.
Mis ojos miran sin ver,
¡tan cansados!,
este frío atardecer

en el Jardín de la Fuente.
¡Cómo suena su canción
-canción del amado ausente-
dentro de mi corazón!


Cuando no se reúnen en la “fuente del amor”, acostumbran a hacerlo en un café cercano a Cuatro Caminos. Con el paso del tiempo, las citas se van distanciando en el tiempo, y no es extraño ver a Machado paseando solitario por el Paseo del Pintor Rosales frente a la casa de Guiomar, siempre por la acera que linda con el Parque del Oeste, tratando de adivinar tras los visillos la presencia de su “diosa”.

El comienzo de la guerra va a suponer la separación definitiva de Guiomar y Machado. Pocos días antes de producirse el golpe militar de julio de 1936, Guiomar huye de Madrid junto con su marido e hijos camino de Portugal, concretamente a Estoril. Antes de ello destruye más de doscientas cartas que Machado la había enviado, aunque afortunadamente conserva algunas de ellas que se conocerán con el paso del tiempo y que permitirán conocer más detalles de este singular romance.

Los continuos bombardeos que sufría Madrid aconsejaron evacuar a Machado para garantizar su seguridad. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Machado permanece en Madrid y desarrolla una intensa actividad en defensa de la República y los que luchan contra los golpistas, la identificación del poeta con el pueblo de España, que él ve representado en los civiles que defienden la República es total. Cuando en noviembre de 1936 la guerra llega a Madrid, algunos componentes de la Alianza de Intelectuales Antifascistas creen que es recomendable evacuar a Machado, junto a otros intelectuales antifascistas, ante el peligro que los bombardeos suponen. Pero él se resiste, quiere permanecer al lado del pueblo y correr su misma suerte. Alberti y León Felipe visitan al poeta, pero este se niega en primera estancia, es necesaria una segunda visita para convencerlo. En palabras de Rafael Alberti “se luchaba ya en las calles de Madrid y no queríamos –pues todo se podía esperar de ellos- exponerle a la misma suerte de Federico”.

Antonio Machado, posa junto a su hermano José, la esposa y las hijas de este, y su madre Ana Ruiz. A excepción de las niñas, el resto de la familia permanecería unida hasta la muerte del poeta. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

El 24 de noviembre Antonio Machado, junto a su familia, parten rumbo de Valencia, donde se ha establecido el gobierno y la estructura administrativa de la República. Allí se instalan en un chalet en Rocafort llamado Villa Amparo. Allí Machado continúa con su actividad en defensa de la República, publicando poemas y textos en prensa, el más destacado seguramente fuera el titulado “Madrid. Baluarte de nuestra guerra de independencia (7.XI.1936 – 7.XI.1937)", con textos de Antonio Machado y fotografías de Joaquín Cortés y Roman Llores , editada en 1937 en Valencia por el Servicio Español de Información del Gobierno de la República. Un cuadernillo de 16 páginas de cuidada edición en el que se exaltaba la heroica defensa de la capital y la abnegación de sus habitantes tras un año de asedio y muerte.

Portada del fotolibro ““Madrid. Baluarte de nuestra guerra de independencia (7.XI.1936 – 7.XI.1937)” con textos de Machado. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Pero Antonio Machado comenzaba a marchitarse lentamente, su salud comienza a declinar, y su aspecto físico refleja un acelerado envejecimiento. Su residencia se convierte en una especie de atracción turística, y son numerosos los personajes, especialmente intelectuales, que desean visitar y saludar al poeta, convertido ya en todo un símbolo de la causa republicana.

Fotografía actual de Villa Amparo en Rocafort (Valencia), donde se alojaron los Machado durante su estancia en Valencia. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Pese a todo Machado sigue pensando en su Musa, en su diosa, en Guiomar, que él supone todavía en Portugal, aunque ella ha regresado ya España con su familia, concretamente a Palencia, de donde era natural su marido. Seguramente en la mente del poeta siguiera vivo el recuerdo de aquellos paseos por los jardines de la Moncloa y las tardes en el “banco del amor”. Allí compondría este soneto, pensando en su amada, en el que ya parece presentir la cercana muerte:

De mar a mar entre los dos la guerra,
más honda que la mar. En mi parterre,
miro a la mar que el horizonte cierra.
Tú asomada, Guiomar, a un finisterre,

miras hacia otra mar, la mar de España
que Camoens cantara, tenebrosa.
Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
A mí me duele tu recuerdo, diosa.

La guerra dio al amor el tajo fuerte.
Y es la total angustia de la muerte,
con la sombra infecunda de la llama

y la soñada miel de amor tardío,
y la flor imposible de la rama
que ha sentido del hacha el corte frío.


En mayo de 1938 los Machado se trasladan a Barcelona, donde permanecerán hasta enero de 1939, cuando la amenaza de la llegada de las tropas franquistas a la ciudad aconsejan su evacuación. Será así como comienza el calvario de su camino hacia la frontera francesa.

La aglomeración de personas y vehículos, obliga a Antonio Machado y a sus acompañantes, entre ellos su octogenaria madre, a realizar el último tramo del camino a pie, bajo una fuerte lluvia que los empapa, así como un frío y viento intensos. La mayor parte de sus pertenencias y recuerdos se quedarán en el automóvil que les ha llevado hasta allí y se perderán para siempre, entre ellas posiblemente las cartas que Guiomar escribió a Machado.

La aglomeración de refugiados, obligó a los Machado a recorrer al pie el último tramo de su trayecto hacia Francia. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Una vez traspasada la frontera y gracias a algunas gestiones de sus acompañantes, entre los que se encontraba Corpus Barga, Machado y su madre tienen el “privilegio” de poder dormir en un vagón de ferrocarril de la estación de Cerbere. Al día siguiente, y gracias nuevamente a las gestiones de Barga en Perpiñan, consiguen que Álvarez del Vayo, ministro de Estado de la República, autorice que la embajada española se haga cargo de los gastos de los Machado. Es el 28 de enero de 1939.

De Cerbere se trasladarán en tren a Colliure, un bello pueblo pesquero, donde después de diversas peripecias conseguirán hospedarse en un modesto hotel. Los días pasan, las noticias que llegan de España son dramáticas, la salud de Machado cada día es peor, la nostalgia y la tristeza desbordan al poeta. Un día le hace entrega a la dueña del hotel de un pequeño joyero, que guardaba la joya más querida de Machado, diciéndola:
- Es tierra de España. Si muero en este pueblo, quiero que me entierren con ella.
La mujer trata de hacerle cambiar de opinión, haciéndole ver que eso no va a ocurrir. A lo que Machado responde:
- Mis días, señora, están contados.

Última foto con vida del poeta, tomada en Colliure pocos días antes de su fallecimiento. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Una mañana Machado se encuentra muy mal, y avisan a un médico. El diagnóstico es preocupante, el poeta es asmático y el frío que pasó en Cerbere le ha provocado una congestión, su estado es muy grave. El diagnóstico no podía ser más dramático: Machado se moría.

Tras cuatro días de sufrimiento, el poeta entra en coma y fallece el 22 de febrero de 1939, a las tres y media de la tarde del Miércoles de Ceniza.

El cuerpo de Antonio Machado cubierto con una bandera republicana, cosida de manera improvisada por la dueña del hotel la noche en la que falleció el poeta. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

En su abrigo, su hermano José encontró un papel con tres apuntes escritos a lápiz, el primero es el comienzo del popular monólogo de Hamlet “ser o no ser…”. El segundo un enigmático verso: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Y por último cuatro versos de una estrofa de su poema “Otras Canciones a Guiomar”, cambiando el “te enviaré” del original, por “te daré”:

Y te daré mi canción:
“Se canta lo que se pierde”,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón


Sus últimos versos fueron de recuerdo a su amada Guiomar. Quién sabe si sus últimos pensamientos no fueron también para recordar aquellas tardes mágicas junto a su “diosa” junto a aquella fuente de la Moncloa, sentados en el “Banco del Amor”.

Antonio Machado sería enterrado en el cementerio de Colliure. A día de hoy sus restos todavía descansan en una modesta tumba en aquel recoleto camposanto, abierto a todo aquel que quiera rendir homenaje a uno de los más grandes poetas en lengua española de todos los tiempos.

La tumba del poeta y de su madre, fallecida tres días después que este, en el cementerio de Colliure. (Haga clic en la foto para verla ampliada)


A MODO DE FINAL

El Palacio de la Moncloa sería ocupado por las fuerzas franquistas el 19 de noviembre de 1936, durante los combates de la Batalla de Madrid, y permanecerían en este lugar hasta la finalización de la guerra.

El teniente coronel Fernández Virto y el comandante Gutiérrez Cano, junto al equipo de filmación de Edgar Neville, fotografiados en las proximidades de la fuente. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Todo el área alrededor del Palacio de la Moncloa sufriría cuantiosos daños durante la contienda, perdiéndose muchos de los elementos originales para siempre. Afortunadamente, la “Fuente de los Enamorados” conseguiría salvarse de la destrucción, sin duda la proximidad al pronunciado talud que se encuentra entre el palacio y el río, hizo de parapeto natural evitando la acción de la artillería. Algo que pronto descubrieron las fuerzas ocupantes, que utilizaron esta zona desenfilada como área de descanso y residencia.

A día de hoy la fuente se encuentra dentro del complejo presidencial de la Moncloa, y no es visitable para el público en general. Aunque si desde Presidencia del Gobierno (esté quien esté) quieren cursar una invitación a la muy benemérita y abnegada asociación Gefrema para visitar el lugar, les puedo garantizar que no rechazaran tan cortés ofrecimiento.

La zona donde se encontraba la fuente, protegida por el muro del jardín, era utilizada como zona residencial y de descanso por las tropas allí acantonadas. (Haga clic en la foto para verla ampliada)

Como vimos al comienzo del artículo, Machado y su obra suponen el “comodín del público” para muchos políticos, aunque bien es cierto que el recuerdo del poeta no lo puede arreglar todo. Tampoco una declaración amorosa a la luz de la luna en la “Fuente de los Enamorados” garantiza un amor eterno, como hemos visto tras la ruptura de Sáchez y Torra. Pero nunca está de más que nos acordemos del poeta, España necesita más Machados y menos Belenes Esteban.

He leído que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitará la tumba del poeta en Colliure este próximo domingo 23 de febrero, y más allá de las connotaciones publicitarias y propagandísticas que se le puedan ver a este acto, y más en precampaña electoral, me parece muy acertado que el Presidente del Gobierno Español, independientemente de la formación a la que pertenezca, visite la tumba de Antonio Machado, con todo lo que este universal poeta representa.

El otro día me decía mi amigo Pedro Corral, que sería una buena idea que el Rey visitara la tumba de Machado en un acto oficial. Sería un gesto de humildad cargado de simbolismo, así como de reconocimiento a los que como Machado perdieron la guerra, un gesto que pese a todo el tiempo transcurrido desde el final de la guerra o desde la muerte del dictador, todavía no se ha producido.

Florentino Areneros

AGRADECIMIENTOS: A Ian Gibson, que con su libro "Ligero de equipaje", me la ha puesto templadita y al pie, para poder escribir este artículo sobre Machado.

BIBLIOGRAFÍA:

Ian Gibson - "Ligero de equipaje" Aguilar-2006
Ian Gibson - "Cuatro Poetas en Guerra" Planeta-2007
Pilar Valderrama - Si, soy Guiomar. Memorias de mi vida. (Plaza & Janés, Barcelona. 1981).
Juan Antonio González Cárceles - LA RECUPERACIÓN DEL PALACETE UNA INTENSA HISTORIA.

viernes, 14 de diciembre de 2018

EL MISTERIO DEL FOTOGRAFO DESCONOCIDO


Retrato de uno de los fotógrafos. Madrid. Invierno 1936-1937.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


EL MISTERIO
DEL FOTÓGRAFO
DESCONOCIDO


Por Juan Cobian y Florentino Areneros

En el año 2006 se daba a conocer una sensacional colección de fotografías, la gran mayoría de ellas inéditas, que sería conocida posteriormente como ”Crónicas de Retaguardia”, con cerca de 1000 negativos que contenían imágenes tomadas en Madrid y sus alrededores durante la Guerra Civil. Para conocer la historia de este extraordinario descubrimiento hay que remontarse hasta 1985, cuando el fotógrafo José Latova adquiere a un arquitecto jubilado, un conjunto de negativos que debido al tiempo transcurrido presentaban un estado de conservación bastante delicado.

Conversación a la entrada del estudio Foto Terol. Plaza de Cervantes, 28. Alcalá de Henares. Invierno 1936-1937.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Tras un concienzudo y minuciosos proceso de restauración que permitió el positivado y digitalización de estas imágenes, comenzó otro no menos minucioso, proceso de investigación para tratar de datar y contextualizar este conjunto de fotografías. En este proceso participarían junto a Latova un grupo de especialistas, tanto en fotografía como en historia, que desarrollarían una labor casi detectivesca, gracias a la cual hoy podemos conocer la mayoría de la información que escondían aquel grupo de negativos. Entre las personas que formaron parte de ese grupo de investigadores podemos citar a Carmen Dalmau y Raúl Domingo Toledano, quienes publicarían un interesantísimo y completo artículo en el nº13, un número especial dedicado a la fotografía de la GCE, de la prestigiosa revista Frente de Madrid editada por Gefrema.

Esfuerzo del fotógrafo para mover el automóvil encallado en un campo de coles. Alcalá de Henares. Invierno 1936-1937.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


A partir de las investigaciones del grupo de especialistas se pudo constatar que las fotografías se habían tomado tras la Batalla de Madrid, muy posiblemente entre comienzos de 1937 y la primavera de ese mismo año, como atestiguan la aparición de algunas de esas fotos en la prensa del momento. Para conocer el contenido de esta colección y las conclusiones de los expertos, además del artículo de Frente de Madrid citado anteriormente, recomendamos el libro “Paisajes de la Guerra y la Postguerra. Espacios amenazados (Alicia Torija y Jorge Morin, eds.)” donde se recogen las ponencias presentadas en el congreso de igual nombre celebrado en Alcalá de Henares en 2016, en el que participó José Latova con una conferencia titulada ”Crónicas de Retaguardia”. Una colección de fotografías de la Guerra Civil Española”. En palabras de Latova «El conjunto recoge los reportajes realizados casi con seguridad por dos fotógrafos –cuyos nombres aún desconocemos aunque uno de ellos aparece retratado en varias ocasiones-, que nos relatan las circunstancias y trabajos para sostener el esfuerzo de guerra, la destrucción y la miseria o los rostros y los grupos en los que se reunían confraternizando los defensores de la ciudad de Madrid». Las imágenes tendrían un “eminente carácter propagandista”, tratando de reflejar una situación cercana a la normalidad en la retaguardia, donde el trabajo en las fábricas, o en la labores del campo, seguiría su curso habitual, el abastecimiento de alimentos estaría garantizado, y la alegría y el optimismo serían la tónica común entre los milicianos que defendían la ciudad».

Fotógrafo con una cámara Contax 1 durante un reportaje de la llegada de víveres y ayuda holandesa a Madrid. Febrero del 1937.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Pero entre los secretos que todavía esconde la colección, hay uno que ha despertado el mayor interés de los investigadores: la identidad de los dos fotógrafos que tomaron las fotografías. Retomemos las palabras de Latova en el libro reseñado anteriormente: «Es importante reseñar que aunque no tenemos certeza del nombre de los dos autores, si parece indudable que pertenecían o trabajaban para la “Brigada de Información Gráfica” del Sindicato de Fotógrafos de la UGT». Para apoyar esta afirmación, más adelante Latova escribe: «La pertenencia de los autores al sindicato UGT, sugerida inicialmente en nuestra investigación, se ha confirmado con el descubrimiento de diez imágenes pertenecientes sin ninguna duda a nuestra colección en el Archivo de la Guerra Civil Española, de las cuales ocho fueron dedicadas a la impresión de postales de propaganda política y otras dos aparecieron publicadas en el Boletín de la Unión General de Trabajadores de España de marzo de 1937, y posteriormente en abril del mismo año, donde a pesar de no ir firmadas por los autores si aparecen con el sello de la UGT». Pese a contar con esta importante información, no fue posible identificar a ninguno de los dos fotógrafos, aun contando con por lo menos siete fotografías de la colección donde uno de ellos aparece retratado, en alguna de estas imágenes se le observa con una cámara Contax al cuello.

Retrato de grupo,movilizado de Transporte Mecánico y fotógrafo. Plaza de Cervantes nº 30. Alcalá de Henares. Invierno 1936-1937.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Pese a estas evidencias hasta día de hoy no se había podido identificar a ninguno de los dos fotógrafos que tomaron las fotos de esta singular colección, hasta que hace unos meses uno de los lectores de Sol y Moscas se puso en contacto con nosotros y nos desveló la más que posible identidad de uno de ellos. Gracias a la investigación y a las dotes de observación de Juan Cobian (ese es el nombre de nuestro lector que identificó al fotógrafo), se pudo recuperar una ficha de la Junta Delegada de Defensa de Madrid, concretamente de la “Secretaría de Propaganda-Sección de fotografía”, que estaba acompañada de una foto y los datos de filiación del fotógrafo.

Anverso de la Ficha de Filiación donde podemos ver el retrato del fotógrafo.
Fotografía: Archivos Estatales, Ministerio Educación Cultura y Deporte. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Pese a que la foto de la persona que aparecía en la ficha parecía algo más joven que la que podemos ver en la colección de ”Crónicas de Retaguardia” el parecido era más que evidente. Si observamos con detenimiento la ficha de la Junta Delegada de Defensa de Madrid, podemos observar claramente que la foto ha estado anteriormente grapada, lo que indica que muy probablemente hubiera sido utilizada anteriormente en otro documento. Realmente la fotografía no parece reflejar la imagen de un hombre de 43 años, tal y como consta en los datos del reverso de la ficha.

Reverso de la Ficha de Filiación de Antonio Gavilán Graña.
Fotografía: Archivos Estatales, Ministerio Educación Cultura y Deporte. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


En el reverso de la foto podemos ver que se trata del fotógrafo Antonio Gavilán Graña, de 43 años, estado civil casado, natural de Linares (Jaen), quien residía en la calle Modesto Lafuente nº7 como “evacuado”. En la misma ficha podemos constatar que trabaja en la “Sociedad Obrera de Fotógrafos y Similares” y que está destinado en los “talleres de fotografía de la UGT” situados en la calle Padilla 82. También podemos comprobar que pertenece a la “Agrupación Socialista Madrileña” de la que tiene el carnet 2133 expedido el 1 de junio de 1932. Por último se indica que es “Presidente de la Sociedad Sindicato de Fotógrafos”. La ficha está fechada el 20 de enero de 1937.

Indagando en bibliografías, archivos y hemerotecas, hemos conseguido obtener diferente información sobre la trayectoria profesional, personal y política de Antonio Gavilán Graña. En el Censo Municipal de Linares 1903-1904 aparece censado con una edad de nueve años en el Paseo de Linarejos nº9, donde reside con sus padres, Ramón Gavilán Folgado de 40 años, e Isabel Graña Halcón de 39, y con su hermana Josefa de 7 años de edad.

Censo Municipal de Linares (Jaén) 1903-1904. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Según consta en su ficha del Portal de Archivos Españoles (PARES): Vino a Madrid siendo niño por el traslado de su padre que era ferroviario. Afiliado a la Agrupación Socialista madrileña desde 1919. Participó en la constitución de la Sociedad de Fotógrafos, siendo uno de los organizadores de la importante huelga que la Sociedad declaró en 1921.

Retomamos su pista a comienzos de los años 20 en el Marruecos Español, concretamente en la ciudad de Larache, donde ya ejercía de fotógrafo. No sabemos la fecha exacta, ni las circunstancias en las que Antonio Gavilán llegó al Protectorado, todo parece indicar que ejercía como una especie de lo que hoy se conoce como “free Lance” trabajando para diferentes publicaciones en España: La Voz, Abc, Blanco y Negro, Estampa, Ahora, África o La Unión Ilustrada, entre otros, donde firmaba sus trabajos como Foto Gavilán o Foto Gafer. A continuación pueden encontrar algunas fotos de Antonio Gavilán Graña publicadas en diferentes medios de comunicación.




Diferente fotografías de Antonio Gavilán publicadas en diferentes medios impresos. De arriba abajo: diario La Voz(Madrid) 17-X-1923, revista África(Madrid) 1-IX-1931, diario Ahora(Madrid) 20-II-1931 y revista África(Madrid) 1-II-1929(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Gavilán tenía un estudio fotográfico propio en Larache, donde realizara trabajos para particulares: retratos, celebraciones, eventos, etc… como podemos comprobar en una colección de fotografías de temática militar que hemos localizado en el portal Todocolección, en las que podemos apreciar que el paspartú de las mismas tiene la inscripción “A. GAVILÁN - FOTO / LARACHE”. En el trabajo“Fotografía española en Marruecos: realidades soñadas, ensoñaciones recreadas” de Jose Luis Gómez Barceló se enumeran los estudios fotográficos existentes en el Marruecos español en 1924 según el anuario-guía oficial de Marruecos. Zona española: «en 1924 existían cinco estudios en Tetuán (Beringola, Calatayud, Zenitram, Grecia y Alberto), en Larache tres (Ángel García de Castro, Giuseppe Tadey, Antonio Gavilán «GAFER»), en Alcazarquivir uno (Diodoro García), en Arcila otro (Rómulo de Hevia), y en Tánger dos (Blanco y Seca). Como referencia, Ceuta cuenta con cuatro (Calatayud, Rubio, Arbona y Costa Salas), no consignándose los de Melilla».

Tres fotografías del estudio de Antonio Gavilán en Larache.
Fotografías: Todocolección.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Según el mismo trabajo, en 1930 Gavilan todavía mantenía el estudio: «En el Anuario de 1930 figuran: Tetuán con siete estudios (Alcaraz, Martínez y González, Calatayud, Albert, Foto Art Diodoro, Foto Americana y Foto Arbona), Xauen con uno (José Moreno), Arcila dos (Rómulo de Hevia Moragués y Herminio Blanco), Larache dos (Diodoro y Fotografía Yo de Antonio Gabilán(sic)), Alcazarquivir uno (Luis Ricart), Tánger cuatro (José Blanco, José Taddei, F. Leca y Bruzón). Ese mismo año figuran seis en Ceuta (Antonio Bernal, José Calatayud, Viuda de Rubio, Herederos de L. Arbona, Francisco Costa Salas y Casa Ros) y diez en Melilla (Cano, Gabriel Fernández, Ricardo Gómez, Roberto Jiménez Expósito, Francisco López Pérez, Juan Luque García, Juan Martín Oliver, Martínez Otero, José Vallés, Juan Vidal)».

Dos fotografías del estudio de Antonio Gavilán en Larache.
Fotografías: Todocolección.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Dos fotografías de Antonio Gavilán publicadas en la revista África(Madrid) 1-VII-1929 (arriba) y el diario Ahora(Madrid) 27-IX-1931. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El 15 de noviembre de 1930 vemos que aparece su retrato en una página del semanario Estampa junto a los de todos los reporteros gráficos del diario Ahora en toda España, Antonio Gavilán figura como fotógrafo de la publicación en Larache, lo que podría hacernos pensar que por aquella fecha trabajaba en exclusiva para estas publicaciones.

Página del semanario Estampa del 15-XI-1930 donde aparecen los retratos de los reporteros gráficos que trabajaban para el diario Ahora. Antonio Gavilán aparece en la quinta fila, y es el tercero empezando a contar por la derecha. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A comienzos de los años 30 retomamos su pista en Madrid, donde empieza a publicar sus trabajos en diferentes publicaciones. La razón para que abandonara Marruecos y decidiera regresar a la península no la conocemos, pero hemos encontrado en el Boletín oficial de la zona de Protectorado español en Marruecos Año XX Número 18 del 25 de septiembre de 1932, una citación judicial con el siguiente texto:

«Por la presente, y en virtud de la providencia dictada por el señor Juez de Paz de esta ciudad en el juicio de faltas num. 305 del año actual, seguido en este juzgado por injurias, se cita a Don Antonio gavilán Graña, fotógrafo, cuyas demás circunstancias se ignoran, para que comparezca ante este juzgado el día 15 de octubre próximo a las doce horas al acto de la vista del juicio en concepto de denunciante, debiendo concurrir con los medios de prueba de que intente valerse, con apercibimiento que de no verificarlo le parará el perjuicio a que haya lugar en derecho.

Y para que le sirva de citación en legal forma e inserción en el Boletín Oficial de la Zona, expido la presente en Larache, a diez y seis de septiembre de mil novecientos treinta y dos. – El Secretario Emilio Jiménez».


Como hemos visto anteriormente, Antonio Gavilán estaba afiliado a la Agrupación Socialista Madrileña desde el 1 de junio de 1932, por lo que parece evidente que tuvo que abandonar Larache antes de esa fecha. Es probable que Gavilán hubiera tenido algún tipo de problemas en Marruecos, de ahí la denuncia, y que ese fuera el motivo que le impulsó a abandonar Larache con destino a Madrid.No descartamos que sus problemas fueran motivados por su compromiso político, que conoceremos más adelante, en un momento de gran efervescencia política tras la proclamación de la República en Abril.

A finales de 1931 encontramos sus primeros trabajos realizados en Madrid, concretamente el Heraldo de Madrid en su edición del 22 de diciembre de 1931 publicaba una foto suya del banquete organizado por la federación de Obreros y Empleados del Ayuntamiento de Madrid. La última foto suya de Marruecos que hemos localizado fue publicada el 11 de octubre de 1931 en el diario Ahora, lo que parece establecer la fecha de su regreso en el periodo comprendido entre ambas fotografías.

Fotografía de Antonio Gavilán publicadas en el diario Ahora el 19-VIII-1934 sobre las investigaciones sobre el asesinato de Paquita Rico a manos de pistoleros falangistas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tras su regreso, comienza a publicar en diferentes medios, como el ya citado Heraldo de Madrid, Ahora o La Voz. A la par comienza a desarrollar una intensa actividad política, ya hemos visto que se une al PSOE en junio del 32, así como sindical.

Fotografía de Antonio Gavilán publicada en Ahora el 10-I-1936 donde vemos al folclorista segoviano Agapito Marazuela, quien pocos meses después, al comenzar la guerra, crearía las Milicias Segovianas junto al escultor Emiliano Barral. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A comienzos de marzo de 1934 se produce una huelga entre los trabajadores del diario ABC de Madrid, convocada por la “organización de Artes Gráficas”, conocida también como la “Asociación del Arte de Imprimir”, según aparece en la edición de “La Tierra” del viernes 2 de marzo de 1932 (ese mismo día el Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, encarga a Alejandro Lerroux la formación de gobierno). Entre los líderes de aquella huelga se encontraba el tipógrafo Agapito García Atadell, que se haría dramáticamente popular en las semanas posteriores al golpe de julio de 1936 al frente de las “Milicias Populares de Investigación”. La movilización estaba apoyada por los “Comités de los Grupos Sindicales Socialistas de tipógrafos, impresores, Encuadernadores, Cerradores y Repartidores de Prensa”. La misma noticia se hacía eco del llamamiento a los afiliados a la “Sociedad Obrera de Fotógrafos y Similares” para que «se abstengan de solicitar trabajo en los talleres del diario ABC mientras no se solucione el conflicto que con esta empresa sostienen las distintas Secciones de Artes Gráficas, en lucha contra la intransigencia fascista, que quiere arremeter contra las conquistas de los trabajadores organizados». El llamamiento está firmado por la Junta Directiva de la Asociación, con Francisco Souza como secretario, y nuestro protagonista Antonio gavilán Graña como Presidente de la misma.

Noticia sobre la huelga de trabajadores del diario ABC de Madrid publicada en La Tierra el 2-III-1934. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Al comenzar la Guerra Civil, Antonio Gavilán continúa al frente de la “Sociedad Obrera de Fotógrafos y Similares”, que tenía su sede en Piamonte 2, casa del Pueblo. Durante la guerra la “Sociedad” pasaría a estar gestionada por el sindicato UGT, y Antonio Gavilán pasaría a formar parte de “uno de los Comités de Intervención que tenía entre sus cometidos incautar los negocios y agrupaciones privados, como sucedió con el estudio Alfonso el 16 de septiembre de 1936, a pesar de la militancia de izquierdas del reputado reportero gráfico” como recogen Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldua en su trabajo “la actividad fotográfica durante la Guerra Civil a través de las fichas de filiación de la Junta Delegada de Defensa de Madrid”.

El inicio de la contienda va a incidir de manera notable en la actividad de los fotógrafos madrileños, el poder de comunicación de la fotografía se manifiesta como una posible arma de guerra que es necesario controlar y utilizar para la causa, sin olvidar la posibilidad de la utilización de las fotografías como fuente de información para el enemigo. Todo ello va a llevar a establecer una serie de controles que fiscalicen la actividad de los fotógrafos, así como la utilización y difusión de las fotografías que estos tomaban.

Uno de los numerosos fotógrafos ambulantes, también conocidos como “minuteros”, que desarrollaban su trabajo en Madrid al comienzo de la guerra. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Para conocer todo lo referente a la actividad de los fotógrafos en el Madrid de la Guerra Civil, es imprescindible remitirse al sensacional trabajo de Beatriz de las Heras “Fotografiar una ciudad sitiada. Madrid, 1936-1939”, un estudio detallado y pormenorizado, de obligada lectura, de todo lo relacionado con la labor de estos profesionales durante la contienda. Según se recoge en este trabajo «Desde el punto de vista institucional, y tras las primeras horas, se creó una Oficina de Propaganda e Información dependiente de la Subsecretaría de Presidencia del Consejo. Por Decreto de 21 de agosto de 1936 y por Decreto de 4 de noviembre de 1936 (bajo el gobierno de Largo Caballero) se creó un nuevo Ministerio de Propaganda dirigido por Carlos Esplá que, tras 17 días de funcionamiento, fue dotado de una Subsecretaría en manos de Federico Martínez Miñana». Más adelante añade: «con el traslado del Gobierno a Valencia en noviembre de 1936, la Junta de Defensa de Miaja creó una Delegación de Prensa y Propaganda (que ocupó las mismas oficinas que el Ministerio, calle Duque de Medinaceli, 4, antiguo Palacio del Hielo) responsable de asumir estas labores. Fue controlada por José Carreño España». El Ministerio de Propaganda desaparecería en mayo de 1937 con el primer gobierno de Negrin, convirtiéndose en una subsecretaría del Ministerio de Estado que, en la ciudad de Madrid, se convirtió en una Delegación de la Subsecretaría de Propaganda.

Fichas de filiación de la Junta Delegada de Defensa de Madrid de Robert Capa y Gerda taro. Este documento era imprescindible para los reporteros gráficos que querían desarrollar su labor en Madrid.
Fotografías: Archivos Estatales, Ministerio Educación Cultura y Deporte. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Sería la Junta de Defensa de Madrid la encargada de controlar el desarrollo del trabajo de los profesionales de la fotografía en Madrid, tanto nacionales como extranjeros, y no solo los dedicados a los reportajes gráficos para la prensa, también los conocidos como “minuteros” que desarrollaban su actividad por las calles y otros profesionales como los de los laboratorios. Se les exigía para desarrollar su actividad estar registrados, para lo que se crearían las “Fichas de Filiación de la Junta Delegada de Defensa de Madrid”, que deberían rellenar cada uno de los interesados en conseguir la autorización. A lo largo de la guerra se cumplimentarían 716 de estas fichas, según recogen en su trabajo Vigil y Olivera, de las que se conservan 502 en el Centro de Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca. Entre los fotógrafos registrados podemos encontrar a fotoperiodistas legendarios como Robert Capa o Gerda Taro, y algún que otro “espontaneo” como Rafael Alberti o Antonie de Saint-Exupery. Ha sido a partir de la fotografía que aparece en estas fichas de filación, como hemos podido identificar a Antonio Gavilán Graña en las fotos de ”Crónicas de Retaguardia”.

Ficha de Filiación de Rafael Alberti.
Fotografía: Archivos Estatales, Ministerio Educación Cultura y Deporte. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)


Antonio Gavilán Graña, además de su dedicación como presidente de la “Sociedad Obrera de Fotógrafos y Similares”, donde desarrolló una importante labor sindical como recoge Beatriz de las Heras en su trabajo, continuaría con su actividad profesional como fotógrafo, como podemos corroborar con la colección de fotografías ”Crónicas de Retaguardia” origen de este artículo. Con todos estos datos ya podemos hacernos una idea concreta de la actividad de Antonio Gavilán durante la guerra, cuyo legado más importante de este periodo sería la magnífica colección de fotografías ”Crónicas de Retaguardia” que las investigaciones de José Latova se han encargado de documentar y contextualizar, pero que todavía sigue guardando algunos interrogantes.

Aunque no hemos encontrado más referencias a Antonio Gavilán a lo largo de la guerra que las reseñadas, suponemos que pasaría toda la duración de la misma en Madrid. Volvemos a recuperar su pista en los últimos días de la guerra, concretamente en el puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939. Gavilán, junto con su esposa Carmen Consuegra Linares, serían dos de los pasajeros del mítico barco Stanbrook, que zarparía capitaneado por el no menos mítico Archibald Dickson, del puerto levantino rumbo al puerto de Mazalquivir, cercano a Orán, a donde arribaría después de 22 horas de angustiosa navegación.

El buque Stanbrook abarrotado de refugiados que huyen de España al finalizar la guerra. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Su esposa, Carmen Consuegra Linares, había nacido en Linares el 1 de mayo de 1894, estaba afiliada a la UGT y al PSOE, embarco en el Stanbrook con el número 2111, según consta en la relación alfabética de pasajeros que conserva la Fundación Pablo Iglesias. Asistió al Primer Congreso de la Federación del PSOE de África del Norte celebrado en Orán (Argelia) en 1943 y al III Congreso de la JS de África del Norte celebrado en la misma localidad en 1947. En 1961 regresó a España, donde pasó por graves penurias económicas. Falleció en Madrid el 3 de marzo de 1971.

Por su parte Antonio Gavilán Graña embarcaría en el Stanbrook con el número 2036, y al igual que su mujer sería trasladado de Orán a Colomb-Bechar, donde muchos republicanos españoles fueron obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en la construcción del ferrocarril que debería unir Argelia con Níger. Este tramo debía enlazar Colomb-Bechar con Bou-Arfa en Marruecos. Antonio Gavilán Graña fallecería en Colomb-Bechar el 30 de julio de 1952 a los 58 años de edad. Desconocemos las causas y circunstancias de su muerte.

Una imagen de un grupo de exiliados españoles en Colomb-Bechar (Argelia) obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en la construcción del ferrocarril que atravesaba el desierto del Sáhara. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Hasta aquí todo lo que hemos podido averiguar sobre este fotógrafo, uno de los dos que tomó las fotografías de la colección ”Crónicas de Retaguardia”, cuya autoría hasta hoy había permanecido en el anonimato. Queda todavía mucho por conocer de su trayectoria personal y profesional, algunos datos apuntan a que entre sus aficiones estaba la de la escritura, y habría dejado escritas varias obras teatrales así como una extensa obra poética. Confiamos en que este artículo, anime a alguien a profundizar en su biografía. Y en el futuro podamos conocer más de la biografía de este fotógrafo de nombre Antonio Gavilán Graña.

El fótografo Antonio Gavilán Graña, uno de los autores de las fotos de la colección “Crónicas de Retaguardia”.
FOTOGRAFíA: Colección “Crónicas de Retaguardia”.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)