lunes, 20 de octubre de 2014

OCTUBRE 1934


Miembros de la Guardia de Asalto cachean a transeúntes en la glorieta de Cuatro Caminos de Madrid durante los sucesos de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
REVOLUCIÓN DE OCTUBRE 1934
CONFERENCIA-DEBATE
80 Aniversario

Este mes se cumple el 80 aniversario de uno de los episodios más controvertidos que tuvieron lugar durante la corta existencia de la II República Española como fue la huelga revolucionaria de Octubre de 1934. Con este motivo la asociación GEFREMA (Grupo de Estudios del Frente de Madrid) organiza una conferencia-debate en la que participarán los historiadores Sandra Souto Kustrín y Luis Eugenio Togores Sanchez, dos expertos que han estudiado en profundidad aquellos transcendentales acontecimientos desde perspectivas diferentes. (Al final de la crónica encontrarán toda la información referente a esta interesante conferencia).

Tras la victoria de los partidos de la derecha en las elecciones de noviembre de 1933, donde la CEDA de Gil Robles había sido el partido más votado, amplios sectores de las fuerzas de izquierda temieron que se produjera una involución en la esperanza de cambio que supuso la proclamación de la República. Un temor que se vio acrecentado cuando el Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, indica a Lerroux que nombre tras ministros de la CEDA en el nuevo gabinete. La entrada de miembros de este partido en el gobierno, es entendida por muchos como un ataque a la propia República, ya que consideran que la CEDA es contraria a la existencia de la misma. Para muchos la solución más acertada hubiera sido la convocatoria de nuevas elecciones tras la crisis del anterior gobierno.

Imagen del nuevo gobierno presidido por Lerroux formado el 5 octubre de 1934 en el que por primera vez entraron miembros de la CEDA. Esa misma madrugada se convocaría la huelga. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La situación internacional tampoco ayudaba, Mussolini llevaba años en el poder en Italia, Hitler se había hecho con el poder absoluto en Alemania pocos meses antes tras neutralizar de manera contundente la oposición política y sindical, y en Austria el canciller Dollfuss había reprimido duramente utilizando el ejército a los obreros de Viena que se oponían a su proyecto de prohibición de los partidos políticos y un duro recorte de libertades. Todo ello sin olvidar que Gil Robles en muchas ocasiones se había declarado admirador de Dolfuss y Mussolini.

El malestar será liderado por el PSOE y por la UGT, ambos controlados por Francisco Largo Caballero, que en ese momento compatibilizaba los cargos de presidente del PSOE y secretario general de la UGT. Se comienza a organizar una huelga general revolucionaria a nivel nacional, que irá acompañada de un movimiento insurreccional armado, en el que los organizadores esperan contar con el apoyo de otras fuerzas, especialmente la CNT el otro gran sindicato nacional, que finalmente se abstendría de apoyar la huelga, excepto en Asturias. El detonante se producirá el 4 de octubre de 1934, cuando se anuncia la composición del nuevo gobierno, con el nombramiento de tres ministros de la CEDA. Inmediatamente la huelga se convoca a partir de la medianoche del día 5.

Fuerzas de la Guardia Civil patrullan por la calle Bravo Murillo en la madrileña barriada de Tetuán. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El apoyo a la huelga es desigual en diferentes puntos, y pese al relativo éxito inicial en muchos lugares donde el apoyo fue masivo como en el País Vasco o Madrid, el gobierno va tomando el control de la situación y sofocando los diferentes episodios armados que se van a producir en diferentes lugares. El esperado apoyo de algunos sectores del ejército a la huelga, especialmente de los suboficiales y tropa, no se produciría nunca. A los pocos días ya se intuía que la huelga estaba condenada al fracaso. Solamente en dos lugares la balanza parece inclinarse del lado de los huelguistas: Cataluña y Asturias.

Soldados de reemplazo ocupan las cocheras de tranvías en Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

En Cataluña el Presidente de la Generalitat Lluís Companys, de Esquerra Republicana de Cataluña, proclama en la noche del 6 al 7 de octubre el Estado Catalán, que quedaría integrado dentro de una República Federal Española. La respuesta del gobierno central no se hace esperar y se declara el estado de guerra en Cataluña. El ejército, al mando del general Batet, interviene de forma inmediata y sofoca la rebelión de manera fulminante, cerca de cincuenta personas morirán en los enfrentamientos. La autonomía de Cataluña será suspendida, y la mayoría de los que han apoyado la sublevación son detenidos y encarcelados, entre ellos el propio Companys.

En la noche del 6 al 7 de octubre se proclamaría el Estado Catalán, pocas horas después las fuerzas en viadas por el gobierno de la República al mando del general Batet controlan nuevamente la situación. Aquí podemos ver fotografías tomadas en el Palau de la Generalitat que reflejan ambos momentos. (Haga clic sobre las imégenes para verla ampliada)

En Asturias es donde la huelga va a obtener una mayor dimensión, entre otras razones gracias al apoyo unánime de todas las fuerzas de izquierda, incluyendo a la CNT. A los pocos días toda la provincia, y algunas comarcas de las provincias vecinas, está en poder de los huelguistas, quienes han conseguido organizar un núcleo armado que aglutina a cerca de 30.000 hombres. El gobierno de la República se encuentra desbordado por la situación, desconfía de que un ejército de reclutas pueda restablecer el orden y decide recurrir a las fuerzas mercenarias del Ejército de África al mando del teniente Coronel Yagüe, las operaciones serán dirigida por el general López Ochoa. Tras días de intensos combates y de una brutal represión, los huelguistas, en su gran mayoría mineros, se rendirían el 18 de octubre tras pactar los términos de la rendición con el general López Ochoa.

El general López Ochoa (x) en el momento de entrar en Oviedo al frente de su columna el día 14 de octubre de 1934. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La Revolución de Octubre fue un gran fracaso, que se saldo con centenares de muertos. Además para muchos, incluidos alguno de los principales protagonistas, fue un tremendo error político. Todavía hoy se sigue discutiendo de la trascendencia de aquel episodio en el desarrollo de los acontecimientos posteriores en la Historia de España. En la conferencia del próximo martes 28 se debatirá en profundidad sobre todos estos controvertidos aspectos. Una conferencia imprescindible para todos los interesados en el estudio de este periodo de la Historia de España.

LOS CONFERENCIANTES

Sandra Souto Kustrín: Es doctora en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y científica titular en el Instituto de Historia del CSIC. Ha realizado numerosas estancias de investigación en centros de reconocido prestigió internacional, entre las que destaca su larga vinculación al Cañada Blanch Centre for Contemporary Spanish Studies de la London School of Economics and Political Science (LSE, Reino Unido). Autora de numerosos artículos y ponencias, ha publicado “Paso a la Juventud” y “¿Madrid?, ¿qué hace Madrid?”, un excepcional trabajo donde analiza pormenorizadamente los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid durante la huelga general revolucionaria en Octubre de 1934.


Luis Eugenio Togores Sánchez: es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid y ha sido decano de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación, y Vicerrector de Alumnos en la Universidad CEU San Pablo. En la actualidad es secretario académico del Instituto CEU de Estudios Históricos y director del Departamento de Humanidades de la Facultad de Humanidades y C. Comunicación. Ha escrito numerosos libros, muchos de ellos relacionados con este periodo histórico, entre ellos “Yagüe, el general falangista de Franco” en el que analiza la biografía de este militar, que tuvo un papel protagonista en los acontecimientos de Asturias de octubre de 1934. Togores también es autor de un buen número de artículos y ha participado en diversos congresos e impartido numerosas conferencias. Entre otras muchas actividades relacionadas con la Historia, fue coguionista y director de la serie de Telemadrid “Mitos al descubierto: 75 aniversario de la Guerra Civil Española”.

Presenta y modera Carlos Díez Hernando, Profesor de ESO y miembro de la Asociación GEFREMA.


LA CONFERENCIA

La conferencia tendrá lugar el próximo martes 28 de octubre de 2014 a las 19:00h. en el salón de actos del colegio Lourdes, C/ San Roberto 8 duplicado. La asistencia es libre hasta completar aforo.

COMO LLEGAR:

Colegio Lourdes
C/ San Roberto 8 Duplicado
Martes, 28 de Octubre de 2014 19:00 horas

Metro Casa de Campo (Líneas 5 y 10)

Autobuses: 25, 36, 39, 65



Ver mapa más grande

lunes, 13 de octubre de 2014

CANTARRANAS


El viaducto de Cantarranas en una imagen tomada poco después de finalizarse su construcción. Al fondo distinguimos el edificio de la Facultad de Filosofía.

CANTARRANAS:
“SI HAY QUE SANEAR, SE SANEA”

Por Florentino Areneros.

En la película “el milagro de P. Tinto” de Javier Fesser aparece un singular personaje, un chapuzas de nombre Usillos, quien pronuncia una frase que se ha hecho ya legendaria en el mundo de construcción: “si hay que sanear, se sanea”. Una frase mítica que ha superado el mundo del ladrillo y la paleta, utilizándose en la actualidad por muchas personas en sus conversaciones cotidianas.

Dos imágenes actuales del viaducto de Cantarranas, tomadas antes y después de la “restauración” que se ha realizado. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Hace tiempo en una crónica titulada “un cadáver en la Universitaria” (clic aquí para ir a la crónica), advertíamos del evidente deterioro que en algunas zonas presentaba el viaducto de Cantarranas, también conocido cuando fue construido como de los “Quince Ojos” por los quince arcos con los que esta obra de ingeniería salvaba el desnivel que el arroyo de Cantarranas había creado durante siglos en su camino hacia el Manzanares. Es muy difícil en la actualidad imaginar la belleza y elegancia de este viaducto, el profundo cortado por el que discurría el arroyo ha sido colmatado, el propio arroyo de Cantarranas es ya leyenda, domado y canalizado bajo tierra en algún colector. Los arcos han sido tapiados para crear habitáculos que ahora sirven de almacenes. Seguramente Eduardo Torroja, el ingeniero que lo diseño (clic aquí para ir a la crónica), nunca imaginó el destino que le esperaba al impresionante viaducto, el más espectacular y vistoso, junto con el ya también enterrado Viaducto del Aire, de todas las infraestructuras que se construyeron en la nueva Ciudad Universitaria de Madrid, un proyecto truncado por el golpe militar de julio de 1936 que desencadenaría la Guerra Civil.

En primer término podemos observar la impresionante silueta del Viaducto del Aire sobre el valle formado por el arroyo Cantarranas, y al fondo la elegante figura del Viaducto de Cantarranas. El primero ha desaparecido al ser enterrado totalmente, mientras que el segundo lo ha sido parcialmente y la mayoría de sus arcos han sido cegados, perdiendo completamente su fisonomía y diseño original. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Además de su valor patrimonial y monumental, desgraciadamente ya perdido tras ser casi totalmente enterrado, el viaducto de Cantarranas tiene un indudable valor histórico. Al igual que muchos otros puntos de la Ciudad Universitaria el viaducto sería escenario de violentos combates en noviembre de 1936 durante la Batalla de Madrid. Cantarranas sería primera línea de fuego entre ambos bandos, hacia el lado del río Manzanares era territorio de las fuerzas franquistas, que ocupaban el cercano Palacio de la Moncloa, la Escuela de Arquitectura y la Casa de Velázquez. Por el lado del Viaducto que da hacia las facultades de Medicina, se extendía la tierra de nadie, un enorme descampado que hoy ocupan los campos de deportes de Cantarranas, la Facultad de Periodismo y el Edificio de Alumnos. Al otro lado del viaducto, junto a esta tierra de nadie se encontraba la Escuela de Ingenieros Agrónomos, también en poder de las tropas franquistas. Frente a Agrónomos, y solamente separados por los pocos metros de anchura de la Avenida Complutense, se encontraban las primeras posiciones republicanas en las facultades de Odontología, Medicina y Farmacia, así como el aspillerado muro de contención de la propia avenida, que todavía hoy podemos contemplar a la entrada de la Facultad de Periodismo. Las tropas republicanas también ocupaban la Facultad de Filosofía, al final de la Avenida Complutense, cerrando el círculo sobre ese terreno de nadie, en el que la imponente silueta del viaducto hacía las veces de singular pórtico.

Fotografía tomada durante la guerra desde las primeras líneas republicanas en la Facultad de Filosofía. En primer plano contemplamos el viaducto y la extensa zona de nadie que hoy ocupan los campos de deportes de Cantarranas, al fondo podemos distinguir la Escuela de Agrónomos (1), la Casa de Velázquez (2) y la Escuela de Arquitectura (3), todos ellos en poder de las fuerzas franquistas. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Estas posiciones se mantuvieron desde los días de la Batalla de Madrid en noviembre de 1936 hasta el final de la contienda, constituyendo un frente activo durante todo este periodo. Pese al paso del tiempo, todavía hoy podemos contemplar las huellas de aquellos intensos combates. Son innumerables los impactos que se conservan en las fachadas de las facultades médicas, o en algunos edificios de Agrónomos no restaurados, así como en el citado muro de la Facultad de Periodismo o en la facultad de Filosofía. Y por supuesto en lo que no se ha enterrado del viaducto de Cantarranas, literalmente acribillado por los impactos de proyectiles y metralla, unas huellas que se han conservado hasta nuestros días, constituyendo un inigualable testimonio de lo que fue aquel periodo y a la vez, un vestigio histórico y arqueológico de indudable valor.

En los pilares y paredes del viaducto se podían contemplar infinidad de impactos de fusilería y metralla, testigos de los intensos combates que tuvieron lugar en este dispustado lugar. Tras la “restauración” a la que ha sido sometido el conjunto, todos estos impactos son ya historia. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

Sin embargo parece que en España carecemos de interés por nuestra Historia, son innumerables las barbaridades que se han perpetrado contra el patrimonio de todos los españoles, muchas de ellas realizadas con el aplauso y complicidad de las propias autoridades que deberían velar por su conservación. A pocos metros del viaducto, se encontraba una pintada legendaria que sobrevivió milagrosamente al periodo franquista, pero que no pudo superar la mala baba de algún salvapatrias, de los que confunden patriotismo con llevar un lacito con la bandera en el retrovisor del coche, que ordenó borrarla con saña tras publicarse la noticia de su existencia en el diario El País, treinta años después de la muerte del dictador (clic aquí para ir a la crónica de La Pintada). Con estos antecedentes era de temer que tanto los vestigios que se conservan en Cantarranas, y mucho nos tememos que los del resto que todavía se pueden contemplar en otros puntos del campus, tenían los días contados.

En la imagen superior podemos ver una fotografía de Albert Louis Deschamps tomada a las pocas horas de entrar las tropas de Franco en Madrid. En la inferior vemos como ha quedado el mismo lugar en la actualidad. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Y desgraciadamente así ha sido, como comentábamos al principio de esta crónica, el viaducto presentaba signos evidentes de deterioro que requerían una intervención. Sin embargo al igual que Usillos en El Milagro de P. Tinto, se ha vuelto a aplicar el inefable “si hay que sanear se sanea” y han dejado el viaducto “niquelado” como diría el propio Usillos, tanto que parece que lo inauguraron ayer. Por ahora solo se han “restaurado” los dos arcos por los que circulan los vehículos, y en el resto todavía se pueden apreciar las marcas de los impactos, con lo que todavía nos podemos sentir medianamente contentos, podía haber sido peor, pero no descartamos que en un futuro no muy lejano el Usillos de turno consume la tarea iniciada.

Dos fotografías del mismo punto del viaducto, la superior de Deschamps y la inferior de cómo se encontraba el mismo lugar cuando se iniciaron las tareas de restauración. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

No estaría de más encontrar un equilibrio entre lo que es el mantenimiento y lo que es la conservación de la identidad y la historia de nuestros monumentos. Hace tiempo leíamos con asombro como los del teatro romano de Sagunto habían sido recubiertas con placas de mármol, convirtiendo lo que eran ruinas en un proyecto que firmarían el propio Moneo o el mismísimo Calatrava. Aquella polémica remodelación acabó en el Tribunal Supremo, que ordenó desmontar los añadidos, algo que ya no se puede realizar. En Madrid, sin llegar a la dimensión del caso de Sagunto, tenemos otro caso curioso, como vimos en otra crónica el Palacio Real resultó seriamente dañado a causa de los impactos de la artillería franquista durante la Guerra Civil (clic aquí para ir a la crónica), el palacio sería restaurado, una decisión acertada, pero todavía con una mirada atenta podemos descubrir impactos de metralla en muchos puntos de las fachadas, que de ninguna forma afean o distorsionan la monumentalidad del conjunto, siendo además un vestigio histórico ligado a la propia historia del edificio, y constituyendo una curiosidad que puede ser un atractivo turístico más para todas las personas que lo visitan. Sin embargo y de manera inexplicable están siendo poco a poco tapadas, como si de un desconchón más producido por el tiempo se tratara.

Una panorámica del teatro romano de Sagunto tras la polémica restauración realizada en el mismo, en la que se han colocado losetas de mármol sobre los asientos originales de época romana. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Desgraciadamente en Madrid parece que existe un pacto no escrito de ocultar todo lo relacionado con la Guerra Civil, con nuestra Historia. Las actuaciones de las administraciones, tanto autonómicas como municipales, son escasas e insuficientes, no se percibe una voluntad decidida de conservar este importante patrimonio arqueológico e histórico, y darlo a conocer. Son muchas las fortificaciones que han desaparecido ante el imparable desarrollo inmobiliario y urbanístico, y llama la atención por ejemplo que un lugar como el Bunker del parque del Capricho permanezca cerrado al público, cuando podría ser un importante atractivo turístico como podemos comprobar en otros lugares como Almería, Cartagena o Alicante. Siento realmente envidia de otras capitales como París o Londres, donde se conservan y se muestran al público lugares relacionados con la II Guerra Mundial, y podemos encontrar por sus calles placas que nos recuerdan lo que ocurrió en aquellos lugares, o que nos explican que son esos desconchones que vemos en una fachada. No sé si se trata de ignorancia o de falta de voluntad, pero me temo que tardaremos mucho en ver algo similar en Madrid, si es que algún día llega. Mientras tanto, como hemos podido comprobar en Cantarranas, seguiremos fieles a nuestras tradiciones y al “si hay que sanear, se sanea”.

Florentino Areneros.

Dos imágenes de edificios en Londres, en los que se han respetado los impactos producidos como consecuencia de los bombardeos que sufrió la ciudad durante la II Guerra Mundial. Una inscripción junto a uno de ellos explica su origen y significado histórico. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

domingo, 27 de julio de 2014

LA FAROLA REPUBLICANA

En el Palacio Real de Madrid, junto a la fachada de la calle Bailén, se conserva una farola con simbología republica que ha permanecido en ese mismo lugar durante más de 75 años, incluyendo la época franquista, en la que este mismo lugar fue escenario de multitudinarias manifestaciones de exaltación del régimen. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

LA FAROLA REPUBLICANA
DEL PALACIO REAL


Uno de últimos lugares donde esperaríamos encontrar un símbolo republicano es al Palacio Real de Madrid, sin embargo y de manera sorprendente 75 años después de finalizada la Guerra Civil una solitaria farola con simbología de la II República permanece inalterable en una de las esquinas del palacio que asoma a la calle Bailén, una farola que sobrevivió a la propia guerra y que pasó desapercibida milagrosamente durante el periodo franquista, incluyendo las multitudinarias manifestaciones de exaltación del dictador que se produjeron en este mismo lugar. En esta crónica les presentamos este singular vestigio histórico con la esperanza de que al ser conocida su existencia por un gran número de personas sea más difícil que desaparezca con “nocturnidad” y “alevosía” como ya ha ocurrido con otros símbolos republicanos que tristemente han ido desapareciendo incomprensiblemente de las calles y rincones madrileños, algunos de ellos hace muy poco tiempo como pueden constatar al final de esta crónica.


Hace tiempo publicamos en Sol y Moscas una crónica de título “La Pintada” donde contábamos como una pintada realizada por estudiantes en 1946 había conseguido sobrevivir a la dictadura franquista y conservarse hasta nuestros días (haga clic aquí para ir a la crónica). Una noticia de Rafael Fraguas publicada en el diario El País en diciembre de 2005 recuperaba la historia de aquella pintada, y la de sus autores y sus peripecias que serían llevadas al cine de la mano de Fernando Colomo en su película “Los años Bárbaros”. Tras la publicación de aquella noticia la pintada, que había sobrevivido al franquismo hasta por los menos el 2006, sería borrada con saña, seguramente siguiendo ordenes de alguien con capacidad de mando en algún organismo oficial, bien sea Ayuntamiento o Universidad Complutense.

Tras darse a conocer en la prensa la existencia de una pintada que se conservaba en la Ciudad Universitaria desde la época franquista, esta sería eliminada con saña sin saber todavía quien dictó la orden de hacerlo. Esta pintada sería el inicio del argumento de la película “los años bárbaros”. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma suerte correría una farola con simbología republicana ubicada en una de las columnas que da entrada al recinto del Escuadrón y Banda Municipal junto al Puente de los Franceses, que sería desmontada y sustituida por otra, tras publicarse la noticia de su existencia en el Foro de Gefrema en noviembre de 2009, tal y como recogimos en una crónica de título “Paseos mañaneros” (haga clic aquí para ir a la crónica). También podríamos hablar de la desaparición de la histórica Puerta del Rey, con sus escudos republicanos, que fue desmontada de manera vergonzosa con motivo de la construcción de los túneles del Madrid Río.

En la entrada de las instalaciones municipales del puente de los franceses, se conservaba una farola con simbología republicana, la cual desaparecería tras darse a conocer su existencia en el foro de Gefrema en diciembre de 2009. Observen los restos de impactos en la columna, testigos de los intensos combates que se vivieron em este punto en noviembre de 1936. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Estos fueron parte de los motivos que nos llevaron a dejar de publicar la serie “Escudos de la República”, unos artículos donde dábamos a conocer la existencia de diferente simbología republicana que todavía se conserva en Madrid, ante el temor de que algún cargo público con vocación de justiciero histórico o bien por la acción de algún vándalo, los hicieran desaparecer.

Escudo republicano en la fachada de la calle de Alcalá del Banco de España. El de más tamaño y uno de los mejor conservados de los que todavía se conservan en Madrid de aquella época. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Sin embargo, tras el descubrimiento por parte de los miembros de la popular Agrupación de Comandos Modesto mientras preparaban una ruta para la asociación Gefrema, de una farola con simbología republicana que se conserva en el recinto del Palacio Real de Madrid, hemos decidido cambiar de estrategia y publicitar su existencia. En el recinto en que se encuentra está perfectamente protegida de la acción de algún salvaje, y al depender su conservación de un organismo como es Patrimonio Nacional, encargado de velar por la conservación de todo el patrimonio de los españoles, confiamos en que sean más respetuosos con la conservación de este singular vestigio histórico madrileño. En Patrimonio Nacional trabajan muchos profesionales con estrecha relación con la Historia, que sin duda sabrán apreciar el valor que esta simple farola tiene, al contrario que las personas que ordenaron borrar la pintada o eliminar la farola del Puente de los Franceses, seguramente personajes sin ningún criterio histórico, casi con toda seguridad nombrados a dedo, personajes de los que desconocemos, aunque sospechamos, las oscuras razones que les impulsaron a eliminar esos vestigios históricos del periodo republicano y de la lucha estudiantil contra el franquismo.

Localización de la farola republicana del Palacio Real en la esquina de las fachadas norte y este del edificio. Esta farola se puede contemplar desde la calle Bailén. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

En este caso concreto puede ser que dando a conocer la existencia de esta farola estemos contribuyendo a su conservación. Cuanto más gente conozca la existencia de este testigo de los tiempos en que el Palacio Real fue Palacio Nacional, más difícil será que se atrevan a quitarla sin exponerse a las críticas. Si la existencia de esta singular farola solo fuera conocida por unos pocos, el cambio de la misma se podría realizar sin ninguna repercusión mediática o social, con “nocturnidad”, sin que nadie se enterase de su desaparición. Divulgando la existencia de esta farola en medios de comunicación, redes sociales y por cualquier otro medio que haga posible llegue a conocimiento del mayor número de personas, estaremos contribuyendo a la conservación de este vestigio único del pasado republicano del Palacio Real, y de la Historia de España. Agradeceríamos a nuestros lectores que difundieran y dieran publicidad a esta crónica y a la existencia de esta farola, con la finalidad de que sea conocida por un gran número de personas, cuantas mar mejor.

Manifestación popular frente a Palacio en 1931. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La historia de esta farola bien pudo comenzar el 14 de abril de 1931 cuando Alfonso XIII abandonaba el Palacio Real para partir hacia el exilio. Las elecciones municipales del 12 de Abril habían otorgado una amplia mayoría a las fuerzas republicanas, lo que situaba a la monarquía en una situación delicada. En las horas siguientes a conocerse los resultados el monarca se reuniría con alguno de sus más cercanos colaboradores como el conde de Romanones o el presidente del Consejo, almirante Aznar, entre otros. La situación era crítica, la permanencia del Rey podría provocar un estallido social de imprevisibles consecuencias, el monarca tampoco tenía claro los apoyos con los que contaba, el propio general Sanjurjo, director de la Guardia Civil en ese momento, había manifestado que tanto la Guardia Civil como la mayoría del Ejército respetarían los resultados electorales sin tomar partido. La prudencia aconsejaba abandonar el país y dejar paso a un nuevo régimen en consonancia con los abrumadores resultados electorales.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

En la tarde del día 14 de Abril Alfonso XIII abandonaba en automóvil el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles mandada construir por el primer Borbón, Felipe V. Su destino es Cartagena, a donde llega en la madrugada del día 15, allí se embarca en el crucero Príncipe Alfonso que le llevará al exilio, según algunos testigos, sus últimas palabras en suelo patrio fueron “Viva España”. En la mañana del día 15 sería la reina Victoria, acompañada por su séquito y los infantes quien abandonaría Palacio también en automóvil, su destino la estación de ferrocarril de El Escorial donde tomaría un tren que habría de conducirla a la frontera francesa.

La reina Victoria se despide de sus colaboradores en Galapagar antes de tomar en El Escorial el tren que habría de conducirla hasta la frontera francesa. En la foto podemos contemplar de espaldas al general Sanjurjo. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Mientras el monarca de forma discreta abandonaba Palacio, en las calles de Madrid, al igual que en las principales ciudades y pueblos de España, se desataba la euforia popular. Decenas de miles de personas se echaban a la calle a celebrar la llegada del nuevo régimen en el que muchos habían puesto sus esperanzas de cambio. Entre tanta muestra de alegría también se produjeron desmanes y muchos símbolos monárquicos sufrieron la ira de los manifestantes, algunos cuadros, bustos o incluso monumentos serían el objetivo de los más impetuosos. En Madrid algunas estatuas fueron derribadas, como la de Felipe III en la Plaza Mayor, o la de Isabel II en Ópera, bustos del monarca y de alguno de sus colaboradores serían arrastrados por las calles y “ahorcados” de alguna farola. En el propio Palacio Real, ante el temor de que el histórico edificio pudiera sufrir algún daño, al Alcalde ordenaría a los bomberos que con una bandera republicana cubrieran el gigantesco escudo monárquico que preside la fachada que da a la Plaza de Oriente.

Tras la proclamación de la II República el 14 de Abril de 1931, desde el Ayuntamiento de Madrid se ordenó tapar el escudo real de la fachada del Palacio Real ante el temor de que pudiera ser objeto de algún ataque por parte de las multitudes que ocupaban las calles de la ciudad. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Una de las primeras actuaciones del nuevo gobierno republicano sería el cambiar los símbolos del anterior régimen. Así se cambiaría el escudo sustituyendo la corona monárquica por una corona cívica o almenada, y suprimiendo las flores de lis borbónicas, en el escudo de Madrid se realizaría también el cambio de coronas. La Marcha Real sería sustituida por el Himno de Riego, y la bandera rojigualda por la tricolor. Durante los años siguientes la nueva simbología se iría haciendo patente en espacios públicos y en las calles. Muchas fachadas comenzaron a lucir los nuevos escudos, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días, al igual que algunas infraestructuras menores como las fuentes y por supuesto elementos del mobiliario urbano como las farolas, que ahora presentaban una corona mural en lo alto.

Detalle de la farola con simbología republicana del Palacio Real. Observen la corona mural o cívica, que sustituiría a la corona real en el escudo de España y en el de Madrid. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Las antiguas posesiones reales también verían cambiar su utilización y propiedad. Así por ejemplo la Casa de Campo, antigua posesión de la monarquía, sería entregada el 1 de Mayo de 1931 al pueblo de Madrid para su uso y disfrute. La misma suerte correría el Palacio Real que pasaría a denominarse Palacio Nacional, convirtiéndose de residencia del monarca en residencia del Presidente de la República. Niceto Alcalá Zamora sería su primer inquilino, aunque en realidad el político cordobés nunca los utilizó como residencia personal, solo lo utilizó para actos oficiales y para el desarrollo de las labores inherentes a su cargo, mientras continuaba residiendo en el palacete andaluz de su propiedad en la calle Martínez Campos, decomisado posteriormente por las autoridades franquista para convertirlo en la Casa de Córdoba. Sin embargo Manuel Azaña, que contrariamente a lo que muchos pudieran pensar si que era una persona más dada al boato y amante de los placeres refinados y lujosos, si que lo utilizaría como residencia particular durante su mandato, llegando incluso a traerse a un cocinero del Lhardy, uno de sus restaurantes favoritos, como Jefe de Cocina de Palacio. Todavía se conserva una estancia en Palacio, junto a la capilla, que es conocida como el “despacho de Azaña”, aunque solo se conserva eso: el nombre. Pero poco tiempo podría disfrutar Azaña de este privilegiado lugar, al poco de ser nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936, se produciría el golpe de estado que desencadenaría la Guerra Civil, y desde noviembre de ese mismo año hasta el final de la contienda, el Palacio Nacional quedaría prácticamente convertido en primera línea de frente durante el asedio de las fuerzas franquistas a la capital.

La fachada oeste de palacio sufriría cuantiosos daños durante la Guerra Civil causados por el fuego de las baterías de artillería franquistas situadas en la vecina Casa de Campo. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

El Palacio Real se alza en el mismo lugar en donde primero se construyo un castillo árabe y posteriormente el Alcázar de los Austrias, una posición estratégica privilegiada sobre las terrazas del Manzanares desde donde se domina gran parte de la zona al oeste de la capital. Tras la Batalla de Madrid de noviembre de 1936, desde Palacio se dominaba gran parte del frente franquista en la Casa de Campo, y por este motivo en la parte alta del Campo del Moro, a los pies del Palacio, se instalaría una batería de artillería con la que batir las posiciones enemigas. En la vecina Cuesta de la Vega o en la cercana Plaza de España, también instalarían las fuerzas republicanas sendas baterías artilleras.

En la imagen vemos los refugios construidos para instalar dos piezas de artillería republica en el Campo del Moro, justo debajo del palacio. La ubicación de esta batería, así como otras en los alrededores del palacio (Cuesta de la Vega, Plaza de España,...), sería la causa de que el edificio resultara dañado por los proyectiles del otro bando que trataban de destruir las posiciones republicanas. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Evidentemente estas baterías se convertirían a su vez en objetivo de las baterías franquistas ubicadas en la Casa de Campo, y como consecuencia de este fuego cruzado en el Palacio nacional se producirían importantes daños, principalmente en la fachada oeste que quedaría seriamente dañada. Tras la finalización de la guerra, todo el edificio sería cuidadosamente restaurado, pero todavía en la actualidad una mirada atenta en esta fachada, así como en muchos puntos de la Plaza de la Armería nos permite descubrir numerosos restos de impactos directos, así como el efecto de la metralla sobre muros y ornamentos. Invito a nuestros lectores a que en la próxima ocasión que visiten el palacio busquen estos restos que todavía se conservan y que nos dan una idea de lo que allí aconteció.

Terminada la guerra el palacio sería restaurado completamente, aunque en la actualidad una mirada atenta nos permite observar restos de impactos que todavía se conservan. En la imagen inferior, tomada desde el Campo del Moro, podemos observar la fuente junto a la que se ubicaba la batería republicana como vimos en una imagen anterior. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Este año se han cumplido 75 años desde el final de la Guerra Civil, la guerra y la II República son ya historia. Pero de manera sorprendente una farola ha permanecido en el mismo lugar durante todo este tiempo, convirtiéndose seguramente en el único vestigio material que se conserva de la época en la que este palacio fue conocido como Palacio Nacional. Pese a su modestia, esta farola se ha convertido en todo un símbolo y debería conservarse como patrimonio de todos los madrileños. Desde aquí hacemos un llamamiento a los responsables de Patrimonio Nacional para que conserven este vestigio único de aquella época, que sin duda cuando se conozca su historia y lo que representa, se convertirá en un atractivo turístico e histórico más de este emblemático lugar madrileño que es visitado por decenas de miles de personas a lo largo del año, y del que muchos desconocen que durante unos pocos años del siglo pasado fue la residencia de los Presidentes de la II República Española.

Uno de los numerosos impactos que todavía se pueden apreciar en las fachadas y patios del palacio, aunque en la actualidad muchos están siendo restaurados y tapados con una pasta que simula el granito. Sin duda un error, ya que estos impactos forman parte de la historia del Palacio Real. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

FAROLAS DESAPARECIDAS

Buscando documentación para esta crónica me encontré en Panoramio varias fotografías de farolas republicanas. La imágenes pertenecían al sensacional fotógrafo de nombre Mellado (clic aquí para ir a su página en Panoramio) quien ha perpetuado con su cámara innumerables rincones, objetos, lugares y personajes de Madrid. A su atento objetivo no escaparon diversas farolas con simbología republicana que se encontraban diseminadas por Madrid, entre ellas la del Palacio Real objeto de esta crónica.

La farola republicana del Palacio Real fotografiada por Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Movido por la curiosidad y acompañado por nuestro fotógrafo de cabecera FOTO JAZ, hemos realizado un recorrido por Madrid buscando las farolas que había fotografiado Mellado. Los resultados no han podido ser más desoladores, de todas las farolas con simbología republicana fotografiadas por Mellado en los últimos años, ni una sola de todas ellas se conserva en la actualidad. Una casualidad que deja muchas dudas en el aire, nuevamente cuando se da a conocer la existencia de algún objeto con simbología republicana, al poco tiempo desaparece. Sea por casualidad, o bien por la acción de una mano negra que actúa amparado en la sombra desde alguna dependencia municipal, o bien por otras razones que se nos escapan, de lo que no cabe la menor duda es que a día de hoy ya no queda ninguna farola con simbología republicana (exceptuando la del Palacio Real) en las calles de Madrid. ¿Por qué se han sustituido?, ¿quién ha dado la orden de hacerlo?, ¿se conservan estas farolas retiradas?, ¿han sido vendidas como chatarra o iluminan la finca o el ático de algún político?. Puede parecer un tema menor, pero como bien dice el refrán “el diablo está en los detalles” y tal vez tras estas misteriosas “desapariciones” se oculten talantes, conductas y comportamientos que deberían haber desaparecido hace mucho tiempo de las administraciones españolas, en este caso del Ayuntamiento de Madrid. No estaría de más que partidos como el PSOE, IU o UPyD preguntaran por las causas de estas desapariciones y por el destino de los objetos retirados, a muchos ciudadanos nos gustaría conocer las respuestas. Y ya puestos a pedir, tampoco estaría de más que la propia Casa Real, o incluso el propio momarca Felipe VI y su esposa Leticia, se preocuparan personalmente de la conservación de este modesto objeto cargado de simbología, sin duda sería un gesto que les honraría y engrandecería, fortaleciendo a su vez la imagen de apertura y cercanía que quieren dar a todos los españoles.

Les dejo con las fotos que tomo Mellado con la fecha en que las subió a Panoramio y su ubicación, junto a las fotos de esas farolas en la actualidad. Confiemos en que la difusión de la existencia de la farola republicana del Palacio Real impida que sea retirada en silencio como ha ocurrido con sus compañeras de las calles de Madrid, de las que esperamos que algún día se nos aclare quien ordeno retirarlas, las causas y motivos de esa decisión y el destino de esas farolas.

ESTATUA DE BRAVO MURILLO

Al comienzo de la calle José Abascal, esquina a la de Bravo Murillo se encuentra la estatua de Bravo Murillo, la cual está flanqueada por dos farolas que presentaban la corona cívica en su parte superior. Las instantáneas que tomó Mellado están fechadas el 14 de julio de 2010, en la actualidad el mástil de las farolas continua siendo el mismo como comprobamos por la numeración, pero la partes superiores, la farola propiamente dicha, han sido sustituidas por otras nuevas.

Tres instantáneas que muestran las farolas republicanas que flanqueaban la estatua de Bravo Murillo al inicio de la calle José Abascal. Las fotografías están tomadas el 14 de julio de 2010. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Las mismas farolas en la actualidad, donde observamos que la corona de la parte superior ha sido sustituida. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA
Otra de estas farolas se encontraba en la escalinata de acceso al Centro Superior de Estudios de la Defensa ubicado en el Paseo de la Castellana, como atestiguan las fografías de Mellado fechadas el 16 de julio de 2010. Al igual que en el caso de las farolas de la estatua de Bravo Murillo el mastil continúa siendo el mismo, habiendo sido sustituida solamente la parte superior.

Fotografías tomadas en julio de 2010 donde podemos apreciar una farola con simbología republicana en la puerta del CESEDEN en el Paseo de la Castellana. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma farola fotografiada en la actualidad. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

PLAZA DE MALASAÑA
En la Plaza del Dos de Mayo en el barrio de Malasaña, junto a la estatua de Daoiz y Velarde y los restos de la entrada al cuartel de Monteleón, se encontraba otra farola con simbología republicana como podemos apreciar en las fotografías de Mellado que subió a Panoramio el 13 de abril de 2010.

En la madrileña plaza de Malasaña se conservaba una farola republicana en abril de 2010. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma farola fotografiada en la actualidad. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

CALLE DE SAN BERNARDO

Por último, en la fachada de la iglesia de Monserrat, en la calle de San Bernardo, las farolas también ostentaban la corona mural representativa de la república, por lo menos era así el 13 de abril de 2010 cuando el fotógrafo Mellado realizó esta fotografía que ahora les presentamos. En la actualidad ambas han sido sustituidas.

En la fachada de la Iglesia de Monserrat de la calle de San Bernardo, dos farola de época republicana flanqueaban la entrada principal al templo como podemos contemplar en esta fotografía de abril de 2010. Fotografía Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

En la actualidad ambas farolas han sido sustituidas. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Confiemos en que la farola republicana del Palacio Real no corra la misma suerte, para ello pedimos la colaboración de todos nuestros lectores dando a conocer su existencia. Tal vez entre todos podamos evitar que corra la misma suerte que las otras farolas republicanas de Madrid.

Florentino Areneros.