lunes, 29 de octubre de 2012

NORTE DE BURGOS

Panorámica de la bella ciudad de Frías en Burgos, con su castillo, sus casas colgantes y la iglesia de San Vicente. (Haga clic sobre cualquiera de la imágenes de esta crónica para verlas ampliadas).

NORTE DE BURGOS

Terminábamos la crónica dedicada al monumento al general Mola emplazándoles a una nueva crónica en la que hablaríamos de otros lugares por la zona que tuvieron alguna relación con la Guerra Civil, así como otros de interés histórico, cultural o turístico. Ya que nos acercamos a esta privilegiada comarca, aprovechemos el viaje y visitemos otros lugares cercanos al Monumento al general Mola. En la provincia de Burgos no se registraron combates de la magnitud de otros lugares de la geografía nacional, pero su condición fronteriza con la zona republicana del Cantábrico, si que nos permite encontrar algún lugar de interés.

El norte de Burgos no fue una zona de intensos combates, pero si que fue lugar de paso y de retaguardia de las fuerzas franquistas, incluido un numeroso contingente de italianos del Corpo di Truppe Volontarie (CTV). En la imagen una estela de una unidad italiana que se conserva en una localidad de la comarca. (Fotografía publicada por cortesía de FOTO JAG).

Comenzaremos nuestro recorrido por el monumento al general Sagardía. Al comenzar la guerra Antonio Sagardía Ramos, era un militar retirado por la Ley Azaña que residía en Francia. Tras el golpe de julio del 36 marcha a Pamplona donde se pone a disposición de los sublevados y toma parte en la ofensiva de Guipúzcoa y en la toma de San Sebastián. Tras ello a Sagardía se le encomendaría formar una columna de voluntarios vascos, navarros y riojanos, para dirigirse al norte de Burgos y proteger aquella zona de los posibles intentos de atacar Burgos que se realizaran desde el norte republicano. Con cerca de 1000 hombres tuvo que defender una amplia zona desde Revilla de Pomar hasta Bricia, manteniendo la línea pese a sufrir un gran número de bajas. Esta columna sería la base de la 62 División que tras la caída de la zona cantábrica, pasaría a actuar en la zona pirenaica, donde se le acusaría de realizar una represión despiadada, y en el frente catalán, aunque esto ya es otra historia.

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Finalizada la guerra se levantaría un monumento en el Alfoz de Bricia junto a la carretera N-623 (Burgos-Santander), dedicado a la memoria de la 62 División. El monumento, en la línea estilística de el de Mola, pero mucho más modesto, tiene como motivo central una escultura que representa figurativamente a un águila. Este monumento está accesible desde la carretera nacional y sufre un proceso de deterioro similar al de Mola.

viernes, 26 de octubre de 2012

LUPE SINO

Una imagen de Lupe Sino junto al torero Manolete.

LUPE SINO:

DE ESPOSA DE UN ANARQUISTA
A NOVIA DE MANOLETE.

Nuevamente la rabiosa y candente actualidad nos obliga a modificar nuestros planes editoriales para hacer llegar a nuestros lectores una sensacional noticia, un clamoroso aldabonazo, una grandiosa exclusiva, que sin ninguna duda hará vibrar a todos los buenos aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia: Rafael González Zubieta, “El Zubi”, ha regresado a los ruedos abriendo de par en par (para ventilar que hay mucho rancio suelto) la Puerta del Principe.

Todavía se recuerda en Madrid la clamorosa actuación que cuajó el diestro cordobés en el monumental coso de la librería Blanquerna de Madrid en el mes de mayo de 2010, a la que desde esta humilde publicación dedicamos una inolvidable crónica, una de las más queridas en esta redacción, que llevaba el merecido título de “Ópera Egipcia”, porque realmente aquello que contemplaron los privilegiados que pudieron asistir a aquel irrepetible acontecimiento fue una auténtica opera egipcia (clic aquí para ir a la crónica).

En esta ocasión “El Zubi” ha elegido para su regreso un tema no menos apasionante, la vida de Antonia Bronchalo Lopesino, más conocida como Lupe Sino, la mujer que saltaría a la fama durante la posguerra por ser la novia del mítico Manolete. Mucho se ha escrito sobre esta bella mujer, incluso hace poco se estrenó una millonaria producción cinematográfica en la que Penélope Cruz interpretaba a este singular personaje. Sin embargo poco se sabía de la vida de Lupe Sino anterior a su noviazgo con el malogrado diestro cordobés, hasta la memorable faena de “El Zubi”. Rafael González Zubieta durante mucho tiempo ha estado siguiendo las pocas pistas que de Lupe Sino podíamos encontrar, un ciclópeo trabajo de investigación y documentación realizado a lo largo de muchos meses (del que podemos dar fe), y retazo a retazo ha ido hilvanando la apasionante y hasta ahora desconocida biografía de esta singular mujer, una biografía que finalmente ha resultado apasionante y llena de grandes sorpresas.

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Se remonta “El Zubi” a los orígenes de Antonia en un pequeño pueblecito de Guadalajara en el seno de una humilde familia. Muy joven tuvo que emigrar a Madrid, donde realizaría diferentes trabajos hasta introducirse en el mundo del cabaret. El inicio de la Guerra Civil daría al traste con los planes de futuro de esta bella mujer, al igual los de otros muchos españoles, y sería en este dramático escenario donde conocería al que habría de ser su marido: Antonio Verardini Diaz-Ferreti.

Si la biografía de Lupe Sino es apasionante, la de Verardini no le queda a la zaga. Un hombre controvertido, de buena familia, culto, que destacó en sus estudios de ingeniería, una persona con un prometedor futuro, al que sin embargo en julio de 1936 le encontramos encarcelado en La Modelo de Madrid acusado de estafa. Sería en la cárcel donde establecería amistad con Cipriano Mera, y donde también coincidiría con el todopoderoso Juan March, al que timaría en el más ortodoxo estilo de los pícaros del Siglo de Oro, como recoge “El Zubi” en su artículo. Saldría de la cárcel el 21 de julio de 1936 junto a Cipriano Mera, del que ya no se separaría en toda la guerra, llegando a ser Jefe de Estado Mayor del IV Cuerpo de Ejército que mandaba el legendario albañil del madrileño barrio de Tetuan de las Victorias.

Fotografía tomada en el Frente de Guadalajara donde podemos ver a Antonio Verardini, con las piernas abiertas y las manos en los bolsillos. En el grupo distinguimos también a Cipriano Mera y al coronel Casado. (Fotografía obtenida del artículo de El Rufian Meancólico de título “Orlov y la CNT” publicado en La Biblioteca Fantasma ).

Durante la contienda Verardini se vería involucrado en diferentes asuntos turbios, destacando el de la falsa embajada de Siam, una trampa que condujo a la muerte a varias personas engañadas en la creencia de recibir protección diplomática. Sería detenido acusado de espionaje por una patrulla comunista, teniendo que enviar Mera un contingente fuertemente armado para liberarlo. En octubre de 1937 Antonia Bronchalo y Antonio Verardini se casarían en una ceremonia oficiada por el propio general Miaja, a la que asistirían gran parte de las principales autoridades militares de la época. Finalizada la guerra Antonia se quedará en Madrid, tratando de iniciar una nueva vida escondiendo un pasado que podría ser una pesada carga para ella. Verardini consiguió huir a Orán, donde continuaría con su apasionante vida.

Todo esto es solo un pequeño aperitivo para abrir boca de todo lo que pueden encontrar en la magistral faena que Rafael González Zubieta “El Zubi” ha cuajado en su blog “Larga Cordobesa”, una faena realizada con el legendario temple y el incomparable arte que atesora este inigualable diestro de la ribera del Guadalquivir, una faena que sin ninguna duda pasará por derecho propio a los anales de la guerracivilmaquia.

Si es usted aficionado a la historia y quiere conocer con más lujo de detalles lo que hasta aquí hemos narrado, así como otras muchas sorpresas, no deje de leer la crónica de este maestro soberano, que nuevamente ha abierto el tarro de las esencias para deleite y disfrute de los amantes del noble arte de la guerracivilmaquia.

CLIC AQUÍ PARA ACCEDER AL ARTÍCULO DE «EL ZUBI».


Florentino Areneros.

viernes, 19 de octubre de 2012

EL REPUBLICANO QUE INVENTÓ EL TRAJE ESPACIAL

En 1935 el prestigioso semanario Berliner Ilustrarte Zeitung dedicaría su artículo central a la escafandra que Emilio Herrera Linares había diseñado para viajes a la estratosfera. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

EL REPUBLICANO QUE INVENTÓ EL TRAJE ESPACIAL.

La pasada semana una noticia dio la vuelta al mundo: un hombre saltaba al vació desde casi 40.000 metros de altura y tras superar la velocidad del sonido tomaba tierra sano y salvo un cuarto de hora después. Para completar tamaña hazaña el austriaco Felix Baumgartner, así se llama este deportista, solo contaba con la protección de un traje similar al que utilizan los astronautas en sus paseos espaciales. Seguramente Baumgartner, al igual que muchos españoles, no sepa que en el origen de ese traje se encuentra un militar español que tuvo que exiliarse en 1939 como tantas decenas de miles de españoles leales a la legalidad republicana. Su nombre era Emilio Herrera Linares, otro de esos ilustres “desconocidos” por obra y gracia de la Guerra de España y la losa de silencio que sobre la memoria de muchos españoles colocó el régimen franquista posterior a la guerra.

Emilio Herrera fue un hombre polifacético, a su condición de militar, hay que unir la de científico, matemático, ingeniero e inventor, siendo también uno de los pioneros de la aeronáutica española. Durante su exilio continuó con su actividad investigadora, y nunca renunciaría de su lealtad a la República, llegando a ocupar el cargo de Presidente del Gobierno de la República en el exilio entre 1960 y 1962. Podríamos encontrar paralelismos entre Herrea y Virgilio Leret, otro aviador e ingeniero que diseñó un prototipo de motor a reacción pionero en su época , y que acabaría sus días fusilado en Melilla por los golpistas el 18 de julio de 1936. Herrera y Leret son solamente dos ejemplos de una inigualable generación perdida durante la guerra, donde podíamos encontrar ilustres científicos, médicos, ingenieros, arquitectos, artistas, escritores, músicos, poetas y un largísimo etcétera. Un conjunto de talento único en la Historia de España hasta aquel momento, en el que sin duda tuvo mucho que ver la labor de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) heredera en gran medida de la Institución Libre de Enseñanza. Todo un patrimonio humano que se perdería tras la guerra con la llegada del franquismo.


Don Emilio Herrera Linares fue un hombre polifacético. A su condición de militar unía la de científico, ingeniero, matemático o inventor, entre otras. Años después de finalizada la guerra ocuparía la Presidencia del Gobierno de la República en el exilio. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Emilio Herrera Linares nació en Granada el 13 de febrero de 1879 en el seno de una familia de brillante trayectoria militar, muy ligada al Cuerpo de Ingenieros. Su abuelo paterno, había sido un destacado militar condecorado con la Laureada de San Fernando, a la vez que un experto en sistemas de fortificación de prestigio internacional, cuyos tratados y estudios se publicaron en diversos países, por lo que sería distinguido con numerosas distinciones y condecoraciones, entre ellas la Gran Medalla de las Ciencias que le concedió el Rey Guillermo IV de Prusia. Su padre fue también militar de una larga y meritoria trayectoria, obteniendo la Cruz de San Fernando en la Segunda Guerra Carlista. Además de militar, su padre tendría una gran inquietud científica, lo que le llevaría a montar un laboratorio de experiencias físicas en Granada, donde experimentaría con los descubrimientos del momento, como la linterna mágica o el fonógrafo. También asombraría a sus vecinos iluminando la Alambra con arcos fotovoltaicos o mostrando elevaciones de globos aerostáticos. Pero además el padre de nuestro protagonista era un gran aficionado a la fotografía y a la música, publicando varios tratados, alguno de los cuales se publicaría en el extranjero. Destacar también que su madre además de una destacada intérprete de piano, era una gran pintora.

En este privilegiado ambiente Emilio Herrera Linares pronto comenzaría a dar muestras de su gran talento, obteniendo excelentes calificaciones durante su etapa escolar. A los 15 años ingresaría en la Universidad de Granada, con la intención de estudiar arquitectura (los Herrera sostienen descender del creador de El Escorial) pero acabaría abandonando la universidad para intentar ingresar la carrera militar, y en 1896 entraría en la Academia de Ingenieros de Guadalajara. Terminaría sus estudios militares en 1901 como primer teniente de Ingenieros y, como sus compañeros juró por su honor no aceptar ascensos por méritos de guerra, como era tradición en los cuerpos de Ingenieros y Artilleros. Tras pasar por los destinos de Sevilla y Melilla, Herrera regresaría a Guadalajara para asistir a un curso de la Escuela Práctica de Aeroestación.

Una imagen de la Escuela Práctica de Aerostación de Guadalajara donde Herrera iniciaría su relación con el mundo de la aeronáutica. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En 1905 coincidiendo con un eclipse solar, se preparan diversas observaciones a realizar desde globos aerostáticos a una altitud de 5000 metros, y se requirió la presencia de Herrera para esta misión que resulto todo un éxito, recibiendo el informe presentado por Herrera los elogios de la Comisión Científica Internacional de Aerostación. Ese mismo año participaría en un concurso en Francia, consiguiendo recorrer 1180 Km. a una media de 87Km. por hora. Tras estas dos hazañas, el teniente coronel Pedro Vives Vich, comandante jefe de la base de Guadalajara, pidió que Herrara fuera trasladado a la unidad. De esta forma Emilio Herrera pasaría a ser uno de los pioneros de la aeronáutica española. En este periodo Herrera realizaría numerosas ascensiones, tanto en España, donde batiría el record de altura llegando hasta 6.000 metros, como en otros países de Europa, obteniendo un gran reconocimiento internacional, así como diversas condecoraciones, entre ellas la Cruz de la Legión de Honor francesa.

Globos aerostáticos en Burgos preparados para contemplar y estudiar el eclipse total que tuvo lugar el 30 de agosto de 1905. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En 1908, junto con Alfredo Kindelán (otro de los pioneros de la aeronáutica española) asiste a una demostración de vuelo del avión de los hermanos Wright. Un año después, tras el desastre del Barranco del Lobo, su unidad es enviada a Marruecos, siendo la primera vez que una unidad de este tipo entra en combate. El éxito de las misiones de reconocimiento de los globos, así como su utilidad para dirigir y corregir el fuego de la artillería, supondría el espaldarazo definitivo para el nacimiento de la aviación española. Al poco tiempo el ejercito adquiere varios aviones Farman, y poco tiempo después otros aparatos Nieuport. Herrera es uno de los primeros pilotos de España.

Con una escuadrilla de Nieuport IVG como el de la fotografía, Emilio Herrera intervendría en diversas acciones en Marruecos en 1913. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En 1913 la situación en Marruecos es complicada, y se envía una escuadrilla de aviones al mando de Herrera. Estando en Marruecos protagonizaría, acompañado por Ortiz Echagüe, otra hazaña a los mandos de su avión al ser el primero en cruzar el Estrecho y unir Europa y Africa. Participaría en diversas misiones de combate, por lo que sería ascendido a comandante por meritos de guerra, al cual renunció. Tras el éxito de estas acciones, el papel de la aviación cobra una importancia transcendental en las operaciones militares, como se confirmará posteriormente durante la Gran Guerra, durante la cual Herrera es invitado como agregado militar al Royal Air Corp por el gobierno Británico.

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No quedaría fuera del interés de Herrera todo lo relacionado con los dirigibles, de los que pensaba serían la solución para el transporte aéreo trasatlántico. Participaría en varios proyectos como el de unir Coruña y New Cork, para lo que el mismo diseño un dirigible que nunca se llegó a construir. También participó en el proyecto de unir Sevilla con Buenos aires, en el que colaboraba también la compañía alemana Zepellin. Herrera viajaría de Sevilla a Buenos Aires en la primera travesía del Atlantico del legendario Graf Zepellin, así como en un viaje de ida y vuelta a Río de Janeiro. Finalmente el proyecto sería descartado.

Un Zepellin sobrevuela Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

A su regreso a España tras la Primera Guerra Mundial Herrera será encargado de crear el Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos, un avanzado centro que será básico en el espectacular desarrollo de la aeronáutica española, una de las más punteras de la época, en gran parte debido al trabajo de Herrera al frente de este laboratorio, donde destacaba un túnel aerodinámico en circuito cerrado, el mayor de Europa, diseñado por el propio Herrera. La existencia de este laboratorio será clave en el diseño y creación del autogiro de Juan de la Cierva, uno de mayores logros de la tecnología aérea española de todos los tiempos. En la génesis del autogiro jugó un papel de vital importancia todo lo relacionado con el cálculo matemático y las pruebas realizadas en el túnel aerodinámico, donde el inventor contaría con la inestimable colaboración de Herrera. Cuando se construyó el primer prototipo de autogiro, el aparato tenía tendencia a inclinarse hacia la derecha, por ello Herrera aconsejó a Juan de la Cierva “que buscara la colaboración de Pablo Iglesias para compensar esa tendencia”.

En la imagen vemos el autogiro de Juan de la Cierva en el aeródromo de Cuatro Vientos. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Aunque el desarrollo y los avances en la tecnología aérea habían sido notables, en 1928 se crea la Escuela Superior de Aerotécnia que tratará de rellenar el hueco que existía en lo relaciona con estudios de ingeniería específicos relacionados con la aeronáutica. Nuevamente sería Herrera el elegido para conducir este proyecto, en el que se involucraría completamente, llegando incluso a diseñar los planos del edificio.

Llegamos a los años 30 y hemos visto (aunque se podría escribir muchísimo más) el importante papel que Emilio Herrera ha desempeñado en todo lo relacionado con el espectacular desarrollo de la aeronáutica, tanto a nivel nacional como internacional, y a sus importante implicaciones en el ámbito tanto civil como militar. Desde principios de siglo hasta el comienzo de la guerra, la aviación española había conseguido importantísimos logros en todos los ámbitos, que nos llevaría mucho tiempo recordar, situándose en uno de los primeros lugares a nivel mundial, y gran parte de ese mérito se debe al trabajo de Emilio Herrera Linares.

El túnel de viento de la Escuela Superior de Aerotécnia diseñado por el propio Herrera. FOTO REVISTA AEROPLANO. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Otro de los aspectos en los que Herrera destacó es el de la astronáutica, un tema en el que ya trabajó y propuso adelantos ya desde antes de los años 20, cuando todavía la aviación acababa prácticamente de nacer. En este ámbito se enmarca el proyecto que en 1931 comenzó a desarrollar Herrera: la ascensión en globo libre a la estratosfera (algo de rabiosa actualidad en estos momentos). Se trataba de estudiar, entre otras cosas, las radiaciones cósmicas a más de 23.000 metros de alturas. Para la ascensión se construiría un globo de 24.500 metros cúbicos y 36 metros de diámetro. También para este proyecto Herrera diseñó una “escafandra estratosférica” capaz de permitir a una personar soportar las condiciones que se iba a encontrar en la ascensión, este primer traje espacial que contaba con micrófono, sistema de respiración antivapor, termómetros, barómetros o varias herramientas para medir y recoger muestras, un diseño que serviría de base a los trajes espaciales del futuro. Todo estaba preparado para la ascensión, que realizaría el propio Herrera pese a contar ya con 57 años, pero el inicio de la Guerra Civil truncaría el proyecto.

Fotografía de la escafandra estratosférica de Herrera, que serviría de base para los actuales trajes espaciales. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El golpe militar de julio de 1936 sorprenderá a Emilio Herrera en Santander, donde se encontraba impartiendo un curso de aerodinámica en la Universidad de Verano, y aunque era una persona de un talante liberal moderado y católico, no dudó en regresar a Madrid vía Francia, para prestar sus servicios en la defensa de la República, como había jurado hacer. En Madrid se presentó al teniente coronel Ángel Pastor Velasco, Subsecretario de Aviación. Emilio Herrera sería nombrado Jefe de Instrucción y de Servicio Técnico, con destino en Los Alcázares, Murcia, de su jefatura dependían las escuelas de pilotos, observadores, bombarderos, mecánicos y radiotelegrafistas. Contar como curiosidad que realizaba numerosos viajes entre los diferentes centros de entrenamientos de pilotos, casi siempre de noche para no ser detectados, y para aprovechar el tiempo y mantener su mente ocupada aprendió a leer en braille.

Durante la guerra tendría que pasar uno de los momentos más amargos de su vida, su hijo Emilio piloto de caza de la República, moriría en combate en septiembre de 1937 a pilotando un Polikarpov I-15 “Chato” en el Frente de Teruel con apenas 19 años cumplidos. Emilio Herrera tenía otro hijo, José Herrera “Petere”, quien se alistó al Quinto Regimiento en los primeros días de la guerra. Jose Herrera “Petere” alcanzaría reconocimiento como poeta y escritor finalizada la guerra.

En septiembre de 1937 uno de los hijos de Herrera piloto de aviación republicano moriría pilotando un Polikarpov I-15. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En 1938, dos días después del aniversario de la muerte de su hijo, sería ascendido a general, la prensa del momento se hacía eco de ello: «…una vida consagrada por entero al estudio y al trabajo, una intensa y abnegada actuación al servicio de la ciencia aeronáutica, una probada dignidad profesional y cívica, que ha sido recompensada por el Gobierno de la República, ascendiendo a general a D. Emilio Herrera Linares, ilustre sabio español. Con ello nuestra patria demuestra, una vez más, su gratitud a quien tan noblemente ha contribuido con sus profundos conocimientos técnicos y sus excelsas cualidades morales al progreso y engrandecimiento de su país». Finalizando el año de 1938, acompañaría a Indalecio Prieto a Chile en embajada oficial para la toma de posesión del nuevo presidente Pedro Aguirre. Estando en Buenos Aires, sabedor de que la guerra se aproxima a su fin, trata de acelerar su regreso a España para estar en su puesto cuando llegara el desenlace. A mediados de enero sale de la capital argentina, y tras un viaje repleto de peripecias llega a Paris el 4 de febrero. Cataluña ya había caído, y era imposible regresar a lo que quedaba de zona republicana. No volvería a pisar España en su vida.

Finalizada la guerra desde su exilio de Paris, Herrera continuaría con su actividad científica y divulgativa. Durante la II Guerra Mundial. Estando Paris ocupado por las fuerzas alemanas, se rumoreaba que los nazis estaban preparando un arma demoledora que inclinaría definitivamente la balanza hacia el lado alemán. Herrera sospechó que se podría tratar del arma atómica y escribió un artículo de título “¿La bomba de uranio terminará la guerra?”, donde explicaba los fundamentos científicos de tal arma, y los demoledores efectos de su utilización, que harían que quien la poseyera antes ganara la guerra. La publicación del artículo sería prohibida por las autoridades nazis, lo que confirmo a Herrera sus sospechas de que los alemanes estaban trabajando en ello. Liberado Paris, el artículo sería publicado el 15 de julio de 1945 y 22 días después caía la primera bomba atómica sobre Japón, cumpliéndose lo previsto por el general español sobre el desenlace de la guerra si se utilizaba esa terrible arma.

Pero volvamos al Paris ocupado, poco después de intentar publicar el artículo recibiría la visita del general Wilhem von Faupel, antiguo conocido de su experiencia con los Zeppelín, que le propuso trabajar en el laboratorio de Wernher von Braun y el coronel Dornberger donde se estaban desarrollando nuevas armas. La propuesta fue rechazada y Herrera continuaría en la capital francesa durante toda la guerra. Cuando la ciudad de París fue liberada por las tropas aliadas, Herrera tuvo la satisfacción de ver como los españoles de la División Leclerc eran los primeros en entrar en la ciudad.

En 1944 las tropas aliadas entraban en París. Las primeras en hacerlo sería la División del general Leclerc, formada mayoritariamente por antiguos soldados españoles del Ejército de la República que desfilarían por los campos Eliseos con sus vehículos bautizados con los nombres de batallas de la Guerra Civil: Madrid, Brunete, Guadalajara, Guernica… y otros tan sugestivos como “España Cañi”. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada). (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Finalizada la Guerra Mundial, seguiría inmerso en sus estudios e investigaciones, continuando siendo un referente internacional en temas de aeronáutica y en los nuevos avances en la investigación espacial que tomaron un gran impulso una vez finalizada la guerra en Europa. La todopoderosa NASA trató de conseguir los servicios de Emilio Herrera, según el testimonio de su ayudante , el piloto Antonio García Borrajo: "Cuando los norteamericanos le ofrecieron a Herrera trabajar para su programa espacial con un cheque sin limitaciones en ceros, él pidió que una bandera española ondeara en la Luna, pero le dijeron que sólo ondearía la de Estados Unidos". Al igual que ya hiciera con los alemanes durante la II Guerra Mundial, Herrera rechazaría la oferta. Sin embargo, y como agradecimiento a Emilio Herrera por sus estudios e investigaciones, principalmente en lo referido al diseño de la escafandra espacial, la NASA por medio del astronauta Neil Amstrong (el primer hombre en pisar la luna) entregaría una roca lunar a Manuel Casajust Rodríguez, empleado en la NASA en aquel momento y colaborador de Herrera. Esta roca lunar, valorada en un millón de dólares, sería depositada en el Museo del Aire de Cuatro Vientos, desapareciendo sin dejar rastro en 2004, definitivamente en algunas cosas España es diferente.

Fotografía de la tripulación del Apolo XI, la primera en pisar la luna. En 1971 Neil Amstrong regalaría a España una roca lunar como agradecimiento por la labor de Emilio Herrera. La roca valorada en un millón de dólares, desaparecería del Museo del Aire en 2004. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Durante su largo exilio nunca olvidaría su compromiso con la República. Durante muchos años desempeño el cargo de Ministro de Asuntos Militares en el Gobierno de la República en el exilio, y entre 1960 y 1962 fue presidente del gobierno de la República, siendo sustituido por Claudio Sánchez Albornoz.

Emilio Herrera Linares, además de un científico e intelectual que alcanzó la genialidad, fue una persona de una calidad humana excepcional, un hombre integro, de una conducta intachable, que siempre antepuso el bien común al suyo propio. Como militar siempre respetó al poder legalmente constituido, al igual que a la voluntad popular. A lo largo de su vida dio numerosos ejemplos de su sentido de la lealtad y del honor, anteponiendo el cumplimiento del deber a cualquier otra circunstancia.

Herrera junto a su esposa Margarita en su apartamento del número 15 de la Rue Béranger de París. FOTO REVISTA AEROPLANO. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Terminamos con un episodio de su vida que nos ilustra sobre la excepcional personalidad de Emilio Herrera. Este episodio fue relatado por Fernando Valera durante un homenaje al recientemente fallecido Herrera, que tuvo lugar en el Ateneo Ibero Americano de París en noviembre de 1967:

«Emilio Herrera era Gentilhombre de Palacio, una distinción concedida por Alfonso XIII a raíz de las hazañas de Herrera en Marruecos. Proclamada la República en 1931 y con el monarca ya en el exilio, Herrera se desplazó hasta París y se presentó ante Alfonso XIII en el Hotel Saint Maurice:

- “Señor, yo estoy ligado por un juramento de lealtad a Vuestra Majestad. Para seguir en el Ejército he de comprometer mi palabra de honor de ser leal a la República. Yo no puedo hacerlo, si antes vuestra Majestad no me libera de mi anterior juramento, porque un hombre de honor no tiene dos palabras”
- “El soldado no sirve al rey, sino a la patria”,- le contestó caballerosamente el soberano, -“Yo te libero, pues, de tu juramento. Permanece en el Ejército, y sigue sirviendo lealmente a España”.
- “Bien entendido”, -replicó el general Herrera, - “que si yo presto mi palabra de honor de servir a la República, le será tan fiel como lo he sido y como lo habría seguido siendo a Vuestra Majestad”.

“… y he aquí como, en cumplimiento de la más alta virtud del soldado, la caballerosidad, la fidelidad hasta la muerte a la palabra de honor empeñada, Don Emilio Herrera, a partir de 1931 durante la Guerra Civil y a lo largo de casi treinta años de destierro, ha compartido las aspiraciones, el heroísmo, la gloria, la tragedia y la derrota de la República española, como maestro, guía y ejemplo de la gloriosa aviación republicana que desde 1939 se bautizó a si misma con el significativo nombre de Alas Plegadas”».


Todo un ejemplo, que otros muchos no siguieron.

Florentino Areneros.

NOTA DE LA REDACCIÓN:

Esta crónica esta basada en el artículo de José Warleta Carrillo “Emilio Herrera Linares (1879-1967)” publicado en el número 6 de la revista AEROPLANO (clic aquí para ir al artículo) , y en el trabajo de Emilio Atienza Rivero “Emilio Herrera Linares. General de Brigada” publicado en el libro “25 militares de la República” editado por el Ministerio de Defensa.


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martes, 9 de octubre de 2012

VICENTE TALENS INGLÁ


Vicente Talens Inglá nació en Valencia en 1892, tras una vida intensa, finalizaría sus días frente a un pelotón de fusilamiento en junio de 1940. Fotografía publicada por cortesía de Antonio Ramírez Navarro.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Vicente Talens nació en Valencia, fue militante anarquista en la Barcelona del pistolerismo y la Ley de Fugas, donde a punto estuvo de morir en la explosión de una fábrica clandestina de explosivos, y donde participaría en un fallido y turbio atentado contra el todopoderoso Martínez Anido. Huido a París, allí se haría comunista y bailarín junto a Isadora Duncan, y trabajaría como modelo para diferentes artistas. Proclamada la República en España regresaría a Valencia, continuando con su compromiso militante. Iniciada la guerra sería nombrado delegado del PCE en la Guardia Popular Antifascista. A comienzos de 1937 se unió sentimentalmente con la esposa del jefe de las Brigadas Internacionales, André Marty, y tuvo con ella a su única hija, la escritora francesa Pauline Talens. Ocuparía el cargo de Gobernador Civil de Almería entre julio del 37 y abril del 38, siendo el principal responsable político de los refugios construidos en la ciudad. Durante toda la guerra Talens ayudaría a decenas de personas librando a muchas de ellas de una muerte segura. Finalizada la guerra sería apresado en el Puerto de Alicante, y en su juicio y condena serían determinantes los testimonios de dos personas a las que Talens había salvado la vida. Sería fusilado en Junio de 1940 en Paterna. Toda la trayectoria vital de Vicente Talens ha sido recuperada en el libro de Antonio Ramirez Navarro “La fuerza de los débiles: vida, prisiones y muerte de Vicente Talens Inglá” un excelente trabajo publicado recientemente, en el que hemos basado esta crónica.

VIDA, PRISIONES Y MUERTE DE VICENTE TALENS INGLÁ

Comenzábamos nuestra anterior crónica dedicada a Almería destacando como algunos lugares y su historia, concretamente la relacionada con la Guerra Civil, son injustamente olvidados o tal vez no se les conceda la importancia que verdaderamente merecen, como era el caso de Almería. Pero este olvido no es nada en comparación con la desmemoria que existe con tantas y tantas personas que fueron los auténticos protagonistas de aquellos momentos, los actores de aquel gigantesco drama, muchos de los cuales acabarían perdiendo la vida. Protagonistas que sin embargo permanecen en un absoluto e injusto anonimato, donde sus nombres han sido borrados de la Historia. No cabe duda de que queda mucho trabajo por hacer en España en este capítulo, sobre todo en un país donde se mira para otro lado cuando se habla de cunetas y fosas.

En Sol y Moscas hemos dedicado varias crónicas a alguno de estos ilustres “desconocidos”, como Virgilio Leret, el padre Revilla, Máximo Moreno, José Bretaño, Juan González Olmedilla o Sergei Tarjov , entre otros. Afortunadamente cada vez más autores se deciden por rescatar del olvido a estos, hasta ahora, anónimos personajes. Recopilando información sobre Almería, encontré la reseña sobre un libro escrito por Antonio Ramírez Navarro, de título "La fuerza de los débiles: vida prisiones y muerte de Vicente Talens Inglá", el resumen de la obra prometía, y en cuanto tuve oportunidad lo compré. El libro de Antonio Ramírez Navarro es un impresionante trabajo de investigación y documentación, donde ha conseguido reconstruir, a partir de numerosas fuentes y bibliografía, la intensa biografía del que fuera Gobernador Civil de Almería durante un periodo de la Guerra Civil. El autor ha conseguido contextualizar la vivencias de Talens en el momento histórico en que estas sucedían, de modo que a lo largo del relato el lector, aun no estando familiarizado con la Historia de España en el primer tercio del SXX y en la Guerra Civil, puede comprender la situación que se vivía en esos momentos y las circunstancias en la que se desarrollaron los hechos, todo ello con un buen ritmo narrativo que hacen de la lectura de este libro, pese a sus sólidas bases documentales y bibliográficas, un agradable ejercicio.

Portada del libro “La fuerza de los débiles: vida, prisiones y muerte de Vicente Talens Inglá” escrito por Antonio Ramirez Navarro. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

jueves, 4 de octubre de 2012

CURIOSIDADES DE ALMERIA

En la costa almeriense hemos localizado varios fortines, algunos de estructura singular como este de Mojacar, aunque desconocemos si fueron construidos durante la Guerra Civil en los años inmediatamente posteriores a esta.(FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

CURIOSIDADES DE ALMERIA

En nuestra anterior crónica tratábamos el poco conocido episodio del bombardeo de Almería por una flota de barcos de guerra de la Alemania de Hitler, un episodio que a punto estuvo de provocar que la República Española declarara la guerra a Alemania. En esta crónica vamos a conocer algunas curiosidades, relacionadas de alguna forma con la República, la Guerra de España y el franquismo, que nos hemos encontrado en nuestro recorrido por algunos lugares de esta bella provincia. Finalizaremos con una próxima crónica esta trilogía dedicada a Almería acercándonos a la figura de Vicente Talens Inglá y al libro que sobre su biografía ha publicado Antonio Ramirez Navarro de título “La fuerza de los débiles”. Vicente Talens fue Gobernador Civil de Almería durante un periodo de la guerra y acabaría sus días frente a un pelotón de fusilamiento en las tapias del cementerio de Paterna.

LOS FORTINES


La costa de Almería, en el extremo sur oriental de la península y a poca distancia de las costas de Orán, sufrirían durante varios siglos las incursiones de los piratas. Ya en el SXVI, el rey nazarí Yusuf I, ordenaría construir diferentes defensas a lo largo de la costa almeriense para prevenir las incursiones piratas berberiscos que regularmente padecían las comarcas de la zona. Tras la caída del Reino de Granada, y al iniciarse las hostilidades contra el Imperio Turco, los ataques continuarían. El litoral se iría fortificando a los largo de toda la línea de costa, contando la mayoría de las poblaciones importantes con algún tipo de fortificación desde donde repeler la agresión. Así mismo se crearía un sistema de torres de vigilancia, con la misión de vigilar la costa y anticiparse a la llegada de los corsarios. Pese a todo ello, los ataques continuaron produciéndose, y el sistema defensivo mejorándose, recibiendo un fuerte impulso en el ultimo tercio del SXVIII bajo el reinado de Carlos III.

El litoral almeriense ha sido objeto de innumerables incursiones de piratas procedentes del norte de África a los largo de su historia. Para hacer frente a este peligro se construirían diferentes estructuras defensivas a lo largo de la costa, como este castillo ubicado en la Mesa de Roldan, sobre un imponente acantilado de 200 metros sobre el mar. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.