CON LAS OREJAS PUESTAS
El pasado jueves 7 de mayo en el monumental coso del Instituto Francés de Madrid estaba anunciado un festejo que había despertado una inusitada expectación entre los aficionados a la guerracivilmaquia tanto de la capital, como de los de allende nuestras fronteras. El indudable encanto del festejo residía en la ganadería a lidiar: “¿Qué hacer con las huellas de la Guerra Civil en Madrid?”, un hierro que por sus singulares características suele ser rechazado por las principales figuras de este noble arte, sobre todo si hablamos de políticos, que prefieren lidiar otros ejemplares menos complicados y peligrosos con los que no se tienen que exponer y arriesgar tanto.
A todo ello había que añadir un cartel de campanillas compuesto por algunos de los diestros que los aficionados más deseaban ver enfrentándose de tú a tú con los morlacos de este hierro. En el cartel estaban anunciados los diestros foráneos Annette Becker, de la Universidad Paris-Ouest Nanterre La Défense y Richard Jezierski del Centro de la Memoria de Oradour-sur-Glane, y los consagrados maestros patrios José Carrillo, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Conde, Rector de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis Lafuente, Subdirector General de Protección y Conservación en la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y José Francisco García, Director General de Patrimonio Cultural y Calidad del Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid. El festejo era presidido por Fernando Vela Cossio de la Escuela de Arquitectura de Madrid.
Con estos mimbres todo hacía presagiar una tarde apoteósica, con los diestros siendo sacados a hombros por la puerta grande, y quizá con alguno siendo atendido en la enfermería por los revolcones que se habría llevado durante la lidia de estos encastados morlacos. Pero al final todo quedó reducido a un petardazo de dimensiones superlativas, una inconmensurable “bacalá” que no se recordaba en la Villa y Corte desde que el maestro Rafael de Paula se negó a lidiar un toro en la Feria de San Isidro de 1990 (clic aquí para leer la inigualable crónica del maestro Joaquín Vidal sobre aquel festejo). En esta ocasión los aficionados no acabaron a almohadillazos como en aquella ocasión con el maestro jerezano, pero si que manifestaban su tremenda indignación y profundo malestar tras lo visto en el monumental escenario del Instituto Francés. Los aficionados, alguno muy cabreado, tenían una cosa clara: el toro había vuelto a los corrales con las orejas puestas.
Un diestro acompañado de su cuadrilla abandona el ruedo bajo una lluvia de almohadillas. (Haga clic en la imagen para verla ampliada)
Antes de empezar a repartir almohadillazos dialécticos a diestro y siniestro, quisiera destacar el trabajo y esfuerzo realizado por la Casa de Velázquez y el Instituto Francés en la organización y puesta en marcha del coloquio internacional “Paisajes de Guerra”, en el que se incluía este festejo. No deja de ser paradójico que sean organismos de otros países los que tengan que patrocinar y promover este tipo de actos, abriendo un necesario debate, para sonrojo y escarnio de autóctonos. Desde aquí mi sincero agradecimiento.
Pero volvamos al festejo, como se pueden imaginar la plaza presentaba un lleno de “no hay billetes”, con unas gradas abarrotadas hasta la bandera. En los tendidos se encontraban muchos de los participantes en este coloquio internacional: Carolina Rodríguez-López, Rafael Tranche, Monsieur Stéphane Michonneau, Javier Ortega Vidal... entre otros muchos de un largo etcétera de personalidades, confundidos entre la multitud de aficionados que ocupaban la totalidad de las localidades. Destacar así mismo la grata presencia de bellas señoritas y elegantes damas, que sin duda habrían inspirado al mismísimo Manolo Escobar, una presencia poco habitual en estos festejos donde predomina el corte cuartelario entre los asistentes.
La tarde empezó mal, esa es la verdad, se cambió el anunciado teatro por la biblioteca del Instituto, un escenario más modesto y que no permitía ver a los diestros, sobre todos los que como yo ocupábamos las andanadas de sol. El “caloret” también causaba sus estragos entre los asistentes, en una auténtica tarde de sol y moscas, metafóricamente hablando por supuesto, porque calor si que hacía, pero moscas ni una, que estos franceses son muy miraos y muy limpios. También causó una profunda decepción entre los aficionados el anuncio de que José Carrillo se había caído del cartel, según alguno de los compañeros de localidad, su ausencia era debida a la tremenda cornada que había recibido esta misma semana al perder la primera vuelta de las elecciones a Rector de la Complutense. No sabemos si por una cuestión de solidaridad entre Magníficos, tampoco hizo el paseíllo el rector de la Politécnica, Carlos Conde. Pese a todo el cartel seguía ofreciendo suficientes alicientes para mantener intacto el interés de los acalorados aficionados.
Saltaron al albero en primer lugar los diestros foráneos, pero he de reconocer para vergüenza propia que desconozco la lengua de Moliere, así como la de Shakespeare, y tampoco poseo el don de hablar catalán en la intimidad, tan solo conozco un poco la lengua de Cervantes, eso si, arreando de vez en cuando alguna que otra patada al diccionario, emulando a Sergio Ramos jugando de medio centro. Pero he de reconocer en honor a la verdad que ambos diestros realizaron dos grandes actuaciones si hacemos caso a las clamorosas ovaciones que recibieron de los aficionados francoparlantes, así como de los afortunados que trincaron máquinas de traducción, y de espabilados como mi compañero de localidad, el inigualable “Merengón”, que aplaudía como dando a entender que se había enterado de todo, seguramente queriendo impresionar a la escotada señorita que se sentaba a su diestra.
Llegaba el turno de los diestros patrios, y un run-run de expectación comenzó a sentirse desde los tendidos. Saltó al albero en primer lugar el representante de la Comunidad de Madrid. Pero entiéndanme, lo de saltar al albero es una licencia poética, ya que el diestro se pasó la práctica totalidad de su actuación sin salir del burladero, colocándose la chaquetilla, la taleguilla, la montera, el corbatín... que si un “buchito” de agua... Algo increíble para los aficionados que no daban crédito a lo que estaban viendo. Tanto es así que el incombustible “Cuatro Vientos”, sentado a mi siniestra, en un momento de la faena me dijo: “pellízcame Florentino que no sé si estoy soñando”, Merengón intento también lo del pellizco con su compañera de localidad pero no tuvo éxito. Los aficionados se miraban asombrados, algunos se echaban las manos a la cabeza, incluso se escuchó algún “Qu’est-ce que c’est?, ce n’est pas possible”. He presenciado festejos en lugares que desmentirían el dicho de aquel diestro que afirmó “en peores plazas he toreao”, pero les puedo asegurar que lo de ayer no lo había visto nunca.
El representante de la Comunidad de Madrid, tras una breve mención a las diferentes categorías de protección del patrimonio que recoge la legislación española, y aprovechó la coyuntura para dar la “espantá” y liarse a hablar de las batallitas a lo largo del espacio-tiempo. Que si en Baecula se habían enfrentado Asdrúbal y Escipión, o la que se había liado con Carlos V al traer a sus consejeros de Flandes, lo que sentó muy mal a los castellanos, a los que además estaba torturando a impuestos, y que por ello se montó la de los Comuneros, y la cosa terminó a tortas en Villalar. También habló sobre la batalla de Arapiles, donde estuvo Wellington enfrentándose al Mariscal Marmot. Y así discurrió prácticamente toda su intervención, contándonos batallitas wikipédicas, pero de arrimarse al morlaco que había venido a lidiar nada de nada. Su única aproximación fue cuando mencionó que en la Comunidad han musealizado un bunker en Colmenar de Arroyo y una ruta cerca de Buitrago, la ruta del Frente del Agua.
El blockhaus de Colmenar de Arroyo "musealizado" por la Comunidad de Madrid. (Haga clic en la imagen para verla ampliada)
La conmoción fue tremenda entre los presentes que no daban crédito a lo que estaban contemplando, imagínense como sería que al terminar su intervención no se escuchó ni un solo aplauso, ni uno solo, no es una metáfora, es un dato real. Durante su intervención los comentarios entre el público fueron aumentando en cantidad y en intensidad, acompañados de gestos de incredulidad mientras se miraban unos a otros con los ojos abiertos como búhos asustados: “¿pero que dice este hombre?, D’où cela lui vient?, “esto es increíble”, “ye sui Merengon, e tua”, “¿pero que está pasando aquí”... y también algún que otro improperio.
Pero el tormento no había terminado aún para los sufridos espectadores, todavía quedaba la intervención del representante del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid. Sus primeras palabras fueron para pedir perdón por lidiar sin la chaquetilla, pero lo hacía por miedo a la deshidratación, los asistentes se miraban con temor pensando que pudiera continuar quitándose la taleguilla. Sus primeras palabras, a punto estuvieron de hacer caer del asiento a más de uno de los presentes: “La verdad es que después de lo expuesto tan brillantemente por mi compañero, poco más puedo añadir...”. Un caballero de la fila delantera se dio la vuelta y me comentó “seguro que es un programa de cámara oculta, voy a ver si localizo desde donde están grabando”, y se pasó el resto de la conferencia escudriñando el techo y las estantería repletas de libros por si asomara un objetivo por algún lado. Pero la siguiente tanda del ponente fue todavía más insuperable: “La verdad es que no he traído ninguna presentación de Power Point, como estamos en Madrid lo mejor es que se acerquen a ver los fortines. En el Parque del Oeste hay tres, y otros cinco en el de la Cuña Verde, además tenemos el Bunker del general Miaja que vamos a abrir al público en cuanto podamos... Pero por si acaso no se pueden acercar les he traído unos folios con las fotos impresas, se las van ustedes pasando y si luego alguien se las quiere quedar...”. Parece para este hombre citando solo esos escasos ejemplos de lo que se conserva en Madrid ya estaba el expediente cumplido. Ya no era caras de asombro, era lo siguiente. La verdad es que poco más puedo contar de su intervención, ya dejé de atender, como la mayoría de la gente, que se dedicó a comentar la jugada, muchos de ellos con indisimulada sorna, creando un run-run constante en los tendidos: “¿pero de donde han sacado a este hombre?”, “Est-ce le fameux Carromero?”, “Ya me gustaría saber quien le ha dado la alternativa a este pollo...”, “¿Me-guen-gon?”, “seguro que tiene algún padrino o madrina, si no ¿de qué?”... Y otros similares.
Hubo otra breve ronda de intervenciones de los ponentes, pero por lo poco que presté atención fue más de lo mismo, la mayoría estábamos ya a otros temas, esperando a ver si algún meritorio quite en forma de pregunta del respetable animaba la tarde. Pero ni eso, por motivos horarios el turno de preguntas quedó reducido al mínimo y en las respuestas quedó patente que esta gente (siempre hablo de los españoles por supuesto, nada que criticar a los dos ponentes extranjeros) habían venido aquí a cubrir el expediente, o quizá a la opípara cena que tendría lugar después para agasajar a los participantes en el coloquio internacional. Ya eran más de las diez de la noche y el personal estaba más por marcharse a sus casas que por montar un guirigay (sin segundas), y aquello no terminó mal de milagro. Los comentarios seguían entre los corrillos que se montaron a la salida: “ha sido verdaderamente lamentable...”, “un verdadero paripé...”, “je ne suis pas rien compris”, “madmuasel ecuté..., isi ma telefón: me-ren-gón”, “¿Me-guen-gon?”, “si lo sé no vengo, que pérdida de tiempo...”, “a estos dos les quedan cuatro días en el cargo...”, y otros muchos comentarios cortados con el mismo patrón.
Uno de los fortines de la Dehesa de la Villa que con el paso del tiempo cada vez están más enterrados. (Haga clic en la imagen para verla ampliada)
A los aficionados nos hubiera interesado saber cual es la política de las administraciones madrileñas sobre que hacer con las huellas de la guerra civil en Madrid, conocer por qué no se aplica la Ley de Memoria Histórica en la Comunidad y municipio de Madrid, independiente de si se está de acuerdo o no con dicha ley, si no es válida se modifica o se deroga, pero mientras tanto hay que cumplirla. También nos hubiera gustado conocer que plan tienen para conservar y preservar los restos arqueológicos de la guerra, si hay en marcha alguna catalogación, o alternativa similar, de esos restos más allá del ámbito municipal, o qué piensan por ejemplo del Valle de los Caídos, independientemente de que pertenezca a Patrimonio Nacional, o del Arco Del triunfo. Y otras muchas dudas que quedaron en el aire.
Sinceramente yo pienso que si no dijeron nada es porque no tienen nada que decir, ni ellos, ni las administraciones a las que representan. No saben que hacer con la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, no tienen ningún plan conjunto y global relativo al patrimonio de la guerra, e ideológicamente es un tema que a algunos miembros del partido todavía les levanta sabañones. Desde el Ayuntamiento y la Comunidad, y desde el Partido Popular a nivel nacional, este es un tema que les quema, un tema muy espinoso para ellos, del que prefieren mantenerse al margen en el más puro catecismo marianista, esperando a que el temporal amaine o el tiempo todo lo borre. Pero puestos a repartir almohadillazos a diestro, también lo haremos a siniestro para destacar que el PSOE tampoco es que haya hecho mucho más, pese a haber estado más de veinte años gobernando este país desde la muerte del dictador. Se han lavado las manos con una ley insuficiente, que no contenta a nadie, salvo a los que se han aprovechado de ella para hacer caja. Sin olvidar el colofón de la comisión de “expertos” sobre el Valle de los Caídos, que presentó sus conclusiones y recomendaciones una vez cerrada la segunda legislatura de Zapatero (no habrían tenido tiempo en ocho años para hacerlo) y que hasta ahora todas las administraciones se las han pasado por el arco del triunfo, y no hablamos del de Moncloa.
La del jueves, pese a la buena voluntad de los organizadores, ha sido otra oportunidad perdida. El morlaco nuevamente se ha vuelto a los corrales con las orejas puestas, alguien debería recoger el testigo que ceden nuestros amigos franceses y organizar otro festejo continuación de este. Tal vez sea una oportunidad para una asociación como Gefrema, que lleva tanto tiempo peleando por la conservación de los restos arqueológicos de la Guerra Civil, para tomar el relevo y organizar otro encuentro en el que el título vuelve a ser: ¿Qué hacer con las huellas de la Guerra Civil en Madrid?. Un buen marco sería en las Jornadas que esta benemérita asociación organiza en noviembre, sobre todo teniendo en cuenta que en unos pocos días es posible que la composición de las administraciones, tanto locales como regionales, cambien.
El tiempo juega en contra, y ya es hora de que alguien de el salto y lidie con el tema, antes de que el toro se vuelva a marchar nuevamente con las orejas puestas.
Florentino Areneros.


Maestro no se equivocaría usted y estuvo en una becerrada del "Bombero Torero", impresentables es poco, lo siguiente
ResponderEliminarLa crónica, como de costumbre, lo mejor del festejo
Muchas gracias por sus amables palabras comandante.
EliminarNo ya una becerrada del "Bombero Torero", sino un mano a mano de este con "Platanito", con Belén esteban presidiendo el festejo. La verdad es que resultó increíble la mesa redonda, vamos a ver si con un poco de suerte cambian las administraciones y con ello la sensibilidad y las políticas sobre el tema.
Habrá que mover el tema para que se organice la continuación en Gefrema.
Saludos.
Y, perdonando mi cambio de comentario menos tauromáquico, a qué políticos interesa este tema?... Por desgracia o suerte a veces, los ediles y sus esbirros no hacen más que rotondas y obras de chicos de Bellas Artes, amén de malvender edificios emblemáticos a multinacionales. El edil no tiene ninguna gana de atorear un morlaco que ya da señas de vencimiento o de muerte. Digo que los alcaldes de zonas con glorias a Franco o sus presidentes de lo que sea, lo que les vendría bien es que el valle de los caidos se viniera abajo con una buena riada, o sacudida. Mantenerlo en condiciones debe ser un chorro de pelas (hoy €uros) que no luce. Ellos van al negocio pingüe y la historia la dejan para esos que no ligan y llevan barbitas y gafas. Quizás ese es el mejor homenaje a su benefactor en general Isimo.
ResponderEliminarTorrebrunez
Muchas gracias por su comentario maestro, le copio el término General Ísimo, muy bueno.
EliminarTotalmente de acuerdo con usted, este es un tema que quema a tirios y troyanos incomprensiblemente. Lo más gracioso de todo es que a algunos se les abren las carnes porque en Venezuela no tienen papel higiénico (debían estar en un sinvivir continuo durante la dictadura del General Ísimo) pero si les preguntan por el morlaco que nos ocupa te salen con lo de abrir heridas o con las batallas del abuelito.
Saludos.