viernes, 3 de mayo de 2013

LA PINTADA

En 1946 un grupo de estudiantes realizan unas pintadas en la Complutense, para borrarlas alguien decide picar la piedra donde se realizaron, inmortalizando de esa forma el texto. La pintada, ya en relieve, sobreviviría al franquismo, hasta que en 2006, tras darse a conocer su existencia en los medios de comunicación, alguien decidio que había llegado la hora de eliminar aquel vestigio de la lucha antifranquista en la universidad. En la imagen vemos a Pablo Pintado en diciembre de 2005 junto a la pintada que el mismo realizó. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).


LA PINTADA QUE FRANCO NO PUDO BORRAR

En 1946 un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad Complutense, liderados por Carmelo Soria Espinosa (quien con el paso de los años sería asesinado en Chile por la agentes de Pinochet), se unen para reorganizar la Federación Universitaria Escolar (F.U.E.), la organización estudiantil progresista más importante e influyente en el periodo anterior a la guerra. Su entusiasmo es notable, pese al gran peligro que corren. Son tiempos en los que la maquinaria represora franquista actúa sin piedad y cualquier oposición al régimen es castigada con gran dureza.

En los primeros meses de 1947 aparecen en diferentes lugares del campus pintadas con textos del tipo: “Abajo el fascismo”, “Libertad” o “viva la universidad libre”. Las pintadas tienen una particularidad, son visibles durante el día pero desaparecen por la noche. Las autoridades franquistas se encuentran desorientadas, los equipos de limpieza no consiguen hacerlas desaparecer de manera definitiva, y en su desesperación optan por picar la piedra donde han sido realizadas alguna de ellas. Con este método se consigue hacer desaparecer la pintada, pero tiene un serio inconveniente: el texto queda cincelado sobre el granito para la posteridad. Esta chapuza, digna de Pepe Gotera y Otilio, haría que las pintadas sobrevivieran largamente al franquismo, permaneciendo en este mismo lugar como poco hasta comienzos del año 2006. Sería entonces, ya con un sistema democrático consolidado y con el franquismo supuestamente en el olvido, cuando alguien de manera incomprensible se encargó de eliminar con verdadera saña estos símbolos de la lucha antifranquista para siempre.


Una imagen de la pared donde se encontraba la pintada en la actualidad. Las piedras son las mismas, pero se han pulido a conciencia hasta eliminar los relieves donde se adivinaba la pintada. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

El autor de aquella pintada realizada con brocha gorda, fue un estudiante de nombre Pablo Pintado y Riba, que cursaba estudios de arquitectura en la universidad. Pablo Pintado era hijo de dos maestros vinculados a la Institución Libre de Enseñanza, su padre, que pertenecía a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, había sido fusilado al finalizar la guerra, y a su madre se le impidió ejercer su profesión docente. Pintado sería ayudado por dos compañeras, la estudiante de Ciencias Químicas Mercedes Vega, y por Albina Pérez, que cursaba estudios de Letras. Sería Mercedes Vega la que encontró la fórmula para aquella pintura “mágica”, compuesta de nitrato de Plata, una sustancia fotosensible que se oscurece al recibir la luz solar. De esta forma, durante el día, los textos eran visibles, desapareciendo al caer la noche. La persistencia de aquellas pintadas y la incapacidad de las autoridades para hacerlas desaparecer sería motivo de bromas y burlas entre los estudiantes.

Aquella osadía y atrevimiento no podían quedar impunes y rápidamente se puso en marcha la poderosa maquinaría policial del régimen. De la investigación se encarga la temida Brigada Especial del Juzgado para la Represión de la Masonería y el Comunismo, al mando del coronel Enrique Eymar Fernández, un siniestro personaje cuya trayectoria merecería por si misma una crónica propia. Para no dejarles con la incógnita sobre la personalidad de este siniestro militar, recogemos aquí la breve reseña que pueden encontrar en la página de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores (SBHAC), una excelente página web, imprescindible y recomendable para todas aquellas personas interesadas en la Guerra Civil (haga clic aquí para ir a la página): «Fue comandante del ejército republicano (en realidad se le clasificó como leal geográfico), pasó toda la guerra en el Museo del Ejército como subdirector, pero además, por su condición de mutilado de la guerra de África, presidió la Asociación de Mutilados de Guerra de la República. Con la entrada de Franco en Madrid, y por motivos desconocidos para nosotros reingresó en el ejército franquista, donde fue nombrado juez de prisioneros. Tiempo después es nombrado juez instructor militar y lo fue hasta la creación del TOP, en marzo de 1964. Le está documentado la vejación de jóvenes encausadas, el chantaje a viudas en la misma categoría. Y la más despiadada de las inquinas contra todo lo que sonara a antifranquista. Fue además el responsable del proceso a Grimau, toda una joya de la impostura jurídico-militar franquista, pues como se sabe, el vocal-ponente militar capitán auditor Manuel Fernández Martín no era abogado, lo que era preceptivo en un consejo de guerra sumarísimo, (aquél tipo había engañado al propio ejército franquista, no solo como abogado, también ejerció como alférez médico sin tener título). Eymar actúo en aproximadamente 4000 causas de las que más de 1000 fueron condenas a muerte. Parece que le daban las causas que nadie quería, pues sabían que Eymar no se iba a arrugar.»

El coronel Enrique Eymar juez militar del ejército franquista, era conocido por su dureza tanto con los acusados como con los familiares de estos. Sería el encargado de juzgar a los universitarios que realizaron las pintadas. FOTO cortesía de la Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores (SBHAC). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).


Las investigaciones darían pronto sus frutos, y la mayoría de los componentes de la reorganizada F.U.E. serían detenidos. Uno de aquellos jóvenes detenidos fue Manuel Lamana que posteriormente escribiría en su exilio argentino una novela de título “Los Inocentes” publicada en España por Piamonte, edición que sería prologada por Constantino Bértolo (haga clic aquí para conocer la novela). Nos hemos tomado aquí la libertad de reproducir unos párrafos de ese prólogo donde se recogen estos hechos: «En marzo de 1947, y después de una gran "pintada" en la Ciudad Universitaria de Madrid, son detenidos por la Brigada Especial del Juzgado para la Represión de la Masonería y el Comunismo, bajo el mando del coronel Eymar, el Comité Nacional de la FUE y algunos otros estudiantes. Desde la Dirección General de Seguridad son trasladados el día 12 de abril de 1947 a la Prisión Central de Alcalá de Henares: Nicolás Sánchez-Albornoz, Luis Rubio, Manuel Lamana, Antonio Lozano Martínez, Fernando Rico, Gerardo Renárt Prieto, Javier Sanz Faure, Eleuterio López Linares, Pablo Pintado y Riba, Juan Antonio Matanzas e Ignacio Faure; a Prisiones Militares fue enviado Óscar Kriales, que era alférez de la Milicia Universitaria, y a la Prisión de Mujeres fueron condu¬cidas Albina Pérez Fernández y Mercedes Vega. Son estudiantes de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Químicas, Aparejadores, etcétera.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

El día 14 de abril de 1947 (aniversario de la proclamación de la II República Española), dos días después de ingresar los estudiantes en la Prisión de Alcalá de Henares, fueron fusilados dos reclusos bajo la acu¬sación de guerrilleros. La protesta fue general, unánime, violenta, por parte de la población reclusa, declarando por primera vez en una prisión franquista la huelga de hambre. Los estudiantes de la FUE hicieron causa común con el resto de los presos, llegando a ser duramente castigados por su actitud solidaria.

El director de la prisión, Justo Herráiz, que se había distinguido como hombre cruel y sanguinario en las diversas cárceles por las que había pasado, había sido enviado a la de Alcalá de Henares para intentar acabar con la rebelión que empezaba a manifestarse. Hizo patente su particular enojo con uno de los estudiantes, Luís Rubio, a quien envió a celdas de castigo durante algún tiempo, poniéndole graves notas de sanción en su expediente disciplinario.


Retrato de Nicolás Sánchez-Albornoz, uno de los jóvenes protagonistas de esta historia. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).


En noviembre del mismo año fueron trasladados los estudiantes a la Prisión de Carabanchel de Madrid, y juzgados el día 12 de diciembre de 1947 en Consejo de Guerra de Oficiales Generales, que se celebró en el cuartel del regimiento de Infantería "Inmemorial nº l", sito en el Paseo Moret de la capital de España. El fiscal solicitó penas de uno a cuatro años, mientras que el Consejo los imponía de uno a ocho años. ¡El doble de la petición fiscal! Se rumoreó por aquel entonces que había sido a petición del sindicato fascista de estudiantes, el SEU.

Antonio Lozano, que había sido teniente de Artillería del ejército republicano, fue condenado a la pena de seis años de prisión, con una petición fiscal de tres. Luis Rubio Chamorro, que había sido capitán de Infantería al servicio del Estado Mayor en el ejército republicano durante la Guerra Civil y que tenía antecedentes penales por "auxilio a la rebelión", junto con Óscar Kriales, fue condenado a ocho años de prisión con una petición fiscal de cuatro.

Durante su estancia en las prisiones de Alcalá y Carabanchel, los estudiantes publicaron varios números manuscritos de la revista FUE, algunos de cuyos ejem¬plares se consiguió enviar al exterior de la prisión.

Todos los estudiantes masculinos, una vez condenados, fueron trasladados a Destacamentos Penales a trabajar. Al de Cuelgamuros lo fueron Nicolás Sánchez-Albornoz, Manuel Lamana e Ignacio Faure; al de Fuencarral (Madrid), Luis Rubio; a los de Bustarviejo, Buitrago y Chozas de la Sierra, los restantes. Desde el Destacamento Penal de Cuelgamuros (Valle de los Caídos), Manuel Lamana y Nicolás Sánchez-Albornoz protagonizaron una espectacular, dramática y eficaz fuga

La FUE siguió actuando cada día con más dificultades hasta 1950 en que se extinguió, si bien dejó señalado el camino para que años después se activase la rebeldía estudiantil.

Como recordatorio cabe señalar que Carmelo Soria Espinosa, que se había exilado a Chile en 1947, fue asesinado por agentes de la policía política del general Pinochet en 1976, en el canal de "El Carmen" de Santiago de Chile; Sánchez-Albornoz es catedrático en la Universidad de New York; Luis Rubio fue vicepresidente de Izquierda Republicana; Ignacio Faure murió en accidente de automóvil en España; Gerardo Renart falleció en desgraciado accidente de trabajo, y los demás ejercen sus actividades profesionales en la Administración o en em¬presas privadas.»


Los jóvenes detenidos serían condenados a duras penas, pasando por diferentes cárceles y destacamentos penales, entre ellos el de Cuelgamuros, de donde conseguirían fugarse, ayudados por dos jóvenes, norteamericanas los estudiantes Nicolás Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana, quienes tras diversas peripecias conseguirían cruzar la frontera francesa. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Todos los jóvenes detenidos sufrirían las penalidades de las cárceles franquistas y la dureza de los destacamentos penales, pero de entre todos ellos la experiencia más notable la protagonizarían Nicolás Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana, quienes escaparían de las obras de Cuelgamuros protagonizando una fuga de película, nunca mejor dicho ya que Fernando Colomo dirigiría una película en 1998 basada en aquellos hechos de título “Los años bárbaros”. Sánchez-Albornoz y Lamana escaparían de Cuelgamuros ayudados por dos jóvenes norteamericanas: Barbara Prost Solomon y Barbara Mailer, hermana del escritor Norman Mailer. La vigilancia de los presos no era muy estricta, debido a que la principal dificultad consistía en poder atravesar un país tomado policialmente y prácticamente en estado de sitio, de los 44 presos que se fugaron de Cuelgamuros a los largo de los años de existencia del penal, solamente Sánchez-Albornoz y Lamana conseguirían atravesar la frontera, el resto sería nuevamente capturado.

El plan fue elaborado en Paris por Paco Benet, hermano del escritor Joan Benet. Desde París, Benet y las dos jóvenes se desplazaron en coche hasta El Escorial, allí tras la misa dominical de obligada asistencia para todos los presos, nuestros dos protagonistas, que ya estaban avisados del plan, se escabullirían por una callejuela donde les esperaban las dos jóvenes norteamericanas y Benet. Seguramente la simpleza del plan, fuera la mayor garantía de su éxito. Los jóvenes tras diversas peripecias conseguirían llegar a Barcelona, y de allí a la frontera. Allí se separarían y los fugados conseguirían cruzar la frontera a pie, no sin grandes contratiempos, y llegar a Francia. Toda una odisea con final feliz que una de las protagonistas, Barbara Prost Solomon, recogería en su libro “los felices cuarenta”.

Los jóvenes detenidos serían condenados a duras penas, pasando por diferentes cárceles y destacamentos penales, entre ellos el de Cuelgamuros, de donde conseguirían fugarse, ayudados por dos jóvenes, norteamericanas los estudiantes Nicolás Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana, quienes tras diversas peripecias conseguirían cruzar la frontera francesa. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero volvamos a la pintada y a su autor. Pablo Pintado y Riba nació en Madrid en 1924. Su padre, Sidonio Pintado, maestro nacional, pedagogo y esperantista, sería fusilado al finalizar la guerra en Cambrils. Su madre, María Riba, maestra al igual que su marido, sería inhabilitada para ejercer su profesión. Pablo Pintado se vería obligado a mantener a su familia, trabajando como maestro y como topógrafo del Instituto Geográfico Nacional, compatibilizándolo con sus estudios de arquitectura, siendo un destacado y brillante alumno cuando fue detenido en 1947. Al salir de la cárcel continuaría con sus estudios, licenciándose en 1955. En 1958 obtendría un Premio Nacional de Arquitectura y en 1964 ganaría el concurso para la construcción de uno de los edificios más emblemáticos del Madrid de la segunda mitad del Siglo XX: el Palacio de Congresos de la Castellana. Tal vez su obra más conocida a lo largo de su brillante trayectoria profesional.

Su nombre volvería a saltar a la fama en 2005, al sorprender a los asistentes a una conferencia en el Ateneo de Madrid reconociendo que el había sido el autor de aquellas pintadas que 58 años después podían seguir siendo contempladas por cualquiera que se acercara a la Facultad de Medicina de la Complutense. El periódico El País se haría eco de aquella noticia en un artículo firmado por Rafael Fraguas publicado el 12 de diciembre de 2005 (haga clic aquí para ir al artículo). Aquel artículo volvería a traer a la actualidad tanto a Pintado como la historia de aquella legendaria pintada que había conseguido resistir al paso del franquismo. Sin embargo, mucho nos tememos que aquel artículo supuso una sentencia para aquel vestigio de la lucha antifranquista.

El 12 de diciembre de 2005 el periodista Rafael Fraguas publicaría un artículo sobre Pablo Pintado y aquella pintada. Mucho nos tememos que aquel artículo despertó algunas nostalgias que acabarían con aquel vestigio histórico. Foto: Archivo particular de Alfredo Garrote. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Algo más de cincuenta y ocho años habían transcurrido desde la noche en que Pablo Pintado realizó aquella pintada hasta que se publicó el artículo en El País en diciembre de 2005. Aquella pintada, ya hecha relieve, había conseguido sobrevivir al implacable franquismo. Esta circunstancia en cualquier otro país sería considerado por derecho propio en un símbolo de la lucha por las libertades. Su permanencia tras todos esos años era un testimonio grabado en piedra de lo que fue la dura lucha contra el franquismo de los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid, aquel relieve se había convertido de alguna manera en un resto arqueológico, en un pedazo de nuestra Historia.

Hace tiempo ya denunciamos en estas mismas páginas que una una farola con ornamentación republicana había desaparecido del lugar donde se encontraba, curiosamente unas instalaciones municipales (clic aquí para ir a la crónica), tras dar a conocer su existencia en un foro de Internet, ¿casualidad?, lo dudamos. Aquella desaparición nos llevó a dejar de publicar nuestra serie sobre los escudos de la República en estas páginas de Sol y Moscas, ante el temor de que al dar a conocer su ubicación, su propia existencia corriera peligro al igual que había ocurrido con aquella farola. Mucho nos tememos que el artículo publicado en El País por Rafael Fraguas fue la causa de que alguien ordenara eliminar aquella histórica pintada. Resulta difícil asimilar que tras más de 30 años de la muerte de Franco aquella pintada pudiera incomodar a alguien, hasta tal punto de ordenar eliminarla completamente, algo que sin duda hizo que un equipo de operarios se empleara a fondo para pulir la piedra donde se encontraba la pintada, teniendo que rebajar notablemente el grosor del granito. Al tacto se aprecia que la piedra ha sido pulida a conciencia, aunque todavía se adivina parte del relieve original, teniendo que utilizar para ello maquinaria específica y dedicarle bastante tiempo a la tarea. Un trabajo que sin duda no pasaría desapercibido a un buen número de personas que transitaran por el lugar.

Diferentes vestigios en el granito evidencian que las piedras son las mismas sobre las que se realizó la pintada en 1946. Viendo el relieve que tenían las letras cinceladas nos podemos hacer una idea del concienzudo trabajo que tuvieron que realizar los operarios que pulieron la piedra. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Ahora la pregunta es: ¿quién ordenó eliminar aquel vestigio histórico?. En principio tenemos dos entidades sobre las que podrían recaer las sospechas. Por un lado tenemos al Ayuntamiento de Madrid, que desde aquella época hasta hoy ha estado gobernado por el Partido Popular. Suponemos que de la eliminación de las pintadas, limpieza de fachadas, etc… se encargará la Concejalía de Medio Ambiente y Limpieza de este Ayuntamiento. Al frente de este organismo encontramos de 2003 a 2007 a Dña. Mª de la Paz González García, quien sería sustituida por Dña. Ana Botella que ocuparía el cargo hasta ser designada alcaldesa de Madrid en diciembre de 2011.

Desde el comienzo de la Guerra Civil, gran parte del estamento universitario fue reacio a aceptar las imposiciones del régimen franquista. El 12 de octubre de 1936, Día de la Raza para las autoridades franquistas, Miguel de Unamuno mantendría un agrio enfrentamiento público con el legionario Millán Astray. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

La otra entidad que podría estar tras la desaparición de la pintada es la “Junta de Obras” de la Universidad Complutense de Madrid, un organismo encargado de realizar diversas tareas relacionadas con las labores de mantenimiento tanto del campus como de las instalaciones de la universidad. Por diversos testimonios sabemos que es este organismo quien se encarga de limpiar las pintadas tan habituales por todo el campus, y quizá alguien dentro de la Junta de Obras fue quien ordenó eliminar aquella pintada tras la publicación de la noticia en El País en diciembre de 2005. En ese periodo era Rector de esta universidad Carlos Berzosa, un cargo que ostentaría entre 2003 y 2011, periodo en el que la pintada desapareció. Berzosa es una persona que por su trayectoria dudamos que ordenara eliminar este testimonio de la lucha antifrasquista, así como que no hubiera actuado en el caso de haber conocido el hecho. No hemos conseguido averiguar quien se encontraba al frente de la Junta de Obras en ese periodo, seguiremos indagando. Nos quedaría una última opción, y es que la orden de eliminar la pintada se diera desde la misma Facultad de Medicina.

De lo que no queda ninguna duda es de que quien eliminó la pintada se empleó a conciencia, la piedra continua siendo la misma por lo que para “borrar” este vestigio tuvieron que utilizar maquinaria específica, una pulidora o similar, y muy posiblemente el trabajo fue realizado por personal especializado en el manejo de estos medios y en el trabajo sobre piedra. La profundidad y tamaño de las marcas que podemos apreciar en la foto publicada por El País, nos lleva a pensar que tuvieron que emplearse a fondo y tardar bastante en finalizar el trabajo, tiempo durante el cual debieron ser observados por numerosas personas, sobre todo teniendo en cuenta que por el ruido producido por la maquinaria utilizada no deberían pasar desapercibidos.

La universidad española, fue uno de los focos más importantes de la lucha por las libertades y contra el franquismo. Un régimen que se empleó con saña en reprimir todo intento de cambio. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Cuesta creer que después de 30 años de fallecido Francisco Franco, y con una sociedad que ha consolidado una democracia, todavía queden personas no sabemos si movidos por la nostalgia del franquismo o por un resentimiento acumulado durante años, que sean capaces de tomar una iniciativa de este tipo, una especie de venganza contra no entendemos muy bien quien, que sin duda tuvo que producir una gran satisfacción a quien perpetró este atentado contra este vestigio histórico.

Desde Sol y Moscas continuaremos indagando para tratar de descubrir desde donde partió, y quien dio la orden de eliminar aquel testimonio único, grabado en piedra, de la lucha que contra el franquismo y en defensa de las libertades se desarrolló en las universidades españolas, entre las que la Universidad Complutense ocupó un lugar de honor. Una lucha que costó muertes y sufrimiento, y que parece que ahora, tantos años después, sigue incomodando a alguien, que seguramente esté ocupando todavía algún cargo en alguna institución cuya composición se elige mediante cauces democráticos, y no descartamos que se trate de algún cargo público con responsabilidad. Agradeceríamos a nuestros lectores que nos hagan llegar cualquier información que ayude a desvelar esta incógnita, así como cualquier documento (fotos, testimonios, artículos, libros,...) relacionado con ello. También les agradeceríamos que reenvíen el enlace de esta crónica a cualquier persona que piensen pueda estar interesado o pueda aportar algún dato. Quizá entre todos podamos saber finalmente quien se encargó de realizar este trabajo, ¿el Ayuntamiento?, ¿la Junta de Obras?, y conocer quien fue la persona que ordenó eliminar aquella pintada histórica, que por paradojas de la historia consiguió sobrevivir al franquismo pero no consiguió sobrevivir a la democracia.

Florentino Areneros.

13 comentarios:

  1. Hola, soy Torrebrunez, como dice el de los Simpsons, "me recordarán de películas como tal tal....y tal. Muy interesante Don Floro!...Como vé hace ya tiempo que procuro no entrar en el antiguo foro de Madrid, otrora ameno y hoy bajo la tutela ególatra de una,llamémosle "parvenue".
    Por cierto, la foto de portada es la casa Gallardo cuando el belén del cuartel de la montaña, no?. Le seguiré leyendo!
    Salud!

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    1. ¡¡¡El legendario Torrebrunez....!!!, tiempo sin saber de usted. Sea bienvenido. Yo tampoco frecuento mucho el foro del Viejo Madrid últimamente y desconozco las causas del "cisma".

      Efectivamente la foto de la portada es la casa Gallardo en el día del asalto al Cuartel de la Montaña. Hemos dedicado varias crónicas a este acontecimiento en una "saga" que titulamos "Tres días de julio":

      http://florentinoareneros.blogspot.com.es/2011/07/tres-dias-de-julio-i.html
      http://florentinoareneros.blogspot.com.es/2011/07/tres-dias-de-julio-ii_25.html
      http://florentinoareneros.blogspot.com.es/2011/07/tres-dias-de-julio-iii.html

      En la foto aparecen dos personajes claves en aquellos acontecimientos: el comandante de la Guardia Civil José Bretaño y el teniente de la Guardia de Asalto Máximo Moreno:

      http://florentinoareneros.blogspot.com.es/2011/08/maximo-moreno.html
      http://florentinoareneros.blogspot.com.es/2011/08/jose-bretano.html

      Lo dicho, me alegro mucho de verle por aquí.
      Salud!

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    2. Bueno, eso de los cismas en internet está a la orden del día. Dése cuenta que los que no somos miembros de grandes gobiernos, consejos de administración, asambleas vecinales, plataformas reivindicativas, tenemos la oportunidad sólo en internet, de dar un puñetazo en la mesa y/o sacar los pies del tiesto sin que nadie nos lo impida y sin que se tomen represalias serias contra nosotros. Además de poder proyectar nuestra ira ("santa ira", que decía Ms. Escrivá) contra cualquier parroquiano/a, que a lo mejor ni existe, o es la firma de un tercer parroquiano/a. Esto del mundo virtual ha venido muy bien para que los del otro mundo no virtual, nos dominen y nos dejen ladrando a la luna.
      Y siguiendo con las páginas del cuartel de la montaña de Debod (la historia lo mezclará más o menos así), me impresiona mucho la foto de ese tranvía Westinghouse que baja por Bailén con la gente armada como diciendo: "Vamos a la guerra en tranvía", con un par de atributos.
      Empezaré a leerle luego de acabar la instalación de una lámpara de bajo consumo que tengo aquí delante.
      Un abrazo, Salud!
      "Torre"

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    3. Sabias sus palabras Torrebrunez, como siempre. Efectivamente deben de estar muy contentos los que dominan el mundo no virtual con estos inventos cibernéticos. En estos tiempos muchas personas pasan gran parte del día mirando el ordenador, la tablet o el móvil, asomados a esa ventana al otro mundo que son las pantallas, con hacer un viaje en metro basta para comprobarlo.

      Las fotos de los primeros momentos de la guerra, como la que menciona del tranvía, son impresionantes , esa explosión de júbilo, casi festiva, siempre me ha llamado la atención. En algunas películas se recoge este mismo fenómeno en otros países cuando se declaraba la guerra: ¡¡A la guerra, a la guerra…!!, no es un fenómeno solamente español.

      Tenga cuidado con esas instalaciones que las carga el diablo, la chispa es muy traicionera.

      Un abrzao.

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  2. Magnífica crónica.
    Seguro que en alguna de las rutas que hemos realizado por la universitaria hemos pasado por delante de ese muro de granito, pero yo no me he enterado. Habrá ocasión para poder estudiar in situ la técnica utilizada para eliminar la "grabación" que "borró" la pintada.
    Un saludo

    R. CAPA

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  3. Interesantísimo artículo, caballero. La historia de la familia Pintado es digna de estudio y consideración. Yo mismo he escrito algo sobre el padre, Sidonio Pintado, cuya trágica muerte debe ser recordada y llorada, y cómo, a pesar de su propia trayectoria, Pablo apenas se lo contó a sus propios hijos. Lo mal que se transmite la memoria, y encima las autoridades se cargan los pocos vestigios que merece la pena conservar.

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    1. Muchas gracias Toño por su amable comentario.

      Realmente la historia de la familia Pintado es conmovedora y un claro ejemplo de como fue la España de los vencedores. Pero si todo el daño causado a la familia no hubiera sido suficiente, una vez instaurada la democracia en España alguien decidió de manera vergonzosa que debía también desaparecer cualquier vestigio del sacrificio de esta familia y de su lucha contra el franquismo.

      Trato de dar difusión a esta noticia e indago en círculos cercanos a la universidad para ver si entre todos podemos poner nombre al individuo que ordenó eliminar aquella histórica pintada. No ha pasado tanto tiempo y seguramente todavía habite en algún despacho oficial a sueldo de los contribuyentes.

      Un saludo.

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  4. Mi padre Pablo Pintado y Riba murio hace ya 6 años.No se que pensaría del hecho de que alguien haya decidido borrar una pintada a favor de la libertad, quizás sentiría tristeza al pensar que algunos continúan intentando manipular parte de la memoría.

    Pero estoy segura, conociéndole, que sonreiría imaginando la estupidez de los que piensa que de esta manera pueden esconder un pasado que ahora no quieren reconocer.

    Tendrían ahora que localizar un homenaje que hizo a la constitución cuando todavía existía la dictadura de Franco. Creo que estaba en un observatorio astrónomico y el texto prohibido estaba escrito en braille. Quizás siga existiendo y si quieren pueden también destruirlo.

    La historia es la historia y por mucho que intenten ocultarla es imposible que puedan cambiarla. Estoy orgullosa del pasado de mi familia y de haber tenido un padre que fue para mi fue un ejemplo de inteligencia, tesón y generosidad.

    un saludo y gracias, NATALIA PINTADO.

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    1. Muchas gracias Natalia, encantado de poder saludarla. Es una gran satisfacción saber que la hija del protagonista de esta crónica ha podido leerla.

      Desde varios ámbitos e instancias estamos tratando de identificar quien fue el individuo que ordenó eliminar la pintada, tuvo que ser una persona con algún cargo, bien en el Ayuntamiento o bien en la Complutense, y esperamos poder conocer su nombre en breve, el cual daremos a conocer para escarnio público, seguramente todavía ocupe algún cargo.

      En cuanto a la pintada en braille le agradecería nos remitiera más información sobre su localización y su historia a nuestra dirección de correo que puede encontrar en el apartado "biografía" al principio de la página. Sería interesante poder documentarlo antes de que se haga público y algún oscuro personaje tenga intención de eliminarlo.

      Muchas gracias nuevamente. Reciba un cordial saludo.

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  5. Sobre la foto de García Faria y otras personas apaleadas por los grises: "Entre las 75 fotografías que componen la exposición, está la famosa instantánea en la que los grises apalean a Ferran García Faria en el paseo de Sant Joan de Barcelona. Cuando el fotógrafo comprobó que ningún medio de comunicación español quería publicar sus tomas por temor a represalias, Armengol las envió por correo a los principales periódicos extranjeros y consiguió que vieran la luz". http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/4683025/03/13/Manel-Armengol-muestra-en-Transiciones-el-cambiante-mundo-de-los-setenta.html

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    1. Muchas gracias por visitar el blog y por su interesante aportación.

      Desconocía la identidad del fotografiado y del fotógrafo, así como los datos que nos aporta sobre el fotógrafo y la interesante historia de la propia fotografía. Gracias a su comentario ya podemos poner nombre a los protagonistas, solo quedaría por identificar a quien maneja la porra con una soltura que solo puede dar la continua práctica.

      Un saludo.

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    2. Pero que ganas de buscar donde no hay de verdad... La historia era estupenda y conmovedora, hasta que diriges el odio contra alguien que muchisimos años despues, sólo quiere limpiar pintadas (sea de la índole que sea) en la ciudad...

      Me podría considerar totalmente partidario de tus ideologías, pero por lo que se ve, yo ya he superado el pasado; pero tú te has quedado anclado. El que haya limpiado esa piedra, sólo quería dejar la Universidad lo más "bonita" posible... Intentar buscarle los tres pies al gato, no lleva a ningún lado. Si eso poner otra y esa llevarla a un museo, pero si nadie sabía su historia...

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    3. Muchas gracias por su comentario y por visitar el blog.

      Me temo que usted ha pisado poco la universidad, a la Complutense me refiero, ya que de haberlo hecho se habría percatado de la cantidad de pintadas y de cartelería que "adornan" sus paredes, las cuales hacen más daño a la vista que el cincelado borrado con tanto esfuerzo y presupuesto. Si alguien quisiera poner lo más "bonita" posible esta universidad tenía otros sitios por donde haber comenzado, a menos que se trate de un soberano hipócrita, por no decir nostálgico franquista.

      Saludos.

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