domingo, 19 de diciembre de 2010

LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (III)


Detalle de la placa de la Puerta de América en la calle Menendez Pelayo, donde encontramos un escudo republicano de Madrid. (Haga click en cualquiera de las fotos para ampliarlas).

LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (III )
EL RETIRO
Madrid es una ciudad plagada de rincones con historia, aunque en muchas ocasiones esta no sea del conocimiento del público que junto a ellos deambula. Quizá el ejemplo más esclarecedor de todo esto sean los monumentos erigidos como recuerdo y homenaje a algún personaje, o que conmemoran algún episodio o suceso del pasado. Estos monumentos pueden ser de una gran suntuosidad y belleza estética, o bien de una gran modestia, como en el caso de las placas conmemorativas o de las simples inscripciones. Pero si hay algo que de ellos me ha llamado de siempre la atención, es el hecho de que en muchísimas ocasiones no tengo conocimiento de quien es el personaje o cual el acontecimiento que se encuentra tras el origen del monumento. Cuantas veces paseando por cualquier calle hemos visto una placa en la que por ejemplo se podía leer “aquí vivió el Dr. Tal y Pascual”, y nos quedamos con la duda, o en la más completa ignorancia, de quien fue aquel doctor y cuales sus méritos para que su nombre sea recordado. Afortunadamente en estos tiempos en que la fotografía digital e Internet han popularizado y democratizado tanto la fotografía como el conocimiento con un mínimo coste, cuando paseo por Madrid suelo llevar siempre una cámara, o la del propio móvil, o en su defecto lápiz y papel, y si alguna vez alguna de estas placas o monumentos llama mi atención, tomo referencias del mismo y al llegar a casa busco información de quien era aquel personaje o de que fue lo que ocurrió en el episodio mencionado, una experiencia que a veces produce muy gratas sorpresas y que recomiendo realizar a los lectores de Sol y Moscas.


Monumento al Ángel Caido en El Retiro inaugurado en 1885, obra del escultor madrileño Ricardo Bellver, una de las pocas esculturas públicas, quizá la única, cuyo tema central es el Diablo en todo el mundo.
Los parques son unos lugares dadas sus características, donde podemos encontrar un mayor número de estos monumentos, y si hay un parque por excelencia en Madrid, ese no es otro que El Retiro. Este parque tiene una larga y apasionante historia propia tras de si, la cual les recomiendo traten de conocer, que daría para escribir varios libros y en su interior podemos encontrar una gran cantidad de monumentos dedicados a los más diversos personajes y episodios, fíjense si será grande la variedad de personajes a los que estos monumentos están dedicados, que en el Retiro encontramos un monumento dedicado al mismísimo Diablo, algo que sucede en muy pocos lugares del planeta. Interpretando de alguna forma toda la información que esta detrás de cada uno de estos monumentos, paseando por El Retiro podemos realizar un recorrido no solo por la Historia de Madrid, si no por la de España.


Los hermanos Álvarez Quintero, protagonistas indirectos de esta crónica.
Si de la historia de El Retiro se podrían escribir varios libros, de que hay tras sus monumentos saldrían otros tantos. Hoy quiero hablarles de uno en particular, que de alguna manera enlaza esta parque madrileño con el mundo taurino. Me refiero al monumento a los hermanos Álvarez Quintero.
Serafín y Joaquín Álvarez Quintero son dos escritores sevillanos, de Utrera concretamente, que escribieron al alimón un buen número de obras, destacando entre todas ellas sus comedias teatrales, ambientadas la mayoría de ellas en Andalucía. Desde el punto de vista literario su obra no aporta mucho según la opinión de muchos críticos, pero lo que nadie puede negar es el hecho de que estos dos hermanos y su obra alcanzaron una tremenda fama y popularidad en el primer tercio del Siglo XX.

domingo, 5 de diciembre de 2010

LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (II)

LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (II)



Espectacular escudo republicano de la Diputación de Madrid que podemos contemplar en la calle O'Donnell 50 en la fachada principal del Antiguo Hospital Provincial de Puericultura, heredero de La Inclusa. (Haga Click en cualquiera de las imánes para ampliarlas).
LA INCLUSA
Retrato en color del malogrado diestro Florentino Bellesteros.
En la tarde del 22 de Abril de 1917, el torero aragonés Florentino Ballesteros (ya es puntería con el nombre) hacía el paseíllo en la antigua Plaza de Madrid acompañado por Bienvenida y Jose Gómez "Gallito". Era su primera aparición en Madrid tras la tremenda cornada que había sufrido hacia unos meses en Morón de la Frontera, que apunto estuvo de terminar en tragedia. Se lidiaban toros de la ganadería de Gamero Cívico, antigua Parladé, de los que tres serían rechazados en el reconocimiento veterinario, por lo que se completó el encierro con astados del hierro de Benjumea. Florentino por ser el torero con menor antigüedad lidiaría tras sus dos compañeros de cartel. Vestía Florentino Ballesteros de corinto y oro.


La prensa del momento se hizo eco de la alternativa de Florentino Ballesteros, tarde en la que sufriría una aparatosa cogida.En su primer toro, el tercero de la corrida, Florentino realizaría una faena sin mucho brillo, en consonancia con los dos toros anteriores lidiados por sus compañeros de cartel. En sexto lugar saltó a la arena Cocinero marcado con el número 87, de la ganadería de Benjumea, un ejemplar berrendo en castaño de muchas libras, cornalón y bien puesto. En el tercio de varas lanceaba Florentino a la verónica cuando resbaló con la mala fortuna de que el astado le prendió en el pecho, haciendo girar al torero varias veces sobre el pitón hasta que lo lanzó contra el suelo. Se incorporó Florentino echándose mano a la herida y consiguió llegar por su propio pie hasta las tablas, de donde fue llevado a la enfermería.




Tres momentos de la dramática y fatal cogida del diestro Florentino Ballesteros por el toro Cocinero el la antigua Plaza de Toros de Madrid que acabaría costandole la vida.
En los tendidos se tuvo constancia desde el primer momento de la gravedad de la cornada, lo que se confirmaría tras realizar al diestro un primer examen médico. Incomprensiblemente y pese a la gravedad de la cornada, desde la enfermería de la plaza sería trasladado a la fonda Los Leones de Oro ubicada en la calle del Carmen, esquina al Postigo de San Martín, en la actualidad Plaza del Callao. El traslado se realizó en camilla, con dos guardias delante de la misma abriendo paso y cuatro a cada costado, detrás de la camilla desfilaba un cortejo de más de 500 personas que acompañaron al diestro hasta la pensión, tres veces se detuvo el cortejo en el camino y los practicantes que le acompañaban tomaron el pulso al torero, comprobando que se encontraba estable. Cuando llegaron a la fonda un nutrido grupo de curiosos se había dado ya cita a las puertas del establecimiento. Era este el lugar que siempre elegía el diestro cuando visitaba Madrid, alojándose habitualmente en el cuarto entresuelo número 7, aunque en esta ocasión se alojaba en el 47 del piso principal, y seria en esa habitación donde fallecería esa misma noche, estando presentes su esposa y algún que otro allegado. De esta triste manera terminaban los días de este modesto diestro.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LA VAQUILLA


LA VAQUILLA

Por Florentino Areneros.

De nuevo la rabiosa actualidad nos obliga a cambiar apresuradamente nuestros planes editoriales y nos tenemos que hacer eco de una triste noticia, el fallecimiento en Madrid el pasado 13 de Noviembre de Luís García Berlanga, uno de los más grandes directores del cine español, a quien debemos títulos, entre otros muchos trabajos, como “Placido”, “Bienvenido Mr. Marshall”, “El Verdugo”, y por supuesto “La Vaquilla”.

Como ustedes habrán podido adivinar nada más leer el título de esta crónica, si hay una película favorita de los componentes de esta redacción, esa película no es otra que “LA VAQUILLA”, que es a nuestro entender, a pesar de las críticas tanto de algunos cinéfilos y algún que otro historiador, una de las obras maestras del cine español. En esta cinta se mezclan de nuevo Guerra Civil y toros, toros y Guerra Civil, todo ello con un punto de ironía y derrochando sentido del humor. ¿Qué más podíamos pedir desde esta redacción?.



Luis Gracía Berlanga y Alfredo Landa en un momento del rodaje de la película.

Durante muchos años como cronista taurinoguerracivilero he tenido ocasión de conocer a muchas buenas personas y a algún que otro personaje. De entre todas esas buenas personas hoy quiero hablarles de una de ellas, Don Carlos Sala, al que puedo considerar como un amigo, lo que es para mi un verdadero honor. Don Carlos es una persona de avanzada edad, aunque se mantiene en unas envidiables condiciones físicas y una lucidez que muchos la quisiéramos para nosotros. A Don Carlos como a otros muchos españoles les toco hacer la guerra, pero con la particularidad de que a él le tocó comenzarla en un bando y terminarla en el otro. Hace algunos años le hice una entrevista para la revista Frente de Madrid, centrada en sus vivencias en la etapa comprendida entre la proclamación de la República y el final de la guerra. Durante todo el tiempo que Don Carlos permaneció en ambos frentes vivió un buen número de peripecias y aventuras, en las que en alguna ocasión estuvo comprometida su integridad física e incluso su vida. La peculiaridad de haber estado en los dos lados le sitúa en una privilegiada posición desde la que puede establecer juicios con una objetividad al alcance de muy pocos. Hace tiempo estábamos conversando no recuerdo bien de qué y salió el tema de La Vaquilla, y a Don Carlos le cambió la cara:

- ¿La has visto Florentino?, es buenísima. Yo la he visto no sé cuantas veces y no me canso de verla. Tal y como lo muestran en la película se parece mucho a como se vivía aquello, los personajes, las situaciones, la gente, los militares…

Con una opinión de este tipo, ¿que más crítica sobre la película queremos?. Aunque ya colocado en morlaco en suerte, y que morlaco, no puedo desperdiciar esta oportunidad que se me brinda para el lucimiento y dejar de comentar esta joya del celuloide.


Otro momento del rodaje de la película en la localidad de Sos del Rey Católico.

La Vaquilla se rodó en 1985 sobre un guión del propio Berlanga al alimón con Rafael Azcona, otro grande de nuestro cine fallecido no hace muchas fechas, una pareja indispensable para conocer el cine español de la segunda mitad del pasado siglo. Aunque por la fecha de su realización se pueda pensar que la película nace coincidiendo con el definitivo arraigo de la democracia en España y a una distancia cronológica suficiente del conflicto para poder tratar el tema sin levantar sarpullidos, lo cierto es que el guión fue concebido por estos dos genios cerca de 30 años antes, en plena dictadura franquista, aunque su proyecto quedaría aparcado por razones obvias, tal vez esta sea la primera paradoja de esta singular película. La película da pie para establecer una serie de paralelismos o metáforas, y no cabe duda de que se trata de una película antibelicista, que nos muestra lo absurdo que puede llegar a ser una guerra, máxime si se trata de una guerra civil.

La película comienza en un caluroso verano entre las trincheras republicanas de algún frente indeterminado. En la primera escena, un soldado en calzoncillos recorre la línea de trincheras pidiendo a sus compañeros, ataviados de manera no muy diferente y con una actitud muy poco marcial, papel de liar tabaco para posteriormente intercambiarlo en terreno neutral por picadura con los del otro bando. La visión de esta larga escena, que sirve de fondo a los títulos de crédito, puede llevar al espectador a pensar que se encuentra ante un escenario irreal, o conscientemente exagerado para crear un ambiente más cómico y esperpéntico. Sin embargo la situación no debe de distar mucho de las que se vivieron en frentes que permanecieron estables durante largos periodos del conflicto. Del mismo modo podemos afirmar que los trueques de objetos entre los contendientes eran habituales.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Durante el intercambio en terreno neutral de papel por tabaco, el Brigada Castro, interpretado por Alfredo Landa (un suboficial con muchos años de servicio, empeñado en mantener la disciplina como pilar básico de un ejercito, aunque nadie le obedece) , se entera de que en el otro bando preparan una gran fiesta, con abundante comida y bebida (algo nada habitual en la zona republicana), cuyo acto culminante será la lidia de una vaquilla. A partir de esta información el Brigada ideará un ambicioso plan, que de realizarse elevará la moral de sus tropas y además les permitirá echar algo a sus estómagos. El plan no es otro que una vez disfrazados con uniformes del otro bando y tras cruzar las lineas, secuestrar la vaquilla, y de paso aguar la fiesta y propinar un gran mazazo psicológico al enemigo.


El Brigada Castro (Alfredo Landa) expone su plan al Teniente Broseta (José Sacristán).

Transmite su idea a su superior, el Teniente Broseta, interpretado por José Sacristán (anteriormente al inicio de la guerra era peluquero y por lo tanto carecía de cualquier formación militar), quien acaba aceptando el plan y decide ponerlo en marcha sin solicitar permiso a nadie. Junto al Brigada y el Teniente, el equipo lo formarán un antiguo cura reconvertido a los ideales proletarios y también a los vicios mundanos, un torero aficionado de nombre “Limeño” (llamado a si no por ser de Lima si no por trabajar en un taller y tener gran destreza con la lima) y un soldado, Mariano, natural del pueblo donde se ha de celebrar el festejo y por lo tanto conocedor del terreno y de las costumbres del lugar, que servirá de guía al grupo. Este papel esta interpretado por Guillermo Montesinos. Como ven este grupo refleja bastante bien lo que podía ser el ejercito republicano, donde predomina una disciplina un tanto laxa y un gran descontrol, con oficiales improvisados provenientes de los más diversos sectores y con una escasa o nula formación militar, así como una tropa más preocupada de sus asuntos personales que del devenir de la guerra.

Pero volvamos a la película, por la noche el grupo se infiltra en las líneas enemigas con la ayuda de un particular centinela, que se encarga de distraer a los vigilantes del otro lado, y aquí no daremos detalles de cómo lo hace, por si alguno de ustedes aun no ha visto la película. Tras una serie de vicisitudes, algunas de ellas de gran comicidad pero que tampoco detallaremos, nuestros protagonistas se encuentran ya en zona franquista, pasando milagrosamente desapercibidos como miembros del otro ejército y pasando todo tipo de peripecias. Y es en esta parte de la película donde Berlanga aprovecha para hacer un retrato de cómo era la España de Franco, al igual que antes lo hizo con la republicana, basándose en algunos personajes como el comandante (Agustín González), el marqués (Adolfo Marsillach), la condesa, el cura, el sargento al que nadie le rechistaba, sin olvidar a el barbero interpretado Luis Ciges, actor del que hablaremos más adelante, entre otros. Donde vemos una España autoritaria, exclusivista y clasista, en donde la Iglesia, el ejército y la más rancia aristocracia, juegan un papel decisivo y preponderante.


Carro T26 de la Academia Militar de Zaragoza que fue utilizado durante el rodaje de la película.

Aunque no hemos querido profundizar en las escenas de la película para no destriparla en el hipotético y extraño caso de que alguno de ustedes todavía no la haya visto, no nos queda más remedio que desvelar el desenlace (incluso al final de esta crónica pueden ustedes contemplar los minutos finales de la misma en uno de los videos de Sol y Moscas). La película termina con la vaquilla muerta en tierra de nadie, entre las líneas de ambos bandos siendo devorada por los buitres. Ya hemos mencionado que La Vaquilla es una película que puede prestar para establecer muchas metáforas, y quizá en la que coinciden más personas es en identificar a la Vaquilla con España, desgarrada por una terrible lucha fraticida en la que ninguno de los bandos ha logrado realmente vencer, y a los buitres con los que sacaron partido y se aprovecharon de aquel conflicto. Como ven, esta película tiene todos los ingredientes necesarios para que desde esta redacción la consideremos como una de las obras maestras del cine español, y recomendamos su visionado a quien no lo haya hecho todavía y a quien si lo haya hecho, también le recomendamos que la vuelva a ver, como ha hecho muchas veces Don Carlos Sala, todo un experto en estos temas.

Pero volvamos a Berlanga, que por su edad y circunstancias familiares también vivió la Guerra Civil. Cuando se produce el golpe de julio de 1936 Luis García Berlanga acababa de cumplir 15 años, y para el la guerra no deja de ser una novedosa vivencia: “Hay persecuciones, muertes, pero, fíjate, en medio de aquel caos yo sentía que estaba viviendo unas largas vacaciones. Descubrí qué eran los amigos, aprendí a encontrar felicidad en los libros. Se suprimieron los colegios, robaba libros, me intelectualicé.”, un periodo en el que vivió curiosas experiencias “En la Guerra Civil fui a un palacio en el que había vivido un marqués que guardaba fotos en pelotas en las que se le veía follando, y guardaba tarritos en los que había almacenado vello púbico, con sus especificaciones: este es de la niña Tal, de doce años, este es de la joven Cual, de diecisiete. Los guardaba en tubos de aspirinas”. Pero por su edad le tocaría incorporarse a filas, pasando a formar parte de una unidad médica “Me movilizaron en la que se llamó La Quinta del Biberón, y estuve en la batalla de Teruel, a cuarenta grados bajo cero”.
Pero el final de la guerra no supondría el fin de los problemas para la familia Berlanga. Su padre, José García Berlanga Pardo, era un industrial bodeguero de larga tradición familiar de la zona de Utiel Requena, fue diputado a Cortes y Senador durante muchos años de su vida por la circunscripción de Requena, y al producirse el golpe de 1936 militaba en la Unión Republicana.. el partido de Martínez Barrio, el cual en sus memorias, y según narra Luis García Berlanga cuenta algo similar a esto: “Mi padre no tenía la pasión política de mi abuelo, pero siguió adelante, cumplía con su deber. Su jefe político, Martínez Barrio, cuenta en sus memorias algo como esto: vienen a verme Manteca (que era muy amigo de mi padre) y García Berlanga; son unos golferas que siempre están jugando al billar en los casinos militares, yendo a las putas, unos golferas. Yo me acuerdo que cada domingo me traía revistas, aquella revista Crónica en la que había tías en pelotas, algo muy suculento para jovencillos como nosotros. Pues lo que sigue contando Martínez Barrio es muy importante: que Manteca y García Berlanga le cuentan, como están tan en contacto con los casinos militares, que se está preparando una rebelión militar. Y añade Martínez Barrio, el muy bruto: "Como son unos correveidiles no les he hecho mucho caso". ¡Si les hubiera hecho caso!”.


Gobierno Provisional del 14 de abril de 1931: de pie: Indalecio Prieto, Marcelino Domingo, Casares Quiroga, Fernando de los Rios, Lluís Nicolau d'Olwer, Francisco Largo Caballero, José Giral, Diego Martínez Barrio. Sentados: Alejandro Lerroux, Manuel Azaña, Niceto Alcalá Zamora, Julián Besteiro y Álvaro de Albornoz.

Aun militando en un partido republicano y habiéndole sorprendido la guerra en zona gubernamental, la guerra supondría un calvario para el padre del cineasta, por su condición de patrono con los de un lado, y por su condición de republicano al acabar la guerra con los del otro: “Mi padre se marchó, porque le perseguían los anarquistas, y fíjate que yo he querido a los anarquistas. Se fue a Torrelodones, con el coronel republicano Mangada, y luego volvió a Valencia. No pudimos ir a nuestra casa solariega, se la habían quemado, iban a por él, y después se fue a Tánger”. En Tánger sería detenido por los franquistas y al finalizar la guerra el padre de Luis García Berlanga sería condenado a muerte. La familia de Berlanga se moviliza para tratar de evitarlo y tuvieron que pasar por lo que el mismo denomina el estraperlo de la muerte: “Mi hermano mayor, que era quien llevaba la casa, se enteró de que en Madrid había dos personas, uno era un médico de los ojos y una hermana suya, que cobraban el estraperlo de la muerte... Les dabas una cifra importante y conseguían la sustitución de la pena. Mi padre tenía una fábrica de electricidad, y una finca con muchísimas hectáreas, con muchos pinos, que servían para hacer cajas de naranjas... Y tuvimos que venderlo todo para alcanzar aquella cifra del estraperlo de la muerte... Al final la pena se conmutó por veinte años de cárcel... Imagínate lo que sucedería con los que no tenían dinero, o con los que no sabían que ese estraperlo se daba, pues se los llevaban por delante, una cabronada... Mi padre estuvo tres o cuatro años en la cárcel, tenía una grave afección de corazón, y murió cuando debía tener 60 años. No era muy viejo”.

Luis García Berlanga (con la gorra en la mano y bigote) junto a otros compañeros se dirige al Frente Ruso formando parte de las tropas de la División Azul.

También para ganarse el favor de los vencedores Berlanga se apuntaría a la División Azul: “Fui porque me lo pidió la familia, porque mi padre estaba con petición de pena de muerte. Pero en realidad lo que me motivó a ir fue una chica. Yo estaba enamorado de ella, creí que estando en la División Azul se quedaría prendada de mi valor y no me mandó ni una carta, y además se hizo novia de mi amigo más íntimo. Fui también porque me lo pidieron, a lo mejor sirve para que le conmuten la pena a tu padre. También fui porque era amigo de los falangistas, que luego no fueron, el que se jugó las pelotas fui yo, pero afortunadamente no me pasó nada. Nunca disparé un tiro, jamás maté a nadie: hacíamos campeonatos de tiro disparando a los postes de la luz, pero jamás le disparé a un hombre. Me pusieron a vigilar, en una torre vigía, pero no veía nada, y me inventaba las cosas. Cuando subía a la torre vigía, en la que estuve nueve meses, no sentía miedo a los alemanes. Hacía un viento espantoso, y a lo que yo le temía era a Drácula. Una vez, subiendo por aquel agujero, me caí, y me salvé gracias a que el fusil se quedó en diagonal, y me pude agarrar... Y mi mayor miedo era encontrarme a Drácula.”.


Despedida a los voluntarios de la División Azul en la Estación del Norte de Madrid.

Casualmente en el cine español tenemos otro caso de gran paralelismo con el de Berlanga. Me refiero al actor Luis Ciges, cuyo padre también militaba en Unión Republicana y era Gobernador Civil de Ávila. Pero el padre de Ciges no tuvo tanta suerte como el de Berlanga y sería fusilado por los sublevados a los pocos día de producirse el golpe: “Tuve una infancia muy feliz aunque entonces se ganaba poco. Mi padre era escritor y político republicano. Mi madre era hija de burgueses (era la hermana de Azorín) y sólo pintaba y se ocupaba de la cocina. Éramos cuatro hermanos. Tenía yo 15 años cuando mataron a mi padre, que era Gobernador Civil de Ávila. El 3 de agosto del 36, con el equipaje hecho para irse a Cuba de embajador, lo detuvo la Guardia Civil. Al día siguiente lo mataron los nacionales de un tiro en la cabeza, en el cementerio. Le robaron todo, el hombre no dejó ni una perra. Así que mi madre y mi hermana se fueron a un convento de clausura, y yo y mis hermanos a uno de frailes castigados. No comían, nos trataban fatal, era una cosa horrorosa. Cuando acabó la guerra, nos dieron a elegir: seguir allí o entrar en el Tercio de Orden y Policía. Así que nos fuimos, mi hermano pequeño y yo. A Elizondo, con los requetés, a andar las vías del tren por si había petardos, y a cerrar los burdeles que viéramos abiertos".

Componentes de la División Azul hojean el Marca en un momento de descanso.

Al igual que Berlanga, Ciges también pasaría por la Divisió Azul: “Después nos fuimos a Rusia de voluntarios, o sea de mercenarios. Con un Grupo de Asalto y Caza de Tanques de la División Azul. Llevábamos metralletas, bombas de mano y de humo, pero tanques no había. Mi madre cobraba nuestro sueldo en marcos. Estuvimos de octubre a octubre, en Polonia, Leningrado... Yo era el despistado número dos y me mandaban las cosas más raras. Cruzar el campo de batalla con una carretilla. Subir una montaña en trineo... No había transporte, anduvimos 1.200 kilómetros en un mes. En verano, a 56 bajo cero. Luego hice la mili en Sevilla, hasta que me echaron por hacerme el jefe: sacaba comida para los pobres y los presos del Socorro Rojo. Después estuve un tiempo haciendo como que era espía alemán en las Minas del Eje (el eje de Orense, Pontevedra y Lugo) y me volví a Ávila con bronquitis. Estudié dos años de medicina y me coloqué en un sanatorio de tuberculosos. Había 400 enfermos, muy enfermos. Como yo estaba bastante curado de espanto, me pusieron en autopsias. Entonces tenía un pabelloncete majo a las afueras, y había una moza con la que me quería casar. Por hacer un ejercicio de fidelidad. Pero ella no quiso vivir allí y me vine a Madrid”
Y hasta aquí esta crónica que ha querido servir como modesto homenaje a ese gran cineasta español que fue Luis García Berlanga, autor de una obra maestra con la que nos sentimos profundamente identificados los componentes de la redacción de Sol y Moscas: “LA VAQUILLA”.

Florentino Areneros
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LOS VIDEOS DE SOL Y MOSCAS

Estimados lectores, les ofrecemos a continuación dos interesantes cortes, como complemento a la crónica dedicada a Berlanga. En primer lugar un fragmento del documental “Extranjeros de si mismos” en el que Berlanga y Ciges nos cuentan sus experiencias en el Frente Ruso. Y en segundo lugar la escena final de la película “LA VAQUILLA” síntesis metafórica de lo que fue la guerra civil española.

EXTRANJEROS DE SI MISMOS.

Documental en el que Luis García Berlanga y Luis Ciges nos cuentan alguna de sus experiencias en la División Azul


LA VAQUILLA (ESCENA FINAL). Últimas escenas de La Vaquilla. Florentino Areneros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EL ENIGMA DEL TANQUE DE VIDAL-QUADRAS

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EL ENIGMA DEL TANQUE DE VIDAL-QUADRAS
Por nuestro enviado especial Florentino Areneros.
El pasado jueves tuvo lugar otra de esas memorable tardes de toreo de salón organizadas por Gefrema que tienen lugar en el colegio Lourdes casi todos los meses del año. En esta ocasión el diestro invitado era Raúl Cancio que tendría que lidiar con un más que interesante tema: “Los papeles del tanquista”, o lo que es lo mismo la historia de cómo la orden de operaciones número 15 del General Varela para el asalto de Madrid llegó a poder del coronel Vicente Rojo, que de esta forma pudo reorganizar sus fuerzas para hacer fracasar la maniobra del general franquista.

A la izquierda Antonio Morcillo, Presidente de Gefrema, junto a Raúl Cancio que impartió la conferencia y es el autor del articulo que será publicado en la revista Frente de madrid que se presentará el próximo martes 16 de noviembre. (Fotografía cortesía de FOTO JAG).


Pero antes de entra en detalle de cómo se desarrolló esta más que interesante comparecencia, les voy a hablar un poco del toreo de salón, que como todos ustedes podrán imaginar es el que se desarrolla sin la presencia del toro. Si para una corrida de verdad (como la que disfrutamos el pasado domingo en la Casa de Campo en la que el afamado diestro “Presidente” se enfrentó a unos astifinos morlacos de la ganadería de “Los Chuches”) es necesario pisar el albero, el toreo de salón se puede realizar en cualquier lugar, incluido la barra de un bar y en presencia del tercio. Pero en muchas ocasiones el toreo de salón alcanza cotas de auténtica solemnidad, sobre todo cuando es una primera figura quien lo realiza siendo además contemplado por un nutrido auditorio, convirtiéndose en muchos casos en una lección magistral de tauromaquia, o de guerracivilmaquia, como sucedió ayer. Y en este aspecto quiero destacar las “Tardes del Lourdes” que desde hace años viene organizando Gefrema, auténticas cátedras sobre el conocimiento de la Guerra Civil en Madrid en las que no solo actúan primerísimas figuras, si no que cuentan también con un público entendido y entusiasta que le proporcionan un valor añadido a estas ya de por si interesantes comparecencias. Nada que ver con otras faenas similares realizadas en otros escenarios de mayor postín, pero no por ello mejores que el Lourdes, donde suelen torear diestros muchas veces precedidos de una gran fama mediática y donde en muchas ocasiones suele acudir el tipo de aficionado conocido como “los Isidros” que solo asisten a las grandes corridas o en las que torean primeras figuras del escalafón, o cuando menos que se las considera como tales, independientemente del ganado a lidiar , y que suelen aplaudir incondicionalmente cualquier pase o mantazo dado por las figuras independientemente de su calidad. Por el contrario el público de las “Tardes del Lourdes” esta formado mayoritariamente por aficionados de grandes conocimientos y con muchas ganas de aprender, con un espíritu crítico pero a la vez muy constructivo, un público participativo que da un doble valor a lo que allí se presenta. Si en otras presentaciones las preguntas que se le hacen al diestro al terminar sus lances suelen ser sosas, carentes de sentido en muchas ocasiones y en otras se ven que son preguntas preparadas para que el ponente se luzca, en las presentaciones del Lourdes se puede decir que lo bueno comienza cuando el diestro termina, estableciéndose más que debates, auténticas tertulias entre torero y aficionados que enriquecen, y de que manera, lo mostrado por el diestro.

Una fotografía en la que podemos apreciar a varios aficionados (con pinta de "Isidros" esa es la verdad) practicando el toreo de salón.
Aprovecho para mencionarles otra interesante actividad que esta asociación vuelva a realizar por segundo año consecutivo, y que el año pasado tuvo una gran acogida. Me refiero a la convocatoria del 2º Certamen Internacional de relato corto sobre la Guerra Civil en Madrid, del que todavía esta abierto el plazo de inscripción por si alguno de ustedes estuviera interesado. Las bases para participar así como los premios los pueden encontrar en la siguiente dirección:

http://www.gefrema.org/actividades/certamen_relato_corto_2010.htm
Ya saben, si tiene ustedes querencias literarias apúntense a este certamen que tan buena acogida tuvo en su primera edición.

Pero volvamos a la faena del pasado jueves que realizo Raúl Cancio, un diestro que llegó precedido por una merecida fama que alcanzó en su anterior comparecencia que versó sobre “el enigma de la muerte de Durruti” y que sirvió para presentar el número 15 de la prestigiosa revista Frente de Madrid para la que el diestro había escrito el artículo central sobre el mismo tema. Anteriormente había publicado dos interesantes artículos en la misma publicación, el primero sobre el Tribunal Supremo durante la República y la Guerra Civil , y otro artículo excepcional publicado en el numero 14 sobre el como se gestiona y preserva el patrimonio que se conserva de la Guerra Civil Norteamericana, para vergüenza de las administraciones locales españolas. Con este bagaje era de esperar la expectación generada ante su comparecencia, sobre todo teniendo en cuenta el interés que tiene el tema que presentó.

Un carro alemán Panzer I en un desfile.

martes, 9 de noviembre de 2010

DEJA VU

(Haga click en cualquiera de las imágenes para ampliar y apreciar el detalle)
DEJA VU
Por nuestro enviado especial Florentino Areneros
A veces nos ocurren cosas para las que no podemos encontrar explicación desde la razón, experiencias que nos sobrecogen y en ocasiones nos atemorizan. Para explicar estos fenómenos los humanos desde antiguo han recurrido a la superstición y lo sobrenatural. Uno de estos fenómenos es el conocido como DEJA VU, que no es otra cosa que la sensación que tienen ciertas personas de haber estado antes en un lugar, o de que lo que les esta ocurriendo en un determinado momento lo han vivido ya anteriormente. Este particular fenómeno tiene muchas lecturas, algunos lo achacan a que el individuo que experimenta estos episodios goza de poderes sobrenaturales y premonitorios (recuerden el caso de Lagartija), pero algunos lo atribuyen a la intervención de diferentes espíritus y demonios, siendo un fenómeno muy estudiado en Haití donde esta ligado indefectiblemente a la practica de los ritos vudu. Personalmente no puedo afirmar ni desmentir que todo esto sea cierto o no, pero ante la duda mejor no meneallo y dejar a los espíritus y fuerzas del Averno tranquilas, algo que desgraciadamente por imperativos de las modas traídas de fuera de la mano de la machacona publicidad, del imperialismo cultural y de ocultos intereses económicos no estamos haciendo. Efectivamente señoras y señores lectores, hasta hace poco España era un país tranquilo desde el punto de vista esotérico, donde todo estaba atado y bien atado, si alguna bruja o similar tenía el atrevimiento de manifestarse se la pegaba lumbre en la plaza del pueblo y santas pascuas o santas ascuas, aquí no existía demonio capaz de transfigurarse con la cantera que hemos tenido siempre de primerísimas figuras del exorcismo, auténticos galácticos en el manejo del hisopo y el misal, daba gusto verlos actuar, que elegancia en el manejo del potro, que dominio de la dialéctica en los interrogatorios, y por supuesto, que manera de bendecir. Tenían ustedes que haberlos visto bendecir, como dibujaban el gesto, poniendo de soslayo los dedos índice y corazón en posición enhiesta, aunque ligeramente genuflexa, de tal forma que en inigualable escorzo definían un elegante movimiento de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, que ponía las plazas de los pueblos patas arriba. Era tal su arte que son numerosos los testimonios que indican que hasta a los propios herejes libremente confesos estando a punto de ser flambeados atados a un poste, se les saltaban las lágrimas de la emoción al ser bendecidos de aquella manera. Que conversiones amigos lectores, que autos de fe tan espectaculares donde no faltaba ni un detalle, había autenticas tortas en todo el mundo por verlos actuar, incluso desde el propio Vaticano se les invitaba a multitudinarias giras. Es sobradamente conocido el caso de esa inigualable terna de exorcistas patrios, que durante el Siglo XVI recorrieron toda Europa y parte del Nuevo Mundo en multitudinarias tournées, despertando auténticas pasiones a su paso, llegando incluso a actuar varias veces ante los Pontífices en Roma. Esta irrepetible terna sería conocida mundialmente como “Los Tres Divinos”, que arte señores, que arte…


Apoteósico final de la actuación de uno de aquellos legendarios inquisidores patrios de fama mundial que durante siglos mantuvieron nuestro pais libre de demonios y encantamientos, hasta que las modas extranjeras y la falta de vocaciones nos han dejado huerfanos de protección paranormal. (Fotograma de la película "La loca Historia del Mundo" de Mel Brooks, en la que parodiaba a Torquemada en un número musical).
Pero aquellos eran otros tiempos, como hemos dicho las modas culturales importadas están haciendo mucho daño a nuestra ancestral y tradicional cultura hispánica con la consiguiente perdida de alguno de esos indispensable valores que nos hicieron constituirnos en la reserva espiritual de Occidente. Como ustedes habrán podido observar, en los últimos años se ha puesto de rabiosa actualidad el disfrazarse de monstruo, bruja, incubo, súcubo, vampiro, hombre lobo y raleas similares y echarse a deambular por las calles ataviados de esa guisa, haciendo botellón si es necesario, con los consiguientes efectos colaterales. Imagínense ustedes a uno de estos jóvenes disfrazado de vampiro o de momia haciendo eses por las calles, menudo espectáculo patético, si Bela Lugosi levantara la cabeza. Sin ir más lejos me comentaba el otro día Moncloveño que en la ya famosa y terrorífica noche llamaron a la puerta de su finca de la Moncloa, y al abrir el diestro la puerta se encontró a un grupo de jóvenes transfigurados como para un casting de Embrujada o la Familia Monster. No había salido de su asombro cuando uno de los jóvenes le inquirió:

- ¿Truco o trato?.

jueves, 4 de noviembre de 2010

MIGUEL HERNANDEZ Y EL TORO

Retrato de Miguel Hernández realizado en la cárcel por su amigo el escritor Antonio Buero Vallejo preso también al finalizar la guerra.(Click en cualquier imagen para ampliar).



MIGUEL HERNANDEZ Y EL TORO

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle como un fruto


El pasado 30 de Octubre se cumplieron cien años del nacimiento de Miguel Hernández. Por este motivo han sido muy numerosos durante este año los actos y eventos celebrados para homenajear y recordar al poeta oriolano, exposiciones, congresos, conferencias, reediciones de libros, discos y giras, y un largo etcétera que nos dan idea de la dimensión que la vida y obra de Miguel Hernández ha alcanzado cien años después de su nacimiento. Centenario en el que se han volcado un buen número de administraciones independientemente de la ideología de cada una de ellas, desde el Gobierno de España al de la Generalitat Valenciana, tan dispares políticamente. Aunque quizá lo más llamativo sea el hecho de que la Comisión del Centenario de Miguel Hernández dependiente de Presidencia de Gobierno y que tiene como principal misión la de coordinar e impulsar las diversas actividades entre administraciones, así como entre las diferentes entidades publicas y privadas, este presidida por Sus Majestades los Reyes de España. Ya lo ven ustedes amigos lectores, si el otro día destacábamos la paradoja de que el Palco Real de la plaza de Las Ventas fue inaugurado por el Presidente de la República, hoy vemos como los Reyes presiden una comisión encargada de homenajear a un republicano convencido como fue Miguel Hernández. Como no podía ser de otra forma en este país de sol y sombra, de barrera y andanada, la polémica estaba servida, y no han faltado las acusaciones de oportunismo o de hipocresía entre entidades y personas. A lo que hay que añadir las jugosas subvenciones y donaciones que hacen olvidar a muchos sus ideales, o quizá para ser más exactos, que hacen que algunos muestren sus auténticos ideales cuando se presenta la ocasión y la tajada. Pero desde esta páginas apartadas de cualquier polémica, vamos a pensar que como el título de una antigua película “to er mundo e güeno” y vamos a centrarnos en lo nuestro que es la crónica taurino-guerracivilera.
El poeta en su pueblo natal en el homenaje a Ramón Sijé.
No queremos desde estas páginas hacer un repaso de la trayectoria literaria de Miguel Hernández, ni queremos ni podemos que para que nos vamos a engañar, pero si nos gustaría destacar la presencia del toro en su obra. Como todos ustedes saben Miguel Hernández fue pastor en su juventud y parece ser que tanto su abuelo como su padre eran tratantes de caballos, muchos de los cuales eran utilizados en la suerte de varas de los espectáculos taurinos de la comarca, por lo que la relación del poeta con el campo, el ganado y el mundo taurino estarían presentes en su vida desde temprana edad, y tal vez influido por ello la presencia del toro esta presente desde sus primeras obras. A su vez el toro es el animal totémico por excelencia, el toro es la fertilidad, la fuerza, la muerte y la vida, la lucha y el espíritu indomable, e incluso algunos identifican al toro con España , sin lugar a dudas el toro es un recurso poético que no podía faltar en la obra de un poeta como Miguel Hernández.


En la fotografía superior vemos a Miguel Henández con sus tres hermanos y en la inferior una foto de su casa en el alicantino pueblo de Orihuela.
Desde sus primeras obras el toro esta presente en su poesía, así en 1933 se desplaza a la Universidad Popular de Cartagena para dar su conferencia sobre su “Elegía media del Toro” en la que tendría que utilizar un cartelón pintado por Francisco de Díe, que el poeta acabaría extraviándolo en el tren. También por esas fechas escribiría un poema titulado “Corrida Real” dividido en siete partes: Cartel, Plaza, Toro, Toro y Caballos, Toro y Banderillero, Toro y peón y por último Toro y Torero.
Miguel Hernández fotografiado en Cartagena.

jueves, 28 de octubre de 2010

EL SOBRESALIENTE Y EL INDULTADO


(Haga click en cualquiera de la imágenes para ampliarlas).
EL SOBRESALIENTE Y EL INDULTADO.


Por nuestro enviado especial Florentino Areneros.
Después de varios meses de espera, ansiosa estaba la afición gefremera de contemplar una nueva faena de Guillermo Poza “Espoleta” tras el buen sabor que dejaron sus dos anteriores actuaciones. Como todos los buenos aficionados recordarán “Espoleta” alcanzó dos clamorosos triunfos en sus dos primeras actuaciones, el primero de ellos, el de su alternativa, compartiendo cartel con esos dos inigualables maestros que son Javier Martínez Calvo “Camorra” y ese semidiós de la gefremaquia, ese maestro mítico, que responde al nombre de Bazán, también conocido como “Finito de Hortaleza”, en el que esta inigualable terna se enfrentó a los impresionantes ejemplares de La Puentecilla. Pocos meses más tarde, “Espoleta” lidiaría en solitario en terrenos de Pozuelo alcanzando otro clamoroso y apoteósico triunfo, que le consagraría como indiscutible figura de esta nuestra querida fiesta.

El pasado domingo amaneció una mañana despejada y con luna llena, que prometía un agradable día climatológico, como así fue. Al igual que en la anterior corrida de este diestro los aficionados, acompañados del maestro, se desplazaron hasta el monumental coso de Boadilla del Monte en tranvía, rememorando antiguos momentos de indiscutible sabor torero. Viaje que aprovechó “Espoleta” para ir comentando a los aficionados gefremeros durante el camino algunas características de la ganadería y su historia, así como el modo en el que pensaba desarrollar la lidia, ante la atónita mirada del resto de viajeros que no daban crédito a lo que veían sus todavía dormidos ojos.

Los aficionados tras bajar del tranvía se dirigen a sus localidades.
Una vez llegados a su destino, los aficionados se unieron a los que por otros medios habían llegado hasta la plaza y comenzaron a ocupar sus localidades. Los tendidos presentaban un inmejorable aspecto, rozando casi el lleno, aunque nuevamente tanto el palco de presidencia como el de autoridades se encontraban vacíos. Sin embargo la afición gefremera allí estaba para deleitarse con el arte de este maestro. Sería interminable la lista de personajes que podíamos encontrar en las localidades, entre ellos los ya mencionados compañeros de cartel del diestro en La Puentecilla, maestros Bazán y “Camorra”, Vicepresidente y Presidente de la Peña Casado: el Chato de Ventas y Sandoval, acompañado de su bella y elegante señora, “Arquitecto”, “Morateño”, “Cubanito”, así como el incombustible Capa, que daría la “campaná” durante varias fases de la lidia como narraremos más adelante, y otros muchos buenos aficionados que me sería muy largo mencionar, sin olvidar la presencia en el callejón de “Charquitos”, la moza de espadas de este fenomenal diestro que ya desarrolló una destacada labor asistiendo al maestro en su anterior comparecencia en Retamares. Pero entre todos ellos, destacaba la presencia en una barrera de sombra de los padres del diestro, a los que Espoleta dedicaría la lidia en un emotivo brindis, que no querían perderse tan memorable acontecimiento. Vestía el maestro un elegante terno en tabaco claro, con detentebala de Gefrema bajo el corbatín, y bandolera cruzada de cuero repujado de Ubrique.

Los aficionados contemplando el ejemplar lidiado en primer lugar.

martes, 12 de octubre de 2010

LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA ( I)

Fachada principal de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo. (FOTO JAZ). Haga Click en cualquiera de las imágenes de este reportaje para ampliarlas.
LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA(I):
LAS VENTAS DEL ESPÍRITU SANTO.

Faltan pocas fechas para que se cumpla el primer aniversario de aquella memorable faena protagonizada por el inigualable diestro Moncloveño, en la que este joven maestro de la Cuesta de Areneros se encerró en solitario con un buen número de ejemplares de la ganadería de “Los Escudos de la República”, y que tuvo como escenario la monumental ciudad de Madrid. Una faena en la que este consagrado torero alcanzo un apoteósico triunfo solamente superado por aquella tremenda tarde. durante la pasada Feria de San Isidro en que compartió cartel en inigualable mano a mano con el sevillano maestro de maestros, con “El Zubi”.

Fotografía en la que podemos apreciar a Moncloveño rodeado de entusiastas seguidores tras culminar una memorable jornada en la que se encerró en solitario con un buen número de ejemplares de los Escudos de la República que todavía pese al paso del tiempo y dictaduras se pueden contemplar en Madrid.
Y a punto de cumplirse este primer aniversario se ha producido otro memorable acontecimiento, una de estas jornadas que al igual que las conjunciones planetarias o los eclipses solares, solo se producen una vez cada cierto tiempo. Así es amigos lectores, el pasado sábado 2 de Octubre asistí en compañía del joven Moncloveño II, que pese a su notable juventud comienza a dar precoces muestras de atesorar un supremo arte, a la corrida que tuvo lugar en el madrileño coso de Las Ventas del Espíritu Santo dentro del ciclo de la Feria de Otoño. Toreaban Juan Mora, Curro Díaz y Morenito de Aranda, los astados pertenecían a la gaditana ganadería de Torrealta. Los tres diestros acabarían cortando un total de CINCO OREJAS CINCO, algo que se ha producido en muy contadas ocasiones en esta plaza y que algunos destacados cronistas han denominado ya como “ TARDE DE GLORIA”.

Dos imágenes del diestro extremeño Juan Mora en Las Ventas durante la pasada Feria de Otoño de Madrid, donde alcanzaría un gran triunfo que le permitiría salir por la Puerata Grande de la citada plaza. (FOTO JAZ y El País).
Esta conjunción galáctica de acontecimientos me ha traído a la cabeza la promesa que realicé hace tiempo a varios de nuestros lectores, en la que me comprometí a rememorar aquella gran faena de Moncloveño, visitando los lugares donde este incomparable diestro lidió a esos magníficos ejemplares de “Los Escudos de la República” así como otros que dejó sin torear al no permitirlo el tiempo, en este caso cronológico que no atmosférico, ni la autoridad. Y que mejor lugar para comenzar ese memorable recorrido que la primera plaza del mundo, en el que podemos encontrar un policromado ejemplar, de los escasos que se conservan en nuestra ciudad, de escudo republicano.

Pero antes de comenzar permítanme ponerles en situación sobre las características de esta ganadería, algo que ya realizó el propio Moncloveño, que une a sus muchas y destacadas cualidades las de destacado articulista y gran estudioso de la fiesta, publicando en la prestigiosa revista Frente de Madrid editada por Gefrema un sensacional artículo sobre estos particulares y escasos escudos que adornan nuestra ciudad. En este magistral artículo Moncloveño nos daba pelos y señales sobre el cambio realizado en los símbolos nacionales como el himno, la bandera y el escudo, que serían cambiados al pasar de un régimen monárquico a uno republicano. La Marcha Real sería sustituida por el Himno de Riego, la bandera bicolor por la tricolor, y en el tema que nos ocupa, los escudos, desaparecerían todos los símbolos que pudieran recordar a la monarquía, como las coronas que desaparecerían o serían sustituidas. En el caso de la corona real que coronaba el escudo, sería remplazada por una almenada, las coronas que estaban encima de las Columnas de Hércules, cuya simbología ya vimos en otra crónica , desaparecerían, al igual que la del león, que representa al Reino de Léon. Así mismo también desparecerían las flores de lis, símbolo de la dinastía borbónica.


Un escudo republicano en la parte superior y monárquico en la inferior, que como pueden observar se diferencian en la corona superior, mural en el primero y real en el segundo, además de que el republicano ha perdido las coronas sobre las columnas y la cabeza del león, así como el cuartel central con las flores de lis de los Borbones.
En cuanto al escudo de Madrid ocurriría algo similar, sustituyéndose la corona real por la almenada. De todas formas si ustedes están interesados en conocer al detalle esos cambios que tuvieron lugar en 1931, les aconsejo que lean el artículo del gran Moncloveño, donde encontraran una amplia información relativa a estos cambios. Como hemos comentado más arriba, en la mismísima plaza de Las Ventas podemos encontrar uno de estos escasos ejemplares que pueblan nuestra querida ciudad, pero antes de hablar sobre este colorido ejemplar, quiero aprovechar para hablarles un poco de este emblemático lugar madrileño del que la plaza toma su nombre, de Las Ventas del Espíritu Santo.




Al igual que con el escudo de la nación, el de Madrid se modificaría también sustituyendo la corana real por una corona mural o almenada, recuperando la primera durante el franquismo. El escudo de Madrid sería posteriormente modificado en la segunda mitas del siglo XX, sustituyendo los tres cuarteles del oso, dragón y corona cívica, por el del oso y el madroño solamente como lo encontramos en la actualidad. En los rótulos de las calles todavía podemos encontrar ambos emblemas.
Seguramente más de uno de ustedes, como es mi caso, se hayan preguntado de donde proviene este sonoro nombre sin encontrar respuesta. Huérfano de explicaciones decidí encomendarme a esa ágora de sabios madrileñistas, auténtico sanedrín del conocimiento de la ciudad, que no es otro que el FORO DEL VIEJO MADRID , donde rápidamente ofrecieron respuesta a mi duda, lo que quiero aprovechar para agradecer aquí públicamente.

lunes, 27 de septiembre de 2010

EL PASO DEL ESTRECHO DEL VERANO DE 1936

Fotografia coloreada a un grupo de soldados marroquies de Regulares esperando para ser transportados a la península. Al fondo otro grupo de soldados nativos sube a uno de los Junker 52 facilitados por Hitler a los sublevados. (Haga click en cualquiera de las imágenes para ampliarlas).

EL PASO DEL ESTRECHO DEL VERANO DE 1936

Por una vez, y sin que sirva de precedente, vamos a cumplir nuestra palabra y vamos a publicar la prometida crónica sobre la operación aerotransportada que tuvo lugar sobre el estrecho de Gibraltar en Agosto de 1936 y que tuvo una decisiva importancia en el desenlace final de la contienda a favor de los sublevados.

Pero antes de ello permítanme hablarles un poco sobre toreros y tauromaquia. Como todos ustedes como buenos aficionados ya sabrán, dentro de la raza de toros bravos cada encaste tiene unas características bien definidas, en cuanto a tamaño, morfología, pelaje, arboladura y por supuesto en el comportamiento durante la lidia. El conjunto de estas características hace que unos toreros prefieran a unos encaste y ganaderías frente a otras. Por su parte los aficionados en muchas ocasiones preferirían ver a esos toreros lidiando otros encastes, sobre todo cuando se tarta de lo que denominamos figuras. Por regla general los diestros consagrados en la actualidad prefieren ciertos encastes de dulce embestida y gran nobleza (no daremos nombres para que no se enfade nadie), que no buscan el tobillo y que siguen el engaño con extrema docilidad (mientras les duran las fuerzas), en fin un toro con el que diestro podría ir amigablemente a tomar unos vinos tras la corrida en entrañable camaradería, si no fuera por el molesto trámite del desolladero. Estas figuras del toreo no se contentan con tener que lidiar a ganaderías de estos encastes, si no que lo exigen, de tal forma que para contratarlos no basta solo con el parné, también hay que aceptar la imposición del ganado, y en muchos casos la de los otros diestros que compondrán el cartel. Por lo general esta ganaderías no son del agrado de gran parte de los aficionados, que prefieren otros encastes con toros de más cuajo, con fuerza y bravura, que mantengan la incertidumbre durante la lidia y que exijan al torero mostrar su dominio del arte y la técnica del toreo para conseguir lidiar a estos toros. Como comprenderán, estos encastes “problemáticos” que tanto gustan a muchos aficionados, no suelen ser los preferidos de la mayoría de los toreros, sin embargo a muchos de ellos, si desean torear, no les queda más remedio que tener que aceptar lidiar estas ganaderías, pidiendo algunos de ellos medirse con estas “alimañas” que las figuras rehúsan, para demostrar su valía y valor. Con el tiempo, y a fuerza de repetir, alguno de estos toreros, termina convirtiéndose en especialista en la lidia de estas ganaderías y no quiere ver a otros toros, aunque sean autenticas golosinas. Es decir, que si cada encaste o ganadería tiene sus características propias bien definidas, de igual forma hay toreros que se acoplan mejor a las características de determinadas ganaderías pudiendo sacar de ellas el máximo partido.

Uno de los Savoia Marchetti 81 facilitados por el régimen de Mussolini escoltado por un grupo de cazas durante una operación de bombardeo. Estos aviones junto con los JU52 alemanes tendrían un papel decisivo en el éxito de la operación.
En el noble arte del estudio de la guerra civil ocurre algo similar, son muchos los maestros y diestros en la materia, y cada uno de ellos prefiere o se siente más cómodo lidiando algún “encaste” concreto dentro de la amplia variedad de temas que este apasionante periodo histórico puede abarcar. Y en el tema de la guerra en el aire tenemos un indiscutible maestro de maestros, un fuera de serie, un fenómeno de la guerracivilmaquia. Nos estamos refiriendo a Don Juan Manuel Riesgo Pérez-Dueño, un diestro con un bagaje indiscutible: militar, historiador, profesor, conferenciante... entre otras muchas actividades. Un maestro, que aun destacando en la brega de morlacos relacionados con la aviación, no hace ascos a ninguna plaza ni ganadería, demostrando con todas ellas su enorme dominio y poderío. Un torero valiente, que no rehuye ninguna pelea, al que en alguna ocasión se le ha visto torear sus toros y además también los toros de sus compañeros de cartel, haciendo bueno el dicho de “dejarme solo”. Un diestro que siente tanto la fiesta que aun estando de espectador en los tendidos a veces no puede contenerse, y o bien dirige la lidia desde su localidad, o bien salta al albero cuan maletilla y haciéndose con los trastos, finiquita el mismo la lidia. Un torbellino, un huracán imparable este Riesgo, incansable luchador en defensa de la ortodoxia y pureza de la guerracivilmaquia y otras lides históricas, como viene demostrando durante tanto tiempo con su tenaz pelea por devolver su dignidad y grandeza al Museo del Aire de Cuatro Vientos.

Un Junker 52 que podemos contemplar en la actualidad si visitamos el Museo del Aire de Cuatro Vientos, junto a otro buen número de aparatos que tomaron parte en la contienda, entre otros muchos objetos y documentación que se guardan en este museo.

Pues bien amigos lectores, este fenómeno cuajó un apoteósico triunfo en el pasado congreso de la Guerra Civil Española celebrado en 2006, con su ponencia titulada: “Paso aéreo del Estrecho del Ejército de África: hecho decisivo en la guerra civil”, una de las mejores y más completas faenas que se pudieron contemplar en aquel magno acontecimiento y que ustedes pueden leer pulsando aquí.. Yo como modesto plumilla y admirador de este gran maestro me he tomado la libertad de resumirles a continuación (en negrita el texto original), para su comodidad, lo tratado en esa sin par ponencia.

jueves, 16 de septiembre de 2010

CÁI. (CÁDIZ PARA FORÁNEOS)

Imagen de la Real Plaza de Toros del Puerto de Santa María. (Click en cualquier imagen para ampliarla) .
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CÁI. (CÁDIZ PARA FORÁNEOS)

Desde hace 90 años cada 16 de mayo en la Plaza de Toros de Madrid se repite el mismo ritual, los toreros realizan el paseíllo desmonterados y una vez finalizado este, guardan un respetuoso minuto de silencio, al igual que el público puesto en pie en sus localidades. Esta singular conducta obedece a que en esa misma fecha del año de 1920 fallecía José Gómez Ortega, conocido como Joselito el Gallo, tras ser corneado en el vientre por el toro Bailador en la plaza de Talavera de la Reina. Para muchos este torero ha sido el más grande de todos los tiempos.

Joselito "El Gallo" (D) y Belmonte, dos maestros que protagonizarían lo que se conoce como la Edad de Oro del Toreo.
Nació Joselito en 1895 en el sevillano pueblo de Gelves en el seno de una familia gitana de larga tradición taurina, hijo, nieto y hermano de toreros. A pesar de su prematura muerte, Joselito marcaría un antes y un después en el mundo del toro, siendo considerado como uno de los padres del toreo moderno. Junto con Belmonte protagonizaría lo que se ha conocido como la Edad de Oro del toreo en la década de 1910. Su trágica muerte supuso una tremenda conmoción social en toda España, tanto que incluso la Virgen de la Macarena vistió de luto por primera y, hasta el día de hoy, única vez. Moría José Gómez Ortega joven pero en plenitud, haciendo bueno el dicho de “el toro de cinco y el torero de veinticinco”.

Ignacio Sánchez Mejías, cuñado de Joselito y torero como él, contempla el cadaver del joven diestro. Sánchez Mejías correría la misma suerte años despues (1934), tras sufrir una cogida en la Plaza de Manzanares.

Como ven amigos lectores, estamos hablando de una de las más grandes figuras, por no decir la más grande, que ha dado el mundo de la tauromaquia, por lo que cualquier opinión vertida por este genio sentaba indiscutiblemente cátedra. De todas ellas, quizá la más conocida fue la que pronunciara en San Sebastián durante una tertulia tras una corrida de la Semana Grande de 1916. Se cuenta que el diestro dialogaba con otros contertulios sobre cual era el mejor sitio para contemplar un festejo taurino, unos se inclinaban por Madrid, otros por Sevilla, y alguno por Bilbao o incluso por la propia San Sebastián. Y fue entonces cuando Joselito pronunció una de sus más famosas frases: “QUIEN NO HA VISTO TOROS EN EL PUERTO, NO SABE LO QUE ES UN DÍA DE TOROS”. Conociendo esta máxima, cualquier cronista taurino que se precie, aun siendo antitaurino, no se puede considerar como tal sin haber visitado El Puerto. En este Año Santo Compostelano iniciamos otra peregrinación pero en sentido contrario, hacia el sur, hacia otro santuario visitado por los dioses durante los tres últimos siglos, hacia la inigualable Plaza Real de El Puerto de Santa Maria, a ver toros en El Puerto.

Una de las paredes de la Puerta Grande de la Real Plaza de El Puerto donde podemos contemplar un mural de azulejos con la famosa frase de Joselito.

Solamente contemplar los alrededores de la plaza antes de comenzar la corrida es ya un espectáculo, y el acceder al recinto supone casi una experiencia mística. La corrida era algo secundario, lo importante era completar el rito de la peregrinación, aunque en este caso la corrida era de postín, como me quedo claramente constatado nada más asomarme a la taquilla. Toreaban Morante de la Puebla, José Mari Manzanares y Daniel Luque, con toros de la gaditana ganadería de Núñez del Cubillo, que pastan en las dehesas del vecino pueblo de Vejer de la Frontera. Al finalizar el festejo tuve la inmensa fortuna de pisar el albero de este templo y poder abandonar esta catedral por el mismo lugar por donde lo han hecho entre aclamaciones tantos dioses de la tauromaquia, por la Puerta Grande.