martes, 15 de septiembre de 2015

EL RIO DEL OLVIDO (II)

Interior de una de las galerías de tiro del impresionante fortín de Alboleya, uno de los más singulares y de mayores dimensiones de toda la Cordillera. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
CURUEÑO:
EL RÍO DEL OLVIDO

(SEGUNDA PARTE)

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BALNEARIO DE NOCEDO

Desde Lugueros seguimos descendiendo por la carretera que discurre paralela al Curueño. Tras atravesar las espectaculares Hoces de Valdeteja nos encontraremos con un edificio abandonado sobre el río, se trata del antiguo balneario de Nocedo, también conocido como las Caldas de Nocedo. Para acceder al mismo deberemos cruzar el río por un puente de traviesas de ferrocarril que cruje a nuestro paso, produciendo cierta inquietud en los viajeros.

El abandonado balneario de Nocedo junto al Curueño, visto desde la carretera. Podemos observar el puente de traviesas de madera que hemos de cruzar. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Los manantiales medicinales de probadas cualidades curativas que manan en este lugar eran conocidos desde épocas romanas, la propia calzada romana discurre por este lugar, y su fama milagrosa perduró hasta casi nuestros días, ya que el establecimiento cerró sus puertas en los años 80 del pasado siglo. El balneario se encuentra encajonado entre las laderas de dos moles pétreas: Peña Valdorria de 1927 metros y Peña Cernadera de 1574 metros, y entre ellas se ha abierto paso trabajosamente el Curueño. Fue construido aproximadamente en el año 1900 por los hermanos Emilio y Laureano Díez Ordoñez, y posteriormente se fueron añadiendo más instalaciones como el hotel así como una pequeña ermita. Durante la guerra resultaría gravemente dañado, como comentaremos más adelante, siendo reconstruido tras esta, alcanzando cierto esplendor en la posguerra, "cuando sólo veraneaban los que tenían que veranear" como decía con sorna el padre de Julio Llamazares, según recoge el autor en su libro. Finalizando el pasado siglo comenzaría su decadencia y llegaría su cierre mediados los ochenta.

Dos imágenes del balneario a comienzos del siglo pasado. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tras el golpe de julio de 1936 la zona del balneario quedaría en poder de los sublevados, pero a finales de 1936 y principios de 1937 se producirían algunas ofensivas por parte republicana que les permitirían avanzar sus lineas hacia el sur. Así el 9 de enero de 1937, las tropas republicanas del Batallón Asturias nº50, que era la nueva denominación del antiguo Batallón Iskra, ocuparon Nocedo y el balneario, que utilizarían como cuartel. El Batallón Iskra (chispa en ruso) era uno de los más renombrados de la zona ya que fue de los primeros en formarse con gran presencia de mineros y campesinos de los pueblos de la comarca, contando también entre sus miembros con muchos evadidos desde la zona sublevada que habían conseguido llegar a zona republicana, este batallón compartía nombre con el periódico de las JSU de León. Tras la toma de Nocedo, a mediados de enero de 1937 conseguirían cortar el ferrocarril de La Robla a La Vecilla y también tomaron Orzonaga llegando hasta las inmediaciones de Matallana, el 22 de ese mes atacarían Valdepiélago.

La situación se mantendría estable hasta la ofensiva final de las fuerzas franquistas. El 17 de septiembre de 1937 se rompería el frente en la linea La Vecilla-Matallana, pese a la resistencia desesperada de las fuerzas republicanas no se pudo detener el avance. El 29 de septiembre los atacantes ya habían llegado hasta Tolibia, aguas arriba del balneario, y el 10 de octubre la carretera desde Redipuertas hasta el Puerto de Vegarada era controlada ya por los franquistas. La mayoría de los efectivos republicanos de esta zona se replegarían hacía Gijón y Avilés, los últimos bastiones republicanos en el Cantábrico. Algunos de los componentes de aquel legendario batallón Iskra acabarían incorporándose al maquis.

Vista del balneario en la fachada de acceso al mismo. En una de las ventanas cegadas alguien ha realizado una pintada donde podemos leer “Batallón ISKRA 1937”. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero volvamos al artículo de Jacinto Arévalo en Frente de Madrid. Como comentábamos anteriormente el balneario se encuentra en un lugar angosto entre dos paredes casi verticales formando una especie de embudo por donde discurre encajonada la carretera y el río. Esta singular ubicación facilita enormemente la defensa del paso, de forma que desde las alturas laterales a la carretera se controla el acceso con relativa facilidad. Esta circunstancia fue aprovechada por las tropas republicanas aquí establecidas que excavaron dos posiciones en la misma roca de la pared, una en cada orilla del río, donde ubicar el armamento necesario para neutralizar cualquier intento de avance hacia el balneario. Vamos a intentar ascender hasta uno de ellos siguiendo las indicaciones del artículo, concretamente la posición que se encuentra en la orilla del balneario, es decir la izquierda.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Antes de continuar con el relato de la ascensión, me gustaría hacer algunas puntualizaciones importantes en un tono más distendido sobre el noble y abnegado deporte del "ojeo y localización de fortines", desconocidos del gran público. Contrariamente a lo que muchos pudieran pensar, se trata de un deporte de alto riesgo comparable a otros como el "puenting", el descenso de cañones, el "rafting" sin chichonera, el montar en moto o el propio mus, entre otros. Son muchos los peligros a los que uno se arriesga practicando este deporte, es común torcerse un tobillo o padecer otras lesiones óseas provocadas por un mal paso o por un despeñe fortuito, sufrir un calambre (ya sea muscular o debido al contacto con una torre de alta tensión), ser picado por insectos varios o plantas urticantes, golpes de calor y lipotimias en verano y principios de congelación y neumonías en invierno, sin olvidar los encuentros fortuitos con pintorescos animalillos como los jabalíes o esos simpáticos ofidios que a veces deciden convertir el interior de un fortín en una suite de lujo que no quieren abandonar. Por ello es muy recomendable practicar este deporte acompañado de otras personas por lo que pueda ocurrir, y en lo acertado de la elección de la compañía puede radicar el éxito o el fracaso de una jornada en la que nos decidamos a practicar este noble deporte.

La carretera discurre encajonada entre dos grandes montañas justo a la altura del balneario. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Un momento crítico de cualquier expedición es cuando se decide detenerse para "picar algo" o "reponer fuerzas". Lo acertado sería detenerse y tomar algo frugal, o si me apuran hacerlo sobre la marcha como los ciclistas, continuando la marcha inmediatamente, sin embargo son contadas las ocasiones en las que esto ocurre. Por regla general es difícil distinguir entre los que vienen al campo, y los que parece que vienen del "Alcampo". Al sentarse los expedicionarios y abrir sus mochilas, estás se transforman en una especie de chistera de mago de la que empiezan a salir sin fin todo tipo de viandas: ristras de chorizo, picante y dulce, barras de lomo,de fuet y otras chacinas varias, latas de foie-gras de un tamaño que no sabes si hay que untarlo con espátula o recibirlo con llana, quesos de todas las procedencias, tortillas de patatas que parecen recién hechas, boquerones en vinagre, aceitunas de todo tipo, berenjenas de Almagro y otros encurtidos variados, latas de conservas varias, destacando la tradicional lata de sardinas redonda de "a un palmo" de diámetro, o incluso una paletilla de ibérico con su jamonero y todo. Pueden pensar que estoy exagerando, pero les puedo asegurar que es todo cierto, y que todos estos manjares, y otros muchos, los he visto yo sacar de una mochila, en alguna salida al campo, o en alguna ruta o actividad campestre organizada por Gefrema, y tengo numerosos testigos que así lo pueden corroborar. Algo similar ocurre con la bebida, es increíble la cantidad de latas de cervezas y de refrescos que pueden entrar en algunas mochilas, y además fresquitas, no me extrañaría que cualquier día apareciera alguien con un grifo de cerveza en medio del monte. A veces piensas que alguno se levanta a aliviarse detrás de un peñasco, pero le ves regresar con varias latas y piensas que en vez de tener la mochila a la sombra, lo que hay detrás del peñasco es un "chino" con sus neveras y vitrinas: "las de aliba estal más flesquitas, siiiiii...cuatlo tleinta, siiiii....."

Este "pequeño" ágape de media mañana, conocido como "Agapito" en honor del mítico puntillero Agapito Rodriguez, natural de El Pardo, con más de treinta años de servicio en la plaza de Las Ventas. Es denominado también así debido a que acaba por dar la puntilla a los expedicionarios que experimentan un rotundo decaimiento colectivo tras el lance, entrando en un estado de sopor y letargo. Después del "agapito" se produce un solemne silencio que tras unos minutos habitualmente termina con un "bueno, ¿seguimos?", pero en otras muchas ocasiones, y he aquí la importancia de elegir la compañía adecuada, se pronuncian las palabras que tanto daño han hecho a este noble deporte: "Con la hora que es ya, podemos volver hacia los coches y así nos da tiempo a tomar el vermú". Así es estimados lectores, no se imaginan ustedes la de expediciones finalizadas anticipadamente por culpa de esas dos sílabas malditas de contundente y nocivo efecto: "ver-mú".

La abandonada ermita del balneario se encuentra en un avanzado estado de ruina. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Volvamos ahora a León. Dejamos el vehículo junto al balneario y la ermita y avanzamos unos metros por el camino de tierra. Sobre nosotros a nuestra derecha se distingue un muro construido con piedras, es una referencia hasta la que tendremos que llegar. De frente vemos una torre de un tendido eléctrico, junto a ella se distingue el camino que conduce hasta la posición que queremos visitar. Con un poco de atención podemos seguir el camino, que sube zigzagueando por la empinada ladera, pasamos el parapeto que habíamos visto desde abajo y seguimos ascendiendo. Escribe Jacinto Arévalo en su artículo que el camino no es apto para "melindrosos" ni para gente con "miedo a las alturas". He de reconocer que debo de ser algo melindroso, y que tampoco me encuentro cómodo en las alturas (aunque en peores plazas hemos toreao), pero esos no fueron los motivos para que no llegara hasta la posición republicana, el verdadero motivo fueron esas dos sílabas que tanto daño hacen a este deporte. El día era muy caluroso y habíamos comenzado la ascensión en muy mala hora (para estas cosas lo mejor es hacerse acompañar de alguien que madrugue). No debían quedarnos más de 150 metros para coronar, cuando alguien (no daré nombre públicamente por temor a las represalias) pronunció las terribles palabras: «con el calor que hace y la hora que es, podemos venir otro día con más tiempo y ahora nos vamos a las piscinas de Montuerto a tomar el "ver-mú"». Estas fatídicas frases tuvieron un efecto fulminante sobre el resto de la expedición, los escasos cien metros de empinada ladera que quedaban de ascensión se convirtieron como por obra maligna del mago Frestón en el mismísimo Naranco de Bulnes. El intento de ascensión había fracasado.

El motivo de este fracaso era el mismo que me impidió visitar el segundo fortín del Puerto de Vegarada, y por el que no pude dedicar más tiempo al antiguo cuartel de la Guardia Civil en Lugueros, y por el que tendría que aplazar la visita a otra posición como veremos más adelante.

Vista de los últimos metros de ascensión a la posición republicana que no llegamos a completar. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

He de reconocer que se me ha quedado una espinita clavada con este lugar, y en cuanto vuelva prometo completar la frustrada ascensión, y como penitencia ascenderé también la posición republicana de la margen derecha. Lo que podemos contemplar si ascendemos a alguna de las posiciones de ambas orillas, son dos galerías excavadas en la roca. Desde estas dos atalayas naturales se dominaba el paso, que como hemos dicho se angosta en este punto. No hemos conseguido hacer fotos de esta posición, pero si las hemos encontrado en la excelente página del Grupo de Investigación Frente Norte (clic aquí para ir a su página), que tiene documentada fotográficamente la ascensión a la posición de la margen derecha.

También he de decir en honor a la verdad que en las piscinas naturales de Montuerto en el río Curueño, a la sombra de los chopos, tomando un vermú en una calurosa mañana se está de lujo, si visitan la zona en verano no dejen de pasar por aquí y darse un reconstituyente chapuzón, deben de ser ya pocos los lugares en España donde uno pueda bañarse con garantías en un río recordando aquellas salidas domingueras de los fines de semana en la infancia, y menos con la infraestructura que proporciona el chiringuito de Montuerto. Todo un lujo y por muy poco dinero.

Antes de abandonar el balneario quiero plantear una curiosidad que me asaltó contemplando el abandonado edificio. En su libro, un picarón Llamazares nos narra como estando hospedado en el establecimiento, se cuela en la habitación contigua a la suya, donde dormían dos camareras con las que había estado tonteando durante la cena, según el autor lo habría hecho pasando de su ventana a la de las chicas. He de reconocer que estuve intentando introducirme en el establecimiento para verlo por dentro, pero las entradas y ventanas están selladas, solo permanecen diáfana las que se asoman al río, y por allí es imposible acceder. Me vino entonces a la memoria la figura de Llamazares saltando de una ventana a otra, y o bien este hombre tenía algún parentesco con Spiderman, o bien había trabajado para el Cirque du Soleil, pasar de una ventana a otra es prácticamente imposible. Dándole vueltas al asunto solo quedaban dos alternativas, que el autor hubiera estado hospedado en las habitaciones de la planta baja que dan a la entrada, con lo que el apasionado relato pierde parte de su épica narrativa. La otra alternativa podría ser que LLamazares "se haya marcado un triple", como dicen ahora los jóvenes, y todo sea fábula o exageración. La incógnita sigue ahí.

Y aquí abandonamos el Curueño para visitar el cercano valle del Porma. Seguramente queden más vestigios de la Guerra Civil en sus orillas que tal vez acabemos descubriendo con el tiempo. Unos paisanos de la zona me hablaron de unas lineas de trincheras muy bien conservadas en la Mata de la Bérbula (el pueblo donde veraneaba Llamazares en su infancia), y también de la existencia en las cercanías de este lugar, de una cueva inaccesible donde permanecieron ocultos tres hermanos tras la guerra, y que podría haber inspirado al autor en su obra "Luna de Lobos". Pero como les digo son datos que no puedo todavía confirmar.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Imagen del balneario al comenzar la subida. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Uno de los parapetos de piedra que encontraremos en nuestro camino. Visible desde el balneario lo hemos de tomar como referencia para realizar la ascensión. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Todavía se distingue en algunos tramos la trinchera o camino cubierto que conducía hasta la posición. También podemos apreciar otro de los parapetos del camino. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

La espectacular mole de Peña Valdorria de casi 2000 metros de altura vista en su ladera este. Podemos observar como las paredes caen verticalmente sobre la carretera. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tres instantáneas de la galería de la margen derecha, donde podemos ver el acceso, interior de la galería y su salida a la ladera. Fotografías de la página del Grupo de Investigación Frente Norte (clic aquí para ir a su página). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Vista del pueblo de Nocedo desde la salida de la posición. Fotografía de la página del Grupo de Investigación Frente Norte (clic aquí para ir a su página). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

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FORTIN DE ALBOLEYA

Vista exterior del espectacular fortín de Alboleya. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

El río Curueño desemboca en el río Porma, en Barrios o en Ambasaguas, depende. Si desde aquí ascendemos por el valle del Porma acabaremos llegando a uno de los más singulares y espectaculares fortines, tanto por su ubicación como por sus características constructivas, que podemos encontrar en León y en la vecina Asturias, se trata del fortín de Alboleya. Nuevamente tomaremos como referencia los artículos de Jacinto Arévalo Molina publicados en la revista Frente de Madrid. Al fortín podemos llegar atravesando el Puerto de San Isidro, bien yendo de Asturias a León o viceversa. Nosotros partiremos desde Boñar y seguiremos el curso del Porma aguas arriba dirigiéndonos al puerto y estación de esquí de San Isidro.

La carretera discurre por el amplio valle hasta encontrarse con el muro de la presa del embalse del Porma, que como curiosidad diremos que fue diseñada por el escritor madrileño, y evidentemente también ingeniero, Juan Benet. Tras la muerte del escritor en 1994 el embalse pasó a llamarse oficialmente Juan Benet en honor a su constructor. Benet era un activo antifranquista que había sido detenido en varias ocasiones en su juventud, al igual que su hermano Paco, que fue quien organizó desde París la legendaria fuga de dos estudiantes de Cuelgamuros, de la que ya hablamos ampliamente en una crónica de título "La Pintada" (clic aquí para ir a la crónica). No nos imaginamos la cara de Benet estrechando la mano a Franco el día de la inauguración del pantano con las cámaras del NO-DO delante. La obra de Benet anegaría un amplio y suponemos que bello valle, dejando bajo sus aguas a varios pueblos, entre ellos Vegamián de donde era natural Julio Llamazares, ya omnipresente en esta crónica. A cambio de la pérdida del valle se ha ganado un bonito lago encajonado entre altas y verdes montañas, que recuerda mucho a los lagos alpinos de Suiza. Es obligatoria una parada en algunos de los miradores al lado de la carretera si ustedes pasan por aquí.

Continuamos ascendiendo por la carretera hasta llegar a Puebla de Lillo donde dejamos el Porma a nuestra derecha y continuamos hacia San Isidro. A unos cinco kilómetros aproximadamente vemos que la carretera comienza a subir zigzagueando por una ladera. Conviene detener el coche en la cuneta si es posible y observar la ladera sobre la que se adivina el trazado de la carretera, en la parte alta, muy bien camuflado, podremos distinguir la silueta del fortín con sus troneras. Conviene memorizar el lugar donde se encuentra para orientarnos posteriormente cuando estemos arriba y tengamos que llegar andando hasta allí desde la parte posterior.

Tres instantáneas del fortín visto desde la carretera que asciende camino de Isoba y la Estación de Esquí de San Isidro. Es conveniente localizar y situar el fortín en la ascensión para orientarse posteriormente al tratar de llegar al mismo por su parte posterior. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Al terminar de subir la ladera la carretera dibuja una curva a la izquierda y comienza a descender, a los pocos metros a la derecha encontramos un pequeño aparcamiento que en realidad debe de ser el antiguo trazado de la carretera, donde estacionaremos el coche. Si queremos, o se nos pasa, unos metros más abajo tenemos otra gran entrada que conduce a la laguna de Isoba, desde donde podremos retroceder caminando por un sendero que va paralelo a la carretera hasta el primer aparcamiento que hemos mencionado, que ya puestos podemos usar como mirador para contemplar la espectacular laguna de Isoba, un lago natural situado en un entorno de gran belleza (y si les gusta caminar y tienen tiempo, los naturales de la zona aconsejan visitar el lago del Ausente, de mayor tamaño y de mayor belleza, si hago caso a las personas que me lo comentaron). Cruzamos la carretera y seguimos un camino que luego abandonamos para subir un pequeño terraplén, giramos a la izquierda hasta una torre de alta tensión, y desde allí continuamos hacia la ladera que desciende sobre la carretera donde se encuentra el fortín, el terreno es bastante llano y según avanzamos veremos la silueta del fortín para orientarnos visualmente y dirigirnos hacia el mismo. Como una imagen vale más que mil palabras les dejo una imagen del inicio del camino, el tiempo que se tarda no llega a la media hora, caminando tranquilo y por terreno sin mucha dificultad.

Al terminar la ascensión de la ladera donde se encuentra el fortín, encontramos a la derecha un tramo de la antigua carretera donde podemos estacionar el vehículo. Al otro lado de la carretera podemos ver el inicio del camino que nos conducirá hasta el fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
En la imagen podemos ver el camino que nace en la carretera y el recorrido inicial que hemos de seguir para llegar al fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

El fortín es espectacular por su ubicación desde donde se domina el trazado de la carretera y se tiene una impresionante panorámica del valle a sus pies. Pero también es espectacular por sus dimensiones y características constructivas. Se compone de dos galerías de tiradores, con catorce troneras cada una, unidas entre si por una galería excavada en la propia roca. La construcción es bastante singular, he visto bastantes construcciones pero no recuerdo ninguna con las características de esta, y la verdad es que me intriga su diseño, seguramente dos ametralladoras tuvieran más potencia de fuego que 28 tiradores y el ahorro en materiales y esfuerzo habría sido notable, pero es solo una opinión, seguramente tenga alguna explicación esta singular estructura. También el estado de conservación es excepcional, y podemos ver todavía las inscripciones que se realizaron por sus constructores cuando todavía no había fraguado el cemento, desgraciadamente también encontramos la obra de los inevitables ignorantes indocumentados (por no decir algo más fuerte) que han dejado su vergonzosa huella en las paredes de este irreemplazable vestigio histórico. También se conservan en excelente estado algunos de los apoyos para el fusil hechos con troncos que todavía podemos ver en las troneras.

Vista de una de las troneras del fortín que todavía conserva un apoyo de madera para colocar el fusil. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Merece la pena una visita con tranquilidad a este espectacular vestigio histórico y disfrutar de las excepcionales vistas que se disfrutan de este privilegiado lugar. En las inmediaciones, según podemos leer en el artículo de Frente de Madrid, se encuentra otra original posición junto a lo que hasta poco fue una mina de talco, se trataría de una singular posición para ametralladora con dos troneras excavada en la propia roca a golpe de pico casi con total seguridad por mineros asturianos. Desgraciadamente no pude visitarla, nuevamente el tiempo se nos echó encima y ya se imaginaran ustedes la razón de ello.

Y hasta aquí el pequeño recorrido por algunos de los restos arqueológicos que de la Guerra Civil se conservan en la franja de terreno que separa León de Asturias y que hemos realizado de la mano de los artículos de Jacinto Arévalo Molina publicados en los números 17 y 18 de la revista Frente de Madrid, donde podrán encontrar referencias e indicaciones para visitar más de una veintena de construcciones que todavía se conservan en esta zona de la Cordillera Cantábrica, así como sus coordenadas para GPS. Solamente recordar a nuestros lectores, aunque sabemos que no es necesario, la importancia de respetar estos vestigios históricos y el entorno al visitarlos, de nosotros depende que otras personas lo encuentren tal y como lo encontramos nosotros.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

La laguna de Isoba vista desde el lugar donde estacionamos el vehículo. Según nos comentaron personas del lugar, a no mucha distancia en dirección oeste, es decir más allá del fortín, se encuentra la laguna del Ausente, de mayor tamaño y más espectacularidad según nos confirmaron. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tras completar el camino, un recorrido que se hace con comodidad, llegamos al fortín que domina el valle. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Vistas laterales de la construcción. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Interior de la primera galería de tiradores. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Vista de la carretera desde una de las troneras. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Dos imágenes de la galería cavada a pico que comunica las dos galerías de tiradores del fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Vista de la segunda galería de tiradores. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
Detalle del techo donde encontramos la salida del tubo de una estufa. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

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EL RÍO DEL OLVIDO

Hacía más de diez años que no regresaba al valle del Curueño, siempre lo he hecho o en verano o en Semana Santa, lo que sin duda distorsiona la visión real del conjunto, pero lo cierto es que lo he visto cambiado para bien. Los pueblos están mucho más arreglados y cuidados, va desapareciendo esa sensación de inevitable abandono, se han rehabilitado y restaurado muchas casas, el turismo rural dinamiza la zona y muchas personas eligen estos parajes para disfrutar de sus vacaciones. A ello hay que sumar voluntariosas iniciativas culturales y sociales que intentan preservar la identidad y costumbres de esta comarca.

Vista de una casa señorial blasonada en Otero de Curueño, un ejemplo de otras similares que podemos encontrar en el valle. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero en estos diez años algunas de las personas que conocí y que me acompañaron ya no están, y con ellos se han marchado historias y vivencias que se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Cuando Julio Llamazares escribió “el río del olvido” nos mostraba un mundo que agonizaba consumido por el olvido. Cada vez queda menos de aquel mundo que nos describió Llamazares, un mundo que se va perdiendo a la vez que sus gentes.

La Guerra Civil y sus trágicas consecuencias pasaron por aquí. Cada vez quedan menos testigos de aquellos acontecimientos que puedan contarnos sus vivencias y narrarnos los estremecedores relatos de aquellos días. Cuando ellos ya no estén solo quedarán en estos valles esos trozos de cemento desperdigados por las montañas, testigos mudos de aquella tragedia, conservarlos es evitar el olvido. No permitamos que se pierdan.

Florentino Areneros.

viernes, 14 de agosto de 2015

EL RIO DEL OLVIDO (I)

Uno de los fortines que se pueden visitar en el Puerto de Vegarada, lugar donde nace el río Curueño. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).
CURUEÑO:
EL RÍO DEL OLVIDO

(PRIMERA PARTE)

El Curueño es un río humilde, apenas 45 kilómetros de longitud, con un cauce sosegado en verano, pero impetuoso y bravo tras el deshielo. Su continuo devenir a lo largo del tiempo ha creado uno de los valles más singulares y bellos de la provincia de León. Recorriendo su cauce desde su nacimiento en el Puerto de Vegarada, en la linde con Asturias, hasta que desemboca en el río Porma en la localidad de Ambasaguas o Barrios, depende, podemos encontrar lugares sorprendentes, como la cascada de Nocedo, las Hoces de Valdeteja o la Ermita de San Froilán, encaramada en una imponente peña a la que se llega tras ascender los 365 escalones que según la tradición el propio santo creo con sus manos. También encontraremos paisajes espectaculares, pueblos llenos de encanto, sugerente gastronomía y tradiciones ancestrales, como los corros de aluches o lucha leonesa, que se siguen celebrando en muchas localidades de la comarca, o las partidas de los singulares bolos leoneses, como la que cada tarde, cuando baja el sol, organizan los vecinos en el pequeño pueblo de Otero de Curueño. Tampoco podemos olvidar que esta es una tierra de cuentos, leyendas y romances, como el de la dama de Arintero, la historia de una doncella que fue a la guerra haciéndose pasar por hombre para sustituir a su anciano padre, una bella historia que según muchas personas utilizarían los estudios Walt Disney para hacer la película Mulan, o la leyenda que cuenta de como un gran lobo mató y se comió al burro de San Froilán, y de como el santo con una mirada milagrosa hizo arrodillarse al fiero animal y conseguir su arrepentimiento, y desde aquel momento le ayudó a construir la ermita en un remoto saliente, cargando las piedras en su lomo, como antes hiciera el borriquillo.

La presencia humana en el valle se pierde en la noche de los tiempos, como atestiguan los diferentes yacimientos prehistóricos localizados en la zona. Posteriormente la zona estaría habitada por tribus celtas, astures y cántabros, que también dejaron su huella. Son incontables los castros localizados por la zona y muchos lugares todavía conservan denominaciones con raíces celtas, como el majestuoso pico Bodón, cuyo nombre hace referencia al dios de la guerra, o de la victoria, de los celtas, y en cuya cumbre, en una gran cueva natural, le tenían dedicado un altar. La belicosidad de estos pueblos llegó a ser legendaria en la antigüedad, son numerosas las referencias a estos pueblos y a su carácter indómito en las crónicas de los historiadores romanos. Sin duda ello contribuyó a que esta fuera la última zona de la península en ser conquistada por los romanos.

El pueblo de Nocedo en el valle del río Curueño visto desde la subida a Valdorria. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pero los romanos no acostumbraban a permitir estas muestras de insubordinación, sobre todo si en el territorio de los díscolos había grandes riquezas minerales, como el yacimiento de oro de Las Médulas, entre otros. Y fue el propio emperador César Augusto quien viniera a la península para ponerse al frente de las operaciones. La táctica de cántabros y astures se basaba en la guerra de guerrillas, apoyándose en su conocimiento del terreno (algo que se repetiría 20 siglos después como veremos), una táctica que se atragantó a las todopoderosas legiones romanas acostumbradas a desenvolverse en terreno abierto. Las hostilidades comenzaron aproximadamente hacia al 29 A.C. y la lucha continuaría hasta el 19 A.C. La contienda duraría más de 10 años, y los romanos, además de su emperador, tuvieron que traer a Hispania a cerca de 80.000 hombres, algo nunca visto en una campaña de conquista hasta entonces. Pese a la derrota de estos belicosos pueblos y la brutal represión posterior, los romanos tuvieron que dejar sobre el terreno a varias legiones durante muchos años para evitar que se reiniciaran las hostilidades, y de uno de aquellos asentamientos nacería la ciudad de León.

De aquella época se conserva todavía una singular calzada romana que discurre siguiendo el curso del río Curueño para llegar a Asturias atravesando el puerto de Vegarada, de la que todavía podemos recorrer muchos tramos en un excelente estado de conservación, algunos de ellos pegados a espectaculares paredes verticales, así como algunos excepcionales puentes originales, y otros reconstruidos en época medieval sobre los restos romanos, entre ellos el conocido como el puente de los "Ahorcados" o de los "Verdugos", llamado así por ser el lugar donde se ajusticiaba a los penados, dejando visible su cadáver durante un tiempo para ejemplo de viandantes. No tengo muchos datos sobre la construcción y utilidad de esta vía, sobre todo teniendo en cuenta que en principio no parece enlazar localidades de importancia de la época, y que a poca distancia al este y al oeste existían otras dos vías de importancia que comunicaban la meseta con el Cantábrico atravesando los puertos de Pajares y San Isidro. Tal vez se trate de una vía ancestral y milenaria anterior a los romanos y mejorada por estos, la curiosidad es grande y seguiré recopilando datos, cualquier información que nos quieran facilitar nuestros lectores será bien recibida. Por si quieren conocer más de esta singular y calzada, les recomiendo esta guía del Municipio de Lugeros, que aunque solo nos ofrece una ruta por la calzada en este municipio, les permitirá hacerse una idea de la belleza del lugar y de la propia calzada. (clic aquí para ir a la guía-ruta).

El puente medieval de Valdepiélagos sobre el río Curueño, construido muy probablemente sobre otro anterior de época romana. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tras los romanos llegarían godos y visigodos, aunque apenas se conservan referencias de ellos en esta zona. Y tampoco queda recuerdo arqueológico del paso de los musulmanes por estas tierras, aunque bien es cierto que son numerosas las referencias a fabulosos tesoros que fueron escondidos por los moros de las expediciones del temido Almanzor en su regreso al sur y que allí permanecen ocultos esperando a que alguien los descubra. Tampoco puedo dejar de contar la historia de aquel rey moro de nombre Mon, al que le faltaba un ojo perdido en combate y era conocido como "el Tuerto", que desde su castillo acudía día tras día a intentar conquistar la primera localidad cristiana situada aguas arriba. A recibirle salía el rey cristiano, y el árabe le decía "¿Te rindes?" y el cristiano le contestaba "no cedo", y así un día tras otro. De aquellas trifulcas vecinales nacerían los nombres de los pueblos de Montuerto, por "Mon el Tuerto", que todavía conserva las ruinas de su castillo a la orilla del Curueño, y el de Nocedo, por la obstinación de su legendario defensor.

En realidad todo el valle debió quedar en una especie de zona de nadie entre los nacientes reinos cristianos de Asturias y los musulmanes establecidos en las orillas del Duero, y con la expansión cristiana la comarca se iría repoblando poco a poco, siendo cuna de familias hidalgas de rancio abolengo, como atestiguan la infinidad de escudos heráldicos que encontramos en muchas de las casas de los pueblos de la zona, destacando entre todos el castillo de los Álvarez de Acevedo en Otero de Curueño con su fachada ricamente ornamentada. Posteriormente a esta época nos encontramos con un largo periodo de "calma" histórica, sin grandes hechos que destacar, hasta la llegada del Siglo XX y la Guerra Civil, el episodio histórico al que dedicamos este blog.

Tras el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil, la zona quedaría dividida en dos por una linea que trazaba más o menos la vía del ferrocarril minero que unía León con Bilbao (en la actualidad el tren de vía estrecha hace el recorrido entre León y Guardo en Palencia, y atraviesa unos parajes de gran belleza, un viaje de ida y vuelta muy agradable y recomendable). Al norte de la vía del ferrocarril, en la zona más montañosa, se situarían las fuerzas republicanas, y al sur de la vía sería territorio ocupado por las fuerzas franquistas. Sería un frente tranquilo hasta pasada la primavera de 1937, con pequeñas ofensivas y algún que otro duelo artillero. La obsesión de Franco por tomar Madrid había concentrado los esfuerzos bélicos de ambos contendientes en la zona centro, quedando todo el Frente del Cantábrico en un segundo plano. Tras los sucesivos fracasos de las fuerzas franquistas por tomar Madrid, y tras la sonrojante derrota de las divisiones italianas que había enviado Mussolini en la Batalla de Guadalajara en marzo de 1937, los golpistas deciden cambiar de estrategia. Ante la imposibilidad de tomar Madrid, Franco y sus generales deciden cambiar el escenario de operaciones y concentrase en la ocupación de la franja cantábrica, todavía en poder de la República pero aislada del resto de territorio republicano.

El “Gomerú”, un ingenio capaz de lanzar granadas y cartuchos de dinamita a distancia. Con artilugios como este las fuerzas gubernamentales tenían que suplir la falta de medios y armamento frente a los rebeldes. (Foto Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y creadores: www.sbhac.net). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Pese al entusiasmo, esfuerzo y entrega y de los defensores de esta franja de territorio, la defensa del mismo era prácticamente imposible, solamente una resistencia heroica o un cambio de radical en otros frentes, podía impedir la anunciada debacle. Aislados del resto del territorio republicano, sin posibilidad de abastecimiento y con una diferencia notable en armamento, poco se podía hacer. A ello habría que sumar las tradicionales diferencias políticas entre los republicanos, que en esta zona hicieron que existieran tres fuerzas diferentes (Milicias del País Vasco, Milicias de Santander y Milicias de Asturias y León) cada una con sus propios mandos y que actuaban de manera independiente y sin coordinación.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

La ofensiva de las fuerzas franquistas al mando del general Mola se iniciaría por el este, en la provincia de Vizcaya, que junto con pequeñas zonas de Álava y Guipuzcoa, constituía la parte del País Vasco todavía en zona republicana. Las hostilidades comenzarían con un episodio no muy conocido, como fue el terrible bombardeo el 31 de marzo de 1937 de la localidad de Durango por aviones de la Legión Condor y de la aviación italiana, que aun siendo menos conocido que el de Guernica que se produciría semanas después, fue cuando menos igual de intenso y catastrófico que aquel. A partir de entonces se desató una ofensiva de gran intensidad, con violentos combates que dejaron muchas victimas en ambos contendientes, pero el avance de las unidades hacia Bilbao parecía imparable. Los defensores habían confiado su suerte a la eficacia de una imponente linea de fortificación conocida como el Cinturón de Hierro, del que todavía se conservan gran parte de sus estructuras. La traición de uno de los ingenieros que participaron en su diseño, Alejandro Goicoechea, quien huyó con los planos pasándose a la zona franquista, supuso un duro golpe a las esperanzas de los defensores. Gracias a esta documentación 12 de junio las fuerzas franquistas lograban romper la linea de defensa del Cinturón de Hierro por su zona más vulnerable, con lo que el camino a Bilbao quedaba prácticamente despejado. La ciudad acabaría cayendo el 19 de ese mismo mes, y con ella toda la infraestructura industrial de la zona, que pese a la opinión de algunos dirigentes republicanos quienes pedían su destrucción, quedaría prácticamente intacta en manos de las fuerzas franquistas. Las fuerzas defensoras se retiran hacia Cantabria. Con la caída de Vizcaya y Bilbao, la situación de Santander y Asturias era crítica.

Las fuerzas franquistas entran en Bilbao en junio de 1937. Al fondo aparece la estación de Achuri. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

El gobierno republicano trató de evitar la caída del norte, lanzando una gran ofensiva en el Frente del Centro que obligara a los atacantes a desplazar sus fuerzas del norte. El 6 de julio comenzaba la Batalla de Brunete, la mayor operación del Ejército Republicano hasta ese momento de la guerra. Pese al éxito inicial en el que los republicanos logran un importante avance produciendo la ruptura del frente en varios puntos, la falta de preparación de las fuerzas republicanas no les permiten explotar este éxito inicial, que finalmente se detiene a los pocos días. El inminente peligro que suponía este ataque, sobre todo para las fuerzas que asediaban la capital que podían acabar embolsadas por los republicanos, obliga a Franco a desplazar muchas de sus unidades desde el Frente Norte para intentar recuperar el terreno perdido. Tras intensos y violentos combates bajo un calor infernal las fuerzas franquistas consiguen neutralizar el ataque infringiendo un duro castigo a los republicanos. El día 25 de julio finalizan las hostilidades en una de las batallas más sangrientas de toda la guerra, los republicanos han conseguido conservar parte del terreno conquistado y frenar la ofensiva sobre Santander, todo ello a costa de enormes pérdidas tanto materiales como humanas, la operación costaría cerca de 20.000 bajas entre muertos y heridos a los republicanos, y cerca de 15.000 a los franquistas.

El esfuerzo de Brunete había resultado estéril, y en agosto se reinicia la ofensiva sobre Santander. La superioridad en todos los ámbitos de las fuerzas atacantes, sobre todo en armamento y especialmente en aviación, va inclinando poco a poco la balanza, el avance es imparable. El 24 de agosto la situación era ya desesperada, y el gobierno de la República realiza otro desesperado intento de detener el avance de los franquistas en Cantabria iniciando una gran ofensiva en Belchite y Zaragoza. Ese mismo día tiene lugar el vergonzoso episodio de la rendición de varios batallones vascos ligados a la disciplina del PNV a las fuerzas franquistas en la localidad de Santoña, lo que abriría una tremenda brecha en la ya de por si debilitada linea de defensa republicana. La suerte de la provincia de Santander estaba echada.

Un grupo de combatientes republicanos junto a una pieza de artillería de montaña en algún lugar de Asturias. Una imagen que bien podía haberse reproducido en algún lugar cercano al Curueño. (Fotografía de Constantino Suárez de la página www.sbhac.net). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

La lucha continuaría en Asturias, el 25 de agosto se crea el Consejo Soberano de Asturias y León presidido por el socialista Belarmino Tomás, al mando de las tropas que todavía resisten en aquel territorio se sitúa al coronel Adolfo Prada Vaquero. Pese a la enorme diferencia de medios, la resistencia es tenaz, como quedaría de manifiesto en la Batalla del Mazuco, en las proximidades de LLanes, donde unos 5.000 defensores, escasamente armados, consiguen frenar durante dos semanas a más de 30.000 atacantes perfectamente pertrechados, que cuentan además con el apoyo de numerosas piezas de artillería, así como el de la Legión Condor. Pese a las muestras de valor y heroísmo de los defensores, que apenas cuentan ya con municiones en los últimos días, los últimos bastiones de Gijón y Avilés acaban cayendo el día 21 de Octubre. Tras dos meses de tenaz resistencia Asturias acaba cayendo, la represión será feroz e implacable.

Tras la caída del Frente Norte, la guerra continuaría en toda la cordillera durante muchos años. Pese a que algunos combatientes consiguieron ser evacuados y la mayoría de ellos hechos prisioneros, otros acabarían refugiándose en el monte, los legendarios maquis, y desde allí continuarían su particular lucha durante cerca de 20 años. la mayoría acabaría compartiendo un mismo destino: la muerte. Las partidas de maquis practicando una guerra de guerrillas como ya hicieran dos mil años atrás los habitantes cántabros y astures de estas montañas, mantendrían en jaque a los cuerpos de seguridad del régimen franquista, que se verían obligados a tomar importantes medidas de defensa y protección como veremos más adelante.

Dos miembros del grupo de maquis denominado “los Caixigales” que continuaba la lucha en Asturias tras la guerra. (Fotografía de Constantino Suárez de la página www.sbhac.net). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

La singular situación en el Frente Norte que permaneció prácticamente inactivo en muchos lugares desde el golpe en el verano de 1936 hasta la primavera de 1937, a lo que habría que sumar la amenaza de un ataque muy probable debido a su aislamiento geográfico del resto de la zona republicana, iba a favorecer la construcción de estructuras defensivas, algunas de la importancia y dimensión del Cinturón de Hierro como ya hemos comentado anteriormente. En la zona del Curueño y alrededores también podemos encontrar algunas fortificaciones de gran interés y otras curiosidades relacionadas con la guerra y la época posterior. Más adelante en este artículo nos detendremos en detalle en algunas de ellas.

Para conocer en detalle la mayoría de estas construcciones en la zona limítrofe entre Asturias y León, es muy recomendable visitar la página de la asociación Arama (clic aquí para ir a su página) que lleva años desarrollando una intensa labor de divulgación, catalogación y conservación de todo el patrimonio arqueológico relacionado con la guerra que todavía se conserva en lo que fue zona de frente en Asturias. Pero en esta ocasión voy a tomar como referencia los artículos publicados por Jacinto Arévalo Molina, seguramente el mayor experto de España en fortificación de la Guerra Civil, que publicó en los números 17 y 18 de la prestigiosa revista Frente de Madrid que publica la asociación Gefrema, y que les recomiendo lleven consigo si se deciden a visitar estos interesantes lugares.

Portada del número 17 de la revista Frente de Madrid donde aparece el primero de los dos artículos de Jacinto Arévalo Molina sobre los restos arqueológicos de la Guerra Civil que se conservan en León y Asturias. (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

También son muy recomendables, incluso imprescindibles si toman ustedes la acertada decisión de visitar esta privilegiada zona, la lectura de dos interesantes libros de Julio LLamazares, paisano del lugar, de título "El río del olvido", del que nos hemos apropiado del título para esta crónica, y "Luna de Lobos". En el primero el autor nos narra el viaje que realizó a pie hace cosa de treinta años siguiendo el curso del río desde su desembocadura hasta su nacimiento, y que pese al tiempo transcurrido continúa siendo un excelente guía para conocer la comarca, los pueblos, sus parajes y sus gentes. En el segundo libro el autor nos narra las vivencias de una partida de maquis que quedan aislados en la zona tras la debacle republicana en el norte.

PUERTO DE VEGARADA

En lo alto del montículo podemos contemplar uno de los fortines republicanos del Puerto de Vegarada que protegían este paso entre León y Asturias. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Comenzamos nuestro recorrido siguiendo las indicaciones del artículo de Jacinto Arévalo en el Puerto de Vegarada, lugar donde nace el río Curueño. Para llegar hasta allí hay que seguir aguas arriba la carretera que recorre todo el valle del río, es posible que si vamos en verano nos veamos obligados a detenernos al encontrarnos con alguno de los rebaños trashumantes que suben hasta aquí en busca de pastos. La carretera termina aproximadamente donde nos encontramos a la derecha con un edificio, antigua fonda que ha sido restaurado o reconstruido pero que ahora se encuentra cerrado, y a partir de ahí se convierte en una pista de tierra pero en buenas condiciones para transitar. Continuamos unos 200 o 300 metros por la izquierda vemos un pequeño promontorio y en lo alto distinguimos el fortín. Estacionamos el vehículo y nos dirigimos hacia allí.

En la base del pequeño cerro hay una cueva que seguramente fue utilizada como refugio o quizá para almacenar munición. Según ascendemos nos encontramos una trinchera o camino cubierto excavado en la roca y que nos conduce al fortín al que se accede por una galería. El interior está muy bien conservado, tiene dos troneras y un par de huecos a los lados de estas. El fortín tiene bajo él y un su parte frontal un parapeto semicircular aspillerado, con una especie de pequeña garita en el centro con tres troneras.

En la base del risco donde se encuentra el fortín y junto al camino de acceso que conduce al mismo, encontramos una cueva que seguramente fue utilizada como polvorín o como refugio. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Desde el fortín, si miramos hacia la carretera y nos fijamos en la ladera del monte que está sobre ella, a media ladera y un poco a mayor altura de la que nos encontramos, distinguiremos el otro fortín que cruzaba fuegos con este. Se trata de otro nido de ametralladoras de similares características al anterior, con diferentes estructuras, como trincheras, en los alrededores del mismo. Pero en honor a la verdad he de reconocer que este fortín no pude visitarlo por falta de tiempo y otras circunstancias inherentes a este deporte de la localización y visita de fortines. Si ustedes están interesados pueden encontrar con detalle todas las características y referencias a este fortín en el citado artículo de Frente de Madrid.

Desde el fortín podemos contemplar al otro lado de la carretera y a media ladera otro fortin de similares características. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Imagen del fortín desde el parapeto que rodea la parte delantera. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Dos imágenes del parapeto que encontramos a los pies del fortín rodeando a este y de la garita aspillerada que tiene en su parte central. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Vista de la venta del Puerto de Vegarada desde una de las troneras del fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Galería de acceso al interior del fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Entrada al parapeto y detalle de una de las troneras del mismo. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Dos instantáneas de la trinchera o camino cubierto que conduce hasta el fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Tres imágenes del interior del fortín. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Dos imágenes de la singular estructura del encofrado del techo, realizada sobre un polígono de nueve lados, construido con nueve triángulos de tablones, como se aprecia en la fotografía. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

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LUGEROS

Uno de los fortines-garita que encontramos adosados a la estructura del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Lugeros ho reconvertido en hotel rural. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Si ahora seguimos el curso del río descendiendo por la misma carretera por la que hemos llegado al puerto, llegamos al pueblo de Lugueros, donde encontramos otra construcción que no aparece en los artículos citados, ya que se trata de una construcción posterior a la Guerra Civil, pero que por su singularidad e interés vamos a hacer una parada. Se trata del antiguo cuartel de la Guardia Civil, ahora reconvertido en el hotel rural Los Argüellos.

Como ya hemos comentado anteriormente esta fue zona de maquis, los legendarios guerrilleros que continuaron la lucha una vez terminada la guerra (insisto en la lectura de Luna de Lobos), y en estas montañas en ocasiones el cazador podía ser cazado, y los guardias civiles podían ser atacados en cualquier momento. Además, como la mayoría de poblaciones del valle del Curueño, especialmente las del norte, Lugueros es un pueblo que puede quedar aislado con facilidad, tanto por un corte en la carretera que en algunas zonas discurre encajonada entre paredes verticales, como por las extremas condiciones meteorológicas del invierno. Una nevada de importancia podía dejar incomunicada a la localidad durante varios días, lo que en caso de ataque podía colocar en una situación de vulnerabilidad al destacamento al no poder recibir refuerzos. Todas estas circunstancias influirían sin duda en el diseño del cuartel de la localidad, convertido en una especie de fortaleza desde la que poder repeler un ataque o resistir con ciertas garantías un asedio.

La entrada principal junto a uno de los fortines. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Estuve hace algo más de 10 años en el lugar, era una tarde desapacible en la que nevaba intermitentemente, el cuartel en aquella época estaba abandonado y cerrado a cal y canto, lo que le daba un aspecto todavía más siniestro. Lo recuerdo como un edificio gris de planta cuadrangular con gruesos muros, seguramente con mucho granito, con un fortín en cada una de sus esquinas además de con troneras en los muros, y con el escudo del águila franquista presidiendo la entrada principal. Seguramente mi memoria me engañe, o quizá con el tiempo haya ido idealizando aquellos recuerdos mezclándolos con los inevitables tópicos, y adornándolos con alguna que otra exageración al contarlos. Lo cierto es que el edificio que vi nuevamente este año, se diferenciaba notablemente al que yo recordaba, a lo que también ha contribuido la restauración y nueva imagen que tiene en la actualidad, tanto que para mucha gente seguramente pase desapercibido que este hotel en su momento fue un cuartel de la Guardia Civil. Lástima que no conserve ninguna fotografía de aquella visita, si alguno de nuestros lectores tiene fotos antiguas de este edificio agradeceríamos enormemente que las compartieran.

Detalle del escudo franquista que presidia la entrada del que se ha eliminado el escudo. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

De los cuatro fortines en las esquinas que yo recordaba, en realidad solo hay dos, y seguramente mi memoria me falle y siempre haya sido así. De las troneras o aspilleras, solo se conservan dos en la fachada principal, la que da a la carretera, con tres aberturas verticales similares a saeteras, sobre ellas en el primer piso. Las paredes han sido pintadas, nada que ver con el edificio gris que tenía en mi memoria. También hay más ventanas de las que yo pensaba, solamente parte de la fachada principal, donde están las dos troneras y saeteras,coincide más con mi recuerdo de muros sin apenas aberturas, es posible que las ventanas estuvieran tapadas con contraventanas, lo que daba sensación de más heremetismo al edificio. El águila si que se conserva sobre la puerta principal, aunque ha sido borrado, o tapado, el escudo central. Tampoco recuerdo si existía algún que otro símbolo, como el tradicional "todo por la Patria", que en cualquier caso también habría desaparecido. Me hubiera gustado entrar y charlar con los actuales inquilinos, pero la escasez de tiempo me lo impidió. Es posible que en el interior todavía se conserve algún resto que evidencie el uso anterior del edificio, habrá que dejarlo para un próximo viaje. Si las paredes del interior hablasen, seguramente nos podrían contar terribles y dramáticas historias que se vivieron entre estos muros, he charlado con varios paisanos de la zona, que vivían en el valle en aquella época (todos con los que hablé emigrarían posteriormente y ahora regresan los veranos) y que cuentan historias sobrecogedoras de personas, tanto hombres como mujeres, que eran detenidas en aquella época y llevadas a los cuartelillos. Afortunadamente aquellos tiempos pasaron, y ahora la Guardia Civil, que nada tiene que ver con la de los años cuarenta, tiene mucho prestigio entre los pocos habitantes fijos que quedan en el valle, gran parte de ellos personas de edad avanzada, que en algún momento de apuro han tenido que recurrir a la ayuda de los agentes. También me lo han hecho saber así y es de justicia que cuente tanto una cosa, como la otra.

Vista de la fachada principal y meridional del edifico, y detalle de lo que pudieron ser dos troneras para armas automáticas y dos saeteras para fusil. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Lo cierto es que el hotel rural tiene muy buena pinta, y puede ser un buen punto de partida si se animan a visitar la zona, y más con el aliciente de conocer ahora su funcionalidad original. O por lo menos para pasar por allí a tomar una cerveza y poder contemplar el peculiar edificio, su interior y charlar con los actuales dueños. Algo que tengo pendiente para una próxima visita, espero que esta vez con más tiempo.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

Otra imagen del edifico. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Entrada principal al establecimiento. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).


Fachada posterior donde encontramos otro de los fortines. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

Vista de la fachada meridional con la imponente mole del Pico Bodón al fondo. Esta montaña toma su nombre del dios celta de la guerra. (FOTO JAZ). (Clic sobre la imagen para verla ampliada).

En breve publicaremos la segunda parte de esta crónica donde visitaremos más restos de gran interés y singularidad, que de la Guerra Civil se conservan en esta comarca.

Florentino Areneros.