lunes, 30 de enero de 2012

MEMORIAL AMUNDSEN 2012: EL ARENALÓN


Cartel anunciador del festejo del pasado domingo creado por Guillermo Poza Madero “Espoleta”, un auténtico artista del Renacimiento capaz de dominar con maestría diversas artes. (Haga clic en cualquiera de las imágenes para verlas ampliadas).

MEMORIAL AMUNDSEN 2012:
EL ARENALON.


Los afortunados socios de Gefrema al corriente de pago que tienen la valentía, o incluso la temeridad, de acercarse a la monumental ruta que cada año organiza Gefrema para abrir la temporada, liderada por ese maestro inconmensurable de la guerracivilmaquia que responde al nombre de José Ignacio Fernández Bazán “Finito de Hortaleza”, saben que no van a salir defraudados, máxime si el cartel lo completan dos primeras figuras de contrastada trayectoria como son Javier M. Calvo Martínez “Camorra” y Guillermo Poza madero “Espoleta”.

Es este un festejo cuya merecida fama y renombre ha trascendido nuestras fronteras. Acontecimiento que es en la actualidad conocido mundialmente como “Memorial Amundsen”, por la exigencia de los terrenos, del ganado a lidiar, y sobre todo por las extremas condiciones meteorológicas, que hace que en los tendidos solo encontremos aficionados de verdad, de los de toda vida, los más puristas entre los puros, los del Siete. Es muy difícil encontrarse en este coso con esos “amanerados históricos” que abarrotan las gradas de los eventos del canapé y aperitivo, esos infatigables aplaudidores de la caterva de pagapases historicistas descafeinados que están desvirtuando la fiesta para delicia y júbilo de los antitaurinos. No amigos, en el “Memorial Admudsen” solo encontrarán aficionados de verdad, nada de sucedáneos.

Una instantánea de los abarrotados tendidos del monumental coso de El Arenalón.



Esta ruta se ha convertido por méritos propios en un acontecimiento mítico, legendario. Todavía recuerdan los buenos aficionados, aquel día de imborrable recuerdo en que nació ese inigualable grupo que pasará a la historia como los “Once de Las Rozas”. Aquel día el cielo se desplomó sobre la tierra, nubes y tierra eran todo uno, hasta el propio Noé las habría pasado canutas y algún capitán de trasatlántico habría saltado por la borda. Sin embargo un esforzado grupo, ajustándose las aletas a cada paso, seguía la senda que el imperturbable Bazán trazaba en su cuaderno de bitácora. Tras horas de luchar, cuando las humanas fuerzas y el desánimo hicieron mella en aquel grupo, fueron muchos los que optaron por una retirada táctica ordenada, asegurando la evacuación de los más débiles, así como la de los numerosos heridos. Es sin embargo en estos difíciles momentos cuando de lo más hondo emergen los héroes, cuando surge la leyenda. El maestro Bazán, sacó de su bolsillo una pequeña capucha que siempre le acompaña, y mientras se ajustaba la prenda, pronunció una de las frases míticas que han de pasar por derecho propio a las páginas de la Historia: ¡¡¡ A mí no me para nadie…!!!, tras lo cual comenzó nuevamente a caminar. Aquellas palabras y aquel épico gesto, ejercieron un efecto magnético en algunos de los allí presentes, los mejores, que incorporándose penosamente, comenzaron a caminar tras aquel titán de la guerracivilmaquia. Los que se quedaron, vieron perderse entre la niebla y el diluvio al heroico grupo, que de haber sido necesario hubieran vuelto a cerrar el barranco de las Termópilas guiados por este contemporáneo Leónidas. Había nacido el mito: la leyenda de “los Once de Las Rozas”.

Fotografía tomada en el memorial Amundsen del año pasado, donde pueden ustedes hacerse una idea de las duras condiciones climáticas a las que tuvieron que enfrentarse los aficionados.

Esta ya mítica frase que pronunció “Finito de Hortaleza” solo tiene parangón en otra frase que se hunde en el subconsciente patrio (curiosamente pronunciada por un nacionalista vasco que moriría en el exilio). Me estoy refiriendo a la frase que pronunció José María Belausteguigoitia Landaluce “Belauste”, aquel mítico jugador que junto con “Pichichi” fue la referencia del Athelic Club de Bilbao de principios del pasado siglo. Corría el año de 1920, el primero de septiembre concretamente, y se celebraban los Juegos Olímpicos de Amberes, la selección española de fútbol se enfrentaba a la correosa selección de Suecia, compuesta por jugadores fornidos, de potente físico, que miraban con arrogancia a los “menudos” jugadores españoles que estaban capitaneados por el inigualable Ricardo Zamora, el Casillas de la época. Se adelantaron los suecos en el marcador, los cuales durante todo el partido desarrollaron un juego marrullero más allá del borde del reglamento; la hecatombe parecía asegurada. Al comenzar la segunda parte “Belauste”, que era defensa, encorajinado y con notable cabreo, se fue al ataque, su compañero de equipo Sabino Bilbao llevaba el balón por la banda, y fue entonces cuando “Belauste” pronunció su ya legendaria frase: ¡¡ Sabino, a mi el pelotón, que los arrollo!!. Dicho y hecho, Sabino le centró el balón, y “Belauste” como un toro se arranca al caballo, se fue con el esférico hacia la línea de cal, tres defensas y el portero sueco intentaron detenerle, incluso agarrándole, misión imposible, “Belauste” consiguió llegar con el balón en su poder hasta el fondo de la red, en algo más parecido a un ensayo de rugby que a un gol de fútbol. Posteriormente se adelantaría España con un gol de Domingo Acedo, y Zamora pararía un penalti. En aquel partido, y tras la gesta de “Belauste”, nacería lo que se conoce como “Furia Española”. De igual forma cuando “Finito de Hortaleza” pronunció su legendaria frase “¡¡A mi no me para nadie”!!, podemos afirmar que nació la “Furia Gefremera”.

El maestro Bazán se prepara para iniciar su faena una vez completado el paseillo junto a la estación de Las Rozas.

Una vez puestos en antecedentes pasaré a narrarles los pormenores de este esperado acontecimiento. Desde primera hora un enjambre de entusiastas aficionados se concentró en el Intercambiador de Transportes de ese lugar bendecido por los dioses que los humanos tuvieron a bien denominar Moncloa. Donde, tras los tradicionales y afectuosos saludos de rigor, tomaron el autobús que habría de conducirles hasta las puertas del monumental coso del Arenalón. Los aficionados venían equipados para enfrentarse de tú a tú a los rigores climáticos de este LVDCCXLI Memorial Amudsen, con las petacas rebosantes de Esplendido Garvey. Si en otras convocatorias se habían enfrentado a la nieve o al diluvio, en esta ocasión, según las previsiones de nuestro meteorólogo de cabecera el Chato de Ventas, habrían de enfrentarse al frío estepario y al terrible vendabal. Si en la Grecia de Leonidas tenían al Bóreas, al Céfiro, al Noto y al Euro, en Estepa tienen al Alfajor, el Guirlache, el Mantecado y el Mazapán, de demoledores efectos sobre el organismo.

Dos aficionados portan un retrato del explorador noruego Roald Amudsen, por el que sienten una profunda admiración y al que profesan una sentida veneración casi religiosa. (Foto Foro Gefrema)

A su llegada se juntaron con otro nutrido grupo de seguidores que aguardaba en la estación de Las Rozas, completando un clamoroso llenó de “no hay billetes”. Entre esta pléyade de aficionados se encontraba el indiscutible número uno del escalafón, el inigualable e inimitable “Moncloveño”, y muchos más como Fernando Cardenal “Niño de Rosales”, la siempre elegante “Ines Tremis” con un deslumbrante terno en zabache, “Arquitecto”, el incombustible “Capa”, “Modesto”, “Hemingway”, un reflectante “Chato de Ventas” y otros muchos, cuya relación se antoja imposible, aunque no quisiéramos dejar de mencionar la presencia de los padres de Javier M. Calvo Martinez en una barrera del tendido de sombra, ambos son seguidores empedernidos de esta publicación y desde aquí aprovechamos para enviarles un cariñoso saludo. Destacar también alguna sonora ausencia como la ya habitual del Presidente de la Peña Taurina Casado, el ínclito “Sandoval”. No quisiera cerrar esta relación sin destacar la presencia en el festejo, recien llegado desde su base de la selva de la Guacamaya en Chiapas, del subcomandante Marcos, desplazado expresamente desde tierras mejicanas para asistir a esta ya mítica jornada de reconocida fama mundial.

Desde sus bases en la mejicana selva de La Guacamaya se desplazó hasta la madrileña localidad de Las Rozas el mítico subcomandante Marcos, con el objetivo de aprender fundamentos de la guerra de posiciones durante la GCE, así como para conocer personalmente a los Once de las Rozas y a su indiscutible líder, del que se declara rendido admirador.

El festejo se prometía superlativo. Si un run-run de expectación recorre los tendidos cuando los toreros saltan a la arena, imagínense ustedes cuando saltan al Arenalón. Se inició el paseíllo con puntualidad suiza, a la izquierda en el sentido de la marcha, como le corresponde por antigüedad, el maestro de Hortaleza, a la derecha “Camorra” y en el centro el más novel en tomar la alternativa, pero no por ello de menor mérito, el siempre entusiasta “Espoleta”.

Algunos aficionados profesan una admiración casi mística al legendario explorador noruego, imitándole incluso en las poses.

Finalizado el paseíllo saltó al albero “Finito de Hortaleza” que realizó una meritoria tanda de verónicas de recibo que fueron muy bien acogidas desde los tendidos, a continuación realizó un quite “Camorra”, muy en la línea de los lances del anterior diestro, cerrada su tanda, cedió su sitio al diestro de la Venta de San Antón, que completó una interesante serie de pases que descubrieron algunas de las características del morlaco que completaron lo mostrado por los otros dos diestros.

A partir de este momento se encadenaron los momentos sublimes y memorables que permitieron a los aficionados disfrutar de un festejo como hacía tiempo no se recordaba. Se lidiaría en primer lugar un ejemplar de pozo embrocalado en ensabanado, que guarda en su interior la leyenda de haber sido utilizado como improvisada sepultura para desafortunados combatientes, cuyos restos serían extraídos del mismo una vez finalidad la guerra.

“Camorra” y “Espoleta” saludan a los tendidos tras completar unos lances al alimón junto al “pozo misterioso” que serían premiados con una cerrada ovación.

Posteriormente serían lidiados siete soberbios morlacos todos muy en el tipo del encaste republicano, en este caso con predominio de los que presentaban capa mampostera en adoquín de granito salpicado de ladrillo entrevetado en horizontal con la piedra, aunque bien es cierto que con variadas hechuras y desigual presentación. Estos ejemplares formaban la primera línea de la 111 Brigada Mixta republicana, que hacían de contención frente a las fuerzas franquistas. La mayoría de los ejemplares visitados habían sufrido la visita de los chatarreros por lo que la mayoría habrían perdido la techumbre al haberse extraído los raíles de ferrocarril que constituían su armazón, como bien se encargó de señalar Capa con su habitual maestría, indicando las huellas que estos raíles dejaron en las estructuras que se conservan. Destacar la presencia de un ejemplar que presenta un excelente estado de conservación, y que los aficionados pudieron disfrutar de su visita, gracias al abnegado trabajo de “Finito de Hortaleza”, que en jornadas precedentes se había encargado, pico y pala en mano, de facilitar el acceso a este soberbio ejemplar. He aquí una muestra más de la desinteresada y benemérita acción de este inigualable diestro en beneficio de la fiesta, algo que le postula para que le sea otorgada de manera inmediata y por unánime e inequívoca votación de la Junta Directiva, la Laureada de Gefrema con distintivo de oro y brillantes. Una condecoración que los aficionados vienen exigiendo a gritos desde hace varías temporadas y que realmente no podemos explicarnos a que obedece este clamoroso retraso, ya que meritos le sobran.

Dos instantáneas del ejemplar mejor conservado de todos los lidiados, convertido en visitable gracias al abnegado y desinteresado esfuerzo de esa figura legendaria que responde al sobrenombre artístico de “Finito de Hortaleza”.

Continuó la lidia con normalidad dentro de los altos niveles de exigencia y arte al que estas tres figuras de la guierracivilmaquia nos tienen acostumbrados, aunque es de justicia señalar que el mayor peso de la lidia corrió a cargo de “Finito de Hortaleza”, que impuso su antigüedad a la hora de elegir los terrenos. Es esta una particularidad del torero de Hortaleza, que ya es recogida en diferentes tratados de guerracivilmaquia, siendo denominada como “toreo por bazanillas”, una técnica que consiste en el cambio reiterado y recurrente a la hora de elegir los terrenos, de tal forma que puede comenzar con una tanda junto a las tablas en la misma puerta de chiqueros para, desplazándose posteriormente con el paso largo y ligero que le caracteriza, cruzar el redondel y continuar los lances junto a las tablas, pero esta vez contraquerencia y tras haber pasado sin detenerse por los medios, regresando posteriormente a los ya visitados medios, para completar la faena junto a la boca de riego, en el mismo centro del albero. Todo este trasiego de terrenos despierta encendido debate en los tendidos, ya que son muchos los aficionados que prefieren un toreo más ordenado dentro de los cánones de la escuela clásica de este noble arte, es decir, ir completando los lances a medida que se atraviesan los terrenos, evitando el tener que regresar junto a terrenos por los que ya se ha pasado antes, para completar la lidia. Sin embargo, para otros aficionados esta forma peculiar de entender la lidia es sello indiscutible e innegociable del diestro de Hortaleza, y constituye la esencia misma de su arte, que de otra forma quedaría desnaturalizado, perdiendo este marchamo de singularidad que le caracteriza.

En la fotografía observamos a Bazán en vanguardia seguido por un nutrido de aficionados, en una interpretación muy personal del arte de torear conocida como “Toreo por Bazanillas”.

La mañana, como no podía ser de otro modo concluyó en un rotundo éxito, siendo los tres diestros sacados a hombros por la puerta grande de El Arenalón, entre incontenibles muestras de júbilo de los aficionados que los aclamaban a su paso, tras haber completado otra jornada de apoteósico arte.

Sin embargo, un indeleble borrón planeó durante toda la lidia sobre los tendidos. Diferentes signos vienen advirtiendo desde hace tiempo de que hay algo que no marcha bien, con honda preocupación estamos contemplando como poco a poco van desapareciendo esos símbolos intrínsecos a nuestra naturaleza que un día nos hicieron grandes. Gran parte de culpa debemos buscarla en nosotros mismos, que influidos irremediablemente por las modas foráneas y por el bombardeo publicitario, vamos perdiendo nuestra intrínseca esencia patria. Les pondré varios ejemplos; en estos días en que el saldo de nuestra tarjeta de crédito nos recuerda que hace poco fueron las fiestas navideñas, en las que tuvimos que convivir otro año más con la presencia de ese gordo atranca chimeneas de mejillas etílicas, seguramente promocionado por alguna multinacional, que desde hace tiempo viene comiendo el terreno a nuestros queridos y entrañables Reyes Magos, algo tan intrínsecamente español, tan nuestro (hagan clic aquí para ver el vídeo y rap de los Reyes Magos, en el que ponen en su lugar a este usurpador. No se lo pierdan).

Otra vista de los aficionados en el monumental coso de El Arenalon.

Les podría citar algunos ejemplos más, sin ir más lejos ahora los niños para no convertirse en unos marginados tienen que celebrar el “jalogüin”, recuerden ustedes aquella crónica de título “Deja Vu” donde lo comentábamos. Últimamente por problemas de intendencia me desplazo en ferrocarril, y no salgo de mi asombro al contemplar a las ocho de la mañana en la estación de Principe Pío a numerosos jóvenes, algunos cercanos a la cincuentena, tomando lo que debe ser un café aguado en vasos de plástico con tapita, en la más pura estética niuyorquina, patético, ¿es que no pueden desayunar en casa como Dios manda?, pues no amigos, tienen que dar sensación de que no tienen tiempo ni de tuitear y de que viven en un estrés perpetuo. De la cocina mejor ni hablamos, donde esté un buen cochinillo o una fabada que se quiten las estrellas Michelín. Y podría seguir con un largo etcétera de ejemplos, incluido el fútbol donde ahora los árbitros pitan a favor del Barcelona, ¿dónde se ha visto?, ¡¡ay si Bernabeu levantara la cabeza…!! Podría extenderme mucho más, cosa que no hago porque me hierve la sangre y me enciendo. Pero lo que esta claro es que esta lenta pero concienzuda labor de zapa esta logrando sus objetivos y está minando todos nuestros pilares identitarios, incluido el clima, que de ser extremo en invierno y en verano, está pasando a convertirse en un sucedaneo Light de lo que en su día fue.

Como no puede faltar en ningún festejo organizado por Gefrema durante el recorrido se encontró diverso material, que casualmente y una vez más, fue encontrado por “los mismos” algo que ya nos empieza a hacer sospechar si no se trata de atrezzo colocado “ad hoc” para estas ocasiones.

Como comentábamos al principio de esta crónica, si hay algo que caracterizaba a este festejo que abre la temporada es el rigor climático, con los grajos volando a ras de tierra. Sin embargo este año hemos “padecido” temperaturas por encima de cero grados, algo inaudito, casi un insulto, daba hasta cierto pudor ver a los aficionados de los tendidos de sol en manga corta, especialmente al pobre Subcomandante Marcos, que recién llegado de la selva de la Guacamaya, y a falta de aclimatación, había tomado todas la precauciones posibles a nivel de indumentaria para combatir los tradicionales rigores climáticos. Hemos de confesar que en más de una ocasión durante el festejo nos temimos los peor al contemplar como unos enrojecidos globos oculares se asomaban intrépidos al vacío por la ranura del pasamontañas que cubría su rostro. En uno de los momentos en que le preguntamos por su estado nos confesó con el característico acento de aquellas tierras: “Licenciado Florentino, bajo los pantalones de pana llevo alojado un pijama de microfibraje térmico, y siento así recién, como que se me han escalfado, ¡¡güei!!”. Tremendo lo que tuvo que pasar este buen hombre a lo largo de la jornada.

Los efectos del cambio climático son terribles, fijénse que los esquiadores han tenido que poner ruedas en los esquies como podemos observar en esta instantanea tomada durante la ruta.

Hasta aquí la crónica de este tradicional festejo que abre la temporada, impecable desde el punto de vista de la guerracivilmaquia y de la labor realizada por los tres diestros, que obtuvieron un rotundo y clamoroso triunfo. Un festejo solamente empañado por un clima nuevamente protagonista de este tradicional memorial Amundsen, sin duda la naturaleza nos ofrece pistas inequívocas de que algo esta cambiando para peor. A ver si al final van a tener razón los Mayas…

Florentino Areneros.

El festejo se cerró como viene siendo habitual con las tradicionales y festivas “Vivas al tercio”, donde no podía faltar el recuerdo a Roal Amudsen.


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4 comentarios:

  1. Qué destreza señor Areneros para recrear una jornada tan memorable. La presencia del subcomandante resultó una guacamayada en estado puro!. Quería agradecer desde aqui a los tres maestros sus conocimientos y esfuerzo desinteresados. Fue un placer conocer a Carmen,
    la historia de las niñas perdidas que contó el padre de Javier merecería una crónica de las suyas, ya se lo dije

    Saludos

    Inés

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  2. Muchas gracias amiga Ines, un placer saludarla.

    Me envió un correo el subcomandante desde la Guacamaya, donde me comunica que no le esperemos para otra.

    Muy interesante la historia de la niñas, la guardo en tareas pendientes. Muchas gracias por el soplo.

    Saludos.

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  3. ¡Qué arte el de este Cossío redivivo! Sin duda la lidia de esta fenomenal terna estuvo a la altura de tan sentida crónica. Propongo su repetición este domingo de siberiana para que hasta el tiempo acompañe...

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  4. Muchas gracias amigo Orwell. Evidentemente alguien falló en la planificación del festejo, tenemos a un asociado que firma com especialista en "meteo, cementerios y ferrocarril" pero que no da una. Propondremos su dimisión en la próxima junta de accionistas.

    Menuda revolera ha montado usted con lo de Zúñiga, a ver que hacemos cuando se colapse el local.

    Un saludo.

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