miércoles, 12 de junio de 2013

SAN ISIDRO: JULIO DE 1936 (II)



SAN ISIDRO: JULIO DE 1936 (II PARTE)

Por Inés Tremis y Florentino Areneros.

En nuestra crónica anterior de Sol y Moscas(clic aquí para ir a la primera parte de la entrega) narrábamos como tras el golpe militar de julio de 1936 se desataba el caos en la ciudad de Madrid, y como en aquella vorágine varias iglesias acabarían siendo pasto de las llamas, entre ellas la Catedral de San Isidro en la calle de Toledo, que sufriría importantísimos daños, tanto en su estructura, como en el rico patrimonio artístico y religioso que albergaba el templo, el cual se perdería prácticamente en su totalidad. Sin embargo las llamas no acabaron con el tesoro más valioso y mejor guardado de esta Catedral: el cuerpo incorrupto de San Isidro, patrón de Madrid. Las singulares circunstancias que concurrieron en este episodio, hacen que muchos lo consideren como un auténtico milagro.

La catedral sería reconstruida y contemplándola hoy cuesta imaginar que hace menos de 75 años se encontraba totalmente en ruinas. Llama la atención una de las capillas reconstruidas, en la que podemos contemplar un escudo de la Casa Real Británica, una curiosidad con una interesante historia detrás, donde se mezclan religiosos, diplomáticos, banqueros, espías, militares y unos cuantos sobres para sobornar voluntades de algunos salvapatrias.


En el exterior de la iglesia de San Cayetano encontramos una placa donde nos habla de la destrucción del templo y su posterior reconstrucción. FOTO JAZ.

Han pasado más de 75 años de aquellos tristes hechos y cuando ahora entramos en la iglesia nada nos hace sospechar de lo que allí ocurrió aquellos días de julio de 1936. Ni en el exterior ni en el interior del templo hemos encontrado alguna inscripción, placa o similar que lo recuerde, ni siquiera en la placa que el Colegio de Arquitectos coloca en todos los edificios más representativos de Madrid, se recoge que el edificio fue restaurado una vez finalizada la guerra, algo que si que encontramos en otras iglesias de Madrid que corrieron la misma suerte. A poca distancia de San Isidro, encontramos en la calle de Embajadores la iglesia de San Cayetano, otra de las incendiadas el 19 de julio de 1936. A la derecha de la entrada encontramos una placa de azulejos con la siguiente inscripción: «Este templo fue inaugurado en el año MDCCLXI y destruido en el año MCMXXXVI, ha sido reconstruido y abierto nuevamente al culto en VI-VIII-MCMLXII, bendecido por el Exmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Madrid-Alcalá y Patriarca de las Indias Occidentales, D. Leopoldo Eijo Garay, siendo párroco del mismo el Rvdo. Sr. D. Valeriano. Mateo Gómez, con la ayuda y colaboración del Exmo. Sr. Conde de Mayalde, Alcalde-Presidente del Exmo. Ayuntamiento de Madrid y el Teniente de Alcalde del distrito de Arganzuela-Villaverde, Ilmo. Sr. D. Justo Uslé Trueba». En la misma iglesia de San Cayetano, junto a la imagen del santo que da nombre al templo, encontramos un marco con el siguiente texto: «Esta imagen representa al auténtico San Cayetano que trajeron los Teatinos al construirse este templo en el año 1670, y se veneró hasta su destrucción en 1936. La imagen que se hizo después de la guerra se guarda en la parroquia para la procesión. Uniendo así, en nuestra devoción y afecto, ambas imágenes. Madrid, Octubre de 1986».

En el interior de la iglesia, junto a la imagen de San Cayetano una pequeña placa indica que la original desapareció en el incendio de julio de 1936. FOTO JAZ.

Como decimos no hemos encontrado ninguna reseña, ni en el exterior ni en el interior, de la iglesia de San Isidro que rememore aquellos hechos, aunque tal vez se nos haya pasado. Cuando se accede al templo es difícil pensar que la mayoría de lo que estamos contemplando (retablos, frescos, imágenes, pinturas,…) no tenga más de setenta años de antigüedad, tampoco se perciben a simple vista vestigios de aquel terrible incendio. Sin embargo una mirada atenta si que nos permite apreciar alguno de estos restos. Por ejemplo si accedemos por la puerta lateral de la calle Colegiata, en la base de granito del muro que encontramos a nuestra izquierda, todavía se aprecian las marcas negras que el fuego dejó en la piedra, marcas que podemos encontrar en otros rincones de la iglesia. Hay que fijarse con detenimiento para ver estos sutiles vestigios, y la penumbra en la que normalmente se encuentra la iglesia tampoco ayuda.

En algunos rincones de la Catedral de San Isidro todavía se aprecian las marcas de hollín que dejó el incendio de julio de 1936. FOTO JAZ.

Pero la iglesia guarda una gran sorpresa. Si accedemos por la puerta de Colegiata y giramos a la derecha al llegar al cuerpo central de la iglesia, la primera de las capillas laterales que nos encontramos es la de la Virgen del Carmen. Se trata de una capilla modesta, casi austera, presidida por una imagen de la Virgen del Carmen, flanqueada por dos imágenes de la Milagrosa y de Santa Gema Galgani. La imagen de la Virgen del Carmen se encuentra en el centro de un modesto retablo, pero que esconde una gran curiosidad. En su parte superior nos encontramos con un escudo de armas de gran tamaño, toda una gran sorpresa si tenemos en cuenta que se trata ni más ni menos que del escudo de la Familia Real Británica y del Reino Unido. Inmediatamente nos surgen la inevitable pregunta: ¿Qué pinta el escudo de Su Graciosa y Anglicana Majestad en un templo católico?.

La capilla de la Virgen del Carmen esconde algunas interesantes y curiosas sorpresas. FOTO JAZ.


En las paredes laterales de la capilla encontramos dos posibles pistas. En la pared de la izquierda, en la parte superior encontramos una pintura sobre el propio muro en la que podemos leer: «ANNO MCMXXXVI SEDITIONE DIRUTUM», que traducido (que me perdonen los que dominen el latín) viene a decir algo similar a «DESTRUIDO POR LA SEDICIÓN DEL AÑO 1936». En la pared de la derecha encontramos el mismo motivo pictórico pero con otra inscripción: «ANNO MCMXL CHARITATE BRITANNICA REPARATUM», que viene a decir «LA CARIDAD BRITÁNICA LO RESTAURÓ EN EL AÑO 1940». Si la presencia del escudo resultaba extraña, esta inscripción lo es más todavía. En 1940 nos encontramos en plena Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido está luchando contra Alemania, un país que ha apoyado decididamente a Franco durante la Guerra de España, y por el que ahora el gobierno franquista no oculta sus simpatías, planteándose incluso la posibilidad de que España entre en el conflicto del lado de la Alemania de Hitler. La situación en principio podría parecer chocante, el hecho de arreglar a restaurar iglesias en un país con un gobierno hostil, que en cualquier momento puede entrar en la guerra aliándose con tu enemigo, no parece muy normal. Sin embargo, como casi todo en esta vida, tiene su explicación.

El escudo de la Familia Real Británica preside la capilla de la Virgen del Carmen. FOTO JAZ.

Desde el comienzo de la guerra estaba claro que la postura que adoptara el Reino Unido sería determinante en el desarrollo del conflicto. Los dos bandos desarrollaron una intensa actividad diplomática para ganarse el favor del gobierno británico. En el lado de los sublevados jugaría un papel clave Don Jacobo María del Pilar Carlos Manuel Fitz-James Stuart Falcó Palafox-Portocarrero y Osorio, más conocido por Duque de Alba, que también ostentaba el título británico de X Duque de Berwick, estando emparentado además con la Familia Real Británica. Don Jacobo ejercía de embajador extraoficial de los sublevados, (no olvidemos que Reino Unido no reconocería al gobierno franquista hasta prácticamente la finalización de la guerra) y su actuación ayudó a mantener la “neutralidad” de Gran Bretaña en el conflicto español.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Pero la causa nacionalista también recibiría decididos apoyos de parte de la población civil británica y de diversas instituciones, entre ellos muchos creyentes católicos que contaban con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia católica. Destacaremos la actuación de Arthur Hinsley, quien ostentaba el cargo de Arzobispo de Westminster (el más alto cargo de los católicos de Inglaterra y Gales) al comenzar la guerra, y sería nombrado Cardenal en 1937. Hisnley definiría el conflicto español como “una fase de la lucha del Anticristo contra Cristo”.

Fotografías de las dos inscripciones en latín que encontramos en las paredes laterales de la capilla. FOTO JAZ.

En el verano de ese mismo año se fundaría la asociación “The Friends of the National Spain”, que contaba entre sus socios a algunos destacadas personalidades como el propio Duque de Wellington.  Esta asociación y otros colectivos desarrollarían una intensa actividad en favor del bando franquista, recaudando tanto ayuda material como económica. Estas ayudas llegarían durante la guerra y una vez finalizada esta, así en el ABC del día 22 de Mayo de 1940 se podía leer un artículo de título: “EL DONATIVO DE LOS CATÓLICOS INGLESES”. En el artículo podíamos leer «Ayer tarde, en la embajada de Inglaterra, se ha verificado el acto simbólico de la entrega a España del donativo de los católicos ingleses para las iglesias devastadas, y del regalo personal del Arzobispo de Westminster al cardenal primado. El regalo consiste en un magnífico crucifijo que mide un metro cincuenta de altura, colocado sobre una peana espléndida, obra de arte español del siglo XVII, de concha, ébano y plata, y que, sin duda , constituirá una joya de valor incalculable para el tesoro artístico de Toledo.

Los demás objetos de culto, regalo de los católicos ingleses, llegarán a Madrid uno de estos días y serán distribuidos por el cardenal Gomá en las distintas iglesias españolas arrasadas por las hordas rojas»
. Más adelante continúa el artículo «Despues tomó la palabra el P. Alfonso de Zulueta expuso el amor de los católicos ingleses y la parte activa que tomaron en sus penalidades durante la dominación roja. “Es profunda –dijo- la veneración y el respeto que por ellos se siente en Inglaterra y por su Iglesia, mil veces gloriosa, pero glorificada una vez más ante la persecución y el martirio que fue objeto durante la Gran Cruzada. Recordó que los católicos ingleses no olvidan la acogida que los católicos españoles les dispensaron en otras épocas en los colegios de Valladolid y Salamanca. España  -agregó- ha sabido dar al mundo una gran lección de espiritualidad a través de sus tres años de lucha.

Terminó su discurso con unas emocionadas palabras del cardenal arzobispo Hinsley , que dicen “rezamos por España, que puede mostrarse al mundo como un gran baluarte de la civilización occidental. La España eterna de Cisneros y Santa Teresa de Jesús hizo frente y triunfó ante la barbarie oriental”.

Por último el obispo auxiliar de Toledo, en un sentido discurso, agradeció en nombre suyo y en el del cardenal Gomá y en el de los españoles católicos, los regalos de los ingleses para las iglesias españolas expoliadas por el odio de los sin Dios, y terminó con la cristiana frase de “Dios os lo pague”. Los señores que hicieron uso de la palabra fueron aplaudidísimos»
.

El arzobispo de Westminster, Arthur Hinsley, un admirador declarado de Franco que tenía una foto dedicada del general en la mesa su despacho, sería uno de los principales impulsores de la campaña de ayuda al bando franquista durante la guerra.

Leamos lo que dice Tom Buchanan en su libro “Britain and the Spanish Civil War” sobre Hinsley y la posición de la Iglesia católica del R.U. « Lord Perth, un católico en el Ministerio de Información, escribió que "está claro que si la amistad y el entendimiento deben establecerse entre Inglaterra y España se debe hacer en gran parte a través de la Iglesia Católica". Para esta función apeló al cardenal Hinsley. Ardiente anti-nazi que jugó un papel importante en la formación del movimiento la Espada del Espíritu en 1940 para hacer campaña por los valores cristianos contra el paganismo nazi. Estaba ansioso por ver que la relación especial del catolicismo inglés con el régimen de Franco y la Iglesia española debería trabajar en beneficio de Gran Bretaña en la guerra. En la primavera de 1940 se utilizaron los restos de los fondos de la Comisión Episcopal para comprar regalos para equipar algunas de las iglesias quemadas de España, y se envió una delegación para presentarlos al cardenal Gomá. A finales del año Hinsley auspició el nombramiento del escritor irlandés Walter Starkie como director del Instituto British en Madrid. Hinsley dejó muy claro el papel político que se preveía para Scarkie: 'Estoy seguro de que usted hará un bien inmenso en España. Sus esfuerzos constituirán una punta de lanza contra el nazismo y el fascismo. Hinsley fue capaz de poder conciliar su apoyo a Franco (cuya fotografía firmada exhibía orgulloso en su escritorio) con su hostilidad al nazismo. Sin embargo, los años de guerra rompieron la influencia de los intelectuales católicos de derecha que había sido tan importante en la década de 1930 y que habían jugado peligrosamente con algunas formas de fascismo. Un obispo se quejó de que la exclusión de los laicos como Douglas Jerrold de la Espada del Espíritu “causa sospecha en mi mente que católicos que apoyaron a Franco y se esforzaron duramente en explicar el sentido de la Guerra Civil a las audiencias inglesas no son bienvenidos”. Los "Amigos de los Nacionales de España" renombrados simplemente Amigos de España, y todavía subvencionados por Lord Phillimore, se mantuvieron "con el brazo extendido" por la jerarquía en sus proyectos españoles».

El embajador británico Sir Samuel Hoare, en la imagen, llegaría con la misión de evitar que España entrara en la guerra, para ello no dudaría en sobornar a altos cargos militares.


A la par que estos movimientos de la Iglesia británica (o en coordinación con ellos sería más correcto) también comenzaría en 1940 una intensa ofensiva diplomática . En mayo de ese año sería nombrado embajador en España Sir Samuel Hoare. Por esas fechas las tropas alemanas avanzaban imparables y llegaban a los Pirineos y Mussolini entraba en la guerra junto a Alemania, en esa dramática situación la posición que pudiera tomar Franco era de una gran importancia estratégica para el Reino Unido, que iba a echar el resto para que España se mantuviera neutral, o cuando menos se mantuviera no beligerante en el conflicto. Tomando nuevamente el relato de Buchanan «... la política de Hoare fue creer que Franco no se uniría al eje, y  atraerlo hacia G. Bretaña por medio de ayuda alimentaria. Al mismo tiempo, animó a aquellos elementos simpatizantes con Gbretaña en el gobierno y ejército, mientras ofrecía al régimen perspectivas tentadoras de ganancias territoriales (a expensas de Francia). Hoare llegó a la embajada con otros antiguos pro- Nacionalistas como el joven periodista católico Tom Burns, que había sido conductor de ambulancias en la España Nacionalista en 1938. Edwin Henson, rector del English College en Valladolid y también un ferviente pro-nacionalista durante la GCE, trabajó junto a la Embajada en promover los intereses británicos y en la propaganda». Otra de las medidas adoptadas por la embajada, sería conceder ventajosos créditos comerciales  a España por valor de dos millones de libras de la época. Pero Gran Bretaña también trabajaría en la sombra para conseguir sus objetivos, para ello se valió de una vieja técnica de rancia raigambre en España desde tiempos pretéritos hasta nuestros días: la entrega de sobres.

La reciente desclasificación de los archivos del servicio de espionaje británico MI6 ha permitido confirmar lo que algunos historiadores ya habían afirmado: altos mandos de la cúpula militar recibieron sobornos del servicio secreto británico para evitar que España entrara en el conflicto. La casualidad ha querido que entre la publicación de la primera parte de la crónica sobre San Isidro y esta segunda, hayan sido publicados en este periodo dos excelentes artículos en El País firmados por Manuel Morales y Walter Oppenheimer (clic aquí para ir al primer articulo y clic aquí para ir al segundo). En 1940 el embajador Hoare enviaba un mensaje cifrado al vizconde Halifax, secretario del Foreign Office, según recoge el artículo de Oppenheimer: « “Hay indicios de que está cogiendo impulso la idea de abandonar la neutralidad y tengo la impresión de que ha llegado el momento de actuar de forma inmediata para verificarlo”, arrancaba el texto. El embajador cree tener “una forma segura” de acceder a los ministros mejor colocados». Esta “influencia” se conseguiría por medio de sobornos, no cabe duda de que Hoare sabía como tratar a los dirigentes españoles. El calculo inicial de Hoare era de un gasto de medio millón de libras, pero finalmente el montante de la operación ascendió a 13,5 millones de dólares, el equivalente a 170 millones de euros actuales, casi 30.000 millones de las antiguas pesetas, que sin duda arreglarían la vida a más de uno y a su descendencia.

El banquero Juan March, que apoyó y financió la sublevación de 1936, sería la persona encargada de mediar en la entrega de los sobornos que desde el servicio secreto británico acabarían en los bolsillos de destacados mandos militares españoles.

La operación se canalizaría por medio del banquero Juan March, que ya había apoyado decisivamente al bando franquista desde los preparativos del golpe de 1936. El dinero se entregaría mediante una cuenta en Nueva York del banco suizo Swiss Bank Geneva. March no actuaba desinteresadamente, por una parte pensaba que la entrada de España en la guerra perjudicaría sus negocios, y por otra en la operación obtendría en comisiones la nada desdeñable cantidad de 5 de los 13,5 millones. El dinero llegaría a Nueva York el 21 de junio de 1940, y el 26 el comandante británico Furse hacía llegar un informe al propio Churchill. Según recoge Opppenheimer en su artículo, Furse: «... sintetiza la operación desde el punto de vista de la legación en Madrid. “La Embajada opina que España está a punto de entrar en guerra y solo la adopción de esta estrategia puede evitarlo”, describe. “Franco desea seguir siendo neutral pero está aterrorizado con Alemania; Suner [Suñer] Yague [Yagüe] y el ala izquierda de la Falange están a favor de la intervención; el ala derecha (Requetés, Carlistas, empresarios, la mayoría del Ejército y los campesinos) están por la neutralidad”», prosigue el artículo « El documento de Furse detalla a continuación los pagos comprometidos y el grado de compromiso de los implicados en la operación, también el dinero prometido a cada uno y el calendario de los pagos. Documentos posteriores especifican además que de los 13,5 millones de dólares a pagar, 3,5 se abonarían al final de la guerra. De los otros 10 millones, dos ya se habían pagado cuando Furse envía su informe, tres se deben entregar de inmediato y de una vez y los otros cinco (la comisión de March), al cabo de seis meses.


En esta foto de la revista Life vemos al general Kindelan (a la izquierda) acompañando a Franco (brazo en alto) durante la revista a las tropas de la Legión Cóndor en el homenaje de despedida que se les tributó el 22 de mayo de 1939 en León. Kindelan sería uno de los agraciados, con medio millón de dólares, en el reparto de “sobres” del servicio secreto británico, aunque estos no dudaron de calificar a Kindela como “un chorizo” (Kindelan is a crook).


Luego cita a los implicados y lo que recibe cada uno en dólares: Nicholas [sic] Franco (2 millones); general Varela (2); general Aranda (2); el secretario general de la Falange, Gallardo (1); general Kindelán (500.000 dólares), del que añade entre paréntesis: “Es un chorizo”. Todos reciben el dinero directamente de March. Siete más están en la operación pero solo tres, los generales Queipo de Llano, Orgaz y Asensio, reciben pagos, sin que se detalle la cantidad. Los otros cuatro son los generales Llana, Moreno, Alonso y Solchaga y el ex secretario general de la Falange, Muñoz Grandes. Un telegrama del embajador Hoare del 28 de junio explica: “Los planes están dando resultados. El general Yagüe, protagonista de la entrada de España en la guerra, ha sido despedido”»
.

La actuación del servicio secreto británico sobornando a importantes cargos militares daría sus frutos y España no entraría en la contienda. El general Yagüe, nombrado Ministro del Aire al finalizar la guerra y uno de los partidarios a entrar en la guerra, sería destituido el 27 de Junio de 1940, aunque no sabemos si a causa de las “gestiones” del MI6 británico o a su manifiesto desacuerdo con las políticas de Franco. De confirmarse los sobornos a estos destacados militares constituiría una gran sorpresa, sobre todo tratándose de personas a las que se les suponía que siempre habrían actuado guiados por unos principios  y valores inamovibles, sustentados siempre en el servicio a la Patria, que estaría por encima de cualquier otra motivación, y por supuesto, por encima del interés personal. Pero claro, no contábamos con el enorme poder maligno que puede ejercer el “sobre” en determinados espíritus. Una constante en nuestros próceres a lo largo de la Historia de España hasta, como podemos comprobar hoy en día en cualquier telediario.

Documento del servicio secreto británico donde se especifican los pagos realizados a altos cargos españoles, entre ellos los generales Aranda y Varela, o el hermano de Franco. Los tres cobrarían un soborno por la nada despreciable cantidad de dos millones de dólares. Hay cosas que no cambian en España, por muy patriota que uno sea. Foto El País.

Hasta aquí la curiosa historia que hay detrás de la capilla de la Virgen del Carmen de la Catedral de San Isidro, que nos hará ver este rincón (al igual que el resto de la catedral) de otra forma cuando volvamos a visitar este templo desconocido para muchos. Muchas veces tras algún pequeño detalle se esconde una larga y curiosa historia, y aquí tenemos un claro ejemplo de ello.

EL CUERPO DE SAN ISIDRO

Otra historia no menos sorprendente que nos transporta a aquellos convulsos momentos de 1936 es la del cuerpo incorrupto de San Isidro, patrón de Madrid, que se custodiaba en este templo. No podemos evitar la tentación de que sea nuevamente Joaquín Arrarás quien con su encendido verbo nos ponga en antecedentes de los hechos. Reproducimos parte del Tomo XVIII del Volumen IV de su Historia de la Cruzada Española: «Y tenía sobre todo la catedral el valor inestimable de sus preciadas reliquias. La más venerada era la del Santo Patrono de Madrid, devoción principalísima en la historia religiosa de la capital de España a partir de 1622. Gyardábase el cuerpo incorrupto del Santo envuelto en fino sudario y encerrado en una urna dentro de otra caja con tres llaves: una que poseía el Obispado, otra el Ayuntamiento y otra los descendientes de los Vargas. Nadie temió por las reliquias del Santo hasta que la República de 1931 descubrió su origen masónico y sus métodos iconoclastas. Bajo estos signos inquietantes se llegó a 1936.


Una imagen del cuerpo incorrupto de San Isidro que se conserva en la catedral de la calle Toledo.

Corría Abril de dicho año y el regocijo del Frente Popular se manifestaba en aquella comezón incendiaria y antirreligiosa que devastó los campos y tantos monumentos sagrados. El cabildo de San Isidro, de acuerdo con el Prelado y temiendo fundamentalmente que la Catedral pudiese ser objeto de los desmanes de la chusma, acordó esconder el cuerpo del santo en lugar donde no pudiera ser profanado. Si en 1834 las turbas fanatizadas que asesinaron aquí en San Isidro a frailes “envenenadores de fuentes” respetaron sus riquezas artísticas y sus reliquias, no se podía esperar lo mismo de estas otras turbas de 1936, envenenadas ya por los “Sin Dios” para ejecutar las consignas del Soviet. Para ocultar el cuerpo del Santo a los posibles vandalismos, se excavó en un muro cerca de la escalera que va al saSalón de Cursillos del actual Instituto y allí se empotró la urna del Santo y con ella se guardaron también los restos de Santa María de la Cabeza y la tabla privilegiada del Divino Morales. La obra la ejecutaron por sí mismos el deán don Juan Francisco Morán y los canónigos don Timoteo Rojo y don Amador Vázquez, ayudados por el sacristán mayor don Florencio Rufo. Todos se juramentaroan para no revelar a nadie el secreto, fueran cualesquiera las circunstancias peligrosas en que llegaran a encontrarse, ni aunque se vieran amenazados de muerte. Y así aparece la Catedral de San Isidro ante las turbas en la trágica fecha del 19 de julio de 1936»
. Una precaución similar se había tomado con el lienzo con la imagen de la Virgen de la Paloma, como ya vimos en una crónica que publicamos hace tiempo en Sol y Moscas(haga clic aquí para ir a la crónica).

El obispo de Madrid, Leopoldo Eijo Garay, acompañado de otros cargos eclesiásticos asiste al derribo del muro tras el cual permanecieron ocultos e intactos los restos del Santo y de su esposa.

Terminada la guerra la incógnita de lo que habría ocurrido con el cuerpo del santo inquietaba a los conocedores del secreto, ¿seguirían allí los restos?, ¿se habrían perdido para siempre al destruirse el templo?, ¿habrían sido hallados por otras personas?. Según el testimonio del Obispo de Madrid, Don Leopoldo Eijo Garay: «El día 30 de abril, entrábamos en Madrid: derechos nos fuimos a las ruinas de nuestra catedral. Al ver intacta la débil pared que lo ocultaba, caímos de rodillas y con lágrimas dimos las gracias al Señor, y pedimos, por intercesión del santo, el eterno descanso para nuestros mártires, la conversión y el perdón para nuestros enemigos y las gracias necesarias para levantar la arruinada diócesis». Tras abrir la urna se comprobó que el cuerpo del santo permanecía en perfecto estado, tal y como estaba en la última ocasión en que se abrió el sarcófago en 1922, para muchos San Isidro había obrado un nuevo milagro. Para celebrar el acontecimiento, el cuerpo de San Isidro permanecería expuesto desde el 14 al 23 de mayo de 1939. No se volvería a abrir el sarcófago hasta 1947, en esta ocasión el motivo sería la “pertinaz” sequía que asolaba España. La próxima apertura tendrá lugar muy probablemente en el 2022 para conmemorar el IV centenario de su canonización, yo, si sigo por aquí, seguro que no me lo pierdo.

EL “INCENDIO” DE LA ERMITA

La ermita de San isidro antes de comenzar la guerra.

No quisiéramos cerrar esta crónica sin referir otro suceso relacionado con San Isidro ocurrido durante la Guerra Civil en Madrid, más concretamente en la Ermita del Santo, junto a la pradera del mismo nombre donde desde hace siglos se celebra la tradicional romería en honor del Santo Patrón. La ermita de San Isidro se encontraba en primera línea de frente dentro de la zona republicana, y tanto la ermita como el  vecino cementerio sufrirían los efectos de los combates y de la artillería franquista.

El cementerio de San Isidro, anejo a la ermita, se convertiría en primera línea de frenta y sufriría los efectos de los combates y la artillería franquista. También sería utilizado como improvisado cuartel como vemos en la fotografía.

Los ecos del incendio de la catedral debieron cruzar las líneas del frente y llegar a la otra zona, donde alguien no sabemos si por desconocimiento y confusión, o con mala intención trasladó el incendio desde la calle de Toledo hasta la ermita del santo al otro lado del río y para confirmar la noticia publicó una imagen donde se podía ver la ermita en llamas y delante de ella un grupo de milicianos que puño en alto parecían reivindicar orgullosos la autoría del incendio.

Fotografía trucada del supuesto incendio de la ermita de San Isidro a manos de unos descontrolados que supuestamente posarían orgullosos para el fotógrafo mientras la ermita era pasto de las llamas.

La fotografía fue difundida por la agencia INTERNATIONAL NEWS, estaba fechada como 31 de julio y sería publicada en diferentes publicaciones de los Estados Unidos. Sin embargo la fotografía era un burdo montaje, sobre la imagen original de la ermita se habían dibujado con acuarela las llamas que salían del templo. Sobre ella se había superpuesto la imagen de una manifestación obrera, que se recortó y añadió al conjunto. Posteriormente se obtendría un “negativo” con todas las capas, a partir del cual se obtuvo la “fotografía”. Como vimos en nuestra crónica titulada “fotografías trucadas” (clic aquí para ir a la crónica), la manipulación fotográfica era algo habitual en aquella época, aunque en honor a la verdad, observando esta foto podemos afirmar que nos encontramos ante una de las manipulaciones más chapuceras de toda la guerra.

Inés Tremis y Florentino Areneros.

13 comentarios:

  1. Excelente la crónica que nos entregan al alimón ambos autores.
    Interesante la aportación de cantidad de datos y detalles que habitualmente se nos escapan.
    S. Isidro estará incorrupto, pero da grima verlo.Que lo dejen descansar en paz.

    Un saludo

    R. CAPA

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    1. Muchas gracias por sus palabras amigo Capa.

      Realmente es una visión impactante la del Santo, no me extraña que no lo expongan mucho.

      Saludos.
      Florentino Areneros.

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  2. Otro nuevo éxito de ese duo de valientes reporters de la actualidad gráfica y lirica, felicidades ompañeros.

    Para que buscar un regalo personalizado, el sobre nunca falla.

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    1. Muchas gracias Sandoval por sus siempre sabias palabras. Realmente donde esté el tradicional "sobre", que se quite la lista de bodas.

      Saludos.

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  3. Es curioso que casi nadie en Madrid sabe que ahí hay una momia "santa". Y, también es curioso que, a día de hoy, a nadie parece habersele ocurrido un estudio antropologico y , sobre todo, biologico, para saber los motivos de esa momificación.
    Un tema que, como el la misteriosa licuación de la sangre de S. Pantaleón (Iglesia de la Encarnación) gemela de la de S. Genaro en Italia, podria desmontar milagros, pero podia enriquecer el conocimiento d ela Historia,..

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    1. Muchas gracias por su comentario y por visitar el blog.

      La de San Isidro no debe de ser la única momia que se conserva en Madrid, que yo sepa hay otra en el convento de Claudio Coello (Serrano) donde cayó el coche de Carrero Blanco, aunque no recuerdo a quien pertenece, creo que es de algún religioso. También había otra en el convento de los jesuitas de la Gran Vía/Calle de la Flor, que desapareció en el incendio de mayo de 1931, al que dedicamos una crónica titulada "la quema de conventos".

      La religión y la ciencia están reñidas desde hace siglos, no está por la labor la iglesia católica de facilitar el paso a sus misterios.

      Saludos.

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  4. Retomando el hilo comunicativo con ud. D. Florentino y de resultas de leer este ultimo comentario decirle que efectivamente en la iglesia de los jesuitas de Serrano puede ser que el patio de un claustro se encontraba cuando un servidor era mozalbete un sepulcro com el cuerpo incorrupto del venerable Padre Rubio.

    Un lector suyo me pregunta si su Excelencia tuvo su correspondiente sobre, su hermano figura ¿pero ÉL?

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    1. Yo recuerdo haber visto el cuerpo de San José María Rubio en aquella iglesia de Serrano, aquí le dejo el enlace a una foto:

      http://4.bp.blogspot.com/-9rglJEvGFwM/TyR75ZW98nI/AAAAAAAADqo/Dkfa3Wizyqc/s1600/P1270009.JPG

      De su Excelencia no nos consta que recibiera ningún sobre según la documentación del servicio secreto británico, pero lo que si nos consta, hablando de incorruptos, es que tenía a su lado el brazo incorrupto de Santa Teresa. Ya ve usted que paradoja amigo Sandoval, por un lado los "corruptos" y al otro lado los incorruptos santificados.

      Saludos.

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  5. Hola

    Extraordinario blog, enhorabuena. Caí por aquí buscando información sobre la muerte de Mola, leí la entrada correspondiente, y he tenido lectura interesantísima todo el verano leyendo todas las entradas (solo me quedan por ver algunos vídeos de las interesantes entradas de "Filmoteca").

    Muy bien documentados todos los artículos, temas muy interesantes (y muchos de ellos desconocidos para mi), y muy acertado el enfoque de todos ellos, a mi modo de ver.

    Desde la periferia (Pamplona) veo con envidia la actividad de Gefrema, quién pudiera ir a alguna de esas rutas a vivir en directo alguna de esas "faenas".

    Solo manifestar mi inquietud por la ausencia de entradas hace varios meses. Espero y deseo que sea solo por haberse tomado unas merecidas vacaciones señor Areneros, y que no sea por otros motivos.

    Reitero mi enhorabuena, y espero con ansiedad más artículos.

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    1. Muchas gracias por visitar el blog y por sus amables palabras.

      Me deja usted asombrado al saber que se ha leido todas las cronicas y ha sobrevivido, si tuvieramos algun premio o condecoracion tipo "lector del año" seria suyo por meritos propios.

      En cuanto a la sequia de cronicas, una serie de desafotunadas circunstancias personales, me tienen con la cabeza en otros temas. Ahora estoy finalizando mis vacaciones (le escribo desde el movil, perdon por los acentos) y en cuanto regrese espero retomar el tema.

      Un cordial saludo.

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  6. Dice que el duque de Alba ostentaba el título británico de duque de Berwick. Esto vale como simplificación para andar por casa de un asunto complicado y curioso. El título de creación inglesa fue creado en 1687 para James Fitz-James http://es.wikipedia.org/wiki/James_Fitz-James,_I_duque_de_Berwick , hijo ilegítimo del rey Jacobo Estuardo.

    Otra curiosidad aparte es que algunos nombres se traducen y otros no con lo cual tenemos el rey James -Jacobo- y su hijo James -James- que igual pueden ser James que Jaime que Jacobo que Santiago que Diego que... Pero volvamos al ducado de Berwick.

    Con el derrocamiento de Jacobo Estuardo su hijo se exilió y el título en principio se considera extinguido en Inglaterra.

    James_Fitz-James vino a España donde prestó buenos servicios a la corona española que en 1707 le otorgó varios títulos españoles y le reconció el de Duque de Berwick al que aparejó Grandeza de España. Esto convierte el título en un título español.

    Si el título original inglés sigue vigente parece que no está del todo claro y carecía de importancia hasta el fallecimiento del padre de la actual duquesa de Alba porque las reglas de sucesión inglesas y españolas son distintas. En Inglaterra las mujeres no pueden heredar mientras que en España sí pueden. La duquesa de Alba ha heredado el título español de acuerdo con las reglas españolas.

    En resumen, el duque de Alba ostentaba también el título español de Duque de Berwick con Grandeza de España pero no está nada claro que ostentara el título inglés del mismo nombre ni está nada claro que tal título existiera dado que no hay actos ni documentos que lo afirmen o lo denieguen.

    Si existe un título inglés habrá sido heredado por el hermano menor del duque de Alba, Fernando Fitz-James Stuart ( 1922-1970) y luego por su hijo Jacobo nacido en 1947. No tengo constancia de que hayan reclamado ni obtenido confirmación de tal título por lo que habría que considerarlo como extinguido. Si el gobierno británico les reconoce el título entonces se deduciría que el duque de Alba sí que ostentaba el título inglés.

    Ahí queda el tema para investigadores con ganas. Y otro día hablamos del título de Conde-Duque de Olivares que es otro lío parecido.

    Alfonso - Madrid

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  7. Como continuación a mi comentario anterior he mirado el listado de títulos de nobleza británicos en http://www.college-of-arms.gov.uk/resources/roll-of-the-peerage y no aparece el título de Duke of Berwick con lo cual debe considerarse como inexistente. En cualquier caso hubiera sido curioso que un ciudadano español ostentara un ducado inglés lo que le hubiera dado derecho a sentarse en la Cámara de los Lores.

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    1. Muchas gracias Alfonso por esta lección de genealogía, desconocía todos estos detalles, muy interesante. Como le digo yo no tengo ni idea de stos temas, pero si nos vamos a la Wikipedia la Duquesa de Alba aparece como : XVIII Duquesa de Alba y XI Duquesa de Berwick, supongo que será de Berwick de España.

      Saludos.

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