jueves, 12 de junio de 2014

EL ENCASTE


Durante la guerra y una vez terminada esta un grupo de doctores, capitaneados por Antonio Vallejo Nájera, realizarían diferentes experimentos con presos republicanos para tratar de probar la existencia del “gen rojo” y la inferioridad racial de los adeptos al marxismo. En la imagen, presos republicabos formados en el penal de Ocaña. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

EL ENCASTE

«Nuestras esperanzas de justicia no quedarán defraudadas ni tampoco impunes los crímenes perpetrados, lo mismo los morales que los materiales. Inductores y asesinos sufrirán las penas merecidas, la de muerte la más llevadera. Unos padecerán emigración perpetua, lejos de la Madre Patria, a la que no supieron amar, a la que quisieron vender, a la que no pueden olvidar, porque también los hijos descastados añoran el calor materno. Otros perderán la libertad, gemirán durante años en prisiones, purgando sus delitos, en trabajos forzados, para ganarse el pan, y legarán a sus hijos un nombre infame: los que traicionan a la Patria no pueden legar a la descendencia apellidos honrados. Otros sufrirán el menosprecio social, aunque la justicia social no los perdonará, y experimentarán el horror de las gentes, que verán sus manos teñidas de sangre»

Antonio Vallejo Nájera



Si un político de la actualidad escribiera: «Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia» y más adelante continuara escribiendo «…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…) El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético» seguramente pensaríamos que estamos ante la opinión de un político del Frente Nacional francés, o algún partido de corte similar, pero lo más sorprendente de todo es que estas palabras fueron escritas ni más ni menos que por Mariano Rajoy Brey, el actual presidente del Gobierno de España siendo diputado de Alianza Popular en el Parlamento Gallego y publicadas en el Faro de Vigo el 4 de marzo de 1983. Estas sorprendentes afirmaciones podrían haber sido asumidas perfectamente por el militar y médico español Antonio Vallejo Nájera cincuenta años antes.

El Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, escribió hace unos años un artículo en el que defendía la desigualdad biológica entre los humanos y la supremacía de los hijos de “buena estirpe”. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Antonio Vallejo Nájera nació en Paredes de Nava (Palencia) en 1889. Se licenciaría en medicina en Valladolid en 1909, ingresando posteriormente en el cuerpo de Sanidad Militar. Desarrolla su actividad en el ejército, recibiendo varias condecoraciones por su labor. En 1917 es nombrado Agregado de la Embajada de España en Berlín como miembro de la comisión militar que debía inspeccionar los campos de prisioneros de guerra, lo que le hará acreedor de diversas condecoraciones y reconocimientos por diferentes países. Será en Alemania donde Vallejo Nájera entre en contacto con la psiquiatría, así como con diferentes doctores que influirán notablemente en sus trabajos posteriores. De regreso a España Vallejo Nájera pasará por diferentes puestos, entre ellos el de director del manicomio de Ciempozuelos en 1930. Al llegar la República en 1931 se sitúa entre los círculos monárquicos cercanos a la revista Acción Española, donde publicaría algunos artículos. En abril de1934, durante lo que fue conocido como el Bienio Negro, sería nombrado consejero del recién creado Consejo Nacional de Sanidad y Asistencia Pública, y el 4 de mayo de ese mismo año, durante la Semana Nacional de Higiene Mental pronunciaría una conferencia de título "La higiene mental de la raza".

Poco antes de iniciarse la guerra Vallejo Nájera estaba a punto de publicar un libro de título “Programa de Higiene Racial”, el estallido de la contienda frustra el proyecto y tiene que esperar hasta 1937 para verlo publicado, esta vez con el título de “Eugenesia de la Hispanidad”. En el prólogo escribiría: «Escribimos la presente monografía abrumados por un medio ambiente que justificaba el descorazonamiento y desesperanza reflejados en el prólogo. Al abandonar nuestro hogar, el 18 de julio, para incorporarnos al glorioso Movimiento Nacional, yacían en la mesa de trabajo las galeradas que hoy recuperamos, gracias a la diligencia del editor. Experimentamos idéntica alegría que el padre que encuentra al hijo perdido durante unos meses y apresúrase a mostrarlo a los amigos, aunque sea raquítico y deforme, por parecerle hermoso y dotado de altas cualidades estéticas».

Durante la Guerra Civil el ya coronel Vallejo-Nájera dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y persuadió a Franco para crear el Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército un organismo inspirado en el Ahnenerbe (Instituto de Investigación y Estudio de la Herencia Ancestral Alemana), creado en 1935 en la Alemania nazi por Heinrich Himmler. Pese al paralelismo de ambos proyectos, el nazi y el franquista, Vallejo Nájera se encontraba con un serio contratiempo: en un país como España, crisol de culturas y pueblos a lo largo de los tiempos, no se podía hablar de una raza pura y superior como la raza aria de los alemanes. Un serio handicap que Vallejo resuelve de la siguiente manera: «No podemos los españoles hablar de pureza del genotipo racial, menos quizás que otros pueblos, pues las repetidas invasiones que ha experimentado la península han dejado sedimento de variadísimos genotipos. Mezclados los antiguos iberos con griegos y latinos, han sufrido las invasiones africanas, las infiltraciones judía, germana, gala e incluso nórdica, de manera que más que de una raza trátase de un pueblo sometido a muchas influencias civilizadoras y cruces de genotipos.

Una instantánea de Heinrich Himmler en el aeropuerto de El Prat de Barcelona, durante su visita a España en 1940. El jerarca alemán había creado en 1935 la Ahnenerbe (Instituto de Investigación y Estudio de la Herencia Ancestral Alemana), en la que se inspiraría Vallejo Nájera para crear el Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En la raza ibérica no existe unidad en el biotipo, y así el vasco nos ofrece una figura corporal, un temperamento y un carácter que le hacen muy distinto del andaluz, del catalán, del gallego y del castellano. Pero la raza ha rebasado los límites territoriales y ha poblado o repoblado muchas naciones americanas, infundiéndoles no solamente caracteres biológicos, sino ideas, hábitos, idioma, religión y cultura, de manera que el argentino, el peruano, el chileno, el mejicano, ofrecen tales semejanzas con el castellano, por ejemplo, que podemos hablar de unidad racial. Empero repetimos que no hemos de dar importancia ni al ángulo facial ni al color de la piel, porque lo que llamamos raza no está constituido exclusivamente por las características biológicas que pueden transmitirse al través del plasma germinal, sino por aquellas que son luz del espíritu, como el pensamiento y el idioma». A su vez Vallejo Nájera apuntala dos conceptos tan queridos por el franquismo como son la raza y la patria: «La esencia de la raza radica en el patriotismo. No puede existir Raza mientras no haya Patria: habrá «población», pueblo, conjunto de habitantes de un territorio, sin características psicológicas propias que eleven y extiendan su pensamiento, y con ello su influencia, por todo el universo». Entre las características que definían a la raza hispánica destacaban «un masculinismo, un canto a la fuerza física y un profundo nacionalismo y catolicismo», pudiendo establecerse que «La verdadera raza española es la hispano-romano-gótica, proveniente de tres troncos raciales: el ibérico, el latino y el gótico, empero fusionados los referidos troncos antropológicos por la consistente amalgama del pensamiento católico, resulto la raza de reconquistadores que durante ocho siglos pugnaron por la expulsión de los invasores musulmanes del solar patrio. El nexo de unión patriótico de los españoles ha de ser el espíritu colectivo que nos fusiona en Dios, en España y en el Caudillo». Sin embargo, la Raza estaba en peligro, la democracia aplebeyada habría causado estragos en la pureza de esa inigualable raza española: «Mientras subsistieron los hidalgos, templo de la caballerosidad, redoma continente de esencias y virtudes patrióticas, contaba la raza con una fuerza de reserva. Absorbidos los restos de la pequeña nobleza por la burguesía engendrada por una democracia aplebeyada, el instinto de adquisitividad hipertrofiábase en perjuicio de cualidades ancestrales excelsas. El fenotipo amojamado, anguloso, sobrio, casto, austero, transformábase en otro redondeado, ventrudo, sensual, versátil y arrivista, hoy predominante. Tiene tan estrecha relación la figura corporal con la psicología del individuo, que hemos de entristecernos de la pululación de Sanchos y penuria de Quijotes».

El doctor Antonio Vallejo Nájera inspirador y creador del Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El 24 de agosto de 1938 Antonio Vallejo Nájera recibiría en Burgos un telegrama remitido por el propio Franco: «En contestación a su escrito del 10 del actual proponiendo la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad primordial será investigar las raíces psicofísicas del marxismo, manifiesto que de conformidad con su mencionada propuesta, autorizo la creación del mismo». El principal objetivo del Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército sería demostrar que el marxismo tenía su origen en una tara mental, Vallejo Nájera por medio de sus investigaciones quería encontrar el origen de la malformación biopsiquica que conducía a determinadas personas hacia el marxismo, es decir, se proponía descubrir el maléfico “gen rojo”.

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Sus investigaciones se centrarían en grupos seleccionados entre los innumerables prisioneros que abarrotaban las cárceles y campos de concentración franquistas. Se estudiaría a miembros de las Brigadas Internacionales, 257 en total, presos en el campo de concentración de San Pedro de Cárdeña en Burgos, también a un grupo de 50 reclusas de la cárcel de Málaga. Otro grupo objeto de estudio serían los varones encarcelados por sus actividades políticas, y por último grupos de reclusos nacionalistas vascos y catalanes. Estos presos nacionalistas despertaban un gran interés entre los encargados de realizar la investigación, ya que los vascos eran «sujetos de un curioso fenómeno de fanatismo político unido a un fanatismo religioso, enemigos de España» y los catalanes porque en ellos «se une el fanatismo marxista y el antiespañol». En estas investigaciones colaborarían miembros de la Gestapo Alemana, que seguían con sumo interés los trabajos del doctor Vallejo Nájera, constituyendo estos estudios un excepcional “laboratorio” que les serviría de base para sus perversos trabajos durante la II Guerra Mundial. Testimonios de presos supervivientes confirmaron posteriormente la presencia de estos miembros de la Gestapo «que tomaban mediciones antropométricas e interrogaban a los prisioneros», así como de científicos alemanes que realizaban diferentes pruebas y test a los reclusos.

En este interesante documental podemos observar como era la vida en el campo de concentración de San Pedro de Cárdena Burgos, donde se enviaban a los prisioneros de las Brigadas Internacionales capturados en los campos de batalla. Los brigadistas fueron objeto de profundo estudio por parte de Vallejo Nájera y de miembros de las SS alemanas. (Haga clic sobre la imagen para ver el vídeo completo en otra pantalla).

La principal conclusión de estas investigaciones era contundente: «el marxismo español se nutre de las personas menos inteligentes de la sociedad». Quedaba demostrado que existía una «alta incidencia del fanatismo marxista en los inferiores mentales» así como «la presencia de psicópatas antisociales en las masas marxistas». Para Vallejo, el «imbécil social incluía a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas». Los resultados de este trabajo confirmaban una de las hipótesis del doctor vallejo Nájera planteadas al iniciar el estudio: «La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos».

Para los autores del estudio quedaba claro que «los marxistas aspiran al comunismo y a la igualdad de clases a causa de su inferioridad, de la que seguramente tienen conciencia. Y por ello se consideran incapaces de prosperar mediante el trabajo y el esfuerzo personal. Si se quiere la igualdad de clases no es por el afán de superarse, sino de que desciendan a su nivel aquellos que poseen un puesto social destacado, sea adquirido o heredado». Pero el marxista, ¿nace o se hace?. Vallejo Nájera y sus colaboradores concluían que la debilidades biopsiquicas de determinados individuos constituían el sustrato sobre el que acababan arraigando las doctrinas marxistas, que llegaban hasta ellos por diferentes medios: «Acaso sea la conclusión más aprovechable de nuestro trabajo, desde el punto de vista de la educación del pueblo, el elevado porcentaje de marxistas que deben sus creencias a la Prensa revolucionaria, coligiéndose la decisiva influencia de la prensa diaria y del cinematógrafo sobre las gentes de mediana o inferior inteligencia».

Las conclusiones de los trabajos de Vallejo Nájera son estremecedoras, aunque bien es cierto que algunas pueden provocar directamente hilaridad. Creo que con lo comentado hasta ahora en esta crónica podemos hacernos una idea de la mentalidad de este siniestro personaje, pero nos gustaría dedicar un poco más de atención a lo que en este trabajo se afirmaba sobre las mujeres. Como hemos comentado anteriormente entre los presos seleccionados para la realización de este estudio se encontraban 50 mujeres presas en la cárcel de Málaga. El resultado de aquellas investigaciones fue publicado en la Revista Española de Medicina y Cirugía en Mayo de 1939 bajo el inquietante título “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Investigaciones Psicológicas en Marxistas Femeninos Delincuentes”. Las tesis que se extrajeron de aquel trabajo fueron las siguientes:

A) La mujer roja y la mujer en general tienen rasgos físicos y psíquicos de extraordinaria inferioridad en relación al hombre.
B) El marxismo y la revolución unidos a la mujer deben de ser tratados “médicamente”, no políticamente.
C) Estos, aplicados al “caso” malagueño hacen de la mujer roja un ser degenerado, lleno de ferocidad y rasgos criminales.


Dos imágenes de una procesión celebrada el día del Corpus Christi en la madrileña prisión de Ventas en junio de 1939 a las pocas semanas de terminar la guerra. En la imagen inferior podemos contemplar las expresiones de angustia en los rostros de las mujeres. Muchas ellas serían condenadas a muerte, como fue el caso de las Trece Rosas. En agosto de este año se cumplirá el 75 aniversario de aquellas ejecuciones. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Las mujeres seleccionadas para este estudio cumplían diferentes penas, 33 estaban condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y 7 a penas de entre 12 y 20 años, aunque en el estudio se resaltaba que “la magnanimidad del Caudillo ha conmutado las penas de muerte por las de reclusión perpetua en todos los casos que estudiamos”. Los motivos más graves de condena eran los siguientes: 14 habían sido condenadas por “participación en los crímenes”, 5 por “Necrofagia”, 8 por “Militantes”, 7 por “Denuncias” y 16 por “Actuación Libertaria”. Destacar así mismo que de todas ellas 23 eran analfabetas y 17 tenían un grado de cultura bajo, según se indica en el estudio por sus autores.

La consideración hacia la mujer en este trabajo era contundente: «Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica labilidad psíquica, la debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las influencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad y la tendencia a la impulsividad, cualidades psicológicas que en circunstancias excepcionales acarrean anormalidades en la conducta social y sumen al individuo en estados psicopatológicos... Si la mujer es habitualmente de carácter apacible, dulce y bondadoso débese a los frenos que obran sobre ella; pero como el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal, cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer y se liberan las inhibiciones frenatrices de las impulsiones instintivas, entonces despiértase en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas...
Suele observarse que las mujeres lanzadas a la política no lo hacen arrastradas por sus ideas, sino por sus sentimientos, que alcanzan proporciones inmoderadas o incluso patológicas debido a la irritabilidad propia de la personalidad femenina ( ) Además, en las revueltas políticas tienen la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes»
.

Las conclusiones de Vallejo Nájera sobre la mujer “roja” eran demoledoras y humillantes, aunque tampoco se podrían mostrar muy alegres las mujeres “no rojas” con la opinión de Vallejo sobre la mujer en general, que destilaba misoginia por los cuatro costados. Si los marxistas eran ya de por si débiles mentales, seres con serias taras biopsiquicas, la mujer que abrazaba esta ideología ocupaba todavía un escalón inferior, la expresión suprema de hasta donde podía llegar la degeneración de la raza. La consideración de la mujer era tan baja, que al contrario de lo ocurrido con los presos, a estas ni se les realizaron estudios antropológicos ni mediciones biométricas, para Vallejo Nájera no hacia falta realizar un estudio «antropológico del sujeto, necesario para establecer las relaciones entre la figura corporal y el temperamento, que en el sexo femenino carece de finalidad, por la impureza de sus contornos».

Durante la guerra y una vez terminada esta, muchas mujeres republicanas serían vejadas y humilladas, otras encarceladas y muchas asesinadas. En la imagen vemos a tres mujeres de La Peña en el Alto Aragón, esposas de sindicalistas de la CNT. Tras entrar las tropas franquistas en el pueblo, serían rapadas, marcadas con cruces y humilladas públicamente. Sus casas fueron incendiadas. Tras conseguir fugarse, llegarían hasta las líneas republicanas tras pasar varios días vagando por el monte acompañadas de sus hijos. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Las conclusiones de este trabajo servirían como sustrato al naciente régimen franquista para cimentar sus política de exterminio del enemigo político, así como para aplicar sus formulas dedicadas a la “mejora de la raza”, para realizar una eugenesia en la sociedad española, favoreciendo la reproducción de los mejor dotados física y mentalmente, e impidiendo que los inferiores puedan perpetuar sus defectos en su descendencia: «Racionalmente suponemos que el mejor medio de impedir la degeneración de la raza será multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles, para que no predominen en la masa de población. Si mejoramos los inferiores, si los colocamos en condiciones favorables de subsistencia, perjudicaremos a los selectos, cuyas ideas e inventos serán aprovechados por los degradados y mediocres, que, nutriéndose a expensas de la actividad vital de los fuertes, terminan por dejarlos exhaustos». Si tal y como entendían Vallejo Nájera y sus colaboradores, el “gen rojo” se desarrollaba mejor en determinados ambientes como hemos visto, una buena solución podría ser apartar a los niños de estos “ambientes nocivos”, para educarlos de manera adecuada y de esta forma evitar el desarrollo del maligno gen: «Las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya las habíamos expuesto anteriormente. La segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible».

Tras estas terribles y perversas premisas muchos autores sitúan el origen de ese vergonzoso episodio de nuestra historia conocido como “los niños robados del franquismo”, que se prolongó desde el periodo de la guerra hasta después de la muerte del dictador, sin olvidar los miles de niños que fueron separados de sus familias para ser internados en los “hogares” del Auxilio Social. Según señala Paul Preston en su libro “Verdugos y represores. Los crímenes de Franco y de los franquistas” publicado en 2006, «La humillación social y la explotación de los vencidos se justificaban en términos religiosos como la expiación de sus pecados, pero también en términos socio darwinianos. En este sentido, ante la creencia de que los vencidos/as eran personas degeneradas, se les quitaban los hijos a sus madres, de manera que en las prisiones y campos de concentración el lema era no sólo someter los cuerpos, sino destruir las mentes, anular las voluntades e infligir el máximo dolor».

Iniciamos esta crónica recordando un artículo publicado por el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, y no queremos terminarla sin mostrar más inquietantes paralelismos entre lo vertido en aquel artículo y lo defendido en las teorías de Vallejo Nájera. Si este sostenía que «La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores», Mariano Rajoy escribía: « Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen a sí mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….».

El artículo integro publicado en el faro de Vigo por Mariano Rajoy, por si alguien quiere disfrutarlo en todo su esplendor. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Si inquietante es el artículo de Mariano Rajoy, más inquietante todavía es que en la actualidad se siga teniendo en consideración la obra y la figura del doctor Antonio Vallejo Nájera. Hace escasos días, el 27 de marzo de 2014, se celebraba en la Real Academia Nacional de Medicina una sesión científica conmemorativa con motivo de la Exposición “500 años de Sanidad Militar”. En el díptico entregado para la celebración de aquel evento (haga clic aquí para visualizar el díptico) y firmado por el coordinador de aquella sesión, el doctor Gonzalo Piédrola Angulo, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina, podíamos leer: «No es de extrañar, pues, que Académicos de la Real Academia Nacional de Medicina hayan sido, desde el primer presidente perpetuo, José Cervi, quien consta como “Protomédico general del Ejército”, hombres egregios que todavía resuenan en el eco de historia reciente como nuestro premio nobel Ramón y Cajal, García Tapia, Palanca, Juarros, Gómez Ulla, Vallejo Nájera o Piédrola Gil, ilustres en un batallón de ilustres. En su memoria, en tanto que Académicos y médicos militares, rendimos este justo homenaje». No sabemos si por error se refiere al hijo de Antonio Vallejo Nájera de nombre Juan Antonio Vallejo Nágera (se cambió la j por la g en el apellido), psiquiatra también como su padre y escritor. Si no se trata de un error no estaría de más una rectificación o aclaración por parte del firmante y de la propia Academia. No es de recibo que personas que están detrás de las perversas teorías que hemos conocido en esta crónica, reciban en la actualidad el homenaje de organismos públicos. Algo inconcebible en cualquier país de nuestro entorno, pero que de manera inquietante se produce con cierta frecuencia en España, ¿seremos portadores los españoles de un gen especial?.

Florentino Areneros.

martes, 27 de mayo de 2014

RUTA BUITRAGO DEL LOZOYA

Una instantánea de los aficionados que abarrotaban los tendidos junto al fortín de Peña Zorreras. FOTO CAPA (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
RUTA GEFREMA:
BUITRAGO DEL LOZOYA

El pasado 11 de mayo un selecto grupo de aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia tuvieron el privilegio de presenciar un monumental festejo del que hablarán nuestros nietos, en el que lidiaron esa terna de lujo conocida como la Agrupación de Comandos Modesto, compuesta por los inigualables Modesto, Merengón y Moncloveño, que nuevamente cuajaron una memorable actuación tras la que protagonizaron una apoteósica salida por la puerta grande de la muralla medieval de Buitrago entre las aclamaciones de un público entregado .

Como dijo aquel “al alba y con tiempo duro de levante...” comenzaron los aficionados a reunirse en la madrileña Plaza de España para subirse al vehículo acorazado que habría de conducirles al monumental coso de Buitrago. Allí se encontraban junto a los tres diestros algunos de los más significados miembros de la afición gefremera: Capa, Inés Tremis, Arquitecto, Maquinista, Juanito (I y II), Ramón “Autómatas”, Alcazareño, Paco “Malatesta” y otros muchos aficionados más, entre los que destacaba una nutrida representación internacional, con seguidores llegados desde la misma Madre Rusia y de los Estados Unidos. Sin olvidar destacar una notable presencia femenina en los tendidos, que presentaban una buena entrada, rozando el lleno.

Con un poco de retraso (nuevamente a Merengón se le pegaron las sábanas, ya no sabemos que hacer con él) y con un público entusiasta, comenzó el ameno viaje hasta la localidad de Piñuecar. Tras una primera parada para contemplar un extraordinario ejemplar que se encuentra a escasos metros de la Nacional I, los expedicionarios comenzaron la ascemsión al Cerro Piñuecar, puntuable de primera categoría. Tras una primera parada junto a unos interesantes parapetos cercanos al cementerio de la localidad, así como un excepcional sistema de trincheras, se situó en cabeza de pelotón Merengón, un equipier de inigualables facultades para las etapas de montaña, que fue tirando del grupo dosificando el esfuerzo y marcando los desarrollos más convenientes para cada rampa. Con esta inestimable ayuda, se consiguió coronar el alto sin que los participantes dieran muestra de fatiga, aunque como siempre ocurre en este tipo de etapas en el pelotón se fue haciendo “la goma”, escalonando su llegada todos los participantes.

La visión desde la cima del cerro Piñuecar es espectacular. Desde esta privilegiada atalaya se contempla gran parte del valle del Lozoya, desde Somosierra a la Cabrera, así como toda la comarca de Buitrago y los embalses que lo circundan. Aprovechando lo excepcional del lugar, los diestros aprovecharon para lucirse explicando como se desarrollaron las operaciones de la Batalla de Somosierra en el verano de 1936, una lidia que arrancaron sentidas ovaciones en las gradas. Pero si espectacular es la visión desde lo alto del cerro, no menos espectacular es el fortín excavado justo debajo del vértice geodésico que corona la montaña. Una estructura de características singulares, conocida como el “Observatorio de García Escámez” que provocó un encendido e interesantisimo debate entre los expertos en fortificación de Gefrema, que plantearon diferentes teorías sobre su construcción y funciones. Un debate que todavía continua en el aire y que estamos seguros que en futuro aportará interesantes novedades, varios de los que intervinieron se han planteado regresar al lugar para estudiar esta singular estructura con el detenimiento y la atención que merece.

En lo alto del Cerro Piñuecar se encuentra un impresionante fortín excavado bajo el mismo vértice geodésico que corona la cima, el lugar era conocido como la “Posición García Escámez” durante la Guerra. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Tras las fotos de rigor comenzó el descenso, y fue entonces cuando los aficionados vieron como Merengón, tras calarse la gorra como si de una boina se tratara, y colocarse la visera hacia la nuca, iniciaba un vertiginoso descenso que ponía la piel de gallina, con los más atrevidos del pelotón siguiendo su estela. Con total desprecio del peligro y de su integridad física, este grupo protagonizó algunos memorables momentos trazando curvas imposibles asomándose al abismo y desafiando a la tragedia. Posteriormente nos enteraríamos de que tanta prisa tenía su justificación en el ansia de tomarse un café en Piñuecar, donde el resto de aficionados visitó la fuente del pueblo, decorada desde los tiempos de la guerra, con los escudos de los cuerpos de Infantería, Artillería e Ingenieros, un lugar rebautizado tras esta ruta como la “Posición Roberto”.

La fuente de Piñuecar donde podemos contemplar los emblemas de los cuerpos de Ingenieros, Infantería y Artillería. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Tras una breve visita a la bella localidad de Piñuecar, donde algunos pasaron por capilla, la expedición partió hacia Gandullas, parando una vez pasado el pueblo junto a la Cañada Real Segoviana, por donde discurriría la ruta. Comenzó en este punto la ascensión de la mítica Peña del Alemán, puntuable de segunda categoría, donde nuevamente se situó en cabeza de pelotón el incansable “Merengón”, a mitad de subida se efectuó una parada para visitar los restos de una gran fortificación al abrigo de unas rocas, que en su momento albergó el puesto de mando de las fuerzas republicanas que ocupaban este estratégico lugar, junto a ella se encuentra una cueva refugio de muy fácil acceso, que causó sensación entre los aficionados.

En una de las laderas de la Peña del Alemán encontramos los restos de lo que fue el puesto de manod, así como una cueva, en la imagen, que servía de refugio en caso de bombardeo. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

A continuación se culminó la subida a este emblemático emplazamiento donde se visitaron diferentes obras de fortificación de indudable interés, destacando el singular fortín que corona la cumbre, desde donde se domina una impresionante panorámica del frente, pudiendo contemplar, prácticamente a tiro de piedra, los fortines franquistas al otro lado de la pequeña vaguada que separaba a ambos ejércitos. La Peña del Alemán, o Cabeza Velayos, aparece reflejada en abundante bibliografía, un lugar de connotaciones casi míticas, todo un símbolo para la iconografía miliciana de los primeros momentos de la guerra. Aquí los diestros pudieron lucirse leyendo los textos del periodista cubano Pablo de la Torriente, quien narraba con todo lujo de detalles los “duelos dialécticos” que se entablaban entre los combatientes de ambos bandos en aquellas noches de verano.

En la cima de la Peña del Alemán encontramos un fortín republicano, al fondo podemos contemplar el Cerro Piñuecar. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Desde la Peña del Alemán, tras cruzar la “tierra de nadie”, se llegó a las posiciones franquistas, donde continuo la lidia entre las aclamaciones de un público cada vez más entregado. El primer lugar en visitar fue la “Posición Casado”, un imponente fortín de forma pentagonal de excelente factura y conservación, desde el que se domina la Peña del Alemán. En aquel punto nuevamente los diestros arrancaron las ovaciones del respetable con la lectura de textos del capellán requeté Juan Urra Lusarreta, presente en este mismo lugar durante aquel convulso verano de 1936.

Un grupo de aficionados junto al fortín de la denominada “Posición Casado”. FOTO JAZ.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Posteriormente se visitó el lugar conocido por el sobrecogedor nombre del “Parapeto de la Muerte”, con sus dos espectaculares fortines acompañados de sendos refugios subterráneos que causaron deleite entre los aficionados más intrépidos, que disfrutaron de lo lindo metiéndose por los diferentes vericuetos y galerías.

Un grupo de aficionados junto a uno de los fortines del lugar conocido como “Parapeto de la Muerte”. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Desde el “Parapeto de la Muerte” los aficionados, que ya empezaban a pedir los máximos trofeos para los tres diestros, se encaminaron hacia la posición de “Peña Zorreras” donde se conserva un espectacular fortín construido en lo alto de una peña y al que se accede por una escalera esculpida en la roca. El fortín presenta un excelente estado de conservación, aunque junto al mismo encontramos los restos de lo que debió ser un fortín antitanque que dominaba la carretera a Gandullas, y que desafortunadamente se encuentra bastante deteriorado conservándose solamente los muros laterales. Tras la preceptiva y reglamentaria foto de grupo junto al fortín, se desató la euforia y los tres diestros fueron llevados a hombros hasta Gandullas entre una ovaciónes. Allí subieron nuevamente al autobús para dirigirse hasta Buitrago del Lozoya.

El singular fortín de Peña Zorreras construido sobre una peña. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Al llegar a Buitrago se vivió otro de los momentos destacados de la jornada. En los planes iniciales se contemplaba una visita vespertina al Museo Picasso de la localidad, que tiene su origen indirectamente en las consecuencias de la Guerra Civil. Pero desafortunadamente por problemas administrativos no se pudo concretar esa visita pese a los denodados esfuerzos del maestro Modesto. Para compensar de alguna manera esta pérdida, los diestros tenían preparada una pequeña sorpresa, y de las bodegas del autobús sacaron dos neveras repletas de cervezas, refrescos y otras bebidas bien refrigeradas, así como diferentes viandas y aperitivos. Muchos de los aficionados no daban crédito, incluso algunos afirman haber visto caer una furtiva lagrima por las mejilla de algún veterano socio, conmovido por este detalle de los diestros, que ya se habían metido definitivamente a todos los aficionados en el bolsillo. Tras degustar bebidas y manjares, los aficionados se dirigieron a almorzar al afamado restaurante “Las Murallas” de Buitrago.

En algunas de las casas de Buitrago todavía se pueden contemplar los efectos de la metralla de los bombardeos en algunas fachadas. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La comida transcurrió en un agradable ambiente de amistad y compañerismo, iniciándose durante la misma algunos interesantes y enriquecedores debates entre los aficionados. El ágape finalizó con los reglamentarios tres Hurras al padre Urra, pronunciados por la madrina del festejo.

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Posteriormente se inició un recorrido por la monumental villa de Buitrago, donde podemos contemplar un excepcional recinto amurallado medieval perfectamente conservado. Si el recorrido matutino había resultado excepcional, no menos grandioso fue el recorrido de la tarde, donde algunos de los aficionados que no estaban en cartel protagonizaron diversos quites de inigualable maestría. A destacar los maravillosos lances con los que Arquitecto obsequió a los presentes. Gracias a él pudimos conocer algunos detalles de la construcción de la muralla, los nombres de algunas de sus partes y un buen número de datos que enriquecieron de manera notable todo el recorrido. Pero por encima de todo destacó la lección magistral de historia medieval que dio a los presentes, destacando su conocimiento de la historia musulmana de España y de la propia Buitrago. Una exposición impagable que demostró nuevamente que las rutas de Gefrema no son Guerra Civil solamente, sino que en ellas, y en un ambiente lúdico, se pueden adquirir conocimientos no solo de historia y arqueología, sino de otras disciplinas como la botánica, la geología o la etnografía entre otras.

Una instantánea del maestro “Arquitecto” dando una lección de historia en una de las entradas al recinto amurallado de Buitrago. Observen como dos aficionados se arrancan por sevillanas. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Parecía que la tarde ya había dado de si todo lo que podía dar, pero entonces los aficionados llegaron hasta la antigua herrería, abandonada en la actualidad, con su potro de herrar en un excelente estado de conservación. El run run que precede a las grandes faenas se empezó a sentir en los tendidos cuando los aficionados vieron al maestro Capa colocándose para iniciar el quite junto al potro.

Es el maestro Capa un diestro multidisciplinar, domina casi todas las artes y todas ellas con notable maestría. Gran conocedor de los diferentes terrenos y suertes, puede triunfar en cualquier coso y ante cualquier ganadería, no hay morlaco que se le resista. Pero si destaca en alguna de todas ellas, sin duda es en sus amplios y enciclopédicos conocimientos etnográficos, no en Vano el maestro Capa es el alma del Museo Etnográfico de Montejo de San Miguel, un singular y excelente museo localizado en el norte de Burgos, muy cercano a la bella localidad de Frías, si algún día visitan aquella comarca les recomiendo que no dejen de visitar el museo, estoy seguro que les encantará. Por si todo ello no fuera suficiente, a todo ello el maestro Capa une sus dotes pedagógicas y didácticas, con lo que asistir a una de sus explicaciones, se convierte en un auténtico regalo. Pero como dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí les dejo la filmación integra del quite que Capa protagonizó en el monumental coso de Buitrago de Lozoya. Juzguen por ustedes mismos.


Video en el que podemos contemplar la magistral exposición realizada por el maestro Capa sobre las características y utilidad del potro de herrar, indispensable su visualización. La calidad de la filmación permite abrir el video a pantalla completa. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Y hasta aquí la crónica de esta memorable ruta que recordaremos durante mucho tiempo. Un día inolvidable en el que los que asistieron tuvieron el privilegio de conocer un poco de la historia de la Guerra Civil, y de otras muchas facetas de la comarca, y a la vez disfrutar de una lúdica jornada.

Florentino Areneros.

DOCUMENTACIÓN DE LA RUTA
A continuación les copiamos el texto de parte de la documentación que se entregó a los asistentes a la ruta como complemento a las explicaciones de los guías. En una próxima crónica incluiremos el resto de la documentación formada por textos de diferentes autores referidos a la guerra en esta comarca.

Tropas republicanas se dirigen hacia Somosierra en el verano de 1936. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LA LUCHA POR SOMOSIERRA

Los planes del general Mola para el golpe de julio de 1936 contemplaban la posibilidad de un avance rápido sobre Madrid de fuerzas provenientes del norte en el caso de que la sublevación fracasara en la capital, o bien que la situación de los sublevados en Madrid fuese comprometida. Para ello era de transcendental importancia el control de los puertos de la sierra madrileña, siendo los de mayor importancia el Alto del León, el Puerto de Navacerrada y el de Somosierra. Para asegurarse el control de este último. El día 16 Mola se reunía en Pamplona con Carlos Miralles, un joven militante de Renovación Española que desde hacía tiempo junto a sus hermanos Luis y Manuel colaboraban en la conspiración de Mola realizando labores de enlace. Mola le nombraría “capitán honorario” para que pudiera mandar una compañía si fuera necesario. Las ordenes de Mola son precisas: ocupar el puerto de Somosierra.

Carlos Miralles regresa a Madrid, y al día siguiente, 17 de julio, unos 50 hombres se toman posiciones en el puerto y en el túnel de ferrocarril todavía sin inaugurar que transcurre paralelo a la carretera. En la noche del 17 al 18, catorce hombres permanecen en el puerto, Miralles y dos compañeros parten hacia Burgos en busca de armas y municiones y el resto se retira a la cercana localidad de Boceguillas para no levantar sospechas. El día 18 transcurrió sin novedad, pero en la mañana del 19 un peón caminero denuncia al grupo sospechoso al alcalde de Buitrago, quien acompañado de varios vecinos armados, y tras engañarles fingiendo una avería, capturan a los golpistas y los conducen al pueblo para ser interrogados. Los compañeros de los detenidos al ir a relevarlos se dan cuenta de que han sido descubiertos y alertan al resto del grupo que se encuentra en Boceguillas. Desde Buitrago un grupo de paisanos se dirige al puerto, estableciéndose un intenso tiroteo que provoca bajas en ambas partes. Temiendo que puedan llegar más refuerzos desde Buitrago y dado lo precario de su situación, los rebeldes optan por huir hacia Burgos. Mientras tanto Carlos Miralles ha conseguido reunir una fuerza en Burgos de unos cien hombres, entre ellos algunos guardias civiles, y en la mañana del 19 emprenden camino de Somosierra, son la avanzadilla de otra columna de fuerzas regulares que se está formando en la ciudad. En las cercanías de Aranda de Duero se encuentran con los compañeros que habían abandonado Somosierra. Tras llegar nuevamente al puerto interceptan a tres motoristas de la Guardia de Asalto, y detienen a uno de ellos, por él se informan que la sublevación en Madrid ha sido sofocada. Las noticias hacen que Miralles decida regresar nuevamente a Aranda.

Un grupo de milicianos posa en las calles de Buitrago. Según el pie de foto se trataría de campesinos pertenecientes a la columna del alemán Max Salomón. Foto AHN. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La noche del 19 al 20 sale de Burgos una columna al mando del coronel Gistau. Está formada por el II Batallón de San Marcial y una batería ligera. Durante el día es atacada en diferentes ocasiones por la aviación leal, por lo que deciden avanzar solamente de noche, perdiendo de esta manera todo el día 20. Por la noche de ese día llegan a Aranda y allí reciben las noticias del grupo de Miralles. Deciden que el grupo de voluntarios parta a la mañana siguiente a ocupar nuevamente el puerto, cosa que hacen sin encontrar ninguna resistencia bajando hasta Robregordo donde se establecen. Por la noche divisan un gran número de luces que desde La Cabrera se dirigen hacia Buitrago, es evidente que unidades leales se dirigen hacia ellos, por lo que se repliegan hasta el puerto, más fácil de defender. Por su parte la columna de Gistau ha conseguido llegar esa misma noche hasta Cerezo de Abajo, a unos escasos 10 kilómetros del puerto. Las luces que han visto avanzar hacia Somosierra es una columna al mando del capitán Francisco Galán, compuesta por los batallones IV y V de Milicias, además por otras unidades, entre ellas el grupo de Artillería del comandante Jurado.

A las siete de la mañana del día 22 las fuerzas de Galán comienzan su avance, pese a la tenaz resistencia de los ocupantes del puerto, la superioridad de los atacantes es abrumadora y los rebeldes se retiran abandonando el puerto. En el enfrentamiento fallecería, entre otros, Carlos Miralles, al que posteriormente se le concedería la Laureada.

Fuerzas republicanas avanzan hacia Buitrago por el alto de La Cabrera. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El coronel Gistau, cuya columna había sido reforzada con la llegada del Regimiento de Bailén, se propone recuperar el puerto a la mañana siguiente. Dos compañías del Regimiento de Bailen ocuparían la Cebollera, al este del puerto, y otras dos del San Marcial ocuparían Gargantones al oeste, una vez protegidos los flancos el resto de fuerzas avanzarían sobre el puerto. Aprovechando la noche el comandante Angulo acompañado de un guía se dirigió hacia la Cebollera, indicando que si no se escuchaba ningún disparo sería señal de que había ocupado sus posiciones sin novedad. Al amanecer y no escucharse disparos, Gistau, pensando que los flancos estaban protegidos, ordena el avance en camiones de sus unidades hacia el puerto, en cabeza marchaba un camión con una pieza de artillería.

Pese a las precauciones de los asaltantes, las fuerzas de Galán se encontraban cómodamente asentadas en las laderas del puerto, la operación de flanqueo planeada por Gistau había fracasado, las dos compañías que habían de ocupar la Cebollera se extraviaron durante la noche sin conseguir su objetivo, y las dos que deberían ocupar los Gargantones, al no encontrar al enemigo decidieron regresar y unirse al grueso de la columna. Los hombres de Galán dejaron aproximarse a la confiada columna, abriendo un intenso fuego en el momento preciso, al ataque se sumó la aviación ametrallando y bombardeando a placer a los que ascendían. Los camiones quedaron abandonados en la carretera y los efectivos de Gistau consiguieron replegarse ordenadamente, no sin haber pagado un alto precio en bajas y material. La desastrosa acción haría que el coronel Gistau fuera relevado del mando.

Ante la situación Mola ordena que se localice por todos los medios a la columna del coronel García Escámez para que se dirigiera inmediatamente hacia Somosierra para tratar de recuperar el puerto. La columna García Escámez se había formado en Pamplona inmediatamente tras el golpe. Estaba formada por un batallón del Regimiento América, y el batallón de Montaña de Sicilia, entre otras unidades de menor importancia. Formaban parte de esta columna numerosos voluntarios carlistas navarros, que habían exigido a Mola participar en la “gloriosa” toma de Madrid que se suponía inminente. La columna tenía la orden de marchar sobre Madrid por Logroño, Soria y Somosierra. Durante el trayecto perderían un tiempo precioso debido a la situación conflictiva que encontraron en varias localidades debido a la resistencia, armada en algunos casos, que ofrecían principalmente grupos de obreros tras haberse decretado la huelga general en localidades como Logroño, Alfaro, Soria o Almazán. Tras sofocar las revueltas, y tras un amago de dirigirse hacia Guadalajara para socorrer a los golpistas que eran hostigados por fuerzas leales, la columna García Escámez llegaría a Aranda de Duero en las últimas horas de la tarde del día 23, tras haberse unido nuevas unidades a la columna. García Escámez tomó el mando de todas las unidades de Somosierra y las unidades comenzaron a situarse para el ataque al puerto.

El coronel García Escámez (ya general en la foto) sería reclamado por Mola para sustituir al coronel Gistau y dirigir las operaciones para tomar Somosierra. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El plan de ataque sería similar al fracasado de Gistau del día 23, en esta ocasión dos compañías del batallón de Sicilia ocuparían la Cebollera, y otra del Regimiento de América ocuparía los Gargantones. El teniente coronel Cebollino con el batallón de Bailén y parte del de San Marcial, avanzaría sobre el puerto. La operación comenzó el 24 a las ocho de la tarde, completándola con éxito a las cuatro de la tarde del día siguiente cuando llegaban al puerto las fuerzas sublevadas, continuando su avance en dirección Buitrago hasta las proximidades de Robregordo al anochecer. El desastre entre las fuerzas leales, confiados tras su victoria del 23, es notorio. Las bajas y las perdidas son cuantiosas, entre los muertos se encuentra el teniente coronel Cuervo que mandaba las fuerzas leales, según algunas fuentes sería asesinado por sus propios soldados. Sería sustituido por el general Bernal, subsecretario de Guerra.

El 26 las unidades de García Escámez continúan ganando terreno, aunque lentamente debido a la actuación de la aviación republicana. El 27 se ocupan las primeras casas de Robregordo, pero la acción de la artillería y la aviación leales ralentizan el avance. Tras una jornada de relativa calma el día 29 se ocupa Robregordo y el 30 serán ocupados Braojos, La Serna y Piñuecar, incluyendo el estratégico vértice Piñuecar. Tras las líneas de las fuerzas rebeldes quedan los pueblos de La Acebeda, Horcajo, Aoslos y Madarcos. El día 31 se ocupa La Nava y se comienza a preparar el salto sobre Buitrago. El día 1 de agosto apenas se registra actividad, reiniciando el ataque el día 2. El avance resulta penosísimo por los ataques de la artillería y aviación leales, llegando a ocupar unos crestones que desde Piñuecar descienden hacia Buitrago (lo que más tarde será conocido como Parapeto de la Muerte) donde son detenidos por un intenso fuego de armas automáticas y fusilería (seguramente realizado desde lo que se conocería posteriormente como Peña del Alemán), por su flanco izquierdo (oeste) el pantano de Puentes Viejas se convierte en un muro natural infranqueable.

Artillería republicana ubicada en las inmediaciones de Buitrago. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Al otro lado de la carretera nacional, el día 4 se ocupa el pueblo de Gascones, tras dejar los atacantes muchas bajas en el terreno, localidad que deberán abandonar al día siguiente ante la presión de las fuerzas leales. El día 7 los rebeldes ocuparán Pradena y el 16 Montejo, ambos pueblos se encontraban desguarnecidos. Tras estos últimos movimientos el frente quedaría estabilizado prácticamente sin variaciones hasta el final de la guerra, un periodo en el que ambos bandos se iban a dedicar a fortificar sus posiciones, algunas de las cuales visitaremos en esta ruta.

Además del valor como vía de penetración de las fuerzas rebeldes hacia la capital, esta zona tenía otro valor de gran importancia estratégica, ya que aquí se encontraban los embalses que abastecían de agua potable a la capital, una ciudad que albergaba una población de un millón de habitantes. De haber caído estos embalses en manos de los rebeldes la defensa de Madrid habría resultado prácticamente imposible en los meses siguientes. En las inmediaciones de este frente se encontraban los dos embalses que abastecían la ciudad en aquella época: el embalse de El Villar (1882) y el embalse de Puentes Viejas, que estaba terminado al comenzar la guerra pero todavía no había sido inaugurado. La posesión de estas infraestructuras resultaría vital para el desarrollo de la guerra en Madrid. Durante toda la guerra ambos embalses se mantuvieron en su máxima capacidad, utilizándolos de esta forma como defensa natural frente a posibles avances de las fuerzas franquistas.

Texto sintetizado de “LA MARCHA SOBRE MADRID” de Manuel Martínez Bande.

lunes, 21 de abril de 2014

LUGARES DE LAS BB.II. (VOL. II)


Brigadistas en la carretera de La Coruña con el puente de San Fernando a sus espaldas. Esta imagen sería una de las primeras que se les sacaron a los brigadistas a su llagada a Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LUGARES DE LAS
BRIGADAS INTERNACIONALES

(Volumen II)


Los aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia están de suerte. Esta próxima semana podrán asistir a un acontecimiento único que será, como si de una conjunción astral se tratara, imposible que se repita durante mucho tiempo. A las 19 horas del próximo lunes 28 de Abril de 2014 en el monumental coso del Colegio Lourdes de Madrid organizado por Gefrema, los aficionados que tengan el privilegio de asistir podrán disfrutar de un irrepetible mano a mano entre dos de las primerísimas figuras del momento: Ken O’Keefe “Ibarakeño” y Severiano Montero “Brigadista”, donde presentarán el segundo volumen de “Lugares de la Brigadas Internacionales en Madrid”, un ejemplar de impresionante trapío donde podemos encontrar un amplio conjunto de lugares relacionados con los brigadistas internacionales en Madrid, en esta caso lugares de la Casa de Campo, Ciudad Universitaria, Moncloa y Argüelles, Parque del Oeste, Puente de los Franceses, El Pardo, Fuencarral y muchos otros, que tuvieron una notable importancia en lo que fue la Batalla de Madrid de noviembre de 1936. A falta de concretar algunos detalles todo apunta a que junto a estos dos fenomenales diestros, si sus compromisos anteriores se lo permiten, saltará al albero el indiscutible número uno del escalafón, inigualable “Moncloveño”, que realizará las tareas de presentación y moderación. Con lo que los asistentes a este irrepetible festejo podrán contemplar juntos en el albero a una inigualable terna, una conjunción estelar difícil de igualar en muchos años.

El cementerio de Fuencarral sería el lugar elegido para enterrar a los brigadistas muertos en combate. Este cementerio, y su historia, es uno de los lugares que aparecen en esta guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El ocho de noviembre de 1936 cerca de dos mil hombres llegados de diversos puntos del planeta desfilaban por la Gran Vía madrileña aclamados por la población. Tardarían pocas horas en entrar en combate en la Ciudad Universitaria madrileña y sus alrededores. Posteriormente estos brigadistas y muchos otros que llegarían después, visitarían otros muchos puntos de la geografía madrileña y española, donde lucharían y en muchos casos también morirían. En todos aquellos lugares todavía se conserva el recuerdo de aquellos soldados llegados de todos los rincones del planeta para participar en aquella guerra que se convertiría en el primer enfrentamiento armado contra el fascismo. Hace dos años, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) publicó el primer volumen de “Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid”, un trabajo también de Ken O´Keefe, centrado en aquella ocasión en lugares de la ciudad de Madrid, así como en el recorrido histórico y multitudinario que aquellos primeros brigadistas realizaron desfilando por algunas de las principales calles de Madrid. En su momento dedicamos una crónica en Sol y Moscas a aquella primera entrega de esta apasionante serie (haga clic aquí para ir a la crónica de las Brigadas Internacionales).

Estado en el que quedó el monumento al Doctor Rubio en el Parque del Oeste tras la guerra. Este monumento, que todavía conserva restos de impactos en la actualidad, es uno de los lugares que se pueden visitar siguiendo las indicaciones y planos de esta guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

En esta segunda entrega podemos seguir los pasos de los brigadistas por lugares tan emblemáticos de lo que fue la Batalla de Madrid como el Puente de los Franceses, el Parque del Oeste, la Casa de Campo, las facultades y edificios de la Ciudad Universitaria o la Plaza de la Moncloa, lugares en primera línea del frente donde los brigadistas desempeñaron un papel determinante en el desenlace de aquella épica batalla que frenó a las fuerzas franquistas en las puertas de la capital, haciendo bueno el lema del ¡¡NO PASARÁN!!. También se recopilan otros lugares de la retaguardia menos conocidos pero no por ello menos importantes, como algunos lugares utilizados como improvisados cuarteles por los brigadistas en Fuencarral, El Pardo y la Dehesa de la Villa, o un hogar infantil en La Moraleja tutelado por los propios brigadistas, entre otros muchos lugares de indudable interés. Todo ello acompañado de un ameno relato pormenorizado donde se nos facilitan todo tipo de detalles sobre los lugares, los acontecimientos históricos que allí tuvieron lugar, el desarrollo de los combates, sus protagonistas o las unidades a las que pertenecían.

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Este nuevo volumen, al igual que el anterior, viene acompañado de un plano desplegable a doble cara, con el que podemos seguir el recorrido acompañado de la guía, un método agradable de visitar todos los lugares recogidos en este volumen. Por si todo esto no fuera suficiente, este trabajo viene acompañado de una cuidada selección de imágenes, muchas de ellas inéditas que son publicadas por primera vez en este volumen.

La facultad de Filosofía y Letras se convertiría en uno de los lugares emblemáticos durante los combates desde noviembre de 1936 hasta el final de la guerra. Se trata de un edificio muy relacionado con las Brigadas Internacionales como queda reflejado en la guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LOS AUTORES


Ken O’Keefe “Ibarakeño”, es un diestro singular en este mundo de la guerracivilmaquia. Sus orígenes hay que buscarlos en Nueva York, aunque de orígenes familiares irlandeses. En su juventud pasó unos años en España donde le engancharía el duende de la guerracivilmaquia, marchando posteriormente a Japón donde ahora desarrolla su labor docente, y es allí, en Ibaraki a orillas del río Tone, donde este historiador e investigador histórico dedica su tiempo al estudio e investigación de todo lo relacionado con la Guerra Civil Española. Pese al handicap de la distancia, lo que le otorga un mayor mérito si cabe, O’Keefe ha conseguido recopilar una impresionante cantidad de información sobre el paso de las Brigadas Internacionales por Madrid, fruto de ese trabajo es este monumental trabajo que se presentará el próximo lunes. Destacar también que “Ibarakeño” forma parte del legendario grupo de rock norteamericano “The Dead Monkeys” desde su fundación .

Ken O´Keefe se dirige a los asistentes de la ruta celebrada unos días después de la presentación del primer volumen de Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid en noviembre de 2012. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Severiano Montero “Brigadista” es un maestro consagrado de este noble arte de la guerracivilmaquia. Muchos de los que empezamos a interesarnos por la arqueología de la Guerra Civil en Madrid lo hicimos de la mano del trabajo “Arqueología de la Guerra Civil en Madrid” (clic aquí para ir a la publicación) escrito por Severiano y publicado por la Universidad Complutense en 2001 (haga clic aquí para ir a la publicación). Severiano ha desarrollado una intensa actividad a lo largo de muchos años: Durante todo este tiempo ha publicado innumerables artículos, participado en diversos congresos históricos, e impartido numerosas conferencias. Destacar por su importancia su libro “La Batalla de Brunete”, publicado por la editorial Raíces en 2009. Severiano compagina todas estas actividades con las que desarrolla al frente de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI).

Los brigadistas internacionales desfilan por la Gran Vía el 8 de noviembre de 1936, momentos antes de incorporarse a los combates que se estaban produciendo en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Como pueden comprobar no faltan ingredientes para que esta apoteósica faena pase a los anales de la guerracivilmaquia, una faena que sin duda será recordada por las generaciones venideras. La presentación que tendrá lugar el próximo lunes es una oportunidad única que no deben desaprovechar si tienen la posibilidad de asistir, además nos brinda la posibilidad de poder mostrar nuestro afecto y apoyo al diestro de Ibaraki para animarle a continuar con esta insuperable y monumental labor que desarrolla en la soledad de la distancia, una meritoria labor que tantos momentos de gloria ha proporcionado a los buenos aficionados a este noble arte de la guerracivilmaquia.

COMO LLEGAR:

Colegio Lourdes
C/ San Roberto 8 Duplicado

Lunes, 28 de Abril de 2014 19:00 horas



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Metro Casa de Campo (Líneas 5 y 10)

Autobuses: 25, 36, 39, 65

sábado, 5 de abril de 2014

EL DISCURSO DE CASADO

Una de las imágenes más icónicas de la guerra civil posiblemente sea la del coronel Segismundo Casado frente a un micrófono la noche del 5 de marzo de 1939. En esta crónica desvelamos alguno de los interrogantes que se esconden tras esta fotografía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).
EL DISCURSO DE CASADO
(75 Aniversario)

Por Florentino Areneros.

En la noche del 5 de Marzo de 1939 un grupo de militares y civiles, comandados por el coronel Casado escenificaban con un discurso radiado el golpe de estado contra el gobierno del Doctor Negrin que llevaban tiempo preparando. Mucho se ha hablado y escrito de aquel episodio desde entonces hasta nuestros días, un episodio que sería el punto de arranque de lo que luego se conocería como el Golpe de Casado. Si la guerra había comenzado con el golpe de julio de 1936, iba a terminar, o a acelerar su final, gracias a este golpe de marzo de 1939, que acabaría dando la puntilla al gobierno del doctor Negrín.

Como bien repite nuestro admirado maestro Fernando Hernández Sánchez “la victoria tiene muchos padres, pero la derrota siempre es huérfana”, tal vez ello sea el motivo de que a día de hoy todavía queden muchas lagunas por completar de aquellos hechos. Las versiones y opiniones de lo ocurrido son en algunos casos dispares, los testimonios de los testigos que se han ido recogiendo en la abundante bibliografía, así como las diferentes biografías de alguno de sus protagonistas principales, difieren de manera notable, y lo que es más significativo, seguramente muchos callen o cambien detalles y hechos de interés para eludir sus propias responsabilidades y errores. El Golpe de Casado precipitaría el desenlace de la guerra, que terminaría seguramente de la peor manera posible para los intereses de los perdedores. A la catástrofe que supuso este final habría que sumar la tragedia a la que miles de personas del bando perdedor se verían abocados, no olvidemos que tras la guerra miles de prisioneros serían fusilados, y que muchos otros miles perecerían en los centros de internamiento o realizando trabajos forzados. En estas circunstancias es comprensible que nadie quiera responsabilizarse de lo que en aquellos días aconteció, todos aseguran haber tomado las mejores decisiones posibles o haber actuado forzados por las circunstancias sin que hubiera ninguna alternativa mejor a lo que ellos se vieron obligados a tomar. Queda mucho por investigar y descubrir, incluidos algunos archivos todavía clasificados, principalmente españoles y británicos. Tal vez no haga mucha gracia al gobierno de Su Graciosa Majestad que a partir de aquellos documentos se pudiera descubrir que el gobierno su nación ayudó a implantar un régimen de corte fascista en España que se mantendría en el poder con mano de hierro durante 40 años. Tampoco entendemos ese celo que muestra el Ministerio de Defensa español en mantener como clasificados documentación de hace más de 75 años, pero como bien dice a menudo nuestro amigo Julio Alberto "Capa" “será que Dios lo ha querido así”.

En la fotografía, tomada durante una visita al cuartel general del IV Cuerpo de Ejército en Alcohete (Guadalajara), distinguimos a dos de los principales protagonistas de este episodio. En el centro, con anteojos, se encuentra el coronel Segismundo Casado y a la izquierda (el único del grupo que calza alpargatas) distinguimos a Cipriano Mera. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

La lista de los que participaron en aquel episodio, bien sea por acción u omisión, es muy extensa. Como si de una comedia de enredo se tratara (espero que se me perdone la ironía) en aquellos acontecimientos participaría un extenso plantel de protagonistas principales y actores secundarios: militares, civiles, políticos, espías, traidores, diplomáticos, servicios secretos de ambos bandos y extranjeros..., mezclados en mil historias diferentes de traiciones, infidelidades y lealtades, intrigas, luchas, engaños..., todo ello en medio de un terrible caos y descoordinación, como pone de manifiesto el hecho de que mientras unidades leales al gobierno luchaban contra los golpistas en las calles de Madrid, Negrín acompañado por la mayor parte de su gabinete, así como los principales mandos militares que le prestaban su apoyo, ya habían abandonado España hacia tiempo.

No es nuestra intención hacer una crónica sobre el Golpe de Casado, sería muy difícil, por no decir imposible, condensar aquellos hechos, sobre todo teniendo en cuenta la multitud de versiones dispares que existen, un trabajo que ocuparía páginas y páginas y que además escapa a nuestras modestas capacidades y conocimientos. Pero no queríamos dejar pasar el 75 aniversario de aquellos hechos sin detenernos brevemente en ello y animamos a nuestros lectores a profundizar en el tema, seguro que es de su interés.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Seguramente si existe una imagen icónica de aquel episodio histórico, sea la del coronel Segismundo Casado sentando frente a un micrófono, mientras se dirige a la población en un discurso radiofónico desde los sótanos del Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá. Aquella fotografía de aquel momento histórico sería tomada por el legendario fotógrafo Alfonso, quien también retrataría al resto de personas que intervinieron para dirigirse a la población. Como bien decía el maestro Carlos García Alix “Rufian”, las fotos nos hablan, muchas esconden secretos y misterios por desentrañar, solo hay que saber interrogarlas y dejar que te respondan. Las fotos que tomó Alfonso esa noche son tremendamente inquietantes, los rostros transmiten una enorme tensión, la seriedad y transcendencia del momento se aprecia en las caras y las expresiones de los que en ellas aparecen, sabedores sin duda de la importancia de ese instante que estaban viviendo. Particularmente lo que a mi siempre me ha llamado la atención al contemplar estas fotografías es la inquietud que produce ver a Mera, Casado o Besteiro hablando con esa vehemencia que refleja la imagen pero no saber que es lo que dicen, no saber cual es la gravedad de esas palabras que hacen que el resto de personas que aparecen en la fotografía muestren ese gesto de tremenda seriedad y preocupación. En esta crónica vamos a desvelar este misterio a nuestros lectores. Hemos recurrido nuevamente al admirado maestro Luis Romero recogiendo de su libro “el final de la guerra” los discursos que se pronunciaron ante los micrófonos aquella intensa noche, y que nos permitirán conocer algo más de los motivos que llevaron a estas personas a dar este trascendental paso que terminaría con la guerra y con la República.

El Palacio de la Torrecilla, junto al edificio del Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá, sería destrozado por las bombas de la aviación franquista durante uno de sus innumerables ataques sobre la ciudad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero vayamos a los hechos. A la nueve de la noche del cinco de marzo de 1939 Julian Besteiro llega al Ministerio de Hacienda en la madrileña calle de Alcalá, a escasos metros de la Puerta del Sol, un edificio que ya sirvió de puesto de mando al general Miaja al principio de la guerra, en concreto sus sótanos que habían sido habilitados y fortificados. Junto a Besteiro llegan el socialista Wenceslao Carrillo, el diputado de Izquierda Republicana Miguel San Andrés y Rafael Sánchez-Guerra, ayudante del coronel Casado. Ya en el sótano se reúnen con Casado, quien está acompañado por el general Toribio Martínez Cabrera, el coronel Adolfo Prada Vaquero y otros jefes militares, así como el comisario del Ejército del Centro Edmundo Domínguez. También se encuentra allí un importante grupo de representantes de la CNT. El último en llegar sería Cipriano Mera, quien llegaría acompañado de su comisario político Antonio Verardini.

Los presentes se reunieron en una sala para confirmar quienes habrían de ocupar las consejerías en el nuevo Consejo que se habría de formar. Casado se haría cargo de la de Defensa, y también de la Presidencia del Consejo pero de manera provisional, a la espera de que Miaja, en aquel momento en Valencia, aceptara el cargo. Besteiro ocuparía la de Estado y Wenceslao Carrillo la de Gobernación, el resto se repartiría entre los diferentes partidos y sindicatos que apoyaban el golpe.

Los discursos de los que habrían de intervenir ya estaban redactados y la hora prevista en la que habrían de dirigirse a la población por medio de la radio se ha fijado a las 10 de la noche. Sin embargo un imprevisto hace que toda la planificación se posponga: no se tienen noticias de la 70 Brigada. Esta brigada era una unidad muy fogueada que había participado en algunas de las principales batallas a lo largo de toda la guerra, estaba al mando de Bernabé López Calle “Comandante Abril” y pertenecía a la 14 División encuadrada en el IV Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera. Su misión era la de proteger a diferentes edificios oficiales del centro de Madrid: Ministerio de la Guerra, Gobernación, Telefónica, Banco de España, Palacio de Comunicaciones, Dirección General de Seguridad y otros. La actuación de esta brigada sería de suma importancia en el desenlace de los acontecimientos de días posteriores.

Finalmente a las once de la noche se establece contacto con la brigada. Una compañía de la misma al mando del capitán Septien, se encarga de proteger el Ministerio de Hacienda, las puertas se cierran definitivamente. En el interior todo está preparado, algunos periodistas, tanto nacionales como extranjeros, permanecen en el interior del edificio para ser testigos del acontecimiento. Momentos antes de las doce de la noche los protagonistas se dirigen al despacho donde han sido instalados los micrófonos de Unión Radio. Allí se encuentra Augusto Fernández Sastre, un capitán de carabineros que durante toda la guerra se ha encargado de leer el parte diario de guerra a las doce de la noche. La alocución finalmente comenzará a esa hora, las doce de la noche, coincidiendo con el parte.

El socialista Julian Besteiro sería el primero en intervenir. Durante su discurso siempre tuvo al lado a Casado. Las caras de los presentes hablan por si solas de la trascendencia del momento. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El locutor anuncia en primer lugar a Julian Besteiro, añadiendo que, dada su personalidad relevante, no necesitaba presentación. Besteiro trae su discurso escrito en una cuartillas, viste un abrigo negro y bajo el mismo, traje y corbata, su rostro transmite una enorme preocupación. Toma asiento junto al micrófono, una pequeña lámpara ilumina sus cuartillas, junto a él, de pie, se sitúa el coronel Casado. Besteiro. Con gesto solemne, comienza su discurso:

«Conciudadanos españoles: Después de un largo y penoso silencio, hoy me veo obligado a dirigiros la palabra por un imperativo de la conciencia, y desde un micrófono de Madrid.

Ha llegado el momento en que irrumpir con la verdad y rasgar la red de falsedades en que estamos envueltos, es una necesidad ineludible, un deber de humanidad y una exigencia de la suprema salvación de la masa inocente e irresponsable.

¿Cuál es la realidad de la vida actual de la República? En parte lo sabéis; en parte lo sospecháis o lo presentís; tal vez muchos, en parte al menos, lo ignoráis. Hoy, esa verdad por amarga que sea, no basta reconocerla sino que es preciso proclamarla en alta voz para evitar males mayores, y dar a la actuación pública urgente toda la abnegación, todo el valor que exigen las circunstancias.

La verdad es, conciudadanos, que después de la batalla del Ebro, los Ejércitos Nacionalistas han ocupado totalmente Cataluña, y el Gobierno republicano ha andado errante durante largo tiempo en territorios franceses.

La verdad es que, cuando los ministros de la República se han decidido a retornar a territorio español, carecen de toda base legal y de todo prestigio moral necesario para resolver el grave problema que se presenta ante nosotros.

Por la ausencia, y más aún, por la renuncia del Presidente de la República, ésta se encuentra decapitada. Constitucionalmente el Presidente del Consejo no puede sustituir al Presidente dimisionario más que con la obligación estricta de convocar elecciones presidenciales en el plazo improrrogable de ocho días. Como el cumplimiento de este precepto constitucional es imposible en las actuales circunstancias, el Gobierno Negrín, falto de la asistencia presidencial y de la asistencia de la Cámara, a la cual seria vano dar una apariencia de vida, carece de toda legitimidad y no puede ostentar título alguno al respeto y al reconocimiento de los republicanos.


Otra instantánea del discurso de Besteiro. Finalizada la guerra, al contrario que sus compañeros de aventura Julian Besteiro se negaría a abandonar España, moriría posteriormente en el penal de Carmona (Sevilla). (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

¿Quiere decir esto que en el territorio de la República exista un estado de desorden? El Gobierno Negrín, cuando aún podía considerarse investido de legalidad, declaró el estado de guerra, y hoy, al desmoronarse las altas jerarquías republicanas, el Ejército de la República existe con autoridad indiscutible y la necesidad del encadenamiento de los hechos ha puesto en sus manos la solución de un problema gravísimo, de naturaleza esencialmente militar.

¿Quiere decir esto que el Ejército de la República se encuentra desasistido de la opinión civil? Aquí, en torno mío, se halla una representación de Izquierda Republicana, otra del Partido Socialista, otra de la U. G. T. y otra del Movimiento libertario.

Todos estos representantes, juntamente conmigo, estamos dispuestos a prestar al Poder legítimo del Ejército Republicano la asistencia necesaria en estas horas solemnes.

El Gobierno Negrín, con sus veladuras de la verdad, con sus verdades a medias y con sus propuestas capciosas, no puede aspirar a otra cosa que a ganar tiempo, tiempo que es perdido para el Ínteres de la masa ciudadana, combatiente y no combatiente. Y esta política de aplazamiento no puede tener otra finalidad que alimentar la morbosa creencia de que la complicación de la vida internacional permita desencadenar una catástrofe de proporciones universales, en la cual, juntamente con nosotros, perecerían las masas proletarias de muchas naciones del mundo.

De esta política de fanatismo catastrófico, de esta sumisión a órdenes extrañas, con una indiferencia completa ante el valor de la nación, está sobtesaturada ya la opinión republicana toda. Yo os hablo desde este Madrid que ha sabido sufrir y sabe sufrir con emocionante dignidad su martirio; yo os hablo desde este «rompeolas de todas las Españas» que dijo el poeta inmortal que hemos perdido, tal vez abandonado en tierras extrañas; yo os hablo para deciros que cuando se pierde, es cuando hay que demostrar, individuos y nacionalidades, el valor moral que se posee. Se puede perder, pero con honradez y dignamente, sin negar su fe, anonadados por la desgracia. Yo os digo que una victoria moral de ese género vale mil veces más que una victoria material lograda a fuerza de claudicaciones y de vilipendio.

Yo os pido, poniendo en esta petición todo el énfasis de la propia responsabilidad, que en este momento grave asistáis, como nosotros los asistimos, al Poder legítimo de la República que, transitoriamente, no es otro que el Poder militar.»


Según algunos testigos, al finalizar su discurso a Besteiro se le saltaron las lágrimas. Han llegado hasta nosotros otros testimonios de aquel momento, como el del anarquista García Pradas, que dejó escrito: «Se acercó al micrófono Don Julian Besteiro, encorvado físicamente por la edad y el sufrimiento..., le temblaba la voz de emoción y de fatiga; la cana melena le caía sobre las arrugas de la frente serena, de profesor, y las muñecas descarnadas hacían sonar levemente los puños almidonados de la camisa. Pero allí había un hombre enérgico...». El Comisario del Ejercito de Centro, Edmundo Domínguez, lo describiría así en su libro “los vencedores de Negrín”: «... con voz entrecortada, salpicando con saliva las cuartillas y tropezando con las palabras, comenzó a leer el discurso ...». Una vez terminado el discurso, Domínguez apuntilla: «Se levantó confuso, maquinalmente sentía la conciencia de su acto».

Fuerzas leales a los golpistas habían tomado posiciones en diferentes puntos de Madrid antes de que comenzaran a radiarse los discursos. Posteriormente unidades partidarias del gobierno del doctor Negrín harían lo propio. Las calles de Madrid se convertirían en campo de batalla, como podemos apreciar en esta fotografía de una pieza de artillería ubicada en pleno Paseo de la Castellana. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tras Besteiro intervendría el diputado de Izquierda Republicana Miguel San Andres, que sería el encargado de leer como portavoz el manifiesto del Consejo:

«Trabajadores españoles. ¡Pueblo antifascista! Ha llegado el momento en que es necesario proclamar a los cuatro vientos la verdad escueta de la situación en que nos encontramos. Como revolucionarios, como españoles y como antifascistas, no podemos continuar por más tiempo aceptando la imprevisión, la carencia de orientaciones, la falta de organización y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno del Dr. Negrín. La misma trascendencia del momento que atravesamos, el carácter definitivo de los que se aproximan, hace que no pueda continuar ni un momento más el silencio y la incertidumbre, origen del más tremendo desconcierto que se deriva de la conducta suicida de un puñado de hombres que todavía continúa aplicándose a sí mismo la denominación de gobierno, pero en los que nadie cree, ni en los que nadie confía.

Han pasado semanas desde que se liquidó con una deserción general la guerra de Cataluña. Todas las promesas que se hicieron al pueblo en los más solemnes momentos, fueron olvidadas; todos los deberes, desconocidos; todos los compromisos, delictuosamente pisoteados. En tanto que el pueblo en armas sacrificaba en el área sangrienta de las batallas millares de sus mejores hijos, los hombres que se habían constituido en cabeza visible de la resistencia, abandonaban sus puestos y buscaban, en la fuga vergonzosa y vergonzante, el camino para salvar su vida aunque fuera a costa de su dignidad. Esto es lo que no puede permitirse en el resto de la España antifascista.

No puede tolerarse, que en tanto se exige al pueblo una resistencia organizada, se hagan los preparativos para una cómoda y lucrativa fuga. No puede permitirse que en tanto el pueblo lucha, combate y muere, unos cuantos privilegiados preparen su vida en el extranjero. Para impedir esto, para borrar tanta vergüenza, para evitar que se produzca la deserción en los momentos más intensamente críticos, es para lo que se constituye el Consejo Nacional de Defensa. Y hoy, con plena responsabilidad de la tras. candencia de la misión que nos imponemos; con la absoluta seguridad de la lealtad de nuestro pasado, de nuestro presente y de nuestro futuro en nombre del Consejo Nacional de Defensa que recoge sus poderes del arroyo donde los arrojara el gobierno del Dr. Negrín, nos dirigimos a todos los trabajadores, todos los antifascistas, a todos los españoles, para poniéndose al frente de los deberes que a todos incumbe, darles la garantía plena de que nadie, absolutamente nadie, podrá rehuir el cumplimiento de sus deberes y esquivar en la última pirueta arlequinesca la responsabilidad que le incumbe por sus palabras y por sus promesas.

Constitucionalmente, el Gobierno del Dr. Negrín carece de toda base jurídica en la cual apoyar su mandato. Realmente carece también de la tranquilidad y el aplomo, de la decisión de sacrificio que es exigible a todos los que, de una o de otra manera, pretenden ponerse al frente de los destinos de un pueblo tan heroico, tan abnegado como el pueblo español. En estas condiciones, al desconocer y negar la autoridad del doctor Negrín y sus Ministros para mantenerse en el poder, afirmamos nuestra propia autoridad de auténticos y genuinos defensores del pueblo español, de hombres que están dispuestos dando como garantía su propia vida, a que el destino de uno sea el destino de todos y a que nadie escape al cumplimiento de los sagrados deberes que a todos incumbe por igual.

No venimos a hacer frases. No venimos a jugar al heroísmo. Venimos a señalar el camino que puede evitar el desastre y a marchar junto con el resto de los españoles por ese camino con todas sus consecuencias. Aseguramos que no desertaremos ni toleraremos la deserción. Aseguraremos que no saldrán de España ninguno de los hombres que en España deben estar, hasta tanto que por libre determinación salgan de ella todos los que de ella quieran salir. Propugnamos la resistencia para no hundir nuestra causa en el ludibrio ni en la vergüenza. Para esto pedimos el concurso de todos los españoles. Y para esto, también, damos a todos la seguridad de que nadie, absolutamente nadie, escapará al cumplimiento de los deberes que le corresponden. «O nos salvarnos todos, o todos nos hundimos», dijo el Dr. Negrín. Y el Consejo Nacional de Defensa se impone, como primera y última, como única tarea, convertir en realidad estas palabras. Para ello recabamos vuestro auxilio. Para ello exigimos vuestra colaboración. Y nos mostraremos inexorables con los que hurtan el pecho al cumplimiento del deber.»


Cipriano Mera leería el discurso más duro de todos contra el gobierno del doctor Negrín. En la imagen podemos apreciar la intensidad que pone en sus palabras y las caras de preocupación del resto de personas que se encuentran en la estancia. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Llegaba el turno del anarquista Cipriano Mera, albañil de profesión que había llegado a mandar el IV Cuerpo de Ejército, quien pronunciaría el discurso más duro de todos, vertiendo graves acusaciones contra Negrín y los que le apoyaban. Sus palabras fueron las siguientes:

«Trabajadores antifascistas: Españoles con dignidad. Un hijo del pueblo, carne de su carne y sangre de su sangre, militar porque desde julio de 1936 siente y cumple el deber ineludible de empuñar las armas para la defensa y la libertad de su patria, se dirige a vosotros con el corazón y la conciencia en los labios, para explicaros con toda sencillez la trascendencia de la actitud que con toda la responsabilidad asume en este momento histórico.

La derrota sufrida por las armas antifascistas en Cataluña me ha resultado, además de dolorosa, inexplicable, mientras no he tenido el convencimiento de que fue precedida por la traición de unos hombres dispuestos a vender a precio de oro y de orgía la sangre generosa del pueblo español. La traición aludida que nos hizo perder pedazos de nuestra Patria, que ha estado a punto de dar al traste con el movimiento obrero español y que ha puesto en peligro la dignidad del antifascismo que es nuestro interés moral de mayor valía, ha culminado en la actitud alevosa y criminal de Juan Negrín, gobernante indigno de los combatientes y de los trabajadores, cuya política personalista le ha hecho incompatible con los Ministros de su Gabinete y no tiene más finalidad que la de hacer un alijo con los tesoros nacionales y huir, mientras el pueblo queda maniatado frente al enemigo.

Durante las últimas veinticuatro horas ha sucedido todo lo que puede suceder donde hay gobernantes traidores a sus promesas, a su pueblo y a todos los principios ideológicos y morales. Esto nos ha creado una situación delicada, ante la cual, este militar que os habla con la emoción que le produce el recuerdo de su vida austera y dura de trabajador manual, piensa que sólo se puede servir disciplinadamente a quien sirve a su Patria y que es indispensable enfrentarse con quien la roba, la vende o la traiciona. Las tres cosas ha hecho, como gobernante perjuro y desaprensivo, el doctor Negrín, y Cipriano Mera, albañil ayer y hoy uno de los Jefes del Ejército del Centro, pero siempre leal hijo del pueblo, al pueblo debe y quiere defender. Por eso se une a estos hombres de buena voluntad y de historia inmaculada, representantes del pueblo antifascista que constituyen el Consejo Nacional de Defensa y por eso también con toda su gente sobre las armas, y el pensamiento en la dignidad antifascista y de la Patria, os grita desde Madrid, desde este noble corazón del mundo: A partir de este momento, conciudadanos, España tiene un Gobierno y una misión: la paz. Pero la paz honrosa, basada en postulados de justicia y de hermandad. Estas palabras no son para vosotros sino para toda España. Sin humillaciones, ni debilidades, pero con la conciencia de nuestros actos, queremos la paz para España, pero, si por desgracia para todos, nuestra paz se pierde en el vacío de la incomprensión, también os digo serenamente que somos soldados y corno tales estamos en nuestro puesto hasta sucumbir defendiendo la independencia de España.


Durante toda la alocución de Mera, al igual que ya hubiera hecho con Besteiro, Casado permaneció de pie a su lado. Mera, que había sufrido un pequeño accidente, tenía el brazo derecho en cabestrillo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

¡Trabajadores y combatientes! ¡Antifascistas dispuestos a morir por el honor de nuestra causa! De cara a todos los traidores y todos los enemigos. ¡Viva la España invicta, independiente y Ubre! Todos en pie de guerra por la vida y el honor del pueblo que nos dio la misión de defenderle. ¡Viva su Consejo Nacional de Defensa!»

Llegó el turno del coronel Segismundo Casado, seguramente el más esperado de todos, un discurso sorprendente, dirigido no solo a las personas que le escuchaban en la zona republicana, sino especialmente a las personas que le escucharan al otro lado de las trincheras en zona franquista. Casado coloca la pelota en el tejado franquista, cuestionando las acciones, incluso la honorabilidad, de sus compañeros de armas del otro lado, un discurso sorprendente teniendo en cuenta que Casado estaba tratando de establecer acuerdos con unos interlocutores, a los que cuestionaba en su discurso, se puede afirmar que Casado no estuvo políticamente correcto si lo que pretendía era llegar a un acuerdo con los del otro lado. He aquí lo que dijo aquella histórica noche:

«Españoles de allende las trincheras: Una vez más me dirijo a vosotros desde Madrid, quicio de la guerra, capital de la Patria y espejo de las virtudes españolas, fijándome poco en las ideas, los extravíos y las ambiciones que nos separan, pero mucho en el dolor que por igual sufrimos, y en el amor que no quiero suponer extinguido en vosotros, a este solar nativo que desde hace treinta y un meses estamos cubriendo de ruinas y de sangre.

Soy lo que siempre fui y estoy donde siempre estuve. Militar que jamás intentó mandar a su pueblo, sino servirle en toda ocasión, porque entiende que la Milicia no es cerebro de la vida pública, sino brazo nacional. Quien os habla juró lealtad y leal a ella sigue; tenía la obligación de luchar por la libertad y la independencia de su pueblo y en defenderlas cifra su mayor orgullo. Desde el infausto día en que estalló la guerra, yo, como todos los militares no sublevados contra el régimen que se dio a España, pacífica y legalmente, no he tenido que hacer abjuración alguna, mi he tenido que renovar promesas de lealtad. Me he limitado a cumplir mí obligación.

Y sin más títulos que este del deber cumplido, me dirijo a vosotros, compatriotas, con el dolor de España en el corazón y su nombre en los labios, para advertiros que el pueblo ha tenido conciencia y gallardía suficientes para buscar, en medio de los horrores de la guerra, el camino de la paz mediante la conciliación en la independencia y en la libertad.

Estos dos motivos de la guerra defensiva que sostiene la República, son los crisoles en que se funden todos los anhelos populares del lado de acá de las trincheras y así lo hemos proclamado tantas veces cuantas fueron menester y de modo rotundo y decisivo en ocasión reciente.


La última intervención sería la del propio Casado, quien leería un discurso más dedicado a los que le escuchaban al otro lado de las trincheras que a los de la zona republicana. Su alocución estuvo cargada de reproches indirectos a sus antiguos compañeros de armas del otro lado. Observen a la derecha de la imagen el brazo en cabestrillo de Cipriano Mera.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

No luchamos por nada ajeno a nuestra voluntad y a nuestro interés at españoles. Queremos una Patria exenta de toda tutela extraña, libre de toda supeditación a las ambiciones imperialistas que van a devastar, oí vez, a Europa y capaz de regirse internamente con plena libertad. «No hay margen para otra política que la identificación absoluta con este intento supremo de defender la España no invadida, mientras llega el momento de la independencia en la libertad y en k seguridad.» Altas palabras que tienen hoy por mandato todos los partidos políticos y todas las organizaciones obreras de esta zona. Altas palabras, compatriotas, que también a vosotros van dirigidas y que se quiera o no se quiera os han de obligar, tanto en conciencia como a los españoles del lado de acá de los frentes. Asimismo, no nos afectan únicamente a nosotros, sino a vosotros también os atañen en la misma medida, estas frases con que hemos expresado el dilema que tenemos delante y la decisión con que lo mira el pueblo. «O todos nos salvamos o todos nos hundimos en la exterminación y el oprobio.» Nuestra suerte está echada y sólo depende de nosotros mismos el salir del trance difícil, por nuestra voluntad y nuestra resolución común. Escoged, españoles de la zona invadida, entre los extranjeros y los compatriotas. Entre la libertad fecunda y la ruinosa esclavitud; entre la paz y el provecho de España o la guerra al servicio de la locura imperialista. En nuestra zona no hay extranjeros. Para que el carácter de nuestra lucha no quede en dudas mal intencionadas, hemos prescindido de la ayuda que quisieron prestarnos algunos hombres de diversos países sin intervención de ningún Estado. Sólo españoles hay en nuestro Ejército... Volved los ojos al interés patriótico. La mirada en España. Es esto lo que nos importa como base de cualquier aspiración que lícitamente podamos tener.

Nuestra guerra no terminará mientras no aseguréis la independencia de España. El pueblo español no abandonará las armas mientras no tenga la garantía de una paz sin crímenes. ¡Establecedla! No soy yo quien así os habla. Os dice esto un millón de hombres movilizados para la guerra y una retaguardia sin fronteras de retirada, dispuesta a batirse y luchar a muerte por 'la consecución de estos fines que son la paz.

Asegurar la paz de España y evitar que nuestro país se sumerja en un mar de sangre, de odio y de persecución que 'hagan imposible por muchas generaciones una patria española unida por algo más que la dominación extranjera, 1a violencia o el terror.

En vuestras manos, que no en las nuestras, están hoy la paz —necesaria para que España se recobre a sí misma— y la guerra —sangría que la debilita y la desbrava para ponerla al servicio del invasor—. Escoged, que sí nos ofrecierais la paz, encontraríais generoso nuestro corazón de españoles, y si continuaseis la guerra, hallaríais implacable, segura, templada como el acero de las bayonetas, nuestra heroica moral de combatientes. O la paz por España o la lucha a muerte. Para una y para otra decisión estamos dispuestos los españoles independientes y libres que no tomamos sobre nuestra conciencia la responsabilidad de destruir nuestra Patria.

¡Españoles! ¡Viva la República! ¡Viva España!»


El golpe se había consumado.

Florentino Areneros