miércoles, 3 de agosto de 2011

MAXIMO MORENO


Fotografía tomada el 20 de julio de 1936 momentos previos al asalto al Cuartel de la Montaña, en la que observamos entre las personas congregadas tras el parapeto al teniente Máximo Moreno, identificado gracias a los datos facilitados por una lectora y que ustedes pueden encontrar en esta crónica. (Hacla clic en cualquiera de las imágenes para verla ampliada en otra pestaña).

VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO

Tanto en el texto de Luís Romero sobre el asalto al Cuartel de la Montaña, como en otros sobre el mismo episodio, el teniente de la Guardia de Asalto Máximo Moreno, aparece como indudable protagonista de aquellos acontecimientos. Ahora gracias a la perspicacia y habilidad de la inigualable Inés Tremis, hemos podido localizar a este teniente en una de las muchas fotografías que de aquel acontecimiento se conservan. En esa imagen podemos ver a Máximo Moreno en la barricada construida en la confluencia de la calle Ferraz con la Plaza de España, justo en la entrada de el edificio conocido como Casa Gallardo (uno de los más bonitos de Madrid, si no lo conocen fíjense la próxima vez que pasen por allí), donde también se distinguen a otros protagonistas de aquel momento a los que posiblemente dediquemos otra futura crónica.

Otra imagen del parapeto de la Plaza de España tomada el 20 de julio de 1936.

La fotografía en cuestión pertenece al que fue conocido como “Archivo Rojo”, ahora denominado “Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda de Madrid durante la Guerra Civil” perteneciente al Archivo General de la Administración del Ministerio de Cultura. Fue realizada por Albero y Segovia el 20 de Julio de 1936, momentos antes de producirse el asalto al cuartel. El teniente Moreno se dirige o saluda, puño en alto, a la multitud concentrada en ese punto, mientras otras personas piden calma y tranquilidad.

En las siguientes fotografías podemos ver a Máximo Moreno en el parapeto y el retrato que de él se publico junto a la necrológica que publicó el diario La Voz en septiembre de 1936.


En la imagen superior distinguimos al teniente Máximo Moreno, identificado a partir de la fotografía publicada por el diario La Voz junto a la necrológica por la muerte del teniente en septiembre de 1936.

Máximo Moreno Martín antes de pasar a la Guardia de Asalto había sido militar que prestó servicio en el cuerpo de Regulares en África. Republicano convencido, Máximo Moreno estuvo implicado en diferentes episodios, entre ellos la sublevación de Octubre de 1934, por la que fue a la cárcel con una condena de 30 años, de la que saldría tras las elecciones de febrero de 1936. Moreno era un oficial muy popular dentro del cuerpo, donde contaba con la simpatía de gran parte de los agentes y mandos, entre los que se encontraba algún buen amigo, como era el caso del teniente Castillo, que sería asesinado un día antes que Calvo Sotelo. Y sería a raíz del asesinato del diputado José Calvo Sotelo cuando Máximo Moreno pasaría a las hemerotecas y a los libros de historia.

Según algunas versiones, aunque otras desmienten su participación, a las tres de la mañana de la noche del 13 de Julio de 1936, Máximo Moreno junto a otros guardias de asalto salió del cuartel de Pontejos en dirección al domicilio de Calvo Sotelo en la calle de Velázquez. Tras hacer salir de la casa al diputado, le hicieron montar en el vehículo que les había trasladado hasta allí, y mientras este circulaba a la altura de la calle Ayala, Calvo Sotelo recibió un tiro en la cabeza que le produjo la muerte. Tras el asesinato el cuerpo sería depositado en una acera del cementerio del Este.

El cadáver de José Calvo Sotelo abandonado a las puertas del Cementerio del Este tras ser asesinado en la madugrada del 13 de julio de 1936.

Sobre este dramático episodio existe gran cantidad de literatura, y este asesinato sería, y es utilizado todavía, por algunos autores como detonante último del conflicto armado que estallaría pocos días después, siendo también, según algunas fuentes, este acontecimiento el que haría decidirse al general Franco a sumarse al golpe. En el asesinato algunos autores han involucrado directamente a la cúpula del PSOE de aquella época, en especial a Indalecio Prieto y Margarita Nelken (amante de uno de los asesinos según alguna de estas fuentes,), y a responsables de los cuerpos de seguridad, incluso se llega a acusar a diputados del Congreso de conocer de antemano este asesinato y pregonarlo en la propia Cámara. Otras fuentes atribuyen exclusivamente la responsabilidad al grupo que llevo a cabo la acción, que actuarían por cuenta propia y como venganza por el asesinato del teniente Castillo el día anterior. Como ven la disparidad de criterios es manifiesta, y he de reconocer que mi ignorancia en el tema me impide decantarme por una teoría propia, aunque he de reconocer que algunas de las afirmaciones que se han hecho sobre este episodio me parecen delirantes, incluido el documental que emitió Telemadrid con motivo del 75 aniversario de aquel lamentable crimen.

Pero volvamos al protagonista de esta crónica, el cual en los primeros días de la guerra participa en diferentes combates, según leemos en su necrológica en Alcalá, Toledo o en la sierra madrileña, hasta acabar como componente de la tripulación de un bombardero manejando una ametralladora. Máximo Moreno formaría parte de la tripulación del POTEZ 54, letra F y que portaba la leyenda “AQUÍ TE ESPERO”.

Planos del bombardero Potes 54 fabricado en Francia y del que el Gobierno de la República adquiriría varios aparatos al comienzo de la guerra.


El gobierno republicano adquiriría 18 aviones bombarderos del modelo Potez 54 en Francia, un avión concebido como una especie de fortaleza volante, aunque los resultados obtenidos durante la guerra civil dejaron mucho que desear. Si a ello se le une que no estaban completamente equipados, el hecho de volar muchas veces sin escolta de cazas y la inexperiencia de las tripulaciones, se pueden imaginar el resultado. Alguno de estos aviones formarían parte de la Escuadrilla España formada por André Malraux.

El escritor francés André Malraux en la cabina de un Potez 54 que formaba parte de la Escuadrilla España que el escritor organizó con aparatos adquiridos en Francia.

El “Aquí te espero” llegó desde Francia al el aeropuerto de Barcelona el 8 de agosto de 1936 procedente de Tolouse, y desde esa fecha participaría en diferentes acciones, quizá la más destacada fue el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas el 23 de agosto, acción en la que participó Máximo Moreno como miembro de la tripulación. El avión, y su tripulación, serían destinados a la madrileña base de Getafe, desde donde partirían el 25 de septiembre de 1936 con la misión de bombardear a las tropas franquistas en la provincia de Toledo (en otras fuentes se cita Barajas como aeródromo de partida y el de Getafe como lugar de donde partiría el avión de escolta). El bombardero debería ir escoltado por un caza que pilotaba el mítico piloto republicano Andrés García Lacalle, pero problemas mecánicos impidieron su despegue, de forma que el “aquí te espero” partió en solitario hacia su misión. Sin haber alcanzado su objetivo sería atacado por una escuadrilla de Fiat CR-32 a la altura de Rielves(Toledo), entre los pilotos que manejaban aquellos cazas se encontraba el no menos mítico piloto nacionalista Ángel Salas Larrazabal, acompañado por los pilotos italianos Boetti, Baschirotto, y Salvadori. Como resultado del ataque el avión republicano fue abatido y se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia, en el que fallecerían en el acto el piloto: capitán Joaquín Mellado, y el mecánico Vicente Valles. Los otros cuatro miembros de la tripulación sobrevivirían al impacto: Josá Brea Expósito, Nicolás López Rodríguez, Antonio González Flores, y el teniente Máximo Moreno. Consiguieron salir del aparato y vieron como se acercaban al mismo un grupo de soldados, a los que los aviadores confundieron con falangistas, aunque en realidad eran milicianos que venían a socorrerles, y ante el temor a ser capturados con vida decidieron suicidarse de un tiro en la sien.

Necrológica del teniente Máximo Moreno publicada en La Voz.

Como podemos ver en la necrológica la versión oficial del fallecimiento del teniente fue otra, según esta la causa del fallecimiento sería un desgraciado accidente que provocaría un incendio en el aparato en el momento del despegue, muriendo el teniente carbonizado. Sin embargo se conservan imágenes (que ustedes pueden ver a continuación) del avión abatido, todavía con las bombas montadas en sus alas, así como de alguno de los cadáveres.
El piloto Ángel Salas Larrazabal, al que se atribuyo el derribo, junto a los restos del “aquí te espero”, en el que el teniente Moreno formaba parte de la tripulación.

Un grupo de pilotos italianos posa junto a los restos del aparato.

En la imagen inferior vemos uno de los cadáveres que quedaron dentro del avión tras su derribo. (AL FINAL DE ESTA CRÓNICA PUEDEN ENCONTRAR UNA GALERÍA FOTOGRÁFICA CON MÁS IMÁGENES DEL AVIÓN DERRIBADO).

Un fragmento del avión se conserva en la actualidad y lo podemos contemplar en el Museo del Aire de Cuatro Vientos. Hace unos años (desconocemos si en la actualidad continua siendo así) este vestigio estaba acompañado de una placa grabada donde podía leerse: "Trozo de fuselaje del avión rojo tipo POTEZ "Aquí te espero" pilotado por el teniente(sic) Mellado y entre otros, por el teniente guardia de asalto Montero (sic), uno de los asesinos de Calvo Sotelo, que fue derribado el día 25-8-36 en Rielves (Toledo) por el hoy teniente general D. Ángel Salas Larrazábal que tripulaba el avión CR-32 nº 103 y que le fue dedicado al coronel Larrauri que lo dona al Museo del Aire".


Fragmento del Potez 54 en el que volaba el teniente Moreno que se conserva en el madrileño Museo del Aire.

Y aquí acabaría la crónica sobre el teniente Moreno de no ser por la habilidad y sagacidad de esa autentica maestra de la guerracivilmaquia que no es otra que nuestra admirada Ines Tremis, que buceando en los fondos digitalizados del Archivo Histórico Nacional, en los fondos de la Causa General y dentro del expediente sobre el asesinato de José Calvo Sotelo encontró la siguiente foto del entierro en Madrid del teniente Moreno el 28 de septiembre de 1936:


Anverso y reverso de una fotografía conservada en los fondos de la Causa General tomada durante el entierro del teniente Moreno.

A partir de esa foto, que vemos fechada el 29 de septiembre de 1936, es decir que fue archivada por las autoridades republicanas, alguien realizó el siguiente dibujo ya en periodo franquista una vez finalizada la guerra que sería utilizado para interrogar a testigos o sospechosos, seguramente con la intencionalidad de relacionar de alguna forma a los que presidían el cortejo con el asesinato de Calvo Sotelo:

Sobre la fotografía del entierro del teniente Moreno, se realizó una vez terminada la guerra este dibujo para tratar de identificar a los asistentes.
Relación de los asistentes al entierro identificados.

Ampliando las imágenes anteriores pueden ustedes comprobar que personajes fueron identificados y cuales no en la fotografía, y les animo a intentar completar las identidades de las personas que faltan, aprovechando el dinamismo y la posibilidad de interactuar que medios como este facilitan al lector, tal y como comentábamos al principio de esta crónica. Como pistas, si amplían la imagen colocada a continuación del dibujo, se indica que “el número 3 fue jefe en el año 36 del Grupo de Escuadrones del Cuerpo de Seguridad en Madrid”, y el “número 4 mandaba el Primer Escuadrón del Cuerpo de Seguridad de Madrid, con el que salió a los pocos días del Movimiento para Guadalajara”.


Dos declaraciones de testigos interrogados, en las que identifican a alguno de los asistentes al entierro. Dado que tanto la foto como el dibujo y las declaraciones forman parte del expediente de la Causa General sobre el asesinato de Calvo Sotelo, es posible que se tratara de establecer una relación entre los asistentes y uno de los implicados: el teniente Moreno.

No quisiera terminar esta crónica sin dar nuevamente las gracias a Inés Tremis, inigualable torera sin cuyas aportaciones no hubiera sido posible la realización de esta crónica: A sus pies.

Florentino Areneros.

GALERIA FOTOGRÁFICA

A continuación pueden contemplar una serie de fotografías del avión derribado, que por su valor documental consideramos de interés publicar. Se observa que conservan todavía ancladas las bombas que no pudieron arrojar. Provienen de la página de AERONET GCE – IBERONET: http:
//www.network54.com/Forum/394728/









martes, 26 de julio de 2011

TRES DIAS DE JULIO (III)


Plano del Cuartel de la Montaña donde se distinguen sus dependencias y su situación respecto a las calles adyacentes. (Imagen de PARES Ministerio de Cultura, obtenida del Foro de Gefrema). Haga clic en cualquiera de las imágenes de esta crónica para ampliarla en otra pestaña.


TRES DIA DE JULIO (3ª PARTE)

LUNES, 20 DE JULIO DE 1936.

(HAGAN CLIC AQUÍ SI NO LEYERON LA PRIMERA PARTE)
(HAGAN CLIC AQUÍ SI NO LEYERON LA SEGUNDA PARTE)


El tiroteo ha empezado pronto; nadie podría explicar como. Millares de personas rodean el cuartel de la Montaña, no esta claro contra quien disparan, no se distingue nada dentro del cuartel, sin embargo desde este responden y se comienzan a producir los primeros heridos entre los asaltantes. Un oficial de Asalto vestido con mono azul subido al parapeto agita los brazos en el aire:

-¡Altoooo el fuego, he dichoooooo! ¡Aaaltooo el fuego...!

Se trata del teniente Máximo Moreno, implicado en el asesinato de Calvo Sotelo, que tras muchos esfuerzos consigue que cese el tiroteo. Se acerca al parapeto un comandante de la Guardia Civil acompañado de dos oficiales del cuerpo, el teniente Moreno se cuadra ante él. Mientras tanto se siguen retirando heridos.

Un oficial de Asalto vestido con mono azul subido al parapeto agita los brazos en el aire:
-¡Altoooo el fuego, he dichoooooo! ¡Aaaltooo el fuego...!
(Fotografía Archivo Rojo Ministerio de Cultura. Texto Luís Romero “Tres días de Julio”).



Por la calle de Ferraz en dirección al cuartel de la Montaña avanza un obrero con un trapo blanco en la punta de un palo, con otros compañeros que le dan escolta. Desde el cuartel les han visto y les esperan. Se trata de Francisco Carmona Martínez, portador de una embajada de las fuerzas que atacan al cuartel. El teniente Moreno le ha transmitido que tiene orden del Ministerio de la Guerra de conminar a la rendición a los sublevados: deben salir desarmados, brazos en alto entregándose como prisioneros, serán tratados con respeto y juzgados de acuerdo a las leyes vigentes.

Carmona llega hasta una de las puertas del cuartel, donde es recibido por dos militares a los que comunica su deseo de hablar con el jefe del cuartel, le permiten pasar y le conducen a entrevistarse con el coronel tras vendarle los ojos. Tras un recorrido por el cuartel llega al despacho del coronel donde le quitan la venda;
- Usted dirá...
- Vengo en representación de las fuerzas militares y civiles que han puesto cerco al cuartel. Les transmito, asimismo, las ordenes del Gobierno. Deben rendirse antes de que transcurran diez minutos.
.....
- Comunique a quien le haya enviado que resistiremos mientras quede un hombre vivo. Si ustedes se empeñan nos mataremos como hombres.
- Yo reconozco su valor, pero querría que se diera cuenta de que va a arrastrar a los soldados a una muerte inútil a un sacrificio...
El coronel con un gesto da por terminada la entrevista, Carmona es conducido a la salida esta vez sin vendarle los ojos. Habrá que luchar duramente para conquistar este cuartel.

Por la calle de Ferraz en dirección al cuartel de la Montaña avanza un obrero con un trapo blanco en la punta de un palo, con otros compañeros que le dan escolta. (Fotografía Archivo Rojo Ministerio de Cultura. Texto Luís Romero “Tres días de Julio”).

lunes, 25 de julio de 2011

TRES DIAS DE JULIO (II)


El Palacio de los Consejos al final de la calle Mayor, lugar donde el general Fanjul debería hacerse cargo de la 1ª División, aunque posteriormente decidiría dirigirse al Cuartel de la Montaña con mejores características para su defensa. Hagan clic sobre cualquiera de las imágenes para verlas ampliadas en otra pestaña.


TRES DIA DE JULIO (2ª PARTE)

DOMINGO, 19 DE JULIO DE 1936.

(HAGAN CLIC AQUÍ SI NO LEYERON LA PRIMERA PARTE)

Amanece en Madrid y por la radio se anuncia que Diego Martínez Barrio ha formado un nuevo gobierno formado por políticos de partidos republicanos moderados, del cual no forman parte los socialistas. Muchos madrileños se oponen a este nuevo gabinete ya que entienden que se trata de llegar a un arreglo con los sublevados.

Grupos de personas, a pesar de lo avanzado de la hora, comienzan a dirigirse hacia la Puerta del Sol donde se encuentra el Ministerio de la Gobernación, otros lo hacen hacia la Plaza de Cibeles para protestar frente al Ministerio de la Guerra, muchos hacia el Palacio de Oriente. La palabra traición corre de boca en boca, la calle pertenece a los que protestan y se empiezan a ver armas en las manos de alguno de los manifestantes. Las fuerzas de orden público permanecen sin intervenir o incluso se suman a las manifestaciones.

Pedro Rico, alcalde de Madrid y el secretario de su partido, Unión republicana, se dirigen al domicilio de Martínez Barrio tras abandonar el Ayuntamiento a escondidas para nos ser descubiertos por las personas que ocupan las calles. Una vez en su domicilio piden que se le despierte y le comunican la situación en las calles. Martinez Barrio dscuelga el teléfono y pide hablar con el Ministro de Justicia, el señor Blasco Garzón:
- Manolo, di a esos señores que yo ya no soy presidente. Sí, que no puedo presidir un Gobierno cuando el frente Popular se echa a la calle en contra. Diles que ahora mismo voy a dar cuenta al Presidente de la República de que dimito.

El teniente coronel Ernesto Carratalá está al mando del Regimiento núm. 1 de Zapadores del cantón de Carabanchel. Ha recibido una llamada de Enrique Puente, jefe de la “motorizada” informándole del fracaso de Mtnez. Barrio y de que se esta creando otro gobierno con la aquiescencia de los socialistas, comunistas y la CNT. Así como que Prieto ha decidido de que se entreguen armas a las milicias socialistas. Carratalá acuerda con Puente la entrega de unos fusiles a los socialistas de Centro Oeste.

A primera hora de la mañana varios paisanos con un camión llegan al cuartel, mientras el teniente coronel dialoga con ellos, se les acercan varios oficiales, entre ellos los capitanes Becerril, Álvarez Paz y Pelegrí, que le conminan a que no haga entrega de armas a los civiles. Poco a poco se van concentrando más oficiales en el patio del cuartel, pese a que Ernesto Carratalá les había dado permiso y enviado a casa el día anterior. La discusión va subiendo de tono, los oficiales exigen que el teniente Coronel Álvarez de Rementería se haga cargo del batallón. Comienza un forceo y aparecen las pistolas, se escuchan varios disparos y el teniente coronel Ernesto Carratalá cae herido mortalmente.

“Mujeres saludando a los milicianos que regresan de Carabanchel”. (Foto y texto Archivo Rojo Ministerio de Cultura).

Un grupo de doce falangistas de la 4ª Centuria esperan ordenes para entrar en acción en la casa de Carlos Pérez Villaverde en la calle del Almendro, reciben la visita d Gabriel Bustos Plaza, de solo 14 años de edad que hace de enlace con el jefe, Fermín Cogorro. Todos esperan ordenes para dirigirse al cuartel, sin embargo las ordenes son que cada cual se retire a su casa, son ordenes de Gumersindo García el jefe de MiF

Se propaga la noticia de que José Giral ha formado un nuevo gobierno, aunque en realidad es prácticamente el mismo de Martínez Barrio pero sin la presencia de este ni de Sánchez Román. La noticia parece haber calmado los ánimos y las calles después de una noche de agitación comienzan a tranquilizarse. Los guardias de asalto salen del cuartel de Pontejos a patrullar la ciudad en su camionetas, donde han instalado ametralladoras en la parte delantera. La gente les aclama al pasar por la Puerta del Sol y algunos agentes les responden puño en alto. Al lado, en la central telefónica que se ha instalado junto al ministerio para la prensa, los periodistas intercambian opiniones, parece que en Barcelona los anarquistas se están haciendo con el control de la situación, aunque hay dudas de los que ocurre en Sevilla o Zaragoza. Se une al grupo de periodistas David Antona, secretario del Comité Nacional de la CNT, viene de reunirse con el general Pozas en Gobernación, al que ha pedido que libere a los compañeros presos: Teodoro Mora, Cipriano Mera, Buitrago..., si no lo hace el gobierno asaltaran las cárceles.

Don José Giral, al que Azaña encargaría la formación de gobierno tras la dimisión de Martínez Barrio.

El general Joaquín Fanjul y Goñi, se encuentra refugiado en la casa de sus cuñados, los señores de Rodríguez Hernani, en la calle Mayor 86, está desconcertado. Tiene el encargo de apoderarse del mando de la Primera División pero nadie le ha dado ordenes concretas y permanece casi incomunicado con los miembros de la Junta Militar, o lo que es peor, mal comunicado. Hace un par de días en casa del general Villegas, presidente de la Junta Militar, y que se hará cargo del Ministerio de Defensa, se encontró con Saliquet que partía a Valladolid para sublevar aquella división. Parece que ya lo ha hecho, al igual que Mola en Pamplona, o Cabanellas en Zaragoza, y también Queipo en Sevilla. Sin embargo nada sabe de lo que está pasando en Madrid, las noticias que le llegan son contradictorias. Nada se sabe de Miaja, parecía que permanecería neutral pero ayer fue nombrado Ministro de la Guerra. Por su parte, en la división, situada en el Palacio de los Consejos, justo enfrente de donde se encuentra, no sabe si esta bajo el poder de el coronel Peñamaría, afín a la causa, o bien del general Riquelme que ha sido enviado por el gobierno. El coronel Serra esta sublevado en el Cuartel de la Montaña, dadas las características del edificio, es más seguro instalar el puesto de mando allí. Fanjul también se plantea escapar de Madrid hacia Burgos. A media mañana recibe la visita de el teniente Calvo, de la unidad de carros de combate, sobrino del general Villegas que actúa de enlace, el cual le comunica que el asunto esta en marcha y debe presentarse en la División y tomar el mando. Fanjul le hace ver las ventajas de instalar el puesto de mando en el Cuartel de la Montaña, y le pide a Calvo que lo consulte con Villegas.

Fotomontaje publicado en Mundo Gráfico con algunos de los protagonistas del falledo golpe de 1932 que volverían a intentarlo en 1936, entre ellos Sanjurjo, Villegas, Mola, Goded, o los hermanos Primo de Rivera. Hagan clic sobre la imagen para ver el detalle.

Fanjul finalmente recibe el permiso y se desplaza al Cuartel de la Montaña vestido de civil, el general Villegas, presidente de la Junta Militar le ha contestado que puede instalar allí el puesto de mando, y tratará de que el jefe de estado mayor de la división se traslade allí. El general Fanjul se desplaza en compañía del comandante Castillo y de su hijo José Ignacio, que es teniente médico, en un segundo automóvil viajan varios oficiales que le dan escolta. Son las doce y media de la mañana cuando llegan al cuartel, los soldados se cuadran a su entrada. El coronel Moisés Sierra, al mando del Regimiento de Infantería, sale a recibirle.
- ¡Joaquín! ¡Cuánto me alegro de que hayas llegado!
- ¡Moisés! Aquí me tienes...
Se abrazan.
- ¡Señores! Acá tenemos al general Fanjul; todo está resuelto.
- Voy a vestirme el uniforme, uno no puede dar órdenes de paisano. Soy el general en jefe de la Primera División desde este mismo instante.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

En el Ministerio de la Guerra se encuentra el general Castelló que acaba de llegar de Badajoz, requerido para hacerse cargo de la Primera División por Miaja cuando fue nombrado ministro por Martínez Barrio, sin embargo a su llegada a la capital se ha encontrado con que ha sido nombrado ministro. Su primera medida es expulsar a todos los civiles del edificio y tratar de organizar todo el desconcierto reinante. Comienza a revisar la situación a nivel nacional: en Barcelona la balanza parece que se inclina hacia los leales, siendo confusa la situación en el resto de Cataluña. Burgos, Valladolid y Zaragoza parecen perdidas. Valencia y Galicia permanecen bajo el control del gobierno. En Málaga las tropas sublevadas han vuelto a los cuarteles, confusión en Cartagena, Goded ha sublevado Palma. Sevilla y Córdoba parecen estar en manos de los rebeldes. En Navarra se esta formando una columna que será reforzada con unidades de Aragón y Rioja para avanzar rápidamente hacia Madrid, en ese caso se les podrá hacer frente en la sierra por el norte, pero por el sur la situación tampoco está definida, Ciudad Real permanece sin novedad, pero en Albacete y otras plazas hay movimientos sospechosos de la guardia civil. Al general Moscardó se le han solicitado un millón de cartuchos de la fábrica de armas de Toledo y se ha negado a entregarlos. En Cádiz López Pinto y Varela se han sublevado y en el destructor Churruca han llegado regulares de Ceuta, esto es un gran peligro, si se consigue establecer una cabeza de puente en el Estrecho va a ser muy difícil pararles. La Escuadra es determinante, El Cervantes y y el Libertad, navegan por aguas de Cádiz para bloquear el Estrecho, la marinería del Churruca se ha apoderado del barco y se une a ambos. Esto mismo ha ocurrido en otros navíos donde la tropa se ha hecho con el mando, de esta forma la mayor parte de la Escuadra permanece leal, la duda estriba en las eficacia de estas unidades que carecen de mandos cualificados.

El crucero Miguel de Cervantes, una de las unidades de la Armada que permaneció leal a la república y que se encaminó hacia el Estrecho en los primeros momentos del golpe de julio de 1936.

En el Palacio Nacional (Palacio de Oriente) el presidente Azaña habla con el presidente de la Generalitat Lluis Companys: la rebelión en Barcelona ha sido definitivamente sofocada, el general Goded que se había trasladado desde baleares para ponerse al frente del levantamiento ha sido hecho prisionero y ha anunciado la rendición en una alocución radiada.

En la Maestranza y Parque de Artillería de Pacífico se concentra un gran número de civiles, se ha propagado el rumor de que se van a repartir fusiles al pueblo. El teniente coronel don Rodrigo Gil, de ideas izquierdistas, se encuentra al mando del cuartel. Mientras tanto en el Cuartel de la Montaña algunos civiles, falangistas, comienzan a acceder al edificio, donde se les proporcionará uniformes militares.

Una batería al mando del teniente Orad de la Torre se dirige hacia el Cuartel de la Montaña, siendo aclamada a su paso por las calles de Madrid. (Foto Archivo Rojo Ministerio de Cultura).

Desde la Maestranza de Pacífico una batería se dirige por las calles de Madrid hacia el Cuartel de la Montaña, al mando se encuentra el teniente Urbano Orad de la Torre, que ha recibido la orden del teniente coronel Vidal. El paso de la media batería, pues son solo dos cañones Schneider del siete y medio, provoca una espontánea manifestación de júbilo popular al paso por el Paseo del Prado, Alcalá, la Puerta del Sol y la calle Mayor. La caravana llega a la Plaza de España donde se detienen los camiones. Allí Orad de la Torre se encuentra con el teniente Máximo Moreno, uno de los implicados, aunque indirectamente, en la muerte de Calvo Sotelo. También apoyan al cerco que comienza a cerrarse sobre el cuartel dos vehículos blindados. Por las terrazas de los edificios que rodean el cuartel comienzan a situarse guardias de asalto.

Orad de la Torre instala la batería en el centro de la plaza, cerca de la estatua de Cervantes, el teniente coronel Vidal y su hijo andan gestionando unas piezas del quince, que de conseguirlas emplazaran junto a la iglesia de los Carmelitas.

También apoyan al cerco que comienza a cerrarse sobre el cuartel dos vehículos blindados. (Foto Archivo Rojo Ministerio de Cultura).

En Vallecas el teniente coronel Víctor Lacalle ayudado por el suboficial Constantino del Moral, están organizando un batallón de milicias integrado por socialistas y comunistas, con la intención de tomar el cuartel de Vicálvaro o cuando menos evitar que las tropas pudieran salir para enlazar con las de Getafe o bien dirigirse a Madrid. En la casa de Campo el coronel Mangada, de gran prestigio entre sindicalistas y militantes de izquierda prepara otro batallón, al igual que el teniente coronel Marina y los comandantes Fernández Navarro y Aparicio lo hacen en otros lugares de Madrid. En el centro de Madrid y en sus barrios, miles de paisanos ¿veinte, treinta, cuarenta? a estas horas de la noche, bien, regular o mal armados, incluso sin ningún arma, se disponen a la pelea.

Se empiezan a formar batallones con civiles, que se dirigen a diferentes lugares de Madrid, como Vicalvaro, para evitar que maniobrar a los militares sublevados. (Foto Archivo Rojo Ministerio de Cultura).

En el Cuartel de la Montaña el general Fanjul está convencido de que se encuentran aislados. El capitán Betancourt que ha salido varias veces en misión de enlace del cuartel le ha informado de que se mantiene un cerco en toda regla sobre el cuartel. Otros enlaces han salido también y las noticias no son buenas, el capitán Querejeta ha recibido una negativa rotunda por parte del coronel del Regimiento num. 2 de Infantería, y el capitán Alcántara también se ha estrellado en el Regimiento de Carros de Combate, la Guardia Civil de Madrid no se ha sumado al levantamiento. Fanjul no ha conseguido comunicar con Getafe, Vicálvaro y Carabanchel, ni siquiera por medio del heliógrafo. A última hora ha conseguido hablar con el general García de la Herrán en Campamento, este le informa de que a las cuatro de la madrugada saldrá el regimiento de Artllería a caballo, y del Cuartel de la Montaña saldrá a su vez una columna a su encuentro. Fanjul duda de que esto ya sea posible, cree más factible mantenerse a la defensiva en el interior del cuartel, mientras las columnas que sin duda ya avanzan desde Burgos Zaragoza y Pamplona llegan a Madrid. Todo se prepara para la defensa del edificio, se instalan ametralladoras en los tejados, se protegen las aberturas con colchones y chapas metálicas. A caer la noche las luces del cuartel se apagan por precaución, los asediadores han hecho lo mismo con el alumbrado público.

En Carabanchel han sufrido los bombardeos de los aviones de Cuatro Vientos, que se mantienen leales al gobierno. Mientras García de la Herrán visitaba el Grupo de Información y Topografía han bombardeado, resultando muerto un oficial. A estas horas de la noche tres baterías con sus piezas, armones y munición están formadas, preparadas para comenzar a avanzar. Forman parte de una columna formada también por el batallón de Zapadores, con la tropa montada ya en los camiones. Están preparados para dirigirse a Madrid con el fin de unirse a los sublevados, principalmente a los del Cuartel de la Montaña. El general García de la Herrán con los demás jefes ha salido al patio y pasa revista a la columna, viste una guerrera de soldado sobre la que ha improvisado un fajín de general. Ayer se presentó en el cuartel en el camión que lleva el rancho al destacamento de Retamares; lo hizo vestido de paisano y fingiéndose cocinero. Ahora mismo su principal preocupación es la aviación, contra la que no tienen defensas antiaéreas que podrían destrozar la columna con poco esfuerzo. Por ello decide batir el aeródromo de Cuatro Vientos y espera que en Getafe hagan lo mismo, una vez neutralizada la aviación comenzarían el avance. Ya ha advertido al coronel León Trejo de que si no entrega el aeródromo de Cuatro Vientos, lo cañoneará sin descanso. La columna se disuelve a la espera de que la aviación sea neutralizada, varias piezas son colocadas sobre la carretera, van a planchar Cuatro Vientos.

En el Cuartel de la Montaña se saben rodeados, no tienen noticias del resto de fuerzas sublevadas, ni de la situación en el resto del país. Si algún refuerzo se dirigiera hacia allí escucharían los disparos, pero no se oye nada. Pasa la noche.

Florentino Areneros.

LA SAGA DEL CUARTEL DE LA MONTAÑA:

TRES DIAS DE JULIO: 18 JULIO 1936

El historiador y escritor Luis Romero escribiría un libro fundamental para conocer los acontecimientos que tuvieron lugar en España los días 18, 19 y 20 de Julio de 1936 de título "Tres Dias de Julio", de un gran valor no solamente histórico, si no también narrativo. A partir de este libro hemos reproducido los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en esos tres días, dedicando una crónica a cada uno de ellos.

En esta primera crónica se narran los preparativos de los militares en la capital, así como las medidas que el Gobierno y el Presidente de la República van tomando según avanza una jornada caracterizada por la confusión. Por su parte las fuerzas políticas pertenecientes al Frente Popular empiezan también a movilizarse, al igual que las organizaciones obreras y sindicales.

TRES DIAS DE JULIO: 19 JULIO 1936

Segunda entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en la capital española los días 18, 19 y 20 de julio de 1936.

En esta entrega vemos como Martínez Barrio rechaza formar gobierno, responsabilidad que recae en José Giral que viendo como se desarrollan los acontecimientos decidirá armar al pueblo. Ese mismo día el general Fanjul se presentará en el Cuartel de la Montaña para hacerse cargo del mando de los sublevados allí concentrados. Sobre este cuartel comienza a estrecharse el cerco y los leales al Gobierno impiden cualquier intento de salida de los allí concentrados. Mientras tanto en los cuarteles de Campamento no se consigue organizar una columna que se dirija hacia Madrid.

TRES DIAS DE JULIO: 20 JULIO 1936

Tercera entrega basada en el libro Tres Días de Julio de Luis Romero. En esta crónica se repasan los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña, lugar donde se habían hecho fuertes los sublevados al mando del general Fanjul.

Podremos seguir los preparativos del asalto, como se intentó negociar, los combates, como fue el asalto, los participantes y muchos datos más. Así como la matanza que tras la toma tuvo lugar entre los muros del cuartel. Esta crónica sirve como desenlace de las dos anteriores y está acompañada de un buen número de fotografías comentadas muchas de ellas con textos del propio Luis Romero.

VIDA Y MUERTE DEL TENIENTE MÁXIMO MORENO

Máximo Moreno era teniente de la Guardia de Asalto en julio de 1936. Estuvo encarcelado desde octubre de 1934 recuperando la libertad tras la victoria del frente Popular en febrero de 1936. El teniente Moreno formaba parte del grupo que secuestro y asesinó al diputado Calvo Sotelo, y pocos días más tarde participaría activamente en la toma del Cuartel de la Montaña, como se puede comprobar en alguna fotografía gracias a la sagacidad de nuestra lectora y amiga Inés Tremis.
Tras la toma del cuartel, Máximo Moreno estuvo combatiendo en varios frentes, hasta su incorporación manejando una ametralladora en un bombardero Potez-54 de nombre "Aquí te espero". A bordo de el participaría en varias acciones, entre ellas el bombardeo del crucero Canarias en aguas gallegas. El avión sería derribado a finales de Septiembre falleciendo en circunstancias singulares. Gracias a documentación enviada por Inés Tremis sabemos que tras su la guerra, las fotos de su entierro serían utilizadas en la Causa General dentro del expediente del asesinato de Calvo Sotelo.

VIDA Y MUERTE DEL COMANDANTE JOSÉ BRETAÑO

El comandante José Bretaño Ramos es uno de esos personajes anónimos y secundarios de los que poco se habla en los libros de historia. En julio de 1936 se encontraba destinado en el cuartel de la Guardia Civil de la calle Guzmán el Bueno de Madrid, de donde partiría el día 20 al mando de dos compañías para reducir a los sublevados del Cuartel de la Montaña, como acredita su aparición en muchas de las fotos que se conservan de aquel acontecimiento, siendo tratado como un héroe tras la toma del cuartel. Sin embargo poco más de un mes de aquello sería encarcelado y moriría ejecutado en las tapias del cementerio del Este en noviembre de ese año.

En esta crónica repasamos brevemente lo poco que se conoce de su biografía, y de los procesos que contra el se siguieron a partir de algunos documentos que hemos conseguido rescatar. No se pierdan las serie de comentarios de nuestros lectores que pueden encontrar a continuación de esta crónica, donde destacan las intervenciones de esas dos primeras figuras de la guerracivilmaquia: El Rufián Melancólico y Bremaneur.

CUANDO TE HABLA LA HISTORIA

Desde hace ya unos cuantos años la asociación Gefrema organiza una ruta coincidiendo con el aniversario de los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid en el verano de 1936, concretamente el asalto al Cuartel de la Montaña ubicado donde ahora se encuentra el templo de Debod.

Los que asisten a este evento, tienen el privilegio de poder oír narrar el relato de aquellos acontecimientos a Don Bibiano Morcillo, que en aquellas fechas se encontraba en el interior del cuartel cumpliendo el servicio militar y fue testigo y protagonista de aquel episodio histórico. A pesar de su avanzada edad Don Bibiano compone una narración insustituible, emocionada y por momentos épica de todo lo que sucedió aquel día. Una experiencia impagable para cualquier aficionado a la historia.

UN TORERO EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Durante el año de 2011 dedicamos un conjunto de crónicas a los acontecimientos que tuvieron lugar en el madrileño Cuartel de la Montaña en julio de 1936 al cumplirse el 75 aniversario de aquel episodio, crónicas en la que repasábamos como acontecieron aquellos hechos, a la vez que nos centrábamos en alguno de sus protagonistas.

Entre aquellos protagonistas se encontraba un modesto torero, “El Peluchi”, que una vez finalizada la guerra sería reconocido en una de las fotos publicadas del asalto al cuartel, motivo por el cual sería encausado. A partir de su declaración a las autoridades franquistas, seguimos los pasos de este singular personaje durante la madrugada y la mañana del 20 de julio de 1936 en que tuvo lugar el asalto.

UN PERIODISTA EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA

Al igual que en la anterior crónica, en esta partimos de una fotografía en la cual encontramos a un periodista que hemos conseguido identificar con la ayuda de nuestros lectores como el sevillano Juan González Olmedilla, redactor del popular periódico El Heraldo de Madrid.

González Olmedilla tuvo un papel protagonista en los momentos previos al asalto al cuartel, y posteriormente junto con otros compañeros sería uno de los fundadores de las Milicias de la Prensa, un grupo muy activo en la defensa de la República durante los momentos posteriores al golpe militar de Julio del 36. Pese a todo ello a mediados de 1937 encontramos a Olmedilla exiliado en Argentina, ¿qué ocurrió en este tiempo?.


PRESENCIA MILITAR EN MADRID

En este año de 2012 el Centro Cultural de los Ejércitos ha organizado una serie de conferencias en colaboración con el Instituto de Estudios Madrileños donde se repasa la relación de Madrid con los ejércitos a los largo de la historia, en diferente ámbitos, prestando una especial atención a la arquitectura, o más concretamente a diferentes edificios militares madrileños.

En esta ocasión la conferencia estaba centrada en uno de los edificios más queridos en esta redacción, aunque desapareciera al finalizar la guerra: el Cuartel de la Montaña. La ponente era María Teresa Fernández Talaya, una historiadora que ha dedicado gran parte de su trabajo a la historia del barrio de la Moncloa, en algunas ocasiones con gran brillantez, aunque en este caso concreto fuimos un tanto críticos con su labor, sobre todo en la parte relacionada con los acontecimientos que tuvieron lugar en aquel recinto durante el transcurso de la Guerra Civil.

viernes, 22 de julio de 2011

¡¡Y QUE NO ESCARMIENTO…!!


Imagen del monumental coso del Círculo de Bellas Artes en 1926, lugar donde se perpetró el simulacro de corrida con motivo del 75 aniversario del golpe de 1936. Hagan clic en cualquiera de las imágenes para verlas ampliadas en otra pestaña.


¡¡Y QUE NO ESCARMIENTO…!!

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. De ser esto es cierto, algunos debemos ser muy hombres, incluyendo a algunas mujeres, porque llevamos tiempo tropezando sobre la misma piedra (que además suele estar señalizada, incluso con señales luminosas) y está claro que no escarmentamos, aunque nos estampemos una y otra vez contra el duro suelo. Sospecho que el ciclópeo piedro ha de ser de magnetita por la irresistible atracción que sobre alguno de nosotros ejerce.

Hace pocas crónicas traíamos a estas páginas el fiasco de lidia perpetrado en la monumental plaza de la Filmoteca Nacional, donde una desgraciada sucesión de aconteceres impidió a los buenos aficionados ver torear al maestro Carlos García Alix “El Rufián”, que había de enfrentarse a una cuidada selección de ejemplares guerracivileros de diferentes ganaderías, alguno de ellos de excepcional trapío y tremenda arboladura. Ayer, se anunciaba a bombo y platillo un grandioso festejo en el también monumental coso del Círculo de Bellas Artes, en el que torearían “tres grandes historiadores tres” lidiando el tan actual tema del golpe del 18 de julio en su 75 aniversario. Por orden de actuación lidiarían el prolífico Ángel Viñas, Nicolás Sánchez Albornoz y Mirta Núñez Díaz-Balart, el evento estaba organizado por el diario Público.

Todos los presagios eran negativos, incluso la noche anterior tuve una pesadilla que me hizo despertar sobresaltado, en la que una misteriosa e inquietante voz de origen desconocido me repetía “la pieeedra Florentino, la pieeedra….”. A pesar de todo, la irresistible atracción, cuan llamada de Sauron, fue creciendo durante el día y tras la épica etapa del Tour cuya emoción me produjo un desmayo de un par de horas desnucado sobre el sofá, decidí acercarme al festejo, en un temerario e inconsciente alarde de valor.

Una imagen de los abarrotados tendidos.

A pesar de que la ganadería a lidiar prometía y mucho, y de que alguno de los toreros podía destapar el tarro de las esencias aunque solo fuera en una tanda de pases, conociendo el coso y la empresa que organizaba el festejo, así como el hecho de tratarse de toreros mediáticos, todo hacía presagiar por que derroteros discurriría la lidia. En este tipo de eventos siempre queda la última esperanza de que cuando se da la oportunidad a los espectadores de saltar al albero, alguno de ellos deje colocado en suerte el morlaco a alguno de los diestros para que respondan en soberbio quite, algo que desafortunadamente ayer no se produjo.

El añorado maestro Joaquín Vidal se quejaba amargamente de esos aficionados que el denominaba “los Isidros”, es decir esos que solo asisten, abarrotando la plaza principalmente los tendidos de sombra, durante la Feria de San Isidro, sobre todo si los toreros son de los que aparecen en el “papel couché”, durante el resto de la temporada no se les ve por la plaza , independientemente del cartel. Frente a ellos los aficionados de toda la vida, que no se pierden un festejo, los aficionados de sol y andanada, los del pañuelo de cuatro nudos en la cabeza, aquellos dispuestos a no llegar a fin de mes por conseguir una localidad, o a que les pongan a caldo al llegar tarde a casa tras haberse ido a dar vivas al tercio o a Valdepeñas al bar más cercano con los amigotes tras la salida del festejo. Pues bien queridos lectores, el festejo de ayer era propicio para la presencia de los Isidros de la guerracivilmaquia que sin duda abarrotarían todas las localidades. Consciente de ello me encaminé hacia la plaza con media hora de antelación ante el peligro de quedarme sin localidades, lo que conseguí por los pelos.