domingo, 4 de enero de 2026

FERNANDO CARDENAL

Fernando Cardenal fotografiado en 1936 y en el 2020. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

NUESTRO AMIGO FERNANDO
IN MEMORIAM
Por José Antonio Zarza

El pasado 22 de diciembre falleció en su casa de Colmenarejo nuestro amigo y compañero de Gefrema Fernando Cardenal Alcántara, el pasado verano había cumplido 100 años. Con Fernando, además de un buen amigo y una gran persona, perdemos uno de los últimos testigos de nuestra Guerra Civil durante la cual vivió un buen número de experiencias y pudo contemplar en primera fila episodios de notable interés. Afortunadamente dedicó gran parte de los últimos años a recopilar, ordenar y dejar por escrito todos aquellos imborrables recuerdos, y gracias a ello hoy podemos disfrutar rememorando sus interesantes vivencias, que de otro modo, como ha ocurrido en tantas ocasiones, se habrían perdido para siempre.

Retrato de Fernando Cardenal: acuarela de Andrew de la Torre Cavey (2010). (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Recuerdo que conocí a Fernando durante una ruta de un mes de noviembre, no recuerdo el año pero bien podría ser en 2006, la ruta estaba guiada por Luis de Vicente, quien tristemente también nos dejó hace unos pocos años, el recorrido estaba centrado en el salto del río del día 9 de noviembre de 1936 que Luis había documentado tras años de investigación. La ruta finalizaba en el cruce del Paseo del Pintor Rosales con Marqués de Urquijo, lugar que según las explicaciones del guía habrían alcanzado las fuerzas de Franco aquella jornada. De entre el grupo se escuchó una voz:

- Ahí mismo yo vi un legionario muerto, y también como un grupo de milicianos y milicianas hacían burlas del cadáver.

Casa de Pintor Rosales esquina a Marqués de Urquijo donde vivía Fernando Cardenal en 1936. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Todos nos giramos hacia aquella voz, era Fernando quien hablaba. Continuó con su relato y nos contó que él vivía en 1936 en la casa que teníamos enfrente, donde su madre había fundado un colegio de niñas, en el mismo bloque donde vivían en uno de los áticos María Teresa León y Rafael Alberti, con quienes coincidió en numerosas ocasiones. También nos habló de los días que permaneció escondido en el sótano de aquella casa junto a su madre en los peores días de la Batalla de Madrid, de cómo un día vio bajar por Marqués de Urquijo un grupo de soldados que cantaban canciones en desconocidas lenguas, de los bombardeos y los combates aéreos que contempló desde su ventana, y de muchas experiencias más. Aquello fue solo el comienzo de las singulares y sorprendentes vivencias y testimonios que a partir de aquel momento, y durante muchos años más, nos iría regalando. Conocer todas aquellas historias de un valor incalculable era todo un privilegio, y le escuchábamos con reverencial atención.

Jornada de limpieza en la Pasarela de la Muerte. A la derecha Fernando Cardenal y en el centro, de pie, Luis de Vicente. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Desde aquel momento nuestros encuentros fueron cada vez más frecuentes, yo estaba tratando por aquel entonces en recomponer el puzle de la historia del barrio de Argüelles, donde nací y donde vivo, y encontraba enormes lagunas. Mi padre, casi contemporáneo de Fernando y también vecino del barrio desde que nació, me había contado algunas cosas de aquellos tiempos, pero su prematura muerte dejó muchas preguntas en el aire, a muchas de las cuales pude encontrar respuesta gracias a Fernando. Por su parte él estaba tratando de recuperar y ordenar la prolífica historia de su familia, especialmente durante el periodo de la Guerra Civil, y acomodar los recuerdos y testimonios tanto familiares como propios, a lo que sucedió realmente durante ese convulso periodo, tarea en la que pudo contar con mi colaboración y ayuda cuando mis conocimientos lo permitían. De aquellos encuentros nacería una sincera amistad y un afecto mutuo, tanto con él como con su esposa Gloria, que se iría aquilatando con el paso de los años. Regularmente nos veíamos en Madrid, casi siempre acompañados de nuestras esposas Gloria y Carmen, e igualmente eran frecuentes nuestras visitas a su casa de Colmenarejo, muchas veces junto a otros buenos amigos. Una rutina que mantuvimos hasta sus últimos días.

El capitán Emilio Vela Hidalgo, tío de Fernando Cardenal, leyendo el edicto de declaración del estado de guerra en el patio del Alcázar de Toledo. Días antes había advertido a Fernando que estuviera preparado: “Algo gordo va a pasar”. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Sin lugar a dudas Fernando Cardenal era un testigo excepcional, no solamente por su edad que le convertía en uno de los pocos testigos aún con vida de aquellos días, si no por lo excepcional de sus vivencias y las de su familia. Con el tiempo junto a Luis de Vicente le entrevistamos en su casa, de aquella entrevista se publicó en nuestra revista Frente de Madrid un artículo sobre sus días en el Madrid de la guerra antes de abandonar la ciudad camino de Cuenca. En aquella entrevista nos contaba como un tío suyo, protagonista posteriormente en el asedio de El Alcázar de Toledo, le anunciaba con antelación que se iba a producir el golpe; también del cerco y asalto del Cuartel de la Montaña, que contempló desde el balcón de su casa que daba al Paseo de Rosales; nos habló de los inciertos momentos tras el inicio de la guerra, y de cómo su madre se valió de diversas artimañas para convencer a la CNT para que convirtiera el colegio en un hospital de sangre y evitar de ese modo que fuera incautada o asaltada, tras ello ayudó a su madre a elaborar una bandera anarquista que pondrían en el balcón y que reconoció en una de las fotos que le mostré.

Final de la calle Marqués de Urquijo. En el balcón del primer piso de la casa de la izquierda se distingue la bandera de la CNT que colocaron Fernando y su Madre.

En aquella entrevista nos habló de los combates aéreos que contemplo, de los brigadistas que bajaban cantando por Marqués de Urquijo, de cómo permaneció escondido junto a su madre en los sótanos de la casa de Rosales a la espera de que los sublevados llegaran allí para pasarse a la zona franquista, del legionario muerto, de los bombardeos… También nos habló de cómo su abuelo, el general Manuel Cardenal Dominicis, ayudante del general Miaja en aquellos días, envió un coche para sacarlos de la peligrosa primera línea de fuego donde se encontraban, y de muchas vivencias más.

El general Manuel Cardenal Dominicis (Izda.), abuelo de Fernando, conversa con el general Miaja en los sótanos del Ministerio de Hacienda. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Más adelante Fernando publicaría un nuevo artículo para nuestra revista en el que relataba los días que pasó en Cuenca junto a su madre y hermanos tras ser evacuados de Madrid, de sus singulares vivencias y experiencias en aquella bella ciudad. Unos días que fueron el preámbulo de una larga odisea que terminaría en la ciudad de Salamanca, tras un rocambolesco viaje que les llevaría primero a Francia para después de diversas vicisitudes pasar la frontera por Hendaya para llegar a la zona sublevada, con destino final en la citada Salamanca. A continuación comenzó a escribir el tercer artículo sobre el periodo de la Guerra Civil en el que recogería su etapa en Salamanca hasta el final de la guerra, durante la que sería protagonista de singulares vicisitudes y testigo de notables acontecimientos.

Desde el balcón de la casa de unos amigos en la Plaza Mayor de Salamanca Fernando pudo contemplar muchos de los actos oficiales que allí tuvieron lugar. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Para Fernando, como para la mayoría de personas de edad, la pandemia de 2020 cambiaría de manera radical su día a día, el prolongado aislamiento se convertirá en una pesada carga. Para tratar de paliar de alguna manera aquel aislamiento comenzamos a comunicarnos organizando una videoconferencia a tres bandas; por un lado desde su residencia en Colmenarejo Fernando y su esposa Gloria, en Madrid Carmen y yo, y por último desde Ibaraki, en Japón, nuestro compañero Ken O´Keefe, un neoyorquino residente en Japón, uno más de los numerosos buenos amigos que tenía Fernando. Casi todos los lunes, a las dos de la tarde, que eran las nueve de la noche en Japón, nos conectábamos durante una hora o más y hablábamos un poco de todo, sobre todo disfrutábamos escuchando las historias y vivencias de Fernando a lo largo de toda su vida, así como las de su familia. La pandemia pasó, pero continuamos con las videoconferencias de los lunes desde entonces, la última pocos días antes de su fallecimiento.

Fernando el día de su 100 cumpleaños junto a un grupo de compañeros de Gefrema. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

A partir de las notas que íbamos tomando en aquellas charlas telemáticas surgió la idea de ordenarlas y organizarlas para escribir un artículo con la intensa biografía de Fernando, así como la singular historia de su familia; al final era tanta y tan interesante la información que habíamos recopilado que superaba el objetivo de un simple artículo, y pensamos en algo más ambicioso como podrías ser una revista monográfica, que contendría ese gran artículo biográfico y los artículos que Fernando había escrito de sus vivencias durante la guerra, incluyendo el inédito sobre Salamanca. Organizamos una "suscripción popular" entre los socios de Gefrema y nos pusimos manos a la obra. La revista se la entregamos como regalo el día de Reyes de 2021. La revista fue una grata sorpresa para Fernando, un gran regalo, no se separaba de ella, cuando le visitábamos siempre tenía un ejemplar junto al sillón donde se sentaba a leer. Como recompensa a Ken y a mí nos concedió el honor de nombrarnos "sus biógrafos".

Portada de la revista monográfica Testimonios del Frente de Madrid dedicada a Fernando Cardenal. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Aquella intensa biografía se inicia a comienzos del siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII, cuando un antepasado tuvo que huir de España a Francia y de allí pasaron a Cuba, donde hicieron fortuna. La historia de la familia Cardenal-Alcantara es apasionante, digna de una novela, tanto que el propio Galdos narra algunas de sus aventuras en uno de los volúmenes de sus Episodios Nacionales, todo ello está recogido en la revista. Pero vamos a centrarnos brevemente en la biografía de Fernando Cardenal, como ya hemos comentado Manuel Cardenal Dominicis, abuelo de Fernando era general de artillería, durante la guerra permaneció fiel a la República y fue ayudante de Miaja, no quiso exiliarse y al finalizar la contienda fue condenado a muerte, pena posteriormente conmutada por años de reclusión. Su hijo fue el filósofo Manuel Cardenal Iracheta, padre de Fernando, quien desarrolló una intensa actividad docente e intelectual, amigo de un buen número de los intelectuales de la denominada Edad de Plata, entre ellos Antonio Machado con quien compartió unos años en Segovia o con Miguel de Unamuno, entre otros muchos.

Una imagen con los asistentes a la fiesta por el 100 cumpleaños de Fernando. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Terminada la guerra Fernando continuó con sus estudios, llegando a doctorarse en medicina en la Universidad de Madrid. Pocos años después de finalizada la II Guerra Mundial, se estableció en Reino Unido donde desarrolló su labor en diversos hospitales, y de allí daría el salto a los Estados Unidos donde entró a trabajar en el Massachusetts General Hospital de Boston, dependiente de la Universidad de Harvard. Pasados los años Fernando se uniría como médico a la primera misión de los Cascos Azules de la ONU, que se desarrolló en lo que entonces era la República del Congo, actualmente Zaire. Desde entonces la actividad profesional de Fernando estuvo ligada a África y las misiones de la ONU, muchas veces en zona de gran peligrosidad, hasta su jubilación, una larga etapa durante la que vivió extraordinarias experiencias. Una vez jubilado regresó a España, donde continuó desarrollando su vocación de servicio social, colaborando en diferentes iniciativas, como la del padre Enrique de Castro en su iglesia de San Carlos Borromeo de Entrevías. Junto a este párroco y al educador Enrique Martínez Reguera fundaría la Coordinadora de Barrios de Madrid, muy involucrada en la lucha contra la droga que causaba estragos en las barriadas madrileñas. A destacar su participación junto a Médicos del Mundo en dos misiones humanitarias durante la Guerra de los Balcanes, dirigiendo personalmente uno de los convoyes con material médico que hicieron llegar a la ciudad Bosnia de Mostar. El listado de actividades sociales realizadas por Fernando sería extenso de enumerar, en la revista recogimos muchas de ellas.

Fernando Cardenal, primero por la derecha de frente, en una recepción junto al presidente Mobutu hacia 1966. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Los últimos años de su vida los dedicó a estudiar y documentar la prolija historia familiar, en especial durante el periodo de la Guerra Civil y la posguerra que marcaría profundamente a su familia, como a tantas otras familias españolas. Se convirtió en un lector compulsivo de la más que extensa bibliografía sobre el conflicto, se unió a Gefrema buscando más respuestas. Trataba de encontrar las claves que pudieran explicar que nos ocurrió a los españoles para llegar hasta este periodo negro de nuestra historia, una empresa sin duda inabarcable.

Fernando Cardenal (Izda) junto a Bibiano Morcillo, otro de los veteranos socios de Gefrema que vivieron la guerra, en una imagen tomada en el tradicional acto del Cuartel de la Montaña.

La última vez que vi a Fernando fue a finales de noviembre, acompañado de nuestros amigos Miguel Ángel Ramírez y de Ken O´Keefe, quien todos los años viene desde Japón para asistir a las Jornadas de Gefrema. Fernando se encontraba bien, incluso nos tomamos unos vinos todos juntos para brindar por nuestro nuevo encuentro. Nos despedimos dejando en el aire una posible visita suya a las Jornadas que finalmente no se produjo. Ya en diciembre, poco antes de las navidades, hablamos con Gloria para acercarnos a visitarles. Nos dijo que Fernando estaba con gripe, y decidimos posponer la visita hasta después de las fiestas, pensando que se recuperaría como tantas veces se había recuperado antes, contemplándole a su edad ya llegas a pensar que existe la inmortalidad. Pero esta vez no fue así, y en la mañana del lunes 22 de diciembre recibimos la triste noticia de su fallecimiento.

Fernnado con unos amigos fotografiados la última semana de noviembre de 2025. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Con Fernando y sus recuerdos perdemos un trocito de la historia viva de España, también perdemos un gran amigo, pero sobre todo perdemos a una persona que dedicó la mayor parte de su vida al servicio a los demás, muy especialmente de los más necesitados. Fernando ha sido ejemplo y modelo de integridad, de compromiso y de tolerancia, pocas personas podremos encontrar que reúnan las cualidades que atesoraba Fernando, todo ello acompañado de una gran amabilidad y una alegría contagiosa. Hace unos meses junto a un numeroso grupo de amigos venidos de todo el mundo celebrábamos su 100 cumpleaños, un siglo vivido de manera intensa, exprimiendo la vida hasta la última gota, eso no se lo puede quitar nadie. Nosotros nos quedamos con su recuerdo imborrable.

Hasta siempre amigo Fernando.

Fernando Cardenal junto a su esposa Gloria. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).