jueves, 13 de marzo de 2014

DESASTRE EN CARTAGENA

En los primeros días del mes de marzo de 1939, hace ahora 75 años, una serie de acontecimientos en Cartagena acabarían acelerando el desmoronamiento de la República y precipitando el desenlace de la guerra. Desde las filas franquistas trataron de aprovechar aquellos episodios para asestar el golpe definitivo, finalizando así la contienda con una acción espectacular, que elevaría el prestigio militar y la vanidad de algunos egos. Aquella precipitación, con la guerra ya ganada, llevaría a la muerte a cerca de 1500 hombres del ejercito del general Franco, en la que ha sido la mayor tragedia de la Historia en aguas españolas siendo pese a ello desconocida por muchos. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).
DESASTRE EN CARTAGENA
(75 ANIVERSARIO)

Hace ahora 75 años se vivió en Cartagena un episodio histórico de trascendental importancia para el desenlace final de la contienda. Pese a la magnitud de aquellos acontecimientos que acabarían en una colosal tragedia, todavía hoy son muchas las personas que desconocen lo que allí ocurrió en aquellos días de principios de marzo de 1939. Con esta crónica pretendemos tratar de rellenar este vacío, y para ello nos apoyaremos en dos libros imprescindibles para conocer aquellos hechos. El primero de ellos lleva por título “Desastre en Cartagena” escrito por Luis Romero, uno de nuestros autores preferidos por su particular estilo narrativo, que fue publicado por la editorial Ariel en 1971, viviendo todavía el Dictador. El otro libro es “El hundimiento del Castillo Olite” del historiador cartagenero Luis Miguel Pérez Adán, publicado por la editorial Aglaya en 2004, un minucioso trabajo que nos desvela todos los detalles de la que fue la mayor tragedia naval de toda la Guerra Civil.

Con esta crónica cerramos en círculo que iniciamos con el 75 aniversario del golpe militar que desencadenaría la Guerra Civil en julio de 1936, y de alguna manera también nuestro particular homenaje a Luis Romero, cuyo libro “Tres días de julio” tomamos como base en aquella ocasión para escribir tres crónicas en las que recordamos los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en el verano de 1936. Al final de esta crónica encontrarán una relación de enlaces a las citadas crónicas.


Vista aérea de Cartagena en los años 30 antes de comenzar la contienda. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Tras la caída de Cataluña y la debacle posterior de los refugiados en Francia, el presidente del gobierno, Juan Negrín, acompañado por su gabinete regresa a España para dirigir la resistencia en la zona que todavía permanece en poder de las fuerzas republicanas. Tras un periplo por diferentes lugares, entre ellos Madrid, finalmente decide establecerse en una finca ubicada en Elda, Alicante, con el nombre en clave de Posición Yuste.

La situación es sumamente delicada, no solamente por la presión de las fuerzas franquistas, sino también por una creciente oposición interna que comienza a cuestionar las decisiones del presidente, al que algunos acusan de actuar al dictado de los comunistas. Son pocas las bazas que tiene Negrín para intentar realizar sus planes, y una de las más importantes, por no decir la que más, es la Flota que permanece amarrada en la Base de Cartagena. La importancia de estos barcos es fundamental para el Gobierno de la República, no solo por su potencial militar, prácticamente intacto desde el comienzo de la contienda siendo el único arma que puede enfrentarse a los franquistas con garantías de éxito, sino también como el medio que puede garantizar la evacuación de un mayor número de personas comprometidas, si el desenlace de la guerra termina siendo el que todos, incluidos los más optimistas, sospechan.

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En febrero Negrín había enviado a Cartagena una comisión compuesta por los ministros Crescenciano Bilbao, Segundo Blanco y Ramón González Peña. El Presidente pretendía conocer de primera mano cual era la situación que se vivía en la Base para poder obrar en consecuencia. El informe que los comisionados le remiten el 20 de febrero dibuja un panorama nada optimista, y le urgen a realizar importantes cambios. A principios de marzo, las informaciones que se reciben desde la base y los incesantes rumores, coinciden en que en Cartagena se está gestando una sublevación. La situación obliga a intervenir a Negrín, quien decide designar a una persona de su confianza para que tome el mando de la Base sustituyendo al general Bernal. Para el puesto designará a un hombre de su máxima confianza, un militar profesional de probada lealtad, con una trayectoria intachable de servicio a la República desde el inicio de la contienda, que posee un gran prestigio dentro del estamento militar. El elegido es el teniente coronel Francisco Galán, que milita en el Partido Comunista.

Francisco Galán, un militar de probada lealtad y competencia, fue el hombre elegido por el presidente Negrín para hacerse con el control de la base de Cartagena. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

El día 4 Negrín se reúne con Galán en la Posición Yuste. Le comunica su nombramiento y le ordena desplazarse hasta Cartagena para hacerse cargo de la Base. La consigna es negociar a toda costa, evitando en lo posible el enfrentamiento, Negrín no quiere bajo ningún concepto que se inicie una lucha entre fuerzas republicanas. También le informa que la Brigada 206, que se encuentra acuartelada en Buñol, ha recibido ordenes de dirigirse hacia Cartagena, donde quedará bajo sus ordenes directas. Galán se deberá reunir con la misma a la entrada de Cartagena esa misma tarde. La brigada 206 es una de las tres que forman la 10ª División del XXII Cuerpo de Ejercito al mando del Tte. Coronel Juan Ibarrola Ortueta, compuesta por cuatro batallones (821, 822, 823 y 824), tienen gran experiencia en combate, está integrada principalmente por mandos y tropas de marcada ideología comunista. También se unirá a esta Brigada un grupo de blindados provenientes de Archena, Valencia.

En cuanto se conoce la noticia en Cartagena comienzan los movimientos, la designación de Galán es interpretada como un golpe de mano de Negrín y los comunistas para hacerse con el poder. La inquietud aumenta entre la mayoría de los mandos de la Base, que ultiman los preparativos para una posible sublevación. Entre estos militares encontramos al coronel Gerardo Armentia jefe del regimiento nº3 de Artillería de Costa y a su segundo, el teniente Coronel Arturo Espa, también al Jefe de Estado de Mayor Mixto, teniente de navío Vicente Ramírez, al Jefe del Arsenal Coronel Norberto Morell, y al Jefe de estado Mayor de la Base, Capitán de navío Fernando Oliva, entre otros. Al mando de la Base se encuentra el General Bernal, militar de carrera que ya ocupaba el empleo de general al iniciarse la guerra, el cual es informado de lo que esta sucediendo y es invitado a ponerse el frente de la sublevación. Bernal lo rechaza, cree que solo va a producir un enfrentamiento inútil que hay que evitar, prefiere mantenerse al margen y tampoco delata ni pone trabas a los conspiradores. Entre los implicados en la naciente sublevación podemos encontrar diferentes tendencias e intenciones, desde republicanos convencidos, hasta partidarios de Franco, que a su vez actúan conjuntamente con civiles pro-franquistas.

La posición de los mandos da Flota tampoco está clara, conocen los planes de sublevación pero se mantienen al margen. Al mando de la Flota se encuentra Miguel Buiza, capitán de navío al comenzar la guerra y ascendido a Almirante durante la misma, desde enero se encuentra al frente de la Flota en sustitución de González Ubieta. Como Comisario encontramos a Bruno Alonso, militante socialista. Ambos son partidarios de finalizar la guerra, el propio Buiza así se lo manifestó a Negrín en la reunión que el Presidente tuvo con los principales jefes del ejército republicano. En aquella reunión Buiza transmitió a Negrín el descontento de los oficiales y las tripulaciones de los barcos. Según recoge Luis Romero en su libro “el final de la guerra” Buiza manifestó en aquella reunión que: «Le habían expuesto de manera clara que, de no negociarse la paz de inmediato, los buques se harían a la mar y abandonarían las aguas jurisdiccionales. Algunos autores afirman que precisó que el plazo que daba para tomar esa decisión terminaría el día 4 de marzo. Suele comentarse que el presidente le interrumpió para advertirle que su obligación hubiese sido la de fusilar a quienes le manifestaron aquellos propósitos de deserción en masa, a lo que Buiza replicó que, si era cierto que así debía haber procedido, no lo hizo porque él también estaba de acuerdo». Evidentemente Negrín tenía motivos para estar muy preocupado con lo que estaba ocurriendo en Cartagena.

Muchos de los que cuestionaban la autoridad de Negrín le acusaban de estar influenciado y dirigido por los comunistas. En la imagen vemos al presidente flanqueado por Lister y Modesto durante la despedida de las Brigadas Internacionales, a la izquierda vemos a Vicente Rojo. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Galán, aconsejado por el comisario general Osorio y Tafall que no considera peligrosa la situación en la plaza, llega a Cartagena en la noche del día 4 sin esperar a la llegada de la 206. Se reúne con el general Bernal quien le entrega el mando, y posteriormente acude a entrevistarse con el Jefe de Estado de Mayor Mixto, teniente de navío Vicente Ramírez, al que logra atraer consiguiendo su colaboración.

En paralelo van avanzando los preparativos para la sublevación, se han elegido cuidadosamente los mandos y la tropa que van a estar de servicio o guardia en la noche del día 4, cuando comience la sublevación, seleccionando personal de probada confianza y relevando de servicio o encomendando otras tareas a los dudosos o de marcada orientación comunista. Se presta principal atención a las tropas y oficiales que se encontraran en las baterías de costa esa noche. En el puesto de mando de las baterías de costa, ubicado en el Cabo del Agua, el Tte. Coronel Espá reúne a los jefes de todas las baterías y les comunica las decisiones que se han tomado. Todos los mandos comparten la misma opinión y se unen a la trama. La sublevación ha comenzado, es la noche del 4 de marzo de 1939.

Una imagen del despacho de Arturo Espá en el puesto de mando de las baterías de costa del Cabo del Agua, desde donde dirigió la sublevación. Este despacho se puede contemplar en la actualidad en el Museo Militar de Cartagena. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Se comienzan a organizar patrullas por las calles en las que intervienen civiles quintacolumnistas, algunos son conocidos falangistas. Las salidas y entradas a la ciudad son cortadas por estas patrullas. En la prisión de San Antón son liberados un gran número de presos afines a los ideales franquistas, que son llevados al Parque de Artillería, centro de mando de la sublevación. La consigna de las patrullas, que en un principio era “por España y por la paz”, empieza a cambiarse por la de “por Franco y por la paz”.

Ajeno a lo que está sucediendo en la baterías de costa, Galán se reúne en su despacho del edificio de Capitanía, que domina el puerto, con algunos de los principales mandos y autoridades de la plaza. Un oficial llega en ese momento e informa de que ha sido detenido por unos soldados de artillería al grito de “Viva España” y “Viva Franco”, Galán se pone en contacto inmediatamente con Buiza y Bruno Alonso, que le confirman que los dos regimientos de Artillería se hallan sublevados. Al poco tiempo entran en el despacho un grupo de soldados bajo el mando del jefe de Estado Mayor de Marina, Fernando Oliva, que ordena detener a todos los presentes, entre los cuales se encuentran algunos de los cabecillas iniciales de la sublevación. Se da la paradoja de que ese día se cumplía justamente un año del hundimiento del Baleares en la batalla del Cabo de Palos, torpedeado por una flotilla de destructores de la armada republicana, mandada por el propio Fernando Oliva. El almirante Buiza al tener noticia de las detenciones se pone al habla con los mandos sublevados, amenazando con bombardear Capitanía si no se liberaba a los arrestados, lo que sucederá dos horas después de su detención. El caos es absoluto, nadie controla la situación.

Una fotografía del edificio de Capitanía sobre la Muralla del Mar que domina el puerto de Cartagena. Aquí tendrían lugar algunos de los acontecimientos claves de esos días. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Durante toda la madrugada se continua negociando entre las diferentes partes, en medio de una gran confusión, todos saben que un enfrentamiento entre ellos podría ser catastrófico para todos, Galán trata de seguir las indicaciones de Negrín y evitar pos encima de todo la lucha entre unidades republicanas. Esa misma noche llega al Parque de Artillería para unirse a la sublevación el general retirado Barrionuevo, las fuerzas rebeldes quedan a su mando. En Capitanía, Galán en un último intento conciliador, presenta su dimisión y propone ser sustituido por una persona que tenga la confianza de todas las partes, se propone a Antonio Ruiz, Negrín desde la posición Yuste confirma el cargo. Aunque ya es demasiado tarde, la sublevación en tierra tiene ya una marcada orientación franquista.

Por si la confusión no fuera ya de por sí poca, en la noche del día 4 la Brigada 206, al mando del mayor de milicias Artemio Precioso que cuenta solo con 22 años, ha llegado a Cartagena y ha recibido la orden de permanecer preparada para entrar en acción en los alrededores de la ciudad. Artemio Precioso ha sido detenido por una de las patrullas de los sublevados al regresar para reunirse con sus tropas, consigue escaparse y tras caminar durante toda la noche, se encuentra con sus tropas en el amanecer del día 5. Inmediatamente ordena el avance sobre la ciudad y los principales puntos estratégicos. En primer lugar toman Los Dolores, una pedanía de las afueras, donde se encuentra una batería de la DECA y la emisora de radio Flota-Republicana, desde donde se han estado lanzando proclamas y consignas a favor de Franco. Desde este punto comienzan su despliegue, en Los Dolores permanecerá el Batallón 823 como reserva, el 822 reforzado por los blindados se encargará de la conquista del casco urbano, el 821 tendrá como misión recuperar las baterías de poniente, y el 824 de las de levante.

Cartagena se encontraba protegida por un conjunto de modernas baterías de costa que hacía de su puerto un lugar prácticamente inexpugnable. En la imagen vemos unos de los dos espectaculares cañones Vickers de más de 12 metros de longitud de la batería de Castillitos, gemela de la de Cenizas al otro lado de la bahía. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Coincidiendo con el avance de la 206 en la mañana del día 5, la aviación franquista bombardea el puerto sin ser atacada por las baterías antiaéreas de la DECA, es evidente que el alto mando franquista ya está al tanto de la situación. Por su parte el general Barrionuevo, que desconfía del papel que pueda desempeñar la flota, amenaza con bombardearla si no abandona el puerto. Buiza se niega a soltar amarras si antes no se libera a los prisioneros, incluido el propio Galán. Finalmente todos ellos son liberados y embarcan. A las 12:30 del día 6 el último de los barcos, el Miguel de Cervantes, buque insignia de la Flota, abandona el puerto, entre sus pasajeros se encuentra Francisco Galán, no ha conseguido evitar la sublevación y en el mar, carece de mando, es solamente un pasajero más a las ordenes de Buiza.

Tras la salida de los barcos los sublevados parece que controlan la situación. A lo largo de todo el día se produce un intercambio continuo entre los rebeldes y el cuartel general de Franco en Burgos. A las dos de la tarde Barrionuevo informa sobre el control de la plaza y la salida de puerto de la flota. A las 17:30 Burgos confirma el envío de refuerzos y pide que se taponen los accesos a Cartagena. Las informaciones que transmite Barrionuevo distan mucho de la realidad, ya que aunque dice controlar la plaza solicita refuerzos y pide que se bombardeen determinados puntos por donde avanzan los efectivos de la 206. Estas informaciones erróneas serán de trascendental importancia para el desenlace de los acontecimientos posteriores.

Durante la tarde las tropas leales toman el Gobierno Militar, importante punto por encontrarse en su interior la centralita que permite la comunicación entre el Parque de Artillería donde se encuentran Barrionuevo y Armentia y el puesto de mando de las baterías de costa en Cabo del Agua, donde se encuentra Espá, así mismo comunica este lugar con las baterías de poniente. El avance continua imparable, y los rebeldes se van replegando hacia diferentes puntos. A última hora de la tarde se presenta el Tte. Coronel Joaquín Rodríguez, que en Cataluña mandaba la 11 División del V cuerpo de ejercito de Lister, para hacerse cargo del mando.

Al amanecer del día 6 la situación es confusa, los sublevados, aislados, mantienen el control de las baterías de costa, el Arsenal, la Capitanía de la Base y Parque de Artillería. Se divisan barcos en alta mar, son parte de la flota franquista que comienza a llegar, entre ellos se encuentra el crucero Canarias. La 206 continua avanzando, y asesorados por el comandante del regimiento Carlos Mira Mula, oficial del regimiento de artillería rebajado de servicio, comienzan el asedio de las baterías. En primer lugar toman la batería de la Parajola, compuesta por tres piezas de 152 mm. Así mismo empieza el asedio del Arsenal, cuyo recinto se encuentra amurallado.

La batería de la Parajola en unos ejercicios de tiro. Al fondo apreciamos el islote de Escombreras, muy cerca del mismo sería alcanzado el Castillo Olite. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

La flota nacional intenta una aproximación a puerto, La Parajola, nuevamente en poder de las tropas leales como ya hemos visto, abre fuego e inmediatamente recibiendo el fuego de contrabatería de la de Aguilones y la de Jorel que permanecen en poder de los rebeldes. Por su parte la 206 toma el Arsenal y los últimos que resistían huyen en el submarino C-2, que no zarpo con el resto de la flota. A las 20 horas radio Melilla transmite un mensaje “...maniobra en ejecución...”, pero los sublevados de Cartagena ya carecen de emisora para recibir la comunicación.

Pero si los acontecimientos de Cartagena no eran ya de por si suficientemente confusos, en Madrid y de manera simultanea se ha producido el golpe de estado contra el gobierno de Negrín. A última hora de la noche del día 6, la mayoría de los combatientes de la 206 conocen la noticia de la sublevación de Casado en Madrid, Joaquín Rodríguez recibe una desoladora noticia, el gobierno de Negrín ha salido de España, junto a Ibarruri, Stepanov, Cordón y otros. Recibe una llamada de Casado desde Madrid, y siguiendo ordenes que ha recibido del partido, por medio de Pedro Checa desde Murcia, le comunica que las unidades están a las ordenes del Consejo que preside Casado, al ser el único poder constituido en territorio republicano. Casado le informa de que el consejo ha nombrado a Joaquín Pérez Salas como nuevo jefe de la Base, y le ha ordenado que se desplace a Cartagena con el apoyo de la Brigada 78.

Pese a todo la 206 continua su avance imparable. Los rebeldes se van retirando hacia las baterías más alejadas e inaccesibles, no sin antes haber dejado dañados los sistemas de tiro de las piezas. Al amanecer del día 7 se han conquistado prácticamente todos los objetivos, tanto en el casco urbano como en las baterías. A primera hora se produce al asalto al Parque de Artillería, donde fallecerá el coronel Armentía al enfrentarse pistola en mano a las tropas leales. Por la tarde se tomará el último reducto donde se han hecho fuerte los rebeldes, el edificio de Capitanía, tras una acción de comando de las fuerzas de la 206, que han descolgado a sus hombres desde los cortados de la parte posterior del edifico sorprendiendo a los defensores. Cartagena vuelve a estar bajo la autoridad, si se puede llamar así, de la República.

Escalera donde caería abatido el coronel Armentia en los combates contra los soldados de la Brigada 206. En la pared pueden apreciar una losa de piedra donde figura una lista de miembros del Regimiento de Artillería de Costa de Cartagena “muertos por Dios y por la Patria 1936-1939” donde no figura el nombre de Armentia, junto a la misma vemos un pequeño cuadro donde se indica: “En este lugar fue abatido el Coronel Jefe del Regimiento de Artillería de Cartagena D. Gerardo Armentia Palacios a consecuencia de los disparos efectuados por miembros de la 206 Brigada en el asalto efectuado a este Parque al amanecer del día de Marzo de 1939”, en español y en inglés. Parece que para algunos no murió por Dios, pero tampoco por la Patria. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).
Fotografía de la fachada posterior del edificio de Capitanía, por donde se descolgaría desde el Cerro de la Concepción un comando de la 206 que acabaría reduciendo el último foco de resistencia que los sublevados mantenían en este edificio. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Pero, ¿qué ha ocurrido con la Flota durante todo este tiempo?. En la tarde del día 5 la intención de Buiza es la de permanecer cerca de Oran en espera de que se aclare la situación. En la madrugada del día 6 se conoce en la flota la noticia de la sublevación de Casado en Madrid. Se reciben diferentes y confusos telegramas, existen diferentes opiniones dentro de los mandos de la flota, la opinión más generalizada es la de internarse en algún puerto del norte de África bajo soberanía francesa, opinión que es incluso defendida por el comisario Bruno Alonso. Finalmente Buiza negocia con las autoridades francesas la entrada en puerto. Al amanecer del día 7 la Flota Republicana escoltada por cruceros franceses llega hasta la bahía de Sidi-Salem, entrada a Bizerta. Una vez atracan los barcos suben a bordo tropas senegalesas que desarman a la tropa y dejan fuera de servicio los cañones de las naves.

Tras la toma de los últimos bastiones rebeldes en la ciudad, el control ahora en manos de la Junta de Defensa de Casado y con la Flota en Bizerta, podríamos pensar que la sublevación en Cartagena había terminado, pero todavía quedaba mucha historia por contar. Como hemos comentado anteriormente la informaciones que el general Barrionuevo estaba transmitiendo a Burgos distaban bastante de la realidad, sin duda esta información errónea animó a tomar una serie de decisiones que a la larga tendrían trágicas consecuencias. Franco cree tener ante si la oportunidad de asestar un golpe definitivo a la contienda, de finalizar la guerra con una acción espectacular y brillante, lo que llevará a tomar una serie de decisiones precipitadas, asumiendo un riesgo innecesario, sin tener en consideración la necesaria prudencia que requiere una operación militar de esta envergadura, lo que acabará conduciendo a la muerte a centenares de sus hombres a pesar de que la guerra ya estaba finiquitada.

El día 5 Franco ordena que se embarquen tropas de la División 83 del Ejercito de Levante y la División 122, en Castellón y Málaga respectivamente, y partan “urgentisimamente” hacia Cartagena en los transportes disponibles, y a medida que se vayan consiguiendo más buques, se embarcaran más tropas que partirán inmediatamente. Al mando de la operación se colocan el vicealmirante Moreno y el General Martín Alonso. Tras varias vicisitudes, en la mañana del día 7, la flotilla de desembarco intenta una aproximación hacia la bahía de Portman, desde las baterías de costa se efectúan varios disparos que aunque ninguno hace blanco, ya que la mayoría de los sistemas de tiro han sido dañados o inutilizados por los sublevados antes de rendirse, si consiguen disuadir a los mandos franquistas de intentar un desembarco, la flota se retira y se aborta la operación de desembarco, ordenando regresar a puerto a todos los barcos.

Una placa recuerda en la batería de San Leandro, ubicada a la entrada del puerto, que fue desde aquí donde se disparó al Castillo Olite, obligándole a cambiar su rumbo, entando en la línea de tiro de la batería de la Parajola. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Ajenos a los acontecimientos que se están produciendo, dos batallones de infantería, junto a otras unidades entre las que se encuentra un tribunal jurídico militar, se embarcan en el vapor Castillo Olite en el puerto de Castellón, en la madrugada del día 5. Al mando del buque se encuentra el teniente de navío Rodríguez Lazaga. El buque zarpa con bastante retraso, ha habido que esperar a descargar sus bodegas para poder embarcar las tropas. Realizará la travesía en solitario y con la radio averiada. Después de 30 horas de navegación, sobre la 9 de la mañana del día 7, el Olite se encuentra a la entrada del puerto, incomprensiblemente continúan su avance, en el convencimiento de que la plaza ha sido ya tomada, nadie ha conseguido contactar con el buque para indicar la verdadera situación. Sobrepasa la isla de Escombreras y sus tripulantes comprueban que en los edificios de la ciudad siguen ondeando banderas tricolor, tras unos primeros instantes de incertidumbre las dudas se disipan al recibir un primer disparo de pequeño calibre desde la batería de San Leandro, justo a la entrada del puerto. Rápidamente el buque invierte su rumbo tratando de escapar hacia alta mar, aunque esta maniobra lo único que conseguirá es colocar la nave dentro del campo de tiro de la batería de la Parajola.

Uno de los cañones de la batería de la Parajola. Desmontado de su ubicación ahora se puede contemplar en el Museo del Ejército de Cartagena. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

La batería de la Parajola, al mando del capitán Martínez Pallares, había sido recuperada el día 5 por las tropas de la 206 al mando del capitán Guirao, inmediatamente después fue atacada por otras baterías en poder de los sublevados y el día 7 solo se encontraba operativa una de las tres piezas. Cuando el Olite entra dentro del campo de tiro, Pallares no quiere dar la orden de abrir fuego, tras una airada discusión en la que Guirao llega a apuntar con su pistola a la cabeza de Pallares, este finalmente ordena abrir fuego (Pallares sería fusilado posteriormente por las autoridades franquistas como responsable). Es un disparo fácil por la escasa distancia, un primer proyectil queda largo, se corrige el tiro y un segundo disparo impacta de lleno en el buque. Se produce una gran explosión, seguida de otras, el proyectil ha alcanzado de lleno las municiones almacenadas en el barco. Hombres y materiales saltan por los aires. El buque, partido en dos, se hunde rápidamente, los soldados que viajaban en las bodegas no tienen tiempo de abandonar el barco, la mayoría perecerían ahogados en el interior del buque. Los que han conseguido salir, muchos de ellos heridos intentan ganar la costa, el espectáculo es terrible. El Olite se hunde en menos de 15 minutos, muchos se aferran a los dos mástiles que emergen de las aguas y otros a los restos que flotan en el agua. De las más de 2100 personas que se encontraban en el barco perecerían ese día cerca de 1500. La tragedia es de tal magnitud que los propios soldados republicanos colaboran en el rescate, pescadores y población civil de Escombreras se afanan en las tareas de salvamento, muchos de los que consiguen alcanzar la costa morirán posteriormente a causa de las heridas. Los supervivientes que quedan ilesos son internados en un campo de prisioneros en el cercano pueblo de Fuente Álamo.

El mástil del Castillo Olite quedaría emergido tras el naufragio, y así se pudo contemplar durante algunos años. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Este fue el trágico final de aquellos acontecimientos de Cartagena de los que ahora se cumple su 75 aniversario. Un episodio que influyó de manera decisiva en el final de la guerra, ¿qué hubiera ocurrido de permanecer la Flota y Cartagena leales a Negrín?, es muy difícil adivinarlo, pero si que es fácil pensar que si los barcos hubieran permanecido hasta el último momento a las ordenes de la autoridad republicana, independientemente de la que hubiera sido (Negrín o Casado), se habrían podido evacuar a muchas más personas comprometidas y salvar así muchas vidas evitando la posterior represión franquista.

Este episodio ha sido ignorado por ambos bandos y ha permanecido sino desconocido, si en un segundo plano, a nadie le interesaba rescatarlo. Para los republicanos significaba poner de manifiesto su desunión y su fracaso a la hora de gestionar el final de la guerra y Cartagena fue un claro ejemplo de todo ello, una guerra que terminaría de manera desastrosa para decenas de miles de personas que permanecieron fieles a la legalidad republicana y que terminarían siendo victimas de la cruel represión del nuevo régimen. Por su parte, desde la óptica franquista, era muy difícil justificar tanta muerte innecesaria, un episodio vergonzoso con el que nadie, empezando por arriba, quería que se le relacionase, de ahí el manto de silencio y olvido que se tejió sobre aquellos trágicos acontecimientos. Cuenta Luis Miguel Pérez Adán en su magnífico libro, que los restos del Castillo Olite fueron vendidos como chatarra, incluyendo el cargamento de cadáveres que todavía permanecían en sus bodegas, las labores de desguace se tuvieron que detener en varias ocasiones ante la aparición de cráneos flotando en las aguas. Macabro y vergonzoso final para este capitulo de la Guerra Civil.

Florentino Areneros.


TRES DIAS DE JULIO

A continuación pueden encontrar los enlaces a las tres crónicas sobre los acontecimientos ocurridos en Madrid en julio de 1936, que publicamos al cumplirse el 75 aniversario de aquellos sucesos. Aquellas crónicas estaban basadas en el libro de Luis Romero "Tres días de julio" al igual que esta crónica se ha basado en su libro "Desastre en Cartagena".

sábado, 1 de marzo de 2014

TITULCIA

Una instantánea de los abarrotados tendidos durante el festejo celebrado en Titulcia con motivo de la tradicional Feria del Jarama. (FOTO CAPA). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).
TITULCIA
Tras el esperado paseillo de la Infanta Cristina por los juzgados de Palma siete días antes, otro paseillo acaparaba la atención de los medios informativos. Los aficionados a la guerracivilmaquia esperaban con inusitado interés el paseillo que tendría lugar en el monumental e inigualable coso de Titulcia, donde el maestro Modesto iba a tomar la alternativa.

Desde hace muchos años al llegar el mes de febrero los aficionados se preparan para celebrar la Feria del Jarama, donde habitualmente lidian diestros de la tierra. Sin embargo este año por diversas causas no se pudieron completar los carteles, quedando la celebración de la feria seriamente comprometida. Y es en estos momentos, donde la desafección y el chaqueteo causan el desmoronamiento de los frentes, es en esos momentos cuando surgen los héroes. Personas que con absoluto desprecio al peligro y a su propia integridad, dan un paso al frente para taponar las brechas abiertas y evitar que todo se pierda.

Hasta ahora Modesto había permanecido en un prudente segundo plano, todos los que le conocían sabían de sus enormes cualidades y su tremenda valía, de la que había dado sobradas muestras en fiestas camperas, capeas y tentaderos, pero su legendaria modestia le aconsejaba mantenerse alejado de las cámaras, las bambalinas y el papel couché, por ello nunca había saltado todavía al albero con público. Modesto es el ideólogo y fundador de la Agrupación de Comandos Modesto, un cuerpo de élite dentro de Gefrema, su unidad de choque, formada por un puñado de hombres, cuidadosamente seleccionados, curtidos en mil batallas. Al conocer la noticia de que este año no habría Feria del Jarama, Modesto, como los toreros que gritan “dejarme solo”, dio un golpe en la mesa y afirmó: “Si no se atreve nadie, aquí estoy yo”. Solo puso dos condiciones, poder elegir su cuadrilla y la ganadería.

Una imagen histórica donde vemos a varios miembros de la Agrupación de Comandos Modesto culminando una de sus últimas misiones, como si de Iwo-Jima se tratase, en el momento de colocar el cartel señalizador de la Pasarela de la Muerte junto al Manzanares bajo una lluvia torrencial. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Para acompañarle en su alternativa, Modesto eligió a otras primerísimas figuras entre los componentes de su agrupación. Como subalternos le acompañarían “Merengón”, un novillero de postín que promete convertirse en figura, y el mítico “Moncloveño”, indiscutible número uno del escalafón que accedió encantado a participar en la alternativa del maestro de San Fernado. Como picador le acompañaría el reconocido varilarguero de Pozuelo de Alarcón “Sandoval”. Para la ganadería, el maestro Modesto se guardaba otro as en la manga. De todos es sabido el detallado conocimiento que Modesto tiene de los ejemplares que podemos encontrar en los campos del Jarama, muchas horas de trabajo sobre el terreno le avalan, y para esta ocasión eligió una ganadería inédita, cuyos ejemplares pastan a lo largo de los campos que rodean la Cañada Real Galiana camino de Titulcia.

Un momento de la memorable actuación de Modesto con Titulcia al fondo. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Los aficionados comenzaron a concentrarse a primerísima hora de la mañana en el lugar indicado para desplazarse hasta el monumental coso de Titulcia, en un vehículo acorazado de la brigada Hermanos Solera, pilotado por el ya conocido Paco “Pavlov”. La fluencia de público anunciaba un lleno de no hay billetes. Allí estaban la flor y nata de los aficionados gefremeros, aparte de los diestros, por allí andaban “Capa”, “Finito de Hortaleza”, “Sundance”, “Espoleta”, “Ines Tremis”, “Maquinista”, “Arquitecto”, “El Chato de Ventas”, Paquito “Malatesta”, Ramón “El Agrónomo”, y muchos otros que sería largo enumerar, destacando nuevamente una notable presencia del género femenino en los tendidos, una presencia sin duda motivada por el tirón mediático que tiene Modesto, del que se rumorea ha estado relacionado con algunas famosas tonadilleras. Imagínense como sería la expectación por este evento que “Arquitecto”, y sin que sirva de precedente, llegó a la hora indicada con puntualidad suiza. Con la misma puntualidad Helvética llego el vehículo acorazado hasta el redondel junto al Puente Largo de Aranjuez, donde habría de comenzar el festejo. Con el público ya ocupando sus localidades comenzó la faena el mítico Moncloveño, quien tras unos pases de recibo y presentación, cedió los trastos en una emotiva ceremonia al toricantano Modesto, actuando como testigo Merengón. De esa forma, un emocionado Modesto, recibía la alternativa de manos de uno de los maestros consagrados del noble arte de la guerracivilmaquia.

Los aficionados, bajo un cielo velazqueño, se dirigen a ocupar sus localidades en los tendidos. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras unos comienzos titubeantes, algo normal cuando se torea por primera vez con público, el diestro fue metiendose al público en el bolsillo, algo que ya había comenzado a conseguir al entregar un primoroso programa de mano a cada uno de los asistentes con detalles de lo que habría de ser la lidia. Comenzó el de San Fernando lidiando a los ejemplares de menor empaque del encierro, unos morlacos todavía sin acabar de formarse (todavía no se les había puesto la techumbre) que permitieron a los asistentes conocer la evolución, características y detalles de su construcción. Tras estos primeros ejemplares, el maestro comenzó a lidiar otros de impresionante trapío y bella estampa, unos morlacos muy en el tipo de otras ganaderías del Jarama, pero con algunos detalles particulares de este hierro de Titulcia, como es la terminación curvada sobre la tronera. Durante su faena, desarrollada en un escenario de gran belleza, con los campos de un verde como el trigo verde y preciosas panorámicas, se vivieron momentos de gran intensidad no exentos de peligro, como cuando Modesto ilustró a los presentes con la toma de Ciempozuelos, un importante y desconocido enfrentamiento al comienzo de la Batalla del Jarama, donde dos batallones de la 18BM lucharon heroicamente pereciendo la mayoría de sus hombres, un episodio desconocido por muchos, incluidos algunos historiadores, pero que tuvo decisiva importancia, así como la defensa de los puentes de Titulcia, que al final de la batalla serían la causa de que tanto el general Varela como Orgaz fueran relevados por el propio Franco de su mando en tropa. Una muestra más del enorme talento y las sólidas bases académicas, de esta indiscutible nueva estrella en el mundo de la guerracivilmaquia.

El maestro Modesto con uno de los ejemplares sin techo lidiados en primer lugar. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Prosiguió la faena “in-crescendo” ante las ovaciones y admiración de un público entregado que no daba crédito al prodigio al que estaba asistiendo en aquella soleada mañana. Ante cada nuevo ejemplar que saltaba a la arena, el maestro, que se iba viniendo arriba morlaco tras morlaco, deleitaba a los presentes dando muestras de su arte y poderío. Acompañado por los certeros quites de sus dos subalternos, Merengón y Moncloveño, que en todo momento asistieron al maestro con meritorios lances, evitando algún momento comprometido. Destacar a si mismo la labor del varilarguero Sandoval, quien protegido bajo su ciclópeo castoreño, estuvo repartiendo puyas y puyitas a diestro y siniestro durante toda la mañana con la maestría que le caracteriza, que habilidad tiene este hombre manejando la vara de medir, es capaz de meter un puyazo allí donde menos se espera, una cualidad que le adorna, conocida por los buenos aficionados que saben de su capacidad para picar donde haga falta. No podemos dejar de poner un “pero” a la labor de este legendario picador, y es el hecho de haberse traído a las cabalgaduras directamente de la cuadra sin pasarlas antes por el túnel de lavado, trayendo consigo a su correspondiente y reglamentaria procesión de moscas, que debieron comunicar con sus familiares alados de Titulcia por el WhatsApp, convirtiendo los tendidos en una auténtica mañana de SOL Y MOSCAS.

Al igual que Moises separó las aguas del mar Rojo para conducir a su pueblo, en la imagen vemos como Modesto parece separar los campos para que avancen tras él los aficionados. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras la reglamentaria parada para proceder al regado de la plaza y para que los aficionados pudieran dar cuenta de las viandas que habían llevado para la ocasión, llegaría otro de los momentos estelares de la jornada matutina. El maestro Modesto, subido a los lomos de otro imponente ejemplar, nos descubrió otro de los secretos que nos tenía reservados: una inscripción en lo alto del mismo donde se podía leer “4-3-1939”. Es decir, el mismo día en el que el coronel Casado y los que le apoyaban se preparaban para esa misma noche leer el comunicado por el que consumaban el golpe contra el Gobierno de la República que llevaban tiempo preparando, todavía los defensores de Madrid construían fortificaciones para resistir. Un detalle que hizo meditar a muchos de los aficionados que poblaban los tendidos.

Un desplante torero de ese diestro consagrado que es Modesto, sobre un ejemplar sobre el que podemos apreciar, marcado en su costado, la fecha 4-3-1939, una marca que se tuvo que hacer pocas horas antes de que el coronel Casado y los que le apoyaban dieran el golpe contra el gobierno de Negrín. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Pero lo mejor estaba por llegar, para el final del festejo Modesto había reservado los tres ejemplares más imponentes, unos impresionantes fortines pentagonales con doble tronera escalonada, sin duda de los más vistosos y espectaculares de cuantos se pueden contemplar en las dehesas madrileñas. Los asistentes no salían de su asombro contemplando este espectacular ejemplar cuando llegó otro de los momentos culminantes de la mañana. Para continuar con la lidia había que pasar por zonas donde las últimas e intensas lluvias habían dejado el albero impracticable, y para evitar molestias a los aficionados la organización del festejo distribuyó entre ellos bolsas para aminorar las molestias, un apunte que fue premiado con clamorosas ovaciones desde los tendidos. Es impresionante el cuidado y mimo que los componentes de la Agrupación de Comandos Modesto pusieron para la realización de este festejo, no faltó detalle durante toda la mañana, se notó sobremanera el intenso y pormenorizado trabajo previo de campo que estos abnegados y beneméritos aficionados habían realizado en los días previos, algo que los buenos aficionados saben reconocer y agradecer.

Algunas partes del albero se encontraban impracticables para lidia durante el recorrido, la organización del festejo, que había pensado en todo, entregó a los aficionados unas bolsas para hacer más llevadero el trance. Tecnología punta al servicio de la fiesta. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Poco se podían esperar ya tras todo lo visto a lo largo de la jornada, pero todavía quedaban muchas sorpresas, como el apoteósico quite de “Merengón”. Discurría la lidia por terrenos sin apenas interés, cuando el diestro del Alto de Extremadura, tras pedir permiso al maestro Modesto, se desmonteró y saltó al albero para mostrar a los asistentes una espectacular cueva-refugio con capacidad para, por lo menos, una compañía completa, una visita que causó el asombro y la admiración que accedieron a visitarla, donde pudieron pasear por sus galerías y contemplar las salas y estancias de la misma. A la salida, los aficionados prorrumpieron en una clamorosa ovación que obligó a Merengón a salir del burladero en dos ocasiones a saludar al respetable.

Una imagen de la cueva donde Merengón realizó un apoteósico quite. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Pero el maestro no quería ser menos, y el maestro tras lidiar los dos increíbles bureles pentagonales que quedaban por salir de corrales (a uno de ellos se accedía por una impresionante trinchera de más de tres metros de profundidad tallada en la roca), se preparó para realizar un postrer quite y podemos afirmar que “montó el belén”. Así es estimados lectores, en otra cueva refugio, convertida posteriormente a la guerra en establo o pesebre, alguien había dejado puesto un nacimiento, que sorprendió a todos los asistentes.

Imagen del Belén que alguien había preparado para adornar la cueva. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Terminaría la mañana visitando unas impresionantes posiciones colgadas en los acantilados que dominan el Tajuña en su desembocadura con el Jarama, en el paraje conocido como Cuevas de Burillo, Tras ello, los asistentes llevaron a hombros al maestro hasta el autobús entre jubilosas aclamaciones. Destacar asimismo el quite que Sandoval realizó con los aguacilillos, representantes de la autoridad, que quisieron que la faena se abreviara.

El maestro Modesto, poco antes de ser sacado a hombros por los aficionados tras culminar su faena, charla con algunos aficionados. Al fondo, sobre el acantilado, vemos una de las inexpugnables posiciones que el Ejército Republicano había construido en esta zona. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

A continuación, diestros y aficionados se dirigieron en la misma unidad motorizada que les había traído a primera hora de la mañana, a almorzar al Mesón el Cid en Morata de Tajuña, un establecimiento emblemático en toda la comarca. Dada la importancia del festejo y categoría del diestro, llegaron desde Madrid para unirse a esta comida de hermandad dos de los socios más queridos y emblemáticos de Gefrema: Don Carlos Sala “Jardinerito” y Fernando Cardenal “Niño de Rosales”, acompañado de su encantadora esposa, dos decanos de este noble arte de la guerracivilmaquia, quienes fueron recibidos con efusivas muestras de afecto y de júbilo por los presentes, que sienten, como todos los miembros de Gefrema, un profundo cariño por ellos, dos testigos y protagonistas directos de aquellos acontecimientos históricos, ambos agradecieron este recibimiento con la amabilidad y simpatía de la que hacen gala. Su presencia dio más realce, si cabía todavía, a esta apoteósica jornada.

Don Carlos Sala y Don Fernando Cardenal durante el festivo almuerzo que reunió a todos los aficionados en el Mesón el Cid de Morata de Tajuña. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras disfrutar de las viandas, y tras una breve sobremesa, los aficionados se prepararon para la última sorpresa de la jornada; la visita al Museo de la Batalla del Jarama, que se encuentra anexo al mesón. Una visita que realizarían guiados por Gregorio Salcedo “Goyo” el creador y alma de este impresionante museo, una verdadera joya que podemos contemplar gracias al trabajo y esfuerzo de Goyo, quien en una labor de años ha ido recogiendo piezas sobre los mismos escenarios de la batalla, añadiendo alguna pieza adquirida, hasta componer una colección impresionante, tanto por el número como por el valor de lo allí expuesto. El Museo de la Batalla del Jarama en el mesón el Cid de Morata de Tajuña es una visita obligada para cualquier aficionado a la historia de la Guerra Civil, les puedo garantizar que no les defraudará. Gregorio, además de su pasión por la historia, es un artista, que realiza sus impresionantes obras utilizando como materia prima la metralla que encuentra en los campos de batalla, en esta ocasión, y como deferencia a los socios de Gefrema que visitaron el Museo, nos mostró como primicia su última escultura, que será incorporada al Museo coincidiendo con el 77 aniversario de la Batalla. Desde aquí quiero transmitir nuestro más sincero agradecimiento a Gregorio Salcedo por su amabilidad y deferencia con los asistentes.

Un momento de la apoteósica visita de los aficionados al inigualable Museo de la Batalla del Jarama que se encuentra anejo al Meson el Cid. Durante la visita los aficionados tuvieron el privilegio de ser guiados por Gregorio Salcedo, creador y alma de este museo, un lugar de imprescindible, de visita obligada, para los aficionados a la historia y estudiosos de la Guerra Civil. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Finalizada la visita al Museo los aficionados volvieron a ocupar sus puestos en las unidades mecanizadas sin reponerse todavía de todas las intensas emociones que habían vivido a lo largo de la jornada. Muchos se pellizcaban para corroborar que no estaban soñando, que era cierto todo lo que sus ojos habían contemplado a lo largo del día, ese día en el que habían tenido el privilegio de asistir al nacimiento de una nueva estrella, el día en el que habían contemplado la consagración del maestro Modesto.

Florentino Areneros.

viernes, 21 de febrero de 2014

DOS FESTEJOS DOS

En la imagen vemos el estado la entrada principal de la Casa de Velázquez cuando fue fotografiada por Albert Louis Deschamps a finales de marzo de 1939. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

DOS FESTEJOS DOS

El próximo domingo 23 de Febrero podremos asistir a dos grandes festejos que sin duda harán las delicias de los buenos aficionados. Ese día se realizará la tradicional jornada anual de puertas abiertas en la Casa de Velázquez, una oportunidad única de acercarse para descubrir este singular edificio y sus jardines, y poder conocer las instalaciones y actividades de la Academia de Francia en Madrid, así como las de los artistas allí residentes que mostraran sus trabajos en sus propios talleres. Por otro lado, en el Centro Cultural Gloria Fuertes de la Alameda de Osuna, tendrá lugar una interesante conferencia sobre la Historia de los Toros en Barajas durante los siglos XVIII y XIX.

CASA DE VELÁZQUEZ

La Casa de Velázquez es una institución francesa que desarrolla sus actividades en Madrid desde 1928. En sus instalaciones residen y desarrollan sus actividades un grupo de artistas plásticos, así como investigadores especializados en las culturas y sociedades ibéricas, iberoamericanas y magrebíes, cuyos trabajos son publicados por la Casa. En esta jornada de puertas abiertas, que solo se produce una vez al año, los visitantes podrán visitar el edificio y las instalaciones, algo imposible de realizar el resto del año si no se tiene invitación. Este edificio está situado en un lugar privilegiado, con unas vistas excepcionales, entre las que destaca la panorámica de la Sierra del Guadarrama, su orientación permite contemplar unas puestas de sol espectaculares. Según cuenta la tradición, sería este lugar el elegido por el genial pintor sevillano Diego Velázquez para instalar su caballete y pintar los cielos y paisajes serranos que aparecen en sus cuadros, de ahí viene el nombre del edificio, así como la estatua ecuestre del pintor que encontramos en la entrada.

La escultura ecuestre que representa al pintor Velázquez junto al edificio. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Entre los artistas que exponen sus trabajos se encuentra el fotógrafo francés Edouard Beau (clic aquí para acceder a su web), quien lleva meses trabajando en los escenarios bélicos de la Guerra Civil, una labor en la que ha contado con la colaboración colaborado de algunos socios de Gefrema en diferentes tareas. Edouard es un fotógrafo con una larga trayectoria profesional, habiendo desarrollado su actividad en diferentes escenarios como Irak, Siria, Kurdistán, Turquía... En esta Jornada de Puertas Abiertas podremos conocer un adelanto del proyecto creativo en el que está trabajando.

La Casa de Velázquez se encontraba en primera línea del Frente de Madrid durante la Guerra Civil, en su interior se registraron violentos combates durante la Batalla de Madrid en noviembre de 1936, finalizada la guerra el imponente edificio quedaría casi totalmente destruido, una mirada atenta nos permite descubrir numerosos impactos, testimonio de aquellos combates, en las partes que se han conservado del edificio original. A finales de marzo de 1936, se cumplen ahora casi 75 años, coincidiendo con la entrada de las tropas franquistas en Madrid, llegaría hasta este lugar el fotógrafo francés Albert Louis Deschamps, quien nos dejaría un impresionante testimonio gráfico de cómo se encontraba la Casa de Velázquez en aquel momento. A las fotografías de este reportero galo, quien pese a la calidad de su trabajo durante la Guerra Civil no es conocido del gran público, ya hemos dedicado algunas crónicas, entre ellas “Un cadáver en la Universitaria” (haga clic aquí para ir a la crónica), “Los viaductos de la Universitaria” (haga clic aquí para ir a la crónica), o la titulada “Ruta Deschamps” (haga clic aquí para ir a la crónica), en la que seguíamos los pasos de este singular fotógrafo. Al final de esta crónica podrán encontrar una galería fotográfica con alguna de las instantáneas de este reportero gráfico.

Parte posterior del edifico que resultó menos dañada por los combates y donde hoy podemos contemplar impactos que se conservan de los combates. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

La Casa de Velázquez abrirá sus puertas al público el domingo 23 de 16 a 20 horas. Pueden encontrar más información y otros enlaces de interés haciendo clic aquí.


HISTORIA DE LOS TOROS EN BARAJAS
Siglos XVIII y XIX

El actual distrito de Barajas es poseedor de una apasionante historia desconocida por gran parte de los madrileños. Una de las facetas más desconocidas de esa historia es la relación de Barajas con la tauromaquia, una tradición que viene de antiguo. En estas tierras pastaban los legendarios toros del Jarama, un antiguo encaste cuyos ejemplares algunos autores definieron como “bestias míticas”. De estos toros hablaron autores como Lope de Vega, que los definiría como “semisalvajes, bravos, feroces, grandes, valientes y de una raza especial”. Además de Lope otros autores escribirían sobre estos toros de leyenda, como Tirso de Molina, Quevedo o Pedro Muñoz Seca. Numerosos ejemplares de este encaste pasarían a los anales de la tauromaquia, tanto por su bravura como por los episodios que protagonizaron. Entre ellos se encuentra el toro “Barbudo” que acabaría con la vida del legendario Pepe Hillo. Ya hablamos de este singular encaste, prácticamente desaparecido en la actualidad, en una crónica titulada “La venganza de Don Sando” (haga clic aquí para ir a la crónica).

Grabado de Goya donde se recoge la muerte del torero Pepe Hillo tras ser cogido por el toro Barbudo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

También tendría gran importancia en la tauromaquia madrileña la finca “La Muñoza”, desaparecida tras la ampliación del Aeropuerto de Barajas. En esta finca pastaban las corridas que habrían de lidiarse en Madrid, desde donde eran conducidas a través de la Cañada Real, cuyo trazado coincidía con la actual calle de Alcalá, motivo por el cual tal vez las plaza de toros de Madrid se hayan construido sobre este eje, estando la más antigua junto a la Puerta de Alcalá, posteriormente se construiría otra donde ahora se ubica el Palacio de los Deportes de Felipe II, y la actual de Las Ventas del Espíritu Santo, todas ellas junto a la calle de Alcalá.

Cuando hablamos de Barajas, siempre son obligada referencia los Duques de Osuna, y como no, el Jardín Histórico de El Capricho, y con la tauromaquia no podía ser menos. Es conocida la relación de la Duquesa de Osuna, Doña Josefa de Pimentel con toreros como Pedro Romero o el ya citado Pepe Hillo, así como con Francisco de Goya, un pintor que dedicó especial atención a la temática taurina. Sin olvidar que el Capricho también sería escenario de festejos taurinos durante el Siglo XIX. Destacar también la relación de la Casa Ducal de Osuna con la ganadería de reses bravas. En 1835 los Duques de Osuna y Veragua compran por 300.000 reales a la reina regente María Cristina la Real Vacada, que su marido Fernando VII había adquirido pocos años antes a Vicente José Vázquez. Esta ganadería sería el origen del encaste Veragua, que se encuentra el las raíces de algunas de las más afamadas ganaderías de la actualidad.

Retrato de la familia del Duque de Osuna pintado por Goya. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

La conferencia será impartida por María Isabel Pérez Hernández, sin duda la mayor experta que podemos encontrar en todo lo relacionado con la historia de el Palacio y jardines de El Capricho, a la que los aficionados a la gerracivilmaquia recordarán por el gran éxito de sus conferencias sobre la Posición Jaca, también conocida como el Bunker del general Miaja, que esta arquitecta ha impartido en Madrid, la última de ellas durante las II Jornadas de la Guerra Civil organizadas por Gefrema el pasado mes de noviembre. Junto a ella intervendrá el Presidente de la Unión de Bibliófilos Taurinos de España, Rafael Cabrera Bonet. La conferencia y posterior debate será presentada y moderada por Julia Rivera Flores, periodista taurina. La conferencia tendrá lugar el próximo domingo 23 de febrero a las 11 de la mañana en el Centro Cultural Gloria Fuertes de la Alameda de Osuna, ubicado en la Avenida de Logroño 179.

JORNADAS AABI BATALLA DEL JARAMA

Aprovechamos para comunicar a los aficionados a la guerracivilmaquia, que también ese domingo y a las 10:30 horas, desde el Intercambiador de Moncloa se iniciará una ruta guiada por diferentes puntos del Parque del Oeste y la Ciudad Universitaria organizada por la AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales), una ruta en la que el mítico Moncloveño ha prometido realizar diversos quites. Durante esa ruta los asistentes tendrán oportunidad de adquirir el segundo volumen de "Lugares de las BB.II. en Madrid" que ha sido escrito por nuestro amigo Ken O'Keefe al alimón con Severiano Montero.

Pueden encobtrar una información detallada de todos los actos convocados por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales para este fin de semana haciendo clic sobre los siguientes textos:

7ª MARCHA MEMORIAL BATALLA DEL JARAMA

PAGINA WEB DE LA AABI

GALERIA FOTOGRÁFICA

A continuación les mostramos algunas de las fotografías que tomó en la Casa de Velázquez el fotógrafo francés Albert Louis Deschamps en marzo de 1939, hace ahora casi 75 años, a las pocas horas de que las tropas del general Franco entraran en Madrid. Esta singular colección de fotografías constituye un documento histórico de primer orden.(Haga clic sobre cualquiera de las imágenes para verla ampliada).


lunes, 20 de enero de 2014

¿BRIGADISTAS INTERNACIONALES EN EL PAÍS VASCO? (2ª PARTE)


En nuestra crónica titulada “¿BRIGADISTAS INTERNACIONALES EN EL PAÍS VASCO?” publicada en diciembre de 2011, analizamos una fotografía bastante conocida para los aficionados a la historia de la Guerra Civil, donde de ve a un grupo de soldados en formación, mientras avanzan por un andén junto a un tren. La mayoría de las referencias a esa imagen nos indicaba que se trataba de un grupo de brigadistas internacionales a su llegada a Madrid para entrar en combate en noviembre de 1936. Después de un estudio detallado de la fotografía y tras valorar algunas evidencias presentes en la propia imagen, pudimos concluir en aquella crónica que no se trataba de Madrid, ni de brigadistas internacionales, sino que la fotografía fue tomada en algún lugar del País vasco, muy probablemente en la estación bilbaína de Atxuri y que los soldados en realidad pertenecían a alguna unidad de gudaris. (Haga clic aquí para ir a la crónica).

Pero como ocurre muchas veces en esto del estudio de la Historia de la Guerra Civil, una respuesta acaba generando otras preguntas, y si no se trataba de una unidad de brigadistas, entonces, ¿de que unidad se trataba?. También nos quedaría por saber en que fecha fue tomada la fotografía, y otros datos como la procedencia o el destino de los soldados, datos que nos ayudarían a contextualizar la fotografía, una tarea que se nos antojaba imposible para nuestros conocimientos. Afortunadamente uno de nuestros lectores, Aitor Miñambres Amezaga, desde el País Vasco se ponía en contacto con nosotros este verano para desvelarnos todos estos interrogantes y aportarnos otros interesantes datos. Desde la redacción de Sol y Moscas queremos agradecer públicamente a Aitor Miñambres su colaboración, sin la cual esta crónica no se hubiera podido realizar.


¿BRIGADISTAS INTERNACIONALES
EN EL PAIS VASCO? (2ª parte)


Por Aitor Miñambres Amezaga y Florentino Areneros

De entre todos los interrogantes que quedaban abiertos al finalizar nuestra anterior crónica dedicada a esta fotografía, el primer dato que ya podemos confirmar sin lugar a dudas es el de la ubicación. A partir de las aportaciones de Aitor Miñambres sabemos que efectivamente se trata de la bilbaína estación de Atxuri. Esta estación se encuentra en la margen derecha de la Ría, y se construyó en 1912 reemplazando a la anterior, construida en 1882, que se había quedado pequeña en pocos años. Esta línea era la cabecera de las líneas que unían Bilbao con Bermeo y San Sebastián.

Vista aérea de la estación de Achuri donde podemos distinguir el andén, ahora cubierto, donde fueron fotografiados los gudaris de la fotografía (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En la fotografía aérea que nos remite nuestro colaborador podemos apreciar un carril cercano a la ría, y un andén para peatones que separa a este de otros dos carriles centrales, sería en ese anden donde se tomó la fotografía, situándose el fotógrafo con mucha probabilidad en la terraza (de color claro) que se aprecia justo donde termina el primer carril, junto a la ría.

Aitor Miñambres Amezaga también nos facilita la datación de la imagen e identifica la unidad que aparece en la misma caminando por el andén. La fecha en que fue tomada la fotografía fue el 16 de enero de 1937 y los hombres que aparecen en la misma son gudaris del Batallón Otxandiano que regresaban a Bilbao tras semanas de servicio en el frente de Elgeta(Elgueta), Guipúzcoa. El Batallón Otxandiano estaba formado por las compañías Alberdi, Arbulo, Aurrera Beti, Fano y Oldargi.

Miembros de los batallones vascos en Elgueta(Guipúzcoa). Fotografía Wikipedia (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Elgeta(Elgueta) es una localidad situada en el Alto Deva, lindando ya con Vizcaya. Sería uno de los puntos donde se detendría el avance de los golpistas tras la ocupación de Guipúzcoa en septiembre de 1936. La línea de frente quedaría establecida en lo que se conoce como el Camino de los Toldos, que parte por un lado de Elgeta(Elgueta) hacia el puerto de Kanpazar camino de Mondragón, que estaba en manos de los sublevados, y por el otro hacia Vergara, también en poder de los golpistas. El frente se mantendría más o menos estable hasta marzo de 1937 en que comenzaría la Ofensiva del Norte.

Nido de ametralladora en la línea de frente de Markina (Marquina). Fotografía: Indalecio Ojanguren, 1937, Archivo General de Guipúzcoa (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El 31 de marzo la aviación italiana bombardea intensamente la vecina localidad de Durango, un bombardeo que por su dureza e intensidad es equiparado por muchos estudiosos e historiadores al bombardeo de Guernica que se produciría unas semanas después. Tras aquel ataque aéreo comenzaría la ofensiva en toda la zona, enfrentamiento que cerca de Elgeta(Elgueta) sería conocido como la Batalla de los Intxortas (los Intxortas son tres montes que rodean la localidad). El terreno favorecía la defensa de las posiciones, pero la supremacía aérea de los atacantes va a inclinar la balanza. Los enfrentamientos serían encarnizados, contabilizándose más de 400 muertos entre ambos lados. Los combates comenzarían el 20 de abril y finalmente los Tercios Carlistas entrarían en Elgeta(Elgueta) el 24 de abril a las 16 horas. En la actualidad todavía se pueden visitar algunas líneas de trincheras y otros restos bélicos que han sido recuperados.

Intxortako atea, monumento a los gudaris caídos en defensa de la República. Fotografía Wikipedia (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Siguiendo con los datos que nos aporta Aitor Miñambres la fotografía habría sido tomada el 16 de enero de 1937, como hemos indicado anteriormente, y los gudaris tras formar en el exterior de la estación, comenzaron a desfilar junto a la ría, avanzando por la calle Ribera, hasta cruzarla por el puente del Arenal, para desde allí continuar hasta la sede del Gobierno Vasco en la Plaza Moyua de Bilbao, conocida popularmente como Plaza Elíptica.

Recorrido que seguido por los gudaris del Batallón Otxandiano desde la estación de Atxuri hasta el Hotel Carlton, sede del Gobierno Vasco, en la Plaza Moyua (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

La noticia sería recogida por la prensa, pero por motivos de seguridad no indicarían el origen de las tropas. El periódico nacionalista “Euzkadi” publicaría la noticia en primera plana, incluyendo una fotografía, el 17 de enero de 1937, donde podemos leer:

«LA LLEGADA A BILBAO DEL BATALLÓN OTXANDIANO

Conforme estaba anunciado, ayer, después de sesenta y dos días en las trincheras, regresó a la villa para descansar el heroico batallón Otxandiano. Los expedicionarios llegaron por el ferrocarril de los Vascongados a la estación de Atxuri hacia las doce del día. Numeroso público acudió a dar la bienvenida a nuestros gudaris. También acudio a recibirles la Banda Nacional Vasca de música y el batallón Ibaizabal que se encuentra en la villa disfrutando de descanso. La presencia de nuestros combatientes en las calles fue acogida con gran entusiasmo por el público, que les tributó cariñosas ovaciones a su paso por los diferentes puntos de la población. Formada la comitiva de los gudaris que acababan de llegar, al frente de los cuales iba el comandante, Koldobika de Larrañaga, con otros jefes y oficiales, la bandera del batallón y algunos trofeos arrebatados al enemigo y los que acudieron a esperarles juntamente con la Banda de música antes citada, atravesaron las calles de la Ribera, Arenal, Estación y Gran Vía, Hasta la Plaza Elíptica. En todo el trayecto se repitieron las ovaciones del público, situado en las aceras para verles pasar. A la una en punto llegaron al final del recorrido, desfilando ante la residencia del presidente del Gobierno vasco. Este, acompañado del secretario general de Defensa, señor Rezola, y de su secretario particular, señor Basaldua, presenció el desfile desde el balcón principal del edificio presidencial. El público allí situado en gran cantidad unió a sus aplausos a los expedicionarios otros muy prolongados al presidente del Gobierno.

Portada del periódico Euskadi del 17 de enero de 1937 donde se recoge la noticia de la llegada de los soldados del Batallón Otxandiano a Bilbao (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El señor Aguirre saludó a los gudaris en las personas de sus jefes, felicitándoles por su campaña y excitándoles a proseguir en su labor heroica y disciplinada.

La recepción fue cariñosísima en todas partes. En muchos puntos del trayecto el vecindario les saludabe desde ventanas y balcones, registrándose escenas muy emotivas, entre ellas las que se desarrollaron en la estación entre los que llegaban y sus familiares y amigos.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Los Gudaris de Otxandiano traen algunos trofeos arrebatados al enemigo durante la campaña en la que han puesto a contribución su disciplina su entusiasmo y su amor a la patria atacada por el fascismo.

Reciban también nuestro sincero agur estos bravos defensores de Euzkadi.»


Una fotografía de los gudaris del Batallón Otxandiano desfilando por las calles de Bilbao (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero lo más sorprendente de todo, es el hecho de que existe una filmación del mismo momento que recoge la fotografía, justo cuando los soldados caminan por el andén. Una filmación que estaría hecha desde el mismo sitio en donde fue tomada la fotografía, es decir la terraza que se aprecia en la fotografía aérea que hemos comentado anteriormente. Comparando la filmación con la imagen fotográfica vemos que los ángulos son prácticamente idénticos. Si avanzan en el vídeo hasta el minuto 1:28 podrán apreciar la escena a la que nos referimos.

En este vídeo, concretamente el minuto 1:28 podemos contemplar una filmación que recoge el momento en que los soldados avanzan por el andén de la bilbaína estación de Atxuri (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

No hemos podido localizar por ahora la filmación completa del momento en que los gudaris descienden del tren y caminan por el andén, pero la coincidencia de los ángulos de la toma en ambos casos, prácticamente idénticos, nos lleva a plantearnos la duda de si la fotografía que nos ocupa no será en realidad un fotograma de esa filmación, o por el contrario fue realizada por un fotógrafo. Si comparamos la fotografía con una captura de la filmación, vemos que los protagonistas han cambiado, los soldados ya no son los mismos, incluso los niños que aparecen en la fotografía ya no aparecen en la filmación.

Aquí podemos comparar la imagen que da origen a la crónica con un fotograma de la filmación que se tuvo que realizar casi simultáneamente. Podemos observar como los ángulos que recogen son prácticamente idénticos, lo que demuestra que se tomarón desde el mismo lugar (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Llegados a este punto surge una pregunta: ¿quién hizo la fotografía?. Aitor Miñambres nos hace una interesante sugerencia: «Sabemos que por esas fechas David Seymour estuvo en el frente vasco, porque fotografió hechos de enero y febrero de 1937 para la revista francesa Regards. Esta foto no la pudo haber hecho él porque entonces estaría en la Maleta Mexicana.

Sin embargo sabemos que con él solían ir un cámara y otro fotógrafo al menos (colegas de profesión de otros medios), ya que la famosa misa de campaña en el caserío Alipasolo (Berriatua, Markina) fue filmada y fotografiada por las cámaras al menos dos fotógrafos (Chim y otra).»


Dos fotografías de la famosa misa del caserío de Alipasua (Berriatua, Markina). En la superior podemos apreciar al forografo David Seymour “Chim” con su cámara junto a un pilar de madera que sujeta el cobertizo, en la parte derecha de la imagen vemos al cameraman que le acompañaba y que filma la escena, esta fotografía sería tomada por otro fotografo anónimo hasta ahora. En la imagen inferior vemos una de las fotografías que tomaría “Chim” en aquella misa y que se encontraba entre los negativos de la Maleta Mexicana, en la misma y por la inscripción en la Ikurriña podemos saber que las tropas pertenecían a la compañía Txori-Erri del Batallón Mungia (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Como comentamos anteriormente, David Seymour “Chim” en esas fechas se encontraba en el País Vasco, y ahora podemos afirmar que ese mismo día se encontraba en Bilbao presenciando el desfile, como prueban las fotografías que Aitor Miñambres ha localizado entre las imágenes que contiene la ya legendaria “Maleta Mexicana”. Si la foto que ha dado origen a esta crónica hubiera sido realizada por Chim esa fotografía estaría casi con toda seguridad entre los negativos contenidos en la Maleta Mexicana.

Fotografía tomada por “Chim” y perteneciente a la Maleta Mexicana donde vemos a los gudaris del Batallón Otxandiano desfilando por Bilbao, lo que prueba que David Seymour “Chim” se encontraba en Bilbao ese día (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Hasta aquí podríamos decir que todos los interrogantes que quedaron abiertos al finalizar la primera parte de esta entrega, ya han sido respondidos, incluso por encima de nuestras expectativas, pero gracias a la cuidadosa observación y atenta mirada de Aitor Miñambres estas fotografías todavía nos ofrecen alguna sorpresa más. Si nos fijamos en la fotografía que ha dado pie a estas crónicas, distinguimos a dos gudaris en la parte central del anden, uno con la cabeza descubierta y patillas y otro de baja estatura con cantimplora y botas de goma. Para facilitar su identificación se han señalado en la foto con dos flechas:

Observen a los dos gudaris señalados por dendas flechas que aparecen en la fotografía (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Si ahora observamos la otra fotografía en la que veíamos a los gudaris desfilando ya por el centro de Bilbao y nos fijamos con atención, volvemos a ver a nuestros dos protagonistas en el centro de la imagen.

En esta nueva instantánea de las tropas desfilando por las calles de Bilbao, podemos observar nuevamente a los dos protagonistas que aparecían en la foto anterior (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero por si nuestros dos protagonistas no hubieran ya acaparado suficiente atención de las cámaras, nuevamente nos los volvemos a encontrar en la instantánea del desfile que tomo en las calles de Bilbao el reportero David Seymour “Chim” y que han sido recuperadas gracias al descubrimiento de la Maleta Mexicana.

Nuevamente, esta vez en la fotografía de “Chim” de la Maleta Mexicana, contemplamos a los mismos gudaris que aparecen tanto en la foto de la estación como en la que se veía a los soldados desfilando por Bilbao (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El hecho de que aparezcan en tantas imágenes puede tener una explicación muy simple según nos comenta Aitor Miñambres, como sería el hecho de que estos dos gudaris ocuparan las primeras posiciones en el citado desfile, aunque es una hipótesis que por ahora no podemos confirmar. Siempre nos quedará la intriga de poder identificar a estas dos personas, así como a todas las que aparecen en estas imágenes históricas. Para terminar les dejamos una fotografía que Iñaki Anasagasti publicó en su blog bajo el epígrafe Fotos Glosadas Nº126 ((clic aquí para ir al blog de Iñaki Anasagasti). En el pie de foto podemos leer: «Colegio de los Escolapios. Reunión de antiguos gudaris. Entre otros Castellanos Minteguia, Epalza, Jose Mari Anzola, Hermanos Maidagan. Sábado 22 de octubre de 1983. Homenaje al comandante José María Anzola de la Compañía Oldargi del batallón Otxandiano».

Colegio de los Escolapios. Reunión de antiguos gudaris. Entre otros Castellanos Minteguia, Epalza, Jose Mari Anzola, Hermanos Maidagan. Sábado 22 de octubre de 1983. Homenaje al comandante José María Anzola de la Compañía Oldargi del batallón Otxandiano (haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

¿Serán alguna de estas personas que aparecen posando junto a Iñaqui Anasagasti alguno de los gudaris que aparecen en las fotografías que hemos analizado en esta crónica?, no lo podemos afirmar con rotundidad pero no nos podemos resistir a hacer una propuesta. Si observamos a las personas que aparecen en la fotografía hay dos cuyos rasgos se asemejan de manera notable a los dos protagonistas que aparecen en las fotos del desfile y que hemos ido señalando con una flecha roja y una flecha amarilla. En la siguiente foto hemos rodeado los rostros de estas personas con un círculo rojo y otro amarillo, como pueden comprobar el parecido es sorprendente, sobre todo el del centro del grupo con el círculo rojo, ¿estamos hablando de las mismas personas?, ¿son ellos realmente?. Tal vez alguno de nuestros lectores, como ha ocurrido con Aitor Miñambres Amezaga, pueda darnos alguna pista para continuar con esta apasionante búsqueda.


Una crónica de Aitor Miñambres Amezaga y Florentino Areneros.