
Fotografía tomada el 20 de julio de 1936 momentos previos al asalto al Cuartel de la Montaña, en la que observamos entre las personas congregadas tras el parapeto al teniente Máximo Moreno, identificado gracias a los datos facilitados por una lectora y que ustedes pueden encontrar en esta crónica. (Hacla clic en cualquiera de las imágenes para verla ampliada en otra pestaña).
VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO
A pesar de ser denostado y vilipendiado por muchos autores, el tratamiento de la Historia en un medio como Internet, bien sea mediante foros, blogs u otras hierbas, presenta varias ventajas evidentes sobre los tradicionales medios de publicación escrita. Por una parte, y esto que quede muy claro, desde un medio digital se pueden llegar a decir tantas y variadas tonterías como desde cualquier medio escrito en papel, algo que insistentemente y con proverbial perseverancia venimos demostrando fehacientemente con esta publicación. Aunque también se pueden plasmar interesantes trabajos que no tienen nada que envidiar a los que podemos encontrar en muchas publicaciones y libros. Pero descontado esto, Internet presenta una serie de ventajas con las que los medios tradicionales no pueden competir.
Sería largo de detallar todos estos adelantos, como por ejemplo el tratamiento simultaneo de imágenes (bien sean filmaciones o fotografías) o de sonidos, o bien la facilidad de enlazar contenidos, o la posibilidad de realizar diferentes tipos de búsquedas, o muchas otras ventajas que cualquiera de ustedes si utilizan este medio conocerán. Sin olvidar las ventajas y facilidades que ofrecen los archivos digitalizados donde podemos realizar búsquedas rápidas y cómodas de los más variados documentos, se encuentren en el lugar que se encuentren y sin tener que salir de casa, sin necesidad de respirar ácaros, y lo más importante, sin tener que ver la tradicional cara vinagre del archivero de turno, que te escruta de arriba abajo con mirada despectiva cuando le entregas la hojita con los datos del legajo, mientras se remanga los manguitos de tal forma que parece te a repartir dos leches por insolente. Si se digitalizaran más archivos se acabarían las peleas de los “expolios” y similares, que tantas tardes de gloria han propiciado a algún que otro tertuliano de esas emisoras de dios. Qué más me da que el documento esté guardado en Salamanca o en Martorell, si lo voy a consultar en el portátil desde la mesa de cualquier garito con “güifi”.
Aunque los archivos históricos tienen indudable encanto y romanticismo, como el Archivo de Indias de la foto, la digitalización de los fondos aporta muchas ventajas no solo en cuanto a la consulta y búsqueda de datos, si no también otras como la seguridad de los documentos y su conservación.
Pero si hay algo en lo que este medio es insuperable, es en el dinamismo que tiene y en la posibilidad que ofrece de interactuar entre el lector y el que escribe, con la riqueza y posibilidades que ello genera. Cualquier persona puede puntualizar cualquier dato, corregir cualquier error, o lo que es más importante, enriquecer el contenido con nuevas aportaciones. De forma que cualquier contenido puede ser desarrollado de manera coral llegando a alcanzar una profundidad impensable en otros medios. Tenemos muchos ejemplos de ello los aficionados a la guerracivilmaquia, como la inigualable Biblioteca Fantasma, o el por ahora un poco apagado Foro de Gefrema, donde podemos encontrar memorables hilos. Perdónenme ustedes amigos lectores por esta charla que me he marcado, pero me lo pedía el cuerpo desde hace tiempo, y además me sirve como introducción a esta crónica.
Desde hace tiempo viene reclamando un lugar destacado en el escalafón de la guerracivilmaquia una torera que intervención tras intervención está levantando pasiones y provocando la admiración de los tendidos en todas las plazas donde actúa, dejando en todas sus intervenciones palpable muestra de su depurada técnica y magistral arte. Como muchos de ustedes ya habrán adivinado me estoy refiriendo a la inigualable y sin par diestra Inés Tremis.
Guardias de asalto y civiles aguardan tras el parapeto esperando a la orden de tomar el Cuartel de la Montaña.
En la última crónica que publicamos sobre los “Tres días de Julio” que supongo ya habrán leído todos ustedes (y si no, no sé a que están esperando), Ines Tremis se lanzaba al albero en una tremenda intervención, en la que tras dos soberbias verónicas nos desvelaba la identidad de uno de los personajes, indudable protagonista del asalto al Cuartel de la Montaña, que aparecen en una de las fotografías de aquel acontecimiento. Es asombrosa la facilidad que tiene esta mujer, para tras observar las características del morlaco, darle la lidia correcta para poder sacar del mismo todo el juego lleva dentro. Y tras ello, como ustedes podrán comprender, es muy difícil dejar que el toro se vaya sin torear, lo cual, con permiso de la autoridad, es lo que vamos a tratar de hacer a continuación.
¡¡Va por usted maestra!!
MÁXIMO MORENO
Imagen publicada en nuestra crónica anterior en la que un guardia de asalto pide calma a la multitud que se agolpa tras el parapeto.
Tanto en el texto de Luís Romero sobre el asalto al Cuartel de la Montaña, como en otros sobre el mismo episodio, el teniente de la Guardia de Asalto Máximo Moreno, aparece como indudable protagonista de aquellos acontecimientos. Ahora gracias a la perspicacia y habilidad de la inigualable Inés, hemos podido localizar a este teniente en una de las muchas fotografías que de aquel acontecimiento se conservan. En esa imagen podemos ver a Máximo Moreno en la barricada construida en la confluencia de la calle Ferraz con la Plaza de España, justo en la entrada de el edificio conocido como Casa Gallardo (uno de los más bonitos de Madrid, si no lo conocen fíjense la próxima vez que pasen por allí), donde también se distinguen a otros protagonistas de aquel momento a los que posiblemente dediquemos otra futura crónica.
Otra imagen del parapeto de la Plaza de España tomada el 20 de julio de 1936.
La fotografía en cuestión pertenece al que fue conocido como “Archivo Rojo”, ahora denominado “Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda de Madrid durante la Guerra Civil” perteneciente al Archivo General de la Administración del Ministerio de Cultura. Fue realizada por Albero y Segovia el 20 de Julio de 1936, momentos antes de producirse el asalto al cuartel. El teniente Moreno se dirige o saluda, puño en alto, a la multitud concentrada en ese punto, mientras otras personas piden calma y tranquilidad.
En las siguientes fotografías podemos ver a Máximo Moreno en el parapeto y el retrato que de él se publico junto a la necrológica que publicó el diario La Voz en septiembre de 1936.

En la imagen superior distinguimos al teniente Máximo Moreno, identificado a partir de la fotografía publicada por el diario La Voz junto a la necrológica por la muerte del teniente en septiembre de 1936.
Máximo Moreno Martín antes de pasar a la Guardia de Asalto había sido militar que prestó servicio en el cuerpo de Regulares en África. Republicano convencido, Máximo Moreno estuvo implicado en diferentes episodios, entre ellos la sublevación de Octubre de 1934, por la que fue a la cárcel con una condena de 30 años, de la que saldría tras las elecciones de febrero de 1936. Moreno era un oficial muy popular dentro del cuerpo, donde contaba con la simpatía de gran parte de los agentes y mandos, entre los que se encontraba algún buen amigo, como era el caso del teniente Castillo, que sería asesinado un día antes que Calvo Sotelo. Y sería a raíz del asesinato del diputado José Calvo Sotelo cuando Máximo Moreno pasaría a las hemerotecas y a los libros de historia.
A las tres de la mañana de la noche del 13 de Julio de 1936, Máximo Moreno junto a otros guardias de asalto salió del cuartel de Pontejos en dirección al domicilio de Calvo Sotelo en la calle de Velázquez. Tras hacer salir de la casa al diputado, le hicieron montar en el vehículo que les había trasladado hasta allí, y mientras este circulaba a la altura de la calle Ayala, Calvo Sotelo recibió un tiro en la cabeza que le produjo la muerte. Tras el asesinato el cuerpo sería depositado en una acera del cementerio del Este.
El cadáver de José Calvo Sotelo abandonado a las puertas del Cementerio del Este tras ser asesinado en la madugrada del 13 de julio de 1936.
Sobre este dramático episodio existe gran cantidad de literatura, y este asesinato sería, y es utilizado todavía, por algunos autores como detonante último del conflicto armado que estallaría pocos días después, siendo también, según algunas fuentes, este acontecimiento el que haría decidirse al general Franco a sumarse al golpe. En el asesinato algunos autores han involucrado directamente a la cúpula del PSOE de aquella época, en especial a Indalecio Prieto y Margarita Nelken (amante de uno de los asesinos según alguna de estas fuentes,), y a responsables de los cuerpos de seguridad, incluso se llega a acusar a diputados del Congreso de conocer de antemano este asesinato y pregonarlo en la propia Cámara. Otras fuentes atribuyen exclusivamente la responsabilidad al grupo que llevo a cabo la acción, que actuarían por cuenta propia y como venganza por el asesinato del teniente Castillo el día anterior. Como ven la disparidad de criterios es manifiesta, y he de reconocer que mi ignorancia en el tema me impide decantarme por una teoría propia, aunque he de reconocer que algunas de las afirmaciones que se han hecho sobre este episodio me parecen delirantes, incluido el documental que emitió Telemadrid con motivo del 75 aniversario de aquel lamentable crimen.
Pero volvamos al protagonista de esta crónica, el cual en los primeros días de la guerra participa en diferentes combates, según leemos en su necrológica en Alcalá, Toledo o en la sierra madrileña, hasta acabar como componente de la tripulación de un bombardero manejando una ametralladora. Máximo Moreno formaría parte de la tripulación del POTEZ 54, letra F y que portaba la leyenda “AQUÍ TE ESPERO”.
Planos del bombardero Potes 54 fabricado en Francia y del que el Gobierno de la República adquiriría varios aparatos al comienzo de la guerra.
El gobierno republicano adquiriría 18 aviones bombarderos del modelo Potez 54 en Francia, un avión concebido como una especie de fortaleza volante, aunque los resultados obtenidos durante la guerra civil dejaron mucho que desear. Si a ello se le une que no estaban completamente equipados, el hecho de volar muchas veces sin escolta de cazas y la inexperiencia de las tripulaciones, se pueden imaginar el resultado. Alguno de estos aviones formarían parte de la Escuadrilla España formada por André Malraux.
El escritor francés André Malraux en la cabina de un Potez 54 que formaba parte de la Escuadrilla España que el escritor organizó con aparatos adquiridos en Francia.
El “Aquí te espero” llegó desde Francia al el aeropuerto de Barcelona el 8 de agosto de 1936 procedente de Tolouse, y desde esa fecha participaría en diferentes acciones, quizá la más destacada fue el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas el 23 de agosto, acción en la que participó Máximo Moreno como miembro de la tripulación. El avión, y su tripulación, serían destinados a la madrileña base de Getafe, desde donde partirían el 25 de septiembre de 1936 con la misión de bombardear a las tropas franquistas en la provincia de Toledo (en otras fuentes se cita Barajas como aeródromo de partida y el de Getafe como lugar de donde partiría el avión de escolta). El bombardero debería ir escoltado por un caza que pilotaba el mítico piloto republicano Andrés García Lacalle, pero problemas mecánicos impidieron su despegue, de forma que el “aquí te espero” partió en solitario hacia su misión. Sin haber alcanzado su objetivo sería atacado por una escuadrilla de Fiat CR-32 a la altura de Rielves(Toledo), entre los pilotos que manejaban aquellos cazas se encontraba el no menos mítico piloto nacionalista Ángel Salas Larrazabal, acompañado por los pilotos italianos Boetti, Baschirotto, y Salvadori. Como resultado del ataque el avión republicano fue abatido y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia, en el que fallecerían en el acto el piloto: capitán Joaquín Mellado, y el mecánico Vicente Valles. Los otros cuatro miembros de la tripulación sobrevivirían al impacto: Josá Brea Expósito, Nicolás López Rodríguez, Antonio González Flores, y el teniente Máximo Moreno. Consiguieron salir del aparato y vieron como se acercaban al mismo un grupo de soldados, a los que los aviadores confundieron con falangistas, aunque en realidad eran milicianos que venían a socorrerles, y ante el temor a ser capturados con vida decidieron suicidarse de un tiro en la sien.
Necrológica del teniente Máximo Moreno publicada en La Voz.
Como podemos ver en la necrológica la versión oficial del fallecimiento del teniente fue otra, según esta la causa del fallecimiento sería un desgraciado accidente que provocaría un incendio en el aparato en el momento del despegue, muriendo el teniente carbonizado. Sin embargo se conservan imágenes (que ustedes pueden ver a continuación) del avión abatido, todavía con las bombas montadas en sus alas, así como de alguno de los cadáveres.
El piloto Jesús Salas Larrazabal, al que se atribuyo el derribo, junto a los restos del “aquí te espero”, en el que el teniente Moreno formaba parte de la tripulación.
Un grupo de pilotos italianos posa junto a los restos del aparato.
En la imagen inferior vemos uno de los cadáveres que quedaron dentro del avión tras su derribo. (AL FINAL DE ESTA CRÓNICA PUEDEN ENCONTRAR UNA GALERÍA FOTOGRÁFICA CON MÁS IMÁGENES DEL AVIÓN DERRIBADO).
Un fragmento del avión se conserva en la actualidad y lo podemos contemplar en el Museo del Aire de Cuatro Vientos. Hace unos años (desconocemos si en la actualidad continua siendo así) este vestigio estaba acompañado de una placa grabada donde podía leerse: "Trozo de fuselaje del avión rojo tipo POTEZ "Aquí te espero" pilotado por el teniente(sic) Mellado y entre otros, por el teniente guardia de asalto Montero (sic), uno de los asesinos de Calvo Sotelo, que fue derribado el día 25-8-36 en Rielves (Toledo) por el hoy teniente general D. Ángel Salas Larrazábal que tripulaba el avión CR-32 nº 103 y que le fue dedicado al coronel Larrauri que lo dona al Museo del Aire".

Fragmento del Potez 54 en el que volaba el teniente Moreno que se conserva en el madrileño Museo del Aire.
Y aquí acabaría la crónica sobre el teniente Moreno de no ser por la habilidad y sagacidad de esa autentica maestra de la guerracivilmaquia que no es otra que nuestra admirada Ines Tremis, que buceando en los fondos digitalizados del Archivo Histórico Nacional, en los fondos de la Causa General y dentro del expediente sobre el asesinato de José Calvo Sotelo encontró la siguiente foto del entierro en Madrid del teniente Moreno el 28 de septiembre de 1936:

Anverso y reverso de una fotografía conservada en los fondos de la Causa General tomada durante el entierro del teniente Moreno.
A partir de esa foto, que vemos fechada el 29 de septiembre de 1936, es decir que fue archivada por las autoridades republicanas, alguien realizó el siguiente dibujo ya en periodo franquista una vez finalizada la guerra que sería utilizado para interrogar a testigos o sospechosos, seguramente con la intencionalidad de relacionar de alguna forma a los que presidían el cortejo con el asesinato de Calvo Sotelo:
Sobre la fotografía del entierro del teniente Moreno, se realizó una vez terminada la guerra este dibujo para tratar de identificar a los asistentes.
Relación de los asistentes al entierro identificados.
Ampliando las imágenes anteriores pueden ustedes comprobar que personajes fueron identificados y cuales no en la fotografía, y les animo a intentar completar las identidades de las personas que faltan, aprovechando el dinamismo y la posibilidad de interactuar que medios como este facilitan al lector, tal y como comentábamos al principio de esta crónica. Como pistas, si amplían la imagen colocada a continuación del dibujo, se indica que “el número 3 fue jefe en el año 36 del Grupo de Escuadrones del Cuerpo de Seguridad en Madrid”, y el “número 4 mandaba el Primer Escuadrón del Cuerpo de Seguridad de Madrid, con el que salió a los pocos días del Movimiento para Guadalajara”.

Dos declaraciones de testigos interrogados, en las que identifican a alguno de los asistentes al entierro. Dado que tanto la foto como el dibujo y las declaraciones forman parte del expediente de la Causa General sobre el asesinato de Calvo Sotelo, es posible que se tratara de establecer una relación entre los asistentes y uno de los implicados: el teniente Moreno.
No quisiera terminar esta crónica sin dar nuevamente las gracias a Inés Tremis, inigualable torera sin cuyas aportaciones no hubiera sido posible la realización de esta crónica: A sus pies.
Florentino Areneros.
GALERIA FOTOGRÁFICA
A continuación pueden contemplar una serie de fotografías del avión derribado, que por su valor documental consideramos de interés publicar. Se observa que conservan todavía ancladas las bombas que no pudieron arrojar. Provienen de la página de AERONET GCE – IBERONET: http:
//www.network54.com/Forum/394728/
VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO
A pesar de ser denostado y vilipendiado por muchos autores, el tratamiento de la Historia en un medio como Internet, bien sea mediante foros, blogs u otras hierbas, presenta varias ventajas evidentes sobre los tradicionales medios de publicación escrita. Por una parte, y esto que quede muy claro, desde un medio digital se pueden llegar a decir tantas y variadas tonterías como desde cualquier medio escrito en papel, algo que insistentemente y con proverbial perseverancia venimos demostrando fehacientemente con esta publicación. Aunque también se pueden plasmar interesantes trabajos que no tienen nada que envidiar a los que podemos encontrar en muchas publicaciones y libros. Pero descontado esto, Internet presenta una serie de ventajas con las que los medios tradicionales no pueden competir.
Sería largo de detallar todos estos adelantos, como por ejemplo el tratamiento simultaneo de imágenes (bien sean filmaciones o fotografías) o de sonidos, o bien la facilidad de enlazar contenidos, o la posibilidad de realizar diferentes tipos de búsquedas, o muchas otras ventajas que cualquiera de ustedes si utilizan este medio conocerán. Sin olvidar las ventajas y facilidades que ofrecen los archivos digitalizados donde podemos realizar búsquedas rápidas y cómodas de los más variados documentos, se encuentren en el lugar que se encuentren y sin tener que salir de casa, sin necesidad de respirar ácaros, y lo más importante, sin tener que ver la tradicional cara vinagre del archivero de turno, que te escruta de arriba abajo con mirada despectiva cuando le entregas la hojita con los datos del legajo, mientras se remanga los manguitos de tal forma que parece te a repartir dos leches por insolente. Si se digitalizaran más archivos se acabarían las peleas de los “expolios” y similares, que tantas tardes de gloria han propiciado a algún que otro tertuliano de esas emisoras de dios. Qué más me da que el documento esté guardado en Salamanca o en Martorell, si lo voy a consultar en el portátil desde la mesa de cualquier garito con “güifi”.
Aunque los archivos históricos tienen indudable encanto y romanticismo, como el Archivo de Indias de la foto, la digitalización de los fondos aporta muchas ventajas no solo en cuanto a la consulta y búsqueda de datos, si no también otras como la seguridad de los documentos y su conservación. Pero si hay algo en lo que este medio es insuperable, es en el dinamismo que tiene y en la posibilidad que ofrece de interactuar entre el lector y el que escribe, con la riqueza y posibilidades que ello genera. Cualquier persona puede puntualizar cualquier dato, corregir cualquier error, o lo que es más importante, enriquecer el contenido con nuevas aportaciones. De forma que cualquier contenido puede ser desarrollado de manera coral llegando a alcanzar una profundidad impensable en otros medios. Tenemos muchos ejemplos de ello los aficionados a la guerracivilmaquia, como la inigualable Biblioteca Fantasma, o el por ahora un poco apagado Foro de Gefrema, donde podemos encontrar memorables hilos. Perdónenme ustedes amigos lectores por esta charla que me he marcado, pero me lo pedía el cuerpo desde hace tiempo, y además me sirve como introducción a esta crónica.
Desde hace tiempo viene reclamando un lugar destacado en el escalafón de la guerracivilmaquia una torera que intervención tras intervención está levantando pasiones y provocando la admiración de los tendidos en todas las plazas donde actúa, dejando en todas sus intervenciones palpable muestra de su depurada técnica y magistral arte. Como muchos de ustedes ya habrán adivinado me estoy refiriendo a la inigualable y sin par diestra Inés Tremis.
Guardias de asalto y civiles aguardan tras el parapeto esperando a la orden de tomar el Cuartel de la Montaña.En la última crónica que publicamos sobre los “Tres días de Julio” que supongo ya habrán leído todos ustedes (y si no, no sé a que están esperando), Ines Tremis se lanzaba al albero en una tremenda intervención, en la que tras dos soberbias verónicas nos desvelaba la identidad de uno de los personajes, indudable protagonista del asalto al Cuartel de la Montaña, que aparecen en una de las fotografías de aquel acontecimiento. Es asombrosa la facilidad que tiene esta mujer, para tras observar las características del morlaco, darle la lidia correcta para poder sacar del mismo todo el juego lleva dentro. Y tras ello, como ustedes podrán comprender, es muy difícil dejar que el toro se vaya sin torear, lo cual, con permiso de la autoridad, es lo que vamos a tratar de hacer a continuación.
¡¡Va por usted maestra!!
MÁXIMO MORENO
Imagen publicada en nuestra crónica anterior en la que un guardia de asalto pide calma a la multitud que se agolpa tras el parapeto. Tanto en el texto de Luís Romero sobre el asalto al Cuartel de la Montaña, como en otros sobre el mismo episodio, el teniente de la Guardia de Asalto Máximo Moreno, aparece como indudable protagonista de aquellos acontecimientos. Ahora gracias a la perspicacia y habilidad de la inigualable Inés, hemos podido localizar a este teniente en una de las muchas fotografías que de aquel acontecimiento se conservan. En esa imagen podemos ver a Máximo Moreno en la barricada construida en la confluencia de la calle Ferraz con la Plaza de España, justo en la entrada de el edificio conocido como Casa Gallardo (uno de los más bonitos de Madrid, si no lo conocen fíjense la próxima vez que pasen por allí), donde también se distinguen a otros protagonistas de aquel momento a los que posiblemente dediquemos otra futura crónica.
Otra imagen del parapeto de la Plaza de España tomada el 20 de julio de 1936. La fotografía en cuestión pertenece al que fue conocido como “Archivo Rojo”, ahora denominado “Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda de Madrid durante la Guerra Civil” perteneciente al Archivo General de la Administración del Ministerio de Cultura. Fue realizada por Albero y Segovia el 20 de Julio de 1936, momentos antes de producirse el asalto al cuartel. El teniente Moreno se dirige o saluda, puño en alto, a la multitud concentrada en ese punto, mientras otras personas piden calma y tranquilidad.
En las siguientes fotografías podemos ver a Máximo Moreno en el parapeto y el retrato que de él se publico junto a la necrológica que publicó el diario La Voz en septiembre de 1936.
En la imagen superior distinguimos al teniente Máximo Moreno, identificado a partir de la fotografía publicada por el diario La Voz junto a la necrológica por la muerte del teniente en septiembre de 1936. Máximo Moreno Martín antes de pasar a la Guardia de Asalto había sido militar que prestó servicio en el cuerpo de Regulares en África. Republicano convencido, Máximo Moreno estuvo implicado en diferentes episodios, entre ellos la sublevación de Octubre de 1934, por la que fue a la cárcel con una condena de 30 años, de la que saldría tras las elecciones de febrero de 1936. Moreno era un oficial muy popular dentro del cuerpo, donde contaba con la simpatía de gran parte de los agentes y mandos, entre los que se encontraba algún buen amigo, como era el caso del teniente Castillo, que sería asesinado un día antes que Calvo Sotelo. Y sería a raíz del asesinato del diputado José Calvo Sotelo cuando Máximo Moreno pasaría a las hemerotecas y a los libros de historia.
A las tres de la mañana de la noche del 13 de Julio de 1936, Máximo Moreno junto a otros guardias de asalto salió del cuartel de Pontejos en dirección al domicilio de Calvo Sotelo en la calle de Velázquez. Tras hacer salir de la casa al diputado, le hicieron montar en el vehículo que les había trasladado hasta allí, y mientras este circulaba a la altura de la calle Ayala, Calvo Sotelo recibió un tiro en la cabeza que le produjo la muerte. Tras el asesinato el cuerpo sería depositado en una acera del cementerio del Este.
El cadáver de José Calvo Sotelo abandonado a las puertas del Cementerio del Este tras ser asesinado en la madugrada del 13 de julio de 1936. Sobre este dramático episodio existe gran cantidad de literatura, y este asesinato sería, y es utilizado todavía, por algunos autores como detonante último del conflicto armado que estallaría pocos días después, siendo también, según algunas fuentes, este acontecimiento el que haría decidirse al general Franco a sumarse al golpe. En el asesinato algunos autores han involucrado directamente a la cúpula del PSOE de aquella época, en especial a Indalecio Prieto y Margarita Nelken (amante de uno de los asesinos según alguna de estas fuentes,), y a responsables de los cuerpos de seguridad, incluso se llega a acusar a diputados del Congreso de conocer de antemano este asesinato y pregonarlo en la propia Cámara. Otras fuentes atribuyen exclusivamente la responsabilidad al grupo que llevo a cabo la acción, que actuarían por cuenta propia y como venganza por el asesinato del teniente Castillo el día anterior. Como ven la disparidad de criterios es manifiesta, y he de reconocer que mi ignorancia en el tema me impide decantarme por una teoría propia, aunque he de reconocer que algunas de las afirmaciones que se han hecho sobre este episodio me parecen delirantes, incluido el documental que emitió Telemadrid con motivo del 75 aniversario de aquel lamentable crimen.
Pero volvamos al protagonista de esta crónica, el cual en los primeros días de la guerra participa en diferentes combates, según leemos en su necrológica en Alcalá, Toledo o en la sierra madrileña, hasta acabar como componente de la tripulación de un bombardero manejando una ametralladora. Máximo Moreno formaría parte de la tripulación del POTEZ 54, letra F y que portaba la leyenda “AQUÍ TE ESPERO”.
Planos del bombardero Potes 54 fabricado en Francia y del que el Gobierno de la República adquiriría varios aparatos al comienzo de la guerra. El gobierno republicano adquiriría 18 aviones bombarderos del modelo Potez 54 en Francia, un avión concebido como una especie de fortaleza volante, aunque los resultados obtenidos durante la guerra civil dejaron mucho que desear. Si a ello se le une que no estaban completamente equipados, el hecho de volar muchas veces sin escolta de cazas y la inexperiencia de las tripulaciones, se pueden imaginar el resultado. Alguno de estos aviones formarían parte de la Escuadrilla España formada por André Malraux.
El escritor francés André Malraux en la cabina de un Potez 54 que formaba parte de la Escuadrilla España que el escritor organizó con aparatos adquiridos en Francia. El “Aquí te espero” llegó desde Francia al el aeropuerto de Barcelona el 8 de agosto de 1936 procedente de Tolouse, y desde esa fecha participaría en diferentes acciones, quizá la más destacada fue el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas el 23 de agosto, acción en la que participó Máximo Moreno como miembro de la tripulación. El avión, y su tripulación, serían destinados a la madrileña base de Getafe, desde donde partirían el 25 de septiembre de 1936 con la misión de bombardear a las tropas franquistas en la provincia de Toledo (en otras fuentes se cita Barajas como aeródromo de partida y el de Getafe como lugar de donde partiría el avión de escolta). El bombardero debería ir escoltado por un caza que pilotaba el mítico piloto republicano Andrés García Lacalle, pero problemas mecánicos impidieron su despegue, de forma que el “aquí te espero” partió en solitario hacia su misión. Sin haber alcanzado su objetivo sería atacado por una escuadrilla de Fiat CR-32 a la altura de Rielves(Toledo), entre los pilotos que manejaban aquellos cazas se encontraba el no menos mítico piloto nacionalista Ángel Salas Larrazabal, acompañado por los pilotos italianos Boetti, Baschirotto, y Salvadori. Como resultado del ataque el avión republicano fue abatido y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia, en el que fallecerían en el acto el piloto: capitán Joaquín Mellado, y el mecánico Vicente Valles. Los otros cuatro miembros de la tripulación sobrevivirían al impacto: Josá Brea Expósito, Nicolás López Rodríguez, Antonio González Flores, y el teniente Máximo Moreno. Consiguieron salir del aparato y vieron como se acercaban al mismo un grupo de soldados, a los que los aviadores confundieron con falangistas, aunque en realidad eran milicianos que venían a socorrerles, y ante el temor a ser capturados con vida decidieron suicidarse de un tiro en la sien.
Necrológica del teniente Máximo Moreno publicada en La Voz. Como podemos ver en la necrológica la versión oficial del fallecimiento del teniente fue otra, según esta la causa del fallecimiento sería un desgraciado accidente que provocaría un incendio en el aparato en el momento del despegue, muriendo el teniente carbonizado. Sin embargo se conservan imágenes (que ustedes pueden ver a continuación) del avión abatido, todavía con las bombas montadas en sus alas, así como de alguno de los cadáveres.
El piloto Jesús Salas Larrazabal, al que se atribuyo el derribo, junto a los restos del “aquí te espero”, en el que el teniente Moreno formaba parte de la tripulación.
Un grupo de pilotos italianos posa junto a los restos del aparato.
En la imagen inferior vemos uno de los cadáveres que quedaron dentro del avión tras su derribo. (AL FINAL DE ESTA CRÓNICA PUEDEN ENCONTRAR UNA GALERÍA FOTOGRÁFICA CON MÁS IMÁGENES DEL AVIÓN DERRIBADO). Un fragmento del avión se conserva en la actualidad y lo podemos contemplar en el Museo del Aire de Cuatro Vientos. Hace unos años (desconocemos si en la actualidad continua siendo así) este vestigio estaba acompañado de una placa grabada donde podía leerse: "Trozo de fuselaje del avión rojo tipo POTEZ "Aquí te espero" pilotado por el teniente(sic) Mellado y entre otros, por el teniente guardia de asalto Montero (sic), uno de los asesinos de Calvo Sotelo, que fue derribado el día 25-8-36 en Rielves (Toledo) por el hoy teniente general D. Ángel Salas Larrazábal que tripulaba el avión CR-32 nº 103 y que le fue dedicado al coronel Larrauri que lo dona al Museo del Aire".

Fragmento del Potez 54 en el que volaba el teniente Moreno que se conserva en el madrileño Museo del Aire. Y aquí acabaría la crónica sobre el teniente Moreno de no ser por la habilidad y sagacidad de esa autentica maestra de la guerracivilmaquia que no es otra que nuestra admirada Ines Tremis, que buceando en los fondos digitalizados del Archivo Histórico Nacional, en los fondos de la Causa General y dentro del expediente sobre el asesinato de José Calvo Sotelo encontró la siguiente foto del entierro en Madrid del teniente Moreno el 28 de septiembre de 1936:

Anverso y reverso de una fotografía conservada en los fondos de la Causa General tomada durante el entierro del teniente Moreno. A partir de esa foto, que vemos fechada el 29 de septiembre de 1936, es decir que fue archivada por las autoridades republicanas, alguien realizó el siguiente dibujo ya en periodo franquista una vez finalizada la guerra que sería utilizado para interrogar a testigos o sospechosos, seguramente con la intencionalidad de relacionar de alguna forma a los que presidían el cortejo con el asesinato de Calvo Sotelo:
Sobre la fotografía del entierro del teniente Moreno, se realizó una vez terminada la guerra este dibujo para tratar de identificar a los asistentes.
Relación de los asistentes al entierro identificados. Ampliando las imágenes anteriores pueden ustedes comprobar que personajes fueron identificados y cuales no en la fotografía, y les animo a intentar completar las identidades de las personas que faltan, aprovechando el dinamismo y la posibilidad de interactuar que medios como este facilitan al lector, tal y como comentábamos al principio de esta crónica. Como pistas, si amplían la imagen colocada a continuación del dibujo, se indica que “el número 3 fue jefe en el año 36 del Grupo de Escuadrones del Cuerpo de Seguridad en Madrid”, y el “número 4 mandaba el Primer Escuadrón del Cuerpo de Seguridad de Madrid, con el que salió a los pocos días del Movimiento para Guadalajara”.

Dos declaraciones de testigos interrogados, en las que identifican a alguno de los asistentes al entierro. Dado que tanto la foto como el dibujo y las declaraciones forman parte del expediente de la Causa General sobre el asesinato de Calvo Sotelo, es posible que se tratara de establecer una relación entre los asistentes y uno de los implicados: el teniente Moreno. No quisiera terminar esta crónica sin dar nuevamente las gracias a Inés Tremis, inigualable torera sin cuyas aportaciones no hubiera sido posible la realización de esta crónica: A sus pies.
Florentino Areneros.
GALERIA FOTOGRÁFICA
A continuación pueden contemplar una serie de fotografías del avión derribado, que por su valor documental consideramos de interés publicar. Se observa que conservan todavía ancladas las bombas que no pudieron arrojar. Provienen de la página de AERONET GCE – IBERONET: http:
//www.network54.com/Forum/394728/







5 comentarios:
Gracias por esta entrada sobre mi abuelo.
Gracias a usted por visitar nuestro blog.
Hola me ha encantado ver tu pagina, Nicolas Lopez Rodriguez, era hermano de mi abuela, y no saben donde estaba enterrado, yo creo que es el cadaver al que se refieren que estaba alli, y no fueron a recoger imagino que por miedo
Muchas gracias por sus palabras y por visitar el blog.
Según la versión que recojo Nicolas López sobreviviría al impacto al igual que su Máximo Moreno. No tengo más datos, pero es posible que en archivos del Ejército del Aire haya información de lo que se hizo con los cuerpos encontrados.
Un saludo.
Muchas gracias por esta historia, sobre el avión , nunca supimos donde estaba enterrado mi tio Nicolas, en otra pagina, he visto que solo quedo un cadaver, seguro que era el de mi tio porque ellos no saben donde está, como me hubiera gustado que estoy existiera antes de que mi abuela y mis tias murieran, ni siquiera puedo contarselo a mi madre, pero si se lo he contado a mis primos. También pone que era en un pueblo de Toledo en otra pagina, voy a mirar donde era para ver si puedo ir a ese pueblo e investigar lo mismo esta alli enterrado, en algun sitio, lo mirare, muchas gracias, es la primera vez que veo esta historia, que triste, como se confundirian y pensarian que eran militares, jo que rabia, lo que nos hubiera podido contar sobre la historia, y que triste su final, que Dios le perdone por el suicio, no verian otra forma, Tio me hubiera gustado conocerte,
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