jueves, 28 de octubre de 2010

EL SOBRESALIENTE Y EL INDULTADO


(Haga click en cualquiera de la imágenes para ampliarlas).
EL SOBRESALIENTE Y EL INDULTADO.


Por nuestro enviado especial Florentino Areneros.
Después de varios meses de espera, ansiosa estaba la afición gefremera de contemplar una nueva faena de Guillermo Poza “Espoleta” tras el buen sabor que dejaron sus dos anteriores actuaciones. Como todos los buenos aficionados recordarán “Espoleta” alcanzó dos clamorosos triunfos en sus dos primeras actuaciones, el primero de ellos, el de su alternativa, compartiendo cartel con esos dos inigualables maestros que son Javier Martínez Calvo “Camorra” y ese semidiós de la gefremaquia, ese maestro mítico, que responde al nombre de Bazán, también conocido como “Finito de Hortaleza”, en el que esta inigualable terna se enfrentó a los impresionantes ejemplares de La Puentecilla. Pocos meses más tarde, “Espoleta” lidiaría en solitario en terrenos de Pozuelo alcanzando otro clamoroso y apoteósico triunfo, que le consagraría como indiscutible figura de esta nuestra querida fiesta.

El pasado domingo amaneció una mañana despejada y con luna llena, que prometía un agradable día climatológico, como así fue. Al igual que en la anterior corrida de este diestro los aficionados, acompañados del maestro, se desplazaron hasta el monumental coso de Boadilla del Monte en tranvía, rememorando antiguos momentos de indiscutible sabor torero. Viaje que aprovechó “Espoleta” para ir comentando a los aficionados gefremeros durante el camino algunas características de la ganadería y su historia, así como el modo en el que pensaba desarrollar la lidia, ante la atónita mirada del resto de viajeros que no daban crédito a lo que veían sus todavía dormidos ojos.

Los aficionados tras bajar del tranvía se dirigen a sus localidades.
Una vez llegados a su destino, los aficionados se unieron a los que por otros medios habían llegado hasta la plaza y comenzaron a ocupar sus localidades. Los tendidos presentaban un inmejorable aspecto, rozando casi el lleno, aunque nuevamente tanto el palco de presidencia como el de autoridades se encontraban vacíos. Sin embargo la afición gefremera allí estaba para deleitarse con el arte de este maestro. Sería interminable la lista de personajes que podíamos encontrar en las localidades, entre ellos los ya mencionados compañeros de cartel del diestro en La Puentecilla, maestros Bazán y “Camorra”, Vicepresidente y Presidente de la Peña Casado: el Chato de Ventas y Sandoval, acompañado de su bella y elegante señora, “Arquitecto”, “Morateño”, “Cubanito”, así como el incombustible Capa, que daría la “campaná” durante varias fases de la lidia como narraremos más adelante, y otros muchos buenos aficionados que me sería muy largo mencionar, sin olvidar la presencia en el callejón de “Charquitos”, la moza de espadas de este fenomenal diestro que ya desarrolló una destacada labor asistiendo al maestro en su anterior comparecencia en Retamares. Pero entre todos ellos, destacaba la presencia en una barrera de sombra de los padres del diestro, a los que Espoleta dedicaría la lidia en un emotivo brindis, que no querían perderse tan memorable acontecimiento. Vestía el maestro un elegante terno en tabaco claro, con detentebala de Gefrema bajo el corbatín, y bandolera cruzada de cuero repujado de Ubrique.

Los aficionados contemplando el ejemplar lidiado en primer lugar.



Saltó al ruedo el torero de la Venta de San Antón, ante un incesante runrun en las gradas que presagiaban una mañana gloriosa, y comenzó su faena lanceando por escudados al primer ejemplar de su lote, un policromado y bello letrero cerámico marcado en el costado con “Boadilla del Monte” y así como con el escudo de la Diputación Provincial, bajo el que se adivinaba una posible tronera condenada. Tras estos lances que tuvieron muy buena aceptación entre los aficionados, Espoleta continuaría su faena junto a las tapias del antiguo cementerio, despachando algunos pases de indiscutible factura que provocaron las primeras ovaciones en los tendidos. A renglón seguido el diestro continuaría su faena en terrenos más apropiados para el lucimiento, y más del agrado de la afición, en los encinares de Boadilla, testigos de los combates de aquel invierno del 36.


Espoleta comienza su faena en los encinares de Boadilla del Monte.
Antes de continuar con la narración de esta tremenda actuación, me gustaría comentar algunos aspectos del incomparable arte de este diestro. Como ya comentamos en anteriores crónicas este torero tiene un modo especial de interpretar las suertes, donde derrocha un gran sentimiento y pasión. Tal es su entrega en los lances, que esta vehemencia le ha costado ya algún que otro revolcón, pero no se le puede negar un valor, que roza lo temerario. Así el pasado domingo tuvo alguna que otra discrepancia con algunos de los aficionados del tendido del 7, liderados en esta ocasión por el fotógrafo Capa, que ruta tras ruta se va desmelenando más y más, llevando la ortodoxia hasta los más mínimos detalles, lo que le va convirtiendo en el indiscutible lider de esa facción que se esta formando poco a poco entre un nutrido grupo de aficionados a los que gusta denominarse como “integristas gefremíes”. No cabe duda que este cameraman del altiplano burgales tiene una gran formación y un sólido criterio, sobre todo en lo relacionado con temas de construcción, cantería, fauna y vegetación, entre otros muchos. No en vano, además de profundo investigador, ha sido creador y muñidor de grandes invenciones y artilugios. Hace pocas fechas nos sorprendió con su última creación ya patentada: la cesta encofrada para la recogida de hongos y setas. Que a su utilidad obvia, une otra serie de interesantes características que otorgan un doble valor a este ingenio, como por ejemplo su variante psicológica, ya que en un día no muy afortunado de recolección setera, te permite imaginar debido a su peso que llevas ya recogidas unas cuantas raciones, lo que evita la desmoralización implacable del sufrido buscador. Así mismo esta revolucionaria cesta tiene entre otras de sus muchas aplicaciones la de poder ser utilizada como arma de defensa personal, imagínense lo que habría cambiado el cuento si Caperucita hubiera llevado una de estas cestas. Destacar por último que este genial creador es completamente autodidacta y que contrariamente a lo que se ha dicho en algunos malintencionados medios de comunicación no esta becado por el CSIC. Aquí les dejo una serie de imágenes donde podemos apreciar su impronta creadora e investigadora, en la que apreciamos como a partir del estudio en profundidad del encofrado de fortines, desarrollando un tremendo espíritu práctico, llega hasta la referida cesta setera, indiscutible y palpable ejemplo del talento y genialidad patria, que tantos escozores y sarpullidos provoca entre los creadores extranjeros. Que tiemblen los diseñadores del Ikea, una creación en la que solo se utilizan elementos de recia raigambre carpetovetónica como martillo y clavos, nada de tornillitos, planos incomprensibles y llaves allen. Tonterías las justas señores.






Impresionante serie de imágenes en la que podemos apreciar la tremenda impronta creadora de ese fenómeno que responde al nombre de Capa. En esta ocasión vemos el proceso creativo de una cestita para la recogida de setas a partir del estudio del encofrado de un fortín. Trabajo por el que obtuvo un merecido accesit y medalla conmemorativa en los prestigiosos International Tobalina Valley Design Awards de 2010.
Pero volviendo a lo que nos interesa en esta crónica, que no es otra cosa que la sensacional faena cuajada por Espoleta. Como decíamos anteriormente, su particular interpretación de las suertes produce en ocasiones polémicas en los tendidos, así el domingo mientras el diestro se arrancaba con unos ceñidos “trincherazos”, desde los tendidos se recriminaba al maestro, que los lances no eran “trincherazos” por mucha pasión y entrega que le pusiera, si no que se trababa de la tradicional “reguerilla” también conocida por “torrentera”, denominación que debe al hecho de haber sido creado este pase por Eulogio Torrente “Pocachicha”, un menudo torero turolense de mediados del Siglo XIX.


¿"Trincherazo" o "Reguerilla"?, decidan ustedes amigos lectores.
Como los innumerables seguidores de esta publicación ya conocen de vez en cuando nos gusta hacer un poco de labor docente en diversos aspectos del arte del toreo, y hoy vamos a hablar de un defecto o ventaja, según quien lo mire, que muchos toreros utilizan. Como todos ustedes saben la grandeza del toreo con la muleta consiste en embarcar al morlaco en el centro del paño, y templando dirigir su embestida, de forma tal que una vez haya completado su recorrido el toro, quede situado para que el torero girándose sobre si mismo inicie otro nuevo pase. No hace falta mucha imaginación viendo el tamaño de muleta y toro, para comprender que este hecho a primera vista tan simple, supone un gran riesgo, ya que si se realiza ajustándose a la ortodoxia la distancia entre toro y la taleguilla del torero es muy pequeña, con el peligro que ello comporta. Para aliviarse muchos toreros ventajistas, incluido alguno que otro de Gefrema de los que no daremos nombres, utilizan el recurso del pico, es decir citan al burel con la punta de la muleta, con lo que aumentan la distancia de separación entre toro y torero, y en vez de ceñirse el morlaco a la cintura lo desplazan hacia el exterior, evitando el peligro y desnaturalizando la suerte, de tal manera que para el siguiente embroque el torero ha de corregir su posición antes de iniciar un nuevo pase. Este recurso ventajista es profusamente utilizado por un gran número de diestros, algunos con una habilidad tal que hace muy difícil para el aficionado novel apreciarlo.

Atistica fotografía en la que vemos a "Espoleta" brindando uno de sus toros a los aficionados que colmaban los tendidos. Fotografía de Foto JAG publicada por cortesía de Capa.
Pues bien amigos lectores, no se había acallado aun en los tendidos el runrún de la polémica de los “trincherazos”, cuando “Espoleta” comenzó a bregar con un impresionante ejemplar de la ganadería “El Piñonero” marcado en su costado con los restos de diferentes impactos. Y nuevamente la grada se pobló de pañuelos verdes, a la par que desde los tendidos un grupo de espectadores, capitaneados nuevamente por Capa (del que no dudamos que de haber nacido en tiempos de la Inquisición, con sus dotes para el bricolage, hubiera sido un ejemplar martillo de herejes), recriminaba al diestro el uso abusivo del pico, pero en este caso no del pico de la muleta, si no del pico de un pájaro carpintero. Como pueden ustedes comprender el barullo y el tumulto estaban asegurado entre los defensores del diestro, capitaneados por “Charquitos” y el Tendido del Siete poblado en esta ocasión de integristas gefremíes, formándose un conato de tumulto en el que Sandoval a punto estuvo de sacar la pistola, ya saben ustedes que hace falta muy poquito para calentar a este hombre. El guirigay se mantuvo en los tendidos durante las siguientes fases de la faena de “Espoleta”, y solo volvió la tranquilidad al graderío con la aparición fulminante del tercio, para ser más exactos del tercio y el tradicional bocadillo, que se empieza a poner de moda en la corridas gefremeras, que degustaron los participantes junto al estanque del Palacio de Boadilla.


De nuevo surge la duda, ¿impactos o el taimado picapinos?.
Antes de relatarles el apoteósico final de la faena, quisiera comentar dos cosas que sucedieron en esta primera fase de la corrida y que uno pese a sus años en el mundo de la gefremaquia no había visto hasta el pasado domingo. Es bastante habitual que los aficionados se lleven desde su domicilio almohadillas o sucedáneos a la plaza para evitar tener que alquilarla, pero lo que no habíamos visto nunca es que los aficionados asistan a la corrida con su localidad a cuestas hasta el otro día en que presenciamos este fenómeno gracias al Chato de Ventas, aficionado que nunca deja de sorprendernos. También me sorprendió el marcaje que del recorrido había hecho el diestro de Majadahonda para no extraviarse, ayudado por su inseparable moza de espadas “Charquitos”, si habitualmente se utilizan marcas de pintura, o pequeños montículos de piedras, o como Garbancito el del cuento que tiraba miguitas de pan, “Espoleta”, un tipo esplendido y desprendido (como se nota donde hay) se dedica a marcar el terreno con pines, monedas y las tradicionales balas (que siempre encuentran los mismos, ya es casualidad) , chapitas, gafas de sol de marca, etc, que van recogiendo a medida que recorren el señalizado camino. ¿Pero quién dijo crisis, señores?, ¡¡¡ a mi los déficit que los arrollo!!!, menudo nivel gasta este diestro.

Como pueden observar no faltan las comodidades en las rutas de Gefrema.
Tras reponer fuerzas continuó la faena por el casco antiguo de la localidad, destacando la visita a la iglesia fortaleza y el convento de monjitas, con una nueva polémica entre troneras o boquetes, capitaneada como no podía ser de otra forma por el inefable Capa, que con sus intervenciones anteriores se había gustado y venido arriba, sin duda impelido por las ovaciones que le dedicaron los del Siete. Destacar la presencia en la iglesia del convento de un buen número de medios de información que cubrían el bautizo del nieto de la Baronesa Thyssen, que atraídos por los oles de los asistentes y al detectar la presencia del afamado diestro abandonaron el evento religioso para plasmar la noticia del día, que sin duda era la faena que estaba cuajando “Espoleta” en Boadilla del Monte.Tras visitar los reales y ciclópeos gallineros (esta gente se tenía que matar a tortillas, francesas por supuesto, que para eso eran borbones) llegamos al momento culminante de la mañana.



De arriba a abajo: iglesia fortificada de Boadilla recientemente restaurada, muro del convento que da al Palacio con evidentes impactos y por último muro lateral del conventao con unas posibles troneras no exentas de una nueva polémica, examinada por dos integristas gefremíes.Pero ante vamos a continuar con nuestra labor didáctico taurina hablándoles de una de las figuras tal vez más desconocidas de la fiesta, nos referimos a el “sobresaliente”. Cuando en una corrida solo actúa un espada, es norma general la presencia de otro torero que tendrá que actuar en caso de que el torero titular sufra algún percance, este torero recibe el nombre de “sobresaliente” aunque bien es cierto que desconocemos la etimología del nombre. A su vez también es habitual que el matador encargado de la lidia de todos los toros, en algún momento de la brega, generalmente en el tercio de varas, concede permiso al “sobresaliente” para realizar algún quite y permitir de este modo que se luzca y obtenga el reconocimiento del público. En una corrida de la categoría de la que organizó Guillermo Poza no podía faltar un “sobresaliente” de una categoría acorde con el evento, en nuestro caso una “sobresaliente” para ser más exactos. Para esta labor de responsabilidad “Espoleta” había invitado a una diestra local de contrastadas cualidades y valía, que ha dado innumerables muestras de valor lidiando con los peligrosos morlacos de la SGAE y con algún que otro ejemplar del hierro de “La Gurtel”, demostrando un tremendo valor, con un absoluto desprecio del riesgo propio que corría al enfrentase con estas alimañas y con un dominio de la técnica tal, que finalmente y como merecido premio a su esfuerzo, tesón y buen hacer, consiguió, junto con el apoyo de su abnegada cuadrilla, la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte, que ese magnifico ejemplar que es el Palacio de Boadilla haya sido indultado. Nos estamos refiriendo a Paloma Olmedo “Niña del Palacio”, una diestra reconocida además por cuajar dos tremendas e inigualables faenas trasladadas al papel que son los libros “BOADILLA DEL MONTE, Historia y testimonios” y “EL PALACIO DE BOADILLA DEL MONTE, un rincón de la historia”, que cualquier buen aficionado no debe dejar de conocer. Si en la anterior ruta de “Espoleta” contemplábamos con estupor y rabia como había desaparecido aquel bello e histórico ejemplar de la Huerta Grande, en este caso y gracias a la labor de diestros de la categoría de Paloma, hoy todos los buenos aficionados podemos disfrutar contemplando este ejemplar único. Desde las páginas de esta modesta publicación queremos agradecer tanto a Paloma como a la asociación a la que pertenece su esfuerzo y tesón, todo un ejemplo a seguir.
La "sobresaliente" en un momento de su apoteósica intervención.

El impresionante ejemplar que fue indultado, gracias en gran parte a la meritoria actuación de Paloma Olmedo y a la Asociación de Amigos del Palacio.
Volviendo a la faena del pasado domingo, como comentábamos en un momento de la lidia “Espoleta” cedió los trastos a la “Niña del Palacio”, que situándose en el centro del platillo realizó un inconmensurable quite, breve pero de gran intensidad, en el que con unos pocos pases dio muestras de su supremo arte y de sus amplios conocimientos de la técnica, mostrando a todos los aficionados que contemplaban extasiados tal fenómeno, la historia del palacio, de su inquilino el Infante Don Luís, su vida y la de su hermano Carlos III, las intrigas y aventuras de la Corte y las que tuvieron lugar en el Palacio, entre otras muchos detalles que hicieron las delicias de los aficionados gefremeros. Como hemos dicho la intervención fue breve, como tiene que corresponder a la intervención de un sobresaliente, pero de una belleza e intensidad tal, que cuando dejo al morlaco colocado en suerte y se dirigió nuevamente a la barrera los tendidos se arrancaron en una estruendosa ovación que retumbó en todo el casco antiguo del pueblo. Esta genial intervención supuso el colofón a una tremenda mañana donde pudimos degustar muchos detalles de la mejor gefremaquia. Para terminar diestros y aficionados se juntaron junto a la monumental fuente que se encuentra frente al Palacio para hacerse la tradicional foto de familia.

Foto de familia junto a la fuente del Palacio.
Tras ello los aficionados se desplazaron hacia el Palacio, pasando por delante de unas cámaras de control del tráfico de cuyo nombre no quiero acordarme, para poder contemplar de cerca al bello ejemplar indultado, en el cual todavía se pueden contemplar en su rejería las marcas, en forma de impactos, testigos de antiguas lides. Pero mientras los aficionados discutían sobre el origen de tales impactos, que si por su inclinación tenían que haber sido hechos por fuego de aviación, que si eran de metralla o fusilería, y otras parecidas opiniones en el más puro estilo CSI, desde los tendidos un aficionado no exento de cierta sorna y no sin una pizca de maldad gritó: ¡¡Esos agujeros son del “picafierro", ha sido el “picafierro”!!. Y para que queremos más queridos lectores, los rescoldos aun calientes de la polémica anterior volvieron a prender y de nuevo se montó el tumulto entre los aficionados, reavivándose la discusión del picapinos. Nuevamente la pronta y expeditiva intervención del tercio, esta vez en un bar cercano, impidió que la cosa llegara a mayores. Lugar al que tanto la "Sobresaliente" como "Espoleta" fueron llevados a hombros por una entregada afición, entre atronadoras ovaciones del respetable.



Fotografías en las que podemos apreciar como los aficionados escudriñan cada detalle de los impactos, así como el detalle de alguno de ellos, que algún gracioso atribuyo al "picafierro".
Tras este merecido relajo después de una memorable mañana, los aficionados se recogieron a sus domicilios, la mayoría lo hizo en tranvía tal como habían llegado. Aunque servidor regresó a su mansión a bordo de una elegante y lujosa limusina conducida por el mismísimo Sandoval, que para tan solemne ocasión estrenó gorrilla de visera. Como tiene que ser.

Florentino Areneros.
NOTA DE LA REDACCIÓN: En breve publicaremos el video que recogerá los mejores momentos de esta colosal faena, y que por problemas en la maquinaría no ha podido acompañar a esta crónica.

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