miércoles, 17 de marzo de 2021

HEROES O ASESINOS

Imagen del cementerio de fuencarral durante la Guerra Civil con la placa original en la que puede leerse: "VOLUNTARIOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES / TUMBAS DE HÉROES POR LA LIBERTAD DEL PUEBLO ESPAÑOL EL BIENESTAR Y EL PROGRESO DE LA HUMANIDAD". Esta placa junto los cuerpos de los brigadistas serían removidos del cementerio por las autoridades franquistas.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

BRIGADISTAS INTERNACIONALES
¿HÉROES O ASESINOS?
SOBRE LA RETIRADA DE LAS PLACAS DE HOMENAJE A LOS BRIGADISTAS INTERNACIONALES EN EL CEMENTERIO DE FUENCARRAL.


AVISO AL LECTOR:
Conozca el lector que lo que encontrará escrito a continuación se corresponde exclusivamente con mis opiniones personales, y no guarda relación alguna con ninguna asociación o colectivo a los que pertenezco, ni con las opiniones de otras personas que forman parte de ellas.

Florentino Areneros.

ÚLTIMA HORA:

EN EL ÚLTIMO MOMENTO, Y SEGURAMENTE MOTIVADO POR LA CONVOCATORIA DE ELECCIONES AUTONÓMICAS, VOX HA RETIRADO SU PROPOSICIÓN DE RETIRAR LAS PLACAS DEL CEMENTERIO DE FUENCARRAL. CONSIDERAMOS EN CUALQUIER CASO QUE LA PUBLICACIÓN DEL ARTÍCULO ES DE INTERÉS PARA OCASIONES FUTURAS, O POR SI UNA VEZ CELEBRADAS LAS ELECCIONES SE RETOMA EL TEMA

Cartel informativo de la AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales) donde se explica la historia del cementerio de los brigadistas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El 12 de septiembre de 2002, en el incomparable marco de Los Inválidos de París, lugar donde reposan los restos del emperador Napoleón, se daban cita las más importantes autoridades civiles y militares de la República Francesa, acompañados de una numerosa representación del cuerpo diplomático y otras personalidades extranjeras. Se celebraba un funeral de estado, un honor reservado exclusivamente a contados ciudadanos de esta gran e histórica nación que han destacado por sus servicios a la patria. El solemne acto, celebrado con todo el ceremonial y boato que la extraordinaria ocasión merece, estaba presidido por el Presidente de la República, el conservador Jacques Chirac, al que acompañaban la viuda y los hijos del homenajeado: el coronel Henri Rol-Tanguy. ¿Quién era Henri Rol-Tanguy, y que le hacía merecedor de tan extraordinario honor y del reconocimiento unánime de toda la nación?.

París, 12 de septiembre de 2002. Funeral de estado en honor del coronel Henri Rol-Tanguy presidido por el Presidente de la república Francesa, el conservador Jacques Chirac (derecha), celebrado en Los Inválidos de Paris. Rol-Tanguy luchó en España encuadrado en las Brigadas Internacionales. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Henri Tanguy nació el 12 de junio de 1908 en la localidad de Morlaix, en la Bretaña francesa, su madre era lavandera y su padre marino. En 1923 se traslada con la familia a París, donde comienza a trabajar como obrero metalúrgico en diferentes empresas. Durante su etapa de trabajador en la fábrica de Renault se une a las juventudes comunistas y al sindicato CGT. Comienza a desarrollar a partir de ese momento una intensa actividad tanto en el sindicato como en el Partido Comunista al que también se había afiliado. Su intensa actividad sindical y reivindicativa le supondrían numerosos despidos y otros disgustos, pero aun así continuaría defendiendo activamente los derechos y reivindicaciones de los trabajadores. Tras completar su servicio militar en Orán, regresa al continente y pasa por diversos trabajos como calderero de cobre y soldador, continuando durante ese periodo con su compromiso sindical y político. Tras ser despedido por enésima vez en 1935, pasa a convertirse en miembro liberado del poderoso sindicato del metal. Desde su puesto de dirigente sindical será uno de los principales impulsores de la campaña de apoyo a la República Española tras el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil en España.

En febrero de 1937, al igual que varios miles de sus compatriotas, viaja a España para unirse a las Brigadas Internacionales y combatir al fascismo en la guerra que se estaba librando en territorio español. Tras cruzar la frontera llegará a Albacete, donde es nombrado comisario político del arsenal, ocupando más adelante otros puestos como comisario político del Batallón “André Marty”, y comandante del Batallón “Comuna de Paris”. Posteriormente pasaría ejercer de comisario político en la XIV Brigada Internacional, conocida también como “La Marsellaise”, unidad con la que participaría en la Batalla del Ebro. El 25 de julio de 1938 el Ejercito del Ebro cruzaba el río por diferentes puntos, el esfuerzo principal se realizaría en la zona central de todo el despliegue, mientras que a ambos extremos de este sector se desarrollarían acciones secundarias o distractivas, los tres batallones de la XIV Brigada Internacional (André Marty, Vaillant-Couturier y Commune de Paris) debería cruzar el río hacia Amposta. La operación, desarrollada en terreno llano donde los hombres que intentaban avanzar eran un objetivo fácil, fracasó, con un altísimo coste en vidas humanas, por citar un ejemplo, de los 800 hombres del Commune de Paris que consiguieron cruzar el río en su avance hacia Campedró, solamente regresaron 100, la mayoría de ellos heridos. En esta operación resultaría herido de un balazo en el pecho Henri Tanguy, y allí encontraría la muerte su camarada y amigo Theo Rol, comandante del batallón Commune de Paris, hecho prisionero por las fuerzas franquistas y asesinado posteriormente. Tanguy se reincorporaría a su unidad a finales de agosto del 38, y abandonaría España junto al resto de sus compañeros brigadistas en octubre de ese mismo año.

Brigadistas internacionales durante la Batalla del Ebro, donde Rol-Tanguy resultaría herido. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

De regreso a Francia continuará activamente con su compromiso político y su lucha antifascista. En 1939 contrae matrimonio con Cecile le Bihan, inseparable compañera a lo largo de toda su vida. Al comenzar la II Guerra Mundial Henri Tanguy es movilizado en la infantería del ejército francés, siendo destinado a diferentes frentes (Brest, Lorena, Rivesaltes, Cher…). Finalmente en agosto de 1940 es desmovilizado y regresa a París, donde junto a Cecile consigue reorganizar a algunos de sus compañeros del partido Comunista que había sido disuelto en septiembre de 1939, creando núcleos activos de resistencia en diferentes fábricas. La presión de los servicios nazis sobre los rebeldes es cada vez mayor, lo que le obliga a pasar a la clandestinidad. En abril de 1941 pasa a ser uno de los dirigentes del Partido Comunista Francés en la región de Paris, y ese mismo año, en julio, gracias a su experiencia como ex brigadista, pasará a formar parte de la resistencia armada contra la ocupación nazi. La resistencia comienza a organizarse, pasando a denominarse en febrero de 1942 “Francs-tireurs et partisans” (FTP). Junto a su inseparable Cecile, quien además de esposa es su secretaria y su principal oficial de enlace, desarrolla una extraordinaria labor en la dirección y organización de la resistencia, donde también participan muchos españoles, antiguos miembros del ejército republicano (a día de hoy todavía hay un gran vacío a la hora de reconocer, y dar a conocer, el importantísimo papel de los miles de españoles que formaron parte en primera línea de la resistencia francesa). Con el paso del tiempo la FTP se integrará en las Fuerzas del Interior Francesas (FFI), haciéndose nuestro protagonista cargo con el rango de coronel de la resistencia en una amplia región, que incluía la ciudad de Paris y su periferia. Durante todo este tiempo de clandestinidad Henri Tanguy adoptaría una nueva identidad, tomando como propio el apellido Rol, en recuerdo de su camarada Theo Rol muerto en la Batalla del Ebro, un apellido que desde aquellos momentos acompañaría al suyo el resto de su vida.

El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcan en Normandía y la guerra convencional regresa al territorio francés. La resistencia comienza a multiplicar sus acciones en la retaguardia del ejército alemán, una tarea de gran importancia que obliga a distraer tropas y recursos del frente al enemigo, a la vez que perjudica a sus líneas de suministro y comunicación. Hay que prestar especial atención a lo que sucede en la zona de Paris, donde las fuerzas de la resistencia agrupadas en el FFI bajo el mando de Rol-Tanguy despliegan una intensa y efectiva actividad. Henri Rol-Tanguy dirige y coordina junto a su esposa Cecile todas estas operaciones desde su cuartel general instalado en un refugio subterráneo de la plaza de Denfert-Rocherau. Desde 2019, coincidiendo con el 75 aniversario de la liberación de París, este refugio es la sede del Museo de la Liberación.

Un grupo de miembros de la Resistencia Francesa. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A finales de agosto las fuerzas aliadas están a punto de entrar en Paris, será el 25 de agosto cuando la mítica compañía La Nueve, formada por españoles veteranos de la Guerra Civil al mando de Amado Granell, es la primera fuerza armada que entra con sus vehículos rotulados con nombres de batallas de la guerra de España por las calles de París. Este fue un privilegio concedido a los españoles por el general Leclerc, quien mandaba la 2ª División Blindada Francia Libre, también conocida como División Lecrec, en la que se integraba el Regimiento de Marcha del Chad del que formaba parte La Nueve. Cuando los españoles entran en Paris la resistencia no es muy intensa, desde hacía unos días las fuerzas partisanas dirigidas por Rol-Tanguy han ido haciéndose con el control de la ciudad, el Partido Comunista Francés había convocado una huelga general días antes, y los miembros de la resistencia y gran parte de la población se dedicaron a hostigar a los alemanes, a levantar barricadas y cavar pozos antitanque. El general nazi Dietrich von Choltitz, quien se negó a cumplir las órdenes de Hitler de destruir París antes de entregarlo, sería apresado por los españoles. El alemán se negaba a rendirse ante militares que no tenían graduación de oficial, a lo que uno de sus captores le respondió: “yo soy español”, mientras el extremeño Antonio Gutierrez se quedaría con el reloj del general "como recuerdo". Finalmente von Choltitz sería escoltado y protegido por los españoles de las iras del pueblo parisino, y conducido al Ayuntamiento y posteriormente a la estación de Montparnasse donde se firmaría la capitulación, la firma de Henri Rol-Tanguy junto a la de Leclerc figuran en ese histórico documento.

Soldados españoles de La Nueve desfilan por los campos elíseos de Paris tras la liberación de la ciudad a bordo del semioruga "Guernica".(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Al día siguiente un gran desfile recorrería los Campos Elíseos de Paris, con cientos de miles de ciudadanos aclamando a las fuerzas aliadas, a los héroes que habían liberado la ciudad. Al frente del desfile en primer lugar los miembros de La Nueve a bordo de sus vehículos, luciendo banderas y brazaletes de la República Española, rotulados con nombres que hacían referencia a España y a batallas de la GCE: Guernica, Madrid, Guadalajara, Ebro… un honor reservado a estos soldados que habían destacado en los combates por su valor y sacrificio. Cuando tiempo después el general Leclerc impuso a Amado Granell la Legión de Honor, la más importen distinción del país, le dijo: "Si es cierto que Napoleón creó esta distinción para recompensar a los valientes, nadie la merece más que usted". Los miembros de la Nueve continuarían luchando hasta el final de la guerra, entre sus hazañas la toma del Nido del Águila, el refugio final de Adolf Hitler en Berchtesgaden. A día de hoy diferentes placas, espacios y calles recuerdan en París a aquellos voluntarios españoles, entre ellos el Jardin des Combattants de la Nueve, junto al Ayuntamiento de París, que sería inaugurado con la presencia de los Reyes de España Felipe VI y Letizia, junto a la alcaldesa de la ciudad Anne Hidalgo, en junio de 2015.

Los Reyes Felipe VI y Letizia junto a la alcaldesa de Paris (derecha) y dos miembros de La Nueve en junio de 2015, durante la inauguración del jardín en honor de los combatientes españoles de esta unidad. Una imagen difícil de ver en España. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tras la liberación de Paris Henry Rol-Tanguy se incorporó al ejército francés continuando la lucha hasta el final de la guerra. Formaría parte del ejército francés hasta su retiro en 1962 con el grado de coronel, convertido en una leyenda viva para los franceses. Durante toda su vida, desde su juventud hasta su muerte el 8 de septiembre de 2002, nunca abandonaría sus ideales comunistas y su compromiso social, formando parte del Comité Central del PCF desde 1964 hasta 1987. En 1994, al cumplirse el 50 aniversario de la liberación de París sería condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor, la máxima distinción francesa, un honor reservado a unos pocos elegidos. Sus ideas, a las que nunca renunció, no supusieron ningún obstáculo para que todas las fuerzas democráticas francesas le tributaran su merecido reconocimiento y agradecimiento, como quedaría patente durante la celebración de su solemne funeral de estado presidido por el Presidente de la República Francesa.

Paris, Abril de 1984. El coronel Henri Rol-Tanguy recibe del Presidente de la República Francesa, el socialista Francois Mitterrand, la distinción de Gran Oficial de la Legión de Honor, un honor reservado a muy pocos ciudadanos. En aquel momento Rol-Tanguy formaba parte del Comité Central del Partido Comunista Francés. En 1994, coincidiendo con el 50 aniversario de la liberación de Paris, recibiría la Gran Cruz de la Legión de Honor, máxima distinción de la nación francesa. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Al igual que en Francia, en la gran mayoría de democracias europeas equiparables a la española, como Reino Unido, Alemania, Italia, etc… o en Estados Unidos o Canadá, el reconocimiento a todos estos hombres que lucharon contra el fascismo es unánime, independientemente de su ideología. Podemos encontrar monumentos en recuerdo a los brigadistas que combatieron en España en las principales capitales europeas (Paris, Londres, Berlín, Copenhague, Estocolmo, Amsterdam,…) así como en muchas otras ciudades de estos países. Sin embargo esto no ocurre en España, donde no solo no existe ese reconocimiento unánime entre los partidos de la derecha, sino que es habitual encontrar vandalizado el monumento a los brigadistas internacionales de la Ciudad Universitaria de Madrid.

En las principales capitales europeas se erigen monumentos en recuerdo de los brigadistas internacionales que combatieron en la Guerra de España. El de Madrid dedicado a estos combatientes, es vandalizado reiteradamente. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El martes 16 de marzo de 2021 se debate en el Ayuntamiento de Madrid una proposición de VOX en la que se pide que se retiren del cementerio de Fuencarral las placas conmemorativas que recuerdan a los brigadistas internacionales, alegando entre otras razones que “Es de destacar que en el lugar donde se encuentran dicho monumento y placas, no se encuentran inhumados los restos de los mencionados voluntarios soviéticos y brigadistas internacionales, por lo que en modo alguno está justificado ni siquiera como lugar de recuerdo ni mención alguna”. Seguramente en el Grupo Municipal de VOX desconozcan que el cementerio de Fuencarral fue el lugar elegido para inhumar durante la guerra a los brigadistas internacionales, en especial a los fallecidos durante la Batalla de Madrid, aunque sus restos una vez finalizada la contienda fueron sacados de sus tumbas y arrojados a algún lugar que a día de hoy todavía desconocemos, aunque podemos temernos lo peor, esa es la razón por la que esas placas están en ese lugar desde hace muchos años. Mucho me temo que en vista de la actitud genuflexa que han presentado el Partido Popular y el Alcalde Almeida, con otras proposiciones similares de VOX como la retirada de la placa de Largo Caballero o el mural feminista de Ciudad Lineal, en esta ocasión ocurra lo mismo y las placas y el monumento sean finalmente retirados del cementerio, y quien sabe si destrozadas a martillazos como ya ocurrió con la placa de Largo Caballero. Ni en Francia ni en la Unión Soviética se profanaron las tumbas de los soldados del ejército nazi o de la División Azul una vez terminada la guerra, algo que no ocurrió en la España de los vencedores de la Guerra Civil que no respetaron ni estas ni otras muchas tumbas.

Solicitud de VOX para que las placas sean retiradas del cementerio de Fuencarral. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Lo que en otras democracias equiparables a la nuestra sería considerado como una aberración, aquí no solamente se acepta, sino que incluso se celebra sin ocultar cierta alegría y satisfacción por ello por muchas personas que podríamos encuadrar en el espectro político de la derecha española, ¿qué es lo que hace diferente a parte de la derecha española del resto de partidos de derechas europeos? Tal vez la respuesta haya que buscarla nuevamente en la Historia, mientras que la derecha europea combatió al fascismo, la derecha democrática española todavía conserva hilos conductores con el franquismo que se remontan hasta su fundación, y tal vez mucho más allá, a lo que habría que añadir un importante poso franquista en parte de la sociedad española que sale a relucir a la menor oportunidad. Winston Churchill, el hombre que lideró a su país durante la II Guerra Mundial era conservador, muy conservador, pero sin embargo era un antifascista, al igual que Charles de Gaulle, el mítico general que liberó Francia y que luego sería Presidente de la República, o que Konrad Adenauer, el artífice de la reconstrucción alemana tras la guerra y que vivió en sus carnes las cárceles nazis, y podríamos seguir con otros muchos líderes de derechas europeos que combatieron y sufrieron el fascismo. Con esto no quiero afirmar que no haya en España personas de derechas sensatas y con un fuerte compromiso democrático como en el resto de Europa, por supuesto que esas personas existen en la derecha española, doy fe de ello y conozco a muchos personalmente, pero muchas veces no hacen oír su voz ante el temor de ser señalados por el ala más montaraz y menos civilizada de sus partidos.

Fotografía de las tumbas del cementerio de Fuencarral de los brigadistas internacionales, donde podemos comprobar algunas de las diferentes nacionalidades de estos combatientes. Finalizada las guerra civil, los cuerpos de estos brigadistas serían exhumados y sus restos tirados en algún lugar todavía no conocido del monte de El Pardo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El lunes 15, el presidente francés Emmanuel Macrón y el español Pedro Sánchez celebraban una cumbre en la ciudad francesa de Mountaban, un lugar cargado de simbología para el exilio español porque allí está enterrado Manuel Azaña, el último Presidente de la República Española muerto en el exilio en aquella localidad, un destino que compartirían miles de compatriotas españoles. La cumbre se cerraba con un homenaje en la tumba de Azaña, y anteriormente el presidente francés, al que no se puede considerar un político de izquierdas, ha declarado en rueda de prensa: "no olvidaremos nunca a los numerosos republicanos españoles que se unieron a la Resistencia francesa y nos permitieron mantenernos libres". Por su parte Pedro Sánchez afirmó: "El ejemplo de estos compatriotas demuestra que es posible amar a dos naciones y combatir por dos países siempre que la causa sea la libertad". Lo que en Francia es memoria, lucha por la libertad y agradecimiento, muchos aquí lo denominan “abrir heridas”.

15 de junio de 2021. El Presidente francés Emmanuel Macron y el español Pedro Sánchez realizan una ofrenda floral ante la tumba de Manuel Azaña en la localidad francesa de Mountaban, donde falleció el presidente de la II República Española hace 80 años tras partir al exilio como centenares de miles de compatriotas españoles. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Durante su mandato el presidente francés, Nicolás Sarkozy, un político conservador de derechas sin ningún lugar a dudas, ordenó que en todos los colegios franceses se leyera la carta que Guy Môquet, un joven de solo 17 años, escribió a su familia antes de ser fusilado por los nazis junto a 26 compañeros. La paradoja era que el joven Môquet era un militante comunista, lo que no fue impedimento para que un conservador como Sarkozy hiciera que se leyera en todos los colegios franceses, para el presidente francés era importante "porque un joven de 17 años que da su vida por Francia, no es un ejemplo solo del pasado sino también del futuro". Seguramente algo similar en España sería impensable, si Sánchez hiciera algo así, saltarían todas las alarmas y todos los pines parentales posibles, sería considerado como una provocación y se le acusaría de “abrir heridas”.

La ciudad de París tiene dedicada una céntrica avenida a nuestro protagonista, la avenue du Colonel Henri Rol-Tanguy, donde podemos encontrar esta placa conmemorativa en el edificio en cuyo sótano se encontraba el puesto de mando desde donde dirigió las acciones de la Resistencia durante la ocupación nazi. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Nuevamente comprobamos la importancia para las sociedades y naciones de conocer la Historia, como dejaba escrito Cervantes en El Quijote “..La verdad cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”, la Historia no solo nos permite conocer el pasado, también nos ayuda a conocer el posible futuro. Para muchos partidos de derecha europeos es inconcebible el pactar con partidos de extrema derecha, en países como Francia o Alemania es algo inconcebible. Hace unos meses se celebraban comicios en el estado alemán de Turingia, el candidato del partido conservador CDU de la canciller Angela Merkel, era elegido presidente por el parlamento, pero con los votos del partido de extrema derecha Alternativa por Alemania, el equivalente de VOX en aquel país. Rápidamente saltaron las alarmas, el ministro alemán de asuntos exteriores Heiko Maas declaraba: «Hacerse elegir primer ministro por ultraderechistas es completamente irresponsable. Todos los demócratas debemos estar juntos contra AfD. Quien no lo entienda, no ha aprendido nada de nuestra historia». El líder del partido socialdemócrata alemán, la segunda fuerza política del país afirmaba que aquella elección suponía: «la hora más baja de la historia alemana desde la posguerra». En el momento de la elección Ángela Merkel se encontraba de visita oficial en Sudáfrica, a muchos miles de kilómetros de Alemania, pero su reacción fue inmediata y calificó la elección como «un acto imperdonable» pidiendo que el resultado de la votación «debe ser anulado» mediante unos nuevos comicios. De manera casi inmediata el presidente electo presentó su dimisión y se convocaron nuevas elecciones. Nuevamente Cervantes tenía razón y la Historia nos prevenía del presente, en 1930 se celebraron elecciones en Turingia, y en febrero de ese año Adolf Hitler escribió: «Logramos el mayor éxito en Turingia. [...] Los partidos en Turingia, que anteriormente formaban el gobierno, no pueden obtener una mayoría sin nuestra participación. Adolf Hitler, 02.02.1930». Lamentablemente esto no ocurre en España, donde la ultraderecha controla los hilos del poder en diversas comunidades y numerosos ayuntamientos, o donde se convocan elecciones con el cálculo de que se conseguirá llegar al poder con el apoyo y la entrada de la ultraderecha en el futuro gobierno. Lo más paradójico o sorprendente, por no utilizar otra expresión, es que ese previsible futuro gobierno se nos presente como el gobierno “de la libertad”. Me gustaría conocer la opinión de Merkel, Macron o Sarkozy sobre el hecho de gobernar con la extrema derecha, y sobre que se defienda que se hace en nombre de la “libertad”. ¿Qué le ocurre a la derecha democrática española?.

Imagen actual del cementerio de Fuencarral con una réplica de la placa original destruida tras la guerra, junto a otras de diversas entidades. Estas placas son las que se solicita por VOX que sean retiradas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Esperemos que impere la sensatez en las filas del Partido Popular y de Ciudadanos, que se comporten como el resto de partidos conservadores europeos, y esta vez no apoyen la propuesta de VOX para retirar las placas de recuerdo a los que allí estuvieron enterrados, y que homenajean a los que en el resto de Europa son considerados "héroes de la libertad", como el brigadista francés Henri Rol-Tanguy.

Por último recordar al Ayuntamiento que tampoco estaría de más que se aumentase la vigilancia de la Policía Municipal en el recinto, sobre todo por las noches. Ya tenemos experiencia de cómo funcionan algunos en estos casos: unos señalan el objetivo y otros ejecutan la acción, algo similar al atizar el árbol para recoger las nueces de tan triste recuerdo, ya lo hemos comprobado con la destrucción del mural feminista de Ciudad Lineal, esperemos que en este caso no se repita el triste espectáculo.

Florentino Areneros

BIBLIOGRAFÍA Y DOCUMENTACIÓN
GILES TREMLETT. LAS BRIGADAS INTERNACIONALES. FASCISMO, LIBERTAD Y LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.
https://www.ordredelaliberation.fr/fr/compagnons/henri-rol-tanguy
https://www.theguardian.com/news/2002/sep/12/guardianobituaries
https://www.theguardian.com/world/2020/may/11/cecile-rol-tanguy-obituary
https://francearchives.fr/findingaid/cd55afc2d508aa601117538cc69df21debcf3d28
https://www.lefigaro.fr/histoire/archives/2017/09/07/26010-20170907ARTFIG00245-henri-rol-tanguy-une-vie-d-engagements-contre-les-fascismes.php
https://dedona.wordpress.com/2020/07/31/la-accion-secundaria-de-amposta-en-la-batalla-del-ebro/
https://www.mve2gm.es/la-nueve/
https://www.abc.es/internacional/abci-diputados-locales-respaldan-extrema-derecha-para-elegir-presidente-turingia-202002060940_noticia.html

lunes, 25 de enero de 2021

EL BANCO DE ESPAÑA DURANTE LA GUERRA CIVIL.

El edificio del Banco de España en la madrileña plaza de la Cibeles, lugar donde se almacenaban las reservas de oro. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

EL BANCO DE ESPAÑA DURANTE LA GUERRA CIVIL.
EL ORO DE PARÍS Y EL ORO DE MOSCÚ.

Por Javier Egido

En 1880 se estructura el Banco Nacional para la emisión única de billetes en España y se decide construir una sede más acorde con sus necesidades que la que hasta entonces ocupaba en la antigua Casa de los Cinco Gremios (hoy Dirección General de la Deuda Pública) en la calle Atocha 13 y 15. Para ello se inicia una serie de adquisiciones de edificios y solares en la manzana que actualmente ocupa: el palacio de Alcañices, la iglesia de San Fermín de los Navarros, parte de los jardines de la Escuela de Ingenieros de Caminos y unos solares en la esquina del paseo del Prado con la calle de los Madrazo, pertenecientes al marqués de Larios. En 1882 comienzan las obras del edificio, según proyecto de Severiano Sainz de la Lastra y Eduardo Adaro, proyecto que obtiene la medalla de oro en la Exposición de Bellas Artes, sección de Arquitectura, en 1884. Las obras finalizan en 1891. La primera ampliación es de José Yarnoz en 1927 y se aprovechó para instalar la impresionante cámara acorazada. Finaliza en 1934, y se prolonga a lo largo de la calle de Alcalá, sobre los solares de tres casas de vecindad, propiedad de la duquesa de Nájera, que habían sido adquiridas unos años antes. Sigue las líneas del edificio inicial, de forma que su composición está perfectamente integrada sin notarse la zona de ensamble, que se realiza a través del núcleo central de la puerta de la calle de Alcalá. La siguiente ampliación se realiza entre 1969 y 1975 a lo largo de las calles de los Madrazos y Marqués de Cubas por el arquitecto Javier Yarnoz, hijo del anterior, que se desvincula por completo de las trazas iniciales. La última ampliación, que finalizó en 2006, está firmada por Rafael Moneo sobre el solar de manzana situado en la calle de Alcalá con Marqués de Cubas, en el que se levantaba el palacio de Lorite o la Banca Calamarte, que con proyecto de José Lorite se había construido en 1924. (1)

Colocación de la primera piedra de la nueva sede del banco de España en 1884. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero, ¿qué papel tuvo el Banco de España durante la Guerra? El Banco de España tenía la responsabilidad de vigilar el sistema financiero. Era la gran referencia para la política en materia de finanzas y moneda. Siguiendo a José Ángel Sánchez Asiaín, las actas del Consejo ofrecen poca información pues la mayoría de temas tratados fueron meramente administrativos o burocráticos. Ponen de manifiesto un Consejo con mucho miedo, y al que, a juzgar al menos por las actas levantadas, no se le tuvo enterado de lo que estaba ocurriendo en aquellos momentos en el país, ni incluso en algunos momentos sobre lo que estaba pasando en el propio Banco de España. Tampoco se le reconoció por las autoridades políticas ningún papel en las decisiones económicas y financieras que se iban tomando, con la única excepción, necesaria, de las que se adoptaron sobre el proceso del traslado del oro. A los pocos días del comienzo de la guerra una parte sustancial del sistema financiero había quedado fuera del control del Consejo General del Banco de España en Madrid. Porque, a partir del 18 de julio, aproximadamente un 35% de las sucursales del Banco de España estaba ya residenciada en territorio bajo jurisdicción de los sublevados quienes, por otra parte, ya estaban creando una estructura financiera paralela, y que se había independizado del Consejo de Madrid al que las actas se referían. Esos primeros días las autoridades republicanas ya estaban tomando medidas de urgencia para enfrentarse con los problemas monetarios que la separación territorial estaba planteando.

En el Acta del 15 de julio se da cuenta de la muerte de Calvo Sotelo, que era funcionario del Banco. El conde de Limpias pidió una ayuda para la familia. Se tomó el acuerdo de que la viuda y los hijos siguieran percibiendo una cantidad igual a la que éste tenía asignada por razón del cargo que desempeñaba en el Banco. El 19 de julio se había suspendido la actividad de las bolsas de valores durante 48 horas. El gobierno de la República ya había tomado medidas urgentes sobre las transacciones comerciales, suspendiendo las operaciones de carácter mercantil que implicaran movimientos de fondos en los establecimientos de crédito.

Juan Negrín, ministro de Hacienda desde septiembre de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Desde el punto de vista financiero, la República, a través de autoridades ajenas al Banco de España, empezaba a tomar decisiones para enfrentarse a la crisis que se le venía encima. El 19 de julio, se había limitado a 2000 pesetas la cantidad máxima que los clientes de bancos y cajas de ahorro podían retirar durante el plazo de 48 horas de cuentas corrientes y depósitos. Se trataba de impedir un episodio de desajustes financieros y la alarma social que ello podía producir. Es decir, se intentaba frenar el acaparamiento de dinero que podía desestabilizar aún más la sociedad.

Según avanzaba el mes de julio estaba claro que el Banco de España había dimitido de su función de vigilar la circulación fiduciaria, que para entonces ya era caótica. Era irregular también que el Consejo no conociera el alcance de la segregación de los activos y del personal que había supuesto la sublevación. Y lo que es peor, a través de las actas queda claro que el Banco de España en Madrid estuvo desinformado a lo largo de la guerra de la estrategia que quería seguir el Gobierno y de lo que pasaba en el país en temas que le afectaban directamente y, encima, que en determinados momentos tuvo dificultades para conocer su propia realidad interna.

Hasta el 6 de noviembre los Consejos se celebraron en Madrid. Desde el 9 lo hicieron en Valencia. Sabemos que aproximadamente un 65% de los efectivos bancarios habían quedado en el lado republicano, frente a un 35% del lado franquista. Quiere decir que la tercera parte de las oficinas bancarias se salieron automáticamente de la disciplina de éste, quedando al margen del balance del Banco de España. Esto implicó dos extrañas consecuencias: Una, el Banco de España no reconoció hasta muy entrada la guerra, que una parte realmente sustancial del número de oficinas no dependía ya de su organización, y que por lo tanto su capacidad operativa estaba muy mermada. Otra, aún más sorprendente, los Presupuestos de la República para 1937, 1938 y 1939, se referían formalmente a la totalidad del territorio, tanto a efectos recaudatorios como a efectos de gastos, es decir, que se definían para todo el territorio nacional. Era una situación totalmente anómala, al margen de la realidad.

La Cortes de la República reunidas en Valencia en una imagen de enero de 1937. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El control financiero de las autoridades monetarias de la República fue decreciendo progresivamente durante la guerra. El despilfarro financiero fue descrito por Julián Zugazagoitia en el capítulo 30 de su obra “Guerra y vicisitudes de los españoles”, cuando trata el tema del oro del Banco de España y las dificultades de Negrín en el Ministerio de Hacienda, denunciando lo que la República toleraba en este campo. En concreto comenta de Negrín:…”le he oído lamentarse de haber tenido necesidad de tratar con demasiado granuja. Su tarea como ministro de Hacienda no podía ser más ingrata”. Y la narración que hace de la situación es patética:” Los españoles, por fin, gracias a la guerra, habían conseguido su sueño dorado: tener un sueldo fijo del Estado. Los presupuestos ministeriales crecían de forma increíble. Los créditos extraordinarios sobrepasaban, en diez veces o más, las consignaciones normales. Nuestro territorio menguaba, pero la burocracia crecía. Todas estas alegrías obligaban a Hacienda a mover con mayor celeridad el rodillo de las emisiones de papel moneda. Trabajo en el que tenía competidores aventajados: Gobiernos autónomos y municipios, con un trozo de papel y un sello de goma, hacían emisiones propias. Vencer de estas libertades no fue trabajo sencillo. Tampoco lo fue limitar las exportaciones fraudulentas de metales y productos agrarios, ni reducir, a proporciones razonables, el consumo de gasolina. La retaguardia republicana no era, en ningún aspecto, un modelo de colectividad ordenada. El esfuerzo por traerla a mandamiento fue durísimo. Los partidos y las organizaciones sindicales se limitaban a llenar de buenos consejos las fachadas de sus casas, pero nadie admitía que el consejo le afectase personalmente en lo más mínimo; lo suponía referido al vecino. Los trabajos se llevaban con cadencia habanera (…) En Hacienda se traducía en un dispendio innecesario de divisas o en un aumento de la inflación.” (2) La realidad, por tanto, fue el escaso control del Banco de España de las operaciones financieras (control de gastos, control financiero, precios e inflación).

La cámara de seguridad del Banco de España, donde se almacenaban el oro y la plata. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El gobernador del Banco el 18 de julio era Luis Nicolau d´Olwer, nombrado en el mes de marzo anterior, en cuyo puesto continuó hasta terminada la guerra. El subgobernador primero era Pedro Pan que huyó a Burgos nada más terminar el Consejo del día 15 de julio. Fue cesado el 4 de agosto de 1936 y sustituido por Julio Carabias. El 14 de agosto fueron suspendidos de sus funciones todos los consejeros que se habían adherido a la sublevación. Ceses y dimisiones provocaron que, con frecuencia no se conseguía reunir el quorum suficiente para alcanzar las mayorías que los estatutos establecían. A pesar de que en diciembre de 1937 se intentó paliar esta situación, el Banco de España casi siempre tuvo problemas para tomar decisiones.

La Junta General de Accionistas celebrada en Barcelona por la República, ya casi perdida la guerra (8 de enero de 1939) tenía como objetivo presentar la actuación del Banco de España ante sus accionistas para que reforzasen con su voto las acciones del Gobernador ante los tribunales extranjeros para reivindicar el patrimonio del Banco. Así pues la principal preocupación era el “oro”, que constituía el mayor problema en aquellos momentos, en función de las reclamaciones planteadas ante los tribunales de justicia de distintos países para reivindicar aquella parte de los activos del banco situados desde antes de la guerra en poder de los corresponsales. En ella se presentó para su aprobación el balance a 30 de abril de 1938. Pero, en realidad, a tres meses de finalizar la guerra y cuando ya se podía prever que era la última intervención ante los accionistas, el objetivo principal del gobernador no era otro que dar su versión sobre el proceso de salida del oro y justificar su gestión.

Para el gobernador lo primero era determinar dónde debía radicarse la responsabilidad de haber tomado la decisión de trasladar el oro. Y dejó claro que esa responsabilidad era del Consejo de Ministros (Decreto de 14 de septiembre de 1936). Habló de las ventajas del traslado para que no cayera en manos franquistas, y así salieron de Madrid 700 toneladas de oro y 3000 toneladas de plata. Desde ese momento, la custodia corresponde al gobierno y no al Banco. En realidad la Junta se había convocado exclusivamente para presentar esta propuesta y lograr su aprobación (el reconocimiento del gobernador Luis Nicolau d´Olwer como legítimo representante del Banco ante los Tribunales franceses y todos los Organismos con los que mantiene relación en el exterior el Banco de España). Porque la casi suspensión de pagos de la República en aquellos momentos, la necesidad imperiosa de pagar un material bélico que se creía vital para no perder inmediatamente la guerra, y cuya recepción en España solo dependía de que se dispusiera de los recursos para ello, exigía la urgente recuperación del oro de Mont de Marsan, sucursal del Banco de Francia. El hecho de que la recuperación estuviera pendiente de que un tribunal francés diera por bueno que d´Olwer era el legítimo gobernador, justificaba la existencia de la Junta y la presión que se estaba haciendo sobre los accionistas. (3)

Luis Nicolau D’Olwer (izda) Gobernador del Banco de España en julio de 1936, junto a Carles Pi Sunyer, quien durante el periodo republicano ocuparía, entre otros cargos, la alcaldía de Barcelona en dos ocasiones. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La venta de las existencias de oro y plata se inició por la República inmediatamente después del golpe, siendo presidente del Gobierno José Giral (19 de julio de 1936). Proceso que, siguiendo al profesor Ángel Viñas, podemos diferenciar en tres etapas: Una primera, de ventas a Francia. Otra posterior, de ventas de las reservas trasladadas a Moscú. Y una última, de ventas de plata. Sin el oro la resistencia republicana hubiese sido imposible y la guerra quizás hubiera terminado en unos meses. (4)

Este gobierno va a poner en marcha un mínimo y rápido mecanismo de defensa: la distribución de armas a las organizaciones sindicales y la ulterior creación de milicias que complementaran los cuadros regulares de las fuerzas armadas que siguieron siendo fieles a la República, y el recurso, el mismo 19 de julio, a la ayuda francesa solicitando material de guerra al gobierno frentepopulista presidido por Léon Blum. Pero se dio un tercer plano de actuación del gobierno Giral que es el financiero y que tiene como característica más espectacular la decisión de movilizar para la guerra el oro del Banco de España. Ponía en movimiento el mecanismo más notable con que contaron los republicanos para hacer frente, en la esfera de los pagos internacionales, a los problemas que suscitaba la financiación exterior de la guerra civil (5)

León Blum líder del Frente Popular francés, presidía el Consejo de Ministros de Francia al producirse en España el golpe de julio de 1936. La actuación de Francia en los primeros meses del conflicto perjudicaría seriamente a los intereses de la República Española. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La primera decisión republicana está fechada el 21 de julio, un escrito del ministro de Hacienda Enrique Ramos al gobernador Luis Nicolau d´Olwer, previa autorización del Consejo de Ministros, para vender oro por valor de 25.220.000 pesetas, para la compra de material bélico francés. El día 24 de julio se avisaba telegráficamente al Banco de Francia que la Central madrileña procedería a remesar oro a París por vía aérea, como se había hecho otras veces en época de paz, si bien esta vez con destino a su venta para adquirir francos papel. El gobierno republicano necesitaba urgentemente en el exterior divisas para la compra de armas y material y para el pago de servicios. Madrid vivía días febriles. La primera parte de la remesa de oro, consistente en 18 cajas que contenían las 144.000 libras esterlinas oro que obraban en poder del Banco de Francia. Se hicieron otros dos envíos que en total, las tres remesas iniciales, importaban 432.000 libras esterlinas oro que se vendieron al Banco de Francia el mismo día 30 de julio obteniéndose a cambio poco más de 53 millones de francos papel. (6)

Los días 3, 5 y 6 de agosto se enviaron nuevas remesas de oro a París por un importe de 136.000 libras esterlinas oro en cada caso que se vendieron inmediatamente al Banco de Francia. A mediados de agosto Francia y Gran Bretaña establecen la “No intervención” sobre la Guerra de España, medida que perjudicará ostensiblemente al Gobierno legítimo de la República.

Uno de los bombarderos Potez 540, conocidos popularmente como “ataúdes volantes” adquiridos a Francia, sin armamento, al comenzar el conflicto y que se pagaron con el oro que se llevó a París desde los depósitos del Banco de España. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Las relaciones entre el Banco de España y el Gobierno las fijaba la Ley de Ordenación Bancaria LOB. Al filo de la guerra civil, el Banco de España seguía siendo una sociedad anónima con un capital de 177 millones de pesetas (354.000 acciones nominativas de 500 pesetas cada una). Como el Estado le había concedido el privilegio de emisión, estaba sujeto a cierto control por parte del gobierno (nombramientos de gobernador y dos subgobernadores). El Consejo del Banco, baluarte de la oligarquía, estaba constituido por 21 miembros (15 elegidos por los accionistas, uno por los bancos/banqueros, otro por el consejo Superior de Cámaras Comercio, Industria y Navegación, otro por las confederaciones agrícolas y los 3 restantes por el Gobierno).

El Banco estaba obligado por la LOB a la compra de oro cuantas veces fuera conveniente, salvo acuerdo en contra del Consejo de Ministros. Además no podía reducir sus stocks de metal sin autorización del gobierno y se fijaban las garantías mínimas de la circulación monetaria.

La LOB exigía disponer de una determinada garantía metálica en oro y en plata que respaldara la circulación monetaria. Por tanto, la exportación del oro se permitía en la medida en que las reservas metálicas superasen el límite que correspondiera a la garantía necesaria para una circulación monetaria (desde 4.000 millones de pesetas en circulación, la garantía debería ser del 45% (40 en oro y 5 en plata), hasta 6.000 millones con garantía del 60% (50 y 10 respectivamente). O cuando el Banco interviniese en operaciones monetarias decididas por el gobierno para estabilizar el tipo de cambio de la peseta. En las condiciones financieras de los años 30, con la desintegración ya avanzada del sistema monetario internacional, las remesas de oro al exterior eran frecuentes.

Con la llegada al Gobierno de Largo Caballero, con Negrín como ministro de Hacienda el 4 de septiembre de 1936, es evidente, con relación al oro, que las reservas del Banco de España eran fundamentales para la resistencia republicana. Gracias a ellas podían adquirirse divisas, mediante la venta del metal al Banco de Francia, con las cuales comprar armas. Además los sublevados avanzaban rápidamente hacia Madrid y no era descartable que pronto pudieran interferir en las habituales actividades de comunicación y abastecimientos.

Consejo de Ministros presidido por Largo Caballero en septiembre de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Desde el 24 de julio al 4 de septiembre de 1936 se había enviado oro al Banco de Francia en 19 ocasiones (una cuarta parte de las reservas). Envíos que no habían pasado desapercibidos y fueron recogidos por la prensa internacional. Los sublevados habían iniciado una serie de quejas ante gobiernos extranjeros, sobre todo el inglés y el francés, que luego irían repartiendo hacia Bancos, tanto comerciales como oficiales. A Negrín y Largo Caballero se les planteaba, pues, como problema inmediato, fundamental, asegurar la continuidad de la operación, amparada en préstamos obligatorios del Banco de España al Tesoro. Hoy sabemos, que para dar cobertura legal, el Gobierno Giral se había dotado del Decreto reservado de 30 de agosto de 1936, en el que se autorizaba al ministro de Hacienda para disponer que por el Centro Oficial de Contratación de Moneda (COCM) se situara en el extranjero en una o varias remesas y por cuenta del Tesoro, la cantidad de francos franceses que se estimase adecuada para atender los gastos que las necesidades de la campaña impongan, como el decreto, también reservado, que de manera particular, autorizó el traslado del metal, de 13 de septiembre de 1936. Éste último, firmado por el Presidente de la República, autorizaba al Ministro de Hacienda poder transportar el oro, plata y billetes, con las máximas garantías, al sitio adecuado. (7)

Poco después de asumir la cartera de Hacienda, Negrín se reunió con Amaro del Rosal, dirigente de la Federación de Banca de UGT, en presencia de Francisco Méndez Aspe, director General del Tesoro, a los que pidió su colaboración. Establecieron un plan para preparar el embalaje que facilitase y garantizase su transporte. El día 14 de septiembre, lunes, se reunió el Consejo para tomar conocimiento de lo decretado por el gobierno. Muchos consejeros se opusieron terminando por pasarse a los franquistas. El subgobernador primero Julio Carabias desarrolló la argumentación más elaborada en favor de la tesis del Gobierno: si no se producía el traslado podía caer en manos de los rebeldes.

Amaro del Rosal, de la Federación de Banca de la UGT, que colaboraría junto a Negrín en la planificación del traslado del oro. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La evacuación del oro se inició el mismo día 14, por tren, con destino a los polvorines de la Algameca, en la base naval de Cartagena. El lugar era idóneo pues el Gobierno de Madrid controlaba absolutamente todo ese territorio. Era una base naval que estaba alejada del teatro de operaciones y desde ella existía la posibilidad de, llegado el caso, evacuar por vía marítima las reservas a cualquier otro lugar o transportarlas por vía terrestre dentro de la zona republicana. El control de la carga lo llevaron por turnos Méndez Aspe y José María Rancaño. El traslado desde la Plaza de la Cibeles hasta la estación del Mediodía (Atocha) estuvo controlado por fuerzas de carabineros, milicias y miembros de la Motorizada.

Como representante del Banco en la expedición se designó al clavero Esteban Pérez Joanico. El primer convoy llegó a Cartagena el 16 de septiembre a las 16:30. Las 800 cajas que componían la expedición inicial se guardaron en los polvorines, terminando los trabajos el día 17 a las 2:30 de la madrugada. Dada la variedad de gente que participó en la operación era difícil mantener el secreto de la llegada. Continuamente se informaba a Madrid por telegrama de la marcha de las operaciones. Mientras, los equipos que trabajaban en la Central continuaban preparando nuevos envíos. El 17 se expidieron 1.860 cajas; el 18, 1.780; el 19, 2.357; el 20, 1.930 y el 21 de septiembre al menos 1.237. En total fueron 10.000 las cajas enviadas a la Algameca.

A Cartagena se trasladó no solo el oro sino también valores y billetes en cantidades difíciles de precisar y, por supuesto, la plata depositada en Madrid. Si las remesas de oro terminaron hacia el 21 de septiembre, las de plata comenzaron 48 horas más tarde, remitiéndose este metal en varias expediciones desde el 23 de septiembre hasta el 10 de octubre y, posteriormente, el 6 de noviembre de 1936.

Las baterías de costa que protegían la base naval de Cartagena, y su lejanía de las líneas del frente, garantizaban la seguridad del almacenamiento del oro en la Algameca. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El valor del oro evacuado puede cifrarse en un máximo de 1.734.166.767 pesetas-oro, importe que también fue comunicado por el Banco de España reunificado al fiscal instructor del oportuno sumario en el Juzgado militar especial de Banca y Bolsa Oficial tras la Guerra Civil. El peso del metal evacuado estaría próximo a 559 toneladas, como mínimo.

El 27 de septiembre, mientras rodaban los trenes con la plata, Toledo caía ante las tropas franquistas.

La decisión de evacuar las reservas fue una medida prudente, plenamente justificada. Aun cuando existiera la posibilidad de resistir en Madrid, eliminar la posibilidad de que el oro y la plata cayeran en manos del enemigo era un objetivo lo suficientemente importante para otorgarle una prioridad absoluta.

Con las reservas metálicas en Cartagena, el Gobierno se aseguraba totalmente el control de los recursos que le permitían continuar la guerra y adquirir armas y material en el extranjero. Es más, mostraba ante el único Gobierno que conocía la magnitud de la movilización del oro que la operación podría proseguir: Francia no ignoraría que la evacuación de las reservas desde Madrid mantenía la posición financiera exterior de la República. De hecho las remesas al país vecino no se detuvieron: desde el 14 de septiembre los envíos por avión se hacía ya a Toulouse, en vez de a Le Bourget, cerca de París. Casi diariamente (excepto en el periodo del 18 al 20 y del 26 al 28 de septiembre) se trasladó oro a Francia. (8)

Desde Cartagena existía la posibilidad de aumentar considerablemente las remesas. Si hasta entonces se habían hecho por avión, el 26 de septiembre se recurrió por fin a la vía marítima. En tal fecha se cargaron 250 cajas con destino a Marsella y en los primeros días de octubre se remitieron otras tantas a la misma ciudad por igual procedimiento. En ambos casos se envió oro por valor nominal de unos 50 millones de pesetas-oro, equivalentes casi a 15 toneladas de oro fino y a unas 17 toneladas de oro aleado en cada expedición. Tales envíos se conocieron enseguida por la prensa francesa. Así pues, la evacuación de las reservas facilitó su venta a Francia. En la segunda quincena de septiembre habían salido cerca de 10 toneladas de fino. En octubre, fueron ya 52 toneladas las trasladadas.

La flota republicana, una de las mayores y más potentes bazas del ejército republicano, aseguraba en parte el traslado por vía marítima de las remesas de oro con destino a la URSS. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

El 14 de agosto los sublevados, en un Decreto de la Junta de Defensa Nacional, habían caracterizado las exportaciones de oro como delito de traición y anunciaron que los autores serían juzgados por procedimientos sumarísimos como reos de un grave delito inferido a la nación española. Diez días más tarde se dirigía a los principales Bancos internacionales para denunciar el despojo. El 25 otro decreto declaraba nulas todas estas operaciones republicanas. El 14 de octubre Franco lo hizo por radio dirigiéndose a los gobiernos de todas las naciones denunciado el expolio, curiosamente alegando la Constitución de 1931, art. 8º. Además pronostica la toma inmediata de Madrid. (9). Esta línea de argumentación: la expoliación, ya no será abandonada por el franquismo y su mitología más recalcitrante.

Todas estas declaraciones y acusaciones seguramente afectaron a los dirigentes republicanos que forzaban precisamente en aquellos momentos la movilización del oro y no es difícil pensar que ello influiría, junto con la inminencia de la ayuda rusa, en un nuevo giro de la operación: el traslado de una parte de las reservas a la Unión Soviética, en un contexto lleno de rumores y exageraciones que afectaban a la credibilidad de la República en los círculos financieros y políticos internacionales. Por ello, el 15 de octubre Largo Caballero envió una carta a Marcel Rosemberg, embajador soviético, en la cual proponía trasladar a Moscú, en calidad de depósito, unas 500 toneladas de oro. Poco después, el agente de la NKVD en España conocido como Alexander Orlov recibía órdenes del propio Stalin para que actuase en consonancia con el gobierno republicano para el traslado de las reservas de oro españolas a la Unión Soviética. (10) ¿Qué había ocurrido en la 1ª quincena de octubre de 1936 para que Largo Caballero adoptara esta medida? Para entonces, en efecto, había empezado a materializarse la primera ayuda soviética, tanto directa como indirecta. El 15 de octubre llegaba a Cartagena el primer gran envío de material bélico soviético a bordo del Komsomol. El Kremlin se había puesto decididamente del lado republicano en el Comité de No intervención y la República había empezado a experimentar los efectos de boicoteo de varios bancos extranjeros que diferían urgentes transferencias de fondos para adquisiciones en el exterior. El 17 de octubre Largo Caballero comunicaba a Rosenberg la intención de efectuar, con cargo al depósito, pagos de ciertos pedidos al extranjero y transferencias en divisas. Se utilizarían para ello los corresponsales del Banco de Estado soviético. El 22 de octubre Orlov se entrevistó con Negrín para iniciar los preparativos. Orlov se desplazó a Cartagena donde se encontró con el agregado naval de la embajada, Nikolai Kuznetsov. El plan consistía en utilizar los mercantes soviéticos que fuesen necesarios aprovechando que en aquellos días llegaban precisamente los suministros bélicos. Ese mismo día 22 Orlov y Méndez Aspe (director general de Tesoro) montaron el dispositivo iniciándose el 23 las actividades relacionadas con el envío a Moscú de una parte muy importante de las reservas almacenadas hasta entonces en los polvorines de La Algameca. El 25 puso rumbo a la Unión soviética el primero de los mercantes que transportaría el oro: el Jruso, con 2.000 cajas. Le seguirían el Neva, con 2.697, el Kim con 2.100 y el Volgores, con 983. A bordo de cada uno de ellos iba un clavero del Banco de España.

Francisco Largo Caballero (izda) saluda al embajador soviético Marcel Rosenberg (en el centro con bigote) en un descanso de una sesión de Las Cortes el 2 de octubre de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Los tres últimos barcos llegaron a Odessa el 2 de noviembre por la noche siendo descargados inmediatamente. Al día siguiente salieron en tren con destino a Moscú. El Jruso llegó más tarde por avería. El día 5 era entregado en el Depósito de Metales Preciosos de Moscú en presencia del embajador Marcelino Pascua y del Comisario de Negocios Extranjeros Krestinski que firmaron el correspondiente protocolo. Se hizo una comprobación aleatoria que finalizó el 20 de noviembre de 1936 extendiéndose el acta de recepción preliminar en el que constaba que de las 7.800 cajas recibidas se habían abierto y revisado el 2 % (156 cajas) y, además, todas las cajas dañadas (216 cajas). (11)

La Unión Soviética denunció ante el Comité de No Intervención la injusticia que se estaba realizando con el gobierno legítimo de España al impedir que se armase, permitiendo al mismo tiempo la llegada de armamento a los fascistas a través de Portugal, por tanto, su política a partir de ahora sería de apoyo a la República, constatable con los primeros envíos a Cartagena y tras haber accedido a responsabilizarse del oro y de las transferencias en divisas de la República. Mientras el oro español se aproximaba a Moscú, el almirante Canaris, jefe de los servicios de inteligencia militar del Tercer Reich se desplazaba a España con el siguiente plan para Franco: la ocupación de Madrid es de la máxima importancia para el reconocimiento del gobierno nacional por parte de Italia y Alemania, base para otorgarle amplias medidas de apoyo. Su propuesta concreta era la Legión Cóndor. Cuando el oro español llegaba a Moscú comenzaron a llegar los primeros contingentes de la Legión Cóndor. (12)

El puerto soviético de Odessa en el Mar Negro, sería el destino final de los envíos procedentes de Cartagena. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En el Mapa de Depósitos e Industrias de Guerra fechado a mediados 1938, elaborado por la Comandancia General de Artillería – SIA del Cuartel General del Generalísimo, aparece el Banco de España como objetivo número 18, señalado con una cruz y un punto inferior en rojo. El punto rojo identifica el objetivo en el plano. A estos símbolos se le añaden los códigos Mn (Municiones) y D (depósito de armas). (13)

El proyecto de voladura de Madrid fue ideado para destruir la ciudad y sus principales edificios en el caso de que fuera ocupada por los franquistas. Pudo ser en noviembre de 1936.

Este proyecto de minado y voladura de Madrid formó parte del plan de defensa de Madrid y fue desarrollado por el Batallón del Subsuelo de la Comandancia de Obras y Fortificaciones. Los cuadros de mando eléctrico para las voladuras se instalaron en el ministerio de Hacienda de la calle de Alcalá y en el Palacio Nacional.

En varios documentos del SIFNE franquista, uno de ellos específico de fecha 4 de junio de 1937, aparece el Banco de España como edificio minado y dice textualmente “En los sótanos del Banco de España están hechas las cargas para volarlo en el momento oportuno”. (14)

La última referencia que encontramos del Banco de España es en las Fuentes Primarias, recopiladas por Manuel de Vicente González. El día 24 de enero de 1937, domingo, en que un proyectil de artillería explotó en la cola del cine Gong, situado en la calle Marqués de Cubas nº 11, junto al Banco de España matando a 10 personas. (15)

Javier Egido

NOTAS:
1. Guía de Madrid, COAM, tomo I, 4ª edición, 1987 (pág. 179). Actualizada en https://guia-arquitectura-madrid.coam.org/#inm.F1.168
2. Zugazagoitia, Julián: Guerra y vicisitudes de los españoles. Tusquets, Barcelona 2007, 2ª ed. (pág. 318-319)
3. Sánchez Asiaín, José Ángel. La financiación de la guerra civil española. Crítica 2014. (pág.302-327)
4. VIÑAS, Ángel: El oro de Moscú. Alfa y omega de un mito franquista. Grijalbo, Barcelona, 1979. (pág. 12)
5. VIÑAS, 1979, (pág. 22)
6. VIÑAS, 1979, (pág. 37)
7. El oro de Moscú. Una perspectiva legal. Por Raúl C. Cancio. Frente de Madrid nº 33, junio 2018. (pág. 7)
8. VIÑAS, 1979, (pág. 132)
9. VIÑAS, 1979, (pág. 158)
10. VIÑAS, 1979, (pág. 166)
11. VIÑAS, 1979, (pág. 261)
12. VIÑAS, 1979, (pág. 267)
13. Fuentes Primarias AGMAV, Caja 2816, Cp 27 (plano). Pág. 319.
14. Fuentes Primarias AGMAV, CGG, R35, A5, L289, Cp18, F57-58 Pág. 3.203.
15. Fuentes Primarias, pág. 2.744, El Martirio de Madrid. E. Muñoz Barrón (“Ernesto Casanova”). Madrid, 1979. Texto mecanografiado. (Pág. 100).

lunes, 28 de diciembre de 2020

LA MISTERIOSA ORDEN DEL GENERAL MOLA

Los generales Franco, Cabanellas, Mola y Saliquet, protagonistas del libro de Joaquín Pérez Madrigal. (Fotografía cortesía de Vicente Talón Ortíz). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

LA MISTERIOSA ORDEN
OCULTA DEL GENERAL MOLA

Por Florentino Areneros.

Mucho se ha escrito sobre las directrices del general Emilio Mola, un minucioso guion en el que se detallaban los pasos a seguir y las acciones a ejecutar por todos aquellos que participarían en el golpe de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil. Pese a todo lo escrito sobre el general y su actuación en los primeros meses de la guerra, todavía quedan muchos puntos que dejan lugar a la duda, como la desaparición de sus diarios, sus posibles discrepancias con Franco y los alemanes tras el bombardeo de Guernica, o su muerte en extrañas circunstancias en un misterioso accidente aéreo en Burgos. Ahora desvelamos para los lectores de Sol y Moscas una nueva directiva escrita en clave por el propio general Emilio Mola, y otra cifrada, no menos intrigante, enviada desde Marruecos por el teniente coronel Yagüe al propio Mola horas antes de iniciarse la sublevación.

Hace tiempo adquirí en una librería de viejo un ejemplar de un extraño libro publicado durante la guerra, concretamente en 1937, como se indicaba en su portada. El autor era un tal Joaquín Pérez Madrigal, alguien completamente desconocido para mi, y el título del libro “Augurios, estallido y episodios de la guerra civil (Cincuenta días con el Ejército del Norte)”. Inicialmente pensé se trataba de un libro más de memorias de algún combatiente, que narraría las hazañas y vivencias de algún soldado del bando sublevado, seguramente plagado de heroicas exageraciones, escrito para acrecentar el ego del autor, y sin ningún valor histórico o documental más allá de la anécdota. Lo singular del libro, su antigüedad, y sobre todo su económico precio, a lo que habría que unir el incontenible síndrome de Diógenes que padecemos la mayoría de aficionados a la historia, me impulsaron a adquirirlo, pasando de la estantería del librero, al cementerio de elefantes bibliográficos en el que he convertido parte del mobiliario de mi casa, que a su vez se ha terminado convirtiendo en una inagotable fuente de conflictos.

Portada del libro.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Hace unas semanas, realizando una excavación arqueológica en las estanterías en busca de otro libro, lo encontré y me llamó la atención. Busqué el nombre del autor en Internet, con la grata sorpresa de que no se trataba de un soldado más o similar. El libro había sido escrito por un personaje, que pese a ser escasamente conocido, tenía una trayectoria de lo más singular y sorprendente, con una biografía llena de interesantes y peculiares momentos, y con una presencia pública desde antes de la llegada de la II República, hasta unos años después de la muerte del dictador. Repasemos primero la biografía del autor, tomando como referencia la entrada que la Real Academia de la Historia dedica a este singular personaje en su Diccionario Biográfico Español, y pasaremos después a conocer algunas de las sorpresas que esconde el libro.

Joaquín Pérez Madrigal nació en Madrid en 1898. Su familia tenía su origen en Galicia, donde residía su abuelo, el editor y litógrafo Vicente Pérez Eguía. En 1865 el abuelo abandonó a la familia, se marchó a América sin dejar rastro, en lo que se conoce popularmente como un “me bajo a por tabaco”. La familia con serías dificultades económicas se trasladaría de La Coruña a Madrid.

Retrato de Joaquín Pérez Madrigal en 1931, cuando fue elegido por primera vez como diputado por Ciudad Real.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Nuestro protagonista haría sus pinitos en San Fernando (Cádiz) como aprendiz de marino, aunque no conseguiría su objetivo de incorporarse finalmente a la Armada. Sería en esta época, en la que consiguió trabajar como administrativo, cuando sintió la llamada de las letras y descubrió sus dotes literarias. Sería su tía Sofía Casanova, una pionera del periodismo femenino nacional que alcanzaría gran popularidad con sus crónicas en el ABC como corresponsal en la I Guerra Mundial y en la Revolución Rusa, la que le conseguiría una plaza como mecanógrafo en las oficinas del diario.

Entre 1920 y 1923 trabajaría como representante en Córdoba de las máquinas de escribir Yost, y allí comenzaría su relación con el periodismo, publicando en los diarios locales La Voz y el Diario de Córdoba. Durante su estancia en la ciudad andaluza, comenzó a frecuentar los círculos progresistas de la localidad, y conocería a Joaquín García-Hidalgo Villanueva, que ejercería una clara influencia sobre él, introduciéndole en la masonería, e inculcándole ideas progresistas. De regreso en Madrid, nuevamente será su tía quien le consiga un buen puesto, esta vez como administrativo en el Banco Urquijo. Es entonces cuando comienza su romance con la política. De la mano de su mentor cordobés, quien se había trasladado también a Madrid, comienza a frecuentar los círculos republicanos de la capital y a codearse con algunas figuras republicanas de primer orden, como Álvaro de Albornoz, Marcelino Domingo y Félix Gordón Ordás. Proclamada la II República, se presenta a las elecciones de junio de 1931como segundo de la lista por Ciudad Real del Partido Republicano Radical Socialista, el primer lugar lista lo ocupaba Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del filósofo, quien durante la guerra sería nombrado Fiscal General de la Republica, cargo que abandonaría tras ser amenazado por los anarquistas.

Durante una temporada ejerció en Córdoba de comercial de las máquinas de escribir Yost. Años después sería acusado en sede parlamentaria de robar parte del dinero de las ventas.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Y sería como diputado del parlamento que habría de redactar la Constitución de la República, donde Joaquín Pérez Madrigal alcanzaría sus mayores “momentos de gloria”. Desde los primeros momentos de su actividad como diputado, Pérez Madrigal se haría famoso por sus continuas interrupciones, imprecaciones e insultos, todo ello acompañado de pataleos, abucheos y diversa parafernalia, una actitud que era seguida con gran entrega por parte de otros diputados cómplices, como vemos esta tradición tan en boga hoy en día en nuestro Congreso tiene tras de si una rancia tradición. En un discurso pronunciado el 30 de julio de 1931 en el Parlamento por el diputado por la Agrupación al Servicio de la República, y filósofo, José Ortega y Gasset, dirigiéndose a este grupo de parlamentarios díscolos afirmó: «es de plena evidencia que hay, sobre todo, tres cosas que no podemos venir a hacer aquí: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí». Lejos de amedrentar o avergonzar a los aludidos, las palabras de Ortega tendrían un efecto contrario al deseado, y a partir de aquel momento los componentes de tan selecto club pasarían a denominarse a si mismos con gran satisfacción como “Los Jabalíes”, llegando incluso a lucir en sus solapas con gran orgullo una insignia con la cabeza de tan asilvestrado animal.

“Los Jabalíes” tenían una composición heterogénea, aunque la mayoría de ellos estaban bastante escorados hacia lo más extremo y radical de la izquierda. Entre sus componentes podíamos encontrar a Ramón Franco, diputado por Esquerra Republicana de Cataluña, o al capitán Salvador Sediles diputado por el Partido Republicano Federal de Izquierdas, uno de los implicados en la Sublevación de Jaca que evitó sufrir el mismo destino que sus compañeros Fermín Galán y Ángel García Hernández. La lista sería más extensa, pero no queremos distraer la atención de nuestros lectores que encontraran mucha más información en Internet.

Su atribulada trayectoria y su histrionismo, sin olvidar sus sonados cambios de chaqueta, convertirían a Pérez Madrigal en blanco fácil de la prensa satírica.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Como pueden imaginar, esta conducta irreverente e irrespetuosa, provocaría numerosos altercados en el hemiciclo, llegando en algunas ocasiones a resolverse las diferencias a mamporros y puñetazos, de las que nuestro protagonista saldría magullado más de una vez, o sería salvado in extremis de sufrir un daño más severo como recuerda en el libro que hoy traemos aquí, donde recuerda una ocasión en que la providencial intervención diputado Dimas Madariaga evitó males muchos mayores para su persona: “Si no es por Madariaga, por su corpulencia auxiliadora y por la bravura de su corazón, la piara marxista del Congreso, atropellándose una tarde sobre mi hubiérame matado a patadas, salivazos y mordiscos. Madariaga la contuvo, me amparó su nobleza muscular y valerosa; salí indemne de la acometida y Madariaga levemente lesionado”. Es también famosa la anécdota que se cuenta del encuentro de Pérez Madrigal con Unamuno en el Ateneo Madrileño, del que el filósofo bilbaíno era presidente. Parece ser que el flamante Jabalí al cruzarse con el venerable anciano, le mostró con orgullo, y no sin cierto desprecio y aire provocador, su insignia con la porcina cabeza, a lo que Unamuno, con tranquilidad le contestó “enhorabuena, pero tenga usted cuidado, porque la biología nos ha enseñado que el jabalí degenera en gocho”, pero según otras versiones la respuesta del intelectual vasco sería algo similar a lo siguiente: “los jabalíes son solitarios, a los sumo van dos juntos, los que van en piara son los cerdos”.

Una sesión de las cortes republicanas donde Madrigal se haría tristemente famosos por sus interrupciones y escándalos.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

De entre todos los jabalíes, sería nuestro protagonista sin lugar a dudas el más destacado representante, no había escándalo en el Parlamento en el que no se viera involucrado, llegando a ser conocido como el “interruptor automático”, adquiriendo gran presencia en la prensa. Esta conducta acabaría teniendo consecuencias para Pérez Madrigal, que terminaría siendo expulsado del partido en mayo de 1933, aunque no abandonó el Congreso. Lejos de arrepentirse o de mostrar alguna señal de contrición, publicaría en 1933 su libro “En la brecha: relato, momento y personajes de mis interrupciones parlamentarias”, donde recoge con gran detalle sus mejores “momentos estelares” de su paso por el Congreso hasta aquella fecha.

El diputado José Ortega y Gasset sería el involuntario creador del término "Jabalíes" para referirse al grupo de parlamentarios díscolos encabezados por Pérez Madrigal.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Tras su expulsión del Partido Republicano Radical Socialista, acabaría en las filas del partido de Alejandro Lerroux, el Partido Radical, en cuyas filas sería elegido diputado en las elecciones de 1933 y 1936, en ambas ocasiones nuevamente por la provincia de Ciudad Real. Pese a su filiación lerrouxista, cada vez estaría más cercano a la CEDA. En 1934 daría inicio a su faceta de editor, con la publicación semanal “Manos Limpias” (no sé si les suena el nombre) se trataba según constaba en su cabecera de un “Semanario republicano de lucha civil”. Sus continuas trifulcas y su comportamiento histriónico, con su consecuente reflejo en la prensa de todo tipo, harían de Pérez Madridgal un personaje famoso, tanto que el periodista Félix Centeno llegaría a afirmar: “de la nada salió Pérez Madrigal, a quien hoy, fuera de Belmonte y Ricardo Zamora, no creo que le dispute la popularidad nadie”.

En las jornadas previas al golpe de estado, abandonaría Madrid camino de Pamplona, y es en este punto donde arranca la narración del libro que hoy traemos a nuestras páginas. En Pamplona iniciaría una fulgurante carrera de éxito en las filas sublevadas, moviéndose con normalidad en el entorno de la Junta de Defensa Nacional, al lado de Mola o Cabanellas, llegando a ser la persona que redactara el Manifiesto del general Cabanellas, quien por antigüedad ocupaba la jefatura de la Junta, publicado en Burgos el 24 de julio de 1936, y que Pérez Madrigal reproduce íntegro en el libro. También acompañaría al veterano general en la gira que este realizaría por toda la zona sublevada. En agosto de 1936 en una nueva pirueta ideológica se afiliaría a Falange, tal vez para disimular su sospechoso pasado político. En esta misma dirección, terminada la guerra escribiría, en nueve volúmenes nada menos, sus “Memorias de un converso” (1943-1952) donde trató de justificar su “juventud irreflexiva”. Lo que calla en ese extenso relato, es sus incursiones en la logia masónica Parlamento durante su etapa como diputado en todas las legislaturas de la República.

Peréz Madrigal sería testigo directo de la sublevación en Pamplona y Navarra. En la imagen un grupo de requetés en los primeros días del conflicto.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

A partir de 1937 desarrollaría una intensa y fructífera labor dentro del aparato de propaganda franquista. El 19 de enero del 37 se incorpora a Radio Nacional de España, donde alcanzará un notable éxito con dos programas: “El miliciano Remigio pa la guerra es un prodigio” y “Aquí la flota republicana”, en los que ridiculizaba y se mofaba con escarnio de los soldados y jefes del ejército republicano. Otro episodio interesante de reseñar, es el canje de su mujer y su hijo, que se encontraban en zona republicana, por una de las hijas del líder comunista José Díaz, lo que nos da una idea de la influencia que había alcanzado Madrigal entre las autoridades franquistas. Al hilo de aquel intercambio el diario ABC de la zona republicana publicaba el 31 de julio de 1937 la siguiente cita: “ser familia de Pérez Madrigal es una desgracia y no un delito”. No cabe duda de que la fama, aunque fuera mala fama, y popularidad de Pérez Madrigal perduraban en el tiempo al otro lado de las trincheras.

Tras la guerra recibiría su merecida recompensa y recibiría el título de licenciado en Derecho “por méritos patrióticos”, como ven hay cosas que no cambian con el paso de los años y una carrera puede estar al alcance de cualquiera sin necesidad de estudiarla, por desgracia para nuestro protagonista por aquella época no existían los “master”, que si no… . A partir de entonces iniciaría una fructífera etapa como editor con la colección editorial de novela corta La Novela del Sábado y posteriormente con la editorial Ediciones Españolas, en una nueva pirueta ideológica donde se pasaría sin red desde el falangismo al carlismo, y entre mayo y agosto de 1941 lanzó en Madrid la publicación “¿Qué pasa? Semanario Político-Carlista de actualidad”. Pero para la maquinaria del nuevo régimen, que haría del ajuste de cuentas, no solo parte de su sostén político e ideológico, sino también un eficaz medio para hacer cambiar de manos bienes y haciendas, el pasado político de Pérez Madrigal y sus coqueteos con el mundo republicano, la izquierda y la masonería no podían quedar impunes. Así en septiembre de 1941 sería procesado por el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC). Aunque muchos compañeros suyos acabarían siendo fusilados en las tapias de un cementerio, o penandos con muchos años de cárcel por mucho menos de lo que Pérez Madrigal había realizado y defendido durante sus años como parlamentario republicano, finalmente sería absuelto, tras contar con el apoyo como testigos en el juicio, de personajes de la talla de Serrano Suñer y algunas autoridades eclesiásticas, sin olvidar que el tribunal estaba presidido por el general Saliquet, antiguo conocido y amigo de Madrigal en los primeros momentos de la guerra en Pamplona y Burgos y a los largo de esta. Pese a todo, nuestro protagonista no quiso defraudar a sus benefactores, y aprovechó el juicio para delatar a antiguos compañeros, principalmente diputados, relacionados con la masonería.

Terminada la guerra Pérez Madrigal sería juzgado por su pasado republicano y masónico, casualmente el presidente del tribunal sería el general Saliquet, amigo suyo desde los primeros días del golpe.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pese a salir absuelto de aquel juicio, su estrella comenzaría a declinar y aunque continuaría colaborando con diferentes medios del régimen, tanto en radio como medios impresos, su influencia cada vez era menor. Según pasaban los años experimentaría una profunda metamorfosis política, otra más, y religiosa, acercándose al carlismo más reaccionario y al cristianismo preconciliar más radical. En 1964 refundaría la revista “¿Qué Pasa?”, secuela de la que inició su andadura de su mano en 1941, aunque en esta nueva época a la cabecera añadía la coletilla “semanario independiente, aunque se asombre la gente”. La revista continuaría publicándose hasta 1981, un periodo en el que nuestro protagonista en una última pirueta y cabriola ideológica abrazaba los postulados más reaccionarios del tradicionalismo carlista, así como el integrismo católico anterior al Concilio Vaticano II.

Los radicales cambios experimentados en la política de España desde la muerte de Franco hasta el comienzo de los 90, especialmente en los tradicionales sectores políticos franquistas, que acabarían abrazando la democracia en un itinerario similar, pero inverso, y con la misma fe del converso que Pérez Madrigal experimentara 40 años antes desde los postulados republicanos a planteamientos fascistas, dejarían en fuera de juego a nuestro protagonista, incapaz ya a su edad de realizar una última pirueta política para abrazar la naciente y exitosa democracia española nacida de la Constitución del 78. Según algunos testimonios la situación económica de Pérez Madrigal en los últimos años de su vida era bastante apurada, muchos de sus antiguos amigos, algunos reconvertidos ahora en “demócratas de toda la vida”, no querían saber nada de él. Según algunos testimonios, finalmente las gestiones de familiares y algunos incondicionales amigos conseguirían que se le asignara, ya con Felipe González en el poder, una pensión a cuenta de su condición de antiguo diputado de la II República Española, lo que ayudaría a aliviar su precaria situación. Paradojas de la vida, gracias a la República, dramáticamente finiquitada por el esfuerzo de personajes como Pérez Madrigal, ahora este podía terminar sus días con cierta holgura tras la traición y el olvido de los que él había apoyado. Pérez Madrigal sentaría escuela, y algún que otro personaje tras él seguría sus pasos realizando la travesía del desierto desde la izquierda a la más radical derecha, como Federico Jiménez Losantos o Juan Carlos Girauta.

Tras la muerte de Franco, Joaquín Pérez Madrigal se identificaría con la rama más radical del carlismo. En la imagen algunos de los asistentes al Montejurra de 1976 donde se producirían graves altercados.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Pero ahora volvamos al libro que nos ocupa. El texto realmente es infumable, en la línea de los muchos que se escribieron a lo largo de la contienda y tras ella, en ambas zonas por cierto, destinados a dejar constancia del valor y la entrega, y casi siempre de la heroicidad y compromiso del narrador, y todas ellas con un denominador común: cuanto mayor es la distancia al frente, mayor es el protagonismo y la supuesta implicación del narrador en lo narrado, y mayor protagonismo en las acciones. A ello hay que añadir la condición de “converso” de Pérez Madrigal, lo que sin duda le impulsa a la manipulación y a la hipérbole en su relato. Pero de lo que no cabe duda es que estuvo en contacto con el núcleo duro de los golpistas, y que tuvo acceso de primera mano no solo a sus testimonios y opiniones, sino que también tuvo acceso privilegiado a documentación que se manejó entre los golpistas.

En el libro se distinguen dos partes, en una de ellas encontramos la parte narrativa, en la que se mezclan las vivencias personales del autor, junto con otras que evidentemente le han sido contadas por terceros, en las que podemos encontrar una extraordinaria carga subjetiva y sin duda cautiva de una extraordinaria manipulación y exageración, así como una épica superlativa que seguramente diste mucho de la realidad de los hechos. Esta parte carece de todo valor historiográfico, más allá de su valor testimonial en algunos pasajes. Pero no ocurre así con la parte documental del volumen, parece evidente que Pérez Madrigal tendría acceso a parte de la documentación generada por los sublevados. En el libro, publicado con una inmediatez y frescura envidiable ya que se terminó de escribir en septiembre del 36, encontramos transcritos una serie de documentos y órdenes que difícilmente, por no decir de manera imposible, pueden obedecer a la imaginación del autor. En el libro se encuentran todas las directrices que Emilio Mola hizo circular entre los partidarios del golpe, que coinciden con las que se conservan en archivos, y que coinciden con lo publicado por numerosos autores e investigadores. Pero además de estas órdenes o directrices de “el Director”, en el libro de Pérez Madrigal encontramos transcritos otros documentos de extraordinaria importancia para el historiador. Seguramente el desconocimiento de este libro, o el hecho de que no se tomara en serio lo que el contenía, algo bastante razonable después de intentar leer el infumable texto que acompaña a la documentación, sean la causa de este olvido.



Además de lo ya conocido, el libro guarda alguna que otra joya, de la que no tenemos constancia documental en los archivos conocidos, pero teniendo en cuenta que la mayoría de la documentación recogida en el libro es real y se corresponde a lo que se custodia en los archivos, tenemos que aplicar el mismo criterio a otros documentos que aparecen recogidos en este singular libro.

De entre todos ellos destaca una directiva del general Mola, que suponemos dirigida a algunos de los implicados en la intentona golpista que se estaba gestando. Esta directiva desconocida hasta ahora para la mayoría de estudiosos de este periodo de nuestra historia genera más dudas que respuestas. Desconocemos la fecha en la que fue redactada, y también desconocemos su significado real, así como la transcendencia que pudiera tener. Todo parece indicar que se trata de un mensaje escrito con algún tipo de clave, o tal vez se trate de un ejercicio de desinformación de cara a crear confusión en el enemigo, en este caso las autoridades gubernamentales. O quizá lo que se pretenda sea gastar una especie de inocentada o broma a esas mismas autoridades, sabedor el remitente de que el escrito sería interceptado por los servicios de información del gobierno. Transcribimos aquí literalmente esta directiva en primicia para nuestros lectores.

DIRECTIVAS PARA CARCAGENTE

Las indiscreciones cometidas han dado por resultado que el Gobierno esté enterado de todo, y en su consecuencia es preciso cambiar radicalmente el plan inicial que va a desarrollarse iniciándose por CARCAGENTE.

A partir del EPIGASTRIO estarán ustedes dispuestos siempre y cuando las fuerzas estén en disposición de secundar en cantidad. A partir de la fecha indicada se cerciorará por NICOMEDES o enviado suyo que los PAJAROS están en el Puerto, y en ese momento pondrá un telegrama NICANOR diciéndole ALELUYA, lo cual indicará que debe emprender el viaje y presentarse en CARCAGENTE. Si a las cuarenta y ocho horas no lo ha hecho en ECIJA o UTRERA, lo iniciará desde luego, procurando rápidamente DORMIR, para OPORTO, OSLO u otro sitio apropiado. Esto es indispensable para causar impresión en los enemigos. ANASTASIO cree que OPORTO es lo indicado porque allí está todo dispuesto incluso CONDUCTORES. La presencia de amigos en EVORA será de una gran impresión. Yo creo seria conveniente hacerlo en uno de los puntos antes indicados y además en PEÑISCOLA. Pero es preciso el acuerdo entre GUTIERREZ y ANASTASIO.

Al iniciar el negocio debe ponerse un telegrama al director que diga: ROMUALDO. Este telegrama debe ponerlo GUTIERREZ.

Se dejarán pasar dos o tres días para ver como reaccionan los de la acera de enfrente y entonces será el momento de iniciar el asunto en COIN y LLAGOSTERA, que seguirá a ORGAZ y demás puntos. Es decir hay que cambiar completamente el plan.

La Orden a COIN la dará el director.

Dígale GUTIERREZ al portador cuál es el punto ACOTADO para tener allí enlaces que vengan a dar la noticia por si fallaran otros medios. Estos en-laces se encargará de ponerlos el mismo NICOMEDES, con personas de absoluta garantía y discreción. Estos enlaces tendrán por misión llegar por caminos extraviados a ORDUÑA con objeto de que el director esté enterado de que ya se ha puesto pie en BILBAO.

Desde luego hay que contar con que el Gobierno ha de emplear la radio para despistar y es necesario no hacer caso de cuanto diga.

Indispensable decirle a NICANOR que es precisa su presencia en CARCAGENTE y base primordial de éxito.

Enlace con todos los MANGANTES debe ser BEATRIZ quien dirá y pondrá en marcha a todos en el momento preciso. El director pondrá en marcha lo ya convenido o sea COIN, ORGAZ, ORDUÑA y demás inmediatas, pero BEATRIZ ha de poner a LLAGOSTERA, ITURBE, VILLAMEDIANA y ALORA.

Nada de decir a los MANGANTES el plan sino que Vd. va a tal sitio y se hace cargo de aquello tal día a tal hora. Tengan presente que una indiscreción puede hacer fracasar todo otra vez.
Que GUTIERREZ y BEATRIZ digan si quedan enterados y el primero si está conforme.

Tan pronto se inicie el asunto debe hacerse una demostración en el mayor número posible de puntos con fuerzas adictas. Urge que el asunto se haga lo más inmediato a EPIGASTRIO excluido esa facha. ¡VIVA ESPAÑA!


El general Emilio Mola Vidal, autor de la misteriosa directiva que aparece en el libro.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Leída la directriz del general Mola nos asaltan las dudas: ¿a qué lugar se refieren con CARCAGENTE “base primordial del éxito”?, ¿Quién es EPIGASTRIO? , ¿y NICOMEDES, GUTIERREZ , BEATRIZ, ROMUALDO o ANASTASIO?, estas son solo algunas de las incógnitas, seguramente nunca descifradas, que aparecen en el texto.

Más adelante en el apéndice documental del libro encontramos otro documento, no menos misterioso ni de menor valor, Se trata de una carta cifrada (en clave G) del teniente coronel Yagüe dirigida al general Mola, "el Director", y fechada el 14 de julio de 1936. Dejamos a nuestros lectores expertos en criptografía militar desentrañar los misterios de este singular escrito:

Marruecos, listo...

El director del movimiento salvador recibió del teniente coronel Yagüe la carta cifrada que textualmente transcribo:

Clave G

Terminadas las maniobras ha empezado la dislocación y si no hay orden en contra el día 16 estarán todas las fuerzas en sus bases.

El trabajo efectuado ha sido fecundo 65-15-22- 43-31-35-24-34-14-18-56-41-49-68-59-1 1-37-13-19 se encarga de todo en 25-17-28-44-36-51 y se pone Incondicionalmente a sus órdenes.

49-16-83-71-85.92 está también con nosotros; dice que el movimiento debe hacerse en España y nosotros a la espectativa como fuerza en reserva. Pide establecer contacto con usted.

72-68-57-91-86-85 también está con nosotros y opina lo mismo que 49-16-83-71-85-92 pero yo le lie dicho que no hay más que obedecer y está conforme.

49-41-59-73-78-13.98 como le digo incondicionalmente y donde se le necesite ofrece mandar si es necesario dos mil hombres a España para allí armarlos.

El resto de la Cir, que estaba desorientada, pero ya se han ido con órdenes terminantes; circularán Inmediatamente las órdenes a las distintas unidades con misiones concretas y estarán dentro de tres o cuatro días en disposición de ponerse en movimiento.

Todos y especialmente 49-41-59-73-78-13-98 dicen que deben venir 36-28-35-45-11-16 para hacerse cargo de la 35-17-34-41-42-16-84-14-18-41-28-44-68 y evitar trascienda el movimiento al campo.

Aquí todo está listo, solo necesitamos mando y barcos.

He recibido por una carta una orden de ponerme en movimiento el día 14 y otra al mismo tiempo aplazando la cosa. Si esta segunda se pierde se arma lío. Esto no puede ser, insisto en que el día y la hora debe mandarse a priori y traerlo en mano por dos personas de confianza, mejor que por una.

Tengo todo preparado, los bandos de guerra hechos. No dudo un momento en el triunfo. El espíritu de todos magnífico.

Mandos, barcos y adelante.

¡VIVA ESPAÑA!

14-7-36


El teniente coronel Juan Yagüe enviaría una enigmática carta cifrada a Mola que reproducimos en este artículo.(Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Y hasta aquí el repaso a esta enigmática obra encontrada al azar. Dejamos a los expertos en claves militares y en bromas o inocentadas, la interpretación de estas dos directrices desconocidas que seguramente tengan mucha historia detrás y puedan aportar alguna que otra pista a la historiografía de los primeros momentos de la guerra.