miércoles, 11 de enero de 2012

UN PERIODISTA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Fotografía en la que vemos al periodista Juan González Olmedilla (con pajarita) junto a un soldado. Según la leyenda que acompaña a esta imagen en el fondo del Archivo Rojo del Ministerio de Cultura se trata de “el primer soldado que salió antes de la rendición”. (Hagan clic en cualquiera de las imágenes de la crónica para verlas ampliadas).

UN PERIODISTA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Estimados lectores, nuevamente la intervención de algunos aficionados en inigualables quites nos colocan el morlaco en suerte para poder ligar otra tanda de lances con los que completar una nueva crónica. Algo posible gracias al dinamismo y la gran cantidad de posibilidades que ofrece este medio en el que publicamos, tan denostado por muchos, pero que bien utilizado es una vía de comunicación e intercambio incomparable, sobre todo para los que la Historia, y en concreto la guerracivilmaquia, es solo y simplemente una afición.

Fotografía publicada en el diario AHORA del día 21 de julio de 1936 que recoge un fragmento, en el que no aparece González Olmedilla, de la foto que encabeza esta crónica, en el pié de foto podemos leer: “...He aquí el primero de los reclutas que salió del cuartel mostrando su carnet de afiliado a una organización sindical”.

En nuestra anterior crónica de título “un torero en el Cuartel de la Montaña” publicábamos una fotografía, que a su vez había sido publicada en las páginas del diario “Ahora” del 21 de Julio de 1936, es decir al día siguiente del asalto al cuartel. En aquella imagen, un soldado con casco y fusil, muestra con su mano en alto lo que parece ser una cartilla o documento. El soldado va acompañado por dos personas, una de ellas, que viste con traje y pajarita y sostiene una pipa en su mano, le sujeta por el brazo, dando la sensación de querer desviarlo de la dirección por la que camina, tal vez para conversar con él en un lugar alejado del barullo al que parece dirigirse.

Fue uno de nuestros lectores, Bremaneur (que es la persona que desde hace años dirige con incomparable maestría el blog “la Biblioteca Fantasma”, uno de los santuarios de la guerracivilmaquia en la red), el que nos descubrió este detalle, haciéndonos ver que muy posiblemente el personaje de la pajarita fuera un periodista. Por otro lado, otro de nuestros estimados lectores que firma con el apodo de “Terceraespaña” nos confirmó que se trataba efectivamente de un periodista, además de revelarnos su identidad. Se trataba del periodista del El Heraldo de Madrid Juan González Olmedilla. También nuestro lector y colaborador, nos remitía al blog ”Germans Busquets”, en el que se podía encontrar una pequeña semblanza de este periodista.



Fotografía de Juan González Olmedilla extraída del blog ”Germans Busquets” por la que podemos comprobar que se trata de la misma persona que aparece en la fotografía que encabeza esta crónica.

Buscando datos de González Olmedilla, hemos encontrado que ejerció escritor, poeta, dramaturgo, traductor, crítico y periodista. Nació en Sevilla el 6 de diciembre 1893, en la calle Resolana, siendo bautizado en la parroquia de la Macarena. Desde temprana edad comienza a dar muestras de su interés por la literatura y la poesía, publicando en 1912 su primer libro de poesía: “Poemas de Andalucía”. Trabajó o colaboró para diferentes publicaciones como La Tribuna, El Liberal, Por esos mundos, Fígaro, Los Lunes del Imparcial, Excelsior, La Esfera y Nuevo Mundo, ejerciendo de articulista o crítico literario, aunque también en alguno de ellos publicaría sus poemas. En 1924 pasaría a formar parte de El Heraldo de Madrid en donde continuaría hasta tener que partir hacia el exilio. A partir de 1934 figura en su expediente de la Asociación de la Prensa como jefe de información política de El Heraldo de Madrid.

Una vez iniciada la guerra sería uno de los creadores de las Milicias de la Prensa, que nacerían el mismo día del asalto al Cuartel de la Montaña. En un artículo publicado en Mundo Gráfico el 5 de agosto de 1936 encontramos algunos detalles de como se crearon estas milicias. A continuación reproducimos por su interés parte de ese artículo:

Una imagen de alguno de los componentes de las Milicias de Prensa, de las que Juan Gónzalez Olmedilla fue uno de los primeros periodistas en formar parte de las mismas.

….
-La Milicia de prensa- nos dice el compañero Miguel Pascual – surgió el mismo día del asalto al Cuartel de la Montaña, por iniciativa del malogrado camarada Alvar, de Ramirito Gómez Zurro y mía, y se formó con los primeros compañeros que habíamos tomado parte en aquel asalto: Juan González Olmedilla, Emilio Criado y Romero, Mariano Pascual Alonso, Gómez Zurro… Inmediatamente comenzamos a actuar agrupados.
- En cuanto se constituyó la Milicia, Alvar, Ramirito, un ciclista llamado Olgado y yo, requisamos un auto de Salazar Alonso, y nos dirigimos al Campamento de Carabanchel, tomando parte en el asalto y conquista de aquellos cuarteles hasta que las tropas leales consiguieron plenamente su objetivo.
- Luego…
- Una actividad terrible de la que ahora me maravillo. No sé cómo pudimos resistirlo sin caer muertos de fatiga. Oímos que el capitán Rexach se lamentaba de la carencia de bombas para que pudiera actuar la aviación con la energía requerida en aquellos críticos momentos, y sin esperar a más, conseguimos que los ministerios de la Guerra y de la Gobernación nos autorizaran para requerir el personal técnico necesario para trasportar las bombas almacenadas en el polvorín de Retamares. Luego requisamos un autobús de dos pisos y dos camionetas y nos dirigimos al polvorín, después de haber hecho acto de presencia en Cuatro Vientos. Los treinta kilómetros que median entre este punto y Retamares los salvamos en poco más de un cuarto de hora.
- cargadas cuantas bombas y espoletas se pudieron meter en los tres vehículos emprendimos el camino del Aeródromo de Getafe. En el mismo polvorín de Retamares se nos incorporaron varios coches, como así mismo en los pueblos del trayecto.
- ¿Tuvieron ustedes dificultades en el transporte?.
- Muchas. Los facciosos nos tirotearon varias veces, y hubo que luchar con ellos en campo abierto entre las sombras de una noche obscurísima. Por fortuna, los sublevados no se dieron cuenta de la importancia de nuestra misión y de la escasa fuerza con la que contábamos. Por cierto, que al pasar por Leganes nos ocurrió un incidente, que resultó gracioso, pero que pudo ser trágico. El autobús no cabía por una de las calles que nos vimos obligados a atravesar. Y el coger, no parándose en barras, metió el acelerador y se llevó por delante las palomillas del alumbrado y la cornisa de un edificio. Aun no me he podido explicar cómo no explotaron las bombas como consecuencia de la fuerte trepidación. Nuestra entrada en Getafe fue triunfal. Mucho más cuando vieron los lealísimos jefes, oficiales, soldados y Milicias que allí se encontraban que aquel maravilloso aprovisionamiento de bombardeo se lo proporcionaban tres periodistas audaces y un ciclista sin otras armas que dos fusiles y una pistola que Ramirito había “choriceado” al compañero Lumen. El regreso a Madrid lo hicimos con le pobre Alvar al volante a 125 kilómetros por hora y cantando la Internacional.
….
-¿Cuenta con muchas inscripciones la Milicia?.
- Si señor. Y aun siguen recibiéndose adhesiones. Vea usted la lista:
Miguel Pascual me entrega una larga relación de la que entresacamos algunos nombres: Francisco Camares, González Olmedilla, Agüera Cenarro, Cefreino R. Avecilla, Valentín de Pedro, Díaz Morales, Arturo Perucho, Carlos del Rivero, López Alarcón, Sepúlveda, Enrique Paradas, Antonio Quintero, Pascual Guillen, Victorino Tamayo, Góngora Echenique, Víctor Gabirondo, Torres Endrina…


Curiosa entrevista que no tiene desperdicio, y que nos permite comprobar que Juan González Olmedilla se comprometió con la causa republicana desde el primer momento. En los primeros meses del conflicto González Olmedilla se desplazó a Andalucía desde donde ejerció su actividad periodística, según podemos leer en el blog ”Germans Busquets”, sería en ese frente andaluz donde comenzaría a escribir sobre el general Miaja, que al comienzo de la guerra estuvo al mando de varias operaciones en aquel frente, entre ellas el intento de toma de Córdoba. González Olmedilla publicaría numerosos artículos sobre la figura del general, que posteriormente sería considerado como el principal artífice de la defensa de Madrid. A partir de todos esos artículos realizaría un gran reportaje biográfico sobre la figura del general que se publicaría en Buenos Aires en 1937 por la editorial Madrid. Un trabajo muy laudatorio sobre Miaja donde refleja la gran popularidad que llegó a alcanzar este general: “Cuando alguna vez el defensor quiso estirar las piernas paseando por las calles de Madrid, siempre se vio a la postre en serio trance, porque el entusiasmo desbordado de la multitud que le rodeaba, abrazándole, estrujándole, le impedía materialmente dar un paso. Los más comedidos no se resignaban a irse sin haber estrechado su mano de hombre cabal; y las mujeres, sin rimel ni carmín ya -famélicas, pero jubilosas- se desgañitaban hasta conseguir, todas ellas, que el general fuera besando uno por uno a sus hijitos, depauperados y astrosos por las privaciones del tenaz asedio inútil.”.

“Cuando alguna vez el defensor quiso estirar las piernas paseando por las calles de Madrid, siempre se vio a la postre en serio trance, porque el entusiasmo desbordado de la multitud que le rodeaba, abrazándole, estrujándole, le impedía materialmente dar un paso”. Fragmento de uno de los artículos de González Olmedilla en los que ensalzaba la figura del general Miaja. Fotografía: la Biblioteca Fantasma.

Y es en el año 1937 cuando se pierde la pista de Juan González Olmedilla en España, para retomarla nuevamente en Buenos Aires. Donde encontramos referencias suyas en prensa, en las que comprobamos que en junio de 1937 dirigía en Buenos Aires La Compañía de Arte Español, que realizaba seriales radiofónicos en la emisora radio Prieto.

En julio Gonzalez Olmedilla aparece participando en otro programa radiofónico de la misma emisora, se trata de “Tardes de Amanday con Juan González Olmedilla”, un programa que “merecerá la franca acogida de los espectadores del eter, que tendrán oportunidad de escuchar y aplaudir esta audición de innegables méritos”. González Olmedilla permanecería en el exilio argentino muchos años, aunque no podemos confirmar si falleció en aquel país. Por los comentarios de una sobrina suya, Selva García Pomes, en el blog ”Germans Busquets”, sabemos que tenía dos hijas, una de las cuales fue varias veces campeona sudamericana de ajedrez y la otra ejerció de jueza y profesora universitaria de derecho. No hemos encontrado más datos de Olmedilla más allá de lo que hemos reflejado hasta ahora, aunque seguramente no sea muy complicado el seguir su itinerario en el exilio. Nos queda la duda de cuales fueron los motivos de partir hacia la Argentina en 1937 en plena Guerra Civil, desconocemos si regresó para exiliarse posteriormente de manera definitiva una vez finalizada la guerra, o si permaneció exiliado desde 1937, en este último caso cabría preguntarse por los motivos de esta precipitada marcha: ¿una misión o embajada?, ¿problemas en la retaguardia?, ¿decisión personal?... Tal vez en un futuro cercano alguien nos ayude a dar respuesta a estas incógnitas.

En el verano de 1937 encontramos a González Olmedilla en la capital de Argentina, donde colaboró en algunos programas radiofónicos. En la imagen distinguimos a Olmedilla (primero por la derecha) durante la emisión de un programa.

Pero nosotros nos vamos a centrar en el episodio del Cuartel de la Montaña y más concretamente en la fotografía, o para ser más correctos en las fotografías, en las que aparece González Olmedilla. Como hemos dicho anteriormente, en el momento de Producirse el golpe militar Olmedilla trabajaba para el Heraldo de Madrid, y en la edición del mismo 21 de julio de ese periódico se da una amplia cobertura a todo lo acontecido en aquella intensa jornada. Uno de los artículos de título: “cómo nos ha relatado la toma y rendición del Cuartel de la Montaña uno de nuestros camaradas que figuran en las milicias gubernamentales. Detalles interesantísimos y emocionantes”, este artículo bien podía haber sido redactado por el propio González Olmedilla, testigo de aquellos acontecimientos, y por el interés que tiene y su innegable relación con las fotografías pasamos a transcribirlo de manera completa:

Portada del Heraldo de Madrid publicado el 20 de Julio de 1936, el mismo día del asalto al Cuartel de la Montaña.

Nuestro compañero se apoya en el fusil para descansar un momento de las fatigas de la lucha y nos hace el siguiente interesantísimo relato:
- A las ocho de la mañana mandaba las fuerzas destacadas contra el Cuartel de la Montaña el comandante de la Guardia Civil Sr. Bretaño . En aquel momento se le presentó el capitán de Asalto Sr. Hernández que se puso a las órdenes del jefe de las fuerzas. Su ofrecimiento fue aceptado inmediatamente. Al frente de las fuerzas se hallaban también el comandante D. Armando Álvarez, el capitán D. Juan Fernández de Asalto, y los tenientes, también de Asalto, D. Jesús Vázquez y D. Tomás de Pedro. Se emplazó la artillería, y al fuego de mortero ligero de infantería, ametralladora y fusil que se hacía desde el cuartel se contestó con los disparos, magníficamente certeros, de una pieza de 15,50 y descargas de fusilería. A las diez menos diez minutos fue izada en el cuartel la bandera blanca de parlamento…
- ¿Fue muy empeñada la lucha entre los dos bandos?.
- En los primeros instantes las descargas que se hacían por los rebeldes desde el cuartel eran muy nutridas y continuas. Los leales contestaban con el cañón de 15,50 y disparos de fusil y arma corta. Después la defensa del cuartel fue perdiendo intensidad. Se recibía la sensación de que el número de los que disparaban había reducido considerablemente. Un cuarto de hora después se habría podido decir que solo había en el cuartel una compañía. Los cañonazos de los leales, la decisión heroica de los guardias de Asalto, civiles y las milicias habían ido reduciendo al silencia a los traidores a la República. Al final, solamente disparaban con intervalos de cuatro a seis minutos y las descargas eran muy poco nutridas…
- ¿A que hora, aproximadamente, ha cesado la defensa del Cuartel de la Montaña?.
- A las diez y cuarto. A esa hora ha salido del cuartel un parlamentario; pero, sin duda, no llevaba la autorización de los jefes, por cuanto se le han hecho varios disparos por los oficiales y los fascistas que con ellos estaban. Milagro fue que no le alcanzaran las balas.
- ¿De que elementos de combate disponían los insurrectos?
- Tenían emplazadas en los ángulos del edificio cuatro o seis ametralladoras “Hoskiss” , morteros ligeros
Es digna de elogio la conducta heroica del capitán que mandaba la batería leal, quien, falto de oficiales, se desvivía para realizar por si toda clase de operaciones tácticas... Se pidió más artillería para reducir a los revoltosos con el fin de ganar tiempo y evitar un inútil derramamiento de sangre. También se pidió sin conseguirlo – ignoro por qué razón – que la aviación volase más bajo para que interviniera más eficazmente en la rendición del cuartel. Cuando el combate era más intenso, el jefe de las fuerzas leales recibió la visita del comandante Sr. Hidalgo de Cisneros, quien le indicó, en nombre del Gobierno de la República, que enviase a los rebeldes un parlamentario, para hacerles saber que si en el plazo improrrogable de veinte minutos no se rendían a discreción sería arrasado el cuartel. También dijo el Sr. Hidalgo de Cisneros que era voluntad del Gobierno de la república que las fuerzas alojadas en el Cuartel de la Montaña quedasen al mando de las clases de tropa, y que, desde luego, serían respetadas la vidas...
- ¿Y se envió el parlamentario?.
APARECEN UNA SERIE DE LINEAS ILEGIBLES
... Se dejó transcurrir el plazo de los veinte minutos y se intensificó después el cañoneo. Pero a la hora indicada – diez menos diez – fue izada la bandera blanca. Fue imposible a los jefes rebeldes contener a los soldados, vilmente engañados hasta entonces...
- Cuénteme algún o algunos episodios salientes de la rendición del cuartel de la Montaña.
- Te contaré uno verdaderamente emocionante. A las diez de la mañana, en los instantes de mayor intensidad combativa, apareció ante las baterías leales frente a la línea de fuego, como una visión trágica, un soldado que acababa de salir del cuartel... Recuerdo su nombre: Modesto Romero. El soldado había roto el cerco que dentro del cuartel tenían formado los rebeldes, y por el paseo de Monistrol (por donde las fuerzas leales “no tenían vista”) se encaminó al sitio donde estaban los gubernamentales... Llegó en un estado de abatimiento físico y moral enorme. Cuando iba a desplomarse fue recogido por uno de las milicias. Se le llevó a un bar próximo y fue atendido y confortado con café y coñac.


Otra nueva fotografía tomada casi simultáneamente a la primera de esta crónica y con los mismos protagonistas. Por el testimonio recogido en las páginas del Heraldo de Madrid, el soldado de la imagen podría ser Modesto Romero.

- ¿Ha dicho el soldado Romero algo interesante?.
- Si. Ha dicho que a primera hora de la mañana mando a formar a las fuerzas en el patio del cuartel el coronel del mismo, que arengó a sus soldados diciéndoles, que “el país había caído en manos de los bolcheviques” y que era necesario “salvar a España”. Menudearon en el discurso los latiguillos (gobernantes bandidos etc, etc,..). Añadió que los soldados ignoraban en absoluto lo que se tramaba contra el Gobierno de la república. Les habían tenido sin salir varios días sin salir a la calle, completamente desorientados. Sólo sospecharon del coronel al oír los disparos de cañón de los leales. El coronel les había dicho que los bolcheviques serían batidos fácilmente, porque no disponían de artillería ni aun de ametralladoras y que solamente se defenderían con pistolas…
- ¿Algo mas?...
- Si. Durante el combate estuvo en la línea de fuego el diputado de Unión Republicana Sr. Jaén Morente. Al ver al soldado que había huido al cuartel de la Montaña se hizo cargo de él, con la venia del jefe de la fuerza, para mostrárselo al pueblo. Así lo hizo y el soldado Romero fue recibido con vítores y abrazos efusivos… después de la rendición del cuartel el Sr. Jaén Morente llevó al soldado Romero al Palacio Nacional, donde fueron recibidos por su excelencia el Presidente de la Republica. Este abrazó emocionado a Romero y le pidió detalles del sitio y rendición del cuartel de la Montaña. El Sr. Azaña dispuso que el soldado Romero quedase, de momento, agregado al batallón presidencial…
- ¿Otros detalles…?
- Si, otros. No acabaría nunca… Los camiones blindados de ls C. de especialidades (cuartel de López de Hoyos), han prestado un gran servicio, evidentemente. Estos camiones se situaron en un costado del cuartel, precisamente donde los rebeldes tenían emplazadas las ametralladoras, y contra ellos dispararon inútilmente con verdadero ahínco. ¡Tiempo perdido!... Y ahora te voy a referir algo muy interesante. Todas las fuerzas leales han luchado denodadamente, heroicamente; pero ha destacado la milicia gubernamental mandada por el capitán Gallo… ¿Recuerdas?. El capitán Gallo, uno de los héroes de Jaca, aquel que metió en la cárcel a todos los jefes y oficiales que no se sumaron el movimiento e hizo ondear en los edificios militares la primera bandera republicana…
Y nuestro compañero nos estrecha la mano y vuelve a ocupar su puesto de honor.


En otro artículo que aparece en la misma publicación, nos encontramos a Juan González Olmedilla convertido en protagonista del momento:

A las siete y cinco suene un toque de corneta entre los leales. Y se hace un silencio, que nuestro compañero Olmedilla, allí presente, leyera ante el altavoz de la azotea, convertida en estación de mensajes, esta arenga que había escrito minutos antes, de pié, contra un muro:

“Soldados del cuartel de la Montaña, salud. Os engañan los que os mandan, porque no quieren salvar la República, sino hundirla, y además porque ya no tienen mando sobre vosotros. El Gobierno de la República os ha licenciado automáticamente; tenéis la licencia absoluta en vuestra mano. Basta con que abandonéis a los jefes y oficiales y salgáis a la calle, en busca de nosotros, el pueblo que viene a libertaros, vuestros hermanos los trabajadores de España. Salid del cuartel sin armas, sin deseos de matanza, sin miedo a nosotros, que somos como vosotros pueblo. Y hoy mismo podéis marchar a vuestras casas para abrazar a vuestras madres, a vuestras hermanas, a vuestras novias. ¡Salud, camaradas soldados!”


Hasta aquí algunos de los relatos que recogía el Heraldo, donde comprobamos por una parte el papel destacado de González Olmedilla en aquel episodio, y que nos deja con nuevas preguntas: ¿es Olmedilla el compañero que narra los hechos?, ¿el soldado de las fotos con Olmedilla es Modesto Romero?. Tal vez nunca encontremos las respuestas a estas cuestiones, pero es muy posible que realmente el soldado de la fotografía sea Romero y que González Olmedilla sea el autor de la crónica. De esta forma nuevamente lo narrado es confirmado por las fotografías, y estas a su vez cobran sentido y vida a partir de lo narrado.

Otro de los periodistas gráficos que junto con González Olmedilla cubrió la información del asalto y del que hasta ahora no hemos podido confirmar su identidad.

Como en otras muchas ocasiones de este gran cesto de cerezas que es la Guerra Civil, al sacar una sin querer sacamos enganchada otra, algo que hemos podido ir comprobando en las diferentes crónicas que hemos dedicado al inicio de la Guerra Civil en Madrid y al asalto al Cuartel de la Montaña, y en este caso no podía ser menos. Hemos conseguido identificar a uno de los periodistas que cubrieron aquel acontecimiento a raíz de una fotografía, pero a la vez hemos localizado a otros dos entre las numerosas fotografías que de esos momentos se conservan: ¿Quién es ese fotógrafo que toma una fotografía junto a una ametralladora desde uno de los parapetos utilizados por los rebeldes?, ¿Cuál es el nombre del periodista que entrevista a ese joven, casi un niño, que participó en el asalto?.

Un periodista entrevista a un joven que participó en el asalto. Tampoco hemos identificado a este corresponsal.

También quedan en el aire las preguntas que anteriormente nos planteábamos respecto a González Olmedilla: ¿cuáles fueron las razones de su temprano exilio en 1937?, ¿cómo fue su vida durante ese periodo?. Seguramente en un futuro cercano encontremos alguna de estas respuestas, y muy posiblemente a partir de ellas se encadenen hechos y personas que nos permitan componer otra crónica. Desde la redacción de Sol y Moscas les agradeceríamos que nos hicieran llegar cualquier tipo de información que nos ayude a componer este enorme y apasionante rompecabezas.

Florentino Areneros.


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28 comentarios:

  1. Don Florentino, está usted pletórico. Muchísimas gracias de nuevo, por la entrada y por el esfuerzo que habrá hecho para transcribirlo todo.

    Las milicias de prensa... cuánto se podría escribir sobre las purgas de periodistas en Madrid en esos primeros días de la guerra.

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  2. Felicidades por la crónica, será un placer entrar al trapo en este coso, aunque la fiesta taurina me parezca cosa de bárbaros.
    El perfil de Olmedilla está muy bien trazado en estas lineas. Añadiría que tenía alma de poeta, que formó parte del grupo de los Ultraístas, junto a Ramón Gómez de la Serna, que le menciona en sus memorias. Cultivó, además, la novela galante, de la que se ha reeditado una muestra en la editorial Renacimiento de Sevilla en 1999 con el sugerente título de "La última querida".
    Olmedilla salió de Madrid en 1937 junto a un grupo de periodistas entre los que estaban Fontdevila, Muñiz, Chaves Nogales y otros a los que la Agrupación Profesional acusó de huir de la capital cuando se produjo la marcha del gobierno de la República a Valencia en noviembre de 1936. Muchos se quedaron en Francia, Olmedilla llegó hasta Argentina, donde escribió su folleto sobre Miaja.
    Sobre los fotógrafos que aparecen en las imágenes, el primero podría ser Luís Marín y el segundo Alfonsito, hijo de Alfonso Portela. Pero no estoy muy seguro por el ángulo de las fotografías.
    El artículo sobre las milicias de prensa es muy interesante y valdría la pena publicar más material de este tipo si lo consigues. Ánimo y !al toro!

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  3. Muchas gracias Bremaneur por sus amables críticas, realmente es un trabajo ingrato, sobre todo cuando uno no es un hábil mecanógrafo, una lástima que con estos textos antiguos no funcionen aplicaciones de OCR.

    Sea usted bienvenido Gil Toll a este su foro, quiero aprovechar para agradecerle públicamente el poder publicar la foto que de su blog “Germans Busquets” hemos tomado prestada, así como toda la información relativa a Juan González Olmedilla que usted había recopilado y sin la cual no habría sido posible completar nuestra crónica.

    Es muy interesante la información que aporta en su comentario, que despeja las dudas sobre los motivos que llevaron a Olmedilla a salir de España en 1937. Casualmente estoy leyendo en estos momentos una recopilación de artículos de Chaves Nogales escritos en el exilio, un caso similar al de Olmedilla, y también habla maravillas de Miaja, vaya casualidad. En cuanto a la posible identidad de los fotógrafos que nos facilita, nos ponemos desde este momento manos a la obra para tratar de localizar otras imágenes de estos periodistas para poder comparar, no creo que haya problemas con conseguir alguna de Alfonso Sánchez Portela, así a bote pronto me viene a la cabeza una foto de él con Ab el-Krim y otro periodista tomada en Marruecos tras el desastre de Annual. Mañana empezaré a buscar en nuestros archivos.

    Como bien dice Bremaneur se podría escribir mucho de los periodistas en el Madrid de los primeros días de la guerra. Si consigo encontrar más material de calidad en nuestros archivos trataré de publicar otra crónica, que gustoso le brindaré a usted amigo Gil Toll. Aprovecho para recordarle las palabras del gran pensador e intelectual Ramón Pérez de Ayala que decía: «lleva usted razón, si yo fuera presidente del gobierno suprimiría las corridas de toros, pero como afortunadamente no lo soy, pues no me pierdo ni una». En nuestro caso, aunque mezclemos toros y guerra, ni bombardeamos ciudades ni estoqueamos animales. Como seguramente diría González Olmedilla, el utilizar los toros para hablar de la guerra, es pura y simplemente una licencia poética.

    Reciban ambos un cordial saludo.

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  4. Chaves Nogales no salió de Madrid en 1937, sino el 6 de noviembre de 1936. Así aparece en un libro de Jesús Izcaray. Lo hizo junto a él, Cimorra, Masip y otro que no recuerdo ahora. La salida de Masip el día 6 o 7 la tengo registrada en otra fuente.

    Casualmente, he dado con Olmedilla buscando otro nombre: Ilsa Wolf. Redactora de Mundo Obrero, y viuda de un tal Ribera. Acudió junto a Olmedilla y otros periodistas al teatro de Mérida. Hay foto en el Heraldo de Madrid. ¿Quién sería esta Ilsa Wolf?

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  5. Se me olvidó la fecha del Heraldo: 12/9/1934. Esta Ilse Wolf tenía relación con el teatro y usaba un pseudónimo: Iwo de Rivera. Al ver la foto, donde aparece pequeñita y regordeta, he recordado el nombre de otra misteriosa alemana que andorreaba por el Madrid de la guerra: Carmen la Gorda, mujer de Martínez Cartón. Ya deliro...

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  6. Asombroso Sr. Bremaneur, no se le escapa una, habrá que ver que tenemos de “Iwo de Rivera” y los demás personajes que menciona.

    En cuanto a Chaves he de reconocer que no he leido el libro de Jesús Izcaray que cita, pero casualmente en estos momentos estoy leyendo “la defensa de Madrid” de Manuel Chaves Nogales, un libro recientemente publicado en el que se recogen una serie de 16 artículos que aparecieron en la publicación mexicana “Sucesos para Todos”, entre el cinco de agosto y el 22 de noviembre de 1938. Estos artículos han sido rescatados y recopilados por María Isabel Cintas, que ha tenido que realizar una labor detectivesca hasta localizarlos.

    Bremaneur, con la información que usted me facilita sobre Izcaray, el nuevo libro de Chaves y una fotografía que me ha hecho llegar Inés Tremis esta semana, me parece que hay toro para otra faena. Les mantendré informados.

    Cuídese usted esa fiebre y a mejorarse.

    Saludos.

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  7. don Florentino, tengo fotografiados los reportajes originales de Chaves, sacados de la revista mexicana. Ya le pasaré algunas ilustraciones para que decore la entrada como merece.

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  8. ILSE WOLFF

    En Causa General aparece su nombre en la nómina de redactores de Mundo Obrero. Casi nada. Ya hemos visto la fotografía y el artículo que le unen a Olmedilla, pero hay algún dato más:

    Nació el 30 de julio de 1905 en Potsdam. Se exilió de Alemania en 1934. Fue A Francia y a Bélgica. En 1935 recaló en España. Parece que casó con un tal Rivera, de quien no tardó en enviudar. En 1938 regresó a Francia, donde permaneció hasta 1954. De allí marchó a Brasil, donde montó un restaurante e introdujo en la zona el delicioso Apfelstrudel. Debió de casar, en Brasil o en Francia, con un tal Kolleritz.

    Hay noticia de algunas publicaciones suyas que no he logrado localizar: un libro titulado Kampen om Spania, editado en 1936 en Oslo y Copenague, y unas traducciones al español del libro sobre el campo de concentración de Oranienburg, de G. Seger; Bilderbuch de Willi Münzenberg y unos dramas de Sostchenko. También hay constancia de un libro de 1944 titulado "Wandlungen und Tendenzen der deutsch-schwedischen Handelsbeziehungen in der Zeit von 1871-1937".

    Fue corresponsal política para periódicos socialistas de Holanda, Noruega, Suecia, Finlandia, Austria y Suiza. Hizo uso del pseudónimo Iwo de Rivera.

    Esto es lo que he podido averiguar hasta ahora.

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  9. A Ilse Wolf también la menciona Arturo Barea en “La Forja…”: Se produce un ataque de artillería contra el edificio de Telefónica, hay varios muertos y el propio barea y su compañera, también llamada Ilse, están a punto de ser alcanzados en su habitación de la quinta planta. Wolf aparece citada como responsable de la emisora de radio de la UGT. Copio los párrafos:

    Silbó entonces el proyectil, y tuve la sensación de que había pasado a pocos metros de nosotros, a la altura de nuestras caras. El soldado se tiró él mismo al suelo, estirado a lo largo, las manos cruzadas sobre la cabeza. La granada estalló enfrente de él con una llamarada y una nube de humo negro. El guardia de asalto desapareció como si se lo hubiera tragado la pared. Las dos muchachas cayeron como dos sacos vacíos.
    Estaba agarrado al alféizar de la ventana, la boca llena de vómito, y veía a través de una nube cómo las gentes corrían con los dos cuerpos. La calle se quedó desierta y el paquete de color rosa yacía allí en medio de manchas oscuras. Nadie lo recogió. La calle estaba alegre, llena de primavera, inhumanamente indiferente.
    Era la hora en que comenzaba nuestro turno de la tarde. Cruzamos la calle a la otra esquina de la Telefónica.
    Me senté a mi mesa y me quedé mirando los raquíticos despachos de los periodistas que no tenían nada que contar, salvo que el cañoneo de Madrid seguía con la misma intensidad y monotonía, Ilsa se paseaba nerviosa a través de la sala, perdida por una vez su serenidad. De pronto se sentó a una de las máquinas de escribir y comenzó a teclear con gran velocidad. Cuando terminó, llamó a Ilsa Wolf -la periodista alemana que regía la emisora de radio de la UGT y que radiaba diariamente en varios idiomas-. Para distinguirla de ella, a Ilsa se la llamaba entonces: «Ilsa la de la Telefónica».
    Hablaban en alemán y no me interesaba, pero cuando terminó, se levantó Ilsa, cogió su abrigo y dijo:
    -Tengo que hacer algo, si no, no voy a olvidar el paquete rosa. Tengo que hablar a mis propios trabajadores, en mi país aún muchos recuerdan mi voz; y he dicho a Ilsa que hoy me tiene que dejar hablar a mí en lugar de ella.
    Me di cuenta inmediata de lo que se proponía. Había muchos proyectiles que no explotaban y todos estábamos convencidos firmemente de que existía sabotaje en las fábricas alemanas que surtían a Franco. Ilsa iba a gritar a los trabajadores austríacos. Bien pocos de ellos la escucharían. Cuando se marchó a la calle me quedé allí, escuchando el ruido de las explosiones.

    Un saludo.

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  10. Una nueva y brillante faena D. Florentino, mas meritoria si cabe por la improvisación de la que ha hecho gala con este toro. En lo relativo a los fotógrafos aprovecho la ocasión para recomendarles a todos el visionado del documental "Héroes sin Armas" en el que se exponen pormenores del trabajo y las vidas de los grandes reporteros españoles Marín, Campúa, Alfonso (Alfonsito) y Diaz Casariego. Félix Albero Truyen y Francisco Segovia García, autores del reportaje sobre el asalto al Cuartel, nuevamente olvidados entre los olvidados.

    Al final de su faena lanza usted al tendido la pregunta de ¿Quién es ese fotógrafo que toma una fotografía junto a una ametralladora desde uno de los parapetos utilizados por los rebeldes?,pues bien, con toda la humildad propia de un aficionado me atrevo a lanzrle otra ¿es acaso un saxofón lo que sujeta el caballero que se encuentra detrás de nuestro fotógrafo? confieso que me causa estupor esta posibilidad ya que hasta la fecha pensaba que los únicos instrumentos que se utilizaban en tales lances eran el tambor y el cornetín ¡!

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  11. Muy agradecido Terceraespaña, aunque pienso que los agradecidos debemos ser nosotros ya que sin su aportación que nos llevó hasta Olmedilla esta crónica no hubiera visto la luz.

    Efectivamente es un saxofón, y si no me falla la memoria me parece que hay otras fotos donde aparecen más soldados con instrumentos. Todo parece indicar que tenía que haber una orquesta dentro del cuartel, quizás el salir con un instrumento musical era una forma de indicar que los tiros no iban con ellos. Realmente no lo sé, pero no deja de ser curioso el detalle.

    Buscaré alguna de las fotos y se las haré llegar.

    Saludos.

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  12. Florentino Arenero: ya tiene ud. la foto de que le hablaba, no sera necesario que busque la portada del libro que tambien la publico. Si me permite hare un enlace con su blog. Muchas gracias por todo.Desde Buenos Aires una de las sobrinas de Juan Gonzalez Olmedilla.Selva Garcia Pomes

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  13. Hola Selvatia, muchas gracias a usted, por supuesto que tiene mi permiso para hacer ese enlace, cualquier cosa que necesite no tiene más que pedirla.

    Discúlpeme pero estoy un poco perdido con la conversación, no recuerdo de que foto hablamos y tampoco del libro. La verdad es que soy bastante despistado, y además mi memoria se va resintiendo con la edad, si fuera usted tan amable de recordarme de que se trataba, se lo agradecería.

    El pasado jueves asistía a la presentación en Madrid del libro de memorias de Alfredo Cabanillas, director en 1936 del periódico donde trabajaba su tío (Heraldo de Madrid) y que en 1937 también marchó para Argentina. Tengo pendiente la lectura del libro y posteriormente quisiera hacer una crónica sobre el mismo.

    Reciba un cordial saludo.
    Florentino Areneros.

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  14. Es verdad que en el cuartel de la montaña hubo una banda, pues mi padre formaba parte de ella; era una banda recien formada y los uniformes estaban completamente nuevos. Al terminar el ataque al cuartel, el director les hizo formar a todos y salieron tocando una marcha, lo cual llamó la atención de los que esperaban fuera que no dispararon contra ellos.

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    1. Muchas gracias por visitar el blog y perdone por la tardanza en responder.

      Hay algunas fotos de militares con instrumentos saliendo del cuartel, no parece que vayan tocando, pero que había una banda es evidente y ahora mucho más gracias a su testimonio.

      Un saludo.
      Florentino Areneros

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    2. Buenas.

      Según varias declaraciones de los músicos, salieron tocando La Internacional y se disolvieron en Sol. Está en PARES.

      Saludos.

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    3. Muchas gracias 34BM por esta interesante información que desconocía y complementa los comentarios anteriores.

      Saludos.

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    4. lo que pasa es que no son varias declaraciones, solo he encontrado una.
      http://s32.postimg.org/luk6epced/20596459.jpg
      http://s32.postimg.org/vt5516ltx/20596461.jpg

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    5. Muchas gracias de nuevo, muy interesante el testimonio del sargento músico. Si hay más declaraciones de este tipo puede dar para una buena crónica o artículo.

      Saludos y gracias de nuevo.

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    6. hay alguna muy interesante, estoy en ello. dejo la del teniente que manejaba el cañon por el sur.
      http://s32.postimg.org/prrh2y7id/20596505.jpg
      y la de alguien que acabó en Mattahusen y debe ser toda una biogragía_:
      http://s32.postimg.org/h1cxlvudh/20596504picon.jpg
      De ahí mi relectura de esta entrada. mientras, ¿Qué eran los Guardias de Seguridad? Los había en la acera de Rosales el domingo a la tarde.

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    7. Gracias de nuevo, esto se amplia mucho más y abre nuevas líneas de investigación. Habrá que revisar los textos para el 80 aniversario.

      Saludos.

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  15. Acabo de descubrir este blog, me gustaria saber a cerca de un oficial que salio vivo del cuartel y se llamaba Florentino Lazaro. Era mi abuelo

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    1. Muchas gracias José María por sus palabras y por visitar el blog.

      Creo que hay algún listado de fallecidos en el cuartel, pero si salió vivo no se donde encontrar mucha más información. Si tiene usted más datos de su actividad posterior, si fue detenido y encarcelado, o se incorporó a alguna unidad, tal vez sea posible encontrar algún dato más.

      Saludos.
      Florentino Areneros.

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  16. Buenos dias, Acabo de descubrir este blog, y lamento no haberlo encontrado antes. Buscaba confirmaciones de la participación al asalto del cuartel de la Montaña de mi abuelo Miguel Pascual Gonzalez, periodista en el Heraldo de Madrid y cenetista. Y en este blog veo la entrevista que se le hace en donde cuenta todo esto, que yo sabía solo de oídas y sin todos los detalles, por mi abuela y mi madre, que era niña entonces. Puedo aportar sin embargo una precisión: Miguel Pascual menciona entre los que formaron la milicia a Mariano Pascual Alonso. En realidad, el segundo apellido es Alfonso, ha saltado la f. Se trata de su propio hijo, mi tio materno, que conocí, y del que sabía que participó en esa milicia. Mi tio estuvo a partir del 37 en Almería, no pudo escapar por Alicante, fue encarcelado pero pudo salvarse y se fue a vivir a Barcelona cambiando nombre y apellidos. Mi abuelo pasó a Francia acompañando a refugiados como delegado a evacuación. Participó a la resistencia, organizando a los guerrilleros libertarios y cenetistas que estuvieron en Unión Nacional en la región de Albi y departamentos vecinos. Fue director del periódico Solidaridad Obrera que esa agrupación de cenetistas publicó en Toulouse a la Liberación, tras haber sido publicado en Pau durante la clandestinidad a cargo del cenetista Ruiz larrocha (Floreal). Muchas gracias a usted por este blog y estas investigaciones tan rigurosas.
    Saludos Miguel Sans Pascual

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  17. Estimado Miguel, muchas gracias por su comentario y por visitar el blog.

    En realidad la mayor satisfacción una vez escrita una crónica es saber que ha sido de utilidad para que alguien consiga recuperar parte de su propia memoria o de la de su familia, como es su caso.

    Hace tiempo que escribí esta crónica y me falla un poco la memoria, pero si su abuelo trabajaba en el Heraldo de Madrid le recomiendo ponerse en contacto con Gil TolL, seguramente la persona que más conozca las interioridades del Heraldo de Madrid y de las personas que allí trabajaban, especialmente los periodistas. Ahora tiene una excelente página sobre periodismo histórico: https://heraldodemadrid.net/ y también puede contactar con el en Facebook. Posiblemente pueda facilitarle más información sobre sus familiares o bien indicarle donde conseguirla.

    Gracias de nuevo por visitar el blog. Reciba un cordial saludo.
    Florentino Areneros.

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    1. Estimado Florentino,

      Muchas gracias por su amable contestación. Perdone que le conteste yo con tanto retraso, retomo solo ahora mis investigaciones. Me pondré en contacto con Gil Toll como me lo aconseja. Ya le diré lo que habré encontrado gracias a ese contacto.

      Le saludo muy cordialmente, dándole de nuevo las gracias por su rápida contestación.

      Miguel Sans

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    2. Espero que tenga suerte en su búsqueda, para cualquier cosa que necesite ya sabe donde estamos.

      Un cordial saludo.

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  18. Pensé que Juan de Gredos (Eleuterio Verdes de la Villa) podría ser el soldado que acompaña Olmedilla. Pero viendo la foto del otro reportero, el del sombrero ladeado, quizá podría ser él.

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