lunes, 21 de abril de 2014

LUGARES DE LAS BB.II. (VOL. II)


Brigadistas en la carretera de La Coruña con el puente de San Fernando a sus espaldas. Esta imagen sería una de las primeras que se les sacaron a los brigadistas a su llagada a Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LUGARES DE LAS
BRIGADAS INTERNACIONALES

(Volumen II)


Los aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia están de suerte. Esta próxima semana podrán asistir a un acontecimiento único que será, como si de una conjunción astral se tratara, imposible que se repita durante mucho tiempo. A las 19 horas del próximo lunes 28 de Abril de 2014 en el monumental coso del Colegio Lourdes de Madrid organizado por Gefrema, los aficionados que tengan el privilegio de asistir podrán disfrutar de un irrepetible mano a mano entre dos de las primerísimas figuras del momento: Ken O’Keefe “Ibarakeño” y Severiano Montero “Brigadista”, donde presentarán el segundo volumen de “Lugares de la Brigadas Internacionales en Madrid”, un ejemplar de impresionante trapío donde podemos encontrar un amplio conjunto de lugares relacionados con los brigadistas internacionales en Madrid, en esta caso lugares de la Casa de Campo, Ciudad Universitaria, Moncloa y Argüelles, Parque del Oeste, Puente de los Franceses, El Pardo, Fuencarral y muchos otros, que tuvieron una notable importancia en lo que fue la Batalla de Madrid de noviembre de 1936. A falta de concretar algunos detalles todo apunta a que junto a estos dos fenomenales diestros, si sus compromisos anteriores se lo permiten, saltará al albero el indiscutible número uno del escalafón, inigualable “Moncloveño”, que realizará las tareas de presentación y moderación. Con lo que los asistentes a este irrepetible festejo podrán contemplar juntos en el albero a una inigualable terna, una conjunción estelar difícil de igualar en muchos años.

El cementerio de Fuencarral sería el lugar elegido para enterrar a los brigadistas muertos en combate. Este cementerio, y su historia, es uno de los lugares que aparecen en esta guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El ocho de noviembre de 1936 cerca de dos mil hombres llegados de diversos puntos del planeta desfilaban por la Gran Vía madrileña aclamados por la población. Tardarían pocas horas en entrar en combate en la Ciudad Universitaria madrileña y sus alrededores. Posteriormente estos brigadistas y muchos otros que llegarían después, visitarían otros muchos puntos de la geografía madrileña y española, donde lucharían y en muchos casos también morirían. En todos aquellos lugares todavía se conserva el recuerdo de aquellos soldados llegados de todos los rincones del planeta para participar en aquella guerra que se convertiría en el primer enfrentamiento armado contra el fascismo. Hace dos años, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) publicó el primer volumen de “Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid”, un trabajo también de Ken O´Keefe, centrado en aquella ocasión en lugares de la ciudad de Madrid, así como en el recorrido histórico y multitudinario que aquellos primeros brigadistas realizaron desfilando por algunas de las principales calles de Madrid. En su momento dedicamos una crónica en Sol y Moscas a aquella primera entrega de esta apasionante serie (haga clic aquí para ir a la crónica de las Brigadas Internacionales).

Estado en el que quedó el monumento al Doctor Rubio en el Parque del Oeste tras la guerra. Este monumento, que todavía conserva restos de impactos en la actualidad, es uno de los lugares que se pueden visitar siguiendo las indicaciones y planos de esta guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

En esta segunda entrega podemos seguir los pasos de los brigadistas por lugares tan emblemáticos de lo que fue la Batalla de Madrid como el Puente de los Franceses, el Parque del Oeste, la Casa de Campo, las facultades y edificios de la Ciudad Universitaria o la Plaza de la Moncloa, lugares en primera línea del frente donde los brigadistas desempeñaron un papel determinante en el desenlace de aquella épica batalla que frenó a las fuerzas franquistas en las puertas de la capital, haciendo bueno el lema del ¡¡NO PASARÁN!!. También se recopilan otros lugares de la retaguardia menos conocidos pero no por ello menos importantes, como algunos lugares utilizados como improvisados cuarteles por los brigadistas en Fuencarral, El Pardo y la Dehesa de la Villa, o un hogar infantil en La Moraleja tutelado por los propios brigadistas, entre otros muchos lugares de indudable interés. Todo ello acompañado de un ameno relato pormenorizado donde se nos facilitan todo tipo de detalles sobre los lugares, los acontecimientos históricos que allí tuvieron lugar, el desarrollo de los combates, sus protagonistas o las unidades a las que pertenecían.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Este nuevo volumen, al igual que el anterior, viene acompañado de un plano desplegable a doble cara, con el que podemos seguir el recorrido acompañado de la guía, un método agradable de visitar todos los lugares recogidos en este volumen. Por si todo esto no fuera suficiente, este trabajo viene acompañado de una cuidada selección de imágenes, muchas de ellas inéditas que son publicadas por primera vez en este volumen.

La facultad de Filosofía y Letras se convertiría en uno de los lugares emblemáticos durante los combates desde noviembre de 1936 hasta el final de la guerra. Se trata de un edificio muy relacionado con las Brigadas Internacionales como queda reflejado en la guía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LOS AUTORES


Ken O’Keefe “Ibarakeño”, es un diestro singular en este mundo de la guerracivilmaquia. Sus orígenes hay que buscarlos en Nueva York, aunque de orígenes familiares irlandeses. En su juventud pasó unos años en España donde le engancharía el duende de la guerracivilmaquia, marchando posteriormente a Japón donde ahora desarrolla su labor docente, y es allí, en Ibaraki a orillas del río Tone, donde este historiador e investigador histórico dedica su tiempo al estudio e investigación de todo lo relacionado con la Guerra Civil Española. Pese al handicap de la distancia, lo que le otorga un mayor mérito si cabe, O’Keefe ha conseguido recopilar una impresionante cantidad de información sobre el paso de las Brigadas Internacionales por Madrid, fruto de ese trabajo es este monumental trabajo que se presentará el próximo lunes. Destacar también que “Ibarakeño” forma parte del legendario grupo de rock norteamericano “The Dead Monkeys” desde su fundación .

Ken O´Keefe se dirige a los asistentes de la ruta celebrada unos días después de la presentación del primer volumen de Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid en noviembre de 2012. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Severiano Montero “Brigadista” es un maestro consagrado de este noble arte de la guerracivilmaquia. Muchos de los que empezamos a interesarnos por la arqueología de la Guerra Civil en Madrid lo hicimos de la mano del trabajo “Arqueología de la Guerra Civil en Madrid” (clic aquí para ir a la publicación) escrito por Severiano y publicado por la Universidad Complutense en 2001 (haga clic aquí para ir a la publicación). Severiano ha desarrollado una intensa actividad a lo largo de muchos años: Durante todo este tiempo ha publicado innumerables artículos, participado en diversos congresos históricos, e impartido numerosas conferencias. Destacar por su importancia su libro “La Batalla de Brunete”, publicado por la editorial Raíces en 2009. Severiano compagina todas estas actividades con las que desarrolla al frente de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI).

Los brigadistas internacionales desfilan por la Gran Vía el 8 de noviembre de 1936, momentos antes de incorporarse a los combates que se estaban produciendo en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Como pueden comprobar no faltan ingredientes para que esta apoteósica faena pase a los anales de la guerracivilmaquia, una faena que sin duda será recordada por las generaciones venideras. La presentación que tendrá lugar el próximo lunes es una oportunidad única que no deben desaprovechar si tienen la posibilidad de asistir, además nos brinda la posibilidad de poder mostrar nuestro afecto y apoyo al diestro de Ibaraki para animarle a continuar con esta insuperable y monumental labor que desarrolla en la soledad de la distancia, una meritoria labor que tantos momentos de gloria ha proporcionado a los buenos aficionados a este noble arte de la guerracivilmaquia.

COMO LLEGAR:

Colegio Lourdes
C/ San Roberto 8 Duplicado

Lunes, 28 de Abril de 2014 19:00 horas



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Metro Casa de Campo (Líneas 5 y 10)

Autobuses: 25, 36, 39, 65

sábado, 5 de abril de 2014

EL DISCURSO DE CASADO

Una de las imágenes más icónicas de la guerra civil posiblemente sea la del coronel Segismundo Casado frente a un micrófono la noche del 5 de marzo de 1939. En esta crónica desvelamos alguno de los interrogantes que se esconden tras esta fotografía. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).
EL DISCURSO DE CASADO
(75 Aniversario)

Por Florentino Areneros.

En la noche del 5 de Marzo de 1939 un grupo de militares y civiles, comandados por el coronel Casado escenificaban con un discurso radiado el golpe de estado contra el gobierno del Doctor Negrin que llevaban tiempo preparando. Mucho se ha hablado y escrito de aquel episodio desde entonces hasta nuestros días, un episodio que sería el punto de arranque de lo que luego se conocería como el Golpe de Casado. Si la guerra había comenzado con el golpe de julio de 1936, iba a terminar, o a acelerar su final, gracias a este golpe de marzo de 1939, que acabaría dando la puntilla al gobierno del doctor Negrín.

Como bien repite nuestro admirado maestro Fernando Hernández Sánchez “la victoria tiene muchos padres, pero la derrota siempre es huérfana”, tal vez ello sea el motivo de que a día de hoy todavía queden muchas lagunas por completar de aquellos hechos. Las versiones y opiniones de lo ocurrido son en algunos casos dispares, los testimonios de los testigos que se han ido recogiendo en la abundante bibliografía, así como las diferentes biografías de alguno de sus protagonistas principales, difieren de manera notable, y lo que es más significativo, seguramente muchos callen o cambien detalles y hechos de interés para eludir sus propias responsabilidades y errores. El Golpe de Casado precipitaría el desenlace de la guerra, que terminaría seguramente de la peor manera posible para los intereses de los perdedores. A la catástrofe que supuso este final habría que sumar la tragedia a la que miles de personas del bando perdedor se verían abocados, no olvidemos que tras la guerra miles de prisioneros serían fusilados, y que muchos otros miles perecerían en los centros de internamiento o realizando trabajos forzados. En estas circunstancias es comprensible que nadie quiera responsabilizarse de lo que en aquellos días aconteció, todos aseguran haber tomado las mejores decisiones posibles o haber actuado forzados por las circunstancias sin que hubiera ninguna alternativa mejor a lo que ellos se vieron obligados a tomar. Queda mucho por investigar y descubrir, incluidos algunos archivos todavía clasificados, principalmente españoles y británicos. Tal vez no haga mucha gracia al gobierno de Su Graciosa Majestad que a partir de aquellos documentos se pudiera descubrir que el gobierno su nación ayudó a implantar un régimen de corte fascista en España que se mantendría en el poder con mano de hierro durante 40 años. Tampoco entendemos ese celo que muestra el Ministerio de Defensa español en mantener como clasificados documentación de hace más de 75 años, pero como bien dice a menudo nuestro amigo Julio Alberto "Capa" “será que Dios lo ha querido así”.

En la fotografía, tomada durante una visita al cuartel general del IV Cuerpo de Ejército en Alcohete (Guadalajara), distinguimos a dos de los principales protagonistas de este episodio. En el centro, con anteojos, se encuentra el coronel Segismundo Casado y a la izquierda (el único del grupo que calza alpargatas) distinguimos a Cipriano Mera. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

La lista de los que participaron en aquel episodio, bien sea por acción u omisión, es muy extensa. Como si de una comedia de enredo se tratara (espero que se me perdone la ironía) en aquellos acontecimientos participaría un extenso plantel de protagonistas principales y actores secundarios: militares, civiles, políticos, espías, traidores, diplomáticos, servicios secretos de ambos bandos y extranjeros..., mezclados en mil historias diferentes de traiciones, infidelidades y lealtades, intrigas, luchas, engaños..., todo ello en medio de un terrible caos y descoordinación, como pone de manifiesto el hecho de que mientras unidades leales al gobierno luchaban contra los golpistas en las calles de Madrid, Negrín acompañado por la mayor parte de su gabinete, así como los principales mandos militares que le prestaban su apoyo, ya habían abandonado España hacia tiempo.

No es nuestra intención hacer una crónica sobre el Golpe de Casado, sería muy difícil, por no decir imposible, condensar aquellos hechos, sobre todo teniendo en cuenta la multitud de versiones dispares que existen, un trabajo que ocuparía páginas y páginas y que además escapa a nuestras modestas capacidades y conocimientos. Pero no queríamos dejar pasar el 75 aniversario de aquellos hechos sin detenernos brevemente en ello y animamos a nuestros lectores a profundizar en el tema, seguro que es de su interés.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Seguramente si existe una imagen icónica de aquel episodio histórico, sea la del coronel Segismundo Casado sentando frente a un micrófono, mientras se dirige a la población en un discurso radiofónico desde los sótanos del Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá. Aquella fotografía de aquel momento histórico sería tomada por el legendario fotógrafo Alfonso, quien también retrataría al resto de personas que intervinieron para dirigirse a la población. Como bien decía el maestro Carlos García Alix “Rufian”, las fotos nos hablan, muchas esconden secretos y misterios por desentrañar, solo hay que saber interrogarlas y dejar que te respondan. Las fotos que tomó Alfonso esa noche son tremendamente inquietantes, los rostros transmiten una enorme tensión, la seriedad y transcendencia del momento se aprecia en las caras y las expresiones de los que en ellas aparecen, sabedores sin duda de la importancia de ese instante que estaban viviendo. Particularmente lo que a mi siempre me ha llamado la atención al contemplar estas fotografías es la inquietud que produce ver a Mera, Casado o Besteiro hablando con esa vehemencia que refleja la imagen pero no saber que es lo que dicen, no saber cual es la gravedad de esas palabras que hacen que el resto de personas que aparecen en la fotografía muestren ese gesto de tremenda seriedad y preocupación. En esta crónica vamos a desvelar este misterio a nuestros lectores. Hemos recurrido nuevamente al admirado maestro Luis Romero recogiendo de su libro “el final de la guerra” los discursos que se pronunciaron ante los micrófonos aquella intensa noche, y que nos permitirán conocer algo más de los motivos que llevaron a estas personas a dar este trascendental paso que terminaría con la guerra y con la República.

El Palacio de la Torrecilla, junto al edificio del Ministerio de Hacienda en la calle de Alcalá, sería destrozado por las bombas de la aviación franquista durante uno de sus innumerables ataques sobre la ciudad de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero vayamos a los hechos. A la nueve de la noche del cinco de marzo de 1939 Julian Besteiro llega al Ministerio de Hacienda en la madrileña calle de Alcalá, a escasos metros de la Puerta del Sol, un edificio que ya sirvió de puesto de mando al general Miaja al principio de la guerra, en concreto sus sótanos que habían sido habilitados y fortificados. Junto a Besteiro llegan el socialista Wenceslao Carrillo, el diputado de Izquierda Republicana Miguel San Andrés y Rafael Sánchez-Guerra, ayudante del coronel Casado. Ya en el sótano se reúnen con Casado, quien está acompañado por el general Toribio Martínez Cabrera, el coronel Adolfo Prada Vaquero y otros jefes militares, así como el comisario del Ejército del Centro Edmundo Domínguez. También se encuentra allí un importante grupo de representantes de la CNT. El último en llegar sería Cipriano Mera, quien llegaría acompañado de su comisario político Antonio Verardini.

Los presentes se reunieron en una sala para confirmar quienes habrían de ocupar las consejerías en el nuevo Consejo que se habría de formar. Casado se haría cargo de la de Defensa, y también de la Presidencia del Consejo pero de manera provisional, a la espera de que Miaja, en aquel momento en Valencia, aceptara el cargo. Besteiro ocuparía la de Estado y Wenceslao Carrillo la de Gobernación, el resto se repartiría entre los diferentes partidos y sindicatos que apoyaban el golpe.

Los discursos de los que habrían de intervenir ya estaban redactados y la hora prevista en la que habrían de dirigirse a la población por medio de la radio se ha fijado a las 10 de la noche. Sin embargo un imprevisto hace que toda la planificación se posponga: no se tienen noticias de la 70 Brigada. Esta brigada era una unidad muy fogueada que había participado en algunas de las principales batallas a lo largo de toda la guerra, estaba al mando de Bernabé López Calle “Comandante Abril” y pertenecía a la 14 División encuadrada en el IV Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera. Su misión era la de proteger a diferentes edificios oficiales del centro de Madrid: Ministerio de la Guerra, Gobernación, Telefónica, Banco de España, Palacio de Comunicaciones, Dirección General de Seguridad y otros. La actuación de esta brigada sería de suma importancia en el desenlace de los acontecimientos de días posteriores.

Finalmente a las once de la noche se establece contacto con la brigada. Una compañía de la misma al mando del capitán Septien, se encarga de proteger el Ministerio de Hacienda, las puertas se cierran definitivamente. En el interior todo está preparado, algunos periodistas, tanto nacionales como extranjeros, permanecen en el interior del edificio para ser testigos del acontecimiento. Momentos antes de las doce de la noche los protagonistas se dirigen al despacho donde han sido instalados los micrófonos de Unión Radio. Allí se encuentra Augusto Fernández Sastre, un capitán de carabineros que durante toda la guerra se ha encargado de leer el parte diario de guerra a las doce de la noche. La alocución finalmente comenzará a esa hora, las doce de la noche, coincidiendo con el parte.

El socialista Julian Besteiro sería el primero en intervenir. Durante su discurso siempre tuvo al lado a Casado. Las caras de los presentes hablan por si solas de la trascendencia del momento. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El locutor anuncia en primer lugar a Julian Besteiro, añadiendo que, dada su personalidad relevante, no necesitaba presentación. Besteiro trae su discurso escrito en una cuartillas, viste un abrigo negro y bajo el mismo, traje y corbata, su rostro transmite una enorme preocupación. Toma asiento junto al micrófono, una pequeña lámpara ilumina sus cuartillas, junto a él, de pie, se sitúa el coronel Casado. Besteiro. Con gesto solemne, comienza su discurso:

«Conciudadanos españoles: Después de un largo y penoso silencio, hoy me veo obligado a dirigiros la palabra por un imperativo de la conciencia, y desde un micrófono de Madrid.

Ha llegado el momento en que irrumpir con la verdad y rasgar la red de falsedades en que estamos envueltos, es una necesidad ineludible, un deber de humanidad y una exigencia de la suprema salvación de la masa inocente e irresponsable.

¿Cuál es la realidad de la vida actual de la República? En parte lo sabéis; en parte lo sospecháis o lo presentís; tal vez muchos, en parte al menos, lo ignoráis. Hoy, esa verdad por amarga que sea, no basta reconocerla sino que es preciso proclamarla en alta voz para evitar males mayores, y dar a la actuación pública urgente toda la abnegación, todo el valor que exigen las circunstancias.

La verdad es, conciudadanos, que después de la batalla del Ebro, los Ejércitos Nacionalistas han ocupado totalmente Cataluña, y el Gobierno republicano ha andado errante durante largo tiempo en territorios franceses.

La verdad es que, cuando los ministros de la República se han decidido a retornar a territorio español, carecen de toda base legal y de todo prestigio moral necesario para resolver el grave problema que se presenta ante nosotros.

Por la ausencia, y más aún, por la renuncia del Presidente de la República, ésta se encuentra decapitada. Constitucionalmente el Presidente del Consejo no puede sustituir al Presidente dimisionario más que con la obligación estricta de convocar elecciones presidenciales en el plazo improrrogable de ocho días. Como el cumplimiento de este precepto constitucional es imposible en las actuales circunstancias, el Gobierno Negrín, falto de la asistencia presidencial y de la asistencia de la Cámara, a la cual seria vano dar una apariencia de vida, carece de toda legitimidad y no puede ostentar título alguno al respeto y al reconocimiento de los republicanos.


Otra instantánea del discurso de Besteiro. Finalizada la guerra, al contrario que sus compañeros de aventura Julian Besteiro se negaría a abandonar España, moriría posteriormente en el penal de Carmona (Sevilla). (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

¿Quiere decir esto que en el territorio de la República exista un estado de desorden? El Gobierno Negrín, cuando aún podía considerarse investido de legalidad, declaró el estado de guerra, y hoy, al desmoronarse las altas jerarquías republicanas, el Ejército de la República existe con autoridad indiscutible y la necesidad del encadenamiento de los hechos ha puesto en sus manos la solución de un problema gravísimo, de naturaleza esencialmente militar.

¿Quiere decir esto que el Ejército de la República se encuentra desasistido de la opinión civil? Aquí, en torno mío, se halla una representación de Izquierda Republicana, otra del Partido Socialista, otra de la U. G. T. y otra del Movimiento libertario.

Todos estos representantes, juntamente conmigo, estamos dispuestos a prestar al Poder legítimo del Ejército Republicano la asistencia necesaria en estas horas solemnes.

El Gobierno Negrín, con sus veladuras de la verdad, con sus verdades a medias y con sus propuestas capciosas, no puede aspirar a otra cosa que a ganar tiempo, tiempo que es perdido para el Ínteres de la masa ciudadana, combatiente y no combatiente. Y esta política de aplazamiento no puede tener otra finalidad que alimentar la morbosa creencia de que la complicación de la vida internacional permita desencadenar una catástrofe de proporciones universales, en la cual, juntamente con nosotros, perecerían las masas proletarias de muchas naciones del mundo.

De esta política de fanatismo catastrófico, de esta sumisión a órdenes extrañas, con una indiferencia completa ante el valor de la nación, está sobtesaturada ya la opinión republicana toda. Yo os hablo desde este Madrid que ha sabido sufrir y sabe sufrir con emocionante dignidad su martirio; yo os hablo desde este «rompeolas de todas las Españas» que dijo el poeta inmortal que hemos perdido, tal vez abandonado en tierras extrañas; yo os hablo para deciros que cuando se pierde, es cuando hay que demostrar, individuos y nacionalidades, el valor moral que se posee. Se puede perder, pero con honradez y dignamente, sin negar su fe, anonadados por la desgracia. Yo os digo que una victoria moral de ese género vale mil veces más que una victoria material lograda a fuerza de claudicaciones y de vilipendio.

Yo os pido, poniendo en esta petición todo el énfasis de la propia responsabilidad, que en este momento grave asistáis, como nosotros los asistimos, al Poder legítimo de la República que, transitoriamente, no es otro que el Poder militar.»


Según algunos testigos, al finalizar su discurso a Besteiro se le saltaron las lágrimas. Han llegado hasta nosotros otros testimonios de aquel momento, como el del anarquista García Pradas, que dejó escrito: «Se acercó al micrófono Don Julian Besteiro, encorvado físicamente por la edad y el sufrimiento..., le temblaba la voz de emoción y de fatiga; la cana melena le caía sobre las arrugas de la frente serena, de profesor, y las muñecas descarnadas hacían sonar levemente los puños almidonados de la camisa. Pero allí había un hombre enérgico...». El Comisario del Ejercito de Centro, Edmundo Domínguez, lo describiría así en su libro “los vencedores de Negrín”: «... con voz entrecortada, salpicando con saliva las cuartillas y tropezando con las palabras, comenzó a leer el discurso ...». Una vez terminado el discurso, Domínguez apuntilla: «Se levantó confuso, maquinalmente sentía la conciencia de su acto».

Fuerzas leales a los golpistas habían tomado posiciones en diferentes puntos de Madrid antes de que comenzaran a radiarse los discursos. Posteriormente unidades partidarias del gobierno del doctor Negrín harían lo propio. Las calles de Madrid se convertirían en campo de batalla, como podemos apreciar en esta fotografía de una pieza de artillería ubicada en pleno Paseo de la Castellana. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tras Besteiro intervendría el diputado de Izquierda Republicana Miguel San Andres, que sería el encargado de leer como portavoz el manifiesto del Consejo:

«Trabajadores españoles. ¡Pueblo antifascista! Ha llegado el momento en que es necesario proclamar a los cuatro vientos la verdad escueta de la situación en que nos encontramos. Como revolucionarios, como españoles y como antifascistas, no podemos continuar por más tiempo aceptando la imprevisión, la carencia de orientaciones, la falta de organización y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno del Dr. Negrín. La misma trascendencia del momento que atravesamos, el carácter definitivo de los que se aproximan, hace que no pueda continuar ni un momento más el silencio y la incertidumbre, origen del más tremendo desconcierto que se deriva de la conducta suicida de un puñado de hombres que todavía continúa aplicándose a sí mismo la denominación de gobierno, pero en los que nadie cree, ni en los que nadie confía.

Han pasado semanas desde que se liquidó con una deserción general la guerra de Cataluña. Todas las promesas que se hicieron al pueblo en los más solemnes momentos, fueron olvidadas; todos los deberes, desconocidos; todos los compromisos, delictuosamente pisoteados. En tanto que el pueblo en armas sacrificaba en el área sangrienta de las batallas millares de sus mejores hijos, los hombres que se habían constituido en cabeza visible de la resistencia, abandonaban sus puestos y buscaban, en la fuga vergonzosa y vergonzante, el camino para salvar su vida aunque fuera a costa de su dignidad. Esto es lo que no puede permitirse en el resto de la España antifascista.

No puede tolerarse, que en tanto se exige al pueblo una resistencia organizada, se hagan los preparativos para una cómoda y lucrativa fuga. No puede permitirse que en tanto el pueblo lucha, combate y muere, unos cuantos privilegiados preparen su vida en el extranjero. Para impedir esto, para borrar tanta vergüenza, para evitar que se produzca la deserción en los momentos más intensamente críticos, es para lo que se constituye el Consejo Nacional de Defensa. Y hoy, con plena responsabilidad de la tras. candencia de la misión que nos imponemos; con la absoluta seguridad de la lealtad de nuestro pasado, de nuestro presente y de nuestro futuro en nombre del Consejo Nacional de Defensa que recoge sus poderes del arroyo donde los arrojara el gobierno del Dr. Negrín, nos dirigimos a todos los trabajadores, todos los antifascistas, a todos los españoles, para poniéndose al frente de los deberes que a todos incumbe, darles la garantía plena de que nadie, absolutamente nadie, podrá rehuir el cumplimiento de sus deberes y esquivar en la última pirueta arlequinesca la responsabilidad que le incumbe por sus palabras y por sus promesas.

Constitucionalmente, el Gobierno del Dr. Negrín carece de toda base jurídica en la cual apoyar su mandato. Realmente carece también de la tranquilidad y el aplomo, de la decisión de sacrificio que es exigible a todos los que, de una o de otra manera, pretenden ponerse al frente de los destinos de un pueblo tan heroico, tan abnegado como el pueblo español. En estas condiciones, al desconocer y negar la autoridad del doctor Negrín y sus Ministros para mantenerse en el poder, afirmamos nuestra propia autoridad de auténticos y genuinos defensores del pueblo español, de hombres que están dispuestos dando como garantía su propia vida, a que el destino de uno sea el destino de todos y a que nadie escape al cumplimiento de los sagrados deberes que a todos incumbe por igual.

No venimos a hacer frases. No venimos a jugar al heroísmo. Venimos a señalar el camino que puede evitar el desastre y a marchar junto con el resto de los españoles por ese camino con todas sus consecuencias. Aseguramos que no desertaremos ni toleraremos la deserción. Aseguraremos que no saldrán de España ninguno de los hombres que en España deben estar, hasta tanto que por libre determinación salgan de ella todos los que de ella quieran salir. Propugnamos la resistencia para no hundir nuestra causa en el ludibrio ni en la vergüenza. Para esto pedimos el concurso de todos los españoles. Y para esto, también, damos a todos la seguridad de que nadie, absolutamente nadie, escapará al cumplimiento de los deberes que le corresponden. «O nos salvarnos todos, o todos nos hundimos», dijo el Dr. Negrín. Y el Consejo Nacional de Defensa se impone, como primera y última, como única tarea, convertir en realidad estas palabras. Para ello recabamos vuestro auxilio. Para ello exigimos vuestra colaboración. Y nos mostraremos inexorables con los que hurtan el pecho al cumplimiento del deber.»


Cipriano Mera leería el discurso más duro de todos contra el gobierno del doctor Negrín. En la imagen podemos apreciar la intensidad que pone en sus palabras y las caras de preocupación del resto de personas que se encuentran en la estancia. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Llegaba el turno del anarquista Cipriano Mera, albañil de profesión que había llegado a mandar el IV Cuerpo de Ejército, quien pronunciaría el discurso más duro de todos, vertiendo graves acusaciones contra Negrín y los que le apoyaban. Sus palabras fueron las siguientes:

«Trabajadores antifascistas: Españoles con dignidad. Un hijo del pueblo, carne de su carne y sangre de su sangre, militar porque desde julio de 1936 siente y cumple el deber ineludible de empuñar las armas para la defensa y la libertad de su patria, se dirige a vosotros con el corazón y la conciencia en los labios, para explicaros con toda sencillez la trascendencia de la actitud que con toda la responsabilidad asume en este momento histórico.

La derrota sufrida por las armas antifascistas en Cataluña me ha resultado, además de dolorosa, inexplicable, mientras no he tenido el convencimiento de que fue precedida por la traición de unos hombres dispuestos a vender a precio de oro y de orgía la sangre generosa del pueblo español. La traición aludida que nos hizo perder pedazos de nuestra Patria, que ha estado a punto de dar al traste con el movimiento obrero español y que ha puesto en peligro la dignidad del antifascismo que es nuestro interés moral de mayor valía, ha culminado en la actitud alevosa y criminal de Juan Negrín, gobernante indigno de los combatientes y de los trabajadores, cuya política personalista le ha hecho incompatible con los Ministros de su Gabinete y no tiene más finalidad que la de hacer un alijo con los tesoros nacionales y huir, mientras el pueblo queda maniatado frente al enemigo.

Durante las últimas veinticuatro horas ha sucedido todo lo que puede suceder donde hay gobernantes traidores a sus promesas, a su pueblo y a todos los principios ideológicos y morales. Esto nos ha creado una situación delicada, ante la cual, este militar que os habla con la emoción que le produce el recuerdo de su vida austera y dura de trabajador manual, piensa que sólo se puede servir disciplinadamente a quien sirve a su Patria y que es indispensable enfrentarse con quien la roba, la vende o la traiciona. Las tres cosas ha hecho, como gobernante perjuro y desaprensivo, el doctor Negrín, y Cipriano Mera, albañil ayer y hoy uno de los Jefes del Ejército del Centro, pero siempre leal hijo del pueblo, al pueblo debe y quiere defender. Por eso se une a estos hombres de buena voluntad y de historia inmaculada, representantes del pueblo antifascista que constituyen el Consejo Nacional de Defensa y por eso también con toda su gente sobre las armas, y el pensamiento en la dignidad antifascista y de la Patria, os grita desde Madrid, desde este noble corazón del mundo: A partir de este momento, conciudadanos, España tiene un Gobierno y una misión: la paz. Pero la paz honrosa, basada en postulados de justicia y de hermandad. Estas palabras no son para vosotros sino para toda España. Sin humillaciones, ni debilidades, pero con la conciencia de nuestros actos, queremos la paz para España, pero, si por desgracia para todos, nuestra paz se pierde en el vacío de la incomprensión, también os digo serenamente que somos soldados y corno tales estamos en nuestro puesto hasta sucumbir defendiendo la independencia de España.


Durante toda la alocución de Mera, al igual que ya hubiera hecho con Besteiro, Casado permaneció de pie a su lado. Mera, que había sufrido un pequeño accidente, tenía el brazo derecho en cabestrillo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

¡Trabajadores y combatientes! ¡Antifascistas dispuestos a morir por el honor de nuestra causa! De cara a todos los traidores y todos los enemigos. ¡Viva la España invicta, independiente y Ubre! Todos en pie de guerra por la vida y el honor del pueblo que nos dio la misión de defenderle. ¡Viva su Consejo Nacional de Defensa!»

Llegó el turno del coronel Segismundo Casado, seguramente el más esperado de todos, un discurso sorprendente, dirigido no solo a las personas que le escuchaban en la zona republicana, sino especialmente a las personas que le escucharan al otro lado de las trincheras en zona franquista. Casado coloca la pelota en el tejado franquista, cuestionando las acciones, incluso la honorabilidad, de sus compañeros de armas del otro lado, un discurso sorprendente teniendo en cuenta que Casado estaba tratando de establecer acuerdos con unos interlocutores, a los que cuestionaba en su discurso, se puede afirmar que Casado no estuvo políticamente correcto si lo que pretendía era llegar a un acuerdo con los del otro lado. He aquí lo que dijo aquella histórica noche:

«Españoles de allende las trincheras: Una vez más me dirijo a vosotros desde Madrid, quicio de la guerra, capital de la Patria y espejo de las virtudes españolas, fijándome poco en las ideas, los extravíos y las ambiciones que nos separan, pero mucho en el dolor que por igual sufrimos, y en el amor que no quiero suponer extinguido en vosotros, a este solar nativo que desde hace treinta y un meses estamos cubriendo de ruinas y de sangre.

Soy lo que siempre fui y estoy donde siempre estuve. Militar que jamás intentó mandar a su pueblo, sino servirle en toda ocasión, porque entiende que la Milicia no es cerebro de la vida pública, sino brazo nacional. Quien os habla juró lealtad y leal a ella sigue; tenía la obligación de luchar por la libertad y la independencia de su pueblo y en defenderlas cifra su mayor orgullo. Desde el infausto día en que estalló la guerra, yo, como todos los militares no sublevados contra el régimen que se dio a España, pacífica y legalmente, no he tenido que hacer abjuración alguna, mi he tenido que renovar promesas de lealtad. Me he limitado a cumplir mí obligación.

Y sin más títulos que este del deber cumplido, me dirijo a vosotros, compatriotas, con el dolor de España en el corazón y su nombre en los labios, para advertiros que el pueblo ha tenido conciencia y gallardía suficientes para buscar, en medio de los horrores de la guerra, el camino de la paz mediante la conciliación en la independencia y en la libertad.

Estos dos motivos de la guerra defensiva que sostiene la República, son los crisoles en que se funden todos los anhelos populares del lado de acá de las trincheras y así lo hemos proclamado tantas veces cuantas fueron menester y de modo rotundo y decisivo en ocasión reciente.


La última intervención sería la del propio Casado, quien leería un discurso más dedicado a los que le escuchaban al otro lado de las trincheras que a los de la zona republicana. Su alocución estuvo cargada de reproches indirectos a sus antiguos compañeros de armas del otro lado. Observen a la derecha de la imagen el brazo en cabestrillo de Cipriano Mera.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

No luchamos por nada ajeno a nuestra voluntad y a nuestro interés at españoles. Queremos una Patria exenta de toda tutela extraña, libre de toda supeditación a las ambiciones imperialistas que van a devastar, oí vez, a Europa y capaz de regirse internamente con plena libertad. «No hay margen para otra política que la identificación absoluta con este intento supremo de defender la España no invadida, mientras llega el momento de la independencia en la libertad y en k seguridad.» Altas palabras que tienen hoy por mandato todos los partidos políticos y todas las organizaciones obreras de esta zona. Altas palabras, compatriotas, que también a vosotros van dirigidas y que se quiera o no se quiera os han de obligar, tanto en conciencia como a los españoles del lado de acá de los frentes. Asimismo, no nos afectan únicamente a nosotros, sino a vosotros también os atañen en la misma medida, estas frases con que hemos expresado el dilema que tenemos delante y la decisión con que lo mira el pueblo. «O todos nos salvamos o todos nos hundimos en la exterminación y el oprobio.» Nuestra suerte está echada y sólo depende de nosotros mismos el salir del trance difícil, por nuestra voluntad y nuestra resolución común. Escoged, españoles de la zona invadida, entre los extranjeros y los compatriotas. Entre la libertad fecunda y la ruinosa esclavitud; entre la paz y el provecho de España o la guerra al servicio de la locura imperialista. En nuestra zona no hay extranjeros. Para que el carácter de nuestra lucha no quede en dudas mal intencionadas, hemos prescindido de la ayuda que quisieron prestarnos algunos hombres de diversos países sin intervención de ningún Estado. Sólo españoles hay en nuestro Ejército... Volved los ojos al interés patriótico. La mirada en España. Es esto lo que nos importa como base de cualquier aspiración que lícitamente podamos tener.

Nuestra guerra no terminará mientras no aseguréis la independencia de España. El pueblo español no abandonará las armas mientras no tenga la garantía de una paz sin crímenes. ¡Establecedla! No soy yo quien así os habla. Os dice esto un millón de hombres movilizados para la guerra y una retaguardia sin fronteras de retirada, dispuesta a batirse y luchar a muerte por 'la consecución de estos fines que son la paz.

Asegurar la paz de España y evitar que nuestro país se sumerja en un mar de sangre, de odio y de persecución que 'hagan imposible por muchas generaciones una patria española unida por algo más que la dominación extranjera, 1a violencia o el terror.

En vuestras manos, que no en las nuestras, están hoy la paz —necesaria para que España se recobre a sí misma— y la guerra —sangría que la debilita y la desbrava para ponerla al servicio del invasor—. Escoged, que sí nos ofrecierais la paz, encontraríais generoso nuestro corazón de españoles, y si continuaseis la guerra, hallaríais implacable, segura, templada como el acero de las bayonetas, nuestra heroica moral de combatientes. O la paz por España o la lucha a muerte. Para una y para otra decisión estamos dispuestos los españoles independientes y libres que no tomamos sobre nuestra conciencia la responsabilidad de destruir nuestra Patria.

¡Españoles! ¡Viva la República! ¡Viva España!»


El golpe se había consumado.

Florentino Areneros

jueves, 13 de marzo de 2014

DESASTRE EN CARTAGENA

En los primeros días del mes de marzo de 1939, hace ahora 75 años, una serie de acontecimientos en Cartagena acabarían acelerando el desmoronamiento de la República y precipitando el desenlace de la guerra. Desde las filas franquistas trataron de aprovechar aquellos episodios para asestar el golpe definitivo, finalizando así la contienda con una acción espectacular, que elevaría el prestigio militar y la vanidad de algunos egos. Aquella precipitación, con la guerra ya ganada, llevaría a la muerte a cerca de 1500 hombres del ejercito del general Franco, en la que ha sido la mayor tragedia de la Historia en aguas españolas siendo pese a ello desconocida por muchos. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).
DESASTRE EN CARTAGENA
(75 ANIVERSARIO)

Hace ahora 75 años se vivió en Cartagena un episodio histórico de trascendental importancia para el desenlace final de la contienda. Pese a la magnitud de aquellos acontecimientos que acabarían en una colosal tragedia, todavía hoy son muchas las personas que desconocen lo que allí ocurrió en aquellos días de principios de marzo de 1939. Con esta crónica pretendemos tratar de rellenar este vacío, y para ello nos apoyaremos en dos libros imprescindibles para conocer aquellos hechos. El primero de ellos lleva por título “Desastre en Cartagena” escrito por Luis Romero, uno de nuestros autores preferidos por su particular estilo narrativo, que fue publicado por la editorial Ariel en 1971, viviendo todavía el Dictador. El otro libro es “El hundimiento del Castillo Olite” del historiador cartagenero Luis Miguel Pérez Adán, publicado por la editorial Aglaya en 2004, un minucioso trabajo que nos desvela todos los detalles de la que fue la mayor tragedia naval de toda la Guerra Civil.

Con esta crónica cerramos en círculo que iniciamos con el 75 aniversario del golpe militar que desencadenaría la Guerra Civil en julio de 1936, y de alguna manera también nuestro particular homenaje a Luis Romero, cuyo libro “Tres días de julio” tomamos como base en aquella ocasión para escribir tres crónicas en las que recordamos los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en el verano de 1936. Al final de esta crónica encontrarán una relación de enlaces a las citadas crónicas.


Vista aérea de Cartagena en los años 30 antes de comenzar la contienda. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Tras la caída de Cataluña y la debacle posterior de los refugiados en Francia, el presidente del gobierno, Juan Negrín, acompañado por su gabinete regresa a España para dirigir la resistencia en la zona que todavía permanece en poder de las fuerzas republicanas. Tras un periplo por diferentes lugares, entre ellos Madrid, finalmente decide establecerse en una finca ubicada en Elda, Alicante, con el nombre en clave de Posición Yuste.

La situación es sumamente delicada, no solamente por la presión de las fuerzas franquistas, sino también por una creciente oposición interna que comienza a cuestionar las decisiones del presidente, al que algunos acusan de actuar al dictado de los comunistas. Son pocas las bazas que tiene Negrín para intentar realizar sus planes, y una de las más importantes, por no decir la que más, es la Flota que permanece amarrada en la Base de Cartagena. La importancia de estos barcos es fundamental para el Gobierno de la República, no solo por su potencial militar, prácticamente intacto desde el comienzo de la contienda siendo el único arma que puede enfrentarse a los franquistas con garantías de éxito, sino también como el medio que puede garantizar la evacuación de un mayor número de personas comprometidas, si el desenlace de la guerra termina siendo el que todos, incluidos los más optimistas, sospechan.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

En febrero Negrín había enviado a Cartagena una comisión compuesta por los ministros Crescenciano Bilbao, Segundo Blanco y Ramón González Peña. El Presidente pretendía conocer de primera mano cual era la situación que se vivía en la Base para poder obrar en consecuencia. El informe que los comisionados le remiten el 20 de febrero dibuja un panorama nada optimista, y le urgen a realizar importantes cambios. A principios de marzo, las informaciones que se reciben desde la base y los incesantes rumores, coinciden en que en Cartagena se está gestando una sublevación. La situación obliga a intervenir a Negrín, quien decide designar a una persona de su confianza para que tome el mando de la Base sustituyendo al general Bernal. Para el puesto designará a un hombre de su máxima confianza, un militar profesional de probada lealtad, con una trayectoria intachable de servicio a la República desde el inicio de la contienda, que posee un gran prestigio dentro del estamento militar. El elegido es el teniente coronel Francisco Galán, que milita en el Partido Comunista.

Francisco Galán, un militar de probada lealtad y competencia, fue el hombre elegido por el presidente Negrín para hacerse con el control de la base de Cartagena. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

El día 4 Negrín se reúne con Galán en la Posición Yuste. Le comunica su nombramiento y le ordena desplazarse hasta Cartagena para hacerse cargo de la Base. La consigna es negociar a toda costa, evitando en lo posible el enfrentamiento, Negrín no quiere bajo ningún concepto que se inicie una lucha entre fuerzas republicanas. También le informa que la Brigada 206, que se encuentra acuartelada en Buñol, ha recibido ordenes de dirigirse hacia Cartagena, donde quedará bajo sus ordenes directas. Galán se deberá reunir con la misma a la entrada de Cartagena esa misma tarde. La brigada 206 es una de las tres que forman la 10ª División del XXII Cuerpo de Ejercito al mando del Tte. Coronel Juan Ibarrola Ortueta, compuesta por cuatro batallones (821, 822, 823 y 824), tienen gran experiencia en combate, está integrada principalmente por mandos y tropas de marcada ideología comunista. También se unirá a esta Brigada un grupo de blindados provenientes de Archena, Valencia.

En cuanto se conoce la noticia en Cartagena comienzan los movimientos, la designación de Galán es interpretada como un golpe de mano de Negrín y los comunistas para hacerse con el poder. La inquietud aumenta entre la mayoría de los mandos de la Base, que ultiman los preparativos para una posible sublevación. Entre estos militares encontramos al coronel Gerardo Armentia jefe del regimiento nº3 de Artillería de Costa y a su segundo, el teniente Coronel Arturo Espa, también al Jefe de Estado de Mayor Mixto, teniente de navío Vicente Ramírez, al Jefe del Arsenal Coronel Norberto Morell, y al Jefe de estado Mayor de la Base, Capitán de navío Fernando Oliva, entre otros. Al mando de la Base se encuentra el General Bernal, militar de carrera que ya ocupaba el empleo de general al iniciarse la guerra, el cual es informado de lo que esta sucediendo y es invitado a ponerse el frente de la sublevación. Bernal lo rechaza, cree que solo va a producir un enfrentamiento inútil que hay que evitar, prefiere mantenerse al margen y tampoco delata ni pone trabas a los conspiradores. Entre los implicados en la naciente sublevación podemos encontrar diferentes tendencias e intenciones, desde republicanos convencidos, hasta partidarios de Franco, que a su vez actúan conjuntamente con civiles pro-franquistas.

La posición de los mandos da Flota tampoco está clara, conocen los planes de sublevación pero se mantienen al margen. Al mando de la Flota se encuentra Miguel Buiza, capitán de navío al comenzar la guerra y ascendido a Almirante durante la misma, desde enero se encuentra al frente de la Flota en sustitución de González Ubieta. Como Comisario encontramos a Bruno Alonso, militante socialista. Ambos son partidarios de finalizar la guerra, el propio Buiza así se lo manifestó a Negrín en la reunión que el Presidente tuvo con los principales jefes del ejército republicano. En aquella reunión Buiza transmitió a Negrín el descontento de los oficiales y las tripulaciones de los barcos. Según recoge Luis Romero en su libro “el final de la guerra” Buiza manifestó en aquella reunión que: «Le habían expuesto de manera clara que, de no negociarse la paz de inmediato, los buques se harían a la mar y abandonarían las aguas jurisdiccionales. Algunos autores afirman que precisó que el plazo que daba para tomar esa decisión terminaría el día 4 de marzo. Suele comentarse que el presidente le interrumpió para advertirle que su obligación hubiese sido la de fusilar a quienes le manifestaron aquellos propósitos de deserción en masa, a lo que Buiza replicó que, si era cierto que así debía haber procedido, no lo hizo porque él también estaba de acuerdo». Evidentemente Negrín tenía motivos para estar muy preocupado con lo que estaba ocurriendo en Cartagena.

Muchos de los que cuestionaban la autoridad de Negrín le acusaban de estar influenciado y dirigido por los comunistas. En la imagen vemos al presidente flanqueado por Lister y Modesto durante la despedida de las Brigadas Internacionales, a la izquierda vemos a Vicente Rojo. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Galán, aconsejado por el comisario general Osorio y Tafall que no considera peligrosa la situación en la plaza, llega a Cartagena en la noche del día 4 sin esperar a la llegada de la 206. Se reúne con el general Bernal quien le entrega el mando, y posteriormente acude a entrevistarse con el Jefe de Estado de Mayor Mixto, teniente de navío Vicente Ramírez, al que logra atraer consiguiendo su colaboración.

En paralelo van avanzando los preparativos para la sublevación, se han elegido cuidadosamente los mandos y la tropa que van a estar de servicio o guardia en la noche del día 4, cuando comience la sublevación, seleccionando personal de probada confianza y relevando de servicio o encomendando otras tareas a los dudosos o de marcada orientación comunista. Se presta principal atención a las tropas y oficiales que se encontraran en las baterías de costa esa noche. En el puesto de mando de las baterías de costa, ubicado en el Cabo del Agua, el Tte. Coronel Espá reúne a los jefes de todas las baterías y les comunica las decisiones que se han tomado. Todos los mandos comparten la misma opinión y se unen a la trama. La sublevación ha comenzado, es la noche del 4 de marzo de 1939.

Una imagen del despacho de Arturo Espá en el puesto de mando de las baterías de costa del Cabo del Agua, desde donde dirigió la sublevación. Este despacho se puede contemplar en la actualidad en el Museo Militar de Cartagena. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Se comienzan a organizar patrullas por las calles en las que intervienen civiles quintacolumnistas, algunos son conocidos falangistas. Las salidas y entradas a la ciudad son cortadas por estas patrullas. En la prisión de San Antón son liberados un gran número de presos afines a los ideales franquistas, que son llevados al Parque de Artillería, centro de mando de la sublevación. La consigna de las patrullas, que en un principio era “por España y por la paz”, empieza a cambiarse por la de “por Franco y por la paz”.

Ajeno a lo que está sucediendo en la baterías de costa, Galán se reúne en su despacho del edificio de Capitanía, que domina el puerto, con algunos de los principales mandos y autoridades de la plaza. Un oficial llega en ese momento e informa de que ha sido detenido por unos soldados de artillería al grito de “Viva España” y “Viva Franco”, Galán se pone en contacto inmediatamente con Buiza y Bruno Alonso, que le confirman que los dos regimientos de Artillería se hallan sublevados. Al poco tiempo entran en el despacho un grupo de soldados bajo el mando del jefe de Estado Mayor de Marina, Fernando Oliva, que ordena detener a todos los presentes, entre los cuales se encuentran algunos de los cabecillas iniciales de la sublevación. Se da la paradoja de que ese día se cumplía justamente un año del hundimiento del Baleares en la batalla del Cabo de Palos, torpedeado por una flotilla de destructores de la armada republicana, mandada por el propio Fernando Oliva. El almirante Buiza al tener noticia de las detenciones se pone al habla con los mandos sublevados, amenazando con bombardear Capitanía si no se liberaba a los arrestados, lo que sucederá dos horas después de su detención. El caos es absoluto, nadie controla la situación.

Una fotografía del edificio de Capitanía sobre la Muralla del Mar que domina el puerto de Cartagena. Aquí tendrían lugar algunos de los acontecimientos claves de esos días. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Durante toda la madrugada se continua negociando entre las diferentes partes, en medio de una gran confusión, todos saben que un enfrentamiento entre ellos podría ser catastrófico para todos, Galán trata de seguir las indicaciones de Negrín y evitar pos encima de todo la lucha entre unidades republicanas. Esa misma noche llega al Parque de Artillería para unirse a la sublevación el general retirado Barrionuevo, las fuerzas rebeldes quedan a su mando. En Capitanía, Galán en un último intento conciliador, presenta su dimisión y propone ser sustituido por una persona que tenga la confianza de todas las partes, se propone a Antonio Ruiz, Negrín desde la posición Yuste confirma el cargo. Aunque ya es demasiado tarde, la sublevación en tierra tiene ya una marcada orientación franquista.

Por si la confusión no fuera ya de por sí poca, en la noche del día 4 la Brigada 206, al mando del mayor de milicias Artemio Precioso que cuenta solo con 22 años, ha llegado a Cartagena y ha recibido la orden de permanecer preparada para entrar en acción en los alrededores de la ciudad. Artemio Precioso ha sido detenido por una de las patrullas de los sublevados al regresar para reunirse con sus tropas, consigue escaparse y tras caminar durante toda la noche, se encuentra con sus tropas en el amanecer del día 5. Inmediatamente ordena el avance sobre la ciudad y los principales puntos estratégicos. En primer lugar toman Los Dolores, una pedanía de las afueras, donde se encuentra una batería de la DECA y la emisora de radio Flota-Republicana, desde donde se han estado lanzando proclamas y consignas a favor de Franco. Desde este punto comienzan su despliegue, en Los Dolores permanecerá el Batallón 823 como reserva, el 822 reforzado por los blindados se encargará de la conquista del casco urbano, el 821 tendrá como misión recuperar las baterías de poniente, y el 824 de las de levante.

Cartagena se encontraba protegida por un conjunto de modernas baterías de costa que hacía de su puerto un lugar prácticamente inexpugnable. En la imagen vemos unos de los dos espectaculares cañones Vickers de más de 12 metros de longitud de la batería de Castillitos, gemela de la de Cenizas al otro lado de la bahía. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Coincidiendo con el avance de la 206 en la mañana del día 5, la aviación franquista bombardea el puerto sin ser atacada por las baterías antiaéreas de la DECA, es evidente que el alto mando franquista ya está al tanto de la situación. Por su parte el general Barrionuevo, que desconfía del papel que pueda desempeñar la flota, amenaza con bombardearla si no abandona el puerto. Buiza se niega a soltar amarras si antes no se libera a los prisioneros, incluido el propio Galán. Finalmente todos ellos son liberados y embarcan. A las 12:30 del día 6 el último de los barcos, el Miguel de Cervantes, buque insignia de la Flota, abandona el puerto, entre sus pasajeros se encuentra Francisco Galán, no ha conseguido evitar la sublevación y en el mar, carece de mando, es solamente un pasajero más a las ordenes de Buiza.

Tras la salida de los barcos los sublevados parece que controlan la situación. A lo largo de todo el día se produce un intercambio continuo entre los rebeldes y el cuartel general de Franco en Burgos. A las dos de la tarde Barrionuevo informa sobre el control de la plaza y la salida de puerto de la flota. A las 17:30 Burgos confirma el envío de refuerzos y pide que se taponen los accesos a Cartagena. Las informaciones que transmite Barrionuevo distan mucho de la realidad, ya que aunque dice controlar la plaza solicita refuerzos y pide que se bombardeen determinados puntos por donde avanzan los efectivos de la 206. Estas informaciones erróneas serán de trascendental importancia para el desenlace de los acontecimientos posteriores.

Durante la tarde las tropas leales toman el Gobierno Militar, importante punto por encontrarse en su interior la centralita que permite la comunicación entre el Parque de Artillería donde se encuentran Barrionuevo y Armentia y el puesto de mando de las baterías de costa en Cabo del Agua, donde se encuentra Espá, así mismo comunica este lugar con las baterías de poniente. El avance continua imparable, y los rebeldes se van replegando hacia diferentes puntos. A última hora de la tarde se presenta el Tte. Coronel Joaquín Rodríguez, que en Cataluña mandaba la 11 División del V cuerpo de ejercito de Lister, para hacerse cargo del mando.

Al amanecer del día 6 la situación es confusa, los sublevados, aislados, mantienen el control de las baterías de costa, el Arsenal, la Capitanía de la Base y Parque de Artillería. Se divisan barcos en alta mar, son parte de la flota franquista que comienza a llegar, entre ellos se encuentra el crucero Canarias. La 206 continua avanzando, y asesorados por el comandante del regimiento Carlos Mira Mula, oficial del regimiento de artillería rebajado de servicio, comienzan el asedio de las baterías. En primer lugar toman la batería de la Parajola, compuesta por tres piezas de 152 mm. Así mismo empieza el asedio del Arsenal, cuyo recinto se encuentra amurallado.

La batería de la Parajola en unos ejercicios de tiro. Al fondo apreciamos el islote de Escombreras, muy cerca del mismo sería alcanzado el Castillo Olite. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

La flota nacional intenta una aproximación a puerto, La Parajola, nuevamente en poder de las tropas leales como ya hemos visto, abre fuego e inmediatamente recibiendo el fuego de contrabatería de la de Aguilones y la de Jorel que permanecen en poder de los rebeldes. Por su parte la 206 toma el Arsenal y los últimos que resistían huyen en el submarino C-2, que no zarpo con el resto de la flota. A las 20 horas radio Melilla transmite un mensaje “...maniobra en ejecución...”, pero los sublevados de Cartagena ya carecen de emisora para recibir la comunicación.

Pero si los acontecimientos de Cartagena no eran ya de por si suficientemente confusos, en Madrid y de manera simultanea se ha producido el golpe de estado contra el gobierno de Negrín. A última hora de la noche del día 6, la mayoría de los combatientes de la 206 conocen la noticia de la sublevación de Casado en Madrid, Joaquín Rodríguez recibe una desoladora noticia, el gobierno de Negrín ha salido de España, junto a Ibarruri, Stepanov, Cordón y otros. Recibe una llamada de Casado desde Madrid, y siguiendo ordenes que ha recibido del partido, por medio de Pedro Checa desde Murcia, le comunica que las unidades están a las ordenes del Consejo que preside Casado, al ser el único poder constituido en territorio republicano. Casado le informa de que el consejo ha nombrado a Joaquín Pérez Salas como nuevo jefe de la Base, y le ha ordenado que se desplace a Cartagena con el apoyo de la Brigada 78.

Pese a todo la 206 continua su avance imparable. Los rebeldes se van retirando hacia las baterías más alejadas e inaccesibles, no sin antes haber dejado dañados los sistemas de tiro de las piezas. Al amanecer del día 7 se han conquistado prácticamente todos los objetivos, tanto en el casco urbano como en las baterías. A primera hora se produce al asalto al Parque de Artillería, donde fallecerá el coronel Armentía al enfrentarse pistola en mano a las tropas leales. Por la tarde se tomará el último reducto donde se han hecho fuerte los rebeldes, el edificio de Capitanía, tras una acción de comando de las fuerzas de la 206, que han descolgado a sus hombres desde los cortados de la parte posterior del edifico sorprendiendo a los defensores. Cartagena vuelve a estar bajo la autoridad, si se puede llamar así, de la República.

Escalera donde caería abatido el coronel Armentia en los combates contra los soldados de la Brigada 206. En la pared pueden apreciar una losa de piedra donde figura una lista de miembros del Regimiento de Artillería de Costa de Cartagena “muertos por Dios y por la Patria 1936-1939” donde no figura el nombre de Armentia, junto a la misma vemos un pequeño cuadro donde se indica: “En este lugar fue abatido el Coronel Jefe del Regimiento de Artillería de Cartagena D. Gerardo Armentia Palacios a consecuencia de los disparos efectuados por miembros de la 206 Brigada en el asalto efectuado a este Parque al amanecer del día de Marzo de 1939”, en español y en inglés. Parece que para algunos no murió por Dios, pero tampoco por la Patria. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).
Fotografía de la fachada posterior del edificio de Capitanía, por donde se descolgaría desde el Cerro de la Concepción un comando de la 206 que acabaría reduciendo el último foco de resistencia que los sublevados mantenían en este edificio. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Pero, ¿qué ha ocurrido con la Flota durante todo este tiempo?. En la tarde del día 5 la intención de Buiza es la de permanecer cerca de Oran en espera de que se aclare la situación. En la madrugada del día 6 se conoce en la flota la noticia de la sublevación de Casado en Madrid. Se reciben diferentes y confusos telegramas, existen diferentes opiniones dentro de los mandos de la flota, la opinión más generalizada es la de internarse en algún puerto del norte de África bajo soberanía francesa, opinión que es incluso defendida por el comisario Bruno Alonso. Finalmente Buiza negocia con las autoridades francesas la entrada en puerto. Al amanecer del día 7 la Flota Republicana escoltada por cruceros franceses llega hasta la bahía de Sidi-Salem, entrada a Bizerta. Una vez atracan los barcos suben a bordo tropas senegalesas que desarman a la tropa y dejan fuera de servicio los cañones de las naves.

Tras la toma de los últimos bastiones rebeldes en la ciudad, el control ahora en manos de la Junta de Defensa de Casado y con la Flota en Bizerta, podríamos pensar que la sublevación en Cartagena había terminado, pero todavía quedaba mucha historia por contar. Como hemos comentado anteriormente la informaciones que el general Barrionuevo estaba transmitiendo a Burgos distaban bastante de la realidad, sin duda esta información errónea animó a tomar una serie de decisiones que a la larga tendrían trágicas consecuencias. Franco cree tener ante si la oportunidad de asestar un golpe definitivo a la contienda, de finalizar la guerra con una acción espectacular y brillante, lo que llevará a tomar una serie de decisiones precipitadas, asumiendo un riesgo innecesario, sin tener en consideración la necesaria prudencia que requiere una operación militar de esta envergadura, lo que acabará conduciendo a la muerte a centenares de sus hombres a pesar de que la guerra ya estaba finiquitada.

El día 5 Franco ordena que se embarquen tropas de la División 83 del Ejercito de Levante y la División 122, en Castellón y Málaga respectivamente, y partan “urgentisimamente” hacia Cartagena en los transportes disponibles, y a medida que se vayan consiguiendo más buques, se embarcaran más tropas que partirán inmediatamente. Al mando de la operación se colocan el vicealmirante Moreno y el General Martín Alonso. Tras varias vicisitudes, en la mañana del día 7, la flotilla de desembarco intenta una aproximación hacia la bahía de Portman, desde las baterías de costa se efectúan varios disparos que aunque ninguno hace blanco, ya que la mayoría de los sistemas de tiro han sido dañados o inutilizados por los sublevados antes de rendirse, si consiguen disuadir a los mandos franquistas de intentar un desembarco, la flota se retira y se aborta la operación de desembarco, ordenando regresar a puerto a todos los barcos.

Una placa recuerda en la batería de San Leandro, ubicada a la entrada del puerto, que fue desde aquí donde se disparó al Castillo Olite, obligándole a cambiar su rumbo, entando en la línea de tiro de la batería de la Parajola. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Ajenos a los acontecimientos que se están produciendo, dos batallones de infantería, junto a otras unidades entre las que se encuentra un tribunal jurídico militar, se embarcan en el vapor Castillo Olite en el puerto de Castellón, en la madrugada del día 5. Al mando del buque se encuentra el teniente de navío Rodríguez Lazaga. El buque zarpa con bastante retraso, ha habido que esperar a descargar sus bodegas para poder embarcar las tropas. Realizará la travesía en solitario y con la radio averiada. Después de 30 horas de navegación, sobre la 9 de la mañana del día 7, el Olite se encuentra a la entrada del puerto, incomprensiblemente continúan su avance, en el convencimiento de que la plaza ha sido ya tomada, nadie ha conseguido contactar con el buque para indicar la verdadera situación. Sobrepasa la isla de Escombreras y sus tripulantes comprueban que en los edificios de la ciudad siguen ondeando banderas tricolor, tras unos primeros instantes de incertidumbre las dudas se disipan al recibir un primer disparo de pequeño calibre desde la batería de San Leandro, justo a la entrada del puerto. Rápidamente el buque invierte su rumbo tratando de escapar hacia alta mar, aunque esta maniobra lo único que conseguirá es colocar la nave dentro del campo de tiro de la batería de la Parajola.

Uno de los cañones de la batería de la Parajola. Desmontado de su ubicación ahora se puede contemplar en el Museo del Ejército de Cartagena. FOTO JAZ. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

La batería de la Parajola, al mando del capitán Martínez Pallares, había sido recuperada el día 5 por las tropas de la 206 al mando del capitán Guirao, inmediatamente después fue atacada por otras baterías en poder de los sublevados y el día 7 solo se encontraba operativa una de las tres piezas. Cuando el Olite entra dentro del campo de tiro, Pallares no quiere dar la orden de abrir fuego, tras una airada discusión en la que Guirao llega a apuntar con su pistola a la cabeza de Pallares, este finalmente ordena abrir fuego (Pallares sería fusilado posteriormente por las autoridades franquistas como responsable). Es un disparo fácil por la escasa distancia, un primer proyectil queda largo, se corrige el tiro y un segundo disparo impacta de lleno en el buque. Se produce una gran explosión, seguida de otras, el proyectil ha alcanzado de lleno las municiones almacenadas en el barco. Hombres y materiales saltan por los aires. El buque, partido en dos, se hunde rápidamente, los soldados que viajaban en las bodegas no tienen tiempo de abandonar el barco, la mayoría perecerían ahogados en el interior del buque. Los que han conseguido salir, muchos de ellos heridos intentan ganar la costa, el espectáculo es terrible. El Olite se hunde en menos de 15 minutos, muchos se aferran a los dos mástiles que emergen de las aguas y otros a los restos que flotan en el agua. De las más de 2100 personas que se encontraban en el barco perecerían ese día cerca de 1500. La tragedia es de tal magnitud que los propios soldados republicanos colaboran en el rescate, pescadores y población civil de Escombreras se afanan en las tareas de salvamento, muchos de los que consiguen alcanzar la costa morirán posteriormente a causa de las heridas. Los supervivientes que quedan ilesos son internados en un campo de prisioneros en el cercano pueblo de Fuente Álamo.

El mástil del Castillo Olite quedaría emergido tras el naufragio, y así se pudo contemplar durante algunos años. (Haga clic en la imagen para verla ampliada).

Este fue el trágico final de aquellos acontecimientos de Cartagena de los que ahora se cumple su 75 aniversario. Un episodio que influyó de manera decisiva en el final de la guerra, ¿qué hubiera ocurrido de permanecer la Flota y Cartagena leales a Negrín?, es muy difícil adivinarlo, pero si que es fácil pensar que si los barcos hubieran permanecido hasta el último momento a las ordenes de la autoridad republicana, independientemente de la que hubiera sido (Negrín o Casado), se habrían podido evacuar a muchas más personas comprometidas y salvar así muchas vidas evitando la posterior represión franquista.

Este episodio ha sido ignorado por ambos bandos y ha permanecido sino desconocido, si en un segundo plano, a nadie le interesaba rescatarlo. Para los republicanos significaba poner de manifiesto su desunión y su fracaso a la hora de gestionar el final de la guerra y Cartagena fue un claro ejemplo de todo ello, una guerra que terminaría de manera desastrosa para decenas de miles de personas que permanecieron fieles a la legalidad republicana y que terminarían siendo victimas de la cruel represión del nuevo régimen. Por su parte, desde la óptica franquista, era muy difícil justificar tanta muerte innecesaria, un episodio vergonzoso con el que nadie, empezando por arriba, quería que se le relacionase, de ahí el manto de silencio y olvido que se tejió sobre aquellos trágicos acontecimientos. Cuenta Luis Miguel Pérez Adán en su magnífico libro, que los restos del Castillo Olite fueron vendidos como chatarra, incluyendo el cargamento de cadáveres que todavía permanecían en sus bodegas, las labores de desguace se tuvieron que detener en varias ocasiones ante la aparición de cráneos flotando en las aguas. Macabro y vergonzoso final para este capitulo de la Guerra Civil.

Florentino Areneros.


TRES DIAS DE JULIO

A continuación pueden encontrar los enlaces a las tres crónicas sobre los acontecimientos ocurridos en Madrid en julio de 1936, que publicamos al cumplirse el 75 aniversario de aquellos sucesos. Aquellas crónicas estaban basadas en el libro de Luis Romero "Tres días de julio" al igual que esta crónica se ha basado en su libro "Desastre en Cartagena".

sábado, 1 de marzo de 2014

TITULCIA

Una instantánea de los abarrotados tendidos durante el festejo celebrado en Titulcia con motivo de la tradicional Feria del Jarama. (FOTO CAPA). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).
TITULCIA
Tras el esperado paseillo de la Infanta Cristina por los juzgados de Palma siete días antes, otro paseillo acaparaba la atención de los medios informativos. Los aficionados a la guerracivilmaquia esperaban con inusitado interés el paseillo que tendría lugar en el monumental e inigualable coso de Titulcia, donde el maestro Modesto iba a tomar la alternativa.

Desde hace muchos años al llegar el mes de febrero los aficionados se preparan para celebrar la Feria del Jarama, donde habitualmente lidian diestros de la tierra. Sin embargo este año por diversas causas no se pudieron completar los carteles, quedando la celebración de la feria seriamente comprometida. Y es en estos momentos, donde la desafección y el chaqueteo causan el desmoronamiento de los frentes, es en esos momentos cuando surgen los héroes. Personas que con absoluto desprecio al peligro y a su propia integridad, dan un paso al frente para taponar las brechas abiertas y evitar que todo se pierda.

Hasta ahora Modesto había permanecido en un prudente segundo plano, todos los que le conocían sabían de sus enormes cualidades y su tremenda valía, de la que había dado sobradas muestras en fiestas camperas, capeas y tentaderos, pero su legendaria modestia le aconsejaba mantenerse alejado de las cámaras, las bambalinas y el papel couché, por ello nunca había saltado todavía al albero con público. Modesto es el ideólogo y fundador de la Agrupación de Comandos Modesto, un cuerpo de élite dentro de Gefrema, su unidad de choque, formada por un puñado de hombres, cuidadosamente seleccionados, curtidos en mil batallas. Al conocer la noticia de que este año no habría Feria del Jarama, Modesto, como los toreros que gritan “dejarme solo”, dio un golpe en la mesa y afirmó: “Si no se atreve nadie, aquí estoy yo”. Solo puso dos condiciones, poder elegir su cuadrilla y la ganadería.

Una imagen histórica donde vemos a varios miembros de la Agrupación de Comandos Modesto culminando una de sus últimas misiones, como si de Iwo-Jima se tratase, en el momento de colocar el cartel señalizador de la Pasarela de la Muerte junto al Manzanares bajo una lluvia torrencial. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Para acompañarle en su alternativa, Modesto eligió a otras primerísimas figuras entre los componentes de su agrupación. Como subalternos le acompañarían “Merengón”, un novillero de postín que promete convertirse en figura, y el mítico “Moncloveño”, indiscutible número uno del escalafón que accedió encantado a participar en la alternativa del maestro de San Fernado. Como picador le acompañaría el reconocido varilarguero de Pozuelo de Alarcón “Sandoval”. Para la ganadería, el maestro Modesto se guardaba otro as en la manga. De todos es sabido el detallado conocimiento que Modesto tiene de los ejemplares que podemos encontrar en los campos del Jarama, muchas horas de trabajo sobre el terreno le avalan, y para esta ocasión eligió una ganadería inédita, cuyos ejemplares pastan a lo largo de los campos que rodean la Cañada Real Galiana camino de Titulcia.

Un momento de la memorable actuación de Modesto con Titulcia al fondo. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Los aficionados comenzaron a concentrarse a primerísima hora de la mañana en el lugar indicado para desplazarse hasta el monumental coso de Titulcia, en un vehículo acorazado de la brigada Hermanos Solera, pilotado por el ya conocido Paco “Pavlov”. La fluencia de público anunciaba un lleno de no hay billetes. Allí estaban la flor y nata de los aficionados gefremeros, aparte de los diestros, por allí andaban “Capa”, “Finito de Hortaleza”, “Sundance”, “Espoleta”, “Ines Tremis”, “Maquinista”, “Arquitecto”, “El Chato de Ventas”, Paquito “Malatesta”, Ramón “El Agrónomo”, y muchos otros que sería largo enumerar, destacando nuevamente una notable presencia del género femenino en los tendidos, una presencia sin duda motivada por el tirón mediático que tiene Modesto, del que se rumorea ha estado relacionado con algunas famosas tonadilleras. Imagínense como sería la expectación por este evento que “Arquitecto”, y sin que sirva de precedente, llegó a la hora indicada con puntualidad suiza. Con la misma puntualidad Helvética llego el vehículo acorazado hasta el redondel junto al Puente Largo de Aranjuez, donde habría de comenzar el festejo. Con el público ya ocupando sus localidades comenzó la faena el mítico Moncloveño, quien tras unos pases de recibo y presentación, cedió los trastos en una emotiva ceremonia al toricantano Modesto, actuando como testigo Merengón. De esa forma, un emocionado Modesto, recibía la alternativa de manos de uno de los maestros consagrados del noble arte de la guerracivilmaquia.

Los aficionados, bajo un cielo velazqueño, se dirigen a ocupar sus localidades en los tendidos. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras unos comienzos titubeantes, algo normal cuando se torea por primera vez con público, el diestro fue metiendose al público en el bolsillo, algo que ya había comenzado a conseguir al entregar un primoroso programa de mano a cada uno de los asistentes con detalles de lo que habría de ser la lidia. Comenzó el de San Fernando lidiando a los ejemplares de menor empaque del encierro, unos morlacos todavía sin acabar de formarse (todavía no se les había puesto la techumbre) que permitieron a los asistentes conocer la evolución, características y detalles de su construcción. Tras estos primeros ejemplares, el maestro comenzó a lidiar otros de impresionante trapío y bella estampa, unos morlacos muy en el tipo de otras ganaderías del Jarama, pero con algunos detalles particulares de este hierro de Titulcia, como es la terminación curvada sobre la tronera. Durante su faena, desarrollada en un escenario de gran belleza, con los campos de un verde como el trigo verde y preciosas panorámicas, se vivieron momentos de gran intensidad no exentos de peligro, como cuando Modesto ilustró a los presentes con la toma de Ciempozuelos, un importante y desconocido enfrentamiento al comienzo de la Batalla del Jarama, donde dos batallones de la 18BM lucharon heroicamente pereciendo la mayoría de sus hombres, un episodio desconocido por muchos, incluidos algunos historiadores, pero que tuvo decisiva importancia, así como la defensa de los puentes de Titulcia, que al final de la batalla serían la causa de que tanto el general Varela como Orgaz fueran relevados por el propio Franco de su mando en tropa. Una muestra más del enorme talento y las sólidas bases académicas, de esta indiscutible nueva estrella en el mundo de la guerracivilmaquia.

El maestro Modesto con uno de los ejemplares sin techo lidiados en primer lugar. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

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Prosiguió la faena “in-crescendo” ante las ovaciones y admiración de un público entregado que no daba crédito al prodigio al que estaba asistiendo en aquella soleada mañana. Ante cada nuevo ejemplar que saltaba a la arena, el maestro, que se iba viniendo arriba morlaco tras morlaco, deleitaba a los presentes dando muestras de su arte y poderío. Acompañado por los certeros quites de sus dos subalternos, Merengón y Moncloveño, que en todo momento asistieron al maestro con meritorios lances, evitando algún momento comprometido. Destacar a si mismo la labor del varilarguero Sandoval, quien protegido bajo su ciclópeo castoreño, estuvo repartiendo puyas y puyitas a diestro y siniestro durante toda la mañana con la maestría que le caracteriza, que habilidad tiene este hombre manejando la vara de medir, es capaz de meter un puyazo allí donde menos se espera, una cualidad que le adorna, conocida por los buenos aficionados que saben de su capacidad para picar donde haga falta. No podemos dejar de poner un “pero” a la labor de este legendario picador, y es el hecho de haberse traído a las cabalgaduras directamente de la cuadra sin pasarlas antes por el túnel de lavado, trayendo consigo a su correspondiente y reglamentaria procesión de moscas, que debieron comunicar con sus familiares alados de Titulcia por el WhatsApp, convirtiendo los tendidos en una auténtica mañana de SOL Y MOSCAS.

Al igual que Moises separó las aguas del mar Rojo para conducir a su pueblo, en la imagen vemos como Modesto parece separar los campos para que avancen tras él los aficionados. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras la reglamentaria parada para proceder al regado de la plaza y para que los aficionados pudieran dar cuenta de las viandas que habían llevado para la ocasión, llegaría otro de los momentos estelares de la jornada matutina. El maestro Modesto, subido a los lomos de otro imponente ejemplar, nos descubrió otro de los secretos que nos tenía reservados: una inscripción en lo alto del mismo donde se podía leer “4-3-1939”. Es decir, el mismo día en el que el coronel Casado y los que le apoyaban se preparaban para esa misma noche leer el comunicado por el que consumaban el golpe contra el Gobierno de la República que llevaban tiempo preparando, todavía los defensores de Madrid construían fortificaciones para resistir. Un detalle que hizo meditar a muchos de los aficionados que poblaban los tendidos.

Un desplante torero de ese diestro consagrado que es Modesto, sobre un ejemplar sobre el que podemos apreciar, marcado en su costado, la fecha 4-3-1939, una marca que se tuvo que hacer pocas horas antes de que el coronel Casado y los que le apoyaban dieran el golpe contra el gobierno de Negrín. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Pero lo mejor estaba por llegar, para el final del festejo Modesto había reservado los tres ejemplares más imponentes, unos impresionantes fortines pentagonales con doble tronera escalonada, sin duda de los más vistosos y espectaculares de cuantos se pueden contemplar en las dehesas madrileñas. Los asistentes no salían de su asombro contemplando este espectacular ejemplar cuando llegó otro de los momentos culminantes de la mañana. Para continuar con la lidia había que pasar por zonas donde las últimas e intensas lluvias habían dejado el albero impracticable, y para evitar molestias a los aficionados la organización del festejo distribuyó entre ellos bolsas para aminorar las molestias, un apunte que fue premiado con clamorosas ovaciones desde los tendidos. Es impresionante el cuidado y mimo que los componentes de la Agrupación de Comandos Modesto pusieron para la realización de este festejo, no faltó detalle durante toda la mañana, se notó sobremanera el intenso y pormenorizado trabajo previo de campo que estos abnegados y beneméritos aficionados habían realizado en los días previos, algo que los buenos aficionados saben reconocer y agradecer.

Algunas partes del albero se encontraban impracticables para lidia durante el recorrido, la organización del festejo, que había pensado en todo, entregó a los aficionados unas bolsas para hacer más llevadero el trance. Tecnología punta al servicio de la fiesta. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Poco se podían esperar ya tras todo lo visto a lo largo de la jornada, pero todavía quedaban muchas sorpresas, como el apoteósico quite de “Merengón”. Discurría la lidia por terrenos sin apenas interés, cuando el diestro del Alto de Extremadura, tras pedir permiso al maestro Modesto, se desmonteró y saltó al albero para mostrar a los asistentes una espectacular cueva-refugio con capacidad para, por lo menos, una compañía completa, una visita que causó el asombro y la admiración que accedieron a visitarla, donde pudieron pasear por sus galerías y contemplar las salas y estancias de la misma. A la salida, los aficionados prorrumpieron en una clamorosa ovación que obligó a Merengón a salir del burladero en dos ocasiones a saludar al respetable.

Una imagen de la cueva donde Merengón realizó un apoteósico quite. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Pero el maestro no quería ser menos, y el maestro tras lidiar los dos increíbles bureles pentagonales que quedaban por salir de corrales (a uno de ellos se accedía por una impresionante trinchera de más de tres metros de profundidad tallada en la roca), se preparó para realizar un postrer quite y podemos afirmar que “montó el belén”. Así es estimados lectores, en otra cueva refugio, convertida posteriormente a la guerra en establo o pesebre, alguien había dejado puesto un nacimiento, que sorprendió a todos los asistentes.

Imagen del Belén que alguien había preparado para adornar la cueva. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Terminaría la mañana visitando unas impresionantes posiciones colgadas en los acantilados que dominan el Tajuña en su desembocadura con el Jarama, en el paraje conocido como Cuevas de Burillo, Tras ello, los asistentes llevaron a hombros al maestro hasta el autobús entre jubilosas aclamaciones. Destacar asimismo el quite que Sandoval realizó con los aguacilillos, representantes de la autoridad, que quisieron que la faena se abreviara.

El maestro Modesto, poco antes de ser sacado a hombros por los aficionados tras culminar su faena, charla con algunos aficionados. Al fondo, sobre el acantilado, vemos una de las inexpugnables posiciones que el Ejército Republicano había construido en esta zona. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

A continuación, diestros y aficionados se dirigieron en la misma unidad motorizada que les había traído a primera hora de la mañana, a almorzar al Mesón el Cid en Morata de Tajuña, un establecimiento emblemático en toda la comarca. Dada la importancia del festejo y categoría del diestro, llegaron desde Madrid para unirse a esta comida de hermandad dos de los socios más queridos y emblemáticos de Gefrema: Don Carlos Sala “Jardinerito” y Fernando Cardenal “Niño de Rosales”, acompañado de su encantadora esposa, dos decanos de este noble arte de la guerracivilmaquia, quienes fueron recibidos con efusivas muestras de afecto y de júbilo por los presentes, que sienten, como todos los miembros de Gefrema, un profundo cariño por ellos, dos testigos y protagonistas directos de aquellos acontecimientos históricos, ambos agradecieron este recibimiento con la amabilidad y simpatía de la que hacen gala. Su presencia dio más realce, si cabía todavía, a esta apoteósica jornada.

Don Carlos Sala y Don Fernando Cardenal durante el festivo almuerzo que reunió a todos los aficionados en el Mesón el Cid de Morata de Tajuña. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Tras disfrutar de las viandas, y tras una breve sobremesa, los aficionados se prepararon para la última sorpresa de la jornada; la visita al Museo de la Batalla del Jarama, que se encuentra anexo al mesón. Una visita que realizarían guiados por Gregorio Salcedo “Goyo” el creador y alma de este impresionante museo, una verdadera joya que podemos contemplar gracias al trabajo y esfuerzo de Goyo, quien en una labor de años ha ido recogiendo piezas sobre los mismos escenarios de la batalla, añadiendo alguna pieza adquirida, hasta componer una colección impresionante, tanto por el número como por el valor de lo allí expuesto. El Museo de la Batalla del Jarama en el mesón el Cid de Morata de Tajuña es una visita obligada para cualquier aficionado a la historia de la Guerra Civil, les puedo garantizar que no les defraudará. Gregorio, además de su pasión por la historia, es un artista, que realiza sus impresionantes obras utilizando como materia prima la metralla que encuentra en los campos de batalla, en esta ocasión, y como deferencia a los socios de Gefrema que visitaron el Museo, nos mostró como primicia su última escultura, que será incorporada al Museo coincidiendo con el 77 aniversario de la Batalla. Desde aquí quiero transmitir nuestro más sincero agradecimiento a Gregorio Salcedo por su amabilidad y deferencia con los asistentes.

Un momento de la apoteósica visita de los aficionados al inigualable Museo de la Batalla del Jarama que se encuentra anejo al Meson el Cid. Durante la visita los aficionados tuvieron el privilegio de ser guiados por Gregorio Salcedo, creador y alma de este museo, un lugar de imprescindible, de visita obligada, para los aficionados a la historia y estudiosos de la Guerra Civil. (FOTO JAZ). (Haga clic sobre la imagen para ampliarla).

Finalizada la visita al Museo los aficionados volvieron a ocupar sus puestos en las unidades mecanizadas sin reponerse todavía de todas las intensas emociones que habían vivido a lo largo de la jornada. Muchos se pellizcaban para corroborar que no estaban soñando, que era cierto todo lo que sus ojos habían contemplado a lo largo del día, ese día en el que habían tenido el privilegio de asistir al nacimiento de una nueva estrella, el día en el que habían contemplado la consagración del maestro Modesto.

Florentino Areneros.