jueves, 16 de noviembre de 2017

VI JORNADAS GEFREMA

VI JORNADAS GEFREMA
Por Florentino Areneros

Como viene siendo tradición en los últimos años, con la llegada de noviembre (mes en el que se conmemora el aniversario de la Batalla de Madrid) llegan también las Jornadas de Gefrema, que este año alcanzan ya su sexta edición, reuniendo cada año a más personas interesadas en la Historia y el estudio de la Guerra Civil Española. Este ciclo de actividades se compone de ocho interesantísimas conferencias que se impartirán los días 23 y 24 de noviembre (cuatro cada día), y de dos rutas guiadas programadas para los días 25 y 26, en las que se recorrerán escenarios de la Guerra Civil en Madrid. A continuación podéis encontrar información detallada de todas estas actividades.

JUEVES 23 DE NOVIEMBRE DE 2017

Portada del semanario Crónica del 18 de abril de 1937, en el que se recoge la noticia de la muerte en combate del comandante Jesús Martínez de Aragón. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

JESÚS MARTINEZ DE ARAGÓN
MUERTE EN COMBATE

Por Luis de Vicente Montoya
Jueves 23 de noviembre a las 17:00 horas
Presenta Antonio Morcillo


Son muchos los protagonistas de la Guerra Civil, algunos de los cuales desarrollarían un papel muy destacado en los diferentes episodios del conflicto, cuyas biografías, muchas de ellas apasionantes, han quedado en el olvido o eclipsadas por la de otras personas que también participaron en aquellos episodios. Uno de estos protagonistas fue Jesús Martínez de Aragón, un abogado vitoriano muerto en combate en la Casa de Campo, mientras dirigía el avance de su unidad sobre las posiciones enemigas durante el desarrollo de la Operación Garabitas en Abril de 1937.

Jesús Martínez de Aragón y Carríon, nació en Vitoria en 1899 en el seno de una de las familias de más raigambre en la capital Alavesa. Su padre, Gabriel Martínez de Aragón Urbitzondo, sería nombrado Fiscal General de la República en 1931, pasando posteriormente a desempeñar el cargo de Presidente del Consejo de Estado. Al igual que su padre, Jesús Martínez de Aragón se dedicaría al mundo de la abogacía, ocupando diferentes puestos en diversos lugares de España. Posteriormente se desplazaría a Madrid tras proclamarse la República, donde desarrollaría una intensa actividad dentro del sindicato UGT y donde entraría en contacto con otros vascos residentes en Madrid como Indalecio Prieto o Julian Zugazagoitia, con los que entablaría una gran amistad.

Una vez producido el golpe militar de julio de 1936, que desencadenaría la Guerra Civil, Martínez de Aragón participaría en la toma del cuartel de la montaña el 20 de julio. Posteriormente se haría cargo de dos columnas de milicianos, una de ferroviarios y otra de las JSU, que se dirigieron a Guadalajara y posteriormente a Sigüenza, donde se le asignó el mando de la plaza. El papel que desempeñó en Sigüenza sigue hoy en día rodeado de polémica, especialmente en lo referente a la decisión de atrincherar a parte de sus hombres en la catedral de aquella localidad, ante la inminente toma de la misma por las fuerzas de los sublevados, esperando a que llegaran refuerzos desde Madrid. Una cuestionable decisión que acabaría con la rendición de las fuerzas asediadas, de la que algunos autores responsabilizan directamente a Martínez de Aragón, mientras otros cargan la responsabilidad en Feliciano Benito, el líder de las fuerzas anarquistas que se encontraban en Sigüenza.

El 13 de octubre de 1936 se le pondría al frente de la II Brigada Mixta, una de las nuevas unidades del Ejército Popular de la República que se estaba reorganizando. Su unidad participaría activamente en los combates que tuvieron lugar durante la Batalla de Madrid en noviembre de 1936. La II BM se integraría a finales de marzo de 1937 en el V Cuerpo de Ejército o Ejército de Maniobra, la mejor unidad del Ejército Popular de la República. La II Brigada Mixta tendría un papel fundamental durante la Operación Garabitas, llevando gran parte del peso de los combates. En una acción junto al Puente de los Franceses que lideraba el propio Martínez de Aragón, sería abatido de un disparo en la cabeza cuando avanzaba al frente de sus hombres. Su muerte también estaría rodeada de polémica, no era normal que un alto mando participara en los combates en primera línea. ¿Se trató de un suicidio?, ¿trababa de limpiar su conciencia por las críticas recibidas en días anteriores?.

Su muerte causaría gran conmoción en el Ejército Republicano, y a su entierro acudirían las máximas autoridades republicanas de Madrid, entre ellos el general Miaja o Vicente Rojo. Su amigo Julian Zugazagoitia le dedicaría una emotiva crónica que ya publicamos en otra entrada este blog.

De todo esto y mucho más nos hablará Luis de Vicente Montoya, Vicepresidente de Gefrema y autor del libro Operación Garabitas, donde dedica un capítulo a la biografía de Jesús Martínez de Aragón, escrito tras haber estudiado en profundidad la figura de este militar republicano. En este último año también ha contado con el testimonio de familiares directos, que también podremos conocer en esta conferencia.

Unos milicianos posan sobre los restos del dinamitado monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

LA BATALLA POR EL CERRO
DE LOS ÁNGELES

Por Fernando Vega Cruz
Jueves 23 de noviembre a las 18:00 horas
Presenta José María Sánchez


La imponente silueta del Cerro de los Ángeles, rebautizado durante la contienda por los republicanos como Cerro Rojo, domina la llanura del sur de Madrid. Y dominando su cima el no menos espectacular monumento al Sagrado Corazón que se puede contemplar desde muchos kilómetros a la redonda.

No hace falta tener muchos conocimientos militares para reconocer el indudable valor estratégico de este punto de la geografía madrileña, y más si tenemos en cuenta que el avance de las fuerzas franquistas hacia la capital se realizó de sur a norte, teniendo que pasar ineludiblemente por este lugar. Conscientes de ello las autoridades republicanas elegirían este punto como uno de los baluartes desde donde intentar poner freno al imparable avance del Ejército de África. Se inició un ambicioso plan de fortificación, cuyas obras no se llegarían a finalizar debido a la rapidez del avance enemigo, que ocuparían el estratégico lugar sin encontrar una gran resistencia. Parte de estas estructuras defensivas todavía se pueden contemplar hoy.

Dada la importancia estratégica del lugar, y para atacar el flanco derecho del bando franquista dejando en una situación comprometida a las fuerzas que intentaban cruzar el Manzanares desde la casa de Campo, el 13 de noviembre de 1936 se planea un ataque sobre el cerro que será el bautismo de fuego de XII Brigada Internacional recién llegada de Albacete. La operación resulta un fracaso, nuevamente la inexperiencia y los fallos de coordinación y organizativos lastran los intentos de contrataque republicano, que encuentran una fuerte resistencia en los defensores del lugar, que causan grandes daños a los atacantes.

Portada del nº32 de la revista Frente de Madrid que se presenta en primicia en estas jornadas y que incluye un extenso artículo central dedicado al Cerro de los Ángeles. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

En enero de 1937 nuevamente el mando republicano repetiría el intento de tomar el cerro. Las fuerzas republicanas, comandadas por Enrique Lister, realizan una aproximación nocturna, lanzándose al ataque en plena madrugada y tomando el cerro rápidamente ante el desconcierto de los defensores que apenas tienen tiempo de reaccionar. El factor sorpresa y la perfecta preparación y coordinación de la operación han sido determinantes en el éxito de la misma; el cerro ha sido recuperado y se han hecho más de 400 prisioneros. Sin embargo, la posición no se consolida convenientemente y a las pocas horas el cerro es recuperado por las fuerzas nacionalistas. Desde ese momento permanecería en poder del ejército franquista hasta la finalización de la guerra.

De todo ello nos hablará en su conferencia Fernando Vega Cruz, una de las mayores autoridades en todo lo relacionado con las historia de este emblemático lugar, y muy especialmente al periodo de la Guerra Civil, un episodio al que lleva dedicados años de investigación y estudio. Fruto de todo ello es el artículo central que ha escrito para la prestigiosa revista Frente de Madrid que se presenta en estas VI Jornadas de Gefrema.

Portada del libro “Desertores” de Pedro Corral, que será presentado en estas jornadas por su autor. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

DESERTORES, LOS ESPAÑOLES
QUE NO QUISIERON LA GUERRA CIVIL

Por Pedro Corral
Jueves 23 de noviembre a las 19:00 horas
Presenta Raúl César Cancio


En 2006 aparecía un libro que iba a proporcionar una visión novedosa y hasta entonces poco tratada por la historiografía de la Guerra Civil. Se trataba del libro “Desertores” de Pedro Corral, donde recogía la historia de tantos y tantos soldados, a los que la geografía situó en el bando contrario, o bien que no tenían ningún interés en participar en una guerra que para ellos les era ajena. En aquel excepcional trabajo, fruto de años de investigación, recogía los testimonios de muchos de ellos y recuperaba sus vivencias y experiencias, de las que muchas de ellas podrían constituir por si solas el argumento para más de una novela. Muchos conseguirían su objetivo y lograrían pasarse al otro lado, o escapar de la guerra, pero también a muchos de ellos, cuyos nombres en su mayoría no se conocerán nunca, el intento les costaría la vida.

Pese al éxito del libro y las buenas críticas recibidas, no se hicieron más ediciones del mismo, convirtiéndose en un libro muy cotizado entre los coleccionistas y estudiosos de la Guerra Civil en general. Afortunadamente este año podemos disfrutar nuevamente de este extraordinario trabajo de Pedro Corral, gracias a la excelente labor que viene realizando la editorial Almuzara que dirige Manuel Pimentel, recuperando textos de indudable valor bibliográfico que otras editoriales, más orientadas al éxito comercial, son reacias a publicarlos.

El año pasado ya tuvimos el privilegio de poder contar con Pedro Corral en nuestras Jornadas. En aquella ocasión, nos presentó su novela “La ciudad de arena”, más en concreto nos habló desde un punto de vista histórico sobre el episodio central en el que se desarrolla su novela: la última batalla de la Guerra Civil, que tuvo lugar en los primeros días de marzo de 1939, que paradójicamente sería ganada por las fuerzas republicanas. En aquella ocasión, ante el interés de muchos de los asistentes a su conferencia por el libro “Desertores”, Pedro Corral se comprometió a regresar a presentarlo en las jornadas de Gefrema si el libro era reeditado, y este año, haciendo honor a su palabra podremos disfrutar de su presencia en estas jornadas, donde nos hablará del apasionante tema de los desertores en la Guerra Civil.

En 'Desertores' Pedro Corral nos acerca una crónica humana de la Guerra Civil, lejos de tópicos en torno al conflicto y que pretende dar voz a lo que ha bautizado como el "ejército invisible": miles de españoles que desertaron para no participar en una guerra que ni entendían ni querían. "Españoles llamados a filas que escaparon por centenares a los montes, que buscaron en la retaguardia recomendación para no ser movilizados, combatientes asesinados en sus propias trincheras por querer evadirse, soldados que se dispararon a las extremidades para ser evacuados…". Relatos estremecedores enterrados en el Archivo General Militar de Ávila que nunca se habían contado.

La plana mayor del Partido Comunista de España fotografiada en Francia tras la guerra. En la imagen entre otros podemos distinguir a Pasionaria, carrillo o Enrique Lister (Fotografía Fondo Guillermo Zúñiga). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

1947: EL AÑO EN QUE FRANCO
GANÓ DEFINITIVAMENTE LA GUERRA

Por Fernando Hernández Sánchez
Jueves 23 de noviembre a las 20:00 horas
Presenta Juan Manuel Riesgo


Fernando Hernández Sánchez es un historiador al que tenemos que agradecer algunos de los trabajos más interesantes sobre la Historia de España en el pasado siglo, destacando los del periodo de la Guerra Civil y la posguerra. Por citar alguna de ellas destacaríamos: “El desplome de la república (junto a Ángel Viñas)”, “Guerra o Revolución (20010)”, “Comunistas sin partido (2007)”, “Los años de plomo (2015)”, o su último trabajo, “El bulldozer negro del general Franco (2016)”. A Fernando Hernández se le podría calificar sin lugar a dudas como el mayor experto de la actualidad en el estudio de la historia del Partido Comunista de España, una temática a la que ha dedicado muchos años de estudio e investigación.

Por escaso margen de tiempo no va ser posible presentar en estas VI Jornadas su próximo libro que llevará por título "La frontera salvaje: los comunistas españoles en Francia (1944-1950)". Para este trabajo Fernando Hernández Sánchez ha estudiado en profundidad la actividad de los servicios de inteligencia franceses y españoles en la frontera pirenaica en este periodo, que junto con los documentos desclasificados de la CIA, forman la base del libro. Nadie mejor que el propio autor para hacernos un resumen de lo que será su conferencia en las próximas Jornadas:

«Cualquier persona que haya vivido o sido educada en la época de la dictadura será seguramente capaz de recitar de memoria el texto del último parte de guerra evocando, incluso, la voz engolada del inefable Fernando Fernández de Córdoba y las fanfarrias de Radio Nacional: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo...” Pero, a pesar de lo aseverado con brutal y castrense solemnidad al final del comunicado que anunciaba la Victoria –no la paz, como señaló Fernando Fernán Gómez en Las bicicletas son para el verano-, Franco no pudo dar verdaderamente por terminada la guerra hasta finales de 1947. No fueron años seguros los que precedieron a este, especialmente desde 1944. Desde que Stalingrado, en el este, la operación Torch en el norte de África y el desembarco en Sicilia anunciaran el comienzo del fin para sus viejos mentores del Eje, Franco no pudo dar por estabilizada su situación, mucho menos tras los funestos augurios que emanaban de las cenizas humeantes del bunker de la cancillería de Berlín o del siniestro bamboleo de la corte mussoliniana bajo la marquesina de la gasolinera de la piazzale Loreto de Milán. La historia conocida sobre ese periodo habla de los años de la autarquía, del cordón sanitario internacional respondido con el inefable e ibérico desprecio del “Si ellos tienen ONU…”, de las maniobras monárquicas en la oscuridad… La documentación primaria, sin embargo, va demostrando que el franquismo contaba con más bazas de las que se conocían, con más confidencias en las cancillerías que le otorgaban, si no tranquilidad, si una expectante confianza en su futuro: el indirecto y determinante apoyo británico; el soterrado trabajo de zapa de los funcionarios del Quay d´Orsay y de los escalones departamentales de la administración francesa; las filtraciones interesadas de los servicios de inteligencia occidentales (la OSS americana y los Renseignements Généraux galos); la perfecta conciencia de que la URSS no tenía interés prioritario en la Península, una vez repartidas las áreas de influencia en Postdam y que, para pasmo, sus satélites buscaban el contacto comercial con España por agentes interpuestos… Todo ello proporcionó a la dictadura la seguridad necesaria para, superados los primeros temores de la postguerra mundial, embestir con toda su potencia represora contra los rudimentariamente reconstituidos núcleos de oposición interna. La caída general de 1947, en la que el PCE quedó absolutamente desarticulado para más de una década, fue el epítome que, esta vez, daría sentido definitivo a la vieja aspiración del 1 de abril de 1939. Ahora sí, la guerra había terminado.

Fernando Hernández Sánchez»



VIERNES 24 DE NOVIEMBRE DE 2017

El ministro de Justicia, de la F. A. I., con nuestro redactor Fernández Aldana. Autor desconocido. Valencia, Palacio de Malferit, 10 de enero de 1937. Fotografía publicada en “Mi Revista” (Barcelona 1/2/1937). Publicada por cortesía de Leonardo Mulinas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

ANARQUISMO Y JUSTICIA.
JUAN GARCIA OLIVER
MINISTRO DE LA FAI

Por Leonardo Mulinas Pastor
Viernes 24 de noviembre a las 17:00 horas
Presenta Carlos García-Alix


La presencia de ministro anarquistas en el gobierno de la republica durante unos meses entre 1936 y los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona sigue a día de hoy envuelta en la controversia. Para muchos se trató de una maniobra política destinada a mostrar una imagen de unidad y fortaleza, de las fuerzas políticas que defendían a la República. Sin embargo, ministros como Juan García Oliver al frente del Ministerio de Justicia, desarrollaría una intensa labor en el corto periodo de tiempo que permaneció en el cargo, promulgando algunas importantes leyes, que de alguna manera trasladaban el ideario anarquista a la legislación.

De todas aquellas leyes y normativas promulgadas durante su periodo al frente del ministerio, podemos destacar las siguientes:

- Decreto del día 10 de noviembre, de Justicia, “reforma la cancelación de las inscripciones de condena en los Registros de antecedentes penales” (“Gaceta”, nº 315), al que acompaña el Decreto de 19 de diciembre de 1936, (“Gaceta” del 22), la reconstrucción de los archivos de Penados y Rebeldes, por la que se eliminan todos los antecedentes penales que existían en los fondos del Ministerio.
- El día 9 de noviembre, mediante Orden ministerial publicada el quince, se aprueban los nombramientos, entre otros, de Melchor Rodríguez García como Inspector General del Cuerpo de Prisiones.
- Según Decreto de 10 de diciembre, relativo al control de los precios y alimentos, se “amplía la jurisdicción de los Juzgados de Urgencia” a los “actos de hostilidad y desafección al régimen” enumerados, con especial hincapié en aquellos tendentes a desestabilizar la economía, abastecimientos o fraude en artículos de primera necesidad.
- Según Decreto de 26 de diciembre de 1936 se agilizan y facilitan los trámites que perjudican los intereses y derechos de los trabajadores en lo que se refiere a la ejecución de sentencias.
- El Decreto de 22 de enero de 1937 reduce el formalismo procesal estableciendo unos plazos máximos de duración de los procesos, incluyendo los términos del recurso de casación interpuesto ante el Tribunal Supremo. Recibidos los autos del recurso éste fallará en el inexorable plazo de 15 días. Se crean los Tribunales Especiales Populares nombrados especialmente para conocer los delitos de rebelión, sedición y contra la seguridad del Estado.
- Según Decreto de 4 de febrero se concede a la mujer la plenitud de los derechos civiles, equiparándola en todo a los hombres, ya que desde la aprobación de la Constitución este asunto quedaba pendiente. La norma tiene carácter retroactivo. En ese sentido se dará también el Decreto de 10 de abril de 1937, publicado el 13, por el que se daba efectos legales a las uniones matrimoniales celebradas, a partir del 18 de julio, ante cualquier autoridad, Comité, funcionario, jefes militares, etc.
- El 13 de febrero se dicta un novedoso Decreto regulando las actividades delictivas de aquellos que, “prevaliéndose de posiciones privilegiadas” incurran en los delitos de espionaje. Es evidente la intención de regular un delito que ha surgido “ex novo”: el delito de espionaje.
- El Decreto de 7 de mayo de 1937, sobre compilación penal. Uno de los pasos más importantes para la definitiva organización de la justicia “popular”. Hay en él, de inicio, una estricta regulación de los Jurados, así como del resto de los miembros del Tribunal. Estipula igualmente la competencia de cada uno de los Tribunales Populares.


Reproducció d'un retrat de Joan Garcia i Oliver, dirigent anarcosindicalista. 28/05/1938. foto:Arxiu Nacional de Catalunya FONS ANC1-585 / JOSEP MARIA SAGARRA i PLANA Codi de referencia ANC1-585-N-5030. Publicada por cortesía de Leonardo Mulinas. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
Leonardo Mulinas Pastor lleva un largo periodo investigando documentación y bibliografía, y recopilando cualquier información disponible o testimonio, sobre Juan García Oliver, en un seguimiento detectivesco. Convirtiendo esta búsqueda en una tarea casi obsesiva. Toda esta abundante información sobre Juan García Oliver, gran parte de ella inédita y desconocida hasta la fecha, proporciona una nueva perspectiva de estudio sobre este líder del anarquismo ibérico, que tiene a sus espaldas una intensa e interesante biografía, que en muchas ocasiones ha sido retocada o desvirtuada, dependiendo del autor, incluyendo “El eco de los Pasos”, la autobiografía que escribiría Juan García Oliver.

En esta conferencia que se promete de gran interés, Leonardo Mulinas nos hablará de la trayectoria de este singular personaje, figura clave para entender el anarquismo ibérico, desde sus primeros contactos con el anarquismo, hasta su exilio. Haciendo especial hincapié en su etapa madrileña: como redactor del diario CNT, su participación en el atentado de Eduardo Dato, su relación con Melchor Rodríguez en los turbulentos meses de noviembre y diciembre de 1936, sus mítines, y otros aspectos de indudable interés. Sin olvidar por supuesto sus avances legislativos al frente del Ministerio de Justicia.

Asamblea de la CNT en el solar del Colegio de Maravillas (en Bravo Murillo esquina a Palencia) durante la huelga de construcción, 7 julio 1936. ( Fotografía AGA, Fondo Alfonso). (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

HUELGAS Y GOBIERNO EN
LA PRIMAVERA DE 1936

Por Francisco Sánchez Pérez
Viernes 24 de noviembre a las 18:00 horas s
Presenta Ana Martínez Ruz


Francisco Sánchez Pérez es otro de los grandes historiadores españoles que vamos a tener el privilegio de poder contar con su presencia en estas Jornadas. Poseedor de una impecable trayectoria profesional y academica, ha trabajado intensamente en en la historia de los movimientos políticos y sociales, así como en la historia de Madrid en el Siglo XX. Entre las obras recientes de las que es autor o en las que ha colaborado se pueden reseñar Anatomía de una crisis. 1917 y los españoles (Madrid, 2017), Luces y sombras del 14 de abril. La historiografía sobre la Segunda República española (Madrid, 2017), La Segunda República española (Barcelona, 2015) o Los mitos del 18 de julio (como coautor y coordinador, Barcelona, 2013).

Nadie mejor que él mismo para hacernos un resumen sobre loque tratará en su conferencia:
«El período republicano conocido como el del Frente Popular (febrero-julio de 1936) se caracterizó en España no sólo por un cambio de gobierno, con un marcado giro de contenido social con respecto a lo que se había hecho en los más de dos años anteriores. También fue clave para entenderlo la extraordinaria movilización política, social y laboral promovida desde fuera de los ministerios, que resulta muy llamativa, por exótica, para la época republicana. Pues actuó en paralelo, presionando claramente al gobierno para que cumpliese su programa con la mayor celeridad posible, en lugar de enfrentarse abiertamente a él, cambio sutil de táctica de las organizaciones obreras y del propio gobierno, que recurrió menos de lo habitual a la fuerza bruta y la represión. Esto ofrecía la impresión de que ambas iniciativas parecían complementarse entre sí, aunque pese a eso los choques y tensiones se prodigaron en una complicada estrategia de retroalimentación entre la legitimidad que suministraba el parlamento y el gobierno y las movilizaciones de la calle. Aunque sostenida desde febrero y multiforme, tuvo una faceta huelguística, desarrollada en particular entre mayo y julio de 1936, es decir en la víspera inmediata de la guerra. La publicística y la historiografía más conservadora desde la misma primavera de 1936 ha oscilado en caracterizar dicha movilización como una revolución en marcha comunista o simplemente obrera, un desbordamiento del gobierno, incapaz de contenerla y hacerla frente, o una persecución sistemática y violenta de las pacíficas derechas, alentada o tolerada por el gobierno y sus aliados. O bien las tres cosas juntas y combinadas. Lo que nunca se ha dicho, ni siquiera entre esta historiografía, es que esta movilización fuese dirigida contra el gobierno mismo, al que suelen caracterizar como impotente, incapaz y rehén de las fuerzas revolucionarias, cuando no promotor mismo de la violencia y las persecuciones, pero nunca como enemigo de la izquierda obrera.

Existe por tanto un amplio consenso historiográfico en torno a la idea que el gobierno y la izquierda obrera, su aliada, funcionaban en paralelo, no enfrentados, aunque en ocasiones pudieran chocar, y que esta situación poco o nada tiene que ver con la del primer bienio republicano, en particular con la abierta hostilidad entre el Gobierno Azaña y la CNT-FAI, por no hablar del período radicalcedista. Esta relación peculiar y simbiótica la veremos con algunos ejemplos. Esta situación sin embargo no fue exclusiva de España y los problemas españoles, sino que se repitió en uno de los pocos países europeos donde operó con éxito un Frente Popular propio: se trata de Francia y su Rassemblement Populaire (“Coalición Popular”). También ganó las elecciones, ocupó el gobierno y fue curiosamente respaldado a su manera y desde fuera por una movilización social y laboral, sin comparación posible tampoco en la propia historia de la Tercera República. Todo esto ocurrió entre abril y junio de 1936, es decir casi al mismo tiempo que la experiencia española. Sin embargo la forma en que se constituyeron ambas coaliciones, los distintos equilibrios políticos, el tipo de movilizaciones, su ritmo y la tradición histórica de ambos países también ofrecen notables diferencias, que también comentaremos.

Francisco Sánchez Pérez»


Portada del libro “Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil Española” de Enrique Bocanegra, que será presentado en estas jornadas por su autor. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

UN ESPIA EN LA TRINCHERA:
KIM PHILBY EN LA GUERRA CIVIL

Por Enrique Bocanegra
Viernes 24 de noviembre a las 19:00 horas.
Presenta Martin Minchom


A comienzo de los años 50 del pasado siglo, una noticia conmocionaba a la opinión pública británica: varios espías al servicio de la Unión Soviética habrían estado trabajando durante años en el MI6, el servicio británico de inteligencia, y pasando información muy sensible al otro lado del Telón de Acero. La historia y peripecias de estos agentes resultaban tan increíbles que parecía sacada de una novela de ficción, sin embargo sería al contrario, y este episodio sirvió de inspiración para diferentes novelas, destacando entre ellas “el tercer hombre”, escrita por Graham Greene (quien también trabajo en el MI6 a las órdenes de Kim Philby), o “el topo” de John le Carre. Ambas serían posteriormente llevadas al cine.

Este grupo de espinas británicos al servicio de los soviéticos, serían conocidos como los “Cinco de Cambrigde”, aunque a día de hoy el misterio continúa y se sospecha que pudieran ser más. Se trataba de un selecto grupo de jóvenes de familias de la clase alta británica, alguno de ellos incluso emparentado con la propia Reina de Inglaterra, que serían reclutados por los servicios de inteligencia soviéticos a comienzo de los años 30, cuyo estatus y elitista formación, les permitiría adentrarse en los más altos puestos de la administración británica sin despertar sospechas durante un buen número de años.

Al frente de este grupo se situaría Kim Philby, considerado el espía más importante del pasado siglo. Miembro de una acomodada familia (su padre, diplomático de carrera, había desarrollado durante muchos años una excelente labor para los intereses del Imperio en la India, y el reino del sultán Al Saud, origen de la actual Arabia Saudita), Kim Philby estudiaría en la elitista unidad de Cambrigde, donde se sentiría atraído por los ideales comunistas, y donde conocería a los que posteriormente serían sus compañeros de viaje. Tras un periodo “revolucionario” por centro Europa, donde llamaría la atención de los servicios secretos soviéticos, regresaría a Gran Bretaña donde tras una renuncia aparente a sus ideales juveniles, pasó a desempeñar diferentes cargos en la inteligencia británica, llegando a ocupar importantes puestos de gran responsabilidad al frente del MI6. Su actividad abarca desde principios de los años 30, hasta el año 1963, cuando huye a la Unión Soviética antes de ser descubierto. La noticia causaría una gran conmoción en el reino Unido, nadie lograba explicarse como había sido posible que un alto cargo de la élite británica, hubiera podido estar traicionando a su país durante décadas. Por el contrario, en la Unión Soviética sería considerado como un auténtico héroe.

Fotografía en la que podemos ver a Kim Philby (con la cabeza vendada) tras ser herido durante la Batalla de Teruel, una acción que le supondría ser condecorado por el propio general Franco que nunca sospechó pudiera tratarse de un espía soviético. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

Sin embargo pocos conocen que el primer trabajo desarrollado por Philby bajo órdenes soviéticas lo desarrollaría en España durante la Guerra Civil. En febrero de 1937 Kim Philby llegaría a España haciéndose pasar por un reportero “free lance”. Durante el periodo que estuvo en España se codearía con algunos de los más importantes cargos de la estructura franquista, sin que nadie llegara a sospechar de sus verdaderas intenciones. Philby llegaría a recibir la orden de matar a Franco, orden que nunca llegaría a cumplir. Por el contrario, sería el propio general Franco quien condecorara a Philby, tras resultar este herido durante la batalla de Teruel.

Esto es solo un aperitivo de todo lo que ha recopilado Enrique Bocanegra en su libro “Un espía en la trinchera”, resultado de una minuciosa labor de investigación, gracias a la cual hoy podemos conocer en detalle las vivencias y aventuras de este espía durante la Guerra Civil, y su paso por España, con datos e información hasta ahora desconocidos. De todo ello y mucho más nos hablará Enrique Bocanegra durante su conferencia.

José Antonio Primo de Rivera flanqueado por Julio Ruiz de Alda, Raimundo Fernández Cuesta y otros falangistas, fotografiados en febrero de 1936 a la salida de un mitin en el cine Europa de la calle Bravo Murillo. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

FASCISMO Y VIOLENCIA
POLÍTICA EN LA II REPÚBLICA

Por Eduardo González Calleja
Viernes 24 de noviembre a las 20:00 horas.
Presenta Ana Martínez Ruz


Y para cerrar las conferencias de estas VI Jornadas por todo lo alto, tenemos el privilegio de contar con uno de los más importantes historiadores españoles contemporáneos como es Eduardo González Calleja, quien nos hablará sobre un tema apasionante desde el punto de vista historiográfico, como es la violencia política durante la Segunda República, una faceta de este periodo histórico en la que González Calleja está considerado como uno de los mayores expertos en la materia. Sus investigaciones han versado sobre la teoría de la violencia política y su desarrollo histórico en la España contemporánea, en especial la evolución de los grupos de extrema derecha y fascistas en la Europa de entreguerras.

En su conferencia señalará las bases doctrinales de la violencia fascista durante la Segunda República y su organización en grupos paramilitares, y tras recordar algunos hechos violentos, hacer cuantificación de víctimas y valorar si la violencia falangista resultó un hecho relevante en el proceso de deterioro político que desembocó en el golpe de julio de 1936.

A continuación recogemos algunos párrafos del artículo de título Aproximación a las subculturas violentas de las derechas antirrepublicanas españolas (1931-1936), que González calleja publicó en “Pasado y memoria: revista de historia contemporánea” en 2003 (haga clic aquí para descargar el artículo completo):

«No cabe duda de que los años treinta fueron la época dorada de la extrema derecha española. Nunca hasta ese momento ese segmento tan volátil del espectro político había tenido una caracterización contrarrevolucionaria tan plena, y unas lecturas políticas tan ricas y contrastadas, debido al absoluto desmoronamiento de la derecha liberal parlamentaria, a la debilidad extrema de la derecha democrática (en su versión liberal-conservadora o social cristiana) y al eclipse temporal como actores político-institucionales de las grandes fuerzas conservadoras de fines del siglo XIX: Iglesia, Monarquía y Ejército. Se ha dicho que, en períodos tranquilos, la extrema derecha se identifica con la nostalgia o con la protesta contra el sistema, pero que en coyunturas de crisis e incertidumbre se extiende como el miedo a amplios sectores sociales.
(…)
Es evidente que en los años treinta se produjo una transformación radical del lenguaje y de la simbología políticos. La polarización de los significados derivó en un progresivo rechazo de la identidad entre España y República por parte de las derechas accidentalistas, monárquicas y fascistas. Esta tensión lingüística, resultado de la ausencia de consensos políticos básicos, se manifestó claramente en el repudio dirigido al término «república», y a otros conceptos políticos fundamentales como «libertad», «democracia» o «revolución social».

Esta creciente belicosidad se manifestó claramente en el léxico de la acción partidaria. Desde los comienzos del régimen republicano, los seguidores de la derecha católica podían ser desacreditados con los epítetos más mordaces. El término «fascista», utilizado de forma peyorativa para designar al albiñanismo y al falangismo, comenzó a extender su campo semántico hacia toda la derecha entre la toma del poder por Hitler en enero de 1933 y el triunfo electoral cedista de noviembre. Pero a la altura de 1936, este epíteto denigratorio ya era asumido sin mayores problemas por un sector creciente de la extrema derecha, ya que Calvo Sotelo se declaró solemnemente fascista ante el Parlamento.
(…)
Durante la República, la violencia política trató de ser «gestionada» a través de grupos paramilitares estrechamente vinculados a la organización y a la estrategia de los partidos. La milicia política fue el gran hallazgo subversivo de la época en toda Europa, y la culminación de un proceso de creciente organización y privatización de la violencia que ya se rastreaba en las décadas anteriores.

Aunque fue un fenómeno que afectó a casi todas las tendencias partidistas, las derechas extremas utilizarían preferentemente la paramilitarización como penúltimo recurso de acción política, antes de optar por la baza suprema del golpe militar. El modelo paramilitar preferido por las organizaciones de la derecha española fue el fascista, que había ofrecido cumplidas muestras de su eficacia en los años anteriores. Atraídos por el éxito de los squadristi en los años veinte y de las SA en los treinta, los grupos derechistas españoles adoptaron en mayor o menor medida y fortuna su tipo de encuadramiento en partidos «movimentistas » (según la terminología de De Felice), sus rasgos externos e incluso sus métodos de lucha y movilización políticas, pero mantuvieron casi invariables las pautas ideológicas conservadoras.»


Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

VISITAS GUIADAS

Al igual que en convocatorias anteriores, este año están programadas dos interesantísimas rutas, por medio de las cuales podremos conocer sobre el terreno parte de la Historia de la GCE en Madrid. En una de ellas visitaremos el Cerro de los Ángeles y en la otra seguiremos los últimos momentos de Jesús Martínez de Aragón por el barrio de Argüelles y la casa de Campo.

La asistencia a cada una de estas rutas tiene un precio de 10 euros y es necesario inscribirse a las mismas durante el desarrollo de las VI Jornadas (jueves y viernes). En el momento de la inscripción se entregará un bono regalo por el mismo importe (10 euros) para canjear por publicaciones de Gefrema. En otras palabras, al inscribirse en la ruta regalan dos revistas cuyo importe es de 10 euros.

SÁBADO 25 DE NOVIEMBRE DE 2016

Fotografía aérea del cerro de los Ángeles tomada antes de la guerra. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)
CERRO DE LOS ÁNGELES

Un recorrido guiado por este emblemático lugar madrileño visitando los escenarios donde tuvieron lugar algunos de los episodios que pudieron dar un vuelco a la disputa por conquistar Madrid. Durante la ruta conoceremos la historia del lugar, la de los monumentos que allí se conservan, así como los numerosos restos arqueológicos y huellas que de aquel periodo todavía hoy se conservan.

Unos milicianos simulan el fusilamiento del monumento del Sagrado Corazón a los pocos días de producirse el golpe militar de julio de 1936. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

La ruta estará guiada por Fernando Vega Cruz autor del artículo central de la revista Frente de Madrid que se presenta en estas Jornadas.

Todos los detalles sobre la ruta, como lugar de inicio, finalización y horarios, se facilitaran durante las Jornadas en el momento de la inscripción.

DOMINGO 26 DE NOVIEMBRE DE 2016

El comandante Jesús Martínez de Aragón conversa con sus hombres en Cuatro caminos. Fotografía Archivo Rojo, Ministerio de Cultura. (Haga clic sobre la foto para verla ampliada)

RUTA MARTÍNEZ DE ARAGÓN

En esta ruta seguiremos parte del posible itinerario que realizara el comandante Jesús Martínez de Aragón el día que caería abatido en combate en las proximidades del Puente de los Franceses, durante el desarrollo de la que sería conocida como Operación Garabitas. Durante el recorrido visitaremos algunos lugares emblemáticos de la batalla de Madrid como el Hospital Clínico, el Asilo de Santa Cristina, facultades médicas, Parque del Oeste, Puente de los Franceses o la Casa de Campo, entre otros, incluido el lugar donde sería herido mortalmente el comandante Martínez de Aragón. Durante este recorrido podremos contemplar diferentes vestigios arqueológicos de extraordinaria importancia que todavía se conservan.

La ruta estará guiada por Luis de Vicente Montoya, Vicepresidente de Gefrema y autor del libro Operación Garabitas.

Todos los detalles sobre la ruta, como lugar de inicio, finalización y horarios, se facilitaran durante las Jornadas en el momento de la inscripción.

¿CÓMO LLEGAR?:

A LAS CONFERENCIAS

Escuela Superior de Hostelería y Turismo.
Paseo Puerta del Ángel, 5
28011 Madrid



Clic aquí para ver mapa más grande

METRO:
Estación del Lago, Línea 10
Estación Puerta del Ángel, Línea 6

AUTOBUSES:
Parada en Puerta del Ángel
Líneas 31,36,39 y 65


domingo, 13 de agosto de 2017

LA PLAYA DE MADRID

Una pareja de sonrientes jóvenes posa puño en alto para el fotógrafo en la Playa de Madrid. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

”AQUÍ SI HAY PLAYA”
EL CÁLIDO VERANO DEL 36

Por Florentino Areneros.

Como todos los años, este verano muchos madrileños emprenderemos viaje hacia la playa, algo impensable para nuestros abuelos y bisabuelos que debían permanecer en la capital sufriendo estoicamente la canícula estival, a poder ser lo más cerca posible de un botijo y esperando a la caída de la tarde para sacar sus sillas a la calle para departir con los vecinos aprovechando la fresca. Pero no siempre fue así, hubo un tiempo que en Madrid también tuvimos nuestra playa, y a unos pocos minutos de la Puerta del Sol, eran los tiempos del “vaya, vaya, aquí si hay playa”, una playa modesta, eso si, pero muy coqueta y “apañá”, sin que la faltara detalle.

Fotografía aérea del complejo lúdico deportivo de la Playa de Madrid. Fotografía: Ejército del Aire. Colección Anmogon. . (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

A principios de los años 30 del pasado siglo, las corrientes como las higienistas o naturistas, que reclamaban un mayor contacto de la población con la naturaleza, y el disfrute de más tiempo al aire libre, y que contaban con el apoyo de entidades como la Institución Libre de Enseñanza, habían encontrado un gran eco entre las clases populares, e incluso formaban parte de las reivindicaciones y en las recomendaciones a sus seguidores, de sindicatos y asociaciones políticas o sociales. Los fines de semana, especialmente del verano, era habitual ver grupos de jóvenes y de familias enteras dirigirse a pasar el día a las afueras de la ciudad, especialmente a las orillas de la ribera del modesto Manzanares, principalmente entre la zona comprendida entre el Puente de los Franceses y El Pardo, donde el río todavía no había recibido los “aportes” que la ciudad vertía en el mismo, y las aguas tenían una calidad aceptable.

Fotografía tomada durante la construcción de la Playa de Madrid a comienzos de los años 30. Como se puede apreciar algunos no pudieron esperar a que se terminara la obra y decidieron bañarse antes. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

También se pondría de moda la costumbre del baño al aire libre, bien en las propias aguas del río, donde sería más correcto hablar de chapuzón, o en las diferentes piscinas que se habían construido en la ciudad en los últimos años, como la cercana piscina de El Lago junto al referido Puente de los Franceses, o la cercana también piscina de La Isla, en el mismo cauce del río junto al Puente del Rey, así como otras más alejadas como la piscina Estela en la Ciudad Lineal, o la del estadio de Chamartín.

Una animada escena tomada en la Playa de Madrid al poco de su inauguración. Revista Arquitectura 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Para aprovechar esta creciente demanda de ocio y naturaleza, a principio de la década de los 30 se crea la sociedad Playa de Madrid S.A., cuyo objetivo es la creación y explotación de una playa artificial en Madrid, similar a las de otras ciudades europeas como las de Berlín, París, Budapest o Viena, entre otras. El lugar elegido será a las orillas del Manzanares, en un lugar conocido como Fuentelareina, justo en la desembocadura del Arroyo del Fresno (en aquel momento los terrenos pertenecían al término municipal de El Pardo), donde se represará el río creando una laguna artificial. El proyecto se le encarga al arquitecto Manuel Muñoz Monasterio (quien también será el encargado de proyectar otros “templos” del ocio madrileño, como la plaza de toros Monumental de Las Ventas, o el estadio Santiago Bernabeu, y también el popular Parque Sindical, conocido popularmente como “el charco del obrero”, vecino a la Playa de Madrid). Además de la “playa” propiamente dicha, el conjunto incluía una serie de edificios para albergar las instalaciones necesarias en este tipo de complejos lúdicos y deportivos.

Alzado del arquitecto Manuel Muñoz Monasterio en el que podemos ver el conjunto tal y como fue diseñado. Revista Arquitectura 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Nadie mejor que el propio arquitecto para presentarnos su proyecto. Reproducimos a continuación el texto del artículo de Manuel Muñoz Monasterio publicado en la revista “Arquitectura” en uno de sus número de 1934, donde podemos comprobar que se cuidó hasta el último detalle: «En el término municipal de El Pardo, a seis kilómetros de la Puerta del Sol, en una extensión de 500.000 pies cuadrados al lado del Manzanares, se ha construido la primera playa artificial de España.

Planta del proyecto. Revista Arquitectura 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Madrid, por su extremado clima y el escaso caudal de agua de su río, necesitaba imperiosamente una obra de esta importancia. La dificultad mayor en ella ha sido el extraordinario movimiento de tierras llevado a cabo y la cimentación de las construcciones sobre el lecho arenoso del río, donde ha habido necesidad de agotar de un modo permanente.

Vista de la pista de patinaje y otras instalaciones. Revista Arquitectura 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Aprovechando la privilegiada naturaleza del lugar, lindante con el Monte de El Pardo y a la vista de la Sierra del Guadarrama, la idea predominante en el planteamiento de la obra, ha sido el aprovechamiento de todo lo natural, no solo con la idea de la economía, sino con la de no dar sensación de una construcción sumamente artificiosa. Por este motivo han sido muy pocos los árboles talados y en medio del agua surgen de ella a modo de islotes.

Fotografía de época con una imagen exterior de los vestuarios y la planta del diseño de los mismos. Revista Arquitectura 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Una presa de hormigón armado con compuertas metálicas, prolongada en uno de sus lados por un muro de contención de 190 metros de longitud, detiene las aguas del río que invaden la zona de tierra proyectada en una extensión superficial de 21.000 metros cuadrados. La línea de agua tiene un desarrollo de 350 metros, y dese ella, el nivel asciende desde la cota 0 hasta la máxima de 2,80 metros, con un promedio de pendiente de un 5 por 100. Bajo el muro de contención y a lo largo de él, se han construido seis rebosaderos con la idea de que el desagüe se reparte en toda su extensión y quede el agua totalmente removida. Estos rebosaderos vierten en un tubo de 1,20 metros de diámetro que devuelve las aguas nuevamente al curso natural del río. La línea de agua forma un ángulo recto, en cuya bisectriz se ha situado el pabellón restaurante con pistas de baile, y simétricamente a un lado y a otro, los pabellones de vestuarios de mujeres y de hombres, a base de casetas que se ocupan solo en el momento de vestirse; la ropa se entrega en los guardarropas. De esta manera se tiene el mayor aprovechamiento e independencia a su vez. Completan el proyecto el pabellón de servicios (W.C. y botiquín), una pista para patinar, de cemento, paseos, jardines y los pabellones de administración, con una torre de 15 metros de altura, donde van situados los reguladores de la presión del agua. Posteriormente se han realizado obras complementarias de campos de tennis(sic), frontón, club náutico. Una potente iluminación a base de proyectores permite la apertura por la noche.

El Stand-Bar y Club, en una fotografía anterior a la Guerra Civil y en su estado actual en una foto de 2014. Revista Arquitectura 1934 y FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

AGUA.- El agua del Manzanares, procede del embalse de Santillana, es un agua pura, cuyo único punto de infección existe en el pueblo de El Pardo, que a él vierte sus aguas residuales. El análisis del agua a pesar de ello y por haber un recorrido desde dicho punto hasta la playa de cinco kilómetros de batido, ha sido satisfactorio; pero, sin embargo, y previendo un aumento de la población de dicho lugar, se ha instalado en el mismo una estación depuradorade aguas residuales a base de un tanque Imhoff, en el que tiene lugar la separación de las materias sólidas y la digestión de las mismas, y un tratamiento por hipoclorito suficiente para efectuar una completa desodorización y una reducción mínima del 90 por 100 en el contenido de bacterias. El aparato que suministra la solución de hipoclorito cálcico tiene una capacidad suficiente para suministrar 30 miligramos de cloro activo por cada litro de agua residual».


El restaurante de lujo, en una fotografía anterior a la Guerra Civil y en su estado actual, incluyendo su interior, en fotos de 2014. Revista Arquitectura 1934 y FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La Playa de Madrid abriría sus puertas el 15 de mayo de 1932, con gran acogida por parte los madrileños, los que se podían permitir pagar la entrada por supuesto. Un servicio de autobuses exclusivo conectaba la estación de Príncipe Pío, a donde se podía llegar cómodamente en el Metro, con la nueva playa madrileña en menos de 15 minutos. El éxito fue inmediato, la novedosa instalación atraería a muchísimos madrileños, y entre tanta afluencia de público no podían faltar los tradicionales pícaros, y así el 17 de agosto de 1932 se publicaba en el diario Ahora un anuncio con el siguiente texto: «PLAYA DE MADRID, S.A. La afluencia de público a la Playa Artificial viene siendo tan extraordinaria que, acaso debido a esto, y sin duda por equivocación, algunos señores bañistas no han devuelto trajes, sábanas y toallas en las casillas correspondientes.


Playa de Madrid advierte que los trajes de baño han sido fabricados con punto y confección especiales, así como las sábanas y toallas, que ello va debidamente contraseñado. Así, pues, si se encontrase alguno de los efectos no presentados en poder de cualquier otra persona ajena al servicio del establecimiento, se reclamaría la entrega por la vía judicial»
. Como se puede comprobar siempre ha habido “despistados”.

Uno de los autobuses que trasladaba a los bañistas desde la Estación del Norte a la Playa de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El éxito continuaría en los años sucesivos, a la oferta del baño y actividades deportivas, había que sumar diversas actividades como fiestas exclusivas por la noche y otros eventos sociales, que convertían a la Playa de Madrid en uno de los principales atractivos de las noches madrileñas. Según se recogía en un artículo publicado en el semanario Mundo gráfico del 3 de julio de 1935, en Madrid en un día de diario acudían a nadar entre 5.500 y 7.500 personas, contando además de la Playa el resto de piscinas de la capital, y en los días de los fines de semana más de 23.500. De todas estas personas, a la Playa de Madrid acudían entre 3.000 y 5.000 personas, subiendo a más de 18.000 los días festivos, contando a las personas que pasaban por taquilla, no al número total de bañistas. Unas cifras que nos permiten hacernos una idea del impresionante éxito social, y suponemos que también económico, que tuvo esta iniciativa.

En el verano de 1936 la situación pasaría a ser muy distinta, tras el golpe militar de julio que desencadenaría la Guerra Civil, la vida en la ciudad de Madrid experimentaría un giro radical. Un cambio que se haría sentir también en la Playa de Madrid, que muy posiblemente sería “colectivizada”, “socializada” o bien pasaría el control a los trabajadores, aunque no hemos podido comprobar documentalmente ninguno de estos escenarios. Hemos encontrado unas excepcionales fotos de Santos Yubero, donde podemos comprobar cómo era un día de baño tras el golpe, en ellas se aprecia que ahora la mayoría de los bañistas son jóvenes, con mucho niños entre ellos, y muy pocas mujeres, así como algún miliciano uniformado. Nada que ver con el público de apariencia más elitista y de mayor edad que podíamos contemplar en las fotografías de veranos anteriores.

Un grupo de entusiastas jóvenes, la mayoría niños, saludan brazo en alto al fotógrafo. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Un grupo de bañistas posan para el fotógrafo saludando con el puño en alto. Observen los esfuerzos de algunos para realizar el saludo y mantenerse a flote. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Una pareja de jóvenes toman el sol en la fina arena de la Playa de Madrid en el verano de 1936. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Podemos ver nuevamente a un numeroso grupo de jóvenes, en su mayoría niños, haciendo el saludo “oficial” del momento sobre una pasarela que unía ambas orillas del río. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Otra vista de la pasarela. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Un intrépido saltador se lanza al agua desde lo alto de las compuertas que retenían el agua del río. Valor no le faltaba al joven. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Una pareja pasea por la Playa de Madrid. Fotografía: Archivo Santos Yubero Comunidad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El verano de 1936 sería el último en muchos años, en el que la Playa de Madrid estaría abierta al público. En noviembre de ese mismo año la guerra iba a llegar a las puertas de la capital, desarrollándose las principales acciones militares en las inmediaciones de la Playa que quedaría en zona republicana y prácticamente en primera línea de frente. Como resultado de los combates durante cerca de dos años y medio, las instalaciones quedarían gravemente dañadas.

Una imagen de 2014 de las compuertas, de las que solo se conservan los pilares de hormigón. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Existen diversos testimonios y bibliografía sobre la Playa de Madrid durante la Guerra Civil, de todos ello quizá el más descriptivo sea el del brigadista Esmond Romilly que dejaría plasmado en su libro “Boadilla” (Editorial Amaru), un libro imprescindible para los interesados en la historia de la Guerra Civil en Madrid. Romilly era un joven idealista británico de familia acomodada (sobrino de Winston Churchill). Su compromiso antifascista le lleva a unirse a las Brigadas Internacionales y viene a combatir a España con apenas 18 años recién cumplidos. Fallecería en 1941 con 23 años al ser derribado su avión sobre el Mar del Norte después de haber participado en un bombardeo sobre Alemania. Transcribimos parte del Capítulo 12 de su libro “Boadilla” donde describe su paso por la Playa de Madrid en diciembre de 1936: «”La Playa de Madrid”, donde fuimos a descansar unos días, había albergado entiempos un elegante club nocturno con habitaciones que los madrileñosricos utilizaban durante los fines de semana. Tenía cuatro bares, un restaurante, un aparcamiento, una pista de tenis, mini golf, un río con canoas y botes a vapor con paletas. Al llegar allí, el lugar estaba tal y como lo habían dejado los dueños en octubre, cuando se unieron a las interminables colas de gente que se iba a la capital. Había tazas de té, platos y cuchillos sucios, pequeñas mesas cuadradas y sillas al sol, botellas medio vacías de ginebra y anís. Nos alojamos en una habitación que en su día había sido un pequeño comedor. Yo compartía cama con Joe detrás del bar, una cama hecha con dos tablas de una canoa. Al día siguiente nos trajeron unos colchones.

Desayunábamos en mesas con manteles, con asientos exquisitos, servilletas de papel, platos y tazas. Tich lo organizó todo. Después de barrer y limpiar durante seis largas horas, la sala de estar y el comedor quedaron muy acogedores. Quizás, antes de la guerra, los hombres de negocios exhaustos por el trabajo llevaban allí a sus amantes para olvidarse de sus preocupaciones en un ambiente de lujo y bienestar. Aunque ahora ya no quedaba nada de aquello, La Playa también supuso un refugio para nosotros. Podíamos sentarnos en una terraza, mientras nos fumábamos un puro, o sacábamos la barca al río, o nos sentábamos alrededor de la mesa con unas tazas de café caliente para jugar al póquer. La experiencia de aquellos días fue lo más cerca que estuvimos de la comodidad y la civilización».


Una de las fotografías que el legendario fotógrafo Robert Capa tomó en Madrid durante la Guerra Civil, en la que podemos ver a dos milicianos, probablemente brigadistas internacionales al igual que Esmond Romilly, con la torre de la Playa de Madrid como fondo. Fotografía: Magnum Photos. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
La torre en una imagen de 2014. Observen el horrible capirote de pizarra que se le colocó en su reconstrucción tras la guerra. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
En la fotografía podemos ver al investigador norteamericano Ken O’Keefe, quien ha publicado varios trabajos sobre la GCE en Madrid, y a un reportero de esta redacción, tratando de reconstruir la escena de la fotografía de Capa. Hay que dejar constancia de que la fotografía fue tomada por los protagonistas, tras abandonar estos dos personajes el bar de la Playa de Madrid. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Como comentamos anteriormente La Playa de Madrid sufriría graves daños hasta finalizar la guerra. Sería abierta de nuevo en 1947, pero con importantes cambios en su diseño. Los edificios originales diseñados por Muñoz Monasterio en un estilo racionalista tipo barco, un estilo muy común en muchas edificaciones madrileñas del periodo republicano que todavía podemos encontrar en nuestras calles, serían modificados adquiriendo una fisonomía más acorde con el sentimiento imperial del nuevo régimen, para ello se dotaría a los edificios de unos tejados de pizarra, más en la línea de la estética de la arquitectura escurialense del momento, que alcanzaría su cenit con la construcción del Ministerio del Aire en la Plaza de la Moncloa, actual Cuartel General del Aire, obra de Luis Gutiérrez Soto, que sería conocido popularmente como el “Ministerio de El Escorial”.

Desde entonces hasta el día de hoy el complejo lúdico-deportivo pasaría por diversas manos, hasta hacerse con el mismo el Grupo Cantoblanco, del polémico empresario Arturo Fernández, al que hemos visto involucrado en diversos escándalos políticos financieros, como el de las Tarjetas Black, por el cual sería condenado, o los casos de la financiación ilegal del Partido Popular, entre otros. En la actualidad La Playa se encuentra cerrada y en estado prácticamente de abandono, suponemos que mientras se esclarecen todos los escándalos en los que está inmerso este empresario. Confiamos en que algún día La Playa vuelva a abrir sus puertas a los madrileños, y aunque ya sea difícil recuperar los baños, por lo menos que se puedan organizar actividades en las cálidas noches del verano madrileño, o se pueda pasear por sus aguas en barca y podamos decir que “aquí si hay playa”.

La redacción de Sol y Moscas, en una de las numerosas paradas que se ven obligados a realizar por el calentamiento del vehículo, camino de la playa. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Pero mientras vuelven a abrir La Playa, los madrileños nos tendremos que seguir yendo a las de otros puntos de España, y en la redacción de Sol y Moscas emprendemos camino y cerramos el chiringuito hasta el mes de septiembre, en que esperamos retomar la actividad, a ser posible con menos relajación que esta temporada, y prometemos intentar publicar más a menudo. No quisiera terminar sin expresar mi inmenso agradecimiento a esa musa, fuente de sabiduría e inspiración inagotable para los que nos interesamos en la historia de Madrid, que es María Isabel Gea “Mayrit”, sin cuya ayuda no hubiera sido posible la elaboración de este artículo.

Desear unas buenas vacaciones a todos nuestros lectores, y a los que ya han disfrutado de sus vacaciones recordar el dicho de “Madrid, en verano y con dinero Baden-Baden”. Feliz verano.

Florentino Areneros.