Fotografía de hace unos años de la entrada a al recinto de el Escuadrón y Banda Municipal junto al Puente de los Franceses. Se pueden apreciar los numerosos restos de impactos y distinguimos una farola de época la Segunda República que que en vez de tener la corona real en la parte superior tiene una corona almenada. Esta farola ha desaparecido. (Click en cualquiera de las imágenes para ampliarla).
LA TAPIA ESTE Y PUERTAS DE LA CASA DE CAMPO
Estimados lectores, hoy vamos a comenzar una nueva sección titulada “Paseos Mañaneros” dedicada al periodismo de investigación, motivados por el fulgurante éxito de programas televisivos de este tipo como Callejeros o Princesas de Barrio. Queremos comenzar haciendo un recorrido por uno de los más entrañables distritos de nuestra querida ciudad de Madrid, el de Moncloa Aravaca. Para este recorrido contamos como invitado con la presencia estelar del diestro Moncloveño, número uno indiscutible del escalafón, que nos acompañará durante el recorrido y nos hará de guía durante el trayecto.
En esta primera crónica viajera vamos a visitar algunos lugares de la Casa de Campo, en busca de los restos de la tapia y las puertas que flanqueaban al parque en la zona que daba al río, la mayor parte ya ha desaparecido. Esta búsqueda tiene su origen en un hilo del mítico Foro del Viejo Madrid centrado en el Palacio de Bofarull al que ustedes pueden acceder pulsando aquí. En alguna de las entradas de este hilo, donde queremos destacar las intervenciones de esos dos inigualables diestros que son Inés y Pepcor, surgió el tema de las puertas de la Casa de Campo, la mayoría de ellas desaparecidas, siendo la última en caer la monumental Puerta del Río. Sin embargo algunos restos observados nos hacen pensar que no hayan desaparecido del todo.
Partimos de la finca La Rosaleda, propiedad de este fenomenal diestro, en busca de esos vestigios y tras atravesar el Parque del Oeste y repostar agua en la Fuente de la Salud de medicinales aguas y uno de los pocos manantiales que se conservan en Madrid, nos dirigimos hacia las instalaciones donde se ubican el Escuadrón y Banda de la Policía Municipal en el Puente de los Franceses, un recinto que pese a su modestia exterior guarda algunos restos de gran interés histórico. En la parte principal de su perímetro vemos que la parcela está delimitada por una artística y antigua verja que posiblemente no nos diga nada, pero que gracias a las aportaciones de ese grandísimo maestro de la guerracivilmaquia y de la historia de la Casa de Campo, que es Luis de Vicente Montoya “Manzanares” ahora sabemos que es la verja que cerraba el perímetro de la mismísima fuente de la Cibeles, monumento madrileño por excelencia, así como la no menos excelente y muy madrileña fuente de Neptuno, como podemos comprobar en infinidad de fotos de época.
En estas imágenes podemos apreciar la verja que rodea el recinto en la actualidad y dos fotos antiguas en las que vemos la misma verja en su ubicación original, en la fuente de la Cibeles en 1906, y en la fuente de Neptuno, protegido de los bombardeos, durante la guerra civil.
Otro vestigio histórico que podemos encontrar en este recinto son las dos columnas que componen el pórtico de entrada al recinto, nos atrevemos a aventurar que estas columnas podían ser alguna de las antiguas puertas de la Casa de Campo, tal vez la de Castilla, en el inicio de la carretera del mismo nombre en el Puente de los Franceses, o bien la de las Moreras, un poco más al sur, donde ahora se encuentra la glorieta del Paseo de Piñoneros. En estos dos pilares podemos distinguir un buen número de impactos de bombas y fusilería, lo que nos ofrece una muestra de la dureza de los combates en esta zona durante la guerra civil.
"Moncloveño" (Izda) y "El Universitario" (Dcha) posan ante las cámaras momentos antes de que el segundo impartiera su magistral conferencia sobre la guerra en la Ciudad Universitaria.
CLASE MAGISTRAL
"Ustedes , aficionados, a poco que recuerden, habrán visto muchas veces en las corridas de toros faenas de veinte, treinta, cuarenta pases y el toro cada vez más entero..." "¿Cómo es posible que con esa cantidad de pases aparentemente bellos para la gran parte del publico, el toro no se halla sometido? La respuesta es muy sencilla: lo que ha ocurrido es que el torero ha estado dando pases, y dar pases no es lo mismo que torear".
Domingo Ortega.
Comenzamos esta crónica con un pensamiento del torero manchego Domingo Ortega, uno de los grandes de la tauromaquia del Siglo XX. Muchos de ustedes si ya leyeron nuestra anterior crónica hayan adivinado ya por donde van los tiros.
El pasado jueves pudimos presenciar la faena que realizó el maestro Juan Manuel Riesgo “Cuatro Vientos” en el coso de la Fundación África, faena que se caracterizó por la densidad y reiteración de los pases, así como por una excesiva duración que sorprendentemente no provocó que desde las presidencia se enviaran los avisos reglamentarios. Este miércoles 16 de febrero pudimos contemplar la faena de otro maestro consagrado aunque no se prodigue mucho en sus actuaciones públicas, nos estamos refiriendo a Juan Antonio González Cárceles “El Universitario”. Es este diestro un profundo conocedor de la gerracivilmaquia y de sus secretos, no en vano es un gran estudioso de todo lo relacionado con la fiesta. Son varias las memorables faenas realizadas por este diestro que también ha destacado como organizador de grandes festejos, como aquella ya legendaria exposición en el Conde Duque de Madrid sobre el 75 aniversario de la facultad de Filosofía, por la que cosechó un clamoroso y glorioso triunfo que todavía se comenta con pasión en los corrillos de aficionados. También ha participado en múltiples ponencias, encuentros, publicaciones, congresos, debates, exposiciones y es además creador de una de las páginas más completas y divulgativas de todas las que podemos encontrar en Internet y que ustedes pueden visitar pulsando aquí. Como ven, una primerísima figura que sin ninguna duda ocuparía el primer puesto del escalafón de no ser por la presencia en el mismo de Moncloveño, indiscutible número uno por derecho en este soberano y noble arte.
El pasado miércoles en el monumental coso del Colegio Mayor África, prácticamente abarrotado, tuvimos ocasión de contemplar una tremenda faena, cuajada de todo un arsenal de geniales lances, con la que nos obsequió este sin par diestro. En contraposición a la corrida del pasado jueves, en esta el diestro despachó las tandas precisas, jugando acertadamente con los tiempos y los terrenos, conduciendo al burel de un terreno a otro sin abusar de la muleta, dando los pases precisos para transmitir a los tendidos sin empalagar y colocándolo en suerte con tal precisión y maestría, que ligaba unas tandas con otras manteniendo cautivo al publico, que emocionado contemplaba aquel monumental despliegue de arte. La faena se alargó un poco, bien es cierto, pero fue debido a que el morlaco daba mucho juego y una correcta lidia requería ver como respondía en todos los terrenos, si el maestro no lo hubiera hecho así, los buenos aficionados no se lo hubieran perdonado.
Una de las muchas fotografías que se pudieron contemplar en el trascurso de la conferencia. En esta imagen vemos la facultad de Filosofía y Letras a comienzos de 1937. (Click para ampliar)
SIETE MIL DOSCIENTOS señoras y señores. Siete mil doscientos segundos, o lo que es lo mismo ciento veinte minutos, o dos horas si ustedes quieren. Si amigos si, ¡¡¡ DOS HORAS DOS!!!. Ese es el tiempo que duro la faena del maestro Juan Manuel Riesgo “Cuatro Vientos” en el coso de la Fundación Sur el pasado jueves 10 de febrero.
Si hay algo que ha caracterizado las crónicas de SOL Y MOSCAS desde su aparición en los quioscos, eso ha sido su benevolencia y generosidad en las críticas a las faenas de esa caterva de diestros de la gefremaquia que han pasado por nuestras páginas. Pero lo del pasado jueves merece un pequeño y cariñoso tirón de orejas.
Una buena faena no viene determinada por el numero de pases que se den, por dar muchos pases no se realiza una buena lidia, al contrario. ¿Y la ligazón?,¿qué me dicen de la ligazón?, pues tres cuartos de lo mismo, no se puede dar un pase aquí y luego otro allí, ahora en sol, ahora en sombra, una tanda en los medios, cuatro pases sueltos en las afueras, ahora me voy a saludar a los tendidos....y así durante siete mil doscientos segundos. Para cuajar una faena gloriosa y ganar por meritos la puerta grande, con ligar unas cuantas tandas de pases en perfecta ligazón, sobre los terrenos que por su características y encaste precisa el burel, es suficiente, y los tendidos lo saben agradecer. Unas tandas al natural con la mano izquierda, la de los billetes, otras en redondo, con la derecha, algún desplante que enardezca a los tendidos, y una buena estocada, son elementos sobrados para lograr un clamoroso y glorioso triunfo.
El pasado jueves hemos de decir que al maestro “Cuatro Vientos” se le fue la mano. No se pueden estar dos horas dando pases sin ton ni son y abusando de los pases por museinas que va desgranando muchas veces sin venir a cuento. Hay que centrarse en la lidia del tema que se va a tratar sin dar rodeos por lidias ajenas y muchas veces sin una relación aparente y clara con lo que se esta tratando, lo que provoca que no se consiga que la faena transmita a los tendidos, y lo que es peor la apatía y desatención, cuando no manifiesto cabreo, en los aficionados, a parte de una manifiesta incomodidad ya que las gradas de los tendidos, habitualmente de material pétreo como las del pasado jueves o las del Lourdes, no las aguanta durante ese tiempo ni el trasero del admirado John Wayne que tenía callo de la silla de montar. La mayor parte del público que abarrotaba la plaza, en su mayor parte el habitual de las faenas de este maestro, aguanto sentado estoicamente en sus localidades hasta el final de la lidia, aunque hubo algún que otro run-run de desaprobación y algunos grupillos de aficionados ya al final, se dedicaban a mantener encendidas tertulias en los tendidos, ajenos ya a lo que ocurría en el albero.
A destacar la meritoria actuación del peón de confianza de la cuadrilla de “Cuatro Vientos”, el incombustible Pepe “Pasa”, que asistió en todo momento al maestro, aunque ya al final de la faena, no sabía como colocar al morlaco, si mirando a los tendidos, o a los medios, para que el maestro diera el posterior pase, lo que provocó que el diestro tuviera que decirle en varias ocasiones “dale la vuelta Pepe que esta al revés”, sin duda el pobre Pepe ya estaba saturado de tanto mantazo y acabo un tanto desorientado. Aquí hay que dar otro pequeño tirón de orejas a nuestro admirado Juan Manuel Riesgo, si bien es cierto que el toreo clásico tiene su encanto y su romanticismo, no es menos cierto que en los tiempos que corren el público exige nuevos medios y hay que dar paso a las nuevas tecnologías, que además dan realce a la faena. Además esta insistencia le va a acabar dando un disgusto económico al maestro, si en su última aparición en el monumental coso de la Casa de Guadalajara manifestó en la rueda de prensa posterior a la faena que había tenido que desembolsar un buen pellizco de parné para financiar las transparencias, no dudamos que, dada la cantidad de ellas que utilizó, para esta faena haya tenido que hipotecar la plaza de garaje. No quiero ni pensar lo que daría de sí nuestro admirado Pepe manejando un ratón conectado a un portátil, a su vez conectado a un cañón de proyección, en vez de tener que andar dando mantazos con las transparencias.
Fotografía de grupo de los asistentes a la ruta. En primer lugar por la izquierda distinguimos a Moncloveño. (Fotografía Capa)
Estimados lectores de SOL Y MOSCAS, les transcribo una primicia recibida en nuestra redacción que por su indudable valor periodístico estoy seguro será de su interés. Se trata de una narración en primera persona de uno de los asistentes a la tradicional ruta de Las Rozas que Gefrema organiza todos los meses de enero, conocida popularmente como "Memorial Amundsen". Me he tomado la libertad de titularlo:
DIARIO DE UN BECARIO
Estimado Florentino Areneros, le escribo postrado en mi dormitorio con más de 39 de fiebre y lo pies en carne viva, pero con la gran satisfacción de saber que he conseguido superar el fielato, con el orgullo de pensar que ya soy uno de ellos. A continuación le adjunto la página de mi diario correspondiente al pasado domingo, día en el que tuve el honor de asistir a mi primera ruta como socio de Gefrema, por si usted la considera de interés y quiere publicarla.
MADRID 30 de Enero de 20011 8:00 a.m. Suena el despertador. Hoy es el gran día, por fin voy a poder asistir a una ruta de Gefrema. Me levanto como un resorte, voy a la cocina a desayunar, los nervios y la ansiedad me impiden comer, me tomo solamente un café. 8:55 a.m. Tomo la línea Circular del Metro, desierto a esas horas, comparto vagón con un joven desvanecido desparramado sobre dos asientos, que presenta todos los síntoma de haber completado ya varias vueltas completas al anillo durante la noche. 9:35. a.m. Me bajo en la estación de Moncloa, siento como un cosquilleo en la espalda, sin duda debido a la emoción del momento. Me dirijo a la dársena 11 a paso rápido, no quisiera llegar tarde. En la distancia distingo algunos corrillos, sin duda son las bravas huestes gefremeras, la piernas me tiemblan. Me confundo entre los presentes sin atreverme a pronunciar palabra. Algunos me observan, sus miradas me pesan. Puedo distinguir entre los presentes a alguno de los míticos componentes de esta benemérita asociación, entre ellos cámara en mano y con su característica gorrilla el que no puede ser otro más que el legendario Bazán, el lider de los “Once de las Rozas”, sus palabras retumban todavía en mis oidos: “Ya sabemos cada año que la Ruta Gefrema de las Rozas es especial y esta muy relacionada con la climatología, pero tiene la virtud de que define muy bien quien es quien y cada uno en GEFREMA”. ¿Daré la talla?. ¿Podré ser uno de ellos?. 10:00 a.m. Nos subimos al autobús, dejo pasar a todos delante, de pronto un amago de pánico se apodera de mi: desobedeciendo las ordenes del Alto Mando no he traído los cuatro euros sueltos. Con más miedo que vergüenza deposito un billete de 20 euros en la bandeja del conductor, cruzando los dedos para que no me obligue a bajarme por falta de moneda fraccionaria. El conductor, con pinta de estibador de Mercamadrid, al ver el billete exclama : “Vaya por Dios..” (momento de pánico) “por fin uno que paga con billete, no sé que voy a hacer hoy con tanta chatarra” (momento de alivio). El conductor me devuelve, después de un rato rebuscando, 13 monedas de euro y 4 de 50 céntimos, y una colección de monedillas diversas que harían feliz a un numismático de las antípodas, me guardo el cambio sin rechistar.
Instantanea de Roald Amundsen en cuyo honor se celebra todos los meses de enero la tradicional y festiva Ruta de las Rozas, tambien conocida como "Memorial Amundsen" en honor de este legendario explorador.
10:15 a.m. Llevamos varios minutos de viaje, Bazán se dirige a los presentes ante la extrañeza de algunos viajeros ajenos a Gefrema que le miran como si se tratara de un extraterrestre. Ya un poco más tranquilo, pero sin atreverme todavía a dirigirme a nadie, intento poner nombre a alguna de las caras, sin duda ese individuo de poblada cabellera rubia, alto, de espigada figura, con buena planta, de agraciada faz y perfecta sonrisa, no puede ser otro que el legendario Moncloveño. Por dos ocasiones intento incorporarme para pedirle un autógrafo, pero la timidez y el respeto me vencen. 10:25 a.m. Nos bajamos del autobús. En la parada se encuentra un numeroso grupo de gente, se intercambian saludos entre todos. El maestro Bazán posa su par de alforjas en el suelo y comienza a repartir unos ciclópeos cuadernos a los asistentes. En vista de que nadie se dirige a mi, me decido a sacar el justificante del ingreso de pago de Caja Madrid y con la mano alzada sujetando el papel, me dirijo a Bazán, el cual me observa de arriba abajo, y me entrega el ansiado tomo de documentación y tras ello pronuncia unas incompresibles y enigmáticas palabras para mí: “Como no viniste a la anterior ruta, no tienes calendario”. Tras un breve momento de perplejidad, una tremenda emoción se apodera de mi persona, el maestro Bazán se ha dirigido a mi personalmente y me ha entregado un impresionante volumen encuadernado de documentación, el cual guardaré como una reliquia toda mi vida. Ahora entiendo a mi abuelita, que tantas veces me ha contado el momento de aquel viaje a Roma con el Inserso, en que el Papa Juan Pablo II les entregó aquella Biblia, y en el que ella sintió una emoción casi mística. Perdóname abuelita por reírme, ahora te comprendo y conozco lo que se siente. Por cierto hace un frío tremendo y cae aguanieve, tal vez haya traído poca ropa. 10:35 a.m. Bazán lanza una encendida arenga a los presentes invocando el Espíritu de los Once de Las Rozas. Comenzamos a andar. Que emoción, mi primera ruta, por fin podré decir a mis amigos que he estado en una ruta de Gefrema. Sigue lloviendo insistentemente, o mejor dicho nevando, no me he traído paraguas, pero da igual, tengo una cazadora Comandante Mandioca autentica por la que me levantaron 70 euros, que vale para cualquier tipo de aventura, además estreno una botas de treking de Heptatlon aptas para todo tipo de terreno y condiciones atmosféricas, que me compré en las rebajas por 39,95 cuando marcaban 80, un caprichito vamos. Sigue nevando 10:55 a.m. Comenzamos a andar por el campo, hace mucho frío y sigue nevando, el terreno es resbaladizo y pegajoso, trato de no manchar las botas nuevas, pero me cuesta seguir el ritmo de esta gente, lo cual me preocupa porque hay una niebla muy espesa y no tengo ni idea de donde estoy ya, si me pierdo es posible que no me encuentren nunca. 11:05 a.m. Ya me da igual mancharme las botas nuevas de barro, para eso están, que leches. Sigo a duras penas la marcha, pero no me atrevo a decir que me esperen, me da cierta vergüenza. Al fondo se divisa un montículo en lo alto de un cerro, hay alguien allí esperando. Nos dirigimos hacia ese lugar, parece que esta gente no sabe andar despacio aunque sea cuesta arriba. Consigo llegar a duras penas, tratando de disimular el jadeo, tengo que demostrar que puedo ser uno de ellos, aunque cada vez me cuesta más andar, mis botas empiezan a transfigurarse en dos pelotas de arcilla, además siento como pinchazos en diferentes partes del pie, talones, laterales, etc,..
El popular y admirado fotógrafo Capa fotografiado durante la ruta con su versatil cámara sumergible. (Foto Moncloveño)
Espectacular panorámica tomada desde los jardines del Templo de Debod hace un tiempo, por desgracia esta imagen ya no se puede contemplar más que en fotografías, tras el "mantazo" perpetrado en La Almudena y el Palacio Real.
EL MANTAZO
MANTAZO: Lance dado con la muleta sin arreglo a reglas del arte. (Enciclopedia Cossio, Tomo I. Vocabulario Taurino Autorizado).
El toreo de muleta según marca la ortodoxia, debe de ser ejecutado siguiendo una serie de pautas a la hora de realizar y ligar los pases. Ya hemos hablado en alguna ocasión de los recursos ventajistas utilizados por algunos diestros que desvirtúan la pureza del lance, como puede ser la utilización del pico, o el toreo fuera de cacho. Hoy les vamos a hablar de otro de estos recursos, que en muchos casos no es tal, ya que responde a la manifiesta ineptitud del torero, y que recibe el nombre de mantazo. El mantazo es un pase dado de cualquier forma, sin respeto a ninguna de las reglas más básicas de la tauromaquia, con la única finalidad de que el toro pase por el paño, o que el paño pase por el toro, es decir atizando un auténtico mantazo, en el sentido literal de la palabra, al morlaco.
Como hemos dicho anteriormente muchas veces el mantazo obedece a la incapacidad del torero para dar un pase como Dios manda, o como mandan los cánones. Normalmente estos toreros no superan su etapa como novillero y no llegan a doctorarse. Sin embargo el mantazo, aunque parezca paradójico, es practicado con asiduidad por las primeras figuras ya consagradas, cuando alcanzan un puesto elevado en el escalafón. La correcta ejecución del pase lleva implícita una gran carga de peligro y exige un gran dominio de la técnica, la utilización de los recursos ventajistas pretende evitar este peligro. Por regla general el torero que empieza es quien más riesgo asume, pero en contraposición el diestro que ya ha alcanzado renombre trata de evitar cualquier peligro, sobre todo sabiendo que va a cobrar lo mismo lo haga bien o mal, y con la seguridad de tener ya firmados un buen número de contratos, independientemente de que esa tarde se la juegue o no.
Protesta convocada el pasado 29 de diciembre de 2010 por la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio. En protesta por la edificación del mamotreto del Museo de las Colecciones Reales que ha destrozado esteticamente el conjunto que formaban el Palacio y la Catedral. Normalmente esta conducta suelen aplicarla las figuras en plazas modestas y ante públicos poco exigentes y de conocimientos taurinos limitados, y también con ganadería de las denominadas “comerciales”, y con toros con escasas condiciones para la lidia ya que con un toro de verdad son muy pocos, por no decir ninguno, los toreros que se pondrían a hacer el canelo con él. Normalmente en estas plazas, el público lo que quieren es que se corten orejas, y cuantos más pases/mantazos mejor. Si a esto le unimos un par de temerarios desplantes y otro par de gestos triunfalistas hacia los tendidos, el éxito esta asegurado, ya que la autoridad se suele sumar a la fiesta sacando pañuelos a tutiplén, y como si de una tómbola se tratara entregando generosamente todo tipo de trofeos y premios, incluida la chochona.
Pero desde hace ya muchos años, este fenómeno ha llegado hasta las plazas de primer orden, donde ha cuajado la figura del pegapases. El pegapases es un torero de cartel, en muchas ocasiones asiduo en los comentarios de las tertulias del corazón, que suelen arrastrar un buen número de espectadores a las plazas, espectadores que son conocidos como los “Isidros”. Este público suele ser incondicional, y abarrota las plazas, sobre todo si se trata de una feria como la de San Isidro, aplaudiendo a rabiar cualquier mantazo dado por su ídolo y pidiendo orejas a diestro y siniestro. Este entusiasmo contagioso muchas veces hace mella en la autoridad, que regala orejas independientemente de los méritos de la faena, con el consiguiente enfado de los aficionados más celosos de la ortodoxia, que son señalados por los “isidros” acusándoles de integristas y aguafiestas.
Todo un clásico dentro de los "mantazos" urbanísticos y arquitectónicos consumados en Madrid: la Torre de Valencia. Gracias a la gran faena culminada por autoridades y arquitectos, hoy podemos padecer esta inigualable panorámica .
Llegamos al final de este año, que será recordado entre otras muchas cosas por la publicación de la gloriosa primera crónica de SOL Y MOSCAS. Cuando llegan estas fechas tan señaladas ya nos tienen acostumbrados a bombardearnos con especiales del tipo “las noticias más destacadas del año”, “los mejores goles”, “las bodas o divorcios más sonados”, y así un largo etcétera. Vamos, que cualquier publicación que se precie no se puede considerar como tal si no hace un resumen de lo acontecido durante el año. Como no queríamos ser menos que nadie, aquí les dejamos un listado con todas nuestras crónicas publicadas para que ustedes puedan disfrutar de la que más les atraiga.
Queremos terminar enviándoles desde esta redacción nuestros mejores deseos para un feliz y prospero año 2011, en el que esperamos poder seguir contando con su presencia por estas páginas.
FELIZ AÑO NUEVO
Florentino Areneros.
(Haga click en cualquiera de los títulos subrayados para ir a la crónica. )
LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (III):EL RETIRO. El parque de El Retiro es sin duda el más emblemático y conocido de Madrid. Tras de sí tiene una larga e intensa historia y entre sus verjas se han vivido muchos episodios históricos. También en El Retiro podemos encontrar un gran número de monumentos dedicados a personajes y episodios cada uno de ellos con una historia propia detrás. En esta crónica nos centramos en el monumento a los hermanos Álvarez Quintero, lugar elegido por muchos maletillas que llegaban a Madrid para practicar el toreo de salón al aire libre. Muy cercana a este monumento se encuentra la Puerta de América, acceso al parque abierto durante la República, en la que podemos encontrar otro escudo republicano de los que se conservan en Madrid.
LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (II): LA INCLUSA. El 22 de Abril de 1917 el distro zaragozano Florentino Ballesteros sufriría una tremenda cornada en la antigua Plaza de Toros de Madrid que acabaría causandole la muerte pocas horas despues. Este torero se había criado en la Inclusa de la capital aragonesa. La Inclusa de Madrid se creó bajo el reinado de Felipe II y debe su nombre a un cuadro de la Virgen que desde la localidad holandesa de Einkussen trajeron unos soldados de los Tercios de Flandes, el cual sería donado a la institución. la Virgen castellanizaría su nombre hasta terminar en Virgen de la Inclusa. Esta isntitución tiene una larga tradición en Madrid, y su última ubicación la tendría en la calle de O'Donnell donde en tiempos de la República se inauguraría el Hospital Provincial de Puericultura, heredero de aquella, en cuya fachada principal podemos apreciar un espectacular escudo policromado republicano.
LA VAQUILLA. El 13 de noviembre de 2010 fallecía en Madrid el director de cine Luis García Berlanga. Entre sus obras podemos encontrar algunas de las indiscutibles joyas del cine español del pasado siglo, pero desde esta redacción queremos destacar una por encima de todas, y no es otra que La Vaquilla. Una película en la que se mezclan Guerra Civil y toros, toros y Guerra Civil, todo ello con un punto de ironía y derrochando sentido del humor. ¿Qué más podíamos pedir desde esta redacción?. Además de por esta obra maestra, Berlanga también vivió en persona los avatares del conflicto muy directamente, no solo como soldado, si no por el hecho de ser hijo de un diputado republicano. Al finalizar la guerra Berlanga acabaría en la División Azul. Todo ello lo pueden encontrar con alguna sorpresa más en esta crónica.
EL ENIGMA DEL TANQUE DE VIDAL-QUADRAS. Además de ilustre jurista, Don Raul Cesar Cancio es un gran investigador histórico como dejo sobradamente demostrado con el artículo que sobre el enigma de la muerte de Duruti publicó hace tiempo en la prestigiosa revista Frente de Madrid. El pasado noviembre de 2010 ofreció una interesante conferencia versada en otro enigma de la Batalla de Madrid: la aparición de las ordenes de operaciones del General Valera en el cadaver de un tanquista abatido en las proximidades de Madrid. El Doctor Cancio plantea diferentes hipótesis sobre este episodio, entre ellas la de que en realidad se trato de un montaje del espionaje republicano.
DEJA VU. El pasado mes de noviembre como viene siendo habitual se celebraron las tradicionales fiestas patronales de Gefrema en honor de San Asalto, para conmemorar la Batalla de Madrid que tuvo lugar en ese mismo mes de 1936. Al igual que en otros años, el festejo central corrió a cargo de Antonio Morcillo "Presidente" que lidiaría en solitario una extraordinaria ruta por el perimetro de la Casa de Campo, alcanzando un gran triunfo. Sin embargo la noticia se produjo a causa de una serie de extraños fenómenos paranormales que se repitieron a lo largo de toda la faena, y que fueron percibidos por un buen número de los aficionados que abarrotaban los tendidos. Hechos que muchos achacaron a la proximidad de Halloween y a los extraños rituales que esta celebración importada conlleva.
MIGUEL HERNANDEZ Y EL TORO. En el año de 2010 se cumplía el centenario del nacimiento del gran poeta Miguel Hernadez. Con tal motivo han sido innumerables los homenajes, exposiciones, conferencias, etc, relacionados con la efeméride. Desde SOL Y MOSCAS hemos querido sumarnos a este homenaje tratando en esta crónica de las dos temáticas que habitualmente nos acompañan: los toros y la Guerra Civil, y su relación con el universal poeta. Incluimos en esta crónica en la sección de los "VIDEOS DE SOL Y MOSCAS", un excepcional y conmovedor documento sonoro en el que podemos escuchar al propio Miguel Hernández recitando una de sus poesias en una grabación realizada durante la Guerra Civil.
EL SOBRESALIENTE Y EL INDULTADO. En una soleada mañana de Octubre tuvo lugar una nueva ruta de Gefrema guiada en esta ocasión por el inigualable maestro Guillermo Pozas Madera "Espoleta" que tras una colosal faena alcanzaría un colosal triunfo. En esta ruta se recorrieron diferentes lugares relacionados con la Guerra Civil en este municipio madrileño, así como diferentes restos que de aquel episodio se conservan, que provocaron en algún caso división de opiniones entre los aficionados y polémicas en los tendidos.
LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (I): LAS VENTAS DEL ESPIRITU SANTO. La llegada de la República trajo consigo el cambio de los símbolos del estado, entre ellos la bandera, el himno y el escudo. A pesar del paso del tiempo y dictaduras, todavía hoy podemos contemplar pasenado por Madrid algún escudo republicano que actualmente se conserva. En esta crónica hablamos de la Plaza de Toros de Las Ventas, inaugurada en época republicana, que se encuentra ubicada en una tradicional barriada de Madrid, con una larga y curiosa historia a su espalda, que también recooremos en esta crónica.
EL PASO DEL ESTRECHO DEL VERANO DE 1936. En la crónica anterior repasabamos los acontecimientos más trascendentales en la historia de Cádiz y su repercusión en la de España, y en esta crónica nos trasladamos hata el verano de 1936. El golpe militar no había conseguido sus objetivos en la península y la situación se comenzaba a complicar para los sublevados. La intervención del Ejercito Africano al mando del general Franco podría dar un vuelco a la situación, pero la Marina había permanecido casi en su totalidad fiel a la República, con lo que solo quedaba la opción de realizar este traslado por el aire, lo que se conseguiría con el apoyo de los aviones alemanes e italianos enviados por Hitler y Mussolini.
CÁI. (CÁDIZ PARA FORÁNEOS). La provincia de Cádiz ha estado de siempre intimamente ligada a la Historia de España desde el principio de los tiempos. Han sido innumerables los episodios históricos acaecidos en esta provincia que han influido en los aconteceres históricos de la nación. Así mismo la provincia de Cádiz esta también intimamente ligada a la historia del toro y del toreo, de tal forma que es imposible hablar de toros y toreros en España sin detenerse en la provincia Cádiz. En esta crónica realizamos un recorrido por la historia de Cádiz y por la del toreo en esta bella provincia. EL MERCADO DE ARGÜELLES, NERUDA, LOS BOMBARDEOS Y LA VIRGEN DE LA PALOMA. El poeta Pablo Neruda dedicó alguno de sus versos a los mercados de Argüelles, barrio en el que residió hasta el comienzo de la guerra civil. Algunas versiones apuntan a la existencia de un mercado al aire libre ubicado en el solar del mercado actual que esta siendo remozado. Un artículo de investigación de Florentino Areneros, que nos lleva hasta descubrir que el lienzo de la Virgen de la Paloma estuvo escondido en el cabecero de una cama durante la contienda en una casa de la calle de Altamirano en el barrio de Argüelles. Todos ello con una abundante colección de imágenes de aquellos momentos y noticias de época. EL OTRO DESFILE DE LA VICTORIA. A finales de marzo de 1939 las tropas de Franco entraban en Madrid por la calle de La Princesa, desfile que ponía de manifiesto la división entre los españoles. Setenta y un año más tarde otro desfile por la misma calle pero de muy distinto signo conseguía poner de acuerdo a la gran mayoría de todos los españoles. Una crónica con un espectacular archivo fotografico, tanto actual como de fotografías de la guerra civil, donde destacamos una secuencia en la que Xavi Alonso dedica una "peineta" a un grupo de aficionados holandeses. LA ROJA (CON PERDÓN), EL DUQUE DE ALBA Y EL DUQUE DE FUENTEALBILLA. España se impuso a Holanda en la final del Campeonato del Mundo. En la historia se han producido diferentes enfrentamientos entre holandeses y españoles, siendo uno de los episodios más destacados el protagonizado por el Duque de Alba bajo el reinado de Felipe II. Si aquel fue protagonista en aquella época, en esta el protagonismo lo tuvo Andrés Inistea, para el que solicitamos el Ducado de Fuentealbilla. También repasamos las andanzas de otro Duque de Alba, heredero de aquel, durante la guerra civil donde tuvo una destacada intervención. EL SUSTO DEL ALCALDE Y LA BATALLA DE BRUNETE. Severiano Montero ha publicado un estupendo libro sobre la Batalla de Brunete, una batalla en el que la sorpresa tuvo un papel determinante. En los toros la sorpresa también esta siempre presente como podemos apreciar en una inigualable fotografía del exalcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano.
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EL MUNDIAL, EL GOL DE LAMPARD Y EL VILLARATO INTERNACIONAL. Durante el pasado mundiales se produjeron una serie de clamorosos errores arbitrales que pudieron influir en el desenlace de algunos partidos. En esta crónica vemos como esto ha sido algo habitual en la historia de este deporte, aunque a veces a sido provocado por presiones como en el caso de Mussolini. También descubriremos como la Batalla de Stalingrado, pudo decidir la final de un Mundial. SARAMAGO, EL BAILONGO, LA LEGIÓN CONDOR Y LAS TRECE ROSAS. El escritor Saramago, ferviente antitaurino, falleció en Lanzarote a poco de comenzar el verano. Recogemos las opiniones de este genial autor sobre las corridas, y una vez tratado el tema de la muerte, visitamos algunas de las timbas donde reposan tanto toreros como combatientes de la guerra civil y represaliados en el madrileño cementerio de La Almudena.
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CAGANCHO, HEMINGWAY, CRISTIAN HERNÁNDEZ Y LA "ESPANTÁ". El diestro Cristian Hernández protagonizaría una clamorosa espantá en el coso de la capital azteca. A lo largo de la historia del toreo se hanproducido innumerables espantás, quizá la más conocida sea la protagonizada por Cagancho en Almagro. Así mismo, también se han producido muchas espantás en los campos de batalla. El miedo es intrínseco al los toros y la guerra, como recogería Hemingway en alguna de sus obras.
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EL ROSELLÓN, CATALUÑA, LOS TOROS Y LAS BRIGADAS INTERNACIONALES. El diestro francés Sebastián Castella conseguiría un merecido triunfo en la pasada feria. La afición taurina esta muy arraigada en Francia, sobre todo en la zona del Rosellón, territorio muy ligado a Cataluña y España históricamente. De Francia sería también en colectivo más numeroso de Brigadistas Internacionales.
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DE LOS AUSTRIAS A MOURINHO. La dinastía de los Austrias estuvo muy ligada al país vecino de Portugal, llegando a estar unidas ambas naciones durante el reinado de Felipe II. El Iberismo es una corriente social que propugna la unión de ambos estados, algo todavía utópico aun contando con el ferviente apoyo de personajes tan destacados como el escritor José Saramago. El presidente del Madrid, Florentino Pérez, apuesta por el iberismo con fichajes como el de Ronaldo y Mourinho.
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UNA PAVOROSA CORNADA. El diestro Julio Aparicio sufrió una pavorosa cornada en la Feria de San Isidro que entrándole por la parte externa de la barbilla salió por su boca. En la primavera de 1937 Jesús Martínez de Aragón, moriría en Madrid cuando una bala le atravesó también la boca. En el artículo repasamos ambos acontecimientos, acompañados de un estremecedor texto de Julian Zugazagoitia.
- CORTARSE LA COLETA. La coleta es un símbolo torero desde tiempo de los gladiadores, y cortársela significa abandonar la profesión. En esta crónica repasamos la historia de esta tradición y nos trasladamos al asedio del Alcazar de Toledo, donde algunos combatientes teatralizan este rito con trágicas consecuencias, como podemos apreciar en una impresionante documentación gráfica que acompaña al artículo.
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ÓPERA EGIPCIA. Excelente crónica de Florentino Areneros, sin duda una de las más conseguidas y mejor trenzadas de este plumilla, en la que nos narra con todo detalle como se desarrollo la faena del Zubi y Moncloveño en Blanquerna que terminaría en un clamoroso triunfo de ambos diestros, una faena que sin duda pasará a la historia de este noble arte.
EL GRAN EVENTO. Durante la Feria de San Isidro se iba a producir en el madrileño y catalán coso de Blanquerna una de las corridas más esperadas por todos los aficionados desde hacía mucho tiempo, en la que el genial maestro sevillano el Zubi, acompañado por el inigualable Moncloveño, iban a lidiar en sin par conferencia el tema de "los toros y la guerra civil". En esta crónica repasamos como fueron los preparativos de esa monumental corrida acompañados por "Lagartija" un entrañable personaje, ya una institución, en el barrio de Argüelles.
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OTRAS PLAZAS CÁCERES (1ª PARTE). La bella ciudad extremeña, Patrimonio de la Humanidad por su monumentalidad, esconde en sus calles huellas de bombardeos de la guerra civil y rincones con ella relacionados, como el Palacio de los Golfines, donde Franco sería proclamado Generalísimo. En estas dos crónicas repasamos esas historias y recorremos esos rincones. CÁCERES (2ª PARTE). Segunda parte del recorrido por Cáceres, donde también visitamos el Cementerio de los Alemanes, enclavado en el Monasterio de Yuste. CARTAGENA (1ª PARTE). Cartagena e Historia son prácticamente sinónimos, en esta crónica visitamos esta bella ciudad, que tuvo un decisivo papel en el transcurso de la guerra civil de la que se conservan todavía innumerables rincones relacionados, y repasamos también su relación con el mundo taurino establecida ya desde tiempos de los gladiadores romanos. RUTAS GEFREMA A LOS TOROS EN TRANVIA (14-MARZO-2010). Alternativa en solitario del torero local Espoleta en al madrileño coso de Pozuelo en una memorable jornada en la que alcanzaría un gran triunfo, solamente empañado por el toricidio de Huerta Grande. RUTA VERTICE VALDEPERDICES (28-FEBRERO-2010). El diestro Morateño deleito a la afición más exigente enfrentándose en solitario a diversos ejemplares, cada cual más espectacular, de diversas ganaderías Jarameñas, protagonizando sin par triunfo. RUTA LA PUENTECILLA (24-ENERO-2010). La incomparable terna formada por los diestros Bazan, Espoleta y Camorra protagoniza un festejo sublime en el inigualable coso de la Puentecilla que les permitiría salir a todos ellos por la puerta grande. PREMIOS SOL Y MOSCAS 2009. A final de año se entregaron en una concurrida ceremonia los ya habituales premios SOL y MOSCAS a las actividades gefremeras. RUTA PUENTE DE LOS FRANCESES. Antonio Morcillo, presidente de Gefrema, lidia nuevamente en el inigualable coso del Puente de los Franceses donde la invalidez del ultimo morlaco le impide culminar un clamoroso triunfo. RUTA LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA. El inigualable y diestro Moncloveño se enfrenta en solitario a una numerosa colección de ejemplares de escudos republicanos que todavía podemos encontrar milagrosamente en las calles y rincones de Madrid, con los que realiza una espectacular faena. RUTA TETUAN 150 AÑOS El maestro Bazán alcanza un gran triunfo en su reaparición en Madrid lidiando una ruta muy completa por la barriada de Tetuán cuando se cumplen 150 años de su fundación.
Detalle de la placa de la Puerta de América en la calle Menendez Pelayo, donde encontramos un escudo republicano de Madrid. (Haga click en cualquiera de las fotos para ampliarlas).
LOS ESCUDOS DE LA REPUBLICA (III ) EL RETIRO
Madrid es una ciudad plagada de rincones con historia, aunque en muchas ocasiones esta no sea del conocimiento del público que junto a ellos deambula. Quizá el ejemplo más esclarecedor de todo esto sean los monumentos erigidos como recuerdo y homenaje a algún personaje, o que conmemoran algún episodio o suceso del pasado. Estos monumentos pueden ser de una gran suntuosidad y belleza estética, o bien de una gran modestia, como en el caso de las placas conmemorativas o de las simples inscripciones. Pero si hay algo que de ellos me ha llamado de siempre la atención, es el hecho de que en muchísimas ocasiones no tengo conocimiento de quien es el personaje o cual el acontecimiento que se encuentra tras el origen del monumento. Cuantas veces paseando por cualquier calle hemos visto una placa en la que por ejemplo se podía leer “aquí vivió el Dr. Tal y Pascual”, y nos quedamos con la duda, o en la más completa ignorancia, de quien fue aquel doctor y cuales sus méritos para que su nombre sea recordado. Afortunadamente en estos tiempos en que la fotografía digital e Internet han popularizado y democratizado tanto la fotografía como el conocimiento con un mínimo coste, cuando paseo por Madrid suelo llevar siempre una cámara, o la del propio móvil, o en su defecto lápiz y papel, y si alguna vez alguna de estas placas o monumentos llama mi atención, tomo referencias del mismo y al llegar a casa busco información de quien era aquel personaje o de que fue lo que ocurrió en el episodio mencionado, una experiencia que a veces produce muy gratas sorpresas y que recomiendo realizar a los lectores de Sol y Moscas.
Monumento al Ángel Caido en El Retiro inaugurado en 1885, obra del escultor madrileño Ricardo Bellver, una de las pocas esculturas públicas, quizá la única, cuyo tema central es el Diablo en todo el mundo.
Los parques son unos lugares dadas sus características, donde podemos encontrar un mayor número de estos monumentos, y si hay un parque por excelencia en Madrid, ese no es otro que El Retiro. Este parque tiene una larga y apasionante historia propia tras de si, la cual les recomiendo traten de conocer, que daría para escribir varios libros y en su interior podemos encontrar una gran cantidad de monumentos dedicados a los más diversos personajes y episodios, fíjense si será grande la variedad de personajes a los que estos monumentos están dedicados, que en el Retiro encontramos un monumento dedicado al mismísimo Diablo, algo que sucede en muy pocos lugares del planeta. Interpretando de alguna forma toda la información que esta detrás de cada uno de estos monumentos, paseando por El Retiro podemos realizar un recorrido no solo por la Historia de Madrid, si no por la de España.
Los hermanos Álvarez Quintero, protagonistas indirectos de esta crónica.
Si de la historia de El Retiro se podrían escribir varios libros, de que hay tras sus monumentos saldrían otros tantos. Hoy quiero hablarles de uno en particular, que de alguna manera enlaza esta parque madrileño con el mundo taurino. Me refiero al monumento a los hermanos Álvarez Quintero.
Serafín y Joaquín Álvarez Quintero son dos escritores sevillanos, de Utrera concretamente, que escribieron al alimón un buen número de obras, destacando entre todas ellas sus comedias teatrales, ambientadas la mayoría de ellas en Andalucía. Desde el punto de vista literario su obra no aporta mucho según la opinión de muchos críticos, pero lo que nadie puede negar es el hecho de que estos dos hermanos y su obra alcanzaron una tremenda fama y popularidad en el primer tercio del Siglo XX.
Espectacular escudo republicano de la Diputación de Madrid que podemos contemplar en la calle O'Donnell 50 en la fachada principal del Antiguo Hospital Provincial de Puericultura, heredero de La Inclusa. (Haga Click en cualquiera de las imánes para ampliarlas).
LA INCLUSA
Retrato en color del malogrado diestro Florentino Bellesteros.
En la tarde del 22 de Abril de 1917, el torero aragonés Florentino Ballesteros (ya es puntería con el nombre) hacía el paseíllo en la antigua Plaza de Madrid acompañado por Bienvenida y Jose Gómez "Gallito". Era su primera aparición en Madrid tras la tremenda cornada que había sufrido hacia unos meses en Morón de la Frontera, que apunto estuvo de terminar en tragedia. Se lidiaban toros de la ganadería de Gamero Cívico, antigua Parladé, de los que tres serían rechazados en el reconocimiento veterinario, por lo que se completó el encierro con astados del hierro de Benjumea. Florentino por ser el torero con menor antigüedad lidiaría tras sus dos compañeros de cartel. Vestía Florentino Ballesteros de corinto y oro.
La prensa del momento se hizo eco de la alternativa de Florentino Ballesteros, tarde en la que sufriría una aparatosa cogida.En su primer toro, el tercero de la corrida, Florentino realizaría una faena sin mucho brillo, en consonancia con los dos toros anteriores lidiados por sus compañeros de cartel. En sexto lugar saltó a la arena Cocinero marcado con el número 87, de la ganadería de Benjumea, un ejemplar berrendo en castaño de muchas libras, cornalón y bien puesto. En el tercio de varas lanceaba Florentino a la verónica cuando resbaló con la mala fortuna de que el astado le prendió en el pecho, haciendo girar al torero varias veces sobre el pitón hasta que lo lanzó contra el suelo. Se incorporó Florentino echándose mano a la herida y consiguió llegar por su propio pie hasta las tablas, de donde fue llevado a la enfermería.
Tres momentos de la dramática y fatal cogida del diestro Florentino Ballesteros por el toro Cocinero el la antigua Plaza de Toros de Madrid que acabaría costandole la vida.
En los tendidos se tuvo constancia desde el primer momento de la gravedad de la cornada, lo que se confirmaría tras realizar al diestro un primer examen médico. Incomprensiblemente y pese a la gravedad de la cornada, desde la enfermería de la plaza sería trasladado a la fonda Los Leones de Oro ubicada en la calle del Carmen, esquina al Postigo de San Martín, en la actualidad Plaza del Callao. El traslado se realizó en camilla, con dos guardias delante de la misma abriendo paso y cuatro a cada costado, detrás de la camilla desfilaba un cortejo de más de 500 personas que acompañaron al diestro hasta la pensión, tres veces se detuvo el cortejo en el camino y los practicantes que le acompañaban tomaron el pulso al torero, comprobando que se encontraba estable. Cuando llegaron a la fonda un nutrido grupo de curiosos se había dado ya cita a las puertas del establecimiento. Era este el lugar que siempre elegía el diestro cuando visitaba Madrid, alojándose habitualmente en el cuarto entresuelo número 7, aunque en esta ocasión se alojaba en el 47 del piso principal, y seria en esa habitación donde fallecería esa misma noche, estando presentes su esposa y algún que otro allegado. De esta triste manera terminaban los días de este modesto diestro.
Por Florentino Areneros. De nuevo la rabiosa actualidad nos obliga a cambiar apresuradamente nuestros planes editoriales y nos tenemos que hacer eco de una triste noticia, el fallecimiento en Madrid el pasado 13 de Noviembre de Luís García Berlanga, uno de los más grandes directores del cine español, a quien debemos títulos, entre otros muchos trabajos, como “Placido”, “Bienvenido Mr. Marshall”, “El Verdugo”, y por supuesto “La Vaquilla”.
Como ustedes habrán podido adivinar nada más leer el título de esta crónica, si hay una película favorita de los componentes de esta redacción, esa película no es otra que “LA VAQUILLA”, que es a nuestro entender, a pesar de las críticas tanto de algunos cinéfilos y algún que otro historiador, una de las obras maestras del cine español. En esta cinta se mezclan de nuevo Guerra Civil y toros, toros y Guerra Civil, todo ello con un punto de ironía y derrochando sentido del humor. ¿Qué más podíamos pedir desde esta redacción?.
Luis Gracía Berlanga y Alfredo Landa en un momento del rodaje de la película.
Durante muchos años como cronista taurinoguerracivilero he tenido ocasión de conocer a muchas buenas personas y a algún que otro personaje. De entre todas esas buenas personas hoy quiero hablarles de una de ellas, Don Carlos Sala, al que puedo considerar como un amigo, lo que es para mi un verdadero honor. Don Carlos es una persona de avanzada edad, aunque se mantiene en unas envidiables condiciones físicas y una lucidez que muchos la quisiéramos para nosotros. A Don Carlos como a otros muchos españoles les toco hacer la guerra, pero con la particularidad de que a él le tocó comenzarla en un bando y terminarla en el otro. Hace algunos años le hice una entrevista para la revista Frente de Madrid, centrada en sus vivencias en la etapa comprendida entre la proclamación de la República y el final de la guerra. Durante todo el tiempo que Don Carlos permaneció en ambos frentes vivió un buen número de peripecias y aventuras, en las que en alguna ocasión estuvo comprometida su integridad física e incluso su vida. La peculiaridad de haber estado en los dos lados le sitúa en una privilegiada posición desde la que puede establecer juicios con una objetividad al alcance de muy pocos. Hace tiempo estábamos conversando no recuerdo bien de qué y salió el tema de La Vaquilla, y a Don Carlos le cambió la cara:
- ¿La has visto Florentino?, es buenísima. Yo la he visto no sé cuantas veces y no me canso de verla. Tal y como lo muestran en la película se parece mucho a como se vivía aquello, los personajes, las situaciones, la gente, los militares…
Con una opinión de este tipo, ¿que más crítica sobre la película queremos?. Aunque ya colocado en morlaco en suerte, y que morlaco, no puedo desperdiciar esta oportunidad que se me brinda para el lucimiento y dejar de comentar esta joya del celuloide.
Otro momento del rodaje de la película en la localidad de Sos del Rey Católico.
La Vaquilla se rodó en 1985 sobre un guión del propio Berlanga al alimón con Rafael Azcona, otro grande de nuestro cine fallecido no hace muchas fechas, una pareja indispensable para conocer el cine español de la segunda mitad del pasado siglo. Aunque por la fecha de su realización se pueda pensar que la película nace coincidiendo con el definitivo arraigo de la democracia en España y a una distancia cronológica suficiente del conflicto para poder tratar el tema sin levantar sarpullidos, lo cierto es que el guión fue concebido por estos dos genios cerca de 30 años antes, en plena dictadura franquista, aunque su proyecto quedaría aparcado por razones obvias, tal vez esta sea la primera paradoja de esta singular película. La película da pie para establecer una serie de paralelismos o metáforas, y no cabe duda de que se trata de una película antibelicista, que nos muestra lo absurdo que puede llegar a ser una guerra, máxime si se trata de una guerra civil.
La película comienza en un caluroso verano entre las trincheras republicanas de algún frente indeterminado. En la primera escena, un soldado en calzoncillos recorre la línea de trincheras pidiendo a sus compañeros, ataviados de manera no muy diferente y con una actitud muy poco marcial, papel de liar tabaco para posteriormente intercambiarlo en terreno neutral por picadura con los del otro bando. La visión de esta larga escena, que sirve de fondo a los títulos de crédito, puede llevar al espectador a pensar que se encuentra ante un escenario irreal, o conscientemente exagerado para crear un ambiente más cómico y esperpéntico. Sin embargo la situación no debe de distar mucho de las que se vivieron en frentes que permanecieron estables durante largos periodos del conflicto. Del mismo modo podemos afirmar que los trueques de objetos entre los contendientes eran habituales.
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Durante el intercambio en terreno neutral de papel por tabaco, el Brigada Castro, interpretado por Alfredo Landa (un suboficial con muchos años de servicio, empeñado en mantener la disciplina como pilar básico de un ejercito, aunque nadie le obedece) , se entera de que en el otro bando preparan una gran fiesta, con abundante comida y bebida (algo nada habitual en la zona republicana), cuyo acto culminante será la lidia de una vaquilla. A partir de esta información el Brigada ideará un ambicioso plan, que de realizarse elevará la moral de sus tropas y además les permitirá echar algo a sus estómagos. El plan no es otro que una vez disfrazados con uniformes del otro bando y tras cruzar las lineas, secuestrar la vaquilla, y de paso aguar la fiesta y propinar un gran mazazo psicológico al enemigo.
El Brigada Castro (Alfredo Landa) expone su plan al Teniente Broseta (José Sacristán). Transmite su idea a su superior, el Teniente Broseta, interpretado por José Sacristán (anteriormente al inicio de la guerra era peluquero y por lo tanto carecía de cualquier formación militar), quien acaba aceptando el plan y decide ponerlo en marcha sin solicitar permiso a nadie. Junto al Brigada y el Teniente, el equipo lo formarán un antiguo cura reconvertido a los ideales proletarios y también a los vicios mundanos, un torero aficionado de nombre “Limeño” (llamado a si no por ser de Lima si no por trabajar en un taller y tener gran destreza con la lima) y un soldado, Mariano, natural del pueblo donde se ha de celebrar el festejo y por lo tanto conocedor del terreno y de las costumbres del lugar, que servirá de guía al grupo. Este papel esta interpretado por Guillermo Montesinos. Como ven este grupo refleja bastante bien lo que podía ser el ejercito republicano, donde predomina una disciplina un tanto laxa y un gran descontrol, con oficiales improvisados provenientes de los más diversos sectores y con una escasa o nula formación militar, así como una tropa más preocupada de sus asuntos personales que del devenir de la guerra.
Pero volvamos a la película, por la noche el grupo se infiltra en las líneas enemigas con la ayuda de un particular centinela, que se encarga de distraer a los vigilantes del otro lado, y aquí no daremos detalles de cómo lo hace, por si alguno de ustedes aun no ha visto la película. Tras una serie de vicisitudes, algunas de ellas de gran comicidad pero que tampoco detallaremos, nuestros protagonistas se encuentran ya en zona franquista, pasando milagrosamente desapercibidos como miembros del otro ejército y pasando todo tipo de peripecias. Y es en esta parte de la película donde Berlanga aprovecha para hacer un retrato de cómo era la España de Franco, al igual que antes lo hizo con la republicana, basándose en algunos personajes como el comandante (Agustín González), el marqués (Adolfo Marsillach), la condesa, el cura, el sargento al que nadie le rechistaba, sin olvidar a el barbero interpretado Luis Ciges, actor del que hablaremos más adelante, entre otros. Donde vemos una España autoritaria, exclusivista y clasista, en donde la Iglesia, el ejército y la más rancia aristocracia, juegan un papel decisivo y preponderante.
Carro T26 de la Academia Militar de Zaragoza que fue utilizado durante el rodaje de la película. Aunque no hemos querido profundizar en las escenas de la película para no destriparla en el hipotético y extraño caso de que alguno de ustedes todavía no la haya visto, no nos queda más remedio que desvelar el desenlace (incluso al final de esta crónica pueden ustedes contemplar los minutos finales de la misma en uno de los videos de Sol y Moscas). La película termina con la vaquilla muerta en tierra de nadie, entre las líneas de ambos bandos siendo devorada por los buitres. Ya hemos mencionado que La Vaquilla es una película que puede prestar para establecer muchas metáforas, y quizá en la que coinciden más personas es en identificar a la Vaquilla con España, desgarrada por una terrible lucha fraticida en la que ninguno de los bandos ha logrado realmente vencer, y a los buitres con los que sacaron partido y se aprovecharon de aquel conflicto. Como ven, esta película tiene todos los ingredientes necesarios para que desde esta redacción la consideremos como una de las obras maestras del cine español, y recomendamos su visionado a quien no lo haya hecho todavía y a quien si lo haya hecho, también le recomendamos que la vuelva a ver, como ha hecho muchas veces Don Carlos Sala, todo un experto en estos temas.
Pero volvamos a Berlanga, que por su edad y circunstancias familiares también vivió la Guerra Civil. Cuando se produce el golpe de julio de 1936 Luis García Berlanga acababa de cumplir 15 años, y para el la guerra no deja de ser una novedosa vivencia: “Hay persecuciones, muertes, pero, fíjate, en medio de aquel caos yo sentía que estaba viviendo unas largas vacaciones. Descubrí qué eran los amigos, aprendí a encontrar felicidad en los libros. Se suprimieron los colegios, robaba libros, me intelectualicé.”, un periodo en el que vivió curiosas experiencias “En la Guerra Civil fui a un palacio en el que había vivido un marqués que guardaba fotos en pelotas en las que se le veía follando, y guardaba tarritos en los que había almacenado vello púbico, con sus especificaciones: este es de la niña Tal, de doce años, este es de la joven Cual, de diecisiete. Los guardaba en tubos de aspirinas”. Pero por su edad le tocaría incorporarse a filas, pasando a formar parte de una unidad médica “Me movilizaron en la que se llamó La Quinta del Biberón, y estuve en la batalla de Teruel, a cuarenta grados bajo cero”.
Pero el final de la guerra no supondría el fin de los problemas para la familia Berlanga. Su padre, José García Berlanga Pardo, era un industrial bodeguero de larga tradición familiar de la zona de Utiel Requena, fue diputado a Cortes y Senador durante muchos años de su vida por la circunscripción de Requena, y al producirse el golpe de 1936 militaba en la Unión Republicana.. el partido de Martínez Barrio, el cual en sus memorias, y según narra Luis García Berlanga cuenta algo similar a esto: “Mi padre no tenía la pasión política de mi abuelo, pero siguió adelante, cumplía con su deber. Su jefe político, Martínez Barrio, cuenta en sus memorias algo como esto: vienen a verme Manteca (que era muy amigo de mi padre) y García Berlanga; son unos golferas que siempre están jugando al billar en los casinos militares, yendo a las putas, unos golferas. Yo me acuerdo que cada domingo me traía revistas, aquella revista Crónica en la que había tías en pelotas, algo muy suculento para jovencillos como nosotros. Pues lo que sigue contando Martínez Barrio es muy importante: que Manteca y García Berlanga le cuentan, como están tan en contacto con los casinos militares, que se está preparando una rebelión militar. Y añade Martínez Barrio, el muy bruto: "Como son unos correveidiles no les he hecho mucho caso". ¡Si les hubiera hecho caso!”.
Gobierno Provisional del 14 de abril de 1931: de pie: Indalecio Prieto, Marcelino Domingo, Casares Quiroga, Fernando de los Rios, Lluís Nicolau d'Olwer, Francisco Largo Caballero, José Giral, Diego Martínez Barrio. Sentados: Alejandro Lerroux, Manuel Azaña, Niceto Alcalá Zamora, Julián Besteiro y Álvaro de Albornoz. Aun militando en un partido republicano y habiéndole sorprendido la guerra en zona gubernamental, la guerra supondría un calvario para el padre del cineasta, por su condición de patrono con los de un lado, y por su condición de republicano al acabar la guerra con los del otro: “Mi padre se marchó, porque le perseguían los anarquistas, y fíjate que yo he querido a los anarquistas. Se fue a Torrelodones, con el coronel republicano Mangada, y luego volvió a Valencia. No pudimos ir a nuestra casa solariega, se la habían quemado, iban a por él, y después se fue a Tánger”. En Tánger sería detenido por los franquistas y al finalizar la guerra el padre de Luis García Berlanga sería condenado a muerte. La familia de Berlanga se moviliza para tratar de evitarlo y tuvieron que pasar por lo que el mismo denomina el estraperlo de la muerte: “Mi hermano mayor, que era quien llevaba la casa, se enteró de que en Madrid había dos personas, uno era un médico de los ojos y una hermana suya, que cobraban el estraperlo de la muerte... Les dabas una cifra importante y conseguían la sustitución de la pena. Mi padre tenía una fábrica de electricidad, y una finca con muchísimas hectáreas, con muchos pinos, que servían para hacer cajas de naranjas... Y tuvimos que venderlo todo para alcanzar aquella cifra del estraperlo de la muerte... Al final la pena se conmutó por veinte años de cárcel... Imagínate lo que sucedería con los que no tenían dinero, o con los que no sabían que ese estraperlo se daba, pues se los llevaban por delante, una cabronada... Mi padre estuvo tres o cuatro años en la cárcel, tenía una grave afección de corazón, y murió cuando debía tener 60 años. No era muy viejo”.
Luis García Berlanga (con la gorra en la mano y bigote) junto a otros compañeros se dirige al Frente Ruso formando parte de las tropas de la División Azul. También para ganarse el favor de los vencedores Berlanga se apuntaría a la División Azul: “Fui porque me lo pidió la familia, porque mi padre estaba con petición de pena de muerte. Pero en realidad lo que me motivó a ir fue una chica. Yo estaba enamorado de ella, creí que estando en la División Azul se quedaría prendada de mi valor y no me mandó ni una carta, y además se hizo novia de mi amigo más íntimo. Fui también porque me lo pidieron, a lo mejor sirve para que le conmuten la pena a tu padre. También fui porque era amigo de los falangistas, que luego no fueron, el que se jugó las pelotas fui yo, pero afortunadamente no me pasó nada. Nunca disparé un tiro, jamás maté a nadie: hacíamos campeonatos de tiro disparando a los postes de la luz, pero jamás le disparé a un hombre. Me pusieron a vigilar, en una torre vigía, pero no veía nada, y me inventaba las cosas. Cuando subía a la torre vigía, en la que estuve nueve meses, no sentía miedo a los alemanes. Hacía un viento espantoso, y a lo que yo le temía era a Drácula. Una vez, subiendo por aquel agujero, me caí, y me salvé gracias a que el fusil se quedó en diagonal, y me pude agarrar... Y mi mayor miedo era encontrarme a Drácula.”.
Despedida a los voluntarios de la División Azul en la Estación del Norte de Madrid. Casualmente en el cine español tenemos otro caso de gran paralelismo con el de Berlanga. Me refiero al actor Luis Ciges, cuyo padre también militaba en Unión Republicana y era Gobernador Civil de Ávila. Pero el padre de Ciges no tuvo tanta suerte como el de Berlanga y sería fusilado por los sublevados a los pocos día de producirse el golpe: “Tuve una infancia muy feliz aunque entonces se ganaba poco. Mi padre era escritor y político republicano. Mi madre era hija de burgueses (era la hermana de Azorín) y sólo pintaba y se ocupaba de la cocina. Éramos cuatro hermanos. Tenía yo 15 años cuando mataron a mi padre, que era Gobernador Civil de Ávila. El 3 de agosto del 36, con el equipaje hecho para irse a Cuba de embajador, lo detuvo la Guardia Civil. Al día siguiente lo mataron los nacionales de un tiro en la cabeza, en el cementerio. Le robaron todo, el hombre no dejó ni una perra. Así que mi madre y mi hermana se fueron a un convento de clausura, y yo y mis hermanos a uno de frailes castigados. No comían, nos trataban fatal, era una cosa horrorosa. Cuando acabó la guerra, nos dieron a elegir: seguir allí o entrar en el Tercio de Orden y Policía. Así que nos fuimos, mi hermano pequeño y yo. A Elizondo, con los requetés, a andar las vías del tren por si había petardos, y a cerrar los burdeles que viéramos abiertos". Componentes de la División Azul hojean el Marca en un momento de descanso. Al igual que Berlanga, Ciges también pasaría por la Divisió Azul: “Después nos fuimos a Rusia de voluntarios, o sea de mercenarios. Con un Grupo de Asalto y Caza de Tanques de la División Azul. Llevábamos metralletas, bombas de mano y de humo, pero tanques no había. Mi madre cobraba nuestro sueldo en marcos. Estuvimos de octubre a octubre, en Polonia, Leningrado... Yo era el despistado número dos y me mandaban las cosas más raras. Cruzar el campo de batalla con una carretilla. Subir una montaña en trineo... No había transporte, anduvimos 1.200 kilómetros en un mes. En verano, a 56 bajo cero. Luego hice la mili en Sevilla, hasta que me echaron por hacerme el jefe: sacaba comida para los pobres y los presos del Socorro Rojo. Después estuve un tiempo haciendo como que era espía alemán en las Minas del Eje (el eje de Orense, Pontevedra y Lugo) y me volví a Ávila con bronquitis. Estudié dos años de medicina y me coloqué en un sanatorio de tuberculosos. Había 400 enfermos, muy enfermos. Como yo estaba bastante curado de espanto, me pusieron en autopsias. Entonces tenía un pabelloncete majo a las afueras, y había una moza con la que me quería casar. Por hacer un ejercicio de fidelidad. Pero ella no quiso vivir allí y me vine a Madrid” Y hasta aquí esta crónica que ha querido servir como modesto homenaje a ese gran cineasta español que fue Luis García Berlanga, autor de una obra maestra con la que nos sentimos profundamente identificados los componentes de la redacción de Sol y Moscas: “LA VAQUILLA”.
Florentino Areneros.
LOS VIDEOS DE SOL Y MOSCAS
Estimados lectores, les ofrecemos a continuación dos interesantes cortes, como complemento a la crónica dedicada a Berlanga. En primer lugar un fragmento del documental “Extranjeros de si mismos” en el que Berlanga y Ciges nos cuentan sus experiencias en el Frente Ruso. Y en segundo lugar la escena final de la película “LA VAQUILLA” síntesis metafórica de lo que fue la guerra civil española.
EXTRANJEROS DE SI MISMOS.
Documental en el que Luis García Berlanga y Luis Ciges nos cuentan alguna de sus experiencias en la División Azul
LA VAQUILLA (ESCENA FINAL). Últimas escenas de La Vaquilla. Florentino Areneros.