domingo, 27 de julio de 2014

LA FAROLA REPUBLICANA

En el Palacio Real de Madrid, junto a la fachada de la calle Bailén, se conserva una farola con simbología republica que ha permanecido en ese mismo lugar durante más de 75 años, incluyendo la época franquista, en la que este mismo lugar fue escenario de multitudinarias manifestaciones de exaltación del régimen. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

LA FAROLA REPUBLICANA
DEL PALACIO REAL


Uno de últimos lugares donde esperaríamos encontrar un símbolo republicano es al Palacio Real de Madrid, sin embargo y de manera sorprendente 75 años después de finalizada la Guerra Civil una solitaria farola con simbología de la II República permanece inalterable en una de las esquinas del palacio que asoma a la calle Bailén, una farola que sobrevivió a la propia guerra y que pasó desapercibida milagrosamente durante el periodo franquista, incluyendo las multitudinarias manifestaciones de exaltación del dictador que se produjeron en este mismo lugar. En esta crónica les presentamos este singular vestigio histórico con la esperanza de que al ser conocida su existencia por un gran número de personas sea más difícil que desaparezca con “nocturnidad” y “alevosía” como ya ha ocurrido con otros símbolos republicanos que tristemente han ido desapareciendo incomprensiblemente de las calles y rincones madrileños, algunos de ellos hace muy poco tiempo como pueden constatar al final de esta crónica.


Hace tiempo publicamos en Sol y Moscas una crónica de título “La Pintada” donde contábamos como una pintada realizada por estudiantes en 1946 había conseguido sobrevivir a la dictadura franquista y conservarse hasta nuestros días (haga clic aquí para ir a la crónica). Una noticia de Rafael Fraguas publicada en el diario El País en diciembre de 2005 recuperaba la historia de aquella pintada, y la de sus autores y sus peripecias que serían llevadas al cine de la mano de Fernando Colomo en su película “Los años Bárbaros”. Tras la publicación de aquella noticia la pintada, que había sobrevivido al franquismo hasta por los menos el 2006, sería borrada con saña, seguramente siguiendo ordenes de alguien con capacidad de mando en algún organismo oficial, bien sea Ayuntamiento o Universidad Complutense.

Tras darse a conocer en la prensa la existencia de una pintada que se conservaba en la Ciudad Universitaria desde la época franquista, esta sería eliminada con saña sin saber todavía quien dictó la orden de hacerlo. Esta pintada sería el inicio del argumento de la película “los años bárbaros”. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma suerte correría una farola con simbología republicana ubicada en una de las columnas que da entrada al recinto del Escuadrón y Banda Municipal junto al Puente de los Franceses, que sería desmontada y sustituida por otra, tras publicarse la noticia de su existencia en el Foro de Gefrema en noviembre de 2009, tal y como recogimos en una crónica de título “Paseos mañaneros” (haga clic aquí para ir a la crónica). También podríamos hablar de la desaparición de la histórica Puerta del Rey, con sus escudos republicanos, que fue desmontada de manera vergonzosa con motivo de la construcción de los túneles del Madrid Río.

En la entrada de las instalaciones municipales del puente de los franceses, se conservaba una farola con simbología republicana, la cual desaparecería tras darse a conocer su existencia en el foro de Gefrema en diciembre de 2009. Observen los restos de impactos en la columna, testigos de los intensos combates que se vivieron em este punto en noviembre de 1936. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Estos fueron parte de los motivos que nos llevaron a dejar de publicar la serie “Escudos de la República”, unos artículos donde dábamos a conocer la existencia de diferente simbología republicana que todavía se conserva en Madrid, ante el temor de que algún cargo público con vocación de justiciero histórico o bien por la acción de algún vándalo, los hicieran desaparecer.

Escudo republicano en la fachada de la calle de Alcalá del Banco de España. El de más tamaño y uno de los mejor conservados de los que todavía se conservan en Madrid de aquella época. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Sin embargo, tras el descubrimiento por parte de los miembros de la popular Agrupación de Comandos Modesto mientras preparaban una ruta para la asociación Gefrema, de una farola con simbología republicana que se conserva en el recinto del Palacio Real de Madrid, hemos decidido cambiar de estrategia y publicitar su existencia. En el recinto en que se encuentra está perfectamente protegida de la acción de algún salvaje, y al depender su conservación de un organismo como es Patrimonio Nacional, encargado de velar por la conservación de todo el patrimonio de los españoles, confiamos en que sean más respetuosos con la conservación de este singular vestigio histórico madrileño. En Patrimonio Nacional trabajan muchos profesionales con estrecha relación con la Historia, que sin duda sabrán apreciar el valor que esta simple farola tiene, al contrario que las personas que ordenaron borrar la pintada o eliminar la farola del Puente de los Franceses, seguramente personajes sin ningún criterio histórico, casi con toda seguridad nombrados a dedo, personajes de los que desconocemos, aunque sospechamos, las oscuras razones que les impulsaron a eliminar esos vestigios históricos del periodo republicano y de la lucha estudiantil contra el franquismo.

Localización de la farola republicana del Palacio Real en la esquina de las fachadas norte y este del edificio. Esta farola se puede contemplar desde la calle Bailén. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

En este caso concreto puede ser que dando a conocer la existencia de esta farola estemos contribuyendo a su conservación. Cuanto más gente conozca la existencia de este testigo de los tiempos en que el Palacio Real fue Palacio Nacional, más difícil será que se atrevan a quitarla sin exponerse a las críticas. Si la existencia de esta singular farola solo fuera conocida por unos pocos, el cambio de la misma se podría realizar sin ninguna repercusión mediática o social, con “nocturnidad”, sin que nadie se enterase de su desaparición. Divulgando la existencia de esta farola en medios de comunicación, redes sociales y por cualquier otro medio que haga posible llegue a conocimiento del mayor número de personas, estaremos contribuyendo a la conservación de este vestigio único del pasado republicano del Palacio Real, y de la Historia de España. Agradeceríamos a nuestros lectores que difundieran y dieran publicidad a esta crónica y a la existencia de esta farola, con la finalidad de que sea conocida por un gran número de personas, cuantas mar mejor.

Manifestación popular frente a Palacio en 1931. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La historia de esta farola bien pudo comenzar el 14 de abril de 1931 cuando Alfonso XIII abandonaba el Palacio Real para partir hacia el exilio. Las elecciones municipales del 12 de Abril habían otorgado una amplia mayoría a las fuerzas republicanas, lo que situaba a la monarquía en una situación delicada. En las horas siguientes a conocerse los resultados el monarca se reuniría con alguno de sus más cercanos colaboradores como el conde de Romanones o el presidente del Consejo, almirante Aznar, entre otros. La situación era crítica, la permanencia del Rey podría provocar un estallido social de imprevisibles consecuencias, el monarca tampoco tenía claro los apoyos con los que contaba, el propio general Sanjurjo, director de la Guardia Civil en ese momento, había manifestado que tanto la Guardia Civil como la mayoría del Ejército respetarían los resultados electorales sin tomar partido. La prudencia aconsejaba abandonar el país y dejar paso a un nuevo régimen en consonancia con los abrumadores resultados electorales.

Haga clic en la imagen para ir a la página de Madrid en Guerra.

En la tarde del día 14 de Abril Alfonso XIII abandonaba en automóvil el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles mandada construir por el primer Borbón, Felipe V. Su destino es Cartagena, a donde llega en la madrugada del día 15, allí se embarca en el crucero Príncipe Alfonso que le llevará al exilio, según algunos testigos, sus últimas palabras en suelo patrio fueron “Viva España”. En la mañana del día 15 sería la reina Victoria, acompañada por su séquito y los infantes quien abandonaría Palacio también en automóvil, su destino la estación de ferrocarril de El Escorial donde tomaría un tren que habría de conducirla a la frontera francesa.

La reina Victoria se despide de sus colaboradores en Galapagar antes de tomar en El Escorial el tren que habría de conducirla hasta la frontera francesa. En la foto podemos contemplar de espaldas al general Sanjurjo. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Mientras el monarca de forma discreta abandonaba Palacio, en las calles de Madrid, al igual que en las principales ciudades y pueblos de España, se desataba la euforia popular. Decenas de miles de personas se echaban a la calle a celebrar la llegada del nuevo régimen en el que muchos habían puesto sus esperanzas de cambio. Entre tanta muestra de alegría también se produjeron desmanes y muchos símbolos monárquicos sufrieron la ira de los manifestantes, algunos cuadros, bustos o incluso monumentos serían el objetivo de los más impetuosos. En Madrid algunas estatuas fueron derribadas, como la de Felipe III en la Plaza Mayor, o la de Isabel II en Ópera, bustos del monarca y de alguno de sus colaboradores serían arrastrados por las calles y “ahorcados” de alguna farola. En el propio Palacio Real, ante el temor de que el histórico edificio pudiera sufrir algún daño, al Alcalde ordenaría a los bomberos que con una bandera republicana cubrieran el gigantesco escudo monárquico que preside la fachada que da a la Plaza de Oriente.

Tras la proclamación de la II República el 14 de Abril de 1931, desde el Ayuntamiento de Madrid se ordenó tapar el escudo real de la fachada del Palacio Real ante el temor de que pudiera ser objeto de algún ataque por parte de las multitudes que ocupaban las calles de la ciudad. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Una de las primeras actuaciones del nuevo gobierno republicano sería el cambiar los símbolos del anterior régimen. Así se cambiaría el escudo sustituyendo la corona monárquica por una corona cívica o almenada, y suprimiendo las flores de lis borbónicas, en el escudo de Madrid se realizaría también el cambio de coronas. La Marcha Real sería sustituida por el Himno de Riego, y la bandera rojigualda por la tricolor. Durante los años siguientes la nueva simbología se iría haciendo patente en espacios públicos y en las calles. Muchas fachadas comenzaron a lucir los nuevos escudos, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días, al igual que algunas infraestructuras menores como las fuentes y por supuesto elementos del mobiliario urbano como las farolas, que ahora presentaban una corona mural en lo alto.

Detalle de la farola con simbología republicana del Palacio Real. Observen la corona mural o cívica, que sustituiría a la corona real en el escudo de España y en el de Madrid. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Las antiguas posesiones reales también verían cambiar su utilización y propiedad. Así por ejemplo la Casa de Campo, antigua posesión de la monarquía, sería entregada el 1 de Mayo de 1931 al pueblo de Madrid para su uso y disfrute. La misma suerte correría el Palacio Real que pasaría a denominarse Palacio Nacional, convirtiéndose de residencia del monarca en residencia del Presidente de la República. Niceto Alcalá Zamora sería su primer inquilino, aunque en realidad el político cordobés nunca los utilizó como residencia personal, solo lo utilizó para actos oficiales y para el desarrollo de las labores inherentes a su cargo, mientras continuaba residiendo en el palacete andaluz de su propiedad en la calle Martínez Campos, decomisado posteriormente por las autoridades franquista para convertirlo en la Casa de Córdoba. Sin embargo Manuel Azaña, que contrariamente a lo que muchos pudieran pensar si que era una persona más dada al boato y amante de los placeres refinados y lujosos, si que lo utilizaría como residencia particular durante su mandato, llegando incluso a traerse a un cocinero del Lhardy, uno de sus restaurantes favoritos, como Jefe de Cocina de Palacio. Todavía se conserva una estancia en Palacio, junto a la capilla, que es conocida como el “despacho de Azaña”, aunque solo se conserva eso: el nombre. Pero poco tiempo podría disfrutar Azaña de este privilegiado lugar, al poco de ser nombrado Presidente de la República el 10 de mayo de 1936, se produciría el golpe de estado que desencadenaría la Guerra Civil, y desde noviembre de ese mismo año hasta el final de la contienda, el Palacio Nacional quedaría prácticamente convertido en primera línea de frente durante el asedio de las fuerzas franquistas a la capital.

La fachada oeste de palacio sufriría cuantiosos daños durante la Guerra Civil causados por el fuego de las baterías de artillería franquistas situadas en la vecina Casa de Campo. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

El Palacio Real se alza en el mismo lugar en donde primero se construyo un castillo árabe y posteriormente el Alcázar de los Austrias, una posición estratégica privilegiada sobre las terrazas del Manzanares desde donde se domina gran parte de la zona al oeste de la capital. Tras la Batalla de Madrid de noviembre de 1936, desde Palacio se dominaba gran parte del frente franquista en la Casa de Campo, y por este motivo en la parte alta del Campo del Moro, a los pies del Palacio, se instalaría una batería de artillería con la que batir las posiciones enemigas. En la vecina Cuesta de la Vega o en la cercana Plaza de España, también instalarían las fuerzas republicanas sendas baterías artilleras.

En la imagen vemos los refugios construidos para instalar dos piezas de artillería republica en el Campo del Moro, justo debajo del palacio. La ubicación de esta batería, así como otras en los alrededores del palacio (Cuesta de la Vega, Plaza de España,...), sería la causa de que el edificio resultara dañado por los proyectiles del otro bando que trataban de destruir las posiciones republicanas. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Evidentemente estas baterías se convertirían a su vez en objetivo de las baterías franquistas ubicadas en la Casa de Campo, y como consecuencia de este fuego cruzado en el Palacio nacional se producirían importantes daños, principalmente en la fachada oeste que quedaría seriamente dañada. Tras la finalización de la guerra, todo el edificio sería cuidadosamente restaurado, pero todavía en la actualidad una mirada atenta en esta fachada, así como en muchos puntos de la Plaza de la Armería nos permite descubrir numerosos restos de impactos directos, así como el efecto de la metralla sobre muros y ornamentos. Invito a nuestros lectores a que en la próxima ocasión que visiten el palacio busquen estos restos que todavía se conservan y que nos dan una idea de lo que allí aconteció.

Terminada la guerra el palacio sería restaurado completamente, aunque en la actualidad una mirada atenta nos permite observar restos de impactos que todavía se conservan. En la imagen inferior, tomada desde el Campo del Moro, podemos observar la fuente junto a la que se ubicaba la batería republicana como vimos en una imagen anterior. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Este año se han cumplido 75 años desde el final de la Guerra Civil, la guerra y la II República son ya historia. Pero de manera sorprendente una farola ha permanecido en el mismo lugar durante todo este tiempo, convirtiéndose seguramente en el único vestigio material que se conserva de la época en la que este palacio fue conocido como Palacio Nacional. Pese a su modestia, esta farola se ha convertido en todo un símbolo y debería conservarse como patrimonio de todos los madrileños. Desde aquí hacemos un llamamiento a los responsables de Patrimonio Nacional para que conserven este vestigio único de aquella época, que sin duda cuando se conozca su historia y lo que representa, se convertirá en un atractivo turístico e histórico más de este emblemático lugar madrileño que es visitado por decenas de miles de personas a lo largo del año, y del que muchos desconocen que durante unos pocos años del siglo pasado fue la residencia de los Presidentes de la II República Española.

Uno de los numerosos impactos que todavía se pueden apreciar en las fachadas y patios del palacio, aunque en la actualidad muchos están siendo restaurados y tapados con una pasta que simula el granito. Sin duda un error, ya que estos impactos forman parte de la historia del Palacio Real. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

FAROLAS DESAPARECIDAS

Buscando documentación para esta crónica me encontré en Panoramio varias fotografías de farolas republicanas. La imágenes pertenecían al sensacional fotógrafo de nombre Mellado (clic aquí para ir a su página en Panoramio) quien ha perpetuado con su cámara innumerables rincones, objetos, lugares y personajes de Madrid. A su atento objetivo no escaparon diversas farolas con simbología republicana que se encontraban diseminadas por Madrid, entre ellas la del Palacio Real objeto de esta crónica.

La farola republicana del Palacio Real fotografiada por Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Movido por la curiosidad y acompañado por nuestro fotógrafo de cabecera FOTO JAZ, hemos realizado un recorrido por Madrid buscando las farolas que había fotografiado Mellado. Los resultados no han podido ser más desoladores, de todas las farolas con simbología republicana fotografiadas por Mellado en los últimos años, ni una sola de todas ellas se conserva en la actualidad. Una casualidad que deja muchas dudas en el aire, nuevamente cuando se da a conocer la existencia de algún objeto con simbología republicana, al poco tiempo desaparece. Sea por casualidad, o bien por la acción de una mano negra que actúa amparado en la sombra desde alguna dependencia municipal, o bien por otras razones que se nos escapan, de lo que no cabe la menor duda es que a día de hoy ya no queda ninguna farola con simbología republicana (exceptuando la del Palacio Real) en las calles de Madrid. ¿Por qué se han sustituido?, ¿quién ha dado la orden de hacerlo?, ¿se conservan estas farolas retiradas?, ¿han sido vendidas como chatarra o iluminan la finca o el ático de algún político?. Puede parecer un tema menor, pero como bien dice el refrán “el diablo está en los detalles” y tal vez tras estas misteriosas “desapariciones” se oculten talantes, conductas y comportamientos que deberían haber desaparecido hace mucho tiempo de las administraciones españolas, en este caso del Ayuntamiento de Madrid. No estaría de más que partidos como el PSOE, IU o UPyD preguntaran por las causas de estas desapariciones y por el destino de los objetos retirados, a muchos ciudadanos nos gustaría conocer las respuestas. Y ya puestos a pedir, tampoco estaría de más que la propia Casa Real, o incluso el propio momarca Felipe VI y su esposa Leticia, se preocuparan personalmente de la conservación de este modesto objeto cargado de simbología, sin duda sería un gesto que les honraría y engrandecería, fortaleciendo a su vez la imagen de apertura y cercanía que quieren dar a todos los españoles.

Les dejo con las fotos que tomo Mellado con la fecha en que las subió a Panoramio y su ubicación, junto a las fotos de esas farolas en la actualidad. Confiemos en que la difusión de la existencia de la farola republicana del Palacio Real impida que sea retirada en silencio como ha ocurrido con sus compañeras de las calles de Madrid, de las que esperamos que algún día se nos aclare quien ordeno retirarlas, las causas y motivos de esa decisión y el destino de esas farolas.

ESTATUA DE BRAVO MURILLO

Al comienzo de la calle José Abascal, esquina a la de Bravo Murillo se encuentra la estatua de Bravo Murillo, la cual está flanqueada por dos farolas que presentaban la corona cívica en su parte superior. Las instantáneas que tomó Mellado están fechadas el 14 de julio de 2010, en la actualidad el mástil de las farolas continua siendo el mismo como comprobamos por la numeración, pero la partes superiores, la farola propiamente dicha, han sido sustituidas por otras nuevas.

Tres instantáneas que muestran las farolas republicanas que flanqueaban la estatua de Bravo Murillo al inicio de la calle José Abascal. Las fotografías están tomadas el 14 de julio de 2010. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Las mismas farolas en la actualidad, donde observamos que la corona de la parte superior ha sido sustituida. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA
Otra de estas farolas se encontraba en la escalinata de acceso al Centro Superior de Estudios de la Defensa ubicado en el Paseo de la Castellana, como atestiguan las fografías de Mellado fechadas el 16 de julio de 2010. Al igual que en el caso de las farolas de la estatua de Bravo Murillo el mastil continúa siendo el mismo, habiendo sido sustituida solamente la parte superior.

Fotografías tomadas en julio de 2010 donde podemos apreciar una farola con simbología republicana en la puerta del CESEDEN en el Paseo de la Castellana. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma farola fotografiada en la actualidad. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

PLAZA DE MALASAÑA
En la Plaza del Dos de Mayo en el barrio de Malasaña, junto a la estatua de Daoiz y Velarde y los restos de la entrada al cuartel de Monteleón, se encontraba otra farola con simbología republicana como podemos apreciar en las fotografías de Mellado que subió a Panoramio el 13 de abril de 2010.

En la madrileña plaza de Malasaña se conservaba una farola republicana en abril de 2010. Fotografías Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

La misma farola fotografiada en la actualidad. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

CALLE DE SAN BERNARDO

Por último, en la fachada de la iglesia de Monserrat, en la calle de San Bernardo, las farolas también ostentaban la corona mural representativa de la república, por lo menos era así el 13 de abril de 2010 cuando el fotógrafo Mellado realizó esta fotografía que ahora les presentamos. En la actualidad ambas han sido sustituidas.

En la fachada de la Iglesia de Monserrat de la calle de San Bernardo, dos farola de época republicana flanqueaban la entrada principal al templo como podemos contemplar en esta fotografía de abril de 2010. Fotografía Mellado. Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

En la actualidad ambas farolas han sido sustituidas. (FOTO JAZ). Haga clic sobre la imagen para verla ampliada.

Confiemos en que la farola republicana del Palacio Real no corra la misma suerte, para ello pedimos la colaboración de todos nuestros lectores dando a conocer su existencia. Tal vez entre todos podamos evitar que corra la misma suerte que las otras farolas republicanas de Madrid.

Florentino Areneros.

miércoles, 25 de junio de 2014

OSELITO EN RUSIA

Portada del libro “Oselito en Rusia” que se presenta el próximo viernes 27 de junio en la librería La Fugitiva de Madrid. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).
"OSELITO" EN RUSIA

El próximo viernes 27 de junio a las 20 horas en la librería La Fugitiva (Santa Isabel 7) se presentará en Madrid el libro “OSELITO EN RUSIA” de Andrés Martínez de León, publicado por la prestigiosa editorial Almuzara en una cuidad edición. Un monumental acontecimiento que los buenos aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia no deben perderse bajo ningún concepto.

Martínez de León fue uno de tantos españoles a los que la Guerra Civil interrumpiría su brillante carrera, y a punto estuvo de interrumpir su vida tras ser condenado a muerte una vez finalizada la misma. Nacido en Coria del Río, provincia de Sevilla, en 1895 Martínez de León desarrolló una intensa actividad artística a lo largo de toda su vida como pintor, dibujante e ilustrador, y genial humorista, sin olvidar sus trabajos como escritor y periodista. Comenzó su brillante carrera como ilustrador en la revista “Sevilla y sus fiestas de primavera” en 1915, desarrollando a partir de entonces una intensa actividad pictórica tanto en diferentes exposiciones como en colaboraciones de prensa gráfica tanto en Sevilla como en Madrid, alcanzando pronto gran fama y reconocimiento.

Pero su principal creación que le haría alcanzar altas cotas de popularidad, llegaría con la publicación de unas viñetas en “El Noticiero Sevillano” de un personaje espigado, con sombrero cordobés, elegantemente vestido de chaqueta blanca y pantalón negro, con pajarita y zapatos de charol, al que pronto el público sevillano bautizaría con el nombre de “Oselito”, por su parecido con el popular torero sevillano José Gómez Ortega “Joselito”. Rapidamente la ironía que destilaba este personaje, su lenguaje de la calle y su cercanía a las clases populares, catapultarían a su autor en su ascendente carrera, pasando a colaborar en publicaciones tan prestigiosas de Madrid como “El Heraldo”, “El Sol” o la revista “Blanco y Negro” entre otras muchas.

Gran aficionado a los toros, gran parte de su obra pictórica estuvo dedicada a todo lo relacionado con ello. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Con solo treinta años Andrés Martínez de León ya gozaba de un merecido prestigio en los medios de la prensa y artísticos españoles, así como de una gran popularidad. Su obra rebasaba el ámbito de la prensa escrita y de las exposiciones pictóricas y era habitual ver sus trabajos en carteles, anuncios, libros, abanicos y un largo etcétera de lugares inverosímiles, llegando incluso a decorar el fuselaje del avión “Jesús del Gran Poder” protagonista de alguna de las hazañas más legendarias de la aviación española. Entre sus trabajos más singulares estaría el diseño del escudo de Andalucía, que Martínez de León realizaría siguiendo las indicaciones del propio Blas Infante.

A principios de los años 30, casi coincidiendo con la proclamación de la II República, se traslada a Madrid, donde continua publicando las populares historietas de “Oselito” en el periódico “El Sol”. Su popularidad y prestigio continúan aumentando de manera imparable y en 1933 pasa a publicar sus tiras cómicas en “La Voz”, siendo tanta ya su fama que en una exposición de sus dibujos de Oselito en el Círculo de Bellas Artes en 1934 la cola para entrar daba la vuelta a toda la manzana. De esa época también es uno de sus trabajos más singulares, como fue la ilustración de la biografía de Juan Belmonte escrita por Manuel Chaves Nogales.

En 1935 André Martínez de León viajaría a la Unión Soviética como enviado especial de “La Voz” con motivo del XVIII aniversario de la Revolución. De aquella experiencia nacería el libro “Oselito en Rusia” publicado en 1935, un interesante y singular trabajo que ahora la editorial Almuzara ha recuperado para deleite de los lectores interesados del que ustedes podrán conocer más si tienen el privilegio de asistir a esta presentación en Madrid.

En esta viñeta vemos a Oselito barriendo a moros, alemanes, italizanos, un falangista con un “detentebala” y un militar. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El golpe de estado que desencadenó la Guerra Civil, sorprendería a Martínez de León en Madrid. Tras el inicio de la contienda se traslada con su familia a Jaén y comienza a colaborar en diversas publicaciones del frente con sus tiras de “Oselito, Miliciano”, colaborando también en la elaboración de carteles antifascistas, así como pasquines y octavillas. Participó en el II Congreso de Escritores Antifascistas en Valencia. Ya trasladado con su familia a Valencia publicaría sus tiras cómicas en “Frente Rojo” (portavoz valenciano del Comité Central del PCE). Martínez de León formaría parte de lo que se conoció como “Batallón del Talento”, una “unidad” singular dentro del legendario “Quinto Regimiento”, donde coincidiría con muchos de los grandes artistas e intelectuales del momento, como su gran amigo Miguel Hernández o Alberti, Herrera Petere, Juan Rejano, Serrano Plaja, Pedro Garfias, Altolaguirre, Emilio Prados, entre otros muchos.

En 1938 se publicaría su trabajo “Oselito extranjero en su tierra”, en donde se narran las aventuras de “Oselito” tras infiltrase tras las líneas enemigas, donde el protagonista puede comprobar como la zona mal llamada “nacional” está plagada de moros, alemanes, italianos o portugueses. Esta obra es una sátira despiadada contra el naciente régimen franquista, y en ella se ridiculiza a personajes como Queipo de Llano o el propio Franco. Este trabajo ha sido rescatado por la editorial Almuzara, que dirige con gran acierto Manuel Pimentel, y se publica nuevamente junto a “Oselito en Rusia” por primera vez desde su aparición en 1938.

En esta viñeta vemos a Oselito barriendo a moros, alemanes, italizanos, un falangista con un “detentebala” y un militar. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Finalizada la guerra Andrés Martínez de León sería encarcelado y condenado a muerte, su delito: hacer viñetas ridiculizando a Franco y otros dirigentes del bando vencedor. Salvaría su vida milagrosamente gracias a la intercesión de amigos como José María de Cossio o el falangista Sancho Dávila, siéndole conmutada la pena por una de treinta años y un día en 1942. Afortunadamente para su familia se le permitió seguir trabajando desde la cárcel y pudo publicar algunos dibujos. En 1945 gracias a un indulto concedido a los presos no de sangre con motivo de la Navidad, saldría en libertad. A partir de entonces Martínez de León centraría su actividad en la pintura, principalmente de motivos taurinos, el dibujo de carteles y la ilustración de libros, dejando aparcada casi definitivamente su actividad como humorista y dibujante de viñetas. A destacar su trabajo “Real Betis Balompié. Bodas de Oro 1907-1958” donde aparecería nuevamente el popular “Oselito”, un trabajo en el que daba rienda suelta a otra de sus grandes pasiones junto con los toros: el fútbol. Pese a gozar de gran prestigio y reconocimiento en muchos ámbitos, Martínez de León nunca recuperaría la fama y popularidad que alcanzó antes del inicio de la guerra. Fallecería en Madrid en 1978.

Todo esto y mucho más sobre este genial artista podrán conocer si tienen a bien acercarse a La fugitiva el próximo viernes 27 de junio a la presentación de este singular libro. En este singular festejo intervendrán dos de las principales figuras que más saben de este inigualable personaje. En la presentación intervendrá el incomparable maestro Juan Manuel Riesgo “Cuatro Vientos”, historiador y profesor, incansable divulgador de todo lo relacionado con la Guerra Civil, la historia de la aviación, el africanismo y una inabarcable lista de materias en las que este inigualable diestro desborda sus enciclopédicos conocimientos. Junto a él lidiará Don Manuel Javier Martínez de León, Presidente del Patronato de la Fundación Martínez de León (haga clic aquí para ir la recomendable página de la Fundación) y una de las personas que más conoce de la vida y obra del autor del libro a presentar, Don Manuel juega con ventaja ya que es nieto de Andrés Martínez de León. Por si todos estos alicientes no fueran ya de por si suficientemente atractivos para cualquier aficionado que se precie, destacar la presencia como presentador y moderador del acto del sin par Moncloveño, el inigualable número uno del escalafón, que de manera excepcional ha abandonado su retiro cartujo en su finca de La Rosaleda de La Moncloa, para acompañar a su amigo Juan Manuel Riesgo en este apoteósico festejo que sin duda habrán de recordar las generaciones venideras. Si usted es aficionado a la Historia de España, a la de su cultura y al noble arte de la guerracivilmaquia, no debe perderse esta irrepetible presentación.

Florentino Areneros.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO
“OSELITO EN RUSIA”

(Seguido de “Oselito extranjero en su tierra”)

VIERNES 27 DE JUNIO DE 2014
LIBRERÍA LA FUGITIVA
CALLE SANTA ISABEL 7


Intervienen:

JUAN MANUEL RIESGO
Instituto de Humanidades URCJ

MANUEL JAVIER MARTÍNEZ DE LEÓN
Presidente de la Fundación, “Andrés Martínez de León”

Presenta y Modera: “MONCLOVEÑO”


LIBRERÍA LA FUGITIVA
C/ SANTA ISABEL 7
METRO ANTÓN MARTÍN
COMO LLEGAR:



jueves, 12 de junio de 2014

EL ENCASTE


Durante la guerra y una vez terminada esta un grupo de doctores, capitaneados por Antonio Vallejo Nájera, realizarían diferentes experimentos con presos republicanos para tratar de probar la existencia del “gen rojo” y la inferioridad racial de los adeptos al marxismo. En la imagen, presos republicabos formados en el penal de Ocaña. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

EL ENCASTE

«Nuestras esperanzas de justicia no quedarán defraudadas ni tampoco impunes los crímenes perpetrados, lo mismo los morales que los materiales. Inductores y asesinos sufrirán las penas merecidas, la de muerte la más llevadera. Unos padecerán emigración perpetua, lejos de la Madre Patria, a la que no supieron amar, a la que quisieron vender, a la que no pueden olvidar, porque también los hijos descastados añoran el calor materno. Otros perderán la libertad, gemirán durante años en prisiones, purgando sus delitos, en trabajos forzados, para ganarse el pan, y legarán a sus hijos un nombre infame: los que traicionan a la Patria no pueden legar a la descendencia apellidos honrados. Otros sufrirán el menosprecio social, aunque la justicia social no los perdonará, y experimentarán el horror de las gentes, que verán sus manos teñidas de sangre»

Antonio Vallejo Nájera



Si un político de la actualidad escribiera: «Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia» y más adelante continuara escribiendo «…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…) El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético» seguramente pensaríamos que estamos ante la opinión de un político del Frente Nacional francés, o algún partido de corte similar, pero lo más sorprendente de todo es que estas palabras fueron escritas ni más ni menos que por Mariano Rajoy Brey, el actual presidente del Gobierno de España siendo diputado de Alianza Popular en el Parlamento Gallego y publicadas en el Faro de Vigo el 4 de marzo de 1983. Estas sorprendentes afirmaciones podrían haber sido asumidas perfectamente por el militar y médico español Antonio Vallejo Nájera cincuenta años antes.

El Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, escribió hace unos años un artículo en el que defendía la desigualdad biológica entre los humanos y la supremacía de los hijos de “buena estirpe”. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Antonio Vallejo Nájera nació en Paredes de Nava (Palencia) en 1889. Se licenciaría en medicina en Valladolid en 1909, ingresando posteriormente en el cuerpo de Sanidad Militar. Desarrolla su actividad en el ejército, recibiendo varias condecoraciones por su labor. En 1917 es nombrado Agregado de la Embajada de España en Berlín como miembro de la comisión militar que debía inspeccionar los campos de prisioneros de guerra, lo que le hará acreedor de diversas condecoraciones y reconocimientos por diferentes países. Será en Alemania donde Vallejo Nájera entre en contacto con la psiquiatría, así como con diferentes doctores que influirán notablemente en sus trabajos posteriores. De regreso a España Vallejo Nájera pasará por diferentes puestos, entre ellos el de director del manicomio de Ciempozuelos en 1930. Al llegar la República en 1931 se sitúa entre los círculos monárquicos cercanos a la revista Acción Española, donde publicaría algunos artículos. En abril de1934, durante lo que fue conocido como el Bienio Negro, sería nombrado consejero del recién creado Consejo Nacional de Sanidad y Asistencia Pública, y el 4 de mayo de ese mismo año, durante la Semana Nacional de Higiene Mental pronunciaría una conferencia de título "La higiene mental de la raza".

Poco antes de iniciarse la guerra Vallejo Nájera estaba a punto de publicar un libro de título “Programa de Higiene Racial”, el estallido de la contienda frustra el proyecto y tiene que esperar hasta 1937 para verlo publicado, esta vez con el título de “Eugenesia de la Hispanidad”. En el prólogo escribiría: «Escribimos la presente monografía abrumados por un medio ambiente que justificaba el descorazonamiento y desesperanza reflejados en el prólogo. Al abandonar nuestro hogar, el 18 de julio, para incorporarnos al glorioso Movimiento Nacional, yacían en la mesa de trabajo las galeradas que hoy recuperamos, gracias a la diligencia del editor. Experimentamos idéntica alegría que el padre que encuentra al hijo perdido durante unos meses y apresúrase a mostrarlo a los amigos, aunque sea raquítico y deforme, por parecerle hermoso y dotado de altas cualidades estéticas».

Durante la Guerra Civil el ya coronel Vallejo-Nájera dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y persuadió a Franco para crear el Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército un organismo inspirado en el Ahnenerbe (Instituto de Investigación y Estudio de la Herencia Ancestral Alemana), creado en 1935 en la Alemania nazi por Heinrich Himmler. Pese al paralelismo de ambos proyectos, el nazi y el franquista, Vallejo Nájera se encontraba con un serio contratiempo: en un país como España, crisol de culturas y pueblos a lo largo de los tiempos, no se podía hablar de una raza pura y superior como la raza aria de los alemanes. Un serio handicap que Vallejo resuelve de la siguiente manera: «No podemos los españoles hablar de pureza del genotipo racial, menos quizás que otros pueblos, pues las repetidas invasiones que ha experimentado la península han dejado sedimento de variadísimos genotipos. Mezclados los antiguos iberos con griegos y latinos, han sufrido las invasiones africanas, las infiltraciones judía, germana, gala e incluso nórdica, de manera que más que de una raza trátase de un pueblo sometido a muchas influencias civilizadoras y cruces de genotipos.

Una instantánea de Heinrich Himmler en el aeropuerto de El Prat de Barcelona, durante su visita a España en 1940. El jerarca alemán había creado en 1935 la Ahnenerbe (Instituto de Investigación y Estudio de la Herencia Ancestral Alemana), en la que se inspiraría Vallejo Nájera para crear el Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

En la raza ibérica no existe unidad en el biotipo, y así el vasco nos ofrece una figura corporal, un temperamento y un carácter que le hacen muy distinto del andaluz, del catalán, del gallego y del castellano. Pero la raza ha rebasado los límites territoriales y ha poblado o repoblado muchas naciones americanas, infundiéndoles no solamente caracteres biológicos, sino ideas, hábitos, idioma, religión y cultura, de manera que el argentino, el peruano, el chileno, el mejicano, ofrecen tales semejanzas con el castellano, por ejemplo, que podemos hablar de unidad racial. Empero repetimos que no hemos de dar importancia ni al ángulo facial ni al color de la piel, porque lo que llamamos raza no está constituido exclusivamente por las características biológicas que pueden transmitirse al través del plasma germinal, sino por aquellas que son luz del espíritu, como el pensamiento y el idioma». A su vez Vallejo Nájera apuntala dos conceptos tan queridos por el franquismo como son la raza y la patria: «La esencia de la raza radica en el patriotismo. No puede existir Raza mientras no haya Patria: habrá «población», pueblo, conjunto de habitantes de un territorio, sin características psicológicas propias que eleven y extiendan su pensamiento, y con ello su influencia, por todo el universo». Entre las características que definían a la raza hispánica destacaban «un masculinismo, un canto a la fuerza física y un profundo nacionalismo y catolicismo», pudiendo establecerse que «La verdadera raza española es la hispano-romano-gótica, proveniente de tres troncos raciales: el ibérico, el latino y el gótico, empero fusionados los referidos troncos antropológicos por la consistente amalgama del pensamiento católico, resulto la raza de reconquistadores que durante ocho siglos pugnaron por la expulsión de los invasores musulmanes del solar patrio. El nexo de unión patriótico de los españoles ha de ser el espíritu colectivo que nos fusiona en Dios, en España y en el Caudillo». Sin embargo, la Raza estaba en peligro, la democracia aplebeyada habría causado estragos en la pureza de esa inigualable raza española: «Mientras subsistieron los hidalgos, templo de la caballerosidad, redoma continente de esencias y virtudes patrióticas, contaba la raza con una fuerza de reserva. Absorbidos los restos de la pequeña nobleza por la burguesía engendrada por una democracia aplebeyada, el instinto de adquisitividad hipertrofiábase en perjuicio de cualidades ancestrales excelsas. El fenotipo amojamado, anguloso, sobrio, casto, austero, transformábase en otro redondeado, ventrudo, sensual, versátil y arrivista, hoy predominante. Tiene tan estrecha relación la figura corporal con la psicología del individuo, que hemos de entristecernos de la pululación de Sanchos y penuria de Quijotes».

El doctor Antonio Vallejo Nájera inspirador y creador del Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

El 24 de agosto de 1938 Antonio Vallejo Nájera recibiría en Burgos un telegrama remitido por el propio Franco: «En contestación a su escrito del 10 del actual proponiendo la creación de un Gabinete de Investigaciones Psicológicas cuya finalidad primordial será investigar las raíces psicofísicas del marxismo, manifiesto que de conformidad con su mencionada propuesta, autorizo la creación del mismo». El principal objetivo del Gabinete de Investigación Psicológicas del Ejército sería demostrar que el marxismo tenía su origen en una tara mental, Vallejo Nájera por medio de sus investigaciones quería encontrar el origen de la malformación biopsiquica que conducía a determinadas personas hacia el marxismo, es decir, se proponía descubrir el maléfico “gen rojo”.

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Sus investigaciones se centrarían en grupos seleccionados entre los innumerables prisioneros que abarrotaban las cárceles y campos de concentración franquistas. Se estudiaría a miembros de las Brigadas Internacionales, 257 en total, presos en el campo de concentración de San Pedro de Cárdeña en Burgos, también a un grupo de 50 reclusas de la cárcel de Málaga. Otro grupo objeto de estudio serían los varones encarcelados por sus actividades políticas, y por último grupos de reclusos nacionalistas vascos y catalanes. Estos presos nacionalistas despertaban un gran interés entre los encargados de realizar la investigación, ya que los vascos eran «sujetos de un curioso fenómeno de fanatismo político unido a un fanatismo religioso, enemigos de España» y los catalanes porque en ellos «se une el fanatismo marxista y el antiespañol». En estas investigaciones colaborarían miembros de la Gestapo Alemana, que seguían con sumo interés los trabajos del doctor Vallejo Nájera, constituyendo estos estudios un excepcional “laboratorio” que les serviría de base para sus perversos trabajos durante la II Guerra Mundial. Testimonios de presos supervivientes confirmaron posteriormente la presencia de estos miembros de la Gestapo «que tomaban mediciones antropométricas e interrogaban a los prisioneros», así como de científicos alemanes que realizaban diferentes pruebas y test a los reclusos.

En este interesante documental podemos observar como era la vida en el campo de concentración de San Pedro de Cárdena Burgos, donde se enviaban a los prisioneros de las Brigadas Internacionales capturados en los campos de batalla. Los brigadistas fueron objeto de profundo estudio por parte de Vallejo Nájera y de miembros de las SS alemanas. (Haga clic sobre la imagen para ver el vídeo completo en otra pantalla).

La principal conclusión de estas investigaciones era contundente: «el marxismo español se nutre de las personas menos inteligentes de la sociedad». Quedaba demostrado que existía una «alta incidencia del fanatismo marxista en los inferiores mentales» así como «la presencia de psicópatas antisociales en las masas marxistas». Para Vallejo, el «imbécil social incluía a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas». Los resultados de este trabajo confirmaban una de las hipótesis del doctor vallejo Nájera planteadas al iniciar el estudio: «La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos».

Para los autores del estudio quedaba claro que «los marxistas aspiran al comunismo y a la igualdad de clases a causa de su inferioridad, de la que seguramente tienen conciencia. Y por ello se consideran incapaces de prosperar mediante el trabajo y el esfuerzo personal. Si se quiere la igualdad de clases no es por el afán de superarse, sino de que desciendan a su nivel aquellos que poseen un puesto social destacado, sea adquirido o heredado». Pero el marxista, ¿nace o se hace?. Vallejo Nájera y sus colaboradores concluían que la debilidades biopsiquicas de determinados individuos constituían el sustrato sobre el que acababan arraigando las doctrinas marxistas, que llegaban hasta ellos por diferentes medios: «Acaso sea la conclusión más aprovechable de nuestro trabajo, desde el punto de vista de la educación del pueblo, el elevado porcentaje de marxistas que deben sus creencias a la Prensa revolucionaria, coligiéndose la decisiva influencia de la prensa diaria y del cinematógrafo sobre las gentes de mediana o inferior inteligencia».

Las conclusiones de los trabajos de Vallejo Nájera son estremecedoras, aunque bien es cierto que algunas pueden provocar directamente hilaridad. Creo que con lo comentado hasta ahora en esta crónica podemos hacernos una idea de la mentalidad de este siniestro personaje, pero nos gustaría dedicar un poco más de atención a lo que en este trabajo se afirmaba sobre las mujeres. Como hemos comentado anteriormente entre los presos seleccionados para la realización de este estudio se encontraban 50 mujeres presas en la cárcel de Málaga. El resultado de aquellas investigaciones fue publicado en la Revista Española de Medicina y Cirugía en Mayo de 1939 bajo el inquietante título “Psiquismo del Fanatismo Marxista. Investigaciones Psicológicas en Marxistas Femeninos Delincuentes”. Las tesis que se extrajeron de aquel trabajo fueron las siguientes:

A) La mujer roja y la mujer en general tienen rasgos físicos y psíquicos de extraordinaria inferioridad en relación al hombre.
B) El marxismo y la revolución unidos a la mujer deben de ser tratados “médicamente”, no políticamente.
C) Estos, aplicados al “caso” malagueño hacen de la mujer roja un ser degenerado, lleno de ferocidad y rasgos criminales.


Dos imágenes de una procesión celebrada el día del Corpus Christi en la madrileña prisión de Ventas en junio de 1939 a las pocas semanas de terminar la guerra. En la imagen inferior podemos contemplar las expresiones de angustia en los rostros de las mujeres. Muchas ellas serían condenadas a muerte, como fue el caso de las Trece Rosas. En agosto de este año se cumplirá el 75 aniversario de aquellas ejecuciones. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Las mujeres seleccionadas para este estudio cumplían diferentes penas, 33 estaban condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y 7 a penas de entre 12 y 20 años, aunque en el estudio se resaltaba que “la magnanimidad del Caudillo ha conmutado las penas de muerte por las de reclusión perpetua en todos los casos que estudiamos”. Los motivos más graves de condena eran los siguientes: 14 habían sido condenadas por “participación en los crímenes”, 5 por “Necrofagia”, 8 por “Militantes”, 7 por “Denuncias” y 16 por “Actuación Libertaria”. Destacar así mismo que de todas ellas 23 eran analfabetas y 17 tenían un grado de cultura bajo, según se indica en el estudio por sus autores.

La consideración hacia la mujer en este trabajo era contundente: «Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica labilidad psíquica, la debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las influencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad y la tendencia a la impulsividad, cualidades psicológicas que en circunstancias excepcionales acarrean anormalidades en la conducta social y sumen al individuo en estados psicopatológicos... Si la mujer es habitualmente de carácter apacible, dulce y bondadoso débese a los frenos que obran sobre ella; pero como el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal, cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer y se liberan las inhibiciones frenatrices de las impulsiones instintivas, entonces despiértase en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas...
Suele observarse que las mujeres lanzadas a la política no lo hacen arrastradas por sus ideas, sino por sus sentimientos, que alcanzan proporciones inmoderadas o incluso patológicas debido a la irritabilidad propia de la personalidad femenina ( ) Además, en las revueltas políticas tienen la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes»
.

Las conclusiones de Vallejo Nájera sobre la mujer “roja” eran demoledoras y humillantes, aunque tampoco se podrían mostrar muy alegres las mujeres “no rojas” con la opinión de Vallejo sobre la mujer en general, que destilaba misoginia por los cuatro costados. Si los marxistas eran ya de por si débiles mentales, seres con serias taras biopsiquicas, la mujer que abrazaba esta ideología ocupaba todavía un escalón inferior, la expresión suprema de hasta donde podía llegar la degeneración de la raza. La consideración de la mujer era tan baja, que al contrario de lo ocurrido con los presos, a estas ni se les realizaron estudios antropológicos ni mediciones biométricas, para Vallejo Nájera no hacia falta realizar un estudio «antropológico del sujeto, necesario para establecer las relaciones entre la figura corporal y el temperamento, que en el sexo femenino carece de finalidad, por la impureza de sus contornos».

Durante la guerra y una vez terminada esta, muchas mujeres republicanas serían vejadas y humilladas, otras encarceladas y muchas asesinadas. En la imagen vemos a tres mujeres de La Peña en el Alto Aragón, esposas de sindicalistas de la CNT. Tras entrar las tropas franquistas en el pueblo, serían rapadas, marcadas con cruces y humilladas públicamente. Sus casas fueron incendiadas. Tras conseguir fugarse, llegarían hasta las líneas republicanas tras pasar varios días vagando por el monte acompañadas de sus hijos. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Las conclusiones de este trabajo servirían como sustrato al naciente régimen franquista para cimentar sus política de exterminio del enemigo político, así como para aplicar sus formulas dedicadas a la “mejora de la raza”, para realizar una eugenesia en la sociedad española, favoreciendo la reproducción de los mejor dotados física y mentalmente, e impidiendo que los inferiores puedan perpetuar sus defectos en su descendencia: «Racionalmente suponemos que el mejor medio de impedir la degeneración de la raza será multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles, para que no predominen en la masa de población. Si mejoramos los inferiores, si los colocamos en condiciones favorables de subsistencia, perjudicaremos a los selectos, cuyas ideas e inventos serán aprovechados por los degradados y mediocres, que, nutriéndose a expensas de la actividad vital de los fuertes, terminan por dejarlos exhaustos». Si tal y como entendían Vallejo Nájera y sus colaboradores, el “gen rojo” se desarrollaba mejor en determinados ambientes como hemos visto, una buena solución podría ser apartar a los niños de estos “ambientes nocivos”, para educarlos de manera adecuada y de esta forma evitar el desarrollo del maligno gen: «Las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya las habíamos expuesto anteriormente. La segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible».

Tras estas terribles y perversas premisas muchos autores sitúan el origen de ese vergonzoso episodio de nuestra historia conocido como “los niños robados del franquismo”, que se prolongó desde el periodo de la guerra hasta después de la muerte del dictador, sin olvidar los miles de niños que fueron separados de sus familias para ser internados en los “hogares” del Auxilio Social. Según señala Paul Preston en su libro “Verdugos y represores. Los crímenes de Franco y de los franquistas” publicado en 2006, «La humillación social y la explotación de los vencidos se justificaban en términos religiosos como la expiación de sus pecados, pero también en términos socio darwinianos. En este sentido, ante la creencia de que los vencidos/as eran personas degeneradas, se les quitaban los hijos a sus madres, de manera que en las prisiones y campos de concentración el lema era no sólo someter los cuerpos, sino destruir las mentes, anular las voluntades e infligir el máximo dolor».

Iniciamos esta crónica recordando un artículo publicado por el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, y no queremos terminarla sin mostrar más inquietantes paralelismos entre lo vertido en aquel artículo y lo defendido en las teorías de Vallejo Nájera. Si este sostenía que «La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores», Mariano Rajoy escribía: « Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen a sí mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….».

El artículo integro publicado en el faro de Vigo por Mariano Rajoy, por si alguien quiere disfrutarlo en todo su esplendor. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada).

Si inquietante es el artículo de Mariano Rajoy, más inquietante todavía es que en la actualidad se siga teniendo en consideración la obra y la figura del doctor Antonio Vallejo Nájera. Hace escasos días, el 27 de marzo de 2014, se celebraba en la Real Academia Nacional de Medicina una sesión científica conmemorativa con motivo de la Exposición “500 años de Sanidad Militar”. En el díptico entregado para la celebración de aquel evento (haga clic aquí para visualizar el díptico) y firmado por el coordinador de aquella sesión, el doctor Gonzalo Piédrola Angulo, académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina, podíamos leer: «No es de extrañar, pues, que Académicos de la Real Academia Nacional de Medicina hayan sido, desde el primer presidente perpetuo, José Cervi, quien consta como “Protomédico general del Ejército”, hombres egregios que todavía resuenan en el eco de historia reciente como nuestro premio nobel Ramón y Cajal, García Tapia, Palanca, Juarros, Gómez Ulla, Vallejo Nájera o Piédrola Gil, ilustres en un batallón de ilustres. En su memoria, en tanto que Académicos y médicos militares, rendimos este justo homenaje». No sabemos si por error se refiere al hijo de Antonio Vallejo Nájera de nombre Juan Antonio Vallejo Nágera (se cambió la j por la g en el apellido), psiquiatra también como su padre y escritor. Si no se trata de un error no estaría de más una rectificación o aclaración por parte del firmante y de la propia Academia. No es de recibo que personas que están detrás de las perversas teorías que hemos conocido en esta crónica, reciban en la actualidad el homenaje de organismos públicos. Algo inconcebible en cualquier país de nuestro entorno, pero que de manera inquietante se produce con cierta frecuencia en España, ¿seremos portadores los españoles de un gen especial?.

Florentino Areneros.

martes, 27 de mayo de 2014

RUTA BUITRAGO DEL LOZOYA

Una instantánea de los aficionados que abarrotaban los tendidos junto al fortín de Peña Zorreras. FOTO CAPA (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)
RUTA GEFREMA:
BUITRAGO DEL LOZOYA

El pasado 11 de mayo un selecto grupo de aficionados al noble arte de la guerracivilmaquia tuvieron el privilegio de presenciar un monumental festejo del que hablarán nuestros nietos, en el que lidiaron esa terna de lujo conocida como la Agrupación de Comandos Modesto, compuesta por los inigualables Modesto, Merengón y Moncloveño, que nuevamente cuajaron una memorable actuación tras la que protagonizaron una apoteósica salida por la puerta grande de la muralla medieval de Buitrago entre las aclamaciones de un público entregado .

Como dijo aquel “al alba y con tiempo duro de levante...” comenzaron los aficionados a reunirse en la madrileña Plaza de España para subirse al vehículo acorazado que habría de conducirles al monumental coso de Buitrago. Allí se encontraban junto a los tres diestros algunos de los más significados miembros de la afición gefremera: Capa, Inés Tremis, Arquitecto, Maquinista, Juanito (I y II), Ramón “Autómatas”, Alcazareño, Paco “Malatesta” y otros muchos aficionados más, entre los que destacaba una nutrida representación internacional, con seguidores llegados desde la misma Madre Rusia y de los Estados Unidos. Sin olvidar destacar una notable presencia femenina en los tendidos, que presentaban una buena entrada, rozando el lleno.

Con un poco de retraso (nuevamente a Merengón se le pegaron las sábanas, ya no sabemos que hacer con él) y con un público entusiasta, comenzó el ameno viaje hasta la localidad de Piñuecar. Tras una primera parada para contemplar un extraordinario ejemplar que se encuentra a escasos metros de la Nacional I, los expedicionarios comenzaron la ascemsión al Cerro Piñuecar, puntuable de primera categoría. Tras una primera parada junto a unos interesantes parapetos cercanos al cementerio de la localidad, así como un excepcional sistema de trincheras, se situó en cabeza de pelotón Merengón, un equipier de inigualables facultades para las etapas de montaña, que fue tirando del grupo dosificando el esfuerzo y marcando los desarrollos más convenientes para cada rampa. Con esta inestimable ayuda, se consiguió coronar el alto sin que los participantes dieran muestra de fatiga, aunque como siempre ocurre en este tipo de etapas en el pelotón se fue haciendo “la goma”, escalonando su llegada todos los participantes.

La visión desde la cima del cerro Piñuecar es espectacular. Desde esta privilegiada atalaya se contempla gran parte del valle del Lozoya, desde Somosierra a la Cabrera, así como toda la comarca de Buitrago y los embalses que lo circundan. Aprovechando lo excepcional del lugar, los diestros aprovecharon para lucirse explicando como se desarrollaron las operaciones de la Batalla de Somosierra en el verano de 1936, una lidia que arrancaron sentidas ovaciones en las gradas. Pero si espectacular es la visión desde lo alto del cerro, no menos espectacular es el fortín excavado justo debajo del vértice geodésico que corona la montaña. Una estructura de características singulares, conocida como el “Observatorio de García Escámez” que provocó un encendido e interesantisimo debate entre los expertos en fortificación de Gefrema, que plantearon diferentes teorías sobre su construcción y funciones. Un debate que todavía continua en el aire y que estamos seguros que en futuro aportará interesantes novedades, varios de los que intervinieron se han planteado regresar al lugar para estudiar esta singular estructura con el detenimiento y la atención que merece.

En lo alto del Cerro Piñuecar se encuentra un impresionante fortín excavado bajo el mismo vértice geodésico que corona la cima, el lugar era conocido como la “Posición García Escámez” durante la Guerra. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Tras las fotos de rigor comenzó el descenso, y fue entonces cuando los aficionados vieron como Merengón, tras calarse la gorra como si de una boina se tratara, y colocarse la visera hacia la nuca, iniciaba un vertiginoso descenso que ponía la piel de gallina, con los más atrevidos del pelotón siguiendo su estela. Con total desprecio del peligro y de su integridad física, este grupo protagonizó algunos memorables momentos trazando curvas imposibles asomándose al abismo y desafiando a la tragedia. Posteriormente nos enteraríamos de que tanta prisa tenía su justificación en el ansia de tomarse un café en Piñuecar, donde el resto de aficionados visitó la fuente del pueblo, decorada desde los tiempos de la guerra, con los escudos de los cuerpos de Infantería, Artillería e Ingenieros, un lugar rebautizado tras esta ruta como la “Posición Roberto”.

La fuente de Piñuecar donde podemos contemplar los emblemas de los cuerpos de Ingenieros, Infantería y Artillería. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Tras una breve visita a la bella localidad de Piñuecar, donde algunos pasaron por capilla, la expedición partió hacia Gandullas, parando una vez pasado el pueblo junto a la Cañada Real Segoviana, por donde discurriría la ruta. Comenzó en este punto la ascensión de la mítica Peña del Alemán, puntuable de segunda categoría, donde nuevamente se situó en cabeza de pelotón el incansable “Merengón”, a mitad de subida se efectuó una parada para visitar los restos de una gran fortificación al abrigo de unas rocas, que en su momento albergó el puesto de mando de las fuerzas republicanas que ocupaban este estratégico lugar, junto a ella se encuentra una cueva refugio de muy fácil acceso, que causó sensación entre los aficionados.

En una de las laderas de la Peña del Alemán encontramos los restos de lo que fue el puesto de manod, así como una cueva, en la imagen, que servía de refugio en caso de bombardeo. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

A continuación se culminó la subida a este emblemático emplazamiento donde se visitaron diferentes obras de fortificación de indudable interés, destacando el singular fortín que corona la cumbre, desde donde se domina una impresionante panorámica del frente, pudiendo contemplar, prácticamente a tiro de piedra, los fortines franquistas al otro lado de la pequeña vaguada que separaba a ambos ejércitos. La Peña del Alemán, o Cabeza Velayos, aparece reflejada en abundante bibliografía, un lugar de connotaciones casi míticas, todo un símbolo para la iconografía miliciana de los primeros momentos de la guerra. Aquí los diestros pudieron lucirse leyendo los textos del periodista cubano Pablo de la Torriente, quien narraba con todo lujo de detalles los “duelos dialécticos” que se entablaban entre los combatientes de ambos bandos en aquellas noches de verano.

En la cima de la Peña del Alemán encontramos un fortín republicano, al fondo podemos contemplar el Cerro Piñuecar. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Desde la Peña del Alemán, tras cruzar la “tierra de nadie”, se llegó a las posiciones franquistas, donde continuo la lidia entre las aclamaciones de un público cada vez más entregado. El primer lugar en visitar fue la “Posición Casado”, un imponente fortín de forma pentagonal de excelente factura y conservación, desde el que se domina la Peña del Alemán. En aquel punto nuevamente los diestros arrancaron las ovaciones del respetable con la lectura de textos del capellán requeté Juan Urra Lusarreta, presente en este mismo lugar durante aquel convulso verano de 1936.

Un grupo de aficionados junto al fortín de la denominada “Posición Casado”. FOTO JAZ.(Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Posteriormente se visitó el lugar conocido por el sobrecogedor nombre del “Parapeto de la Muerte”, con sus dos espectaculares fortines acompañados de sendos refugios subterráneos que causaron deleite entre los aficionados más intrépidos, que disfrutaron de lo lindo metiéndose por los diferentes vericuetos y galerías.

Un grupo de aficionados junto a uno de los fortines del lugar conocido como “Parapeto de la Muerte”. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Desde el “Parapeto de la Muerte” los aficionados, que ya empezaban a pedir los máximos trofeos para los tres diestros, se encaminaron hacia la posición de “Peña Zorreras” donde se conserva un espectacular fortín construido en lo alto de una peña y al que se accede por una escalera esculpida en la roca. El fortín presenta un excelente estado de conservación, aunque junto al mismo encontramos los restos de lo que debió ser un fortín antitanque que dominaba la carretera a Gandullas, y que desafortunadamente se encuentra bastante deteriorado conservándose solamente los muros laterales. Tras la preceptiva y reglamentaria foto de grupo junto al fortín, se desató la euforia y los tres diestros fueron llevados a hombros hasta Gandullas entre una ovaciónes. Allí subieron nuevamente al autobús para dirigirse hasta Buitrago del Lozoya.

El singular fortín de Peña Zorreras construido sobre una peña. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Al llegar a Buitrago se vivió otro de los momentos destacados de la jornada. En los planes iniciales se contemplaba una visita vespertina al Museo Picasso de la localidad, que tiene su origen indirectamente en las consecuencias de la Guerra Civil. Pero desafortunadamente por problemas administrativos no se pudo concretar esa visita pese a los denodados esfuerzos del maestro Modesto. Para compensar de alguna manera esta pérdida, los diestros tenían preparada una pequeña sorpresa, y de las bodegas del autobús sacaron dos neveras repletas de cervezas, refrescos y otras bebidas bien refrigeradas, así como diferentes viandas y aperitivos. Muchos de los aficionados no daban crédito, incluso algunos afirman haber visto caer una furtiva lagrima por las mejilla de algún veterano socio, conmovido por este detalle de los diestros, que ya se habían metido definitivamente a todos los aficionados en el bolsillo. Tras degustar bebidas y manjares, los aficionados se dirigieron a almorzar al afamado restaurante “Las Murallas” de Buitrago.

En algunas de las casas de Buitrago todavía se pueden contemplar los efectos de la metralla de los bombardeos en algunas fachadas. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La comida transcurrió en un agradable ambiente de amistad y compañerismo, iniciándose durante la misma algunos interesantes y enriquecedores debates entre los aficionados. El ágape finalizó con los reglamentarios tres Hurras al padre Urra, pronunciados por la madrina del festejo.

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Posteriormente se inició un recorrido por la monumental villa de Buitrago, donde podemos contemplar un excepcional recinto amurallado medieval perfectamente conservado. Si el recorrido matutino había resultado excepcional, no menos grandioso fue el recorrido de la tarde, donde algunos de los aficionados que no estaban en cartel protagonizaron diversos quites de inigualable maestría. A destacar los maravillosos lances con los que Arquitecto obsequió a los presentes. Gracias a él pudimos conocer algunos detalles de la construcción de la muralla, los nombres de algunas de sus partes y un buen número de datos que enriquecieron de manera notable todo el recorrido. Pero por encima de todo destacó la lección magistral de historia medieval que dio a los presentes, destacando su conocimiento de la historia musulmana de España y de la propia Buitrago. Una exposición impagable que demostró nuevamente que las rutas de Gefrema no son Guerra Civil solamente, sino que en ellas, y en un ambiente lúdico, se pueden adquirir conocimientos no solo de historia y arqueología, sino de otras disciplinas como la botánica, la geología o la etnografía entre otras.

Una instantánea del maestro “Arquitecto” dando una lección de historia en una de las entradas al recinto amurallado de Buitrago. Observen como dos aficionados se arrancan por sevillanas. FOTO JAZ. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Parecía que la tarde ya había dado de si todo lo que podía dar, pero entonces los aficionados llegaron hasta la antigua herrería, abandonada en la actualidad, con su potro de herrar en un excelente estado de conservación. El run run que precede a las grandes faenas se empezó a sentir en los tendidos cuando los aficionados vieron al maestro Capa colocándose para iniciar el quite junto al potro.

Es el maestro Capa un diestro multidisciplinar, domina casi todas las artes y todas ellas con notable maestría. Gran conocedor de los diferentes terrenos y suertes, puede triunfar en cualquier coso y ante cualquier ganadería, no hay morlaco que se le resista. Pero si destaca en alguna de todas ellas, sin duda es en sus amplios y enciclopédicos conocimientos etnográficos, no en Vano el maestro Capa es el alma del Museo Etnográfico de Montejo de San Miguel, un singular y excelente museo localizado en el norte de Burgos, muy cercano a la bella localidad de Frías, si algún día visitan aquella comarca les recomiendo que no dejen de visitar el museo, estoy seguro que les encantará. Por si todo ello no fuera suficiente, a todo ello el maestro Capa une sus dotes pedagógicas y didácticas, con lo que asistir a una de sus explicaciones, se convierte en un auténtico regalo. Pero como dicen que una imagen vale más que mil palabras, aquí les dejo la filmación integra del quite que Capa protagonizó en el monumental coso de Buitrago de Lozoya. Juzguen por ustedes mismos.


Video en el que podemos contemplar la magistral exposición realizada por el maestro Capa sobre las características y utilidad del potro de herrar, indispensable su visualización. La calidad de la filmación permite abrir el video a pantalla completa. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Y hasta aquí la crónica de esta memorable ruta que recordaremos durante mucho tiempo. Un día inolvidable en el que los que asistieron tuvieron el privilegio de conocer un poco de la historia de la Guerra Civil, y de otras muchas facetas de la comarca, y a la vez disfrutar de una lúdica jornada.

Florentino Areneros.

DOCUMENTACIÓN DE LA RUTA
A continuación les copiamos el texto de parte de la documentación que se entregó a los asistentes a la ruta como complemento a las explicaciones de los guías. En una próxima crónica incluiremos el resto de la documentación formada por textos de diferentes autores referidos a la guerra en esta comarca.

Tropas republicanas se dirigen hacia Somosierra en el verano de 1936. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

LA LUCHA POR SOMOSIERRA

Los planes del general Mola para el golpe de julio de 1936 contemplaban la posibilidad de un avance rápido sobre Madrid de fuerzas provenientes del norte en el caso de que la sublevación fracasara en la capital, o bien que la situación de los sublevados en Madrid fuese comprometida. Para ello era de transcendental importancia el control de los puertos de la sierra madrileña, siendo los de mayor importancia el Alto del León, el Puerto de Navacerrada y el de Somosierra. Para asegurarse el control de este último. El día 16 Mola se reunía en Pamplona con Carlos Miralles, un joven militante de Renovación Española que desde hacía tiempo junto a sus hermanos Luis y Manuel colaboraban en la conspiración de Mola realizando labores de enlace. Mola le nombraría “capitán honorario” para que pudiera mandar una compañía si fuera necesario. Las ordenes de Mola son precisas: ocupar el puerto de Somosierra.

Carlos Miralles regresa a Madrid, y al día siguiente, 17 de julio, unos 50 hombres se toman posiciones en el puerto y en el túnel de ferrocarril todavía sin inaugurar que transcurre paralelo a la carretera. En la noche del 17 al 18, catorce hombres permanecen en el puerto, Miralles y dos compañeros parten hacia Burgos en busca de armas y municiones y el resto se retira a la cercana localidad de Boceguillas para no levantar sospechas. El día 18 transcurrió sin novedad, pero en la mañana del 19 un peón caminero denuncia al grupo sospechoso al alcalde de Buitrago, quien acompañado de varios vecinos armados, y tras engañarles fingiendo una avería, capturan a los golpistas y los conducen al pueblo para ser interrogados. Los compañeros de los detenidos al ir a relevarlos se dan cuenta de que han sido descubiertos y alertan al resto del grupo que se encuentra en Boceguillas. Desde Buitrago un grupo de paisanos se dirige al puerto, estableciéndose un intenso tiroteo que provoca bajas en ambas partes. Temiendo que puedan llegar más refuerzos desde Buitrago y dado lo precario de su situación, los rebeldes optan por huir hacia Burgos. Mientras tanto Carlos Miralles ha conseguido reunir una fuerza en Burgos de unos cien hombres, entre ellos algunos guardias civiles, y en la mañana del 19 emprenden camino de Somosierra, son la avanzadilla de otra columna de fuerzas regulares que se está formando en la ciudad. En las cercanías de Aranda de Duero se encuentran con los compañeros que habían abandonado Somosierra. Tras llegar nuevamente al puerto interceptan a tres motoristas de la Guardia de Asalto, y detienen a uno de ellos, por él se informan que la sublevación en Madrid ha sido sofocada. Las noticias hacen que Miralles decida regresar nuevamente a Aranda.

Un grupo de milicianos posa en las calles de Buitrago. Según el pie de foto se trataría de campesinos pertenecientes a la columna del alemán Max Salomón. Foto AHN. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

La noche del 19 al 20 sale de Burgos una columna al mando del coronel Gistau. Está formada por el II Batallón de San Marcial y una batería ligera. Durante el día es atacada en diferentes ocasiones por la aviación leal, por lo que deciden avanzar solamente de noche, perdiendo de esta manera todo el día 20. Por la noche de ese día llegan a Aranda y allí reciben las noticias del grupo de Miralles. Deciden que el grupo de voluntarios parta a la mañana siguiente a ocupar nuevamente el puerto, cosa que hacen sin encontrar ninguna resistencia bajando hasta Robregordo donde se establecen. Por la noche divisan un gran número de luces que desde La Cabrera se dirigen hacia Buitrago, es evidente que unidades leales se dirigen hacia ellos, por lo que se repliegan hasta el puerto, más fácil de defender. Por su parte la columna de Gistau ha conseguido llegar esa misma noche hasta Cerezo de Abajo, a unos escasos 10 kilómetros del puerto. Las luces que han visto avanzar hacia Somosierra es una columna al mando del capitán Francisco Galán, compuesta por los batallones IV y V de Milicias, además por otras unidades, entre ellas el grupo de Artillería del comandante Jurado.

A las siete de la mañana del día 22 las fuerzas de Galán comienzan su avance, pese a la tenaz resistencia de los ocupantes del puerto, la superioridad de los atacantes es abrumadora y los rebeldes se retiran abandonando el puerto. En el enfrentamiento fallecería, entre otros, Carlos Miralles, al que posteriormente se le concedería la Laureada.

Fuerzas republicanas avanzan hacia Buitrago por el alto de La Cabrera. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El coronel Gistau, cuya columna había sido reforzada con la llegada del Regimiento de Bailén, se propone recuperar el puerto a la mañana siguiente. Dos compañías del Regimiento de Bailen ocuparían la Cebollera, al este del puerto, y otras dos del San Marcial ocuparían Gargantones al oeste, una vez protegidos los flancos el resto de fuerzas avanzarían sobre el puerto. Aprovechando la noche el comandante Angulo acompañado de un guía se dirigió hacia la Cebollera, indicando que si no se escuchaba ningún disparo sería señal de que había ocupado sus posiciones sin novedad. Al amanecer y no escucharse disparos, Gistau, pensando que los flancos estaban protegidos, ordena el avance en camiones de sus unidades hacia el puerto, en cabeza marchaba un camión con una pieza de artillería.

Pese a las precauciones de los asaltantes, las fuerzas de Galán se encontraban cómodamente asentadas en las laderas del puerto, la operación de flanqueo planeada por Gistau había fracasado, las dos compañías que habían de ocupar la Cebollera se extraviaron durante la noche sin conseguir su objetivo, y las dos que deberían ocupar los Gargantones, al no encontrar al enemigo decidieron regresar y unirse al grueso de la columna. Los hombres de Galán dejaron aproximarse a la confiada columna, abriendo un intenso fuego en el momento preciso, al ataque se sumó la aviación ametrallando y bombardeando a placer a los que ascendían. Los camiones quedaron abandonados en la carretera y los efectivos de Gistau consiguieron replegarse ordenadamente, no sin haber pagado un alto precio en bajas y material. La desastrosa acción haría que el coronel Gistau fuera relevado del mando.

Ante la situación Mola ordena que se localice por todos los medios a la columna del coronel García Escámez para que se dirigiera inmediatamente hacia Somosierra para tratar de recuperar el puerto. La columna García Escámez se había formado en Pamplona inmediatamente tras el golpe. Estaba formada por un batallón del Regimiento América, y el batallón de Montaña de Sicilia, entre otras unidades de menor importancia. Formaban parte de esta columna numerosos voluntarios carlistas navarros, que habían exigido a Mola participar en la “gloriosa” toma de Madrid que se suponía inminente. La columna tenía la orden de marchar sobre Madrid por Logroño, Soria y Somosierra. Durante el trayecto perderían un tiempo precioso debido a la situación conflictiva que encontraron en varias localidades debido a la resistencia, armada en algunos casos, que ofrecían principalmente grupos de obreros tras haberse decretado la huelga general en localidades como Logroño, Alfaro, Soria o Almazán. Tras sofocar las revueltas, y tras un amago de dirigirse hacia Guadalajara para socorrer a los golpistas que eran hostigados por fuerzas leales, la columna García Escámez llegaría a Aranda de Duero en las últimas horas de la tarde del día 23, tras haberse unido nuevas unidades a la columna. García Escámez tomó el mando de todas las unidades de Somosierra y las unidades comenzaron a situarse para el ataque al puerto.

El coronel García Escámez (ya general en la foto) sería reclamado por Mola para sustituir al coronel Gistau y dirigir las operaciones para tomar Somosierra. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

El plan de ataque sería similar al fracasado de Gistau del día 23, en esta ocasión dos compañías del batallón de Sicilia ocuparían la Cebollera, y otra del Regimiento de América ocuparía los Gargantones. El teniente coronel Cebollino con el batallón de Bailén y parte del de San Marcial, avanzaría sobre el puerto. La operación comenzó el 24 a las ocho de la tarde, completándola con éxito a las cuatro de la tarde del día siguiente cuando llegaban al puerto las fuerzas sublevadas, continuando su avance en dirección Buitrago hasta las proximidades de Robregordo al anochecer. El desastre entre las fuerzas leales, confiados tras su victoria del 23, es notorio. Las bajas y las perdidas son cuantiosas, entre los muertos se encuentra el teniente coronel Cuervo que mandaba las fuerzas leales, según algunas fuentes sería asesinado por sus propios soldados. Sería sustituido por el general Bernal, subsecretario de Guerra.

El 26 las unidades de García Escámez continúan ganando terreno, aunque lentamente debido a la actuación de la aviación republicana. El 27 se ocupan las primeras casas de Robregordo, pero la acción de la artillería y la aviación leales ralentizan el avance. Tras una jornada de relativa calma el día 29 se ocupa Robregordo y el 30 serán ocupados Braojos, La Serna y Piñuecar, incluyendo el estratégico vértice Piñuecar. Tras las líneas de las fuerzas rebeldes quedan los pueblos de La Acebeda, Horcajo, Aoslos y Madarcos. El día 31 se ocupa La Nava y se comienza a preparar el salto sobre Buitrago. El día 1 de agosto apenas se registra actividad, reiniciando el ataque el día 2. El avance resulta penosísimo por los ataques de la artillería y aviación leales, llegando a ocupar unos crestones que desde Piñuecar descienden hacia Buitrago (lo que más tarde será conocido como Parapeto de la Muerte) donde son detenidos por un intenso fuego de armas automáticas y fusilería (seguramente realizado desde lo que se conocería posteriormente como Peña del Alemán), por su flanco izquierdo (oeste) el pantano de Puentes Viejas se convierte en un muro natural infranqueable.

Artillería republicana ubicada en las inmediaciones de Buitrago. Foto Archivo Rojo. (Haga clic sobre la imagen para verla ampliada)

Al otro lado de la carretera nacional, el día 4 se ocupa el pueblo de Gascones, tras dejar los atacantes muchas bajas en el terreno, localidad que deberán abandonar al día siguiente ante la presión de las fuerzas leales. El día 7 los rebeldes ocuparán Pradena y el 16 Montejo, ambos pueblos se encontraban desguarnecidos. Tras estos últimos movimientos el frente quedaría estabilizado prácticamente sin variaciones hasta el final de la guerra, un periodo en el que ambos bandos se iban a dedicar a fortificar sus posiciones, algunas de las cuales visitaremos en esta ruta.

Además del valor como vía de penetración de las fuerzas rebeldes hacia la capital, esta zona tenía otro valor de gran importancia estratégica, ya que aquí se encontraban los embalses que abastecían de agua potable a la capital, una ciudad que albergaba una población de un millón de habitantes. De haber caído estos embalses en manos de los rebeldes la defensa de Madrid habría resultado prácticamente imposible en los meses siguientes. En las inmediaciones de este frente se encontraban los dos embalses que abastecían la ciudad en aquella época: el embalse de El Villar (1882) y el embalse de Puentes Viejas, que estaba terminado al comenzar la guerra pero todavía no había sido inaugurado. La posesión de estas infraestructuras resultaría vital para el desarrollo de la guerra en Madrid. Durante toda la guerra ambos embalses se mantuvieron en su máxima capacidad, utilizándolos de esta forma como defensa natural frente a posibles avances de las fuerzas franquistas.

Texto sintetizado de “LA MARCHA SOBRE MADRID” de Manuel Martínez Bande.